Si les gusta la historia me harían muy feliz si me lo hicieran saber

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"Sucrette, gracias por escribir la carta[…]

Atentamente, Lysandro"

Sentí la sangre de mi cuerpo bajar de mi cabeza hasta mis pies, estaba helada. Rosa había tenido la razón (nuevamente). Me limité a volver a leer el mensaje unas 10 veces más, además de pellizcarme el brazo para asegurarme que no estaba soñando. Lysandro a quien creía jamás podría alcanzar de nuevo, había respondido a mi carta, no…más que eso, había aceptado el verme. Mis ojos definitivamente no me dejarían en paz los siguientes días, volví a llorar, pero esta vez no con tristeza, arrepentimiento o pesadez, si no de alegría, una risa tonta me invadió de manera que desperté a mi tan querida compañera de cuarto quien se levantó completamente extrañada de mi reacción a tan pocas horas de haber salido el sol.

— ¿Qué demonios te pasa? Son las seis de la mañana—exclamó molesta Yeleen mientras intentaba conciliar nuevamente el sueño.

Salí al pasillo antes de que Yeleen se levantara con intenciones de atacarme con su almohada, llamé a Rosalya tan pronto recobré la compostura para encontrarme con la sorpresa de que ella si estaba despierta a esa hora.

— ¿Rosa? Buenos días, si bueno, disculpa que te despierte tan temprano pero…

—No me digas, tenía razón y me llamas para decirme lo mucho que lo sientes por haber dudado de mí y quieres saber de la sorpresa que ya no es sorpresa, no te preocupes Lysandro ya nos dijo todo, ¿Cuál es su problema con dejar dormir tranquila a la gente? —Protestó mientras dejaba escapar un sonoro bostezo—Parecen niños pequeños, los adultos necesitamos dormir—Añadió con una voz burlona.

No pude evitar sentir mi cara ponerse colorada, no solo yo estaba emocionada…comencé a reír sola nuevamente, ¿qué era lo que me ocurría?, pareciera que todo lo que anteriormente me había atormentado ya no existiera, como si esos 4 años sin ver a Lysandro jamás hubieran ocurrido, mi corazón no estaba tranquilo…¿Era correcto sentirme así?, después de todo ya no éramos un par de adolescentes, vaya ni siquiera sabía cómo me sentía aún, estaba dejándome llevar demasiado por las emociones del momento, me sentía como la chica que solía ser cuando estudiaba en Sweet Amoris, influenciada por todas las personas que me rodeaban sin preguntarme que era lo que yo sentía y lo que yo quería hacer. La sonrisa desapareció de mi rostro, es cierto después de todo terminamos para bien ¿no?, aunque existieran sentimientos en nuestros corazones por el otro ¿todo volvería a como era antes?, ¿estaba bien todo lo que estaba sintiendo?

—No—dije sin pensar.

—¿Disculpa?, ¿Las horas de mi sueño de belleza no son importantes para ti?—Replicó exasperada.

—N-No, no quise decir eso, estaba hablando sola—Expliqué—Rosa… ¿Está bien que haga esto?, ¿Pueden regresar las cosas a cómo eran antes?

— ¿Qué quieres decir?

—No sé, es algo que cruzo mi mente, ir allá con ustedes…ver a Lysandro, descubrir que es lo que siento, ¿no estoy siendo egoísta?, quiero decir…después de que terminamos Lysandro y yo… ¿no fue porque era lo mejor?, ¿no estaríamos dando un paso hacia atrás?, digo…nosotros hicimos nuestras vidas después de terminar, ¿no estaría abriendo las heridas de ambos con mi visita?, ¿está bien que me sienta emocionada de verlo?

Suspiró—Sucrette, siendo honesta, lo que puedo decirte es lo siguiente; nuestras vidas están compuestas de ciclos, ciclos que eventualmente cierran o al menos deberían de cerrarse. Esas dudas que expresas para mi demuestran inseguridad en ti misma, en algo tienes razón de lo que planteas y es que tu relación con Lysandro es algo que ocurrió en el pasado sin embargo que terminaran no quiere decir que su ciclo tuviera el cierre que ambos hubieran querido, especialmente por las circunstancias tan traumáticas que fueron el principal factor de su rompimiento, pregúntate a ti misma ¿querías terminar con el?, ¿su relación era una situación toxica de la que ambos necesitaban alejarse para ser felices?, ¿si tus padres no hubieran decidido mudarse aun serían pareja?, si los padres de Lysandro no hubiesen enfermado y luego fallecido, ¿crees que él no habría intentado ir tras de ti?

—Pues…

—A lo que quiero llegar es que ustedes necesitan cerrar el ciclo de lo que fue su relación de preparatoria y decidir, ahora que ya son ambos adultos independientes, que quieren hacer ahora. ¿Qué si abrirán nuevamente sus heridas? Claro que sí, es necesario para sanarlas. ¿Descubrirán nuevas cosas del otro? A lo mejor. ¿Quieren volver a estar juntos? Solo ustedes pueden responder eso, ¿Querer volver está mal? Si ambas partes están de acuerdo no veo porque no deberían intentarlo nuevamente, pero con otra mentalidad obvio, tú ya no eres la misma Sucrette de antes y Lysandro tampoco es el mismo desde que te fuiste, además creo que a estas alturas de su vida, una relación ya no es sencillamente para ver que sale…siento que si realmente tu deseas tener una relación con una persona deberá ser porque comparten metas y un futuro por el cual desean trabajar juntos.

—Rosa—Respondí con un nudo en la garganta—muchas gracias, de verdad que no sabría que hacer sin ti—Confesé con alivio.

—No te preocupes, todo estará bien, ahora si me disculpas me levantaré a hacer desayuno, ya no tengo sueño y prefiero hacer algo productivo a quedarme acostada viendo a la nada intentando dormir de nuevo, de todas maneras Leigh ya se ha levantado a ayudarle a Lysandro.

—Está bien Rosa, no te molesto más, muchas gracias de nuevo…de verdad

—Ah, antes de que se me olvide…te compré un pasaje de autobús en internet para que puedas venir tú también, aprovechando que acabas de terminar los exámenes de fin de semestre y son vacaciones…el único detalle es que tu boleto está marcado para salir el viernes en la mañana y el regreso el viernes de la otra semana. Espero no sea problema para ti o que ya tuvieras planes, no quería que fuera un problema pero tampoco quería arruinar la sorpresa…

—No, no te preocupes no representa ningún problema, tenía pensado pasar mis vacaciones en la ciudad con mi tía.

—Bueno, te envío el pase y demás para que lo imprimas más tarde ¿sí?, deja de preocuparte por todo y solo concéntrate en hacer tu maleta.

—Si Rosa, no te preocupes estaré bien.

Colgué y para cuando vi el reloj ya eran las 8, mi estómago comenzó a rugir por lo que me devolví al cuarto a cambiarme, Yeleen quien ya estaba despierta, solo se limitó a seguirme con la mirada cuando entré mientras que hacía su maleta.

—No sé qué mosca te picó, pero espero se te pase para cuando yo haya vuelto, no estoy dispuesta a soportar que me despiertes tan temprano con esa risa tan extraña que tienes en días de clases.

—¿Te irás de la ciudad?

—¿Realmente te importa?, lo que yo necesito saber es si tú te irás, no quiero encontrarme con la sorpresa de que mi cuarto fue el centro de convención de tus amigos raros, bastante tengo con que tu vivas aquí.

—Sabes que Yeleen, que tengas un bonito viaje con tu familia—Bufé mientras terminaba de cambiarme.

—No me digas que hacer, cámbiate y vete, quiero terminar de empacar en paz.

—No te preocupes ya me voy—Gruñí mientras que salía de mi habitación malhumorada.—No puedo creer lo rápido que logra ponerme de malas, ni Amber me hacía sentir así en la preparatoria.—Dije para mí misma mientras me encaminaba al Cozy Bear Café.

Las calles se sentían tan solas esas vacaciones, la ausencia de los alumnos y sus familiar realmente, se hacían presentes en la ciudad, llegué rápidamente al café como de costumbre, el camino cada vez se me hacía más y más corto, al igual que las calles vacías de la ciudad, el Cozy Bear Café aparentaba estar en medio de un desierto. Solo se encontraban Hyun afuera barriendo la acera y Clemence a lo lejos en las máquinas de café dándoles mantenimiento.

—Buenos días Su, ¿necesitas algo…linda?—Preguntó mientras esbozaba una sonrisa en la que contenía su risa y sus mejillas se encendían de un color rosado.

—Ni si quiera pudiste decirlo sin reírte—Recalqué soltando una carcajada—Sin duda tu fuerte es el café y no el dar cumplidos a tus clientas.

—Oye tengo que mejorar en lo que hago, si no, jamás lograré que me tomen en serio otras chicas lindas como tú, pero ya en serio ¿vienes a desayunar?

—Pues sí, tienes un buen punto, si vengo en plan de clienta. La cafetería no está abierta y quisiera poder desayunar algo más elaborado que un cereal con leche.

—¿Qué te parecen unos waffles con fruta y un café?

—Me conoces bien

—Te lo digo, tengo que mejorar en lo que hago para que me puedas tomar en serio—Presumió mientras me giñaba un ojo, para después volver a sonrojarse y entrar a toda velocidad.

Al tomar asiento en una de las mesitas de la terraza, me di cuenta que mis mejillas también estaban de color rosa, Hyun nunca fallaba en hacerme sonreír, sin embargo esta vez me encontré a mí misma pensando en cómo reaccionaría Lysandro de verme bromear de esa forma con Hyun, sabía que no le era indiferente a Hyun e inlcuso podía llegar a ser divertido tontear con él. ¿Se pondría celoso? Mis mejillas comenzaron a arder con fuerza de pensar en la posibilidad de volver a ver la expresión de Lysandro estando celoso y un poco de arrepentimiento me invadió.

—No pensé que mi guiño tendría tanto efecto en ti—Declaró con seguridad, cuando servía mi desayuno.

—Quisieras que así fuera—Contesté, tratando de evitar la mirada de Hyun.

—Entonces si no fue mi guiño, ¿qué te puso así que ni siquiera quieres verme a la cara?—preguntó acercándose a mi rostro.

Mi corazón estaba agitado, pero no sabía si era por la cercanía del rostro de Hyun con el mío, las miradas asesinas de Clemence a lo lejos de nosotros o la imagen que no se iba de mi cabeza de Lysandro celoso, o la mezcla de las 3 cosas a la vez.

—Hyun—Exclamé mientras me paraba de golpe para alejarlo con mi brazo—Gracias por traerme el desayuno, pero agradecería que respetaras un poco mi espacio personal—Chillé—sobre todo si Clemence nos está viendo, siento su mirada mortífera desde lo lejos, no tarda en venir hacia acá—susurré después de lograr separarlo un poco y sentarme en mi mesa.

—Hyun, querido puedes venir un momento—Vociferó Clemence con un tono empalagoso.

—Te llaman, puedo desayunar sola, no te preocupes.

—Voy en un momento, Clemence—respondió—Oye en serio, me gustaría saber que te hizo ponerte así, sé que no te sonrojaste por mí o mi guiño seductor pero me gustaría saber quién si pudo hacerte sonrojar sin estar presente—añadió antes de irse.

—Es un secreto—Declaré victoriosa antes de que se fuera.

Empecé mi desayuno, al tiempo que escribía y borraba lo que habría de responderle a Lysandro…

"Muchas gracias por el mensaje, no esperaba que contestaras tan rápido…"

—No, suena como si no hubiera querido que me respondiera

"Lysandro, muchas gracias por el mensaje, Rosalya me dijo del boleto de autobús, está programado para el viernes, así que ¿supongo que te veré el viernes?"

—Suena extraño…

"Lysandro, gracias por tomarte el tiempo para responder a mi carta, ya me comentó Rosalya del boleto de autobús, me dedicaré a empacar mis cosas, me siento muy emocionada de poder acompañarlos espero poder verlos el viernes si todo va bien. Hasta entonces"

Envié el mensaje con un nudo en la garganta, todavía no podía creer lo que estaba pasando.

—Realmente espero que todo salga bien—Pronuncié mientras que colocaba el teléfono en mi pecho, aun nerviosa.