~AVISO~

Aquí está el capitulo 5

un pequeño aviso es que en este capitulo hay unos pequeños dialogos más para adultos al inicio del capitulo

espero que lo disfruten, creo si no me equivoco es el capitulo más largo hasta ahora, las cosas empiezan a desenvolverse cada vez más y más, ¿qué pasará?

Gracias por sus comentarios me alegran el día, sigan apoyando la historia me hace muy feliz compartirla con ustedes


Sin duda alguna los sueños que tuve desde que supe que iría allí habían sido cada vez más y más extraños.

Esa vez no estaba en un lago, sino a la orilla de la playa, solamente tenía puesto un traje de baño de dos piezas de color negro, muy sencillo y un vestido muy ligero sobre este que apenas y distraía la mirada del bañador, igual de color negro. Mi cabello bailaba con el viento, el sonido de las olas estremecía mi cuerpo.

Unos brazos comenzaron a rodear mi cintura.

Me giré levemente para observar al dueño de dichos brazos. Era Lysandro, quien me miraba contento.

—No habíamos vuelto a vernos en la playa desde aquella vez en el instituto—comenté con nostalgia

—Si lo recuerdo, aquella vez que llovió mientras buscábamos a Rosa y Leigh…—Hizo una pausa—Te veías hermosa aquella vez, al igual que ahora.

Su nariz se hundió en mi cuello, mientras que respiraba lentamente, su aliento chocaba con mi piel. La sensación me dió escalofríos y una extraña sensación en el cuerpo.

—Lys…

—¿Te parece bien si continúo?

No podía concentrarme, estaba perdiendo la cordura, con el simple hecho de sentir su aliento en mi piel me había empezado a poner ansiosa para sentir más cosas agradables.

Fue entonces que sin poder pronunciar ni una palabra simplemente asentí.

Sus labios comenzaron a acariciar mi cuello, hasta que poco a poco fue bajando hacia mis hombros y de mis hombros recorrió mi espalda hasta llegar a mi nuca, donde todas las sensaciones se volvieron aún más fuertes.

Pequeños gemidos salían de mi boca con cada beso, mientras que con cada gemido podía sentir más y más prominente su miembro cálido entre mis glúteos.

Mi ansiedad crecía más y más, una de las manos de Lysandro sostenía mi barbilla y la otra acariciaba mi piel. Comencé a gemir mas y más fuerte, podía incluso sentir mi voz emanar los sonidos

Estábamos justo a la mitad de todo cuando escuché que tocaban una puerta.

Me interrumpí a mi misma y abrí de golpe mis ojos.

—Sucrette, buenos días te hablo para ver si estás lista para el recorrido de ahora.—vociferó Lysandro del otro lado de la puerta.

Mi rostro se volvió rojo como un tomate, el sueño había sido tan real que sin querer había hecho tanto ruido…podía sentir como salía el sonido de mi boca en el sueño…¿Estaba hablando dormida?, toda nerviosa y apenada le contesté:

—En un momento salgo

Me preparé a toda prisa, me vestí con unos jeans azul cielo decorado de listones rojos con blanco a los costados de las costuras, una playera mostaza con un bordado en cursiva a la altura del pecho en negro y unos tenis de plataforma negros de piel sintética.

—Ya estoy—Me interrumpí al momento que abrí la puerta.

Lysandro estaba justo afuera plantado ruborizado viéndome a la cara.

—ya estoy…¿Estás bien?—cuestioné.

—S-Si dame solo un momento—respondió cubriendo su cara con una de sus manos y girándose rápidamente hacia el baño.

Sin duda alguna me estaba escuchando, debió pensar que estaba…

Toqué la puerta del baño para después llamarlo—Lysandro, no es…—me costaba decirlo mi rostro volvió a retomar ese rubor intenso a lo largo de mi rostro—No es lo que…

Lysandro abrió la puerta suavemente, su cara humedecida y un poco ruborizada, con un tono de voz un poco más alto de lo normal respondió;

—Vamos a desayunar para iniciar el recorrido, no te preocupes, yo…haré como si no hubiera escuchado nada, se un poco más cuidadosa la próxima vez, si te da vergüenza que alguien escuche.

—N-No, quiero decir gracias pero, no es lo que crees, yo…no estaba haciendo lo que pi-piensas, tuve un sueño muy extraño y estaba hablando dormida, de verdad—argumenté tomándole del brazo, viéndole a la cara con mi rostro casi brillando de lo apenada que me sentía.

Suspiró—Está bien, si gustas podemos hablar más tarde del tema pero por ahora, ¿Te parece si vamos a desayunar?—me preguntó.

—Si, me parece bien—respondí al fin un poco más tranquila.

Nos dirigimos a la cocina juntos, parecía que Leigh y Rosa no estaban pues la puerta de su habitación estaba completamente abierta y no se veía a ninguno de los dos, mientras yo iba aún sujetada del brazo de Lysandro, gesto que parecía no molestarle. Di un pequeño vistazo hacia el, llevaba su cabello recogido con un listón esmeralda. Vestía una camisa color hueso con las mangas dobladas en ¾, un chaleco color marrón y un pantalón negro, así como botas del mismo color. Bajamos juntos las escaleras y llegamos a la cocina, fue hasta entonces que solté su brazo.

—¿Qué te gustaría desayunar?

—¿disculpa?—pregunté un poco desorientada.

—Si ¿qué gustas desayunar?, eres nuestra invitada, es lo menos que podemos hacer.

—¿Que hay en el menú?—cuestioné.

—Café con pan brioche y tortilla de huevo con champiñones, huevo con calabazas y jugo de naranja…—comenzó a explicar

—La tortilla de huevo con brioche suena bien—respondí.

Lysandro comenzó a preparar nuestro desayuno mientras que le esperaba sentada en el comedor, aproveché el tiempo para admirar aún más la casa que ahora era de Lysandro y Leigh, se notaba la influencia de ambos en la decoración que a pesar de ser una casa muy rústica y de madera, los muebles victorianos como el comedor y sus sillas, los cajones de la cocina, los sillones todo se sentía en armonía.

Lysandro se acercó a la mesa con ambos platos y nos sirvió el desayuno, me ofreció café a lo que acepté, y procedimos a desayunar.

Todo estaba delicioso, la textura de la tortita, el sabor de los champiñones, el pan estaba calientito, su sabor era ligeramente dulce y la miga del pan era muy suave, ni que decir del aroma del café, que desprendía notas diferentes y únicas que jamás pensé podía tener.

—Todo está delicioso—comenté con mi rostro serio.

—Es una de las ventajas de vivir en un pueblo tan pequeño, todo es fresco y recién hecho o recién cosechado—respondió para despues añadir—Gracias por el cumplido.

—Nunca había comido un brioche tan bueno, ni probado un café tan rico.

—El pan lo compramos en la panadería que está en el centro del pueblo al igual que el café.

Me sonrió, se levantó y tomó ambos platos para lavarlos, no había duda que de verdad respetaban mucho su papel de anfitriones en esta casa. Mientras que lavaba los platos me puse de pie para observar el paisaje que se observaba desde la ventana de la cocina.

—Listo, ¿Empezamos ya?—pronunció Lysandro rompiendo el silencio que existía.

Asentí, salimos de la casa, pasando por el porche, la noche anterior no le había prestado atención pero era un porche amplio con un columpio en forma de banca, nos encaminamos a la parte trasera de la casa. Todo el costado de la casa estaba lleno de arbustos y flores, pero la parte trasera de la casa era un jardín completo con diferentes flores y plantas de zanahoria, berenjena, calabacines, además de hierbas de olor como albahaca, romero, oregano, entre otras más.

— Esta es nuestra reserva de vegetales y plantas comestibles, es pequeña pero es suficiente como para abastecer ciertos gustos propios.

—Es increíble, nunca pensé que las plantas serían lo tuyo.

—Hasta yo me sorprendí la primera vez que sembré algo, no podía creer que tuviera talento para éstas cosas. Aunque no es todo.—prosiguió.

Me guió un poco más al fondo del terreno, se lograba divisar entre los árboles un pequeño corral de conejos. Mi emoción creció de sobremanera al darme cuenta que realmente eran esos tiernos animales.

—¿Crías conejos?

—Así es, de forma personal solamente, nunca me gustó que mis padres los vendieran para consumo—explicó—aún así, cuando me enteré de que ellos los habían vendido cuando mi padre enfermó, me sentí un poco triste y decidí rescatar los que pudiese.

—Son muy bellos—respondí.

—¿Quieres tocar uno?—preguntó con una visible sonrisa, parecía que le emocionaba el hecho de que alguien mostrara interés en sus conejos.

—¿Si puedo?

Se inclinó un poco y todos los conejos se reunieron cerca de su mano, sin duda sabían que era el, probablemente así es como los alimentaba pues parecían emocionados. Tomó a uno pequeño, blanco con muchas motitas grises y negras, para después colocarlo entre mis manos. Lo acerqué a mi pecho cuidando que no se cayera y comencé a acariciar su suave pelaje.

—Es muy bello

—Ella es Elenoir, es de las mas jóvenes, además de que es muy dulce, es la única que se siente en confianza de ser sujetada por otras personas aparte de mi.

—¿No todos se dejan acariciar por las personas?

—Pues no, no todos tienen esa confianza, algunos no están acostumbrados y la única persona que conocen es a mi, y yo soy quien les da comida y cuido de ellos, así que no podría esperar que quisieran convivir con otras personas si nunca ven otras personas.

—Son muy inteligentes.

—Si lo son, Elenoir hace unos días jugando, descubrí que podía lanzar pelotitas pequeñas para después ir por ellas a toda velocidad.

—¿Todos tienen nombre?

—Así es, pero no creo que puedas memorizarlos todos ahora, hay algunos que todavía confundo entre sí. ¿Gustas continuar?

—Si, está bien—respondí para entregarle a Elenoir en sus brazos.

—Vendré más tarde pequeñita—Se despidió dulcemente de la conejita mientras la ponía en el corral nuevamente.

Continuamos caminando hasta llegar a la parte más grande y hermosa de la granja.

Tenía un sembradío de fresas, la vista sin duda era maravillosa, las flores pequeñas blancas con el contraste de los puntitos rojos que se asomaban.

—¿A esto es entonces a lo que te dedicas?—pregunté absorta en el campo de fresas.

—Si, cultivamos fresa de la variedad gariguette.

—¿Cómo?, ¿Existen distintas variedades de fresa?—Respondí sintiéndome tonta justo después de haber hecho la pregunta.

—Si, Existen diferentes variedades de fresa como la Gariguette que es un tipo de fresa de alta gama que se da a finales de junio, es un poco alargada, y dulce. Las que normalmente consumimos en el mercado son de gamas más bajas, a estas se les conocen como sólidas y son generalmente redondas, su sabor no es tan concentrado ni tampoco tan dulce.

—Nunca pensé que aprendería tanto de unas fresas, ¿Entonces comercializan con ellas?

—Si, las vendemos para los comerciantes del mercado del pueblo.

—Es increíble, ¿dijiste que están para finales de junio?

—Así es

—Entonces no tardan en dar más fresa ¿verdad?

—en unos cuantos días más probablemente te toque verlas.

—¡Que emoción!, no puedo esperar a ver todo el campo lleno de fresas.

—Es una vista muy bella, las flores y el color rojo brillante de las fresas se ven espectaculares, y ni que decir de su sabor.

—Me alegra mucho que tengas oportunidad de experimentar este tipo de cosas, estaba un poco preocupada que no tuvieras mucho en que entretenerte estando aquí—confesé

—A veces, uno tiene que buscar hacer lo mejor que pueda con su situación e incluso descubres cosas nuevas que nunca te hubieras imaginado te gustarían de haber seguido con tus propios planes—Respondió melancólico mirando hacia el campo.

—si te entiendo—hice una pequeña pausa para después cambiar de tema—¿No tuviste clases ahora? Me comentaste que estabas estudiando los fines de semana.

—Así es, estoy estudiando los sábados, sin embargo estamos en periodo vacacional. Así que aprovecho para trabajar.

—Está bien, disculpa Lys no me gusta sentir que te distraigo mucho. ¿No hay algo con lo que pueda ayudarte?—me ofrecí.

—puedes platicarme un poco de ti mientras limpio el corral de los conejos.

—¿Qué te parece si te ayudo y te platico un poco?

—Está bien, ¿Vamos?—me invitó alzando su brazo a lo que enrredé el mio con el suyo.

Nos dirigimos hacia el corral nuevamente completamente en silencio, las palabras sobraban, me sentía contenta de poder estar tocando su brazo con el mio, sentir la calidez de su cuerpo, así como el leve aroma de su ropa de trabajo. Una vez estando nuevamente en el corral, traté de continuar la conversación después de recibir las instrucciones para la limpieza del área de los conejos.

—¿Qué te gustaría saber de mi?—curiosié

—¿Qué estás estudiando en tu último año?

—Bueno, no pensé que te intrigaría tanto—solté sin pensar.—Estoy estudiando artes.

—No mencionaste que era lo que habías decidido estudiar en tu carta, solo que habías vuelto a la ciudad y que elegiste Anteros, pero me imaginé que sería Artes—hizo una pausa—hablando de Anteros, ¿Has visto a Castiel?, me dijo que estudiaba allí, pero que casi no tenía tiempo.

—Pues solamente lo he visto un par de veces—respondí, no sabía si era buena idea decirle sobre el concierto de Castiel y su encuentro con Nathaniel.

—Castiel me comentó también que tuvieron un concierto hace poco, ¿Pudiste ir?, me ha invitado a sus conciertos más de un par de veces, también me avisa cuando está en la ciudad.

—Si, si pude ir, se veía muy cambiado, parecía otra persona en el escenario, al menos muy diferente a lo que recuerdo del instituto.

—Me alegro—esbozó una pequeña sonrisa, mientras comenzaba a darle alimento a los conejos— de hecho me dijo que vendría a visitarme mañana, no nos hemos visto en mucho tiempo, espero que pueda venir—añadió con un tono que insinuaba como si no fuera la primera vez que escuchaba eso.

—Sería divertido estar todos juntos de nuevo, ojalá pueda venir—expresé.

Continuamos con el resto de las actividades nuevamente en silencio, no tenía ni idea de que Castiel hacía ese tipo de cosas, cuando hablamos en el concierto se le notaba afectado por el tema de Lysandro y su retirada del grupo, sin embargo no creí que fuera tan atento con él como para contarle de Crowstorm y sus fechas de conciertos entre otras cosas.

Entonces un pensamiento cruzó mi mente como rayo.

¿Castiel le diría a Lysandro de mi regreso a la ciudad antes de que le enviase la carta?

Fue entonces que comprendí lo terrible que hubiese sido de mi parte el no haberle enviado la carta, o el que Rosalya me hubiera convencido de hacer éste viaje. No hubiera podido saber lo que Lysandro me confesó la noche anterior, sus sentimientos acerca de nuestra ruptura. Ni hubiera descubierto sus nuevos intereses, su estilo de vida, ni hubiera conocido a Elenoir.

—¿Algo más que te gustaría saber de mi?—pregunté mientras lo observaba detenidamente.

—¿Tienes nuevos amigos en la Universidad?

—Si, Chani una chica gótica con un fanatismo por los espíritus, demonios y demás que nunca falla en hacerme reír aunque a veces no entiendo sus chistes, y Hyun un chico muy amable con el que trabajo en el Cozy Bear Café.—Mordí mi labio, no podía evitar recordar la escena con Hyun hace unos días.

—Chani suena como una persona muy interesante—comentó mientras sonreía para si—¿Trabajas en la cafetería que estaba cerca del instituto?—añadió

—Si, esa es, ¿tienes alguna otra pregunta?

Hizo una pausa un tanto prolongada pero finalmente realizó su pregunta:

—¿Sales con alguien?—Sus ojos se clavaron en los míos un momento, estaba completamente ruborizado.

Mi corazón se volvió loco, mi cuerpo se petrificó y mis mejillas se tornaron rojas. Lysandro evitó mi mirada al darse cuenta de mi reacción sin embargo no tardó en lanzarme una mirada de reojo, comprendía que su pregunta era incómoda para ambos, era necesario dejar las cosas en claro.

—N-No, no estoy saliendo con alguien—respondí un poco nerviosa—¿Qué hay de ti?—Fue lo único que se me ocurrió para romper con el silencio incómodo.

—Yo tampoco estoy saliendo con alguien

—¿Entonces...?

Se acercó a mi, aún ruborizado con sus manos tomó las mías.

—Anoche no pude dormir bien, quería saber si tú...

En ese momento escuchamos a lo lejos a Rosa. Lysandro soltó bruscamente mis manos y aun ruborizado se giró en dirección hacia Rosalya.

—¿Qué ocurre Rosa? —Su voz sonaba alterada.

—Venía por ustedes, la comida ya está lista, también trajimos unos bocadillos para mañana en la noche.

—¿Mañana en la noche?—preguntó extrañado

—Si, Castiel llamó hace rato preguntando por ti, dijo que no contestabas sus mensajes y que ya estaba en la ciudad, que llegaría mañana en la noche, después de arreglar unos asuntos con la banda

—Está bien

—Vamos a comer algo, tienen toda la mañana fuera, estar expuestos tanto tiempo al sol no es bueno —Nos regañó Rosa.

—Si, en un momento más vamos — Respondió Lysandro un poco más tranquilo.

—Insisto, puedo apostarte lo que quieras a que Sucrette ni tu han bebido una gota de agua desde esta mañana, pueden deshidratarse —Respondió tomando mi brazo.

Rosa me llevó a toda prisa dejando a Lysandro detrás de nosotras, para después susurrarme.

—No te enojes conmigo, se que llego en mal momento pero necesito tu ayuda.

—Rosa, ¿qué podría ser más importante que...?

—Castiel quiere organizar una pequeña reunión mañana con los amigos de Lysandro aquí para pedirle que vuelva como invitado especial en un Tour de la banda. El quiere que nosotras organicemos la fiesta.

—Suena tan extraño que Castiel quiera hacer algo así

—Dímelo a mí, me explicó que es por el aniversario de la banda.

—¿Pero por qué quiere hacer algo así? no suena como algo que le gustaría a Lysandro.

—Bueno, creo que es algo que han estado platicando desde hace tiempo, además Lysandro no ha estado en una fiesta en años, creo que sería algo bueno para el, no se ha encontrado con sus amigos desde el instituto, además la oportunidad que le quiere plantear Castiel a Lysandro es una oportunidad única, Lysandro se ha estado negando a volver a la banda desde lo que pasó con sus padres.

—Pero el se ve muy feliz aquí —Repliqué

—Si, pero no puedes negar que su pasión era la música, Lysandro tenía muchos sueños y aspiraciones antes de que todo eso ocurriera, había dejado de escribir canciones y de cantar desde hace años y justo después de que le escribiste adivina que...

—¿Qué?

—Comenzó a cantar de nuevo. Es una señal —exclamó muy emocionada —Lysandro necesita seguir adelante con su vida, no ha podido avanzar desde que ocurrieron todas esas cosas y siento que tu podrías ayudarle.

—¿Y la granja, que ocurriría con ella? no creo que Lysandro se sienta cómodo dejando la granja sola.

—Por eso hemos estado viniendo Leigh y yo, Leigh quiere hacerse cargo de la granja, encargarme a mi la tienda y ya que Lysandro termine la universidad, que decida que quiere hacer.

—¿Pero por qué hasta ahora?—Respondí un poco molesta.

—Porque hasta ahora nos ha comenzado a escuchar, no creas que esa idea se la empezamos a plantear ayer, desde que falleció su padre habíamos intentado persuadirle de terminar sus estudios pero no quería escucharnos, no ha sido hasta que tu regresaste que ha dejado de estar tan a la defensiva sobre estudiar y que comenzó a ir a la escuela los fines de semana —Respondió frustrada —El punto es que puede que tu veas muy bien a Lysandro que se vea feliz sin embargo, su actual felicidad no es más que el ignorando sus problemas reales, tu presencia ha ayudado a que se haya abierto un poco más con las personas a su alrededor, por ello necesitamos tu apoyo, para que entre todos podamos ayudarle a salir adelante con su vida.

—Esta bien, les ayudaré — Accedí.

Rosa no me había dicho con sus palabras tal cual "tu no estabas ahí, no sabes lo que pasó", pero se sintió como tal, pero ahora si estaba y lo que más quería entonces era ayudar.