D.o.t.E: ¡Hello Minna-san! ¡He aquí el último capítulo de la historia! ¡Gracias a todos por seguirme en esta aventura y espero que la hayan disfrutado tanto como yo al escribirla! Fubuki, te toca.

Fubuki: ¡Inazuma Eleven y sus no son propiedad de Dawn of the Empress-san…de lo contrario, Shindou sufrirá mucho!

Shindou: Hai…u.u

D.o.t.E: Cállate… -_-

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-¡Es suficiente!- dijo Goenji de golpe, su voz fuerte y mostrando la ira que estaba sintiendo en ese momento. -¡Te reto a un partido de soccer! Si yo gano, tu admitirás que mi padre es más que suficiente para salir con Tae-san…-

-Pero si yo gano, el papa de Goenji-san se alejara de Ka-san…-propuso Toramaru, su lenguaje corporal demostrando que no se daría a torcer el brazo.

-¡Me parece perfecto!...Prepárate-

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-¡Muy bien, las reglas son simples!- anuncio Rika desde el centro de un pequeño campo que encontraron cerca del parque de diversiones. Colocaron dos piedras grandes en cada lado, indicando que esas serían las porterías. El balón estaba a mita de campo mientras que ambos jugadores estaban en los extremos. -¡El primero en anotar un gol al otro gana! ¡Las habilidades especiales están prohibidas! ¡El ganador será 2 de 3!-. Si las miradas pudieran asesinar, la morena estaría segura que ambos chicos estarían enterrados tres metros bajo tierra. -¡Al sonar el silbato, comenzara la batalla!-

-¿Estás listo Toramaru?- pregunto Goenji, su mirada completamente determinada a ganar como sea aquel encuentro.

-¡Esas son mis palabras, Goenji-san!- respondió el menor, su mirada igual de determinada que su maestro. Todo por su madre.

-¿Listos?- pregunto Rika, al ver a los dos jóvenes soplo el silbato. La batalla ha comenzado.

Ambos jugadores comenzaron a correr hacia el balón. La clave era quien tocara el balón primero. Toramru, por su estatura y peso era más rápido que Goenji, sin esfuerzo podría ganar el balón, sin embargo Goenji era más habilidoso e instintivo por lo que robarle el balón a Toramaru seria pan comido. Esto se vuelve cada vez más interesante. -¡Es mío!- grito con superioridad Toramaru, tocando el balón y tomando posesión de el de manera rápida. Goenji, quien chasqueo la lengua ante la situación comenzó a luchar por el balón, usando su fuerza y cuerpo para lograr quitarle el balón al joven. Toramaru debía de darle crédito a Goenji, mucho crédito. Cada golpe era cuidadosamente calculado, el chico de cabellos crema sabia cuáles eran sus puntos débiles y estaba dispuesto a usarlos en su contra.

Con mucho esfuerzo, Toramaru logro quitarse de encima a Goenji y sin pensarlo mucho, a una distancia considerablemente larga, pateo el balón con todas sus fuerzas, demasiado preocupado que el goleador estrella lograra quitarle el balón si trataba de acercarse a la portería improvisada. Goenji, sin pensarlo, permitió que su instinto tomara control sobre su cuerpo y se lanzó enfrente del balón, logrando que su pie golpeara el esférico y cambiara la trayectoria. Lo que no espero era que el joven leyera sus movimientos y respondiera en el instante, tomando una vez más la posesión del balón y pateándola, efectivamente anotando el primer gol de aquella batalla. -¡Primer punto es para Toramaru!- anuncio la morena, marcando con un marcador en una pizarra (nadie sabe de dónde exactamente la saco) una línea debajo de la palabra "tigre".

-¿Eso es todo lo que tiene que ofrecer Goneji-san?- pregunto con burla el menor, sacándole un chasquido y una mirada de odio a Goenji. –Esto será pan comido…- Tras colocar de nuevo el esférico en el centro del campo y colocarse en sus posiciones originales, ambos chicos esperaron a que sonara el segundo silbato.

-¿Listos?- pregunto otra vez Rika, y tras soplar y hacer sonar el silbato, los dos goleadores volvieron al asecho. – ¿Por qué todo se debe decidir a través del soccer? ¿Acaso no pueden hablarlo y ya?- pregunto Rika irritada. Paso exactamente lo mismo cuando su futuro de prometida fue decidido a través del juego. –No me molestaría si Darling estuviera aquí…aunque Goenji no se queda atrás… que suertuda es Haruna.- dijo Rika para sí misma, viendo a los dos jugadores dar todo en aquel campo y como cierto chico de cabellos crema se miraba excepcionalmente atractivo con esa mirada de predador y sudor por su frente.

Toramaru otra vez fue el primero en tocar el balón, tomando posesión completa. Una sonrisa de superioridad apareció en su rostro. –Yo gané…-pensó el chico, pero esta vez no conto con que Goenji, quien había analizado de manera silenciosa sus movimientos, se interpuso entre él y la portería, robándole el balón de golpe. -¿Qué?- pregunto a si mismo Toramaru, demasiado sorprendido por las habilidades de su maestro para actuar en contra de él. Goenji pateo el balón con fuerza, anotando su gol y ganando un punto, empatando con Toramaru. –I-Increíble…logro predecir mis movimientos en tan corto tiempo…-

-¿Es eso todo lo que tienes Toramaru?- pregunto Goenji con burla, utilizando las mismas palabras que el joven anteriormente. Eran momentos como este que Toramaru recordaba por que admiraba tanto a Goenji. Su fuerza, determinación, habilidad y bondad lo hacían querer ser como él, lo hacían su héroe. El joven rápidamente se sacudió la cabeza, dejando los pensamientos de fan a un lado y concentrándose en el juego. El amor de su madre estaba en juego, no podía darse el lujo de pensar en ese tipo de cosas.

-¡Punto para Goenji!- anunció Rika, marcando una línea debajo de la palabra "fuego". -¡Bien, el que anote el último gol será el ganador!-. Toramaru coloco el balón en el centro una vez más y camino hacía su lado.

Este era el momento. La tensión crecía, el aire se volvía más tenso a su alrededor, no escuchaban sonido alguno a su alrededor, los dos goleadores completamente enfocados en el balón que estaba enfrente suyo. –Este partido…lo ganaré yo…-pensaron ambos y tras escuchar el silbato una vez más, el infierno se liberó. Tanto Goenji como Toramaru corrieron hacía el balón una tercera vez, utilizando más velocidad que de costumbre, ninguno dispuesto a arriesgarse a perder este juego tan importante. Esta vez quien gano el balón fue Goenji, pero Toramaru rápidamente se lo quito, corriendo con todas sus fuerzas hacia la portería. No podía arriesgarse a que Goenji cambiara la trayectoria del balón como la primera vez. El chico de cabellos crema, sin dudarlo, con una velocidad casi inhumana, se colocó enfrente del chico protegiendo la portería con su cuerpo. Toramaru se detuvo mientras miraba fijamente a Goenji. -¡No perderé este partido!- anuncio decidido.

-¡No tengo la intención de perder tampoco, Toramaru!- respondio Goenji. Ambos jugadores comenzaron a correr hacia el otro. En el momento exacto, tanto Goenji como Toramaru patearon el balón con una fuerza sorprendente, uno tratando de anotar y el otro evitando perder. El balón ante tanta fuerza y presión tomo un color semi anaranjado, sorprendiendo a Rika y los demás, sin embargo debido a la misma fuerza, este balón salió disparado con velocidad hacia el cielo.

-E-Eso de ahora fue…-comento Rika sorprendida. Si era la chica inteligente que afirma ser, sabía que aquel tiro podría ser clave para ganar el partido contra Italia. Lo único que hacía falta era la práctica…y que estos dos locos dejaran de lado sus diferencias (las cuales no son muchas) y se pusieran a practicar.

Cuando el balón comenzaba a descender, tanto Goenji como Toramaru se preparaban a saltar todo con tal de ganar el control del balón. -¡Yo ganare! ¡Ka-san no saldrá con el papa de Goenji-san!- dijo Toramaru de manera determinada y seria.

-¿Heh? ¿Acaso eso no suena interesante?- dijo una cuarta voz, congelando a los dos chicos en sus pies y que el balón terminara en el suelo rebotando lejos de los dos jóvenes…como si el esférico también trata de huir de aquella definitivamente peligrosa situación.

-¡K-K-K-Ka-san!- llamo Toramaru sorprendido y asustado al ver a su amada y tierna madre encima de una pequeña colina mirándolo con una sonrisa tierna que no llegaba a sus ojos.

-P-P-P-Podemos explicarlo…-dijo rápidamente Goenji mientras era fulminado con la mirada de su padre. Su padre era un hombre serio, por lo cual el ser fulminado no era cosa nueva, pero esta vez, al igual que Tae, Katsuya miraba a su hijo con una expresión de sonrisa sádica que se iluminaba incluso en sus ojos negros.

-Bien…estamos escuchando.- dijo Katsuya con sus brazos cruzados sobre su pecho. Tanto Goenji como Toramaru estaban sudando frio, ambos captando el peligro que representaba aquella situación. –Dije que estamos esperando.- dijo Katsuya de manera más fría y dura tras no obtener respuesta.

No tendrían escapatoria esta vez.

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-¿De dónde diablos sacan esas ideas ustedes dos?- pregunto Katsuya irritado mientras acariciaba su cabello, tic que hacia cada vez que sus hijos le causaban una migraña. Tras dos horas de explicaciones por parte de los dos nerviosos chicos, tanto Tae como Katsuya sentían que la migraña aparecía.

-Pero Goenji-sama dijo que Ka-san es hermosa…-dijo patéticamente Toramaru.

-No veo que tiene de malo con ser honesto.- dijo como si nada Katsuya. –Tae-san es una mujer muy hermosa y bondadosa, pero porque yo piense eso no significa que yo quiero salir con ella.- explico el doctor. Realmente tenía que tomarse unas vacaciones lejos de los pleitos de adolescentes. Él ya sufrió su pubertad, no pensaba por nada del mundo acompañar a su hijo en su sufrimiento de la pubertad.

-Pero usted invito a Ka-san a cenar…y la llevo al parque…-trato de buscar una excusa Toramaru ante su horrible comportamiento estos últimos días. Ahora que la ira y los celos se alejaban, podía pensar de manera racional y saber que todas las acciones hechas por Goenji Katsuya realmente eran nada más que de respeto y caballerosidad.

-¿Preferirías que dejara a tu madre sola en aquel restaurante?- pregunto Katsuya, haciéndole ver al joven Toramaru que realmente sus intenciones jamás fueron otras más que amistad.

-Toramaru…-llamo su madre por primera vez. El chico, avergonzado de su comportamiento no se atrevió a verla, respondiendo con un suave movimiento en la cabeza. –Agradezco que te preocupes por mí, siempre me cuidas y creo que te he fallado como madre al permitir que cargaras con tanto sobre tus hombros…-

-¡Eso nunca…!- trato de decir Toramaru, pero su madre lo interrumpió.

-Pero quiero que entiendas muy bien que, a pesar de que te amo y daré todo por ti como siempre lo he hecho, tú no tienes autoridad ni palabra cuando se trate de mi vida amorosa.- dijo un poco fuerte Tae, dejándole muy en claro que a pesar que le perdonaría esta vez, una segunda vez simplemente está muy fuera de pensamiento. –Goenji-sama ha sido nada más que amable conmigo y no debes de hablar de él de esa manera…-

-Hai…Es solo que…si Ka-san se casa con Goenji-sama, ya no tendrá tiempo para mi…-admitió apenado Toramaru. Le aterraba el tener que compartir a su madre, pensando que esta se olvidaría de él cuando tuviera a una nueva familia.

-Un momento- llamo Katsuya, ganando la atención de todos los presentes. -¿Cuándo he dicho que quiero casarme con Tae-san?- pregunto confundido el moreno. ¿Realmente que les pasa por la cabeza a estos jóvenes de hoy en día?

-¿No quieres?- pregunto Goenji confundido. –Pero…-

-Toramaru, Shuuya, diré esto solo una vez y espero que a ambos les quede claro.- dijo Katsuya con tono fuerte y serio. –Shuuya, han pasado muchos años desde que tu madre murió…sin embargo eso no quiere decir que la he amado menos y mucho menos que esté interesado en buscar una segunda esposa. He amado a tu madre desde el primer día que la vi entrar a mi salón de clases y la he seguido amando ahora que no está a nuestro lado. Eso no cambio antes y definitivamente no cambiara ahora.- dijo con sinceridad Katsuya viendo fijamente a los ojos de su hijo que comenzaban a nublarse por las lágrimas. ÉL hablar de su madre era como un tabú para ambos, a pesar de tanto años, el dolor que dejo su despedida seguía ahí. –Toramaru, tu madre es una mujer muy trabajadora y hermosa, pero sobre todo una adulta capaz de tomar sus propias decisiones y creo que tu mejor que nadie deberías saber esto.- dijo haciendo que el pequeño bajara la cabeza avergonzado una vez más. –No hay nada de malo en que tanto Tae-san como yo queramos tener amigos adultos con quien poder salir y hablar.-

-¿Entonces no quiere casarse con Ka-san?- pregunto una vez más Toramaru de manera tímida pero decidida a dejar este muy vergonzoso capítulo de su vida en un cierre completo.

-No quiero.- dijo Katsuya sin pensarlo dos veces. Tras ver el rostro de alivio que mostro Toramaru, este sonrió y le acaricio el cabello como solía hacerlo con su hijo antes. –Eres un gran chico…pero tienes un largo camino por delante. Esfuérzate-

-¡Hai!- dijo Toramaru, su actitud habitual regresando. –Goenji-san, Goenji-sama… ¡Lo lamento mucho!- disculpo el joven haciendo una reverencia.

-No te preocupes, solo no lo vuelvas a hacer- respondió Katsuya con una sonrisa. No podía evitarlo, a pesar de que su hijo lo engaño para tener una cita con Tae, debía de admitir que fue muy divertido ver los rostros de pánico y terror en los dos jóvenes. –Shuuya… ¿No tienes algo que decir?-

-Tae-san, Toramaru…también lo lamento…-se disculpó Goenji, recibiendo una sonrisa suave de Tae y un emocionado Toramaru, pero había algo que le incomodaba aun al goleador. -¿Ne, To-san…como supiste que estábamos aquí?- pregunto.

-Ah, eso…-

-.-.-.-.-.-Flashback-.-.-.-.-

Katsuya y Tae caminaban por todo el parque. Había tantos juegos que querían entrar pero ya comenzaba a hacerse tarde y las bajas temperaturas podrían afectar la salud de Tae. –Creo que ya es hora de regresar…-dijo Tae con pesar. Esta era la primera vez en mucho tiempo que se divertía con alguien de su edad.

-Si…La acompañare hasta su—sin embargo Katsuya no pudo terminar esa oración ya que su teléfono comenzó a sonar. Al sacarlo, vio confundido al indicador. -¿Haruna-san?- dijo y contesto el teléfono.- ¿Hola?-

-.-.-.-.-.-Fin de Flashback-.-.-.-.-

-Y eso fue lo que paso…-relato Katsuya. Tae, Toramaru, Rika y Katsuya miraron confundidos a Goenji. ¿Qué paso? El normalmente serio y confiado Goenji Shuuya se miraba ahora temblando, su mirada llena de terror y su moreno rostro blanco como una hoja. -¿Q-Que…?-

-¿Goenji-san…?- pregunto con cuidado Tae. Parecía que este joven se quebraría en mil pedazos. Un aura depresiva rodeo al goleador mientras este repetía como si fuera una mantra "Estoy acabado. Me matara…". -¿Deberíamos hacer algo?- pregunto Tae de manera inocente.

-No, él sabrá como arreglárselas.- dijo Katsuya con una sonrisa malévola. No le tomo ni dos segundos saber que estaba pasando. Al parecer, su hijo hizo algo con lo que la dulce (y aparentemente terrorífica) Haruna no estaba de acuerdo…y aquella reacción es el resultado de que la chica lo haya descubierto. –Hah, el amor…Shuuya, aun no te casas y ya sabes el dolor e incomodidad que trae consigo el dormir en el sofá…-pensó divertido Katsuya. No podía esperar y grabar la reacción de la joven de cabellos azules cuando vea a su hijo.

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Katsuya tenía razón. La reacción que tuvo la joven manager fue la mejor que pudo haber visto. Al regresar al hostal, lo primero que sintieron todos fue un escalofrió y tras buscar el origen, vieron a una joven y muy malhumorada Haruna enfrente de ellos, sus brazos cruzados sobre su pecho y su mirada fulminante, penetrante y vacía completamente dirigida hacia Goenji…quien se ocultaba a tras de su padre. –Animo Shuuya.- fue lo único que dijo el moreno adulto antes de sacar a su hijo y empujarlo hacia su novia. ¿Qué podía decir? A pesar de que Tae perdonara a Toramaru, en ningún momento él dijo que perdonaría las acciones de su hijo. ¿Y qué mejor manera que castigarlo que hacerlo sentir la ira de su propia novia?

-¿Sabes por qué estas siendo castigado?- dijo una terrorífica Haruna con una sonrisa vacía. Debía de admitir que aquella reacción le saco un escalofrió fuerte incluso a él. –Tal vez si lo hubiera perdonado…-pensó Katusya al ver con una gota como su hijo fue amarrado (aun no comprendía como paso eso) y arrastrado hacia arriba mientras este gritaba y suplicaba por perdón.

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Al día siguiente, tras ser su último día, a todo el equipo se le dio un día completamente libre. Todos en el aeropuerto despidiéndose de sus seres queridos. -¡No quiero!- grito Kazemaru (quien se sostenía fuertemente de una de las sillas) mientras este era halado por su padre, todo con la intención de meterlo en el avión y llevarlo de regreso a casa.

-¡No te estoy preguntando!- le grito de regreso su padre. -¡No te dejare a manos de esa bestia de banda naranja!-

-¿Bestia?- pregunto confundido el papa de Endou, que al igual que su esposa e hijo, miraban a los dos hombres con una gota en la cabeza. –Creo que debería sentirme ofendido por alguna razón…-

-¡Aki! ¡Te cuidas mucho, y come bien, y escríbele a Oka-san!- dijo la mujer con lágrimas en os ojos estilo anime mientras abrazaba a su hijo.

-¡Que no me llames Aki!- le reclamo su hijo, pero ambos sabiendo que la mujer de cabellos castaños lo ignoraría una vez más. –Cuídate también, y por favor…no pierdas tu trabajo esta vez…-le pidió Fudou con un suspiro cansado, su madre era trabajo duro. –Alice, cuídate mucho y cuida de Oka-san…y por favor no te escapes de nuevo.-

-Hai…-dijo desanimada la pequeña rubia, pero aun así con una sonrisa abrazo a su hermano y le dio un beso en la mejía. -¡Te esperaremos en casa! ¡Debes ganar y ser el mejor de Japón!-

-¡No quiero! ¡Hirotooooooo!- gritaba Midorikawa mientras era halado por Nagumo y Yagami.

-¡No te quejes!- le grito Nagumo. ¿Quién diría que este pequeño chico con apariencia de chica fuera tan fuerte? -¡Oye Hiroto, has algo!-

-Mido-kun…-llamo Haruna con una sonrisa.

-¡Haru-chan! ¡No dejes que me lleven!- grito Midorikawa lográndose escapar de sus amigos de Sun Garden y corriendo a abrazar a la manager.

-Maldito…-susurro Goenji a su espalda, fulminando a Midorikawa por hozar abrazar a su amada novia.

-¿Has dicho algo?- pregunto Haruna de manera seria, fulminándolo.

-Nada, Haruna-sama…-respondió rápidamente Goenji. Desde la mañana, todos notaron como cierto chico de cabellos cremas se miraba muy tenso y por todo se asustaba…y claro, su rostro completamente golpeado y moreteado.

-Haru-chan es sorprendente.- dijo Sakuma alado de Genda, los dos viendo con una gota en la cabeza a la hermana menor de Kidou…y a Kidou que se miraba estaba a punto de estallar en lágrimas de orgullo.

-Bueno…esta es la despedida.- dijo Nanomi mientras abrazaba a Toramaru. -¡Los esperaremos a todos con mucha comida! ¡Asegúrense de ganar este torneo!-

Y tras esas palabras, todos se fueron, uno por uno subiendo al avión con destino a su cuidad. Goenji Shuuya y Utsunomiya Toramaru aprendieron algo sumamente importante durante el transcurso de esa semana. Nunca meterse en los asuntos de los demás…y más importante, jamás, en toda la existencia del universo, hacer tratos con Urabe Rika.

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D.o.t.E: ¡Finalizado! ¡Me ha salido un poco largo, pero era de esperarse del ultimo capitulo! Debido a que hay ciertos cabos sueltos, habrá un epilogo explicando dichos cabos. Espero que les haya gustado esta historia y gracias a todos por apoyarme con sus lindas palabras.

¡No olviden dejar un review o comentario, todo es bienvenido (menos mierdas homofóbicas, si tienen algun problema con esos temas, no lean y ya (-_-)!)!

¡Matta ne!