Reeeezpondamos revieews!
Para Arraia, eso trate :b
Para yahikopainakatsuki300, no te entendi ni madres v:
Para Eien (no hiryu) bien hecho! Pues bueno, ya sabes cual fue el premio y gracias a eso sabes todo del fic :b
Para CCSakuraforever, me alegra que te gustare, extrañaba tus reviews xD
Para OkamiSaint Zero, correcto pero muy tarde, sorry.
Para blacknigthwalker, que bueno que lo hiciste porque con ayuda de mi hermano hice el cap más rapido
Para AresUzumaki, correcto, pero demasiado tarde.
Para Son Dexex, ¡Te extrañe cabrón! Este cap le dara una resolución a Naruto para pelear contra esos instintos. Ogual que el resto, adivinaste pero demasiado tarde, perdona, y no solo Pakura sera la que aparezca en este cap :D. Y no hay problema bro, se que vivir sin internet es la peor tortura
Para ElYoker2002, eres mi heroe 》: V y nop, no sera un legendario, le atinaste muy tarde a la segunda, aunque me hiciste que tuviera la idea de darle a Entei :I
Bueno, reviees contestados, vamos a la...
ACCIÓN
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Capitulo 25
Recuperando lo perdido
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Naruto miraba al cielo de Kumogakure, cuyas torres eran tan altas que atravesaban las mismas nubes, la escases de oxigeno y la exposición directa al sol era razón directa para que en las cinco naciones los de Kumo fueran la mayor población de gente con piel oscura.
Un cielo sin nubes, con solo el sol, era una vista sumamente hermosa.
Bajo lentamente la mirada, topándose con una visión menos gloriosa pero a sus ojos era más hermosa.
Jolyne durmiendo sobre él, no era el epitome de lo lindo considerando que ella estaba literalmente estirada sobre todo su cuerpo, como si genuinamente fuera una cama.
—No puedo creer que bese a Jolyne— se dijo mientras se pasaba los dedos por los labios, quitándose el labial verde en sus labios—. Y sin embargo lo hice. Esta es la quinta chica que beso— se dijo rascándose la nuca con algo de pena, mientras recordaba a la primera—. Me pregunto como estará Pakura— se dijo mirando al cielo.
Luego de pensar eso, vio como en el suelo un grupo de cuatro personas en el suelo caminaban hacía la torre Raikage. Su Noryokugan activándose para ver con más definición.
Tres mujeres, un hombre, dos rubias, una pelirroja, un peliblanco, por la masa de Chakra en forma de flama azul debe de ser la Jinchūriki de Matatabi, y las otras… ¡SANTO JESUCRISTO NINJA!
Naruto se froto y volvió a frotarse los ojos, mirando a la rubia de ojos azules que acompañaba a la Jinchūriki. Se giro a todos lados, creyendo estar soñando.
Por otro lado, mientras giraba su cabeza de un lado a otro, pudo ver a Avalon en el techo de otra casa, con unos… ¿binoculares?
¡Él ni tiene ojos! Se dijo viendo como de alguna manera la espada ajustaba los binoculares para ver mejor el escote de la chica rubia.
Negando mientras desactivaba el Noryokugan, el pelirrojo suspiro mientras se sentaba en el suelo—. Creo que estoy comprometido con la Jinchūriki del Nibi— se dijo a si mismo, rememorando todo el asunto con los matrimonios arreglados que sus muy "queridos padres" hicieron.
—¿Tu que?— la voz que escucho debajo suyo lo tenso de golpe mientras veía a Jolyne con una mirada inquisidora.
—… ¡ZA WARUDO: TOKI YO TOMARE!— exclamo antes de que su Bisshamonten saliera y detuviese el tiempo para que el escapase.
Un par de horas después, se podía ver a un Naruto con un par de chichones en la cabeza mirar de lo más tranquilo al Raikage que se encontraba leyendo varios papeles mientras un par de gotas de sudor se formaban en su cara ante la sorpresa de lo que leía.
—Esto...no me lo esperaba—susurro Æ pasando papel tras papel, repasando lo que leía una y otra y otra vez para asegurarse que ningún detalle se le hubiera escapado
—Nadie se espera nada hasta que llega—soltó el pelirrojo, cruzándose de brazos, antes de pensar lo que dijo—Es lo más subnormal que he dicho el día de hoy...
El Raikage se sentó en su silla pesadamente, cierto arrepentimiento pintado en su rostro—Pensar que tu eras el hijo del Yondaime Hokage y Kushina Uzumaki. Creí que habías muerto.
—Créeme, el hijo de ellos dos murió hace 6 años. No estoy emparentado con ellos nunca más— declaro con fría calma mientras el hijo del Sandaime Raikage miraba las tres carpetas enfrente suyo.
—¿Estas seguro de hacer esto? Es decir, son mujeres hermosas y fuertes, hasta yo admito eso, y el matrimonio solo se efectuara cuando cumplas los 18 años. Puedes tratar de conocerlas más a fondo.
—Dentro de un par de meses cumplo diecisiete, así que mucho tiempo no tengo.
—Pero...
—Æ, lo diré con honestidad—le dijo colocando sus manos en el escritorio—No estoy para relaciones serias, lo que hago y a lo que me dedico pone en peligro mi vida y de aquellos quienes me rodean. Ya tengo mi cabeza ocupada para que sus muertes me pesen también.
El Raikage también se levanto, y como para afianzar su opinión, estampo sus manos también en el escritorio—Te recuerdo que ellas siguen siendo de nuestras mejores Kunoichi, no son unas mocosas mimadas con las que te casarías, sino con mujeres que bien podrían salvar tu espalda.
Naruto negó levemente, entre frustrado y casi indiferente—Minato te venció cuando eran jóvenes a tu hermano y a ti, ¿verdad?— el enorme hombre se quedo callado, signo que el pelirrojo uso para continuar—. Incluso él junto a Kushina y los Sannin no pudo hacer casi nada cuando un demonio ataco Konoha, soy fuerte, si, pero desconozco casi todo de los demonios que no sea lo que descubro en el camino, no es algo que un humano pueda enfrentarse. No quiero que mueran ni ellas ni nadie que no tenga que ver en esto, lo más prudente para ellas y para todos es alejarse lo más posible de mi.
—¿Qué hay de ese mocoso?—Naruto alzó una ceja, no entendiendo su pregunta—El que dice ser tu hermano, él no se aleja de ti para nada.
—Él es fuerte, suficiente como para que pueda pelear a mi lado sin que me tenga que preocupar que sobreviva, por que lo va a hacer— declaro simplemente mientras suspiraba y se rascaba la cabeza—. Y francamente, puede que sepa más de demonios que yo, pero eso no es todo.
—¿Qué hay más que decir? Él es meramente más experimentado que tú— le dijo el Raikage mientras veía a Naruto sentarse.
—Es como si los dos estuviéramos caminando por el mismo camino, ambos malditos… los demonios me llaman Chakravartin, y aun no entiendo bien lo que eso sea, pero…— Naruto casi podía jurar sentir un ardor como el sol en su espalda, su piel siendo frita mientras su cara no cambiaba de expresión—. El que yo y él nos encontremos con demonios y al instante seamos los que matan a dichos demonios tiene que ver con eso del Chakravartin.
El líder de Kumo no supo que decir ante lo que el Okami le dijo.
Naruto se llevo la mano a la espalda, sus dedos índice y medio comenzaron a subir al llegar a ella, llegando hasta su cuello, mostrando un rastro de sangre por donde sus dos dedos pasaban hasta llegar a su cuello, moviéndolos en una seña clara de decapitación—. Estoy preparado para morir en cualquier instante, pero no para dejar morir a los que están a mi alrededor, así que por favor, no las obligues a quedarse conmigo cuando lo único que van a tener es sufrimiento.
Æ le miró—...No romperé los compromisos—le dijo, pero antes que Naruto hablase, continuó—Confió que sea cual sea tu meta, la lograrás, cuando eso suceda, vendrás.
—Mi meta— murmuro mirando su mano, como si en ella estuviera el camino hacía un futuro perfecto—. Tengo muchas metas, las mismas que todos han tenido antes, paz, un mundo donde nadie llore, un mundo donde nadie sufra, y todos esos son mi sueños— antes de poder decir que esos sueños aunque nobles eran demasiado infantiles, las siguientes palabras de Naruto lo dejaron sorprendido—. Entre más pienso en sueños y metas como esos, simplemente me parecen más… estúpidos— declaro, mostrándose apático, indiferente a su alrededor—. Es mi sueño, y es uno estúpido, pero si logro al menos crear un mundo donde todos puedan vivir en paz… creo que bastaría— Naruto se levanto, mostrando una cara que para el Raikage era como ver los días de batalla de su padre, con esa expresión, el chico… el hombre enfrente suyo parecía un veterano de guerra—. Hasta ese día, Æ.
Y dicho eso, Naruto Okami salió del lugar
—... Hasta ese día, Naruto Okami
PAM
Toda la atmosfera pesada del lugar cayo al suelo junto a un grupo enorme de personas que estaban detrás de la puerta.
La ceja de Naruto tembló al ver a los equipos que le acompañaban sonriendo nerviosos en el suelo, junto al equipo de Kumo que acababan de llegar, eso haciendo que la ceja de Æ también temblara.
—Solo… me iré de una vez— dijo el pelirrojo parándose sobre Kakashi y Omoi para salir. Se detuvo cuando estaba a punto de salir, solo para volver y limpiarse sus zapatos en ambos. —Listo, ahora sí.
—¿¡Por qué nosotros!?— pregunto Omoi alzando su puño, como preguntándole a aluna deidad superior.
—¡Me sentiría mal con el resto o con Kushina y Mito les aplasto la cabeza! ¡Por eso!— exclamo, aunque como ya estaba saltando por la ventana a lo mejo no le oyeron.
—¡Maldición!
Naruto salto de edificio en edificio, su expresión calmada mientras recordaba la tercera foto en los expedientes que vio de las mujeres con las que estaba comprometido en Kumo—Supongo que lo mejor que puedo hacer es al menos conocerla.
Y sin más, tomó otro rumbo.
Más en concreto, a los campos de entrenamiento en tierra, escuchando sonidos de espadas chocando entre si y cortando el viento, signo de que muchas personas estaban practicando con la espada.
Era algo natural; Kumo junto a Kiri y Tetsu (y antes también con Uzu) eran los mejores productores de espadachines del continente.
Descendió entonces, mirando a un grupo de alrededor de 5000 mil hombres, mujeres y hombres en números completamente al azar, viendo como una mujer de cabello negro con una hermosa armadura caminar enfrente suyo—¿Puedo saber a que vienes?
—Vine buscando a alguien.
La mujer entonces suavizo su mirada levemente—Ya veo… se el nombre de cada uno de los soldados que esta aquí, si me dices quien es puedo mostrarte donde esta.
Naruto miro por el grupo enorme, analizando que varios de ellos se parecían bastante, demasiado como para recordar las diferencias de todos—Busco a Amira Hergal, ¿esta aquí?
—Ohh, yo soy Amira, mucho gusto.
—… ¿Eh?
—Yo soy Amira Hergal, mucho gusto.
El pelirrojo se sonrojo levemente al analizar mejor la apariencia de aquella mujer, que le sonreía sin ninguna mala intención. Tenía el cabello suave, largo y sedoso, brillando a la luz del sol. Sus ojos eran negros, con un brillo de amabilidad y un toque maternal, una sonrisa pequeña y calma s mostraba en su rostro, tenía una nariz pequeña y algo respingada, con pendientes muy bellos en sus dos orejas, la armadura que tenía evitaba que pudiera ver su cuerpo, pero con solo ver su rostro sin ninguna imperfección, sabía que ella era hermosa.
Pero por sobretodo, se miraba… mayor, suponía que ella tenía alrededor de 26 años.
—¿Sucede algo?
—¿Eh?
—Te me quedaste mirando por cinco minutos.
La cara del pelirrojo se tiño de un leve color de rojo mientras se aclaraba la garganta—Bueno, supongo que deberías haber oído de mi, ya sean cosas buenas o malas, me presento; Soy Naruto Okami y creo que soy tu prometido.
—¿Prometido?—Amira inclinó la cabeza, curiosa ante sus palabras, ella parpadeo con suavidad, antes de sonreír levemente y comenzar a caminar con calma—Descansen soldados— les dijo a sus, aparentemente, estudiantes mientras se dirigía a Kumo nuevamente con paso tranquilo— . ¿Te gusta el té verde o el té negro?
—Té negro—respondió, siguiéndola de cerca, hasta regresar a la aldea, en un silencio que para Naruto era un tanto incomodo, hasta que vio unos apartamentos donde suponía vivía la pelinegra, al entrar pudo ver una muy ordenada casa, aunque lo que le sorprendía era ver las múltiples artesanías finamente hechas, que iban desde esculturas y construcciones de madera talladas con extremo detalle hasta bordados de tela fina muy hermosos.
Huh, pintoresco. Fue el pensamiento del Ojiazul.
Naruto tomo un trozo de madera con un carnero tallado en ella con extremo detalle, se giro para ver a la Hergal y…
—¡WOAH!— exclamo mientras se tapaba los ojos, viendo a Amira quitándose la armadura y la camisa.
Ella parpadeo, viéndolo con la cara completsmente roja, antes de reír levemente—Tranquilo grandote, eso lo guardaremos para la noche de bodas— le dijo con un tono juguetón, sonrojando más al pelirrojo mientras ella caminaba hacía una habitación que el pelirrojo supuso era su cuarto—. Hace unos años el Raikage me conto que fui comprometida con un chico 8 años menor que yo, debo decir que eres más guapo de lo que esperaba.
—Gracias… ¿Supongo?
—Si es un cumplido, tontito—le dijo en broma, haciendo que Naruto se rasque la mejilla.
Podía sentir las emociones, actuaciones y mentiras en las otras personas, pero ella estaba siendo totalmente sincera en sus acciones. Eso... era raro.
¿Alguien sincero con él desde el comienzo? ¿Qué seguía? ¿Un político honesto?
—Bueno, escuche que un grupo de Shinobis desde Konoha vino a ayudarnos con el asunto del demonio que invadía la aldea, y que entre ellos, quien lo mato fueron dos chicos jóvenes, uno de ellos con el cabello rojo— Naruto trago levemente al ver como la sombra de Amira un par de "cosas" rebotaban mientras ella se ponía una camisa—. Me imagino que fuiste tu, ¿verdad?
—Ehh...S-Si.
La cara del pelirrojo era del mismo color que su cabello color sangre, la sorpresa pintando su rostro al ver salir a Amira con un short y camisón blanco, si bien no tenía un cuerpo tan "grande" en ciertas áreas como Samui, sin duda que estaba bien proporcionada y ejercitada. Ella era… hermosa.
Y le pico el pecho con un dedo—Más te vale, si me voy a casar contigo ni pienses que dejare que seas un debilucho.
Me siento como un niño al que están regañando.
Y en parte, si lo era. Era 8 años menor que ella. No suficiente como para que ella fuera su madre, pero si como para hacerlo sentir como un niño.
Frotándose el cuello mientras miraba hacía atrás, traro de distraerse de ver a la escasamente vestida Hergal enfrente suyo, que se paro y le miro poniendo un puño en su cadera—Bien, aun tenemos tiempo antes de que llegues a los 18 años, así que conocernos un poco sería lo mejor, ¿no crees?
—¡Si! ¡Si! Lo mejor será conocernos antes de que hagamos cualquier cosa— declaro el pelirrojo temiendo por su integridad.
Se sentía tan indefenso frente a ella.
No... no indefenso... se sentía descubierto, un libro abierto, como aquellos primeros días que pasaba desconfiando de Izanagi al creer que todo terminaría por ser un sueño o algo. Sentía... que ella le conocía.
Era raro e intrigante.
Ella luego se sentó enfrente suyo, cruzada de brazos y mirándole sin ninguna expresión que no fuera la paciencia.
—¿Y bien?— soltó Amira
—¿Bien qué?
—Nos vamos a quedar aquí hasta que me cuentas toda tu vida, luego yo te cuenta la mía, sin secretos ni nada. ¿Te parece?
—P-Pero…
—Oí, voy a ser tu esposa, no te pido que me cuentes los secretos de tu aldea, pero quiero saber con que clase de hombre me caso.
—Ugh... está bien—Naruto se resigno, agachando la cabeza, camino y se sentó junto a ella. ¿Donde esta mi hermano cuando más se lo necesita?
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Issei miro las afueras de la aldea con una mirada seria, una niebla negra podía verse mientras las puertas estaban cerradas, impidiendo que la niebla en el suelo siquiera entrase.
Yare Yare. Pensó el pelinegro con seriedad, colocando sus manos en sus bolsillos. Podía ver como un ser similar a un ciempiés enorme escalaba la pared al salir del vapor negro, y él sin dudarlo solamente llamo a Star Platinum y el puño de este aplasto la cabeza del insecto—. Pensar que papa peleaba con millones de estas cosas siendo un niño— susurro mirando el puño de su Bisshamonten lleno de esa sustancia verde que era la sangre de "eso"—. Si tan solo pudiera ayudar más a Aniki.
—Ora Ora Ora Ora (Recuerda tu papel)
Issei se froto la cara, algo exasperado—Aniki es fuerte, quizá más que yo para estos momentos y se va a volver más fuerte, pero se esta enfrentando a seres con millones de años de experiencia, y eso es lo que le va a costar muchas cosas… demasiadas.
—Ora Ora Ora Ora Ora Ora Ora (Para eso estás aquí, para ayudarle con eso)
El pelinegro entrecerró la mirada, una silueta de un hombre con cabello plateado apareciendo en su cabeza—Y aun así, papa Izanagi y yo estamos con las manos atadas. No importa que hagamos, él va a tener que cruzar un camino lleno de dolor, y todo eso, solo para preparar el terreno para alguien más… justo como Amatsumara lo hizo para él.
—Ora Ora Ora Ora Ora Ora Ora (Pero todo tiene un propósito)
—Propósito que desconozco en estos instantes.
Ambos dejaron de hablar, viendo como otros animales extraños trataban de subir los muros—. No, no son animales, demonios de menor rango atraídos por la marca del Chakravartin es una mejor definición.
—Ora Ora Ora (¿Solo la del Chakravartin?)
—Prefiero atribuir todo a ello en lugar de a la mía propia
De nuevo con Naruto, este de repente gruño levemente para sorpresa de la Hergal enfrente suyo, viéndolo llevarse la mano a la espalda.
Apenas la saco, la vio pintada toda de sangre.
Lo mismo que sintió al pelear con Raum... pero que solamente sentía hasta ese día.
El primer pensamiento que surco la mente del pelirrojo fue que había otro demonio cerca o que uno venía directamente hacia ellos.
Aun así... cuando peleaba con Raum sentía que se estaba desangrando, si, estaba sangrando en ese momento, pero no con la misma intensidad.
¿Un demonio de bajo nivel?
Tan pronto como llego ese dolor, desapareció, como si se tratase de un efímero momento.
Y con eso, suspiró. Amira quitándole la camisa para ver un circulo con una marca enorme sobre la espalda del pelirrojo de mechas negras, parecía hecho con precisión quirúrgica, tres círculos perfectos y concéntricos atrapados en un triangulo, runas extrañas, y sobretodo, la imagen de un ángel en el centro, pero por la forma de las alas… parecía un ángel con las alas rotas.
—Tu… ¿Te hiciste esto?— le cuestiono Amira, dudando de la salud mental del pelirrojo al tener eso en su espalda.
—No— declaro mientras caminaba a un espejo para mirarse—. Sentía una extraña sensación en la espalda desde que pelee contra otros demonios en Konoha… pero esto es nuevo— declaro revisando la carne, parecía una herida profunda, y en donde la carne debería ser roja, solo estaba el negro, como una cicatriz que a pesar de todo, soltaba sangre en cada lugar de la marca—. Algo de esto es sangre seca de la pelea con Raum, la que esta saliendo ahora mismo no es tanta así que… solo es cosa de lavarme— declaro mientras Amira lo dirigía al baño.
—Debe ser duro no poder lavarte bien la espalda con eso en ella— le dijo la pelinegra suavemente, viéndolo abrir la regadera para ponerse debajo y que la sangre comenzase a bajar.
Gruñendo ante la sensación helada en esa enorme marca en su carne, Naruto—. Estoy… acostumbrado al dolor— declaro mientras se frotaba sobre la marca, mirando el reflejo de ella desde donde estaba.
Se giro, sacudiéndose el cabello para quitar la humedad en el, mientras veía si tenía alguna otra marca… Extraño. Se dijo viendo las cinco cicatrices en su pecho. Aquí es donde Raum me ataco, normalmente no tendría nada pero… tengo las cicatrices…
—Y creí que yo estaba marcada— el murmuro de Amira fue seguido de que acariciase las cinco cicatrices en el pecho del Okami, la piel más áspera allí que de costumbre.
Okami acalló, sin embargo, se sentía algo incómodo con su toque.
—El cuerpo de alguien que esta peleando contra su destino, en verdad es impresionante— una suave sonrisa apareció en el rostro de ella mientras se levantaba—. Bien… no es solo a mi aldea o a la tuya por la que peleas… es como si pelearas por toda la humanidad— sus palabras generaron al Okami rascarse la mejilla, avergonzado—. Supongo que lo mejor que puedo hacer es ayudarte.
—¿Ayudarme? ¿Cómo?
—No soy una diosa como para darte algún poder especial o una gran general como para prestarte mis ejércitos… pero supongo que lo menos que podría hacer es darles transporte.
Naruto pensó levemente en los equipos de Konoha, que al no estar tan acostumbrados a viajar de la forma que él lo hacía, hacer un viaje largo sería lo mejor para ellos.
—Eso sería una gran ayuda, gracias.
Agarro la mano que ella le tendía, y se levanto, la marca seguía sangrando, pero solo se puso la camisa para ocultarlo y caminar con Amira al escuchar un sonido de agua hirviendo—¡Ahh, el té esta listo!
Al instante, ella se giró y fue hacia la cocina para servir el té. Naruto se limito a sentarse enfrente de la mesa mientras ella le daba la taza, mirando su reflejo en ella.
Cerro el ojo izquierdo al ver como ese mismo ojo estaba de color amarillo con la pupila rasgada, llevándose el té a la boca.
Dejó que el líquido caliente bajase por su garganta, calmándolo de manera lenta y pausada.
—Antes de que te vayas, tengo que advertirte que además del demonio, hemos tenido otros… problemas.
—¿Qué tipo de problemas?—cuestiono, alzando una ceja curioso.
—Se hacen llamar a si mismos "Barbaros" y la palabra les queda para lo que son— declaro Amira con rostro serio.
—Podría decir que hacen lo mismo con cada pueblo que atacan, matan, queman o… se comen a los niños, hombres y ancianos. Pero las mujeres son violadas… luego asesinadas y tienden a usar sus cadáveres como una especie de asta bandera para marcar su llegada.
—Eso suena... pintoresco...
—Incluso eso es que… hay un hombre, su líder es un maldito monstruo.
—Aspecto, fuerza y actitud, es un monstruo en las tres, normalmente solo usa un palo, un maldito trozo de madera y puede desviar cualquier espada, tiene una fuerza monstruosa y solo le importa seguir su filosofía de "disfrute y excitación" pelear, mata y violar.
—Oh, que bruto—susurro Okami suspirando—¿Quieres que me encargue de él?
—No.
—¿Eh? ¿Entonces?
—Quiero que te cuides de él, y que cuides a los que te rodean, no se trata solo de que pelearan uno a uno, son cientos, e incluso si tu le ganas, no hay forma de que el resto que te sigan sobrevivan.
—Ya entiendo...
Ambos salieron de la casa después de terminar el té, y llegaron donde Amira le daría su medio de transporte… unos establos.
—¿Caballos?
Amira asintió, mientras sacaba de los establos un total de diez caballos negros, bastante grandes y bien cuidados, parecían como caballos de guerra, y lo eran.
—Fiuuu~—silbó el pelirrojo ante tales sementales tan bien cuidados.
—Ya que salvaron Kumo, es la mínima recompensa que les podríamos dar, cuídalos bien, por favor— Naruto agarro las riendas de un caballo negro con ojos igualmente negros pero una melena castaña, que casi podría jurar era color rojo por la luz del sol.
—Lo hare… llamare a este… Dédalos.
—¡BUUUUUUUR!—el caballo relincho, alzando sus patas delanteras, como satisfecho con su nombre.
Eso hizo sonreír al pelirrojo, e igualmente, haciendo sonreír a Amira—Mandare a alguien a que venga a ponerles su equipo de montar a los caballos y a avisarle a Raikage-sama de esto. Mejor ve a informarle a tus compañeros sobre esto.
—Claro— asintiendo, el Ojiazul dio media vuelta, antes de que la pelinegra le agarrase el hombro.
—Oh, y Naruto— el mencionado se giro, y para cuando lo hizo, los labios suaves de la Hergal estaban sobre su mejilla—. Cuídate.
—... Gracias—le dijo con una sonrisa, sus mejillas bigotudas con un ligero tinte carmín debido al contacto que Amira le dio.
Luego de eso, se limito a caminar hasta la torre Raikage, donde todavía sentía a sus supuestos compañeros de la aldea de la hoja, de seguro, aún hablando con el Raikage.
Inhalo, no buscando calma ni nada, desde su... "cena" anoche no se sentía tan enojado con todo a su alrededor.
Suspiró, sin saber que hacer.
Desgárrala.Una voz susurro en su cabeza, siseando, perversa…hambrienta. Justo como ella nos desgarro con sus palabras mientras vivían una vida feliz sin nosotros… desgárralas y hazlas sentir nuestro dolor.
Sacudió su cabeza con fuerza, negándose a escuchar a esa jodida voz.
Casi podía sentir como si un lobo le estuviera lamiendo la mejilla, diciendo esas palabras a su oído. Ellas quieren ser perdonadas, pero el perdón no se regala, eso se gana. Haz que ellas se lo ganen.
No dijo o pensó algo, solo se limitó a caminar con la mirada más indiferente que alguien podría poseer.
—¡Ahh, Sochi, ya llegaste!— dijo Kushina caminando hacía él con una sonrisa. Al oírla hablar, al verla acercarse, Naruto apretó los puños, una imagen mental grabada en su cabeza.
Una imagen que le perturbaría por demasiado tiempo.
El cuerpo de Kushina tendido en el suelo, desnudo, con el cuello arrancado, sin un brazo ni una pierna, torso arañado y mordido hasta sacar sangre, un seno arrancado, y una… cosa de cabello negro y ojos amarillos saliendo y entrando mientras en su boca la cabeza de la Uzumaki estaba.
Cerró los ojos y aspiró profundamente, quitando automáticamente la imagen de su perturbada cabeza.
Miro a Kushina nuevamente, esa imagen parpadeando en su cabeza de manera intermitente, antes de solo voltear a ver al Raikage.
La imagen desapareció tal y como vino, haciéndolo suspirar aliviado.
Mientras que veía a una especie de ANBU hablándole sobre lo que sabía era de los caballos, podía oír su conversación fácilmente.
Una vez terminó, el Raikage le vio con una sutil sonrisa.
—Casi a nadie le interesa montar a caballo en esta aldea— murmuro para si mismo viendo al pelirrojo. Apoyo su puño en su mejilla—Entiendo porque se los ofreció...
—¿Eh? ¿De que hablan Onii-chan?— pregunto Mito a Naruto, el pelirrojo solo giro sus ojos para verla, una imagen similar a la de antes en su mente, pero incluso con ella, hablo.
—Caballos para no irnos como regresamos— declaro, y quería añadir un "y no me llames así" pero no era el lugar o el momento.
—Eh...
—¿Hay algún problema?
—No sabemos montar a caballo...
—No es tan difícil, mantienes el equilibrio, te aferras sin lastimar al caballo y agarras las riendas, doblando a cierta parte ellos se mueven, y si alguien los lidera siguen su dirección.
—¿Tu… sabes montar?— pregunto Satsuki, el pelirrojo se encogió de hombros, su ojo izquierdo todavía estaba cerrado.
—Mi padre me enseño.
—No recuerdo que Yondaime-sama tuviese caballos— las palabras de Sakura hicieron que el suelo a los pies del Okami se agrietase.
—Minato Namikaze NO es mi padre...— la pelirrosa se quedo callada, retrocediendo cuando el pelirrojo se paro enfrente suyo, sus dos ojos abiertos mostrando un amarillo pútrido—. Y nunca mas... Vuelvas a mencionar ese hecho.
El pelirrojo pareció calmarse, sus ojos volviendo a ser de color azul, aunque la pupila se miraba algo rasgada, gruño antes de dar un par de pasos, alejándose del grupo.
—Empacaremos nuestras cosas y nos iremos en un par de horas, gracias por su hospitalidad, Raikage-sama— hablo el pelirrojo en tono monótono.
—No hay de que...
Antes de seguir hablando, el Okami simplemente dio media vuelta y se fue de allí, sin decirle nada a nadie mientras sentía que la cabeza le daba vueltas, y mareado, empezó a buscar a su maestra y a Cesar.
Tenían que irse, ya no había nada que hacer allí. Las personas solo estarían en peligro si él se quedaba, con él lejos, ellos estarían a salvo… o esperaba al menos que así fuera.
Salió de la torre y empezó a deambular por las calles en busca de su amigo y maestra.
Siento como si mi cerebro estuviera siendo licuado. Se dijo mientras se sostenía un costado de la cabeza, usando las capacidades sensoriales de la energía cósmica para buscarlos.
A medias los encontró, pero al final, los termino encontrando.
Camino enfrente de un grupo de personas bastante grandes, madres y sus hijos, familias, charlando felices.
Y su estomago gruñía con hambre.
Intentaba aminorar su hambre, pero era imposible.
Hambre de carne humana, la misma hambre que había tenido anoche, tanta carne humana a su alrededor, tal vacío en su estomago.
¿Ahora que mierdas hago?
Con cara estoica, camino entre los humanos, voces susurrando en su cabeza en hambre, manteniendo su mirada fija en donde estaban los dos que buscaba, y donde Jolyne también estaba.
Aparentemente, esperándolo a él.
El Hambre ceso al verlos, esperándole con sonrisas, la imagen de cuando los tres eran niños y entrenaban Hamon brillo en su memoria.
Se sintió aliviado cuando el Hambre le dejó. Feliz también de que esas horrendas imágenes se fueran de su cabeza.
No dijo palabras, solo camino hasta llegar a ellos, un brazo alrededor de Cesar, otro alrededor de Lisa-Lisa y su cabeza en el hombro de Jolyne—…Los…Los voy a extrañar mucho a todos.
A los tres se les hizo extraño esa repentina muestra de cariño de parte del pelirrojo, pero no dudaron en devolver el abrazo—Je, siempre fuiste un llorón— le dijo Jolyne con una risa.
—Tal vez— le dijo Naruto mientras ese pequeño trozo de oscuridad en su alma retrocedía—. Tal vez lo soy.
Nadie dijo nada más, solo disfrutaron del abrazo un poco más. La castaña noto la marca en la espalda de su alumno, pero pregunto otra cosa—¿Te vas pronto, verdad?
—Si—afirmo el pelirrojo—. En un par de horas de hecho— indico mientras se separaba, solo para luego ser abrazado por su maestra. Su cara pintándose de rojo cuando su cabeza descanso en el pecho de ella.
—Has crecido bien, Naruto. Y estoy orgullosa del hombre en el que te has convertido.
—E-Eh...gracias, Lisa-sensei.
—Elizabeth— dijo ella.
—¿Eh?
—Mi verdadero nombre es Elizabeth Joestar.
—¿Eh? ¿¡EH!?— exclamaron los tres sorprendidos.
Elizabeth alzó una ceja—¿Enserio pensaban que mi nombre era Lisa-Lisa.—cuestiono, algo en broma y algo seria.
No recibió respuesta alguna y su sonrisa se fue.
Los tres miraban a diferentes lugares, Jolyne al cielo, Cesar a un lado, Naruto al suelo, silbado o con las caras rojas.
—...Son la Meca de Irreverencia—dijo la castaña tomándose el rostro con una mano
—De la subnormalidad diría yo—dijo el colado de turno, véase, el hermano menor del Okami, flotando de cabeza viendo con pena ajena a los tres usuarios del Hamon.
—Oí, Otoutou, ya nos vamos— le dijo el pelirrojo lanzándole una piedra pequeña a la cabeza, Issei ni se inmuto.
—Ugh, ¿volver a ese lugar?—pregunto con la lengua afuera—Apesta a corrupción y tienen caras de piedra que dan ganas de vandalizar...
Naruto parpadeo levemente—¿Fuiste tu quien le dibujo un pene a la cara de Minato?
—Sep.
—Eres mi héroe.
—Me faltaba dibujar algo más pero me di cuenta que era mejor ponerle un pene en su cara de verdad en lugar de la de piedra.
Naruto cerro los ojos, pensativo. Issei estirándose levemente—Bien, ¿cuando nos vamos?
—Shh, shh, shh, estoy tratando de visualizar algo.
—¿Qué cosa?
—Lo que acabas de contarme.
—Oh…— mientras Naruto mantenía la mirada cerrada, Issei alzo la suya hacía arriba, viendo como el sol era tapado por un cuerpo con alas—. Huh, ¿un ave?
El pelirrojo abrió los ojos, empezando a caminar hacía el hotel donde se quedaba—No, los pájaros no son tan grandes, ni tampoco tienen cara de caballo— declaro con una risa mientras solo le daba una mirada al cielo, en el que unos ojos amarillos le devolvían la mirada.
—Ah chinga.
Issei siguió al pelirrojo, mientras miraba aquella figura, por alguna razón se sentía como la gravedad, siendo atraído por eso como un cuerpo celeste a un satélite.
Gravedad…
—¡Ah chinga!— declaro antes de empezar a correr mientras el Okami le veía con una gota en la nuca.
—¡¿A dónde vas?!
—¡Me olvidé de algo!
Y de repente, un ser dorado salió de la espalda de Issei, haciendo a Naruto abrir los ojos sorprendido al ver como cuando golpeaba el suelo, un enorme árbol se formo de la tierra. The World salió con una cara igual de sorprendida que su usuario.
—¡Gold Expirence! ¡Da vida!—grito Issei siendo alzado por el árbol
—¡MUDADA!
The World parpadeaba al ver al llamado Bisshamonten "Gold Expirence" tan… parecido a él, más aun al escuchar su grito de batalla, incluso cuando el pelirrojo lo volteo a ver seguía allí, congelado y sorprendido.
—...Muda...(¿Haruno?)
El susurro del Bisshamonten fue solo entendido por Naruto, quien veía a Issei y al otro ser dorado desaparecer, y solamente se rasco la mejilla—Bueno, es una sorpresa que tenga más de uno, luego me cuentas sobre él, ¿te parece?— pregunto el pelirrojo palmeándole la espalda a The World, quien se le quedo viendo.
Para sorpresa de Naruto… sonrió—Muda (Sí)— respondió el ser dorado desapareciendo en la espalda del joven.
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—Nuevamente, gracias por ayudarnos, Chakravartin… no, gracias, Naruto, y a ti también, Issei— le dijo Tsuki al pelirrojo y pelinegro, quienes ya estaban en las afueras de la aldea, los caballos vestidos con armaduras de color blanco, junto a monturas de cuero que parecían lo suficientemente cómodas como para resistir el largo viaje.
Los dos hermanos se miraron entre si, antes de encogerse de hombros entre ellos—La verdad lo hicimos porque quisimos, no hay razón para agradecer— le dijo el pelirrojo.
—Son demasiado humildes.
—No, no lo somos.
—Bueno, dejemos eso de lado. Naruto-kun— el pelirrojo se preguntaba desde cuando le llamaba con el "Kun"—. Respecto a la bendición— las mejillas de ambos se pusieron algo rojas, mirando a lados contrarios, pero Tsuki agito la cabeza y hablo—. Hay 7 otras princesas que tienen que darte cada una su propia bendición, cada una mucho más fuerte que la anterior, pero tienes que esperar un mes entero para recibir otra una vez que se te haya dado o podría terminar matándote— le informo ella mientras el Okami se rascaba el cabello.
—Pues… ¿Dónde están el resto de princesas?— su pregunta fue seguida de escuchar el sonido de otros dos caballos galopando hacía donde estaban.
La cara de Naruto se volvió plana al ver a Aika y, en especifico, a Hitomi. Ambas montadas a caballo.
—...Son of the bitch— mascullo Issei divertido al ver la cara de su hermano.
Este se giro para ver a Tsuki quien aguantaba el reír un poco al ver su rostro—Dime que al menos vendrás tú.
—Lo siento, alguien tiene que volver a Jikan para informar de la muerte de Raum, y mandar bastante ayuda para Kumo.
Naruto aspiró, intentando calmarse ante sus palabras.
—Te saldrán canas de tanto renegar—le dijo Issei en tono de broma
—¿Me puedes culpar? Estoy rodeado de subnormales
—No eres quien para decir eso, Aniki.
—¿Y tu si?
—¿Acaso dije que lo fuera?
—Hmm, Touche— dijo el pelirrojo viendo a las otras dos princesas bajar de sus caballos y caminar a donde estaba él.
—Rápido, pon tu mejor cara de metrosexual
—...¿Qué?
—Nada, olvídalo.
Aika fue la que se puso enfrente de Naruto, Hitomi detrás de ella, con su mano derecha sobre la espada que traía en su cintura—Mucho gusto, creo que no hemos podido conocernos bien por las circunstancias, Naruto-dono— dijo la castaña inclinándose respetuosamente.
—...—el pelirrojo se giró a mirar a su hermano menor—. Ise, ¿qué hago? Me han dicho Sama, Kun, Chan, Koi y demás. Pero nunca dono...
—Pues dile igual— el pelinegro se encogió de hombros mientras le respondía, generando en Naruto una cara de exasperación antes de voltearse hacía Aika con una mirada normal.
—No es necesaria tanta formalidad, Aika-dono.
—Ah canijo, si te salió.
—No sé qué pasará, estoy nervioso—le dijo en un susurro haciendo asentir al pelinegro.
Aika seguía con una mirada neutra y estoica, digna de un soldado cuyo trabajo era ser impasible—Debido a que Hitomi-sama y yo aun tenemos que darle nuestras bendiciones lo más recomendable sería permanece a su lado hasta que podamos hacerlo.
¿Hitomi-sama? ¿La otra es de un rango superior a ella o algo por el estilo? Se limito a pensar el Ojiazul, viendo a la castaña alzar su mano al frente, por reflejo, el haciendo lo mismo.
Casi nadie lo noto, excepto Issei, Tsuki y Hitomi por ser los que estaban más cerca, pero la Korimachi jalo el brazo de Naruto, acercando su boca al oído de este, susurrando unas palabras que las otras dos princesas no escucharon—Te advierto, si haces algo para herirla, no me importara que seas el enviado por todos los dioses, te matare sin dudarlo— la mano de Naruto fue apretada con suficiente fuerza como para doblar metal, extrañamente sintiendo como si su piel en la palma de su mano fuera convertida en piedra.
Los dos se miraron, unos ojos negros que casi parecerían no tener vida, y unos ojos azules que no tenían ninguna emoción.
Nadie dijo nada—...¿Alguien más espera que se besen o soy solo yo?
El cuello de Naruto giro 180 grados para ver a su hermano con ojos amarillos, rodeando de un aura negra… por alguna razón Aika también.
—Vamos~ Saben que es cierto~—dijo con un tono jocoso—Estaban mirándose como en los clichés de esas películas que tiene Mito debajo de su cama
—...¿Cómo sabes que Mito tiene eso debajo de su cama?
—Investigación, por cierto, ¿sabes que tiene libros sobre relaciones inces–¡HUNH!—antes de terminar, fue amordazado por la pelirroja con su rostro como tomate.
—¡Ignórenlo, ignórenlo!— chillaba la pelirroja mientras arrastraba al pelinegro que no podía respirar.
—...¿Qué fue eso?
—La gente tiene momentos random en el día, este fue uno de ellos y el más normal.
—¿Cómo es que tu cuello se mueve así?— pregunto Sasuke algo perturbado al ver como Naruto ponía su cabeza en su lugar como si no la tuviera en una posición imposible.
—…— Naruto se mantuvo callado. Rememorando la razón de la flexibilidad de sus huesos hora de un metal tal vez indestructible.
—Okey hijo, ahora, voy a moverte el cuello hasta que este al punto de romperse, no te matara pero tendrás un dolor de cuello por semanas, además de que así será imposible que te rompan el cuello. A la cuenta de tres.
—¡Papa, no creo que esto sea una buena idea!
—¡Tres!
¡CRACK!
—¡AHH!
El pelirrojo agito su cabeza ante ese recuerdo de hace poco más de dos años—Otra cosa de mi padre.
—Tú familia es loca
—¡Gracias!
Finalmente alguien que sabía quien era su verdadera familia.
—Perdemos tiempo.
—El tiempo es relativo—dijo Issei apareciendo de la nada con Mito llorando cómicamente llevándolo de a caballo—Ya depende de ti si lo desperdicias o lo usas para algo productivo.
Naruto entonces se montón en su fiel corcel, Dédalos, que a diferencia del resto tenía una armadura color carmesí con detalles en negro, como para dejar en claro que era su caballo—Bien, mejor vámonos entonces— declaro, y cuando se giro…
Tanto él, las princesas e Issei veían con una gota en la nuca como los equipos trataban de montar sus caballos, el que menos problemas tenía era Kakashi, el resto… bueno, Satsuki fue lanzada varios metros y varias veces por su caballo.
—Su nivel de montura es E-—dijo Issei y nadie negó sus palabras—Tengo una idea.
—Ilumínanos entonces, o mejor a ellos.
—¡Okey!—Issei se bajó de su caballo y se acercó a los caballos del tirado Equipo de Konoha—Si que dan pena—murmuro negando levemente cargando uno a uno y colocándolos en las monturas.
Se acercó a Kakashi y le dijo—Sostén aquí—señaló las correas y el peliplata le hizo caso, solo para darse cuenta que estaban pegajosas.
Intento sacar sus manos pero no podía, tenían una especie de pegamento extra fuerte.
—¡Esto no sale!—grito la mayor Uzumaki jalando igualmente atrapada por ese pegamento extraño.
—Bien pensado, Ise. Con pegamento no se van a separar, es sin duda un plan perfecto.
—¡Mi cabello se me pego!
—¡Mi pantalón se pego en la ingle!
—¡Esperen, tengo que ir al baño!
—¡UWAHGHAHAGAHHAG!— gritaba Satsuki siendo zarandeada por su caballo, de nuevo.
—Sin una sola falla.
—Lo sé, soy un puto genio—Issei inflo levemente su pecho, subiéndose a su caballo de montura plateada con dorado, rojo y negro. La melena blanca y el cuerpo totalmente negro como el ébano le hacía resaltar—. Te pondré nombre y será uno chingón.
Naruto negó levemente, riendo, antes de mover las riendas de su caballo y comenzar a cabalgar, el resto de caballos siguiéndole, excepto el de Issei el cual siempre a su lado, como si compitieran por quien era el primero.
—Por cierto Ise—el mencionado le miró levemente—Ese ser dorado, Gold Expirence creo que le llamaste, ¿es un Bisshamonten también?
El pelinegro asintió, mirando al frente—Diría que el Bisshamonten que cada persona tiene es elegido desde antes de su nacimiento dependiendo de sus capacidades o su personalidad. Tu y The World tienen mucho en común… no, yo diría que son la combinación perfecta. En mi caso es más como si varios aspectos se unieran entre si, una singularidad que me permite tener más de uno, aunque no puedo usar más de cuatro al mismo tiempo.
—Ya veo...Espera, ¿tienes más?
—Más de 30 y tengo varios sin desbloquear
—Suena como si fuese un videojuego...
—Ujum.
—...¿Tendrás algún The World?
—Probablemente, pero si es así, mejor no lo despierto. Ya ves como se ponen el tuyo y Star Platinum como para tener que aguantarlos yo solo.
—¿Crees que yo podría desarrollar más también?
—No lo se, yo tampoco entiendo del todo como funciona pero… es como si un trozo de cada persona estuviera conmigo, como si en vez de ser solo seres hechos de energía espiritual…
—Fueran personas por si mismos— murmuro recordando la actitud de The World.
—Si, pensé eso mismo y mi teoría se reforzó al ver el Stone Free de Jolyne—el pelinegro afiló la mirada—Ella lo llamo "Stand", no puede ser visto por nadie que no sea un usuario de Stand o Bisshamonten y, además, aparentemente es como si fuera una extensión de su cuerpo. Como el Susano'o del Mangekyo Sharingan de los Uchiha. En cambio, nuestros Bisshamonten tienen personalidad y actitud propias, hasta tienen una especie de rivalidad, atacando aún cuando no les ordenamos.
Naruto se mantuvo callado, viendo el sol subir y bajar mientras pasaban las horas, la marca de Amaterasu en su cuello le daba una rara sensación de confort dependiendo de la hora—Así que… el secreto son las almas— murmuro para si mismo.
—Hay algo extraño a decir verdad—el mayor le dirigió una mirada que decía que aguardaba su respuesta—Cuando los desbloqueo, hablan entre sí.
—Tal vez se conozcan, The World se parece a Gold Expirence, pueden ser familia o algo por el estilo en otra vida— teorizo el Okami.
—Hace unos meses llegue a este lugar y desbloquee a Stone Free, se lleva más o menos con Star Platinum; como un padre con su hija rebelde adolescente.
El pelirrojo recordó al padre de Jolyne que conocía por fotos y a Jolyne misma, luego intercambiando esas imágenes con Star Platinum y Stone Free. ¡Se parecen!
—Otros se llevan mal. Muy mal, no los uso al mismo tiempo porque se atacan entre sí.
Naruto se imagino a Issei sacando a dos Bisshamonten al azar enfrente de un enemigo, luego los Bisshamonten se miran entre si y comienzan a golpearse—Sin duda no debieron haberse llevado bien en vida entonces.
—Como perros y gatos.
El pelirrojo entonces vio un pequeño poblado a lo lejos, junto con que en su charla con Issei ya habían pasado hasta el atardecer, generando que el Okami buscase algún tipo de peligro enemigo, notando que todas las personas en ese poblado, que no eran muchas siendo más como una gran familia, eran simplemente humanos normales.
Su mirada se relajo, ese era un lugar perfecto para descansar un rato.
Al llegar, a la primero que vio fue a una jovencita de alrededor de 13 años, que se miro algo nerviosa cuando el grupo llego, pero el pelirrojo alzo sus manos.
—Venimos en paz.
La chica aún así tembló un poco, eran las extraños llegando en caballos de guerra. Era obvio que tendría miedo.
Vio a más personas llegar, así como pensó, era una familia bastante grande, pudiendo ver a un anciano, el mayor por mucho, caminar con su bastón hacia ellos.
Sus ojos estaban cerrados y tenía una gran barba, pero se veía muy sano para su edad.
—¿Puedo saber para que vienen, viajeros?— pregunto el anciano con calma, mirando al grupo a pesar de tener los ojos cerrados.
—Venimos a descansar—le dijo el pelinegro suavemente—. Vimos que se hacía de noche y nos detuvimos viendo que este poblado estaba cerca.
Las caras de toda la familia se suavizaron y calmaron, los niños empezando a salir para ver curiosos al grupo, estrellas en sus ojos mientras observaban a los caballos—Ya veo… sean bienvenidos entonces— declaro el anciano con una sonrisa.
—Muchas gracias señor.
Se enteraron luego que solo tenían 6 camas, así que algunos tendrían que compartir en diferentes casas, o mejor dicho algunas tendrían que compartir, ya que los hombres decidieron dormir en los establos entre la paja que tenían, para vigilar por alguna señal enemiga.
Naruto se sentó en la paja, Issei acostado en el techo, Kakashi y Sasuke detrás suyo, ya dormidos. El tomaría la primera guardia, aunque no era tan buena idea ahora que lo pensaba bien, no dormía muy bien últimamente.
Viendo a Aika y Hitomi entrar a la casa de aquella niña con su familia, el pelirrojo les miraba sin expresión alguna más que un leve cansancio—Que tonto es confiar en alguien como yo para que se deshaga de los demonios, apenas y puedo sobrevivirlos— se dijo con su cabello cubriendo su cara parcialmente, mientras cerraba los ojos—. Al final es solo un esfuerzo sin sentido.
—Eso no es cierto.
Sus ojos se abrieron al ver a Issei parado enfrente suyo, mirándole con el ceño fruncido—¿Cómo dices?
—No sabes si algo es inútil si no lo intentas, y es mejor intentar que no hacer nada al respecto— le dijo dando un paso al frente, la boca del Okami entre abierta, viéndole sorprendido—. ¿Estas feliz con dejar que todos los que conoces solo terminen muriendo por que no hiciste nada?
—Oh, por favor— dijo una voz detrás de Issei, haciendo que este se girase para ver quien hablo. Su cara mostrando sorpresa al ver a un hombre pelinegro de ojos amarillos con marcas en las mejillas. El Ángel Caído de la [Soledad] estaba enfrente suyo, haciendo que él girara para ver donde estaba el otro Naruto, viendo que el lugar estaba vacío—. Incluso si nos esforzamos para el bien de la humanidad, terminaran muriendo tarde o temprano.
El Ojirrojo retrocedió al ver como del techo descendía, podía ver aquel ser de cabello dorado con marcas rojas y azules descender del techo destrozado con la cabeza de Sasuke en sus manos, alzándola enfrente de los dos pelinegros—Contempla, lo fácil que una vida humana es quitada. Simplemente guardas lo importante y te alejas del resto— finalizo El Ángel del [Valor] tirando la cabeza a los pies del joven que empezaba a retroceder, su espalda toco algo, y se giro lentamente, casi… no, con temor pintando en el rostro, viendo al tercer ser detrás suyo.
Unos ojos verdes y un cabello rojo, pareciendo un Demonio de la [Ira] su cara siendo agarrada por el ser de ojos verdes—¿Un poco de tu conciencia? ¿O un sentimiento inútil es lo que te impulsa?— pregunto jalando la cara del pelinegro, y como si fuera una mascara pegada con piel, la quito, revelando el rostro de un Naruto normal completamente atónito.
—¡No importa cuanto trates, nadie que te rodea sobrevivirá a lo que se viene!— le dijo [Soledad] riendo cruelmente.
Naruto tembló mientras su cara era agarrada por la de sus tres versiones cuando usaba a Avalon, sintiendo como si esta se derritiera—Pobre criatura estúpida, un sucio mestizo que se esta muriendo a cada segundo, ¿crees que algo como tu será aceptado? Tu te volviste la razón por la que temen a los Jinchūriki— declaro [Valor] sin mostrar un ápice de emoción.
—Tan solo mira en lo que te estas convirtiendo por proteger a algo tan insignificante que volverán a repoblar el mundo como las ratas que son— le dijo [Ira] y lo hacía, veía su reflejo en los ojos azul, verde y amarillo, miles de rostros agonizantes apareciendo por sobre su piel derretida, colmillos amarillentos y los ojos de un demonio.
Era una abominación.
—Salvar a estos humanos nunca valdrá la pena, son débiles y frágiles. Y así se quedaran eternamente.
—Su único propósito es servir de alimento para los demonios.
—Su único propósito es servir para adorar y obedecer a los dioses.
—No son más que un recurso para ser usado, si esperas lo suficiente se renovaran por si solos. ¿Para que necesitas hacer algo? ¿Siquiera cambiaria algo? ¿¡Serás capaz de cambiar lo débil que esos humanos son!?
—Eso no es cierto.
Una nueva voz, desconocida para Naruto hablo entonces, como si fueran fantasmas, [Ira], [Valor] y [Soledad] desaparecieron en el humo, y una mano agarro su puño. Al bajar la mirada, se encontró con dos ojos, uno azul como un zafiro y el otro rojo como un rubí, una pupila rasgada de color dorado en el centro de ambos, un cabello plateado y erizado, parecía apenas un niño que le llegaba solo al pecho, sonriéndole como si lo conociera de toda la vida—. Podemos cambiarlos.
Miro a su lado izquierdo, donde se podían ver las montañas y las estrellas, una sonrisa satisfecha en su rostro que tan parecido al suyo, no tenía esas marcas en sus mejillas, como si fuera otra persona—En verdad, son seres muy débiles, pero ese es el motivo por el que pueden crecer para volverse más fuertes que ningún Dios— le miro una vez más, su sonrisa enorme y sin ninguna malicia dejo al pelirrojo incrédulo—. Cada paso que tomamos con ellos apunta a algo muy grande, más que todos nosotros juntos.
Full Metal Alchemist OP – RAIN
Y cuando finalmente encuentre
—¡Lo lograste Gaara! ¡Por fin dominaste la arena de padre!— exclamo Temari mientras veía al pelirrojo sentarse sobre su calabaza con el sudor perlando su cara, rodeado de una arena hecha de oro, el campo de entrenamiento donde estaban mostrando lo mucho que habían practicado con sus técnicas de viento, arena y sus marionetas.
—Aun no es suficiente, tengo que alcanzar a Naruto, él apenas llego ya hasta controlaba una arena que nadie más podía— dijo Gaara mientras miraba su mano, antes de apretarla con fuerza—. ¡Sigamos!
Ese amanecer que tanto he buscado
—¡Haa! ¡Haa!— Haku respiraba pesadamente sacando una nube de vapor con cada respiro, acostada sobre un lago congelado mientras parte de su cara y cuerpo tenían cristales de hielo en ella.
A lo lejos, Zabuza le miraba, viendo entre intervalos a la pelinegra y luego al pergamino en sus manos, y su mirada regresaba a la usuaria del Elemento Hielo que se encontraba rodeada de gigantescos pilares de hielo, tan grandes que bien podrían generar terremotos al aterrizar—. A crecido bien… tal vez es tiempo para que viva su propia vida.
Las arenas del tiempo me lo arrebataran
—¿Qué le pasa a Padre?— un hombre de cabello verde con un armadura negra le pregunto a una hermosa mujer de cabello castaño y ojos amarillentos que recargada contra la pared mantenía los ojos cerrados.
Delante de ambos, un enorme ser de más de 3 metros se encontraba parado en las puertas de un derruido castillo, sus alas grises alzándose mientras sus carcajadas se oían como mil voces cacareando al unísono, tenía en su pecho seis ranuras donde se encontraban seis ojos Noryokugan.
—Ha estado así desde hace rato, el sello de Amatsumara esta por romperse.
El futuro que me espera no es el camino que elegí.
¡CLANG!
¡CLANG!
Un hombre de cabello blanco ataviado en una capucha negra meneaba la cabeza de adelante hacía atrás por los golpes en una puerta de acero, sus parpados cerrados ante la falta de cuencas, susurros de dioses caóticos escuchándose en la Pirámide Negra de Nagash.
—Finalmente lo entendió— murmuro Amatsumara para si mismo.
Todo este tiempo he estado siguiendo al pasado.
—¡Menma-sama, espere!— rogaron los doctores al ver como el rubio se quitaba todo el equipo de encima con un aura roja cubriendo su pecho para sanar la enorme cicatriz que tenía.
—No tengo tiempo para estar vegetando— gruñía mientras se tambaleaba para salir del hospital—. Ese maldito va a volver pronto… y yo voy a regresar las cosas a como deben de ser, y lo hare pisando su cabeza.
A lo lejos, fuera de la aldea, la misma pelinegra de mechón blanco que acompañaba a Hécate en el puente de Nami llevaba cargando una espada entre sus brazos, misma que como un magneto empezó a ser atraída hacía Konohagakure no Sato.
Todos esos recuerdos resonantes en mi cabeza están torturándome
—¿¡No puedes aumentar la velocidad, caballito?— pregunto Pakura mientras montaba la espalda de un hastiado Borrogas tentado a dejarla caer.
—¡Podría si quieres caerte a dos mil metros de altura!— le grito mientras ella le agarraba del cuello.
—¡Oh vamos, a este paso cuando lleguemos con Naruto habrán pasado mil años!
—¡Agh!
Finalmente puedo llorar, porque mi sufrimiento ya llego a su limite.
—¿¡Eh!? ¿Ese mocoso de pelo rojo era en verdad el que derroto al demonio que vino?— pregunto Yugito al Raikage incrédula, mientras Samui se encontraba con un rostro menos sorprendido, aun así, algo interesada.
Æ asintió levemente, sonriendo divertido sin que nadie le viese—También es el mismo con el que están comprometidas— les informo, dejándolas a ambas de piedra.
—Wow, que oportunidad tan perdida— dijo Karui rascándose la cabeza.
—¿Qué tal si no le gustaron Yugito y Samui apenas las vio? ¿Qué tal si por ello decidió regresar a su aldea y vuelve con un ejercito todos igual de fuertes que él? ¿Y si vuelven a toda la aldea sus esclavos? ¿Y si?
PAM
—¡Cállate Omoi!
Lo perdí todo, y por eso se derramaran mis lágrimas
—Hasta que nos volvamos a ver, Naruto Okami— dijo Tsuki a la nada, volando los cielos sobre una enorme ave hecha de hielo, acariciando sus labios con una sonrisa.
¿Cuándo ira esta lluvia a parar?
—Incluso si tu corazón duda, solo recuerda— le dijo el peliplata con hermandad, mientras la visión de Naruto era cubierta por flores de sakura cayendo.
Tuve frío en esa oscuridad en la cual estuve perdido tanto tiempo.
—Todos esos días felices que pasaste junto a ellos— le dijo Izanagi al lado del peliplata, todo el lugar cambiado por aquella casa en aquellas islas, donde paso seis años entrenando con su padre, y por primera vez, viviendo su vida.
¿Dime, por qué me eligió?
A su alrededor estaban su maestra Elizabeth, Cesar, Jolyne, su padre, Issei, todos los maestros que tuvo en los múltiples entrenamientos y los innumerables compañeros que estuvieron sufriendo a su lado.
Ahora ya no hay ningún lugar donde huir
Al lado del peliplata estaban otras cinco personas, bastante parecidas a él de una u otra forma. Un peliblanco con un traje negro y una larga Nodachi, un rubio de ojos azules con un báculo enorme en su espalda acompañado de una chica rubia igual a el, un pelirrojo con un ojo verde y morado que bebía de una calabaza para Sake, a su lado estando un peliplata de ojos azul y verde con pupilas dorada.
La dejare tomarme, perdiéndome a mi mismo
A lo lejos podía ver una gigantesca figura oscura, ataviado con una armadura negra como la noche que se extendía por todo aquel paisaje, pero… no podía encontrar miedo en su corazón al estar acompañado de todos ellos.
No sé cuando todo esto acabara
—¿Crees poder seguirme el paso?— dijo el peliplata de ojos con color contrario con una sonrisa desafiante, ahora vestido con un traje de color oscuro y con su ojo rojo brillando al mirarlo por sobre el hombro.
Todos los días, la llovizna sigue cayendo sobre mi
La sorpresa paso a una sonrisa igual de desafiante, caminando hasta aquellos seis—No seas estúpido— le dijo pasándolos de largo, siendo el primero en pararse enfrente del enorme rey que las ranuras en su casco mostraban un rojo carmesí.
Bajo este paraguas, te abrazare para brindarnos calor
—¡Tu me seguirás a mi!— bramo, los otros mirándole con una sonrisa, los brazos cruzados, y algunos incluso riendo.
Y la oscuridad retrocedió.
Y los ojos de Naruto se abrieron, mirando como estaba amaneciendo, con Issei mirándole desde el techo—Te dormiste— le dijo planamente—. Mejor apúrate que el resto ya va a despertar y vamos a irnos.
El pelirrojo se le quedo viendo, antes de solo asentir y cerrar los ojos con una sonrisa. Una simple sonrisa, pacifica y calma, como la de alguien que recupero lo perdido, estaba en su rostro.
