Ahora sí ya vamos al día con los capítulos y la fecha, jeje. Esperemos que pueda seguir así.

Nxomieu: Holaaa~ Oh, me alegra que te gustara :) ¿Leísmos? Vaya, para serte sincera jamás había escuchado de ello. Fui a buscarlo en internet para enterarme y adivina... ¡me ha volado la cabeza tanta información! xD Según lo que entendí, son malos, corrígeme si no, pero la verdad es que jamás me lo habían dicho, ni siquiera mi profesora de lingüística; supongo que aquí es demasiado común. Pero si por lo que leí no están correctos, intentaré no usarlos, aunque es algo difícil, me he acostumbrado demasiado a ello jaja. Gracias por eso, hago todo mi esfuerzo por poder escribir una buena historia, pero tienes razón, es difícil encontrar fics bien escritos a veces :c Espero que te guste este capítulo y nos estamos leyendo. Bye, bye!


.

Día 4: Estrella

.

Miró el papelito de ese día y lo leyó por tercera vez.

''El frío del invierno puede combatirse con una buena taza de chocolate caliente y grandes abrigos. Las bajas temperaturas no deberían ser motivo para perderse de la belleza de las calles parisinas; tal vez salir y tomar nota de lo que veas pueda ser un buen ejercicio ;)''

—Salir y tomar nota… salir y tomar nota… Tikki, ¿a qué crees que se refiere?

Preguntó volteando a ver a su pequeña compañera. El kwami la miró por unos momentos y se llevó una de sus manitas al mentón.

—Dice que anotes lo que veas… tal vez quiere decir que puede haber una nota por ahí.

Ambas se miraron pensativas. Sí, podría tratarse de eso, pero… ¿valdría la pena salir a dar un paseo con ese frío? ¿Y si se ponía a nevar justo en ese momento? Marinette suspiró y luego le dedicó una sonrisa a Tikki, al parecer tendrían que coger un par de abrigos y bufandas esa tarde.


—Me parece una excelente idea… Ah, buenos días Marinette.

Alya la saludó enérgica con la mano a penas la vio entrar al salón, estaba hablando con Nino y por su cara entendió que debía ser de algo interesante.

—Hola, chicos. ¿Adrien aún no llega?

Fue inevitable que sus ojos se desviaran al asiento vacío del rubio, no quería pensar que otra vez él fuese a sentarse con Lila, rogaba al cielo porque no se tratara de eso. Alya respondió a su pregunta devolviéndola a la realidad, casi leyendo su mente cuando mencionó que no se preocupara de que Nino estuviera sentado en su sitio, que las cosas seguían tal y cual deberían ser.

—Probablemente llegará pronto, al parecer tuvieron problemas con la nieve mientras venían de camino.

Comentó Nino. Era cierto, había nevado anoche y las calles se habían cubierto con aquella fría capa blanquecina, de seguro más de alguno tuvo problemas para salir de sus casas cuando descubrieron al visitante silencioso del invierno.

Los chicos le hicieron un espacio en la banca a Marinette y sin siquiera dejarla preguntar ya estaba dentro de la conversación que volvía a tomar lugar.

—Con Nino estábamos charlando sobre visitar los Campos Elíseos. Qué dices, ¿te animas?

Preguntó Alya emocionada, en un pequeño movimiento se acercó hasta su oído para susurrarle algo que su novio no necesitaba escuchar.

—Adrien ya dijo que consiguió convencer a su padre de dejarlo ir.

Y apenas acabó aquello se alejó para guiñarle un ojo haciendo que se sonrojara. Adrien iría con ellos… a los Campos Elíseos… Eso sonaba como un plan perfecto, y si conseguían subirse a la Noria… Sí, definitivamente tenía que ir, sería la oportunidad para pasar más tiempo con él, y con sus amigos, claro.

— ¡Yo me apunto!

Ambos echaron a reír tras su entusiasmo, sabían que era por cierta persona que había aceptado, aún así, sería un buen momento para que la pandilla se reuniera y saliera a divertirse.

—Está bien, entonces, este sábado por la tarde. Pasaré a buscarte, nos reuniremos a fuera del Louvre. Tardaremos unos 11 minutos en llegar si tomamos el autobús.

—Sería más rápido si Adrien nos llevara en su limosina.

—Jaja, no abuses, Nino.

Ahora esperaría con demasiadas ansias porque llegara el fin de semana, sería otra cosa que agregar a su tan particular calendario.


—Bueno, supongo que aquí vamos…

— ¿Estás segura de esto, Marinette?

Tikki se asomaba desde el interior de su bolso, envuelta en un chaleco y bufanda diminuta que Marinette había fabricado especialmente para ella, para evitar que enfermara como la última vez cuando no le quedó de otra más que ir con el maestro Fu.

—Sí; solo daremos una vuelta rápida, escribiré lo que vea como decía la nota y luego volveremos por un chocolate caliente.

—De acuerdo, me agrada esa idea.

Ambas salieron por la panadería como habían acordado y comenzaron a avanzar a través de las iluminadas calles nocturnas. El alcalde Bourgeois había hecho un trabajo espectacular con las decoraciones e iluminaria de este año, incluso parecían ser mejor que el anterior. Todos los años, desde mediados de Noviembre más o menos, se instalaban en Paris las luces que serían el foco de atención tanto para turistas como para los mismos parisinos, muchas de las principales calles gozaban de ese espectáculo y Marinette siempre había tenido el privilegio de verlas. Como las luces en los Campos Elíseos, casi dos kilómetros de extensión, 400 árboles iluminados y más de un millón de bombillos que hacían de la Navidad algo aún más mágico. Los costos eran elevados, pero el precio bien lo valía.

Y esta vez podré disfrutar del espectáculo con Adrien… ¡qué emoción!

Durante el trayecto fue anotando todo lo que veía y que tenía alguna relación con la época, desde las luces puestas por el ayuntamiento, hasta las decoraciones que se veían en las ventanas de los edificios. Pero algo en particular llamó su atención, en uno de los árboles más altos del parque frente a su casa colgaba una estrella desde la última rama, un bonito adorno de color plateado que brillaba iluminado por los bombillos. Observó el resto de los árboles pero ningún otro parecía tener decoraciones de esa clase. Probablemente alguien la había dejado ahí a propósito o acabó en ese lugar por algún extraño accidente, sea como fuere, Marinette lo anotó en la lista que había hecho y decidió subrayar aquella palabra en particular. Luego de una vuelta y cuando ya los objetos comenzaban a repetirse, consideraron que lo mejor sería volver a casa y no permanecer mucho más en el frío.


—No encontramos ninguna pista, después de todo.

Mencionó mientras se quitaba la bufanda ya en su alcoba.

—Aún así, fue agradable ver las decoraciones. La gente sí que se esfuerza para entrar en el espíritu navideño.

—Tienes razón, Tikki.

Su kwami estuvo a punto de salir del bolso cuando un repiqueteo en la ventana la detuvo. La joven se volteó para toparse de sorpresa con una visita de Chat Noir.

—Chatton, pero qué estás haciendo aquí.

Le abrió la ventana y le dio lugar para que entrara al confortable calor de la habitación.

—Ya sabes, princesa, si el mal nunca duerme, los héroes tampoco.

Ella negó con la cabeza. Como si esa fuera una excusa para venir hasta su casa.

—Dime Chat... ¿te gustaría una taza de chocolate caliente?

—Suena perrrrfecto…


.

Notas de autora: Ahora sí todo en orden. Yo miraba el calendario, miraba el número de capítulos y me quedaba en plan de ''tengo que escribir uno más para estar al día'' jaja. Espero que les haya gustado, comenten qué les pareció, si tienen ideas, sugerencias, correcciones, lo que sea; todo es bienvenido. Ahora sí, hasta aquí el comunicado y nos vemos mañana. Au revoir!