Bonjour! Aquí reportándome en medio de la madrugada con un nuevo capítulo xD
Alma de Titan: Pues, me parece una buena idea no solo darte la bienvenida a mi fic, sino que también a los fics de Miraculous en general ^^ Jaja, me siento bien tras saber que el título que decidí pudo atraer a alguien, los títulos siempre me han parecido algo complejos al momento de decidir, pero luego de leerte supongo que he hecho un buen trabajo, aunque te haya atraído solo por curiosidad xD Larga vida a los bellos calendarios de Adviento, en lo personal, creo que es una bonita tradición, aunque es una lástima que en algunos lugares siga siendo algo desconocido, al menos ya somos dos quienes se suman a este lindo conocimiento :D Awww, en verdad me emociona mucho leerte y que digan que está bien escrito... jajaja, no lo sé, me hace sentir como en las nubes. Uh, que bueno que hayas decidido leerlo también, como dije, creo que es un punto importante para entender las acciones de Adrien ;) Bueno, creo que será mejor que te deje leer de una buena vez, jeje. Espero que te guste este capítulo y nos estamos leyendo ^^ ¡Besos!
Karen Agreste: Yo lo dije, deben prepararse porque los rellenaré con dulzura jajajaja Te recomiendo que no intentes usar un medidor porque podría romperse xD Los gatitos siempre son traviesos, pero este par en particular... yo creo que serán un problema para la sociedad, y eso que aún vamos por los primeros días, espera un poco más... (se calla para no dar spoilers) Yo también me reí mientra escribía la parte del calcetín, esos dos son un plato. Espero que te guste este cap. ¡Besos y nos leemos!
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Capítulo 6: Un salto a escondidas
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Como todas las mañanas Gorila lo llevó hasta la escuela, dejándolo en la entrada y asegurándose de que tomara rumbo al interior antes de marcharse. Adrien caminó tranquilo por los pasillos principales al igual que siempre, avanzando entre los primeros alumnos que llegaban, más cuando entró al lugar de los casilleros su actitud cambió por completo. Cerró la puerta luego de asegurarse de que estaba solo y dejó que Plagg saliese del escondite en su camisa.
—Listo, es hora de poner el plan en marcha.
—Vamos, niño, realmente estás loco.
Plagg bostezó mientras se restregaba los ojos, aún era demasiado temprano; Adrien lo había obligado a abandonar la confortable calidez de su cama solo porque deseaba llegar antes que el resto ese día.
—Tú no te quejes, ya te dije que te daría más queso a cambio de que me ayudaras con esto.
—Espero que sea mucho queso.
— ¡Plagg, las garras!
Las clases estaban a punto de comenzar y Adrien aún no aparecía. El día de ayer había sucedido algo similar, pero Nino lo había llamado y les comentó que solo había tenido un pequeño retraso a causa de la nieve, pero ahora las calles ya habían sido limpiadas, así que esa no podía ser excusa. Pero… dio otro vistazo a la hora de su tableta, ahora realmente venía tarde. Suspiró resignada, en verdad le preocupaba que pudiese haberle sucedido algo malo, pero no podía hacer más que esperar. Por un momento pensó en la idea de pedirle a Nino que lo llamase, le habría gustado hacerlo ella misma pero sus nervios de seguro no la dejarían; por desgracia cuando se decidió a comentárselo la maestra entró al salón.
Él no ha llegado…
Dejó caer la espalda nuevamente en el respaldo y sus ojos viajaron hasta el suelo, no quería que algo malo le pasara y no saber el por qué no aparecía le hacía imaginar un montón de panoramas cada cual peor.
—Ey, tranquila, de seguro tuvo alguna sesión de fotos o algo así. Estará bien.
Alya le susurró de forma disimulada mientras la maestra comenzaba a pasar lista de los presentes. No le quedó más remedio que creer en esas palabras y confiar en que todo estaría bien…
—Ya casi tocan la campana para el receso.
Saltó de manera silenciosa al interior del recinto y usó toda su destreza para llegar hasta los casilleros otra vez, justo a tiempo cuando el timbre sonó. Suspiró sin poder evitar sonreír, había salido a la perfección, ahora solo quedaba disimular y ser lo más discretos posibles.
—Garras fuera.
El traje oscuro comenzó a desaparecer hasta que solo quedó su Yo civil a la vista. En cuanto Plagg apareció de nuevo frente a él lo miró casi con una expresión de reproche.
—Espero que ahora tengas una buena excusa para el resto.
—Descuida, la tengo.
Su kwami se escondió al interior de su camisa y él cogió las cosas de su cubículo. Tras salir al patio interior de la escuela no le quedó más que fingir que acababa de llegar, por supuesto, aquello le salió a la perfección. Cuando Nino se acercó para preguntarle qué había sucedido sólo le dio la excusa que confiaba también resultaría con los maestros, pero mientras le explicaba sobre el supuesto ''incidente'' no pudo evitar que sus ojos se desviaran hasta llegar a la chica que lo miraba con una sonrisa de alivio desde los peldaños de la escalera; al parecer su amigo no era el único preocupado por él.
Esa mañana cuando cogió lo que había para la casilla de ese día se topó con una muy curiosa nota, una que de no ser por la desaparición de Adrien durante el primer periodo de clases muy seguramente la habría mantenido distraída.
''No me gusta hacer esperar a una chica, pero esta vez tendré que pedirte que confíes en mí y aguardes un poco más…
E ''
Al principio no logró comprender a qué se refería, pero cuando llegó a casa luego de acabadas las clases y subió hasta su alcoba, todo pareció cobrar sentido. Sobre su escritorio había una serie de cosas que ocupaban todo el espacio, entre ellas un montón de hojas secas de diversos tamaños y colores que variaban desde el naranja, hasta el rojo, amarillo y marrón. Había hilo, una madeja de lana, pinturas, pinceles y purpurinas, en resumen, un sinfín de objetos para realizar alguna especie de manualidad. Pero lo que más destacó a sus ojos fue la nota que había en medio de todo. Caminó hasta allí y la tomó entre sus manos ya sin poder resistir más la espera y la leyó en voz alta.
''Las decoraciones navideñas son hermosas, pero con la creatividad indicada pueden ser perfectas. ''
Tanto Tikki como ella pasaron la tarde divirtiéndose en armar guirnaldas, fue la idea perfecta que se le vino a la mente tras observar todo lo que habían dejado. Sin duda, fuera quien fuera la persona que estaba detrás de todo eso, la conocía lo suficiente como para saber que las cosas manuales siempre se le habían dado bien y que, además, eran un placer del que siempre disfrutaba. En cuanto estuvieron acabadas las colocaron junto con el resto de los adornos con los que habían decorado su cuarto el día anterior y vaya que quedaron bien, incluso aquel extraño adorno que habían encontrado junto a los copos de nieve y que ahora tenía un lugar en el centro de su techo combinaba con las hojas rojizas.
Esa noche Chat volvió a aparecerse en su balcón y lo primero que vio fue una de las guirnaldas que la chica decidió poner también en ese sitio, esa noche al igual que otras le dejó entrar y del mismo modo en el que había sucedido ya tantas veces se quedaron a charlar, pero esa noche, a diferencia de cualquier otra, la chica quiso tomarse un par de fotos con él bajo las bonitas decoraciones y luces que ahora adornaban su techo, esta vez… habría una nueva página de recuerdos en aquella libreta de Navidad…
