Con dudas y sin saber si se arrepentiría de hacer aquello, abrió la puerta, la cual para suerte suya estaba abierta, pudiendo entrar y contemplar lo que estaba sucediendo en su interior.

—¿Kacchan…? —murmuró al ver la escena con sus propios ojos.

[...]

Lo que Izuku pudo observar en ese momento le dejó bastante sorprendido.

Aquel joven de cabello verde estaba presenciando cómo Bakugou tenía a Todoroki amordazado, con un bozal, grilletes y cuerdas mientras le daba latigazos y le pisoteaba. Además, Shouto estaba solamente en calzoncillos, pudiéndose notar las marcas rojas por su piel blanca y cómo su rostro estaba rojo.

Al parecer, el joven de cabello bicolor tenía cierto fetiche.

Bakugou, deteniéndose al sentir la presencia de alguien, dirigió su mirada hacia la puerta donde Midoriya observaba con nerviosismo la situación.

—La culpa la tiene el retrasado —sentenció Katsuki dejando lo que estaba haciendo y, básicamente, diciendo la verdad; Kaminari era el traidor de todo.

—Aún no dije nada… —suspiró Midoriya con una sonrisa nerviosa—. Aunque… parece que a Todoroki-kun le gusta —agregó sorprendido al ver cómo, lo que se podía ver de su rostro, desbordaba felicidad—. Kacchan… —prosiguió aún sin creer lo que había hecho su amigo de la infancia—. ¡Has ayudado a una persona! —exclamó con lágrimas de alegría.

—¿Hah…?

Después de todo, era la primera vez que Izuku veía a Bakugou haciendo un favor que hacía feliz a otra persona.
Todo lo que había contemplado Midoriya habían sido acciones de Katsuki que acababan en desastre; pero, en esta ocasión, su querido Kacchan había hecho el bien.

—¿S-Sabes, Kacchan? Hay un sitio al que quiero ir ahora —cambió de tema al ver la oportunidad perfecta—. Es importante… ¿Puedes acompañarme? —inquirió mirándole y poniéndole ojitos.

Bakugou, sin poder negarse a ello, chasqueó la lengua, dejó el látigo en el suelo y salió de la habitación junto a Izuku, dejando a Shouto aún atado con cuerdas, grilletes y un bozal.

[...]

—¿Vamos a comprar algo para cenar? —inquirió Kaminari mientras seguía jugando con el móvil.

—Si mal no recuerdo, creo que había algo comestible en la nevera… —respondió el pelirrojo, dejando a un lado las pesas con las que se estaba ejercitando.

Había pasado un par de horas desde que dejaron de escucharse gritos en la habitación de Todoroki, así que Eijirou y Denki optaron por salir del cuarto a buscar algo para cenar.

Una vez fuera, se percataron de que, al parecer, el piso estaba vacío; ni Midoriya ni Bakugou se hallaban ahí. Alomejor Shouto seguía en su habitación, pero ya no les importaba mucho.

—Oye, Kirishima —comentó Kaminari al pasar por el salón y deteniéndose a observar el sofá—. ¿No tienes curiosidad por saber por qué Uraraka no quería que nadie tocase su sofá? —inquirió con una sonrisa mientras se acercaba a él.

—Kaminari, no creo que sea buena idea —suspiró el pelirrojo al tener un mal presentimiento.

—Bakugou suele echarse aquí a ver la televisión, qué más da —restó importancia mientras trataba de hallar el misterio oculto en el sofá.

Entre diversas inspecciones con sus manos por todos los huecos posibles, pudo notar una especie de papel debajo de la almohada de la base, cosa que llamó su atención.

—¡¿Dinero?! —exclamó el rubio al sacarlo y observar un billete de 5000¥, cosa que llamó cada vez más su atención, haciéndole quitar la almohada base y observando una inmensa cantidad de billetes de 5000¥.

Pero, antes de que pudieran hacer algo más, se pudo escuchar el ruido de una fuerte alarma por todo el piso.
Segundos después, el rostro de cierta joven apareció en la televisión.

—¿Quién ha sido…?

Kirishima y Kaminari se miraron sin comprender qué ocurría, hasta que optaron por acercarse por completo a la televisión y pudieron ver que Ochako los observaba con el ceño levemente fruncido.

—¿Uraraka…? ¿Es una grabación o algo? —dudó Denki.

—¿Has sido tú, Kaminari-kun? —prosiguió la joven de la pantalla—. ¡Dije que el sofá no se tocaba!

—¡Perdón! —aplicó rápidamente juntando ambas manos y cerrando los ojos—. ¡No sabía que ahí escondías dinero!

—¡Menos mal que implanté este sistema de seguridad! —siguió Ochako, soltando un suspiro.

—Nunca había visto tanto dinero junto —comentó Kirishima con cierta sorpresa—. ¡¿Ahorras por algún motivo?!

Ante aquella pregunta, Uraraka no pudo evitar sentirse algo triste al recordar la verdadera razón de todo.

—Bueno… Mis padres están enfermos —dijo algo cabizbaja—. La única manera de que todo salga bien es con una operación, pero es bastante cara —prosiguió, haciendo que lo único que consiguiera fuera hacer sentir mal al rubio y al pelirrojo—. ¡Pero si sigo ahorrando, quizás pueda volver a verles sonreír! —finalizó con una triste sonrisa.

[...]

Durante todo el camino, Midoriya había evadido las preguntas cortas de Bakugou, haciéndole enfadar poco a poco y cada vez más.

—¿Dónde mierda vamos? —reiteró con el ceño fruncido—. Ya es de noche, Deku.

—Ya falta poco, ¡es importante! —respondió rogándole un poco más de paciencia y tiempo.

Desde que salieron de casa, tuvieron que tomar diversos autobuses hasta llegar a su destino. A pesar de que había anochecido y les tomaría mucho tiempo regresar, era un momento especial que Midoriya llevaba planeando varios años.

—¿Por qué estamos en Kyoto? —volvió a preguntar el rubio.

Llegados al lugar indicado, Izuku se dirigió hacia una zona en específico que, aunque estaba lejos del tumulto de gente, desde ahí se podía observar perfectamente la Torre de Kyoto y el cielo lleno de estrellas.

Bakugou no comprendía la situación. Ver a Izuku tan nervioso y que, además, no le dijera absolutamente nada, le enfadaba y extrañaba. Katsuki necesitaba una explicación…
E Izuku se la iba a dar.

—Kacchan… —comenzó el joven de cabello verde, tragando saliva antes de arrodillarse ante aquel rubio para, segundos después, sacar una pequeña cajita, la cual abrió y se pudo ver en ella un anillo de oro con varios diamantes incrustados—. ¿M-Me harías el honor… de casarte conmigo? —sentenció mirándole a los ojos con nerviosismo, pero decidido.

Lo siguiente que se pudo escuchar después de aquellas palabras, fue el sonido de diversos fuegos artificiales en el cielo nocturno, seguido de la preciosa vista que aportó la Torre de Kyoto, la cual se iluminaba con dos colores; el verde y el naranja.

[...]

[Conversaciones completas entre Izuku y personajes de relleno]

1

—¡Gracias por limpiarme el coche, cambiar las llantas y arreglar el motor, joven! —exclamaba cierto hombre—. ¿Cuánto te debo?

—Con 3000¥ es suficiente —respondió Izuku con amabilidad—. ¡Muchas gracias, señor!

2

—¿De verdad está bien que hagas esto? —inquiría cierta mujer mientras le otorgaba 3000¥ a Izuku—. Tienes pareja, ¿no?

—Sí, y no te preocupes… —respondió Midoriya con una triste sonrisa—. Llámame cuando me necesites.

—De acuerdo, pero asegúrate de dedicarle más tiempo a esa persona especial —siguió la señora—. Mentirle diciendo que vas a comprar cuando, en realidad, trabajas como mecánico, podría hacerle dudar de ti debido a todo el tiempo que empleas en ello.

—Es que… quiero que sea una sorpresa.

[...]


Y, bueno, aquí está el maratón de capítulos que prometí, aunque tardé más de la cuenta
Nótese lo de la Torre de Kyoto (ya que ganó el KatsuDeku) xD

El próximo será el último capítulo (yo me alegro porque por fin podré terminar otro de los fics que tengo pendientes). Aunque probablemente tarde ya que sigo sin inspiración para BnHA.

Quizás, cuando empiece las clases mi inspiración regrese. Suele pasarme.