Bonjour! ¿Qué tal están? Aquí va el capítulo del día de hoy, ¡que lo disfruten!
Karen Agreste: Hacía falta escribir algo de Marichat jaja ¿Grande? ¿Yo? Harás que me sonroje, gracias por los halagos ^^ Espero que seas tolerante a la dulzura, porque pienso poner unas cuantas dosis más por ahí ;) Bueno, te dejo con el cap. espero que lo disfrutes. ¡Nos estamos leyendo!
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Capítulo 5: Decoraciones
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Como todos los años, ella y sus padres armaban el árbol de Navidad juntos; era algo que ya se había vuelto una tradición y que simplemente no podía no suceder. Sin falta lo armaban el primer sábado de cada mes, de ese modo Marinette no tenía que preocuparse por terminar en tiempo record los deberes de la escuela, pero luego de que les comentara que ese fin de semana había acordado ir con sus amigos a los Campos Elíseos, decidieron que lo mejor sería hacerlo un día de esa semana, de ese modo no dejarían pasar demasiado tiempo para poner todas las decoraciones y ella no tendría que preocuparse por llegar tarde al punto de encuentro con los chicos. Todo estaría en orden de ese modo.
—Desearía que pudieras ayudarnos con las decoraciones, Tikki, de seguro te encantaría. Pero por desgracia mis padres no pueden verte.
Mencionó la muchacha haciendo un puchero.
—Descuida, Marinette, está bien.
— ¡Tengo una idea! ¿Qué tal si decoramos también mi alcoba? Así podrías ayudarme y te divertirías también.
Los ojos de la chica se iluminaron con entusiasmo, realmente deseaba que su inseparable compañera gozara de esas festividades tanto como ella y qué mejor que hacerla parte de una de las tradiciones familiares.
—Me parece una estupenda idea.
Lo miró un momento sin entender. Sacudió su manita enfrente de sus ojos, revoloteó cerca de su rostro y aún así no recibía respuesta.
—Tierra llamando a Adrien, ¿sigues aquí?
El chico suspiró con cara de bobo mientras seguía mirando a un punto perdido allá afuera, Plagg resopló con frustración. Le daba igual si él quería seguir de baboso todo el día, pero si no lo alimentaba no pensaba dejarlo tranquilo. Voló hasta debajo de la cama y cogió un calcetín que en algún momento había ido a parar ahí y se lo puso justo sobre la nariz, al instante el rubio reaccionó alejando el rostro completamente asqueado.
— ¡¿Qué se supone que estás haciendo?!
Su mueca de disgusto mientras se tapaba la nariz fue casi suficiente recompensa luego de haber sido ignorado, casi…
—Pensé que jamás volverías. Tengo hambre.
—Tú siempre tienes hambre.
Le reprochó mientras le quitaba el calcetín y lo dejaba en el cesto de la ropa sucia. Su kwami le siguió de cerca sin darse por vencido con su petición.
—Y tú siempre olvidas alimentarme por estar pensando en ella. ¡Mírame! Ya casi estoy en los huesos.
Dramatizo mientras se tocaba la pancita. Adrien roló los ojos, su compañero simplemente no tenía remedio, aunque en cierto punto tenía razón. Últimamente su mente no dejaba de distraerse con esa chica, no desde que sabía quién era; cuando eso sucedió todo se volvió más…problemático.
Cogió algo de queso que tenía guardado y se lo entregó a Plagg quien lo devoró en un santiamén. Cuando supo que ya había comido lo suficiente, se dejó caer en el sillón volviendo a adquirir la misma expresión de adolescente enamorado que tenía antes.
—Bien, Romeo, ¿aún sigues pensando en lo de anoche?
—Y cómo no, si nos quedamos charlando casi toda la noche…
Luego de que ella lo hubiese invitado a pasar había ido por un par de tazas con chocolate, mientras disfrutaban de aquella bebida se habían puesto a charlar y el tiempo simplemente se les pasó volando. Entre algunos de los detalles que ella le comentó había mencionado que armaría esa tarde el árbol junto a sus padres y se encargarían de colocar todas las decoraciones, gracias a eso, cuando ella bajó hasta la cocina a buscar algo, aprovechó de cambiar de posición dos de los paquetes del calendario para que coincidieran a la perfección con los tiempos de la chica. Una pequeña travesura que de seguro la tomaría por sorpresa ese día. Por un momento, su mente divagó en lo que Marinette había dicho… las decoraciones, el árbol, compartir con su familia… fue inevitable que una punzada de nostalgia le atravesara el corazón, recordando aquellas navidades antes de que su madre se fuera. Las cosas en ese entonces eran muy diferentes a lo que eran ahora, la casa se vestía de luces y adornos de todas las clases, sin mencionar que la alegría y el espíritu navideño inundaban cada rincón de la mansión. Recordaba la risa refrescante de su madre, su sonrisa y el cómo brillaban sus ojos cuando llegaban estas épocas, incluso le parecía oír los villancicos que tarareaba mientras colocaban los adornos en el árbol… En verdad la echaba de menos, daría lo que fuera porque sus navidades fueran igual que antes, porque su padre fuera el mismo que era entonces, daría lo que fuera por volver a sentir esa magia otra vez.
— ¿Estás bien?
Tras escuchar la voz de Plagg se dio cuenta de que seguramente su expresión había cambiado, así que sacudió la cabeza dejando a un lado aquellos pensamientos que no podían darle mucho y se concentró en la chica que con solo recordar le devolvía una sonrisa al rostro.
Sí, por ella siempre lo estoy…
Ese día tampoco había tenido tiempo de revisar la casilla correspondiente del calendario porque, al igual que el otro día, se había despertado tarde y tuvo que correr para llegar a tiempo; tal vez se había quedado demasiado tiempo despierta conversando con Chat esa noche, pero… qué podía hacer, siempre era agradable conversar con el gatito, con él sentía que realmente podía hablarle de todo sin ningún problema.
Caminó hasta el calendario y cogió lo que había para ese día. Esta vez lo que obtuvo fue una bonita bolsa con estampados y atada con una cinta roja.
—Eso es un tanto diferente.
Tikki le observaba con atención, a decir verdad ambas actuaban con la misma curiosidad cada vez que tocaba el turno de una casilla, era realmente intrigante saber qué podría tocar cada día.
Marinette abrió la bolsa y sacó una serie de adornos con forma de copos de nieve. No eran muy grandes, pero eran lo suficientemente bonitos como para que se quedara unos segundos admirándolos con la boca abierta. Los dejó sobre el escritorio y revisó lo que aún había dentro de la bolsa, se trataba de un extraño colgante con forma de círculo en color rojo y en la parte de abajo colgaba un cascabel dorado. La chica lo miró alzando una ceja sin entender muy bien qué era eso.
— ¿Una ''O''?
Tikki ladeo la cabeza mientras le buscaba alguna forma, luego se llevó la mano al mentón y entrecerró los ojos.
—Yo diría que más bien parece la panza de un Santa Claus.
La joven también le miró por un momento y abrió los ojos con sorpresa.
— ¡Es cierto! Es como si fuera la panza de un Santa Claus, solo que…vacía. Aunque… me recuerda algo, pero no sé con exactitud qué será.
—De todas formas pienso que irían bien en el árbol.
Marinette asintió con una sonrisa en el rostro mientras cogía los copos de nieve y dejaba sobre el escritorio aquel extraño adorno.
—Y además han llegado en un momento muy conveniente.
Con prisa bajó hasta la otra planta, emocionada por los adornos y todo lo demás, tanto que no sería hasta que cayera la noche cuando leería la nota que había dejado totalmente olvidada al interior de la bolsa.
''Los adornos navideños siempre hacen que las casas se vean particularmente bonitas, aunque claro, nunca superarían la belleza de la chica que está leyendo esta carta ahora...''
