CAPÍTULO II: UN DESAFÍO PARA EL AMOR
Una hermosa mujer de estatura media, cabello rubio y de cuerpo perfecto, poseedora de unos ojos amatistas bellos y expresivos proyectaba una personalidad tierna y despreocupada. Esa mujer va caminando por las calles de Tokio (va vestida con una hermosa falda tableada color blanco, una blusa sin mangas y capucha color verde, un elegante bolso azul y unas zapatillas color beige, en su cuello porta un collar con una media concha rosada, lleva un poco recogido su cabello) y se llama Kurusugawa Himeko. Se encuentra en espera de que el semáforo cambie de color para cruzar la avenida, del lado opuesto también se encuentra en espera de que el semáforo indique el cambio de color para poder cruzar, una chica de cabello largo color azul, tez blanca, de exuberante cuerpo, ojos de color zafiro, poseedora de una inigualable belleza y elegancia va vestida con hermoso vestido blanco, cabello suelto que ondea el viento, su sandalias blancas perfectamente combinadas y en el cuello llevaba un collar con una media almeja rosada que se llama Himemiya Chikane. El semáforo cambia de color e inmediatamente ambas empiezan a caminar en sus respectivas direcciones hasta que se topan de frente… Himeko se quedó paralizada al ver al amor de todas sus vidas a la cual reconoció al instante, por el otro lado la chica de cabello azul también quedó impactada al ver a aquella rubia que le devolvió todos sus recuerdos de un solo golpe… Himeko no pudo evitar sonreír… No soporto más y la abrazó con todas sus fuerzas a lo que de inmediato fue correspondida y en un instante sus labios ya se habían encontrado y se besaban desesperadamente, hasta que los sonidos de los automóviles tocando el claxon las regresaron a la realidad. El semáforo ya se encontraba en rojo para los peatones así que rápidamente Chikane tomó de la mano a Himeko para cruzar corriendo la avenida y ponerse a salvo. De inmediato llegaron a un parque donde se dispusieron a buscar un lugar y platicar sobre ese encuentro tan repentino pero sobre todo tan anhelado.
"Himeko;mi amor, noto como si esto fuera un sueño del cual no quisiera despertar pero sé que es tan real por ese beso tan cálido y lleno de amor que me obsequiaste…".
Himeko se sonrojó de inmediato.
"No soy capaz de evitar sentirme inmensamente feliz y agradecida por estar viviendo este momento tan esperado…".
Repentinamente Himeko sujeta fuertemente la mano de su musa azulada y entrelaza sus pequeños dedos con los suyos…
"Chikane-Chan, ¿qué está ocurriendo…? ¿Por qué pude recordar todo tan rápido? Aún faltan ocho meses para nuestro cumpleaños número dieciséis... ¿Acaso el Orochi ha despertado y tenemos que llevar a cabo el ritual inmediatamente…?
Ella empezó a temblar, su respiración se aceleró y comenzó a llorar y sin dudarlo Chikane la acercó a su pecho y la abrazó con todas sus fuerzas mientras le susurraba en su oído que todo estaría bien. Himeko seguía llorando hasta que se lee ocurrió a Chikane una idea para terminar con su llanto pues tomó su mentón, clavó los ojos zafiros en sus ojos amatistas y acercó los labios a los suyos respondiéndole con firmeza:
"Volví a cumplir con mi promesa, estoy aquí a tu lado para amarte por siempre mi preciado sol".
Selló su llanto con un cálido beso en sus labios, fue un beso tierno hasta que notó la necesidad de introducir la lengua en su exquisita boca para poder encontrarme con la suya y así poder iniciar una danza con las lenguas para poder sentir esa sensación tan maravillosa que se nos había negado por tanto tiempo.
Se separaron por falta de oxígeno y pudo mirar que en sus ojos había cesado el llanto y los cuales ahora se encontraban extasiados por mi beso… besé su mejilla y le susurré:
"Ey, aquí estoy mi amor…".
Ella reaccionó pues se sonrojó y la acurrucó entre los brazos y prosiguió a explicarle su plática con Ame no Murakumo y la propuesta que recibió del Dios Riggardo puesto que en esa ocasión sólo le informaron a Chikane así que la empezó a poner al tanto:
"Sólo por el día de hoy recordaremos nuestras vidas pasadas, nuestro amor eterno y después de este día todo será borrado y empezará el desafío para ambas".
Chikane le contó los detalles a Himeko y esta última con toda la buena actitud y decisión del mundo pronunció…:
"Sin duda alguna ganaremos mi amada Chikane-Chan…".
Seguida de una seductora sonrisa y una mirada pervertida giró de lado su cabeza mirando fijamente a su musa azulada…
"Así que solamente tenemos todo el día de hoy…".
Fue lo que pronunció la rubia, mientras se mordía el labio inferior y de inmediato Chikane notó arder la cara de vergüenza ante tal insinuación de mi amada,
"Jamás esperé algo así de Himeko pero realmente me encanta… ¿y por qué no decirlo? Estaba excitada terriblemente".
"Chikane-chan, no hay tiempo que perder".
Así que de prisa ella me jaló para empezar a caminar a paso redoblado.
Himeko POV:
En unos instantes llegamos a un gran estacionamiento. Me dirigí a mi camioneta Land Rover del año, color roja metálico con asientos de piel sintética, tiene quema cocos y está equipada con el máximo lujo. Me acerco a la puerta del copiloto, la abro y tomo de la mano a mi amada Chikane-Chan y con voz galante le digo...
"Señorita sería tan amable de abordar mi vehículo para poder invitarla a comer, ella me obsequio una gran sonrisa diciendo".
"Tienes un lindo vehículo, pero lo mejor de todo es la hermosa conductora que me invitara a comer".
Ambas sonreímos y nos sonrojamos, Chikane-Chan lucía un poco sorprendida puesto que en mis vidas pasadas siempre me tocaba reencarnar en una familia de escasos recursos económicos.
Encendí el motor de mi vehículo y en menos de diez minutos nos encontrábamos en el valet parking de un enorme rascacielos, el distinguido y exclusivo hotel seis estrellas Kurusugawa Inn el cual obviamente pertenecía a mi padre, uno de sus tantos negocios y al entrar al hotel todos los empleados se acercaron a saludarme…
"¡Bienvenida Kurusugawa-Sama!".
Realmente era muy querida por todos mis empleados, gracias a mi sencillez y humildad para con ellos, respondí tiernamente.
"Gracias a todos ustedes por su cálida bienvenida pero les quiero pedir un enorme favor: dispongan todo para que mi acompañante y yo pasemos lo que resta del día lo más cómodamente posible sin interrupción alguna incluyendo a mis propios padres y si ellos llaman preguntando por mí nieguen mi presencia en este sitio".
El gerente respondió con sencillez:
"Será un placer atenderla y ayudarla en todo lo que necesite Kurusugawa-Sama. Le juro que le seremos leales aunque su petición sea un tanto extraña".
Entrelace mis dedos con los de mi amada, nos dirigimos al restaurante del hotel en la zona VIP, ordené la mejor mesa y la más deliciosa comida del lugar, pedí una botella del más exquisito vino, solicité a un violinista que amenizara nuestra comida con bellas melodías, ambas degustamos nuestros alimentos sin parar de mirarnos, sin soltar nuestras manos… Fue un tanto difícil comer así pero realmente no queríamos soltarnos por un solo instante… Fue la comida más dulce y romántica del mundo. Levante mi copa y realicé un brindis por nuestro amor eterno e inminente triunfo ante el Dios Riggardo. Fijé mi mirada en esos ojos profundos color zafiro que me miraban con inmenso amor, bajé unos centímetros mi ojos amatistas posándome en sus rosados, húmedos y sensuales labios, en los cual deseaba embriagarme con toda mi alma y así lo hice, uní mis labios a los de ella en un beso lleno de pasión e infinita ternura, brindamos una y otra vez, nos besamos, abrazamos y miramos no sé cuántas veces. Nuestros cuerpos se habían llenado de demasiado calor y alcohol, estábamos notablemente mareadas por el vino, así que le dije a mi amado ángel tímidamente…
"Chikane-Chan, mi Amor… Ammm… ¿te gustaría acompañarme a mi suite privada en un piso alto para poder platicar y descansar unos instantes?
Ella sonrió con lujuria y me preguntó:
"¿Estás segura que será para descansar?".
Instantáneamente me sonrojé pero ella se rió un poco y me susurró…
"Lo haré con una sola condición… Ordena que nos lleven una botella de la mejor champagne a la suite y que tengan listo el jacuzzi.
No pude evitar sonreí, la besé apasionadamente y le respondí:
"Tus deseos serán siempre mis órdenes".
POV Acoso:
Entramos a la suite personal de mi adorada rubia. Era realmente enorme de hecho ocupaba todo el último piso. Tenía una cocina súper equipada con una elegante barra, una amplia estancia con un gran equipo de entretenimiento, cuarto de gimnasio, cuatro recamaras, alberca en el balcón y un cuarto de juegos con una elegante mesa de billar… Mi tierna rubia me comentó que su padre se la obsequió cuando cumplió quince años y lo ocupa ocasionalmente cuando viene a Tokio puesto que la mansión que habita y la vida que lleva es en la provincia de Mahobora a lado de su familia, en cuanto cerró la puerta ambas tiramos nuestras bolsas al suelo y a su vez apagamos nuestro celulares y los dejamos en una mesa de centro, en una hábil movimiento sujete del brazo a mi dulce rubia arrinconándola contra la pared e inmediatamente la bese con desesperación y lujuria… Himeko me correspondía plenamente sin oponer resistencia ya que nuestros besos empezaban a subir de tono. Tenía las manos cada vez más incontrolables puesto que sin darme cuenta las tenía acariciando lenta y firmemente su perfecto trasero. Al transcurrir escasos minutos nos vimos en la necesidad de separarnos por la falta de oxígeno y mi princesa se encontraba plenamente sonrojada y con la respiración entre cortada al igual que yo… Se quitó sus zapatillas para estar más cómoda y me invitó a hacer lo mismo… Ella se acercó a la estancia la cual tenía una hermosa vista de la ciudad, me mostró un par de copas y una botella de champagne completamente fría y me susurró:
"De tus dos deseos el primero está cumplido el segundo sólo está esperando por ti".
Tomé la champagne y le ofrecí una copa, sentadas en esa hermosa terraza observamos la puesta de sol más hermosa del mundo, ambas estábamos abrazadas en un trance hipnótico lleno de amor y profunda tranquilidad, así permanecimos una hora hasta que nuestra botella se terminó. Himeko se levantó del sillón para ir a su recamara y cambiar su blusa en la cual había derramado un poco de bebida, su caminar era realmente encantador, con tanto alcohol no podía mantener el equilibrio, note como con docenas de esfuerzos logró entrar a su recamara y seguido de ese acto escuché un fuerte sonido así que corrí de inmediato a su habitación puesto que a pesar de estar mareada aún podía mantener el equilibrio y coordinar todos mis movimientos. La encontré tirada en el suelo riendo a carcajadas mientras maldecía en broma.
"Ay sí que seré pava… ¿Cómo es posible que el piso tenga la capacidad de moverse de un lado al otro sin previo aviso…?".
No podía creer lo tierna que se escuchaba al decir eso y pues me tiré a un lado de ella, la abrace intensamente para después posicionarme encima y comencé a besar su cuello lentamente. Con una mano acaricie una de sus espléndidas senos por encima de la blusa y escuche un ligero gemido que me écxito aún más.
No sé en qué momento pero mi amada princesa me aventó a un lado, se incorporó de inmediato y se sentó a la orilla de la cama mientras me miraba fijamente sentí palidecer, me encontraba completamente apenada y asustada, agache mi cabeza y le susurré:
"Perdóname por excederme, por no pedirte permiso… debí detenerme al saber que te encontrabas con unas copas de más… Lo lamento…".
Mis lágrimas empezaron a brotar sin control y mi cuerpo temblaba ligeramente pero en cuestión de segundos mi rubia se lanzó a mis brazos, me levantó el mentón para besarme y me dijo algo apenada lo siguiente:
"Chikane-Chan, mi amado ángel, obviamente no me molesta para nada lo que sucedió… De hecho lo deseo con mucha intensidad pero ahora quiero pedirte dos deseos...
"Primero quiero que ambas tengamos nuestro primer sexo esta noche en un acto de genuino amor… Mi segundo deseo es ser la primera en hacerte sentir el inmenso amor que te tengo y llenarte de un intoxicante placer el cual deseaba entregarte desde nuestra última reencarnación puesto que tú has sido la que más ha sufrido y quiero recompensarte por ello y aparte no quiero que por cualquier motivo exista en mi cuerpo o en el tuyo alguien más a quien le entregáramos erróneamente nuestra virginidad".
No podía creer las palabras que escuche moría de infinita felicidad y de inmediato le respondí…
"Himeko, mi hermosa princesa, también tus deseos son ordenes para mí. Aparte a quien más si no a ti para entregarte mi virginidad y quien más si no yo para tomar la tuya".
Acto seguido extendió su brazo, mano y dedos para levantarme, me giró y me tumbó en la cama posicionándose encima de mí.
Narra Himeko
Me subí encima de ella y le sonreí tiernamente susurrándole al oído un agradecimiento pero lleno de infinita felicidad.
Comencé besando su sensual cuello, seguí bajando lentamente pero en esta ocasión lo hacía con mi lengua, llegue a la altura de sus senos y me detuve sólo un momento para poder despojarla de su vestido blanco, su sujetador y así prácticamente la dejé en pantaletas. Comencé a besar sus enormes senos los cuales me fascinaban por su gran tamaño. Ella respiraba cada vez más rápido. Al llegar a sus pezones los lamí con gran desesperación… Chikane-Chan dejaba escapar uno que otro gemido y al sentir que sus pezones estaban completamente erectos, baje aún más mi mano hasta llegar a su plano abdomen y empecé a acariciarlo… Bajé todo mi cuerpo hasta llegar a la intimidad de mi amada la cual solo estaba cubierta por su pantaletas. Acerqué el rostro y empecé a mordisquear suavemente a través de su ropa interior. Se retorcía disimuladamente y le quité la prenda lentamente y sin aviso alguno introduje mi lengua en su centro, lamí una y otra vez degustando ese delicioso líquido que derramaba mi ángel. Cuando sentí que se aproximaba al orgasmo le dije suavemente:
"¿Me permites tomar ahora lo que me pertenece?".
Asintió y en ese instante introduje un primer dedo, lo moví lentamente para no lastimarla en unos cuantos movimientos me topé con su barrera (virginidad) e introduje un segundo dedo para apoyar al otro y de una vez por todas derribar esa invaluable barreara y así lo hice, metía y sacaba lentamente mis dedos y una vez que la penetré por completo supe en ese instante que ya era mía. Me pertenecía en su totalidad y ahora con mayor velocidad movía dentro de su intimidad, ella contrajo sus piernas apretándolas y supe que se acabada en ese instante pero al llegar a ese estado orgásmico gritó:
"¡Himeko! ¡No pares! ¡Sigue! ¡Más fuerte! ¡Argrrrr! ¡Te amo…!".
Y así fue cómo sucumbió a mi placer. De inmediato me le acerqué a su cara y la abracé con todas mis fuerzas diciéndole cuánto la amaba.
Narra Chikane
Me encontraba completamente extasiada al haber recibido esa gran muestra de amor por parte de mi rubia así que no me quería quedar atrás. La puse de pie y arrinconé contra la puerta mientras comenzaba a besar su cuello, mientras mis manos hacían lo suyo sacándole toda su ropa. Una vez desnuda mi rubia la solté y giré para poder admirar su escultural cuerpo y la senté en un pequeño banco que tenía en su cuarto… Himeko tenía recargada su cabeza contra la pared y los ojos cerrados así que me acerqué a ella y comencé a besarla, después lamí las mejillas hasta llegar a las orejas para poder mordisquear sus lóbulos. Lo que noté que a ella le encantaba y mis manos acariciaban sus pechos… Con la lengua recorrí cada parte de su cuerpo. Mientras ella se retorcía de placer y una vez mi lengua llegó a su intimidad no dudé en tocar con mis dedos su centro mientras susurraba sensualmente:
"Estás completamente empapada y derramando este líquido tan tibio… ¡Todo esto por mí! ¿Me amas porque sé precisamente el cómo hacerte gozar a pleno…?".
Me miró con sus ojos amatistas completamente extasiados y me respondió con gran seguridad y lujuria:
"Así es mi amada Chikane-Chan, sólo tú puedes mojarme de esta manera… Sólo tú puedes hacerme delirar y gemir de placer…".
Procedí a lamer el clítoris de Himeko con movimientos ondulatorios y una y otra vez le susurre lentamente:
"Mi princesa, ha llegado el momento de hacerte mía, ¿me lo permitirías?".
Sonrió y me respondió:
"Ya te estás tardando en penetrarme".
Eso claramente era un sí: de inmediato introduje dos dedos en su centro y lo hice con suma gentileza pero con la fuerza necesaria para romper su barrera de virginidad. Le metía y sacaba los dedos una y otra vez mientras veía cómo el banco donde ella estaba sentada se manchaba con un líquido blanco y con un poco de sangre de mi princesa…
"Ay Dios, de sólo verla así, siento que estoy a punto de acabar nuevamente".
Cuando noté que estaba a punto de acabar la abracé y la guié hacia la cama… Me puse encima de ella y juntamos nuestras partes íntimas: ambas movíamos las caderas rítmicamente, subíamos y bajábamos y no tardamos mucho tiempo en acabar y gritar al unísono un "Te amo".
Me desplomé encima de su cuerpo y en cuanto recuperé el aliento le dije es hora de mi segundo deseo… y así entramos al jacuzzi… Nos bañamos la una a la otra, platicamos sin parar y jugamos con la espuma, una vez terminado nuestro baño nos pusimos unas pijamas ligeras, entramos a la cama, pusimos una película romántica y ordenamos la cena al cuarto, una vez que terminamos de cenar ambas nos dirigimos al baño a cepillarnos los dientes, salimos tomadas de la mano a la terraza para observar la imponente luna que nos iluminaba. Nos miramos fijamente, nos abrazamos, también lloramos un poco de felicidad y agradecimos muy sinceramente a la Diosa Galatea por haber intercedido por nosotras y darnos esta gran oportunidad la cual no habríamos de desaprovechar, nos dimos un último, largo y apasionado beso antes de irnos a dormir pues sabíamos perfectamente que para el día siguiente todo sería distinto y ninguna de las dos recordaría nada… Nos acostamos en la cama abrazándonos fuertemente protegiéndonos la una a la otra y antes de ser vencidas por el sueño al unísono ambas volvimos a pronunciar un tierno "Te amo" seguido de un "¡Happy Birthday!" puesto que al día siguiente ambas cumpliríamos los 16 años…
CONTINUARÁ...
Editado por Saizouhhh
