D.o.t.E: ¡Hello minna-san! ¡He aquí el quinto y penúltimo capítulo! ¡Gracias a todos por acompañarme en esta historia y apoyarme con sus palabras! Espero que hayan pasado una muy linda navidad.
Hijikata: Inazuma Eleven Series no le pertenece a D.o.t.E, de lo contrario, esto sería el infierno.
D.o.t.E: ¡Hey, mis ideas son normales!
Kidou: ¿Cómo te atreves a decir que tú idea de Shindou ser el hijo de Haruna es normal?
D.o.t.E: Hey, ya explique qué ha pasado. De todas maneras, este es mi mundo y en este mundo yo mando.
Katsuya: Esto está por iniciar.
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-¿¡Fudou!?- preguntaron en un susurro ambos Rika y Goenji. ¿Qué hacia el joker ahí?
-¿Acaso tú no eres compañero de Shuuya?- pregunto Katsuya viendo confundido al chico de ojos verdes griseados. –Estoy seguro que sí, ¿Qué haces aquí?- pregunto.
-Hoy seré su mesero.- fue lo único que respondía el joven con tono un tanto aburrido pero siempre educado y elegante. -¿Qué desean ordenar?- pregunto, tomando una libreta y un lápiz con experiencia.
-Tal vez sí estoy sobre pensando esta larga lista de coincidencias.-pensó Katsuya suspirando un tanto aliviado. Lo que menos necesitaba en esta vida o en cualquier otra era que su hijo lo alistara en citas ciegas y menos con una madre soltera que tiene un hijo que resulta ser el compañero de equipo y pupilo de Shuuya.
Tras tomar rápidamente las ordenes, este chico se retiró, permitiendo que los adultos siguieran con su conversación y que Goenji y Rika suspiraran aliviados. -¿Qué estará haciendo él aquí?- le pregunto el de cabellos crema a la chica de cabellos azules.
-¿Por qué me preguntas a mí?- pregunto Rika igual de confundida. –Bueno, eso es lo de menos. ¡Mira el gran ambiente que han creado!- exclamo la chica enamorada. Lastimosamente, el goleador no pensó lo mismo. ¿Qué diablos hacia Fudou ahí? Estaba estrictamente prohibido trabajar mientras representaban al Japón. ¿Sera que Fudou consiguió permiso especial? Muy poco probable, aquella regla fue impuesta por el presidente de Futbol Juvenil, asique ni el entrenador Kudou puede romperla. No sabía por qué pero aquella presencia le daba muy mala espina.
Decidiendo ignorar aquella incomoda sensación, Goenji volvió a prestar atención a la cita-no-oficial de su padre. Estaba seguro que él lo mataría mas tarde, pero con tal de demostrarle a aquel chiquillo ingrato que él, Goenji Shuuya, tenía razón, todo habrá valido la pena. –Gracias por la espera…-anuncio Fudou caminando con paso un tanto apresurado mientras cargaba la bandeja donde estaban las bebidas ordenadas. Sin querer, el chico de cabellos castaños tropezó un poco, haciendo que la bandeja donde estaban las bebidas se resbalara, cayendo encima de Katsuya y empapándolo completo con aquel pegajoso líquido. -¡Oh, mis disculpas! ¡En seguida le traeré otras bebidas!- dijo Fudou, retirándose de golpe.
Parecía un accidente pero Goenji lo sabía. Lo supo desde que vio aquella sonrisa de satisfacción y aquel brillo de maldad que apareció en sus ojos. Él estaba planeando algo malo en contra de su padre. Con mucho cuidado, Goenji se alejó de los arbustos, siempre asegurándose que su padre no se percatara de su presencia y busco rápidamente a Fudou. –Estoy seguro que lo vi pasar por aquí… ¡Ahí!- anuncio al ver la presencia del joven jugador. -¡Fudou!-
-¡oh, pero si no es Goenji-kun! Que coincidencia encontramos aquí en esta noche…-dijo Fudou con burla. Ni siquiera trataba de ocultar el hecho que en definitiva tenía planeado algo.
-¿Qué estás haciendo?- pregunto serio Goenji.
-¿De qué hablas? Yo trabajo aquí…- dijo Fudou sin mucha importancia.
-¡No trates de engañarme!- le reclamo Goenji de repente. –Estoy en el mismo equipo que tú, y se perfectamente que tener un empleo está contra de las reglas. ¿Y de dónde has sacado ese uniforme?- pregunto de golpe, notando que este chico efectivamente tenía un uniforme de los meseros. ¿Sera que realmente trabaja aquí?
-Ah, ¿esto?...Hace unos minutos me encontré con alguien que se parece a alguien que conozco y por alguna razón me entro un deseo por quitarle la ropa.- dijo como si del clima se tratara, sacándole una gota en la cabeza al goleador estrella.
-Algo está seriamente mal contigo…-fue lo único que logro decir. -¡No trates de cambiarme él tema! ¿Qué haces aquí?...- le pregunto, volviendo a su aura hostil.
-Creo que esa no es la pregunta del millón.- dijo con una sonrisa de victoria. Le encantaba molestar, y ver al naturalmente serio y calmado Goenji Shuuya tan desesperado y enojado le daba tanta satisfacción.
-¿Qué quieres decir?- pregunto confundido Goenji.
-¿Sabes? No es divertido si yo te doy todas las respuestas…-le dijo con aburrimiento pero, por el placer de querer saber hasta dónde puede llegar este conflicto, el rebelde dijo. –Bueno, solo digamos que tengo algo en común con cierta persona…-
-¿Qué…?—
-Bueno, creo que me retirare por los momentos…nos veremos luego, Goenji-kun…-dijo con la misma burla y se fue, dejando al goleador estrella confundido y solo. ¿Qué hace Fudou ahí? ¿Quién será esa cierta persona que menciono? ¿Qué hará ahora? Debe de tener cuidado, Fudou era un estratega al mismo nivel que Kidou.
-¿Oye, quien eres tú?- pregunto una mujer con una sonrisa aterradoramente dulce. Esto le saco una gota en la cabeza a Goenji.
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-Lamento todo lo que ha pasado.- se disculpó por cuarta vez Tae. Por alguna razón sentía que debía de disculparse lo más que pudiera.
-No se preocupe, no ha sido su culpa.- le respondió con una sonrisa Katsuya. Después del accidente de las bebidas, la cena paso de manera calmada y alegre. Ambos adultos conversaban de muchas cosas, contaban historias graciosas acerca de sus hijos y el orgullo que sentían por dichos niños. La velada fue tan buena que Katsuya olvido por completo que se suponía que aquella cena estaba destinada a él y a su hijo.
A unos cuantos metros atrás, tanto Rika y Goenji aun disfrazados, lo seguían de manera cuidadosa. Después de ser literalmente pateado afuera del restaurante, Goenji le conto todo lo que paso con Rika. Esta, después de escuchar la anécdota, concordó de tener cuidado con Fudou. Él era muy impredecible, nadie sabía de lo que era capaz y hasta qué punto puede llegar. –Bien, hasta ahora todo está yendo de maravilla…-dijo en un susurro Goenji. Ver a su padre pasar una linda noche alado de la señora Tae le daba un poco de envidia. Quería pasar una noche igual con Haruna, pero lastimosamente Kidou lo castraría si no regresa a Haruna a las 5 pm como de costumbre. Suspiro mientras unas rayitas moradas aparecían debajo del ojo…Estaba seguro que el esfuerzo de su relación se basa en mantenerse vivo de la ira y celos de Kidou.
-Escuche que hay un parque de diversiones cerca…-dijo de la nada Katsuya, un pequeño sonrojo en su rostro y apartando la mirada de la mujer, como si aquel cielo nocturno fuera lo más interesante de la existencia. –Si gusta, podemos ir a ver…digo…es decir, si no hay ningún inconveniente…-
-Creo que es una idea magnifica…de vez en cuando es bueno tener una compañía adulta…-dijo Tae con una risita. Amaba a su hijo y Nanomi, ambos eran su tesoro más grande…pero tenía que admitir que era bueno poder hablar con un adulto que no mencionara el soccer a cada segundo o que preguntara cosas incomodas. Además, nunca está mal querer la compañía de un hombre atractivo.
-La entiendo completamente.- dijo con una risa fuerte y masculina Katsuya. –Amo a mis hijos, pero realmente necesito una conversación donde no termine con canas verdes.- Desde su escondite, Goenji miro indignado ante el comentario de su padre. ¡Pero si ha sido él quien mete temas que terminan en discusiones! Tras unos cuantos minutos, los dos adultos y los dos chicos llegaron al parque de diversiones. Katsuya, siendo el caballero que era, guio a Tae por todo el lugar. No tardaron mucho en llegar a una pista de hielo y, dispuesto a pagar por las entradas, Katsuya busco por su billetera, pero esta no estaba. -¿Eh?...Estoy seguro que la tenía por aquí…-pensó en voz alta, buscando por todos los lados su billetera.
-Serán 150 yenes.- le dijo el joven chico con una sonrisa. Sin que el doctor pudiera hacer algo, Tae le estaba dando el dinero correspondiente al chico, recibiendo las entradas a cambio. -¡Muchas gracias, que tengan una linda cita!-
Sonrojado, Katsuya murmuro. –No es una cita…- lo que le saco una risita a Tae. –No tenía que hacer eso, yo pude haberlo pagado.-
-Goenji-sama ha sido muy amable conmigo, por favor, permítame responderle a su amabilidad.- pidió sonrojada Tae, algo que ni el propio Katsuya pudo negar.
–Creo que este plan ha salido muy bien. ¡Estoy segura que dentro de poco se escucharan las campanas!- dijo Rika emocionada.
-E-Eh…no lleguemos a tales conclusiones.- pidió Goenji, aun creyendo que la idea de su padre con otra mujer que fuera su madre es inaudito. –Muy bien, unas cuantas horas más y le podre tirar en cara a Toramaru que yo tenía razón…-
-¿Tan seguro esta de eso, Goenji-san?- pregunto una tercera voz conocida. Goenji, sin mucha atención, se puso de pie y miro directamente al joven que estaba atrás de él. Negro contra verde. Era la batalla del siglo.
-Así que eras tú quién estaba detrás de todo esto…Toramaru…-dijo Goenji, rápidamente conectando los puntos. Desde el accidente de Fudou hasta la "misteriosa" desaparición de la billetera de su padre.
-¿De que está hablando, Goenji-san?- pregunto el chico finguiendo inocencia. –Yo solo estaba de paseo cuando lo encontré actuando de manera muy sospechosa…-
-¡No juegues al inocente!- le dijo con ira Goenji. -¿Cómo te has dado cuenta?-
-Nanomi-nechan me conto una historia muy curiosa el otro día, acerca de Ka-san tropezando con una chica de cabellos celestes y piel morena…- explico de manera sarcástica Toramaru. –Me pregunto porque Ka-san se encontró con Rika-san…Supongo que el mundo es un lugar muy pequeño…-
-Es muy pequeño en verdad…-fue lo único que dijo Goenji, su mirada jamás dejando de fulminar al chico enfrente de él.
-Si me disculpa, creo que iré a buscar a Ka-san para regresar a casa.- dijo el chico, caminando y pasando por Goenji, determinado a detener aquel patético intento de conquista. De golpe una fuerte mano tomo su muñeca, deteniéndolo. Toramaru fulmino a Goenji y pregunto. -¿Qué está haciendo?-
-¿Qué crees que estás haciendo?- le pregunto Goenji, ignorando por completo la pregunta del menor. –To-san y Tae-san están divirtiéndose, no permitiré que lo arruines.-
-¿Ka-san divirtiéndose con el papa de Goenji-san? Por favor no me haga reír…Ka-san es una mujer muy amable, incapaz de lastimar a alguien…creo que sería mejor si le dejara en claro a su papa que Ka-san solo es amable y no tiene ninguna intención de salir con él.- dijo Toramaru, haciendo que el agarre fuera más doloroso y la mirada de Goenji tornándose oscura y fría. Ok…tal vez si se pasó esta vez, pero no importaba. ¡Él protegería a su madre!
-¡Es suficiente!- dijo Goenji de golpe, su voz fuerte y mostrando la ira que estaba sintiendo en ese momento. -¡Te reto a un partido de soccer! Si yo gano, tu admitirás que mi padre es más que suficiente para salir con Tae-san…-
-Pero si yo gano, el papa de Goenji-san se alejara de Ka-san…-propuso Toramaru, su lenguaje corporal demostrando que no se daría a torcer el brazo.
-¡Me parece perfecto!...Prepárate-
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D.o.t.E: ¡Finalizado! Gracias a todos una vez más y espero que nos sintonicen el próximo capítulo.
¡Matta ne!
