Por una vida contigo.
Pareja principal: NicoMaki.
Secundaria: KotoUmi.
Genero: Drama, Romance, Amistad, Angustia y un poco de comedia.
Advertencia I: Este fanfic será FUTA.
ADVERTENCIA II: Este capítulo contiene temas sensibles tales como: Descriminación, abuso escolar y un intento de suicidio si eres sensible te recomiendo no leer...
Love Live y sus personajes no me pertenecen.
Capítulo 11: No fuerte.
Ocultar, era una cosa que desde muy pequeña hacía y que había aprendido que de no hacerlo con algunas cosas algunas personas te lastimarían o lastimarías.
Era el Miedo. Ese sentimiento que la mayoria de las personas alguna vez a experimenado en algún momento de sus vidas. Ese sentimiento tan profundo que luego evitaba que hicieras algo por temor a que te descubrieran. Para Maki eso era algo que sentía en ocaciones cuando estaba rodeada de personas.
Desde muy pequeña ella sabía que era "diferente". Tenía una parte de más que no debía estar en su cuerpo, sus padres le habían dicho que no tenía que preocuparse por ello que ella seguiría siendo quien era y que no tenía que importar lo que otros dijieran. Pero como la persona curiosa que era ella misma había investigado sobre ello había descubierto la forma en que ese tipo de caso se definia: Hermafrodismo o Intersexualidad. Había leeído sobre algunos casos de algunas personas con la misma "condición" y algunos eran... eran de miedo sobre lo que las personas que no lo entendían hacían pero ya no estaban en aquellas epocas pero Maki sabía que no importaba si estaban o no en aquellos años había aun personas que no les agradaba eso.
Y eso era algo que había descubierto mucho antes que aprender sobre su propia condición. Antes de entrar a la escuela.
Ocurrido en su propio en su propio hogar por una de las personas que admiraba. Su abuelo.
Su abuelo no nesecitaba decir palabras, no, su mirada mostraba el rechazo y leve desagrado que no decía y que sentía.
La misma persona quien desde el comienzo había tratado de convencer a su hijo y nuera de practicar la operación, a pesar del riesgo corría en ella y que había pocas probabilidades de que saliera viva de ella por que tal vez su cuerpo no lo soportaría. Por que era debíl había nacido antes de tiempo. Eso, a él no le importaba, era lo mejor según él, el que muriera. No podía permitir que "esa" clase de gente "anormal" viviera.
Era doctor y que dijiera tales cosas para alguien de su profesión que prometian salvar la vida de todos aquellos que pudieran, era tan solo una tremenda contradición de su parte.
Una parte de ella cuando en un futuro había escuchado aquello había estado de acuerdo por que tal vez así se hubiera ahorrado de todo lo que tendría que pasar. Pero sabía que sus padres no habían pensado así, para ellos la desición había sido obvia no practicar la cirugía, dejarla vivir por que la amaban. La amaban apesar de ser diferente, a pesar de que sabían los retos a los que ella se enfrentaria en un futuro por dicha "condición", ellos no perderían a la pequeña que era fruto de su amor y que había llegado a darles luz a su vida.
Claro, ella no lo había visto de esa forma al principio. Por que la habían condenado a un eterno sufrimiento de lágrimas, desesperación y soledad. A los once, casi a los doce, años cambiaria de opinión. Y a los 15 se daría cuentas de que tal vez todas las pruebas que la vida le había puesto, todas esas pruebas que la habían dejado llorando y con grandes heridas. Heridas o cicatrices que deseaba que fuesen fisicas por que por lo menos se curarían al pasar del tiempo pero para su desgracía sus heridas eran internas, psicologicas, y esas sin importar el tiempo que pasara siempre estarían gravadas como si fuese fuego en ella; habían valido la pena.
Por que no todas las personas tenían la mente cerrada.
Y una de ellas, aparte de sus padres, era su Abuela que la cuidaba mientras sus padres tenían que salir de viaje o quedarse tiempo de más en el hospital quien le había enseñado a tocar el piano y le gustaba leerle historias o contarle sobre los viajes que había hecho más joven y que simpre la animaba cuando estaba triste o para que tratara de hacer amigos y le explicaba lo que no entendía.
Su Abuela, más que que una Abuela se había convertido en una amiga para ella.
Una amiga, Maki había pensado que había encontrado una en una chica que había conocido en la escuela pero se había equivocado o tal vez las cosas solo habian cambiado sin que se diera cuenta.
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Se presentó meses después de perder a una de las personas queridas para ella.
Miyami Saya.
La recordaba claro, esa chica siempre se le acercaba y parecia no aceptar un no por respuesta.
- Me preguntaba si querías ser mi amiga... oh pero que descuidada no me e presentado... mi nombre es Sa... -
- No me interesa.- Interrumpió la pequeña pelirroja marchándose y dejando a una castaña que después de recuperarse de su sorpresa sonrió grande.
- ¡Interesante!.-
No había día en el que no apareciera frente a ella pidiendole jugar con ella
- ¡Pelirroja!.- Gritó una voz corriendo hacía ella y Maki solo pudo soltar un suspiro cansado y caminar más de prisa haciendose la que no escucho nada. - ¡te alcance!.- Dijo la misma castaña del día anterior con una enorme sonrisa en sus rasgos infantiles. Maki solo se le quedo mirando ¿es qué no había sido clara la otra vez?.- ¿Quiere jugar conmigo?.-
La oji-violeta solo le dedico una mirada seria y fria y se alejo dejando aquella chica sola.
Y a pesar de sus constantes rechazos seguía insistiendo. A veces se preguntaba si no tenía grandes problemas de entendimiento. Durante un tiempo no la había visto y pensó que como todos se había aburrido de tratar. Simplemente negó, no le importaba, no le importaba para nada ella estaba perfectamente bien sola. Le gustaba estar sola. Además tenía a su abuelita para hacerle compañia y a sus padres.
O bueno eso fue hasta que su Abuelita murió
Una mujer de mayor edad se encontraba recostada en una cama su piel estaba bastante palida y se veía muy debíl en esa misma habitación cerca de la puerta de pie se encontraba una pequeña pelirroja que la veía con los ojos humedos. Apesar de su corta edad Maki sabía lo que le sucedía a la mujer ya adulta recostada en la cama, lo había escuchado cuando su padre le había dicho a su madre al pensar que ya estaba mejorando "puede verse mejor pero solo esta despidiendose". Su abuelita no pasaría de ese día. Apenas lo había escuchado había corrido tan rápido como sus cortas piernas le permitían ignorando a las personas que la llamaban o con las cuales se había cruzado en su camino. Una parte de ella no queria creer lo que escuchaba, queria creer que era una mentira pero no lo era, su padre lo había dicho y su padre no mentía.
- Mi pequeña Maki.- El susurró debíl de su Obaa-san la saco de sus pensamientos haciendola saltar ligeramente de su lugar diriguió su vista a su Abuelita y esta le tendía la mano para que se acercara.- Ven aqui cariño quiero decirte algo.-
A pasos lentos se acerco a ella la tomo de la mano y sin poder contenerlo estallo en lágrimas mientras escondía su rostro en las cubiertas de la cama sintiendo las temblorosas manos de su abuelita en su cabello tratando de tranquilizarla.
- Vamos Maki no llores, por favor no llores. Puedes que ya no vaya estar más contigo pero eso no quiere decir que dejare de cuidar de ti.- Maki levanto la vista viendo como le sonreia, sus labios temblarón las sonrisas de su abuela siempre la habían tranquilizado pero esta vez solo queria llorar por que sabía que seria una de las últimas vez que la veria, se subio a la cama para estar más cerca de ella.- Escucha Maki, puede que en el camino encuentres obstaculos y que por momentos pienses en rendirte al no poder soportar las duras pruebas que la vida te pondra, mi pequeña apesar de que ya no este, tendrás a tus padres y encontraras a personas que te aceptaran tal y como eres, no hay nada que temer. Pero primero tienes que darle oportunidad a las personas de entrar a tu vida, Maki, permitir que te conozcan, y ver la maravillosa persona que eres, solo así encontraras a personas que te amaran por ser tú, y una que te amara más que las demás ¿entiendes lo que quiero decir, cariño?. - Maki, vacilante, asintió.- Por supuesto que si, eres una niña tan inteligente que si no lo comprendes completamente un día lo entenderas.-
Esas fuerón sus últimas palabras de su abuela antes de morir apesar de no comprenderlas muy bien ella creyó ciegamente en ellas y no las olvido.
Pero eso no queria decir que intento algo. Durante meses después de su entierro se la paso sola y parecia que aquellas personas que no dejaban de molestarla antes, tal vez al fin comprensierón y habían aceptado en que ella no queria ser amiga de nadie de ellos y se habían rendido en intentarlo o tal vez sabían lo que había pasado y preferian dejarla sola. Cualquiera que era la razón Maki estaba agradecida, ya que realmente, en esos momentos lo que menos queria era la compañia de personas no deseadas.
Algunas personas enfrentaban mejor sus perdidas en compañia de alguien para hacerlas más amenas pero otras solo nesecitan estar solas para volver hacer quien eran con el tiempo.
O, bueno, eso fue hasta aquel día en el parque cuando trataba de leer uno de los libros que su Abuela le había obsequio en su cumpleaños numero ocho. La nolstalgia la había invadido que le había tomado un par de minutos tranquilizarse antes de que algo chocara contra sus piernas interrumpiendola. Era un balón. Para que luego la propietaria de dicho balón llegara a ella invitandola a jugar.
- Hola me llamo Miyami Saya ¿quieres jugar con nostoros, Nishikino-san?.- Le preguntó amablemente la castaña sin quitar su sonrisa
Esa fue la primera vez que se había presentado personalmente o que ella se le había permitido terminar una frase para hacerlo. Al principio -como simpre que la veía hacía- había pensado en negarse, hacer algo para que se marchara y la dejara en paz. Ella estaba bien sola. Ella no queria jugar con nadie. Una vez había intentado y había sido más que suficiente. Erán tontos pués al parecer no entendían lo que ella decía o se ofendían por ello. Cuando iba hacerlo, cuando iba a negarse casi como si estubiera a su lado recordo las palabras de su abuela.
Darle una oportunidad a las personas para que la conocieran.
Lo hizo, trató de hacerlo y no había sido tan malo como pensó que seria.
Un tiempo después Saya se había convertido en su primera amiga.
Y las cosas que solia hacer con su abuela las hacía con ellas, jugaba, leían, reían, se divertían y compartían buenos momentos como cualquier niño o niña de su edad.
No era tan malo y sus padres parecían felices de que comenzara hacer amigos.
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Tanto la llegó a estimar conforme pasaban los días que había decidido contarle sobre su secretó. Lo había meditado durante batante tiempo y lo hizo. Temió cuando al principio no había dicho nada. Pensó que la rechazaría pero no fue así...
- No me importa. Estaré contigo siempre Maki.-
Le dijo que estaría con ella mientras colocaba una mano sobre su hombro y le sonreía de una manera similar a como su difunta abuela hacía para animarla.
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Y, entonces, un día todo se vino a bajo.
Era un poco ironico, pués parte de las palabras de su abuela parecían un presagio y consejo para enfrentar lo que sucedería
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Algunas cosas parecían cambiar. Erán muy sútiles que no cualquiera se daría cuenta, pero ella lo hacía, al principio le había restado importancia pensando que solo estaba siendo algo paranoica pero con las semanas que pasaban, no pudo. Como en la forma en que la veía, tan seria y penetrantemente como si estuviera pensando en algo pero a la vez en nada, la forma en como sus ojos se oscurecían, el que en ocasiones le costara decirle algo o el que de vez en cuando la evitara.
Apesar de que le pregunaba que le pasaba y si podía hacer algo para solucionar sus estados de animo lo único que resivia como contestación era.
- No es nada Maki, solo estas imaginando cosas que no.-
Pero ella no se dejaba engañar con eso era obvio que algo molestaba a su mejor amiga y ella queria apoyarla con lo que se tratara. Había pensado por varios días en ello y solo había una cosa que la llevaba a pensar tenía que ver con lo que le había contado tiempo atrás sobre ella y le aterraba un poco pués no queria perder a su primer amiga pero, entonces, había recordado su reacción cuando le había dicho y como la acepto así que descarto la idea en general.
Que error cometió.
No se había equivocado y debió imaginarse lo que vendría a continuación. Aunque eso no evito que le doliera menos.
Era un día en el que había llegado tarde, días anteriores había tenido fiebre y eso la hizo faltar a la escuela para recuperarse, usualmente cuando llegaba a faltar Saya la visitaba pero en esa ocasión no había sido así. Y supo cual había sido el motivo cuando se vieron al rostro de nuevo...
Maki se encontraba con la boca semi abierta y con las lágrimas brillando en sus ojos violeta viendo en shock a su mejor amiga que le sonreía de con falsa inocencia y burla. En el suelo se encontraban dispersos sus libros que minutos antes habían caído al suelo ante los comentarios de sus compañeros de clases.
- ¿Po-por qué?.- Susurró inaudiblemente mientras sus ojos se brillaban con lágrimas reprimidas.
La sonrisa del rostro de Saya se desvanecio y fue remplazada por una mueca de desprecio y repulsión.
- Por ser un monstruo.-
La había traicionado.
Lo había hecho y pudo ver la satisfacción en su mirada y sonrisa burlona cuando vio sus lágrimas rodar por sus mejillas
Fue demasiado doloroso.
¿Queria saber que había hecho para ganarse su odio de la noche a la mañana?
Pero no tenía una respueta por que antes de siquiera tener la oportunidad ya estaba siendo victima del acoso escolar .
Y durante todo el proximo año seguiría siendo así.
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Guardó silencio.
No le había dicho nada a sus padres o alguien sobre lo que ocurría en la escuela, sus padres habían estado aún más ocupados que antes siendo los directores del hospital ya que su abuelo había decidido irse del país trás la muerte de su abuela y hacerse cargo de un hosital fuera, además ella no se atrevía a molestarlos sus padres estaban felices cuando conocieron a Saya y aliviados de ella ya no pasaría mucho tiempo sola tal vez les deconserto el que ya no la visitara pero cuando preguntaban por ella Maki tenía una escusa para ellos y tambien no queria decirles por que penso que podía soportarlo.
Ella podía hacerlo, era facíl.
Solo tenía que ignorarlos. Solo se concentro en hacer eso
Sus insultos y ganas de molestarla pasarían.
Y fue así al principio. Pero nada era tan fácil. Nunca era fácil.
Por que las palabras más tarde aumetarón y se convirtieron en burlas fisica, le metían el pie la empujaban y la mayoria de las veces ella terminaba en el suelo y si eso no bastaba le hacían bromas tontas tratando aventarle alguna sustancia.
Pero no importaba. Ella era más fuerte que eso. Había empezado a llevar doble muda de ropa y la ocultab en otra parte de esa forma nadie de casa sabría lo que pasaba en la escuela.
Trataba de ocultarlo. Trataba de restarle importancia. Trataba de decirse que poco importaba que ella no se revajaría asu nivel y sería parte de sus juegos.
Pero eso no impedía que doliera.
Le dolia demasiado, podía hacer frente al rechazo, a las miradas de repulsión, a los estupidos comentarios, a las bromas crueles ¡a todo! pero... por más que lo ocultara y quisiera mentirse... con Saya era diferente... Confio en ella... era la primera persona en la confiaba... era la primera persona a la cual llamo amiga... le dolia que todos los ataques vinieran de ella... por que es como dicen el dolor más grande solo te lo puede infundir alguien a quien quieres y aprecias.
Aun así se negó a pedir ayuda, solo tenía que aguantar hasta que saliera de primaria después convenceria a sus padres de que la pusieran en una secundaria en donde sabía que ninguno de esas personas estaría.
Solo tenía que esperar. Eso seria todo.
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Pero había un límite, y como tal, la acorralarón sin la oportunidad de huir de el.
Sus bromas fueron demasiado lejos y sus palabras... más de las que podía tomar
- ¿Por qué...? ¡¿Por qué me hacen esto?!. ¡Yo no les eh hecho nada!.- Exigió Maki apretando los puños evitando que sus lágrimas salieran de sus ojos y viendo a Saya directamente por que a pesar de haber hablado en plural la pregunta era más dirigida hacía a la castaña, su antigua amiga, quien la había traicionado contando a todos su secreto.
- Porque eres un monstruo.- Lo gritó con diversión, como si estuviera diciendo la cosa más cierta del mundo, a lo que unos pocos la apoyaron ya que algunos cansados de seguir con eso prefirieron marcharse hacer otras cosa. Saya camino hasta ponerse a lado de pelirroja y al estar a su altura la sujeto del mentón haciendo que la viera directo a los ojos. Maki se tensó por dentro, aquellos ojos solo trasmitían, rencor, furia, desprecio y un odio tan puro que no debía permanecer a una niña de su edad. - Y porque en realidad un monstruo como tú no merece todo lo que tiene, una gran riqueza, padres que la amán, un futuro. Un monstruo como tú...- Repitió con rabia sujetando con más fuerza a la pelirroja que solo hizo una mueca de dolor. Por más que quería apartar sus ojos no podía hacerlo. -... Los de tú especie no merecen existir. Mereces desaparecer. ¡Mereces morir!.- Una vez más gritó y sonrió con satisfacción al ver la cara en shock de su ex-amiga. Se levantó del suelo dejando a una pelirroja que solo veía su espalda, volvió a enfrentarla y antes de marcharse le digo. - Vez todo esto...- Señaló todo el lugar ya desierto.- Ese es tú futuro. Estar sola. Después de todo... Eres un monstruo. Nadie va a amar a un monstruo como tú. Estarás sola para siempre. Lo mejor sería que murieras para que todos podamos librarnos de tú existencia.- Terminó viéndola con lastima y se alejó.
Una vez sola, y cansada ya de todo, Maki solo bajo la cabeza permitiendo que las lágrimas cayeran por su rostro hasta el piso.
Suficiente.
¡Suficiente!
Había tenido suficiente ya no podría tomar más de eso.
Ya no. Era demasiado de soportar par alguien que solo tenía once años.
De verdad queria que todo terminara.
No pensó en las palabras de su abuela o sus padres como se tomarían la desición a la que había llegado. Su mente solo estaba llena de aquellas palabras tan crueles que Saya le había dicho.
- Eres un monstruo. Nadie te va amar.-
Solo pensaba en que...
-... le harías un favor a todos si desaparecieras.-
...en que queria desaparecer...
Había corrido hasta llegar a su casa sin importarle las miradas indiscretas que resivia en el camino o las del personal de servicio de su casa.
Solo corrio al estudio de su padre buscando en donde guardaba todos los medicamentos. Sabía que tomar más de cualquier medicamento afectaria su salud y una vez había escuchado hablar de ello sobre uno de sus pasientes.
Había tomado un recipiente de patillas en sus manos, su coazón latía de prisa tal ve por la todo lo que había corrido o por lo que estaba apunto de hacer, vacio las pastillas en sus manos estaba apunto de tomarlas cuando un dolor fuerte en el pecho la detuvo.
Un dolor que incrementaba y era tan nitido que las pastillas que se encontraban en sus manos cayeron al suelo dispersandose en el, cayó al suelo de rodillas llevandose las manos al pecho tomando grandes bocanadas de aire tratando que el aire llegara a sus pulmones ¿por qué? ¿por qué pasaba eso, si ni siquiera había tomado nada?
Y entonces, dejo de luchar y antes de desvanecerse entre la oscuridad escucho voces gritar su nombre.
Ya no importaba, nada importaba, al fin dejaría de esuchar a todos...
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Pensó que lo había logrado...
Pero no había sido así. Desperto tres meses después en la cama de un hospital y lo primero que vio fue a sus padres para luego recordar todo lo que había pasado y bajar la cabeza. Sus padres sabían lo que estuvo apunto de hacer. Su madre era quien había gritado antes de que se había desmayado al parecer se habían tomado la tarde libre y pensaban darle una sorpresa y quien se las dio fue ella y una de las sirvientas preocupada les había marcado para informarles como había aparecido en la mansión. ¿Casualidad? ¿El destino? lo que fuera había evitado que cometiera una locura y que la llevarán al hospital de inmediato.
Al principio penso que la regañarían por lo que había hecho, pero no fue así, fue peor. Su madre estaba llorando y su padre... su padre que siendo un hombre serio y que casi no mostraba como se sentía tenía el rostro manchado de lágrimas por volverla a ver.
Ella no era capaz de mirarlos por la verguenza que sentía.
- ¿Por qué lo hicistes Maki? ¿por qué tratastes de quitarte la vida?.-
La pelirroja bajo la cabeza y sin poder detener las lágrimas bajarón por su cara.
- Solo querían que callaran.- Dijo como un suave susurro.
- ¿Callaran? ¿Quienes querían que callaran, Maki?-
- ¡Todos!.- Gritó y con sus manos cubrio sus oidos mientras apretaba sus ojos como si eso evitaría escucharlo o escuchar las voces resonando en su cabeza.- ¡Todos! Ya no queria escuchar más. Quería que callarán. Que dejara de doler. ¡Duele! por más que trate de negarlo sus palabras dolían. Sus miradas tambien. Solo queria que todo acabara. Ya no queria que doliera... ya no más.- Termino, se sentía tan cansada completamente cansada. De pronto sintió los brazos de tanto su padre y madre envolverla permanecieron así hasta que ella logro tranquilizarse
- Oh, querida.-
Le habían pedido respuestas. Les había contado por todo lo que había pasado. Cada pequeña cosa. Y sus padres habían estado furioso tanto que su padre por poco y salía de la habitación donde estaba e iba hacer que todos pagaran por lo que habían hecho. Pero sobre todo estaban molestos con ellos por no haberse dado cuenta de lo que sucedia a su hija y cuando le peguntaron por su silencio:
-... no queria causar molestias...-
-... nunca nada que te pase sería una molestia para nosotros Maki.-
No había sido lo único que le preguntarón. Que si alguno de sus profesores lo había notado la respuesta había sido: si, pero su ayuda solo había logrado que las cosas fueran peores. Ella no había visto la mirada en el rostro de sus padres solo que tiempo después supo que habían demandado a la escuela del mismo modo que habían roto toda asociación con la familia de Saya.
Ese día sus padres la hicierón entender que no nesecitaba hacer lo que estuvo apunto de hacer, que todo lo que le decían erán viles mentiras. Por que ellos la amaban. La amaban por que era lo más especial que les pudo pasar. Y su madre le había contado sobre su nacimiento ¿por qué le estaba diciendo aquello? era lo que Maki se había preguntado hasta que su madre dijo sobre los problemas que había tenido. Tal vez la edad a la que se había embarazado o su cuerpo no era lo suficiente fuerte o tal vez la causa era que antes se había alterado por una discución. Y que si por alguna razón esos problemas se habían complicado sin lugar a duda si tenía que haber elegido sobre su propia vida para que ella viviera lo hubiera hecho. Su padre había dicho lo mismo si se le ponía en una situación igual.
Y era facíl saber la razón por la cual la harían: la amaban, así de fácil. Sin nunguna explicación.
Y Maki, una vez más, no pudo evitar llorar mientras se disculpaba por lo que había hecho y prometiendoles que no volveria a suceder.
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Ese mismo día por la noche, sola, en la habitación del hospital mientras veía hacía la ventana lo entendio. Todo. Fue como si hubiera despertado de un profundo sueño y al abrir los ojos todo se volvio más nitido.
Se lo había cuestionado desde antes si había hecho algo malo como para que Saya la tratara de esa forma y la respuesta a esa incognita era; si. Si había hecho algo.
- Y porque en realidad un monstruo como tú no merece todo lo que tiene, una gran riqueza, padres que la amán, un futuro...-
Solo ser ella y provenir de la familia que tenía.
Entendió que la razón del actuar de Saya no era otro más que la envidia que sentía por todo lo que ella tenía.
Tanto que ese sentimiento corrosivo se convirtio en odio y ese odio la llevo a torturarla y hacerle la vida imposible solo para hacerla sentir mejor... y Maki en lugar de sentir lo mismo que su ex-amiga sentía por ella, ella solo sintió... Pena.
Pero pena o no, no deseaba volver a tener que ver nada con Saya o con alguien que podría llegar a sentir así solo por estar frente a ella... aunque no lo admitiera a viva voz temía volver pasar por lo mismo... temía que esas heridas volvieran abrirse cuando aun ni siquiera se sanaban.
Fue entonces que lo decidio.
Estar sola.
Era lo mejor. Por que estando sola, nadie te lastima, nadie te hiere, nadie te engaña, ni te traiciona. En aquel entonces la soledad sonaba tan hermosa y mágica...
Solo nesecitaba de dos simples compañias la de sus padres -apesar de que usualmente estuvieran ocupados en el hospital- y de su música -de su tan amado piano-.
Solo eso era nesesario para ella.
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Los siguientes años en lugar de ir a una escuela estudiaba en casa con profesores particulares tratando de que las heridas tanto fisica y psicologicas sanaran. Solo se la pasaba en casa estudiando o en el hospital ayudando a sus padres o tocando su piano.
Todo estaba bien para ella y parecia haber mejorado pués curiosamente su abuelo al que no veía desde el futeral su Abuela había llegado un día solo se había sentado en una mesa y la habíaa invitado a jugar ajedrez con el. Fue sospechosa ante su repentina cercanía pero al paso de los meses entendio que era una forma de disculparse por la forma que había actuado cuando era más joven pero ¿podía culparlo? por lo menos el lo único que había hecho era mantener su distancia de ella después de que sus padre se habian negado a su deseos de practicar la operación.
No había hecho nada contra ella más que, bueno, rechazarla al principio. Así que le dio la oportunidad. Además disfrutaba escuchar sus historias de su tiempo en el que había sido parte del ejercito y la forma en como se crio. Era, simplemente intersante.
Parecia que realmente las persona podían cambiar pero su idea aun no cambiaba.
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Pero como siempre tal parecia que la vida trataba de hacerle comprender lo equivocada que estaba.
Y eso lo descubrio al entrar a Otonokizaka.
Al principio temió por dentro -para no preocupar a nadie mostrando una seguridad que no sentía- que fuera algún lugar en donde podría reencontrarse con alguna de las personas que la daño, que volviera a encontarse con aquella chica o encontrarse con personas parecidas. Tal parecia que sus padres temían lo mismo. Tal vez temían que estar rodeada de gente que solo piensa en si mismo en personas que solo piensan en prestigio la llevara a cometer el mismo error que estuvo apunto de hacer.
Pero no, Otonokizaka era tan diferente a todo lo que había conocido. Tan sencillo, tan pásifico. Le había gustado.
Pensó que podría seguir como estaba sin la compañia de nadie más que ella sola
Solo entro a ese lugar y parecia que aquel plan de seguir sola desaparecio por que sin darse cuenta ya se vio rodeada de chicas.
Como si fuera un simple parpadeo de ojo que al cerrarlo y al segundo de abrirlo todo había cambiado.
No supo como sucedio y varias veces se cuestiono por que había ayudado a Honoka con la melodía de aquella canción o a escuchar lo consejos de Nozomi o lo que la había impulsado a tratar de aconsejar a Hanayo de unirse a Muse o mejor dicho lo que la había llevado a ella unirse a ese grupo.
No lo sabía... pero extrañamente... la hizo sentirse parte de algo y la hacía sentir bien.
Aunque aun así apesar de que se había unido aquel peculiar grupo desidio mantener su distancia...
Pero no funcionaba, por que aquellas chicas la arrastraban así a ellas sin dejar a ninguna atrás y sabía que luchar contra la corriente a veces no funcionaba. Solo se dejo llevar aunque aun mantenía cierta distancia. Su secreto era lo que le impedía ser honesta con ellas, eso, y su timidez.
Quien le decía que si se enteraban no harían lo mismo que Saya, no romperían con ella aquel pequeño vinculo que las unía y la lastimarían.
No queria correr ese riesgo. Ya una vez había confiado en alguien y por más amables y simpaticas que fueran con ella eso no quería decir que no pasaría.
Y tampoco queria perder aquello a lo que apenas formaba parte, era egoísta, pero por un tiempo más deseba seguir así.
Poder estar con aquellas ocho chicas y formar música con ellas. Sus padres no habían tenido problema con ello si eso la hacía feliz.
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Kousaka Honoka, Minami Kotori, Sonada Umi, Hoshizora Rin, Kouzumi Hanayo, Toujo Nozomi, Ayase Eri erán -son- los nombres de las chicas con las que tenía una buena relación, o más o menos.
Pero había una de esas chicas, una de ellas de la cual ella era aun más a la defensiva que con las demás.
Yazawa Nico
Era orgullosa, terca -no que Maki no lo fuera- egoísta, molesta, ególatra y sobre todo... le recordaba a ella.
Le recordaba a Saya.
Erán tan parecidas, no fisicamente, si no en sus personalidades, su forma de ser con la clara diferencia de que mientras Nico parecia encontrar "divertido" el insultarla y decirle las cosas de frente -con deshonestidad en ocasiones- Saya le mostraba alguien completamente opuesto de quien era al principio o tal vez ella era muy ingenua al no darse cuenta de que era la misma persona.
Alguien cruel y aunque Nico no lo pareciera, ella no la conocia realmente. Pero igual aquella chica la hizo cambiar de opinión.
Nico no era una amenaza y apesar de que se lo dijiera a si misma constantemente no podía evitar la sensación que le traía.
Ere ese parecido que le provocaba una punzada de miedo lo que le evitaba poder llegar a relacionarse con ella, establecer por lo menos un compañerismo como con las demás.
Y en su opinión Nico parecia que no le importaba si formaban una amistad con ella y eso le hacía más faciles las cosas de mantenerla alejada aunque decirlo era más facíl que hacerlo, Nico era extraña a veces parecia estar agusto con ella y otras vecez no y se la pasaba insultandola con sus apodos.
Varias veces se pregunto si esa chica pelinegra estuviera en su posición y hubiera pasado por lo que paso seguiría con la cabeza en alto mostrando una radiante sonrisa como siempre lo hacía pero siempre que ocurria se golpeaba mentalmente por estar pensando aquello ni siquiera por que Nico fue molesta, irritante y se la pasara jugandole bromas desearía que pasara por algo similar a lo que ella experimento de más joven.
Aunque eso no evito que un día mientras discutian no terminara gritandole algo que en el fondo sabía que no era para Nico, si no para Saya, y que el hecho de ver algunas similitudes con la morena la confundieran y la hicieran temer.
Todo se quedo en completo silencio y solo se podía escuchar la respiración agitada de Maki quien trataba de no mirar el rostro shokeado de la pelinegra frente a ella, apretó la mandíbula ¿por qué le había dicho aquello? por un momento le había parecido tener a Saya frente a ella y ella solo - ¡Lo que pasa es que tienes envidia de mi!.- le había gritado, había explotado. No entendía por que Nico siempre se la pasaba molestandola y poniendole apodos por su cabello y ojos, tenía que ser por eso ¿no?, si era asi preferia alejarla de ella antes de que pasara algo malo y le mostrara su "autentico" rostro.
- ¿Envidia?.- Escucho la voz de Nico y se aventuro a echar un vistazo, la pelinegra la veía con increduiladad en su mirada trato de sostenerle la mirada demostrando que no se retractaba de sus palabras.- ¿Yo... a ti?.- La pelinegra se señalo a si misma para luego apuntarla. Asintió. Nico la observo duramente durante unos segundo más, espero algún comentario a la defensiva por parte de la morena, sin embargo, lo que hizo fue todo lo contrarió; sus mejillas se inflarón, su cuerpo comenzo a temblar y de sus labios salio una pequeña carcajada mientras la veía como si fuera algo sumamente gracioso.
- ¿Te estas burlando de mi?.-
- No.- Dijo entre risas sosteniendose el estomago.
- ¿Qué es tan gracioso entonces?.- Nico tomo varias bocanadas de aire y sin borrar su sonrisa le dijo.
- Tú.-
- ¡Entonces si te burlabas de mi!.-
La pelinegra negó con la cabeza cruzandose de brazos, aun con su tonta sonrisa. - No me malinterpretes Maki-chan, no me burlo de ti, si no de lo que acabas de decir.-
- Y qué tiene de gracioso.- Preguntó levemente irritada viendo como la sonrisa de Nico se ampliaba.
- Todo.- Antes de que pudiera cuetionarle Nico siguio hablando.- ¿Envidia? ¿Yo de ti?.- Repitió cerrando los ojos cuestionandose a sí misma como si no se lo acabara de creer lo que le había dicho. Abrió los ojos, entrecerrandolos en ellos solo se podía reflejar, reto, desafio. Su sonrisa al fin se había borrado dejando una expresión seria en lugar de la divertida y un tanto burlona de antes. Coloco su mano izquierda en su cadera y con la mano derecha la señalo con el dedo indice.- Mhp, escuchame bien Nishikino Maki ¿Te crees lo suficiente buena para que la gran Yazawa Nico te tenga envidia?.- Negó una vez más suspirando quitando su expresión seria, relajandola y una pequeña sonrisa, picara, desafiante se dibujara en sus labios.- Para tú información, no tengo algo que envidiarte, ni a ti, ni a nadie, por que yo soy y sere la proxima super Idol N° 1 del mundo y todos ¡todos! hasta Maki-chan a clamaran por mi nombre. Así que no te creas tanto.- Agitó su mano restandole importancia a la pequeña discución.
Pero para Maki fue muy distinto no podía simplemente pasar de la discución pués lo había dicho con tanta convición, determinación y seriedad -una seriedad que no creyo ver ya que siempre se la pasaba bromenado, tontenado, y fanfarroneando sobre cada uno de sus dotes en cada que tenía oportunidad- en su mirada que la había dejado sin aliento y por primera vez provoco un latido en su pecho. No pudo evitar susurrar en voz baja, casi inaudible, tres palabras y por la brillante sonrisa de Nico-chan puso supo que la había escuchado, sonrojandola en el acto y aumentando su ritmoocardiaco. No sabía si aquello había sido producto de la verguenza por haber sido escuchada... o por que era la primera vez que veía esa sonrisa tan sincera en el rostro de Nico y era dedicada especialente para ella.
- Lo estaré esperando...-
Después de eso era como si algo hubiera cambiado entre ellas.
De cierta manera se sentían más comodas alrededor de la otra, o por lo menos en el caso de ella, por que ya no sentía la incomodidad como si estuviese con Saya. Además de que cada vez que estaba solas o con las demás integrantes de Muse había cierto aire de complicidad y... ¿rivalidad?, si, rivalidad era la palabra adecuada y apropiada entre ambas. Cada vez que podía y se daba la ocasión Nico terminaba retadola; era como si con eso tratara de demostrar que las palabras a la que trato de restarle importancia en su momento eran ciertas y que no importaba lo que ella hiciera ya que Nico podría superarla. Pero con sus acciones no tataba de humillarla si ganaba, si no hacer que se retractara de sus palabras de hacerla ver que ella no tenía nada, realmente, por que envidiarla, que podía llegar a donde ella quisiera si se esforzaba. Y Maki en lugar de negarse... aceptaba... por muy infantíles, tontos y rídiculos que fueran: como el de díscutir, el de ponerse apodos, quien era mejor en algunos juegos, quien tenía mejor condició fisica, quien podía sostener una nota durante más tiempo, quien apartaba la mirada primero de los ojos de la otra, hasta quien podía comer más, aunque no lo admitiera "ni en un millón de años" le divertía y le era agradable pasar su tiempo con Nico
Era extraño, completamente extraño por que cuando no estaba con ella y se encontraba a solas en su casa o detrás de su piano -su posesión más valiosa y privada- tendía a añorar su ausencia deseando que estuviese junto a ella aunque fuera en silencio.
No entendía en que momento comenzo a pasarle aquello.
No entendía por que al estar con Nico sentía algo calido en su interior y la hacía sentir feliz y muy, muy bien, así como el que su corazón latiera con intensidad.
O el simple deseo de querer estar con ella.
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La respuesta junto con más incognitas llegaron mucho después y todo fue después de una discucion que tuvieron, en la que era costumbrre el que la pelinrgra se mofara de su Kouhai por aquel caracter tan serio que siempre tenía sacando un tema que a la menor no le importaba en lo más mínimo pero que por algún "extraño" motivo le llamo su atención, más con lo que su sempai había dicho.
-Si Maki-chan sigue con esa cara de amargada jamás lograra conseguir un novio y lo ahuyentara siempre jajaja se quedara como una vieja solterona y amargada jajaja.-
- Yo no nesecito ningún novio.- Rebatió.
- Cieto, cierto.- La pelinegra le dio la razón y luego le sonrio con malicia.- Lo que nesecitaras serán gatos para hacerte compañia en tu soledad pero seguro con tu seriedad tambien terminas ahuyentandolos jajaja.- Se sujeto el estomago mientras seguía riendose a carcajadas de la cara que tenía la menor en ese momento. Era demasiado épico.
Maki fruncio el seño no iba a permitir que las cosas se quedran así, mucho menos por que se estabán burlando en su cara.
- Pués si es así Nico-chan tendrá que tener mucha suerte para encontrar a alguien que soporte su mal humor y todos sus parloteós.-
Nico se paro firme respirando un poco sin borrar su tonta sonrisa.
-Pero que dices ¡Nico no nesecita suerte! ¡quienes nesecitan suerte son los demás! ¡Nico-nii es perfecta tal y como es! tengo un buen y saludable cuerpo, soy buena cocinera, soy una buena costurera, haciendo cosa del hogar, se dar masajes, cuidando a niños más pequeños y a lo que tu llamas parloteos son sacar buenos temas de conversación ¡conmigo nunca se aburrira!.- Se golpeo el pecho ligeramente mientras alsaba el mentón totalmente orgullosa.- Sería una buena y perfecta novia y esposa para cualquiera jejeje.-
Maki la observo con detenimiento sintiendo como algo en su estomago se retorcia. - Pense que dijistes que una Idol no podía salir con nadie.- Murmuró entre diente e incosientemente apreto los puños. No sabía por que había dicho aquello y no estaba bajandole un poco el ego a su amiga solo que aquel comentario le supo realmente mal. Cosa de la que Nico ní se dio cuenta pués le estaba dando la espalda para ese entonces.
¿por que se sentía irritada?
- Pobre e inocente Maki-chan~.- Vio como Nico se llevo una mano a la boca y con certeza supo que sonreia de forma engreída. - Ju~ ju~ ju~ Nico-nii tendrá a cientos de hombres a sus pies luchando por ella y algún día, el día en el que quiera formar una familia uno de entre esos ciento ¡que dijo cientos! ¡serán miles! sera el afortunado y lograra conquistar y cautivar el bello corazón de esta hermosa dama ju~ju~ju~.- Luego aun con esa tonta e ingreída sonrisa en su rostro, tal vez, por el simple hecho de imaginarse a tantos chicos pelearse por ella o por lograr su cometido e incomodarla y molestarla, volteó a ver a la pelirroja y con la voz más clara terminó.- Pero para que ese día llegue falta muuucho tiempo aún. ¡Nico-sama le pertenece solo a sus querios fans mientras tanto! jejejeje.-
Y mientras la veía reirse por su espectacular discurso ella no pudo evitar imaginarse la situación. Imaginarse a la pelinegra con algún chico tomados de la mano o peor aún; besandose. La sensación en su estomago se asentuó, era amarga y la hacía querer vomitar. Era tan... simplemente desagradable.
¿qué le estaba pasando? ¿por qué la idea de pensar o imaginar a la presidenta del club de Idol con un chico la ponía de tal manera?
Y sobre todo por que aquella desición de querer estar sola ahora le resultaba pátetica y extremadamente triste.
En ese momento no tenía una respuesta para eso aunque tiempo después se daría que aquello que había sentido erán celos.
¿Celos? pero presisamente a qué. Al pensar que Nico algún día ella si tendría a alguien o... no... eso no...
Trato de poner mil escusas a aquel sentimiento amargo pero todas se estaban volviendo pateticas y poco creíbles que decidio mejor dejarlo. Aunque eso no evito que cada vez que veía a Nico inconsientemente la viera con mala cara y está ni se daba por aludida, actuando frente a ella como si nada mientras Maki se carcomía con aquellos sentimientos, parecia como si la pelinegra hubiera olvidado aquella platica o solo la hubiera hecho con el afán de molestarla. Conociendo a Nico como lo hacía estaba segura de que era más por la segunda. Trato de hacer lo mismo que la morena y restarle importancia pero por más que trataba no podía. Aun le seguía molestando.
Le molestaba y esa molestia crecio cuando dormía, en sus sueños. Sueños que involucraban a la pelinegra, al principio aquellos sueños le provocaban un dolor en el pecho y ella no sabía el por qué, por qué le dolía el soñar a la pelinegra con algún chico mientras ella se quedaba como mera espectadora viendo como un estupido la alejaba de ella, ¿por qué dolía? aquello era natural después de todo. Luego de esos aparecieron otros esos no eran tan malos como los otros y hasta donde los viera se podían decir que eran tiernos pués ya no estaban aquellos tipos, solo aparecía ellas dos: ya fuera tomadose de la mano dando algún paseo o abrazadas y riendose o hasta discutiendo. Después las escenas cambiaban dejando de ser tan "esponjosas" y pasaron hacer "extrañas", esa era la palabra con la que siempre que despertaba sonrojada podía llegar a describirla ya que en lugar de ser un chico quien besaba a la morena como lo había imaginado en un principio era ella, era Maki, quien besaba a Nico de una forma dulce degustando aquellos delgados labios y teniendo entre sus brazos aquella esbelta y pequeña figura hasta llegar a un punto en el que despertaba sobresaltada con el sudor perlandole en la frente y con cierta parte de su anatomia "despierta" por lo apasionadas e intensas que erán o se volvian cada día que pasaba.
A veces o más bien en dos ocasiones sin siquiera notarlo por lo exitada que llegaba a sentirse terminaba haciendo algo que le avergonzaba a un nivel extremo, se tocaba recreando aquellos sueños
- Qu-que demonios estoy haciendo.- Murmuró una pelirroja hechada sobre su cama boca arriba, su pecho subia y bajaba una clara señal de su agitada respiración y de lo acalorada que se sentía se llevo la mano izquierda con exaspreración al rostro como si con ello ocultara lo avergonzadaa que estaba por lo que acababa de ocurrir hace tan solo unos minutos atrás en su habitación, vio su mano derecha observando como fluidos blanquecinos escurrian de sus dedos - ¿Qué me esta pasando? pa-paresco una pervertida.-
Y de nuevo aquella pregunta volvio a ella ¿Qué le estaba pasando? y su explicación era fácil y lógica; Se estaba volviendo loca y las hormonas le comenzaban afectar como cualquier otro adolecente pero entonces surgia una nueva duda a la que por más que tratara de explicarlo de forma racional no podía ¿Por qué Nico?
En definitiva se había vuelto Loca pués no encontraba otra explicación hacía aquellos sueños y sucesos. Pero lo peor no era eso si no que aquello comenzo a pasarle factura en la realidad cuando veía a la protagoniasta sus sueños llegando al nivel de incomodarse en su presencia, de que los nervios se la comieran viva, del los latidos desenfrenados en su corazón y de aquellas sensaciones en su estomago. Hasta el grado de que en ocasiones se quedaba embobada viendola.
- ... tu que piensas Maki-chan...-
-...-
- Maki-chan...-
-...-
- ¡Maki-chan!.- Gritó la pelinegra un poco impaciente y desesperada sacando de su ensoñamiento a la menor delante de ella que no dejaba de mirarala tan fijamente con el rostro en blanco. Comenzaba a asustarla aunque no se lo admitiria.
- ¿Eh?.- Fue lo único que dijo parpadeando confundida viendo a la morena que estaba frente a ella con el seño fruncido haciendo una mueca con sus labios, aunque más que mueca parecía un adorable puchero y le dio...
- Mou~ no estabas prestando atención ¿verdad?.- Le reclamó sacandola de sus pensamientos -una vez más- colocando las manos en su cadera.
- Co-como si lo que dijiera Nico-chan fuera importante.- Dijo desvinado el rostro con las mejillas sonrojadas ante el pensamiento que tuvo.
- ¡¿Pero que dices?! ¡Aparte de ignorarme me ofendes! y para tu informaión a todo el mundo le importa lo que Nico-sama diga y haga lo que pasa es que Maki-chan es demasiado aburrida.-
- Si, si lo que dijas.-
- ¡Maki-chan no me ignores!.-
Cerró los ojos y siguio escuchando como le reclamaba. Tragó nerviosa. Había sido solo ella o... se le había ocurrido besar en ese instante a Nico-chan.
Trato de buscar una solución hacía su "enfermedad" o "locura" como había denominado aquello que le ocurria. Por que no era muy normal lo que pasaba pero no encontraba nada y lo único que estaba demostrandose así misma es que estaba exageradando y desesperandose por buscar respuestas en internet.
Por que en serio quien buscaba respuestas en Internet.
Cuando se trataba de ella, Maki, no era muy buena sabiendo lo que le pasaba y menos si se trataba de sus sentimientos.
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Fue hasta que un día después de tocar algo en su piano, algo nuevo, lo noto, sonaba diferente y era parecido aquella música que últimamente escuchaba del tipo...
No, no podía ser eso, simplemente no lo podía. Por que entonces estaría cometiendo un error, un grande y gravisimo error del cual terminaria lastimada.
Había corrido a su habitación, su santuario, para tranquilizarse y apenas había cerrado la puerta su mirada se diriguio a su buro en donde estaba un libro que trataba de una historia de... de..
Como no lo había notado antes ella no leía esos libros y mucho menos escuchaba ese tipo de música por que los creía bobos y cliches. Pero ahora...
Ahora, en ese instante, en medio de su habitación ella... ella... Maki no pudo evitar recordar a Nico, a esa molesta pelinegra, y sentir el molesto hormigueo en su estomago, su rostro caliente y el aleteó en su pecho.
La realidad la golpeo extremadamente fuerte.
Y no pudo más que aceptar...
Su subconciente supó antes sobre aquellos sentimientos que albergaba en su corazón.
Por eso la molestia al pensar en Nico con alguien más, de ese resiente deseo de querer tenerla entre sus brazos besandola
Le gustaba...
Y poco a poco sin que se diera cuenta fue ocuopando un lugar en su corazón
Le gustaba..
Por eso los sueños
Por eso es que su mirada siempre se diriguía a la pequeña pelinegra
Por eso sus nervios.
Por eso el placer que sentía cuando le prestaba toda su atención.
Por eso...
Se había enamorado.
Y temió por aquellos sentimientos.
Tuvo miedo. Mucho miedo. Miedo de aquel sentimiento y de lo que le pasaría. Miedo de caer más profundamente por Nico y que no supiera como manejarlo.
Pero sobre todo... Miedo a volver a ser lastimada. Y sabía que esta vez seria aun más dolorosa que con Saya.
Por que sus sentimientos erán más fuertes que una amistad.
Trato de tomar su espacio con la morena, alejandose lo más posible que se le permitia. Pero no funcionaba en primera por que ibán en la misma escuela y tenían las practicas así que no podía simplemente evitarla además por que apenas Nico la veía le saltaba sobre ella, literalmente, retandola a uno de las tantas cosas raras que le gustaba hacer apesar de lo molesto que era.
Supo que no podría luchar contra ello. Nico era como un tornado que arrasaba con todo a su paso y con ello a Maki.
Así que dejo de luchar. Le dio la bienvenida aquellos sentimientos tan confusos pero no hizo nada apesar de haberlos aceptados. Solo disfruto la dulzura y amargura de ellos al estar cerca de Nico. Ahora tenía otro secreto más que ocultar.
Por que sabía que las cosas cambiarían si alguien lo sabía.
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Y, entonces, paso, Nico la descubrío cuando había ido a la sala de Música para tranquilizarse después de un accidente en la azotea en donde la pelinegra había tratado de esacapar de Nozomi cuando le había molestado una vez más sobre su peso, a veces pensaba que lo hacía a proposito para que la manosera -eso le daba celos- pero no podía ser por que siempre terminaba huyendo y lloriquenado, su huíada termino en que se había lanzado sobre Maki.
- ¡Maki-chan salvame!.- Gritó entre divertida y aterrorizada mientras se aferraba de una pelirroja que se había quedado tiesa no solo por la sorpresa si no por tenerla entre sus brazos.
Cerca, muy cerca. Nico-chan estaba abrazandola por el cuello y ella era consiente de tantas cosas que la mareaban.
Como el calido cuerpo que la apretaba y su olor, dios, su olor, su maravilloso olor, era como las fresas, deliciosas fresas que le gustaría probar.
Apesar de que su rostro mostraba su muy acostumbra expresión indiferente por dentro era muy distinto. Su corazón no dejaba de latir y la aproximidad entre ella le daban ganas de tomarla de la cintura y besarla en medio de todas sin importar algo.
Y lo sintió, en su estomago, no las mariposas molestas si no otra cosa que ya comenzaba identificar y volvio a la realidad y epujo a Nico que por desgracia había caído en brazos de una muy sonriente y tetrica Nozomi.
Y se fue, corrio a toda prisa lejos de las demás.
Tenía que tranquilizarse.
Lo último que escucho fue como alguien grito su nombre y el grito de Nico cuando Nozomi empezo con su castigo, lo ignoro nesecitaba estar a solas.
¿Por qué Nico tenía que ser tan linda?
¿Por qué un simple gesto la ponía de tal forma? A la vez que le encantaba lo odiaba con pasión y saña.
Ese día se había ocultado en el salón del piano como siempre lo hacía, había recargado su cabeza sobre la tapa del piano maldiciendo entre dientes en voz baja tratando de regular su repiración cuando entro.
Sin embargo, la persona que al principio creyó que al descubrirla solo se burlaría y la miraría con desprecio de la misma forma en como aquellos que conocieron su secreto lo hicieron al verla. La hizo bajar un poco la guardia y confiar con tan solo unas palabras y mirandola a los ojos en todo momento .
-.., a Nico no le importa lo que Maki-chan tenga o no tenga~...
- ... Maki-chan es Maki-chan así que no tienes de que preocuparte...-
La sinceridad en su voz y la honestidad en sus ojos fueran más que suficiente para que en ese instante lo supiera. Y la hiciera sentir culpable púes cuando recíen la conoció penso que aquella chica era igual aquella castaña que la había lastimado.
Pero que equivocada y tonta fue en aquella ocasión.
Nico-chan sin lugar a duda era muy diferente a Saya.
Sus acciones, sus palabras, su mirada eran sinceras y apesar de que a veces actuaba de forma egoísta y daba la imprensión de que solo pensaba en ella misma, no era así. La había juzgado por la primera impresión que tuvo de ella en su comienzo, y de la misma forma en como había hecho con Saya... se había equivocado.
Y aquello solo la hizo sentir completamente feliz.
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Cada día que pasaba desde que lo supo no le preguntaba nada, apesar de que en su mirada se demostrara fuertemente la curiosidad o la ansiedad de saber más sobre lo que pasaba por su mente cuando se perdía brevemente en sus recuerdos, era mucho más el de no incomodarla y hacerla sentir mejor. Se lo agradacía por que de ser de otra forma no sabría que decir.
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Cada día parecía que su nueva meta era el de colocar una sonrisa en su rostro con cada una de sus ocurrencias o peleas absurdas... parecía como si se esforzara para que el brillo perdido de su mirada volviera a aparecer...
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Cada día, sin siquiera imaginarlo, hacía que se enamorara más de ella...
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Cada día que pasaba, ella comenzaba acostumbrarse aquella calidez que le provocaba la pelinegra y todas sus demás amigas... y temía perderlo algún día por lo que les ocultaba a las demás... y que con ello... Nico realmente la dejase sola...
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¿Cuanto tiempo había trascurrido desde que Nico-chan la había dejado en aquel lugar? ¿Tres horas? ¿Dos horas? ¿Una hora? o tal vez solo minutos que se le hacían completamente eternos.
No lo sabía, pero el tiempo era una de sus últimas preocupaciones. Apretó los puños sobre su falda y cerró los ojos tratando de que los latidos de su corazón volvieran a la normalidad, tratando que sus manos y cuerpo dejaran de temblar y que las lágrimas de sus ojos volvieran a aparecer.
¿Por que las cosas sucedieron de esa manera?
Por qué... por qué Saya tenía que volver a aparecer cuando pensaba que al fin podía dejar el pasado donde debería estar, cuando pensaba que podía avanzar al fin.
Recargo la cabeza en la tapa del piano siempre había imaginado en algunas ocasiones que si en algún futuro se reencontraban ella tal vez ya habría superado todo lo ocurrido y podría encararla sin el miedo o dolor presente en su pecho y poder decirle lo que se merecía... pero fue demasiado pronto.
No estaba lista por que sus recuerdos estaban tan frescos en su memoria.
Tan frescos que en ese momento a solas en la sala del piano no hacían más que aparecer una y otra vez, atormentandola, como si se tratara de una mala pélicula, las escenas se repetían constantemente, sofocandola.
Se puso de pie y empezo a caminar en circulos, no soportaba estar sentada o más en específico quieta pués eso solo la hacía sentir más... acorralada. Pués ni siquiera tomaba presente del hecho que el uniforme que llevaba puesto estuviera escurriendo por el agua de la lluvia o que estuviera completamente adjunto a su cuerpo como si de un segunda piel se tratara. Si con eso pudiera por lo menos mantener su mente ocupada con otros pensamientos y alejar los que tenía lo agradeceria.
Pero nada.
Ni siquiera el pequeño daño -inconsientemente- que sus uñas le estaban provocando a su brazo al clavarse en el.
Lo único que queria en ese momento era dejar de pensar pero no podía las palabras de Saya volvieron a su cabeza como una mantra, una mantra siniestra, de la misma forma que aquella vez junto con cada una de las burlas que había si vivido.
Eres un moustrou.
La gente como tu no debería existir
- Para...-
Destruyendo poco a poco aquella fallada de frialdad, seriedad y serenidad...
Eres una abominación de la naturaleza...
Fenomeno...
- por favor...- Gimoteó, con las manos en sus oidos y los ojos cerrados.
Estaras sola por siempre...
Sola...
Dejando solamente a una frágil niña.
- Por favor... Paraa...-
Pero no parabán sentía como si se volvería loca en cualquier momento. Le estaba revolviendo el estomago, se sentía mareada como si en cualquier momento fuese a desmayarse. Se abrazo así misma como si con ello tratara de protegerse como si con ello dejara de sentirse tan mal.
Se sentía como si de nuevo tuviera casi once años en lugar de quince y se encontrara en el patio del recreó con todos los niños a su alrededor, insultandola, burlandose, humillandola, y disfrutando de su miseria y viendola con una sonrisa de sadisfación a quien consideraba su primer y mejor amiga frente a todos ellos.
Nadie va amarte...
Nunca...
Su cuepo dejó de temblar y ella dejo de abrazarse a si misma dejando que sus brazos cayeran a sus costados, sus ojos violetas estaban acuosos y su mirada solo había un profundo tormento. Sus pensamientos estaban copletamente revueltos y estaba terriblemente perdida.
Se sentía destrozada. Rota. Sin salida. Vacía.
Como un cascarón.
Un monstruo no merece amor...
Tan solo tenía quince años no era justo que alguien tan joven tuviera una que cargar una angustia tan grande dentro de si mismo.
No era justo que no pudiera aceptarse tal y como era.
No era justo vivir con el miedo al rechazo.
Pero la vida no era justa.
Por que de serlo tal vez las personas vivirían mejor, tal vez no habrían desacuerdos que desencadenarían discusiones y pasarían a la violencia.
No habría sufrimiento en el mundo.
Por que de serlo ella sería normal
De serlo ella no habria vivido lo que paso. Se dice que de las experiencias se aprende pero lo único que aprendio fue el dolor.
Por que si la vida fuera justa ella tendría una respuesta para que hacer en ese momento, en ese momento en el que el miedo la consumia tan profundamente y su mente le jugaba encontra creando escenarios en los que era atacada por los miembros de Muse... Si fuera justo tendría una respueta...
¡Desaparece!
- No puedo hacerlo... no puedo quedarme aqui...- Se dijo en voz baja, tan baja que apenas alcanzo a llegar a sus oídos.
Ella no era lo suficiente fuerte para hacerle frente de nuevo aquella pesadilla. No lo era.
Ya en una ocasió había perdido lo que creía importante para ella, una segunda vez... una segunda vez no lo soportaría.
- Lo siento Nico-chan...- Susurró suavemente como si la pelinegra estuviera frente a ella, mantuvo la cabeza baja en un signo de derrota y de vergüenza de lo patética que se sentía en ese instante.- te prometí que te esperaría pero no creo soportarlo otra vez.- Murmuró tomando mecanicamente su télefono de su bolsillo, que por suerte no había súfrido ningún daño por el agua de la lluvia. Comenzó a escribir algo en el. - Yo no soy tan fuerte como tú y no puedo soportar ese tipo de miradas... No de nuevo.- Con eso guardo de nuevo su movil en el bolsillo no sin antes apagarlo y salió corriendo de la sala de música...
Tratando de huir de todos sus miedos.
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N/A:...
Umm... después de tanto tiempo al fin actualizo esta historia. Realmente realmente lo siento por todos los que han esperado por ella, todos estos ocho o nueve meses... umm demasiado tiempo para mi. De verdad que tenía la mitad del capítulo escrito pero simplemente cuando tenía tiempo y trataba por alguna razón no podía terminarlo.
Pero, bueno, aqui esta el capítulo con interación de NicoMaki, con sobre dosis de angustia y al fin el pasado de Maki-chan (tantos problemas, tantos problemas pobre de mi Maki-chan) espero y lo disfrutaran aun quedaón algunos puntps sin explicar pero de su pasado pero eso se revelara con sus padres.
Gracias por su hermosos comentarios y Nos leemos en la próxima actualización~
Matta ne~ XD (19/04/17)
