Hola de nuevo, aquí les traigo el segundo cap. ^^ Pensé que era más temprano, pero el reloj de mi computadora me cambió la hora y me ha jugado una mala pasada jeje.
Karen Agreste: Hola, linda. Me agrada saber que te gustó la idea ^/^ Aquí esta el siguiente capítulo, realmente espero que también te guste. Créeme, ese gatito travieso tiene muchas ideas nuevas para poner en marcha ;) ¡Besos!
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Capítulo 2: Juntando pistas
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Se había pasado toda la mañana distraída con aquel objeto entre manos, tanto así que le habían llamado la atención más de una vez ese día.
—Chica, ¿qué sucede contigo hoy? Estás más distraída de lo normal.
La mano de Alya sobre su hombro le hizo brincar con sorpresa; sí, estaba demasiado distraída, solo rogaba porque ningún akuma atacara, ya que con su mente tan perdida no sería la mejor heroína.
—Lo siento, jaja. Creo que mi mente ha estado en otro parte.
No dijo nada más y siguió perdida por su cuenta hasta que ambas se separaron para ir a casa. No estaba muy segura de qué podría decirle con respecto a todo, ni siquiera estaba segura de poder entenderlo ella misma. Un desconocido se había colado en su casa y le había dejado un calendario de adviento, ni más ni menos. Aún siendo Ladybug esa debía de ser una de las cosas más extrañas que le habían sucedido hasta ahora.
Cuando llegó hasta su alcoba dejó caer la mochila sin cuidado en el suelo y caminó hasta tomar asiento frente al escritorio, ahí donde colgaba el colorido calendario de felpa. Colocó la agenda sobre la mesa y se recostó de tal modo que tenía a la vista el particular obsequio.
— ¿Abrirás el paquete del día de mañana?
La ojizarca se quedó inmóvil en su sitio, casi como intentando descifrar con la mirada a la persona que se encontraba detrás.
—No lo sé… No sé quién pudo traerlo, pero dudo que si solo lo dejo ahí podré descubrirlo en algún momento.
—Podrías revisar las casillas. — sugirió.
—Eso sería trampa… Ah, supongo que tendré que ir descubriendo esto durante los 24 días del Adviento.
La chica se levantó un poco y cogió un par de cosas que habían dispersas por la mesa; lápices, pegamento y luego la libreta que había encontrado esa mañana. Levantó la tapa y tomó la nota que había dentro.
— ¿Qué piensas hacer con todo eso?
—Pues… la nota decía que guardara todo, ¿no? Supongo que me será más fácil descubrir a la persona que está detrás si llevo un registro de las pistas que tenemos hasta ahora, esta será la primera.
Soltó con una sonrisa enseñando el trozo de papel. Al parecer eso sí tenía algo de sentido. No era una mala idea, si anotaban las pistas en algún lugar de seguro que tarde o temprano darían con el ente misterioso de los regalos. Tal vez hasta podrían encontrar al verdadero Papá Noel…
Marinette tomó la nota, agregó pegamento y la colocó en una de las hojas de la libreta, luego tomó un marcador y escribió en letras grandes la frase ''Calendario de Adviento'' en la parte superior; ese era el punto inicial que usarían. Aún no podrían saber con exactitud mucho solo con eso, pero seguramente mañana habría otra cosa que agregar, y si no era así… entonces tendrían que buscar otra manera.
La noche había caído y como siempre saltó hacia afuera por la ventana, atravesando todas las barreras que no podía traspasar siendo solo Adrien; como Chat Noir no había quién lo detuviese, ni su padre ni el malvado de Hawk Moth, como uno de los protectores de París él era libre de ir y venir tanto como quisiera. Además, cada vez que se ponía el traje un increíble valor le invadía por completo; tras la máscara se convertía en aquel chico valiente que le encantaría también poder ser a diario, al menos para poder cambiar un poco las cosas en su vida. Pero hasta entonces, mientras eso no sucediera, al menos tenía a Chat para poder sentir aquella libertad que tanto anhelaba.
Saltó por los tejados parisinos mientras hacía su guardia nocturna hasta detenerse en uno en específico, donde su vista se quedó absorta por más tiempo del necesario. Hace algunos meses, desde que había descubierto la identidad de la chica tras la máscara para ser precisos, había comenzado a tener una extraña necesidad por visitar a la joven y desde entonces, casi todas las noches, hacía alguna esporádica aparición en el balcón de la morena. Algunas veces la encontraba despierta y ella le abría la ventana para charlar con él, otras ella le esperaba en el balcón y en un par de ocasiones simplemente la había encontrado dormida; en esos casos no podía hacer más que observarla y luego marcharse para dejarle descansar. Era extraño, pero sentía que desde el momento en el que comenzó con aquella rutina ambos se habían vuelto más cercanos, parecía como si tuviera la misma complicidad que había conseguido alcanzar con Ladybug.
Solo… que ella aún no lo sabe.
No, no lo sabía, pero pronto haría que eso cambiara, solo quería conseguir que ella aceptara un poco más al minino; no quería que se sintiera mal cuando descubriera que el chico del que gustaba y al que rechazaba eran el mismo.
Sonrió cuando vio su silueta recortada contra la noche asomarse al balcón y recostarse en la barandilla, totalmente ajena a la mirada que él le dedicaba. Sujetó bien lo que traía en la mano y se decidió por fin a saltar sorprendiéndola en el proceso.
—Buenas noches, princesa.
Le extendió galante la rosa que traía consigo y la chica la aceptó con una sonrisa.
—Buenas noches, gatito.
— ¿Me estabas esperando?
—Tal vez… Hace mucho que no te veía por aquí.
—Lo siento, my lady, estaba… ocupado.
Habló rascándose la nuca. Las últimas semanas había usado todo su tiempo libre para crear aquel calendario y no tuvo la oportunidad de visitarla una sola vez.
—Pero me alegra saber que alguien me extrañó. — dijo guiñándole un ojo.
—No creas otra cosa, es solo que… ahora es algo infrecuente no hablar contigo.
De acuerdo, le dejaría aquello. Aún estaba pisando sobre hielo fino, lo mejor era no arriesgarse y evitar caer.
—… Yo también te extrañé…
Marinette abrió los ojos con sorpresa y un tenue tono rojizo tintó sus mejillas. En ese instante una pequeña idea le cruzó por la cabeza, pero antes de decir algo tuvo que apartar la mirada.
—Chatton… dime una cosa.
—Lo que quieras, prrrrincesa.
—Tú… ¿Tú conoces los calendarios de Adviento?
Chat se sorprendió con la pregunta y al instante sonrió inocente para disimularlo.
No podía esperar menos de alguien tan lista. Pero aún no…
—Supongo que por el nombre, ¿ah de ser un calendario? Por qué lo preguntas.
La chica le miró unos instantes y luego negó con la cabeza.
—No es nada. Y… ¿qué te trae por aquí esta noche? — mencionó cambiando de tema.
—Solo quería asegurarme de que estabas bien, eso es todo.
Los dos se quedaron charlando por un rato, hablando de banalidades y cosas cotidianas que ambos habían vivido durante los últimos días en los que no se habían visto. Por desgracia, el tiempo pasó más rápido de lo que él quisiera y tuvo que despedirse; tampoco podía ser un desconsiderado y mantenerla en vela toda la noche, ella debía descansar y él tenía que volver a su casa. Antes de saltar lejos de ahí le dio un corto beso en la mejilla y tras un ''Hasta pronto'' la dejó sola.
— ¿En qué crees que haya estado ocupado?
—No lo sé, Tikki, pero… — la muchacha bajó la vista hasta la rosa que aún tenía entre las manos. —Aún se me hace algo divertido que coquetee conmigo como Marinette y luego con Ladybug, en verdad ese gatito no tiene remedio.
Su kwami se rió mientras ambas volvían adentro. Si tan solo Marinette supiera lo que ella sí no diría cosas como esas, pero por desgracia ella no podía decirle nada, tenía que guardar el secreto por el bien de ambos y de todo París.
Y ahí estaba ese día en la planta baja del Ala Sully, visitando el departamento egipcio en el Louvre. Esa mañana, cuando había averiguado qué había en la segunda casilla del calendario se topó con nada más y nada menos que un ticket para visitar el Louvre. Luego de un rato, ambas decidieron que lo mejor sería ir y fue así como esa tarde, luego de acabada la escuela llegaron hasta ahí.
Ya habían abarcado gran parte de la exhibición egipcia cuando llegaron hasta la estatua del ''escriba sentado''. Se trataba de una figura creada en piedra caliza y que representaba a un escriba sentado con las piernas cruzadas. En la mano derecha sostenía un pincel mientras que en el regazo tenía un papiro.
— ¡Marinette!
Y fue justo sobre él que encontraron una nota.
''Los papiros se usaban para escribir mensajes importantes, no dejemos que esta sea la excepción.
E ''
Ambas se miraron con una sonrisa tras haber hecho aquel descubrimiento. Ahora tenían otra pista y esta vez estaban casi seguras de que mañana habría una nueva esperándoles, solo restaba tratar de unir los puntos que aún se veían completamente difusos.
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Notas de autora: Uf, este salió más largo que el anterior jeje. ¿Esperaban que durante ese tiempo Chat la hubiera estado visitando? Al parecer esos dos se han hecho buenos amigos, esperemos que eso no les dificulte más las cosas al pobre gatito. En fin, eso es todo por hoy y nos estaremos leyendo mañana. Recuerden que pueden dejar sus reviews, siempre son bienvenidos.
Besos y nos leemos. Au revoir!
