He actualizado dentro del mes! Esto se merece alguna clase de premio (?) Creo que a partir de aquí me voy a liar más :/ Ahora tengo que ponerme a pensar en cómo unir los vídeos con partes del pasado y eso... bueno yo me entiendo XD.
Una pregunta así de gratis... al principio de los tiempos (del fic) puse que habría JuusanxIzaya. Ahora pienso en IzayaxJuusan. Sé que aún no ha salido y no sabéis como es pero apreciaría si opinais (puede que luego ponga lo que me salga del sombrero XD)
A leer se ha dicho!
Capítulo IX - Cicatrices
Izaya había posado sus ojos en los de Shinra, esperando a que el doctor le dirigiese la palabra o, al menos, que hiciera algún sonido. No había notado siquiera las miradas de todos sobre él. Parecía que solo existía Shinra.
MEDIA HORA ANTES
Mairu paró la grabación en ese mismo instante. Lo sabía. Sabía que Hayato le había hecho algo terrible a su hermano. Pero ahora que había podido comprobarlo no estaba del todo segura de si podría continuar viendo los vídeos. No sabía lo que se encontraría en ellos. Todos parecían verdaderamente conmocionados pero, el que más batallas mentales estaba teniendo, era Shizuo.
Izaya le había defendido ante su tío. ¿Por qué lo había hecho? Lanzó una ojeada rápida a la puerta de la habitación del moreno antes de levantarse con brusquedad. No pensaba dejar las cosas así. Quería una explicación e Izaya se la debía. Además, creía que el informante merecía saber que esos vídeos existían.
- Shizuo, ¿dónde vas?
- A hablar con la pulga.
- ¡No! – gritó Mairu, levantándose y poniéndose delante de él para bloquearle el paso – ¡No lo hagas!
- Aparta. Quiero respuestas y… – hizo una pequeña pausa, mirando el portátil de reojo –…merece saberlo.
- Por favor. Esperemos un poco más. Hasta haber visto más vídeos.
Shizuo miró los suplicantes ojos de Mairu.
- Está bien – suspiró.
Mairu sonrió complacida mientras Shizuo volvía a tomar asiento. Entonces ella trotó hasta el sofá y se lanzó sobre él, haciendo que el cuerpo de su hermana rebotase.
3 DE ABRIL, 2008 - 00:44 AM
Izaya abrió con sigilo la puerta y se adentró en el apartamento. El salón estaba a oscuras, lo que le daba e entender que su tío ya se había acostado. Tendría que dormir en el sofá. No quería despertar a Hayato. Izaya caminó hasta el asiento y se acomodó en él. Entonces la puerta del pasillo se abrió de golpe y las luces se encendieron. Izaya se irguió con rapidez y se situó en el otro extremo del sofá, sujetándose con fuerza a él. Hayato se paró en el centro de la estancia mientras miraba despectivamente a su sobrino. Izaya, que aún vestía el uniforme escolar, le devolvió una mirada tranquila a Hayato, como si no hubiese pasado nada.
- Llegas tarde.
- Lo siento, Haya-nii.
- Recuerda que tienes un toque de queda. ¿Por qué lo has roto?
- Fui a casa de Shinra para hacer un trabajo. Se me pasó la hora.
El teléfono comenzó a sonar de fondo, pero ninguno de los dos le prestó atención.
- ¿Tanto se tarda en hacer un trabajo? – Hayato estaba serio y tranquilo, pero se notaba que no creía ni una palabra de lo que le contaba Izaya.
- Vimos una película.
- Está bien que pases tiempo con tus amigos, pero no vuelvas a romper el toque de queda – avisó él, sonando casi como una amenaza.
- Sí, Haya-nii.
Entonces saltó el contestador, puesto que el teléfono había dejado de sonar hacia unos segundos. La suave voz de un joven llenó la estancia.
- "Hola. Perdón por llamar a tu casa, pero es que tenías el móvil apagado. Solo quería decirte que te has olvidado uno de los cuadernos. Pasaré mañana por tu clase a devolvértelo. Buenas noches, Ori-chan".
El mensaje terminó y el salón quedó en silencio. Izaya apretó con más fuerza el sofá y comenzó a temblar.
- ¿Me has mentido, Izaya?
El moreno no respondió nada y eso irritó a Hayato. El hombre se acercó a grandes zancadas a él y le tomó bruscamente del brazo. Izaya no se atrevió a mirarle esta vez. El flequillo le tapaba los ojos y su cuerpo no dejaba de temblar.
- ¿Me has mentido? – volvió a preguntar.
Izaya asintió, comenzando a sollozar. Demonios. Odiaba lo que Hayato le hacía sentir.
- Izaya, mírame.
Izaya obedeció y elevó el rostro, mirándole con ojos brillantes.
- Si no has estado con Shinra, ¿con quién entonces?
- Con un amigo.
- Oh – su tío pareció sorprendido, luego su rostro se endureció – ¿Has ido con ese chico monstruo?
Izaya negó efusivamente.
- ¿Entonces?
El joven no respondió. Hayato le soltó y levantó un brazo. Izaya cerró los ojos, esperando un golpe que nunca llegó. Desconfiado, abrió una de sus rojas orbes y vio a su tío de espaldas a él y revolviendo sus cabellos de aquel singular rojo oscuro. Carmesí o bermellón, no sabía mucho de gamas de colores. Para él era rojo y nada más.
- Ahh – suspiró – ¿Qué voy a hacer contigo Izaya? No me gusta que te distraigas tanto. Tal vez debería hacer una visita a tus amigos.
- ¡No! – gritó Izaya con temor. Le daba miedo pensar lo que su tío pudiera hacer. Cuando Hayato le miró por encima del hombro, Izaya se acobardó y añadió a media voz: – Por favor.
- Tráelos un día.
- ¿…Qué?
- Sí, de uno en uno. Shinra, Kadota y ese chico monstruo – hizo una pausa mientras se volvía hacia él – "Shizuo" – pronunció su nombre con burla.
- ¿Por qué?
- Una vez que los conozca veré si merecen la pena o si solo están malgastando tu tiempo. ¿Te parece bien?
- Sí, Haya-nii.
- Bien.
- Pero…no cuentes con que venga Shizu-cha…el chico monstruo – rectificó al ver la expresión de Hayato.
- No importa. Él es el que más consume tu tiempo. Aléjate de él.
- Sí, Haya-nii.
Hayato se sentó en el sofá y sacó una cajetilla de tabaco. Mientras encendía un cigarrillo, mandó a Izaya a la cama con un movimiento de mano. En cuanto el joven desapareció por el pasillo, Hayato se recostó en el sofá y comenzó a fumar tranquilamente.
Shinra y Kadota recordaban aquel día. Les había sorprendido bastante que Izaya les invitase a comer, pero ninguno había podido asistir. Ambos comenzaron a culparse. Si lo hubiesen hecho, ¿habrían cambiado las cosas? ¿Se habrían dado cuenta de lo que pasaba en esa casa? Estaban tan ensimismados mirando la pantalla que no se dieron cuenta de cuándo Izaya había entrado en la sala. Los otros cuatro le observaban entre sorprendidos y horrorizados. Shizuo bajó la pantalla del portátil, tratando de no usar mucha fuerza, y sacó de su ensimismamiento a los dos jóvenes. Las expresiones de ambos reflejaron el más puro terror mientras que los labios de Mairu se tornaban en una media sonrisa al darse cuenta de lo que pasaba.
Izaya les había ignorado por completo y había entrado en la cocina. Salió después con una escoba y comenzó a barrer el salón, retirando las sillas para poder alcanzar debajo de la mesa.
- ¿Qué…? – Shizuo no sabía si debía preguntar a Izaya o a sus hermanas. Aquello era demasiado surrealista.
Mairu sonrió un poco apenada.
- Creo que debí mencionarlo antes – dijo ella, rascándose la nuca –. Iza-nii es sonámbulo. Y cuando le da el venazo zombie se pone a limpiar.
- Mairu – Shinra se giró para mirarla seriamente –, podríamos aprovechar para preguntarle cosas.
- ¿Crees que responderá?
- No lo sabremos hasta que no lo intentemos.
Shinra se levantó y con un suave "ven, Izaya" consiguió que el moreno dejase la limpieza y le acompañase hasta donde estaban los demás. Le sentó en un sillón, frente a ellos, y le miró fijamente mientras regresaba a su sitio.
o-o-o-o-o
La expresión ausente de Izaya les convencía completamente. Shinra comenzó a juguetear con sus dedos, nervioso, sin saber cómo empezar.
- Tengo entendido que los sonámbulos pueden hablar.
- Entonces podemos preguntarle, ¿no? – quiso saber Kadota.
- Sí, pero no es tan fácil. Varía de persona a persona y es muy difícil que un sonámbulo revele información a quien no se lo diría estando despierto. Puede que dé mejor resultado si lo haces tú, Mairu. Al fin y al cabo eres su hermana.
- Está bien. ¿Qué debería preguntarle?
- Algo sobre tu tío. Cualquier cosa. Aunque sea una tontería. Si responde, tendremos vía libre para más preguntas.
- Vale – Mairu quedó pensativa unos instantes –. Iza-nii, ¿Oji-san te pegaba?
Izaya desvió su mirada de los ojos de Shinra al lugar dónde había escuchado su nombre. Se mantuvo allí unos instantes hasta que volvió a desviarla para dirigirla a la ventana.
- No sirve.
- Tal vez Kadota-kun…
- ¿Por qué yo?
- Ibas a su clase, por lo que pasabas más tiempo con él.
Kadota suspiró.
- Lo intentaré – tomó aire y preguntó: –. Izaya, ¿tu tío te golpeó alguna vez?
Era la misma pregunta, pero Kadota no quiso usar las mismas palabras que Mairu. Pensaba que Izaya podría ignorarla por ser idéntica a la de su hermana. Sin embargo, Izaya tampoco respondió. Ni siquiera apartó los ojos de la ventana.
- Si Izaya no responde ni a Mairu ni a Kadota-kun, es inútil tratar de preguntarle.
- "A lo mejor Izaya no quiere hablar. Podríamos esperar al siguiente episodio y probar entonces".
- Celty tiene razón – opinó Kadota –. Esperemos y dediquémonos a los vídeos hasta que ocurra.
Shinra comenzó a discutir con Kadota diciendo algo de que no se podía saber a ciencia cierta cuándo sería el siguiente episodio, pero él no les estaba escuchando. Se había quedado observando el perfil de Izaya, tratando de dilucidar cuánto había sufrido. Por los pocos vídeos que había visto supo que bastante. Aún le guardaba un poco de rencor por todos los problemas que le había ocasionado a lo largo de los años, pero ya no le odiaba. Simplemente no podía. Y ese era uno de los motivos por los que quería ayudarle e, incluso, hasta protegerle.
- Hey, pulga. ¿Alguna vez te has quedado dormido en la ducha? – preguntó lo primero que se le pasó por la cabeza, pues recordó que hace unos días le había pasado exactamente eso.
Todos le miraron extrañados ante la estúpida pregunta que había hecho, pero rápido cambiaron sus reacciones a estupefacción al escuchar la débil respuesta.
- Sí – Izaya miraba sin ver los ojos de Shizuo.
- ¡¿Ha respondido?! ¡¿Acaba de responder o estoy paranoico?! Ha respondido, ¿verdad?
- "Sí, Shinra. Tranquilízate" – trató de calmarlo Celty.
Shizuo parecía tan sorprendido como los demás. Sus ojos se habían abierto de par en par y, si hubiese estado fumando, su cigarrillo se habría caído al suelo alfombrado.
- Shizuo-san.
El rubio miró a Kururi y entendió lo que quería decirle. Asintió y después miró a Mairu, que seguía boquiabierta observando el rostro ausente de su hermano.
- ¿Tu tío te maltrataba? – preguntó seriamente.
- Sí.
- ¿Mucho?
- Sí.
- ¿Cuánto?
- Todos los días.
Shizuo apretó con fuerza los puños para contener su furia. Tenía que seguir con el interrogatorio.
- ¿Por qué lo hacía?
- Para castigarme.
- ¿Qué hacías mal?
- Volvía con heridas.
Ante esa respuesta, Shizuo se giró hacia los otros, incapaz de ocultar más su rabia.
- ¡¿Le pegaba porque le habían pegado?! ¡¿Qué sentido tiene eso?! ¡Ese hombre está mal de la cabeza!
No era una pregunta dirigida a él, pero Izaya contestó igualmente.
- Solo Haya-nii puede marcarme. Soy propiedad de Haya-nii.
Su voz parecía la de un robot repitiendo aquello que le habían enseñado y eso les asustó. Ahora con más necesidad tenían que saber lo que pasó en aquella casa.
- ¿Qué te hacía, Izaya? – susurró el antiguo camarero, notándose la rabia en su voz.
Igual que antes, Izaya respondió a pesar de no haberle dirigido la pregunta, pues Shizuo tan solo pensaba en voz alta. Salvo que esta vez la respuesta fue algo diferente.
Izaya se levantó, captando la atención de los demás, y comenzó a desabotonarse la camisa del pijama azul que Shinra le había dejado. Ninguno se atrevió a detenerle. La prenda se deslizó por los hombros de Izaya y dejó expuesta su pálida piel, al igual que unas marcas bastante visibles en sus brazos y costado.
Cicatrices.
Sus brazos los adornaban pequeñas, pero gruesas, líneas de color rosa pálido y la perfecta blancura de su costado se veía estropeada por una delgada línea de, aproximadamente, diez centímetros. Antes de que Shizuo pudiese preguntar nada, Izaya se giró, horrorizando a la gran mayoría de los presentes. Aquella visión hizo hervir la sangre de Shizuo y que sus ganas de matar a Hayato aumentasen. La espalda de Izaya estaba marcada con, por lo menos, diez pálidas cicatrices que la recorrían de arriba abajo como finos hilos plateados.
