Espero os guste, comentarios, dudas y sugerencias siempre bien recibidas.

Debajo de un frondoso arbusto dormía plácidamente un azabache que traía puesto una bata de científico, por su apariencia parecía ser una persona de máximo unos 21 años de edad. Todo estaba en calma hasta que una chica de estatura mediana, cabello rubio y ojos verdes se acerco mostrando una sonrisa pícara, lentamente se acerco a su "presa", a escasos centímetros del peli negro grito con toda su fuerza.

-¡ Satoshi!- El azabache casi alcanza las ramas del árbol con el susto ocasionado por su "amiga" y que según él fue un intento de asesinato. La chica no paraba de reír al ver la reacción generada en el muchacho.

-ja ja ja muy graciosa Yellow- dijo con sarcasmo Satoshi.

-Vale no exageres, además es tu culpa por no decirme que estarías descansando por aquí, aun tenemos mucho trabajo, lo olvidaste- declaró la rubia con un tono de reclamo.

Satoshi trago saliva sonoramente. -No está mal descansar un poco, hemos estado trabajando más de un año y medio sin parar y parece que ya estamos cerca de lograr algo.- se excuso el científico.

-Estás olvidando que nuestro trabajo es la clave para salvar a la humanidad... además si ibas a descansar por qué no me dijiste podríamos haber descansado juntos.- dijo Yellow cambiando su rostro de enojo por uno tierno y juguetón.

El comentario de la rubia produjo un pequeño rubor en el azabache, reacción que dio satisfacción a la chica de ojos verdes. -Vaya, vaya si estas con la mente tan creativa para imaginar cosas pervertidas seguro ya estás listo para trabajar de nuevo.- rió la pequeña mientras Satoshi se sonrojo más y se quedo sin contestación.

Hace ya casi dos años, el mundo estaba en una encrucijada, los recursos naturales no renovables estaban llegando a su fin, la sobrepoblación había consumido casi todo lo que quedaba del planeta. La contaminación alrededor de la Tierra produjo una alteración total de la naturaleza, cambios extremos en las temperaturas y el clima, prolongadas épocas de sequía, lluvias cuya pureza era casi nula por tantas toxinas en el medio ambiente, etc. La cosecha de alimentos naturales se iba complicando y haciendo más escasa, las reservas de agua dulce casi ya no existían, científicos estimaban que solo era cuestión de tiempo para que la humanidad pereciera junto a la mayoría de vida en el planeta.

Si las condiciones del planeta no extinguían a la humanidad lo haría ella misma, empezaron guerras absurdas por la posesión de los pocos recursos que quedaban, las regiones y países con más recursos naturales eran explotados, los precios por algo de comida y agua llegaron a cantidades absurdas que incluso superaban el valor de terrenos, casas y edificios. Esto solo desencadenaba revueltas armamentísticas, casi nadie confiaba en los demás, el fin era inminente.

Cientos de planes fueron implementados para evitar este calamitoso desenlace, científicos de todo el mundo especializados de distintas áreas aportaban conocimientos e ideas, pero nada daba resultados, podía decirse que el planeta se encontraba en un punto crítico de no retorno, finalmente un joven prodigio de origen japonés especializado en biotecnología y biogenética aporto una idea que podría cambiarlo todo, su nombre era Satoshi Hinajara, apenas tenía 19 años pero su intelecto era indiscutible. Su idea era simple pero muy controversial, "la humanidad ya no puede arreglar el desastre que ocasionó, se debe crear un ser que ayude a restaurar el equilibrio de la naturaleza."

Simple o al menos en palabras, muchos ridiculizaron la idea, otros la satanizaron, pensaban que tan solo querer crear vida era un tabú que desafiaba a Dios, incluso algunos veían la opción como una amenaza para el predominio de la humanidad en la cadena alimenticia, si podían crear seres capaces de restaurar el equilibrio en la naturaleza serian sin duda seres superiores a cualquier humano, la polémica era eterna pero a la par el tiempo llegaba a su fin.

En virtud de que no había mejores ideas y ya muchas otras fracasaron el proyecto se puso en marcha, los mejores científicos en biotecnología y biogenética del planeta fueron convocados, el proyecto decidió hacerse en Kanto, Japón. Lugar donde se proveyó al jefe del proyecto Satoshi Hinajara de los recursos necesarios para ejecutar su plan. El equipo era conformado solo por tres personas, muchos países deseaban que fuera desarrollado por más científicos pero los argumentos de Satoshi eran irrefutables, debían crear nueva vida, un lugar lleno de gente solo podía generar que esta se inquiete y se descontrole, así que solo quiso un equipo pequeño de máximo tres personas.

Sederick Bentler, 24 años, doctorado en ciencias químicas, uno de los mejores desarrolladores de IA y uno de los científicos con mayores aportes en biotecnología, era uno de los mejores recursos para cumplir con el plan de Satoshi. Sederick era una persona un poco más alta que Satoshi, un poco más de 1,85 m de estatura, tenia pelo castaño y corto, ojos cafés oscuros y contextura delgada, tenía un mirada seria para quienes recién lo conocían pero en realidad era alguien jovial, expresivo con sus sentimientos y el primero con el que trabajo Satoshi. Entablaron una gran amistad a penas se conocieron, compartían el ideal de que la humanidad no podía enfrentar el desastre natural que causo por sí misma. Trabajaron solo los dos por un poco más de un mes y a pesar de ser científicos brillantes reconocieron que necesitaban de alguien más.

Yellow Foster, pese a su corta edad, apenas 17 años en aquel entonces, era la mejor en cuanto a biogenética se trataba, sus padres eran biólogos reconocidos, desde pequeña le fascinaba todo lo que tenga que ver con la vida, animal o vegetal. Contantemente indagaba acerca de los seres vivos, como se relacionan y como es que pueden ser tan diferentes unos de otros, esto hizo que a temprana edad se centrará en el campo de la genética y llegase a ser la mejor en el tema. Yellow tenía una estatura de 1,7 m, cabello rubio y largo atado con un pequeño sujetador formando una coleta, ojos verdes, rasgos faciales finos y un cuerpo esbelto. No tenía el cuerpo de una modelo pero no era una chica que eso le afecte, tenía una personalidad un poco tímida o al menos hasta que tenía confianza con las otras personas, con ella el equipo estaba completo.

Los días pasaban y pasaban, crear un ser capaz de ayudar a restaurar el equilibrio natural era una hazaña casi imposible, su meta no era alterar otras especies animales ya existentes por lo que se rehusaron a usar sujetos de prueba, en su lugar trabajaban con los genes de diversas especies animales e incluso genes humanos, esto era la base del nuevo ser que apuntaban a crear. Los días se volvieron meses, el trabajo era arduo y extenuante, el equipo solo descansaban para cubrir sus necesidades básicas, finalmente comenzaron a obtenerse resultados tras año y medio de investigación y desarrollo. Ash, Sederick y Yellow juraron no revelar ningún avance al mundo hasta estar seguros de que la humanidad y el ser creado podrían vivir en armonía.

Después de ese susto casi mortal, Ash y Yellow regresaron al laboratorio, las instalaciones eran impresionantes, claramente no escatimaron en gastos para poder acoplarlo a las indicaciones del joven japonés. Era casi una fortaleza que contaba con tecnología de punta, áreas para recrear desastres naturales y condiciones ambientales extremas y zonas llenas de instrumentos científicos y equipos tecnológicos, todo era perfecto salvo por un detalle que molestaba a los científicos pero que no pudieron negarse.

En el centro de las instalaciones había una pequeña y devastadora bomba capaz de desaparecer el laboratorio y todo a 500 km a la redonda. Los gobiernos pensaban que si se creaba algo demasiado peligroso para la humanidad y esto se salía de control y escapaba, la situación empeoraría, así que optaron por tener un plan de apoyo en caso de que algo así ocurriera, eliminando todo rastro de lo que pudieran crear.

-!Ya llegamos!- grito la rubia abriendo las puertas del laboratorio, al entrar un pequeño roedor amarillo corrió hacia los brazos de ella, la muchacha lo recibió afectuosamente mientras la pequeña criatura frotaba su mejilla con la de ella. -Es bueno verte chuchu disculpa la demora- dijo Yellow con alegría.

-Hola chuchu- saludo con la misma alegría el azabache. El roedor solo respondió con alegría a su manera. !pika pi!

-No deberías nombrarlo, recuerda que al final estas criaturas no nos pertenecen, son solo monstruos creados para salvar a la humanidad, no deberías encariñarte- declaró Sederick apareciendo entre las sombras.

La rubia se entristeció un poco por el comentario, -Ya, ya, no tiene nada de malo, al fin y al cabo no está mal saber el afecto y los lazos que pueden establecer con los humanos... además parece gustarle su nombre.- declaró el azabache acariciando la mejilla del roedor amarillo quien recibía con gusto el gesto del científico.

-Como quieran, no lloren cuando vengan los gobiernos a arrebatarnos todo lo que hemos creado.- hablo el castaño mientras se adentraba otra vez en el laboratorio y desaparecía de la vista de Satoshi y Yellow. No sabían exactamente qué había pasado con su compañero pero Sederick ya no era la persona alegre que solía ser antes, sobre todo cuando estaban el azabache y la rubia juntos.

Los comentarios de Sederick entristecieron a la rubia quién fue sacada de sus pensamientos por Satoshi. -Tranquila, no creo que eso suceda, hemos llegado a crear más de 500 especies con habilidades únicas y diferentes, estoy seguro que no necesitan de todas. Con Arceus será suficiente, solo faltan unos meses y estará listo.- intento animar el chico a su colega.

-Sabes, me gustaría que eso ocurra, aunque tengo miedo de que el mundo no pueda vivir en paz con ellos o peor quieran usarlos como armas- dijo mientras abrazaba a su pikachu.

-Bueno, hay que esforzarnos, la meta es crear un mundo en el que podamos coexistir en armonía, así que no te des por vencida.- respondió con una sonrisa radiante que por unos segundos hizo acelerar el corazón de la chica.

Pasaron tres meses más, el día en que finalmente creyeron concluir su trabajo había llegado, hicieron muchas pruebas, lograron crear contenedores capaces de encerrar a las criaturas en pequeñas esferas que se encogían, estas daban un lugar seguro y confortable a estos seres, además de que facilitaba transportarlos. Tenían la utópica idea de que estos seres podrían desplazarse en el mundo y corregirlo, pero al mismo tiempo formar lazos con las personas, no ser mascotas sino seres que actúen como guardianes de la humanidad y viceversa.

Los tres científicos se encontraban mirando expectantes a un tubo gigante en el centro de una habitación, dentro se podía divisar una criatura cuadrúpeda, era blanca con partes grises y mostraba una aureola dorada alrededor del torso. -Bien llego la hora, !Satoshi, Sederick... este es el inicio del mundo pokemon!.- Gritó Yellow llena de emoción mientras presionaba un botón y el tubo como toda la habitación comenzaron a sobrecargarse de energía.