—¿Kaminari…? —Kirishima se extrañó al notar la reacción de su rubio y se giró para mirar hacia la dirección a la que este estaba viendo.
Todoroki también estaba en el centro comercial.
Capítulo 7: ¡¿Acaso quieres morir?!
[...]
—¡¿Ese no es Todoroki?! —exclamó Kirishima al ver a lo lejos a aquel sujeto de cabello bicolor que parecía estar vigilando sus espaldas por si alguien le seguía.
La voz del pelirrojo no pasó desapercibida y Shouto se dispuso a mirar hacia aquella dirección, pero Denki no dudó ni un solo segundo en agarrar a su novio de la mano y arrastrarlo lo más rápido que pudo para esconderse detrás de una máquina expendedora.
—¡No puede vernos! —se quejó Denki temiendo por su vida.
Kirishima recordó lo rarito que era Todoroki y entró en razón.
Tal vez sí sería un problema ser vistos por aquel tipo.
—¿Entonces qué vamos a hacer? —inquirió el pelirrojo un poco pensativo—. ¡Ya sé! —exclamó con una sonrisa y mostrando sus afilados dientes—. ¡Sigámosle!
—¡¿Acaso quieres morir?! —replicó el rubio ante la no muy buena idea de su pareja—. ¡Es mejor que nos vayamos! Ya, si eso, volvamos otro dí…
Pero Denki no pudo terminar al ser repentinamente arrastrado de la mano.
—¡Se ha ido a la sección de verduras! —aplicó Kirishima bastante interesado en el tema.
Definitivamente, nada bueno podía salir de ahí.
—¿Qué está haciendo…? —se preguntó el pelirrojo después de camuflarse junto a Kaminari.
—No sé… ¿elegir víctima random? —bromeó Denki al ver cómo Todoroki solo se quedaba quieto.
Aquel tipo llamado Shouto se limitó a observar y analizar a cada una de las personas que pasaban por la sección de verduras. Cabe decir que estuvo un buen rato quieto solamente mirando.
—Tengo un mal presentimiento... —murmuraba Kaminari al notar cómo su problemático compañero de piso estaba comenzando a quitarse la mochila que traía y a colocarla lentamente en el suelo.
La cara de ambos jóvenes cambió a terror cuando, después de que Shouto hubiese dejado la mochila en el suelo, comenzó a alejarse rápidamente de aquella sección.
—¡¿De verdad tenemos que seguirle?! —volvía a reclamar el rubio eléctrico mientras era arrastrado nuevamente y de la mano por su novio pelirrojo.
—¡Por supuesto! ¡No podemos permitir que ocurra algo malo! —respondió Kirishima con una sonrisa y levantando un puño cerrado—. ¡Esto es tan varonil…! —murmuró para sí con gran ilusión.
Pero se detuvieron al ver que, esta vez, Shouto se había dirigido a la zona de jardinería y herramientas.
—Oh, no —comentó el rubio eléctrico—. ¡No, no y no! ¡Yo no entro ahí con ese enfermo dentro! —se negó rotundamente—. ¡Seguro que ya nos ha visto, nos acorralará y nos cortará el pellejo con una podadora!
—¡Vamos, no puede ser tan malo! —animó Eijirou con una sonrisa nerviosa.
—¡¿Por qué no podemos comprar tranquilamente hamburguesas y nuestra cajita de leche y regresar felizmente a…
—¿Me estabais siguiendo? —la voz de cierta persona llamó la atención de ambos chicos.
Se giraron lentamente y pudieron contemplar con claridad el rostro de Todoroki Shouto, el cual había comprado ciertas cosas y las tenía todas en una bolsa negra que impedía que se viesen.
Ambos se miraron.
Estaban comenzando a sudar y no podían saber qué era lo que aquel sujeto pensaba ya que su rostro era bastante inexpresivo.
"Me pregunto qué sacrificaré hoy día…"
Kirishima unió su mano izquierda con la derecha de Kaminari y la apretó con cariño para brindarle algo de tranquilidad. A la señal, se volvieron a mirar y salieron corriendo lo más rápido que pudieron.
—¡T-Tenemos prisa! —exclamó Eijirou, con una sonrisa nerviosa, como despedida y excusa.
—…
Todoroki no comprendía por qué huían. Pero si él era un pan de Dios, ¿acaso había algo de lo que temer?
Se encogió de hombros y decidió marcharse del centro comercial.
Al cabo de cinco minutos, pudo escucharse una explosión en la sección de verduras.
Había sido un buen día para Shouto.
[...]
×Convivencias anteriores de Deku y Kacchan×
Midoriya y Bakugou habían decidido alquilar una habitación en un piso de un tal Mineta Minoru. Como el chico de las bolas vivía solo, todo era demasiado tranquilo... o algo así.
Katsuki estaba harto de encontrarse revistas porno tiradas por el salón y, cada vez que se levantaba en la madrugada a mear, notar que Mineta estaba viendo películas porno.
—Puto enano de mierda... —maldecía en voz baja apretando los dientes y sin ser escuchado por dicho enano.
Ambos estaban en la cocina; Minoru subido a una súper silla cocinando y Katsuki a punto de poner lavadora (le tocaba hacerlo esa semana).
Pero, justo en aquel momento, una brillante idea pasó por la mente de Bakugou.
Se quedó observando el tamaño de la lavadora y luego dirigió su mirada hacia el mojón morado que canturreaba algo sucio parecido al reggaeton. Volvió a comparar tamaños y recordó que Deku no estaba en casa pues había ido a comprar.
—Oye —dijo Katsuki dirigiéndose hacia Mineta.
—¿Qué quieres? —dudó; era sospechosamente extraño que Bakugou le hablase sin insultarle primero.
—Creo que la lavadora está rota —respondió con asco.
—¡¿Eh?! ¡¿Ya has vuelto a romper otra cosa más?! —se quejó Mineta bajando de la silla y acercándose hacia dicho electrodoméstico—. ¡Al final sí que voy a tener que subiros el alqui...
Si le preguntasen si se arrepentía de haber hecho aquello, Katsuki diría que no y con orgullo.
Aquel chico había aprovechado a que Minoru se acercó lo suficiente a la lavadora y con ambas manos lo empujó dentro, cerró la puerta y encendió dicha lavadora. A los minutos y después de observar cómo Mineta no dejaba de dar golpes, empezó a girar con agua y detergente dentro.
Bakugou solo observaba cómo aquel sujeto daba vueltas y, en momentos, parecía estar a punto de ahogarse.
Y hubiera pasado de no ser porque Midoriya llegó.
—¡¿K-KACCHAN?! —estaba aterrorizado al ver lo que su Kacchan había hecho.
—Era jodidamente molesto —se defendió.
Después de aquello, Mineta consiguió salir con vida (gracias a Izuku), pero aún así ambos fueron echados de la habitación.
—¡Está loco! ¡Y no volváis! —gritaba Mineta aún traumatizado.
—¡NO NECESITO VOLVER A TU PUTA CASA DE MIERDA! —respondió Bakugou.
Y así fue como fueron echados del primer piso en el que estuvieron.
[...]
