Sé que estuve demasiado tiempo ausente, y me disculpo por eso; saben que la escuela absorbe demasiado, pero como hoy no tuve tarea y encontré una nueva canción que me inspiró pues ya pude terminar el quinto capítulo (que inclusive, no me decidía por el nombre -o- y le puse lo primero que se me ocurrió, luego lo cambiaré, lo único que no quería era dejarlos sin capítulo nuevo) Basta de excusas, empiecen a leer. ¡Que lo disfruten!
-Los personajes aquí presentados le pertenecen a SEGA. (Denia es un personaje creado por mí)
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La respiración de la pequeña eriza aumentó peligrosamente, había un embrollo de pensamientos dentro de su cabeza.
-¡Sonic! ¿Qué es lo que te pasa? ¿Me seguiste hasta aquí? ¿Por qué? ¿Qué vas a hacer?- Comenzó a hablar con rapidez, ni siquiera dándole tiempo al chico para que lograra entender sus preguntas. Estaba agitada, incrédula, quería gritarle pero era mejor no hacerlo.
-Está bien, sé que es raro verme aquí pero tengo una buena excusa.
-¡Habla de una vez!- Dijo casi al instante en el que él terminó su oración.
-Amy, vengo a hablar con tus padres.- La tajante respuesta tuvo un efecto paralizante en ella, sus ojos se abrieron sorprendidos y su boca estaba entreabierta, queriendo decir algo, aunque no sabía qué exactamente. Necesitó unos minutos para procesar aquella información, para decirle algo que le quitara su idea de la mente mientras que Sonic sólo estaba esperando, paciente y firme.
-Siento tener que ser tan directo, pero creo que es la única forma en la que me prestas atención.
-Escucha Señor H, no sé qué es lo que planeas decirle a mis padres, pero de ninguna manera vas a mencionarles algo sobre tu "propuesta"- Sonó un tanto amenazante, aunque eso no iba a detenerlo.
-Estabas haciendo bien en reconocer que necesitas ayuda ¿qué pasó?
-Tú aquí, eso pasó.- La seriedad llegaba a la conversación, Amy no se iba a doblegar ante él y Sonic no dejaría el asunto hasta que pudiera entrar a la casa, así que respiró hondo de una manera imperceptible y habló firmemente.
-Rose, tanto tú como yo sabemos que esto no puede seguir así, tienes un semblante serio, hay estrés sobre ti todo el tiempo, te tornas agresiva, distante, fría con las…
-No tendrías que lidiar con ello si tan sólo me dejaras de lado.- Interrumpió la chica, como si quisiera dar a entender que se alejara de ella e ignorara su temperamento.
-No voy a hacerlo.
-¿Por qué?
-Porque yo te quiero, y quiero que seas como antes, quiero llegar y ver una diminuta sonrisa en tu rostro, quiero que recuperes tu aura de alegría, quiero seguir viendo en ti a la niña de Secundaria con el brillo en sus ojos… quiero… quiero recuperar a mi amiga.- Lo había mencionado tan melancólico, con un rastro de dulzura en su voz que hacía la atmósfera más calmada y sutil.
Desde el instante en el que dijo "yo te quiero" su mirada volvió a confundirse, las mejillas se le inundaron con el hermoso tono rojo escarlata que le molestaba. ¿Qué estás tratando de hacer? ¿Por qué, ahora? Amy bajó la mirada, no podía ser firme ante eso, ante él; era su debilidad. Por un momento pensó que lloraría; sentía agua acumularse en sus ojos, pero no la suficiente para desbordarse en lágrimas. Abrió la puerta, diciendo solamente con esa acción que podía entrar. Todavía tenía los ojos apuntando al suelo.
Sonic dirigió sus pasos hacia el pequeño jardín, sin expresión aparente en su semblante. Sé que no debía esperar una reacción de ella en particular, pero, por más que quiera prepararme para esto siempre hace algo que me impresiona. ¿Cómo te puedo descifrar Amy? ¿Por qué tiendes a ser impredecible?
-Sabía que si no te dejaba entrar hoy, te tendría aquí otra vez mañana, tal vez pasado mañana también- interrumpió la aguda voz de la chica. Él ladeo la cabeza. No lo dijo como un reclamo, inclusive el erizo azul podía escuchar sus pequeñas risitas. Después de cerrar la puerta la rosada eriza caminó hasta parase frente a la puerta, no lo volteó a ver pero si se detuvo cerca para que la escuchara bien.
-No me malentiendas… en serio me agradas, es sólo que, yo no puedo aceptar.
-Pero por que dic…
-Porque tú piensas igual que mis padres, y como todos los demás… Piensas que no puedo hacer esto. Soy capaz, lo he demostrado por dos años… Estoy esforzándome… Si me pones las cosas más fáciles, mi empeño habrá sido en vano.
Apretó la correa de su mochila ¡no puede ser posible que piense de esa forma! En cierta parte puedo entenderla, pero, lo que está haciendo…
-Está fuera de tu alcance- su pensamiento se escapó.
Amy lo miró, después de todo lo que le había dicho ¿por qué seguía insistiendo en lo mismo? ¿No había sido bastante clara?
-¡No es normal llegar todos los días a casa apurada porque había tráfico y debes terminar tarea para 3 materias al día siguiente! Tener que dormir una hora menos porque es bastante trabajo de un día para otro; y no es sólo eso… Honey era amiga tuya en primer grado y ahora dejaste de saludarla… Y ni hablar del segundo examen de Matemáticas, Blaze y Shadow querían ayudarte a estudiar, se los negaste a los dos ¿crees que no noté que tenías los ojos rojos cuando llegaste al salón y te movías desesperada? Fuiste de las últimas en entregarlo y saliste corriendo luego de eso… Rose, que persigas lo que quieres no es motivo para ser hostil o indiferente con todos nosotros o que te sigas haciendo daño. No eres débil, nunca me lo pareciste, pero debes entender que estás cambiando a peor, y no lo permitiré.
Llegó su lado, poniéndole la mano en el hombro y dejando su mochila reposando en el escalón delante de la puerta. No le diría nada más, era suficiente por ahora; sintió que ella se tensaba debajo de su palma pero apretó un poco los dedos para que se relajase.
-No quería escucharlo de ti- rompió el silencio la chica al tiempo que ponía su mano en la perilla de la puerta.
-Alguien tenía que decírtelo ¿quién mejor que yo para hacerlo?
-Supongo que no habría nadie mejor- admitió la eriza soltando un corto suspiro de resignación.
Lo invitó a pasar con la condición de que no hiciera ruido, pues su padre estaba por el momento en el turno de la noche así que durante el día descansaba. El recién llegado puso la mochila junto al sillón de la sala, mismo en el que se sentó para esperar a Amy, quien fue a su cuarto por su computadora y la revista, aún no había progresado mucho con su trabajo y solo tenía la introducción. Mientras la máquina estaba encendiéndose Sonic contemplaba el color amarillo pálido de las paredes y las cosas que decoraban los libreros.
-Listo- anunció la chica de ojos jade.
Mientras el azulado erizo dictaba, la chica escribía lo más rápido posible y estaban tan concentrados en terminar el proyecto que nunca se dieron cuenta de que había llegado la señora Denia, quien les miró con una gran ternura, asimismo procuró no hacer ruido y con delicadeza dejó la bolsa y su delantal en el perchero junto a las escaleras. ¡Qué gusto volver a verte Sonic! Y con este pensamiento se fue directo al segundo piso.
Dadas las 4 de la tarde, únicamente faltaba imprimir las hojas y llevarlas a una papelería para engargolarlas, aunque antes de eso el estómago de la eriza rosa demandaba un bocadillo, se paró y se estiró un poco alzando los brazos al momento que arqueaba su espalda y caminó a la cocina.
-Dime Sonic ¿aún te sigue gustando la comida condimentada?
-Siempre me gustará.
-Entonces ven.
Los ojos esmeralda del chico se maravillaron con el plato de un tipo de fideo rojizo que Amy le presentó, con los ojos ella le indicó que podía sentarse en la mesa dentro de la cocina, en un instante ya tenía un tenedor con la pasta enredada en la boca y hacía ruiditos de satisfacción.
-Debería venir más seguido a ayudarte si es que me pagas con comida.
-Ni lo pienses- se rió ella- Hubiera sido muy grosero de mi parte si comía yo sola, además, ya no quiero comer pasta china durante otros dos días.
-¿Tu madre no ha regresado todavía?
-Pensándolo bien, se supone que ya tendría que estar aquí- al mismo tiempo Amy pensó en la posibilidad de que su mamá ya estuviera arriba pero no se percató de ello al estar trabajando junto al erizo.
-Terminé- anunció Sonic levantándose de la silla y dejó el plato en el fregadero.
-¿Tenías hambre?
-Poca. ¡Apúrate Rose! Que debemos llevar esto a encuadernar.
-Alto ahí ¿debemos?
-Sí. Y no digas nada, que yo no me iré hasta ver el proyecto guardado en tu mochila.
La sutil sonrisa que el azulado chico declaró extrañar, apareció, aunque Amy no fuera plenamente consciente de ello. Poco a poco Rose, yo te haré volver. Y le gustaba pensar que sería así; volviendo con la chica que sonreía en la mesa, terminó su plato y sin lavarlo siquiera tomó las llaves de su llavero y le giró la cabeza al erizo para que saliera primero, tomó su monedero de la mochila y cerró después. En el camino se les ocurrió hablar sobre sus días en la Secundaria, el cómo Amy sobresalía en Lengua Española y Civismo y de igual manera lo bueno que Sonic era en Educación Física y Geografía, cuando varias veces el chico quiso conocer la casa de ella pero nunca pudo, ya que parecía que a la eriza no le gustaba la idea y nunca pensó en seguirla (además de que su madre iba por él todos los días y eso lo hacía más difícil) la salida de su clase a un jardín botánico, su feria del reciclaje, el día que montaron un restaurante para la clase de inglés, eran tantas las cosas que no se decidían cuales comentar. No pasó mucho hasta que llegaron a la Papelería y la chica rosa pidió el engargolado más sencillo que hubiera, con pastas amarillas casi traslúcidas y un espiral negro, terminaron muy pronto y eso para Amy era una hazaña, pues sabemos que el tiempo para ella era preciado y hasta podría decirse que demasiado. Al llegar de nuevo a la casa de ella, Sonic miró el reloj de la sala, eran las 4:48 y sabía que debía volver.
-Pues ya que mi trabajo está hecho aquí, he de decirte que es hora de que me vaya.
-Lo haces sonar como si fuese algo muy importante.
-Es que lo es.
-Espera ¿te irás sin haber hablado con ellos?- Dijo Amy recordando el motivo de la visita del erizo y ladeó su cabeza indicando la presencia de sus padres encima de ellos.
-¿Soy yo o esa es una insinuación? ¿Eh, Rose?- Sonrió divertido.
-Era a lo que venías.
-Puedo venir otro día, soy bienvenido ¿verdad?
La chica nunca sabía que contestar cuando él le lanzaba esas preguntas, creía que no podría seguirle el juego, sinceramente continuarle la corriente era difícil; sólo se limitó a asentir ligeramente y desviando la mirada a una ventana. Por su parte, el de púas azules agrandó su sonrisa aprovechando la distracción de su amiga, rápidamente tomó su mochila y abrió la puerta principal, antes de retirarse completamente anunció:
-¡Volveré después Amy!
La reacción de la eriza fue demasiado lenta, para cuando llegó a la puerta Sonic ya había desaparecido del plano. Si aún corre tan rápido, podría estar ya en la cafetería. No se percató de que en esos momentos estaba feliz, y era mejor así pues si estuviera consciente de ello se reprimiría de inmediato, quizás era el día más ligero dentro de ese agobiante trío de semanas que la aquejaban. Después de cerrar la reja, entró de nuevo encontrándose a su madre en la cocina guardando los platos que no habían sido lavados anteriormente, su madre le miró sagazmente y no permitió que argumentara algo, porque cuando los labios de la chica iban a moverse para "explicar" lo que pasó, Denia habló.
-Hasta que al fin viene de visita, lástima que tuviera que irse tan pronto porque me encantó verlos trabajando juntos. Creo que antes de irse dijo que volvería, espero que lo haga, te ves mejor cuando él está cerca.
Ahora no sólo eran las mejillas sino toda la cara rosada de Amy cubierta de un rojo tenue, no dijo nada porque en ese estado no era conveniente hablar y menos con su mamá que, desde la Secundaria, sabía de los sentimientos de ella por Sonic, así que mejor se puso a recoger su computadora, la revista, el engargolado y de inmediato se alejó de la sala para entrar en su habitación y entrecerrar la puerta. Espero que la próxima vez no esté mamá para hacerme sonrojar de nuevo.
Ahora vamos con el erizo azul, quien yace con la cabeza apoyada en una ventana del metro y mirando a la oscuridad del túnel, se percató de algo, parpadeó seguidamente y preguntó a su reflejo de la ventana en voz muy baja:
-Es raro que han pasado un par de días y no he escuchado a nadie comentar sobre lo que pasó con Blaze, mañana serán tres ¿Debería preocuparme?
No pudo responderse porque llegó al final del recorrido, pero aún así, aunque se repitiera que era buena la ausencia de comentarios acerca de que le besó la mano a la gata lila, una vaga sensación lo intranquilizaba…
Esa incómoda sensación cuando tu mamá te shippea con el chico que te gusta /
Y creo que Sonic está a salvo de rumores, por ahora... Gracias ¡Nos leemos!
