Lamento llegar tarde, preciosuras, pero ya saben, muchas cosas que hacer xD

Karen Agreste: Yo creo que su cerebro entró en colapso en ese momento jaja, lo malo es que estuvo tan cerca y aún así no lo descubrió. Uf... de seguro que esa fotografía la imprimió en tamaño gigante y la pegó en un muro de su cuarto xD. Te dejo con el capi. Bye bye!

Alma de Titan: Marinette olvidaría hasta su cabeza si no la tuviese pegada jajaja. Sí, es una lástima que tomaran esa decisión, debieron pensarlo dos veces, además, ya se había vuelto un icono de París :'v

Alya le debe haber preguntado hasta qué perfume traía puesto Adrien ese día xD con ella realmente es complejo escaparse jeje. Gracias por entender, los imprevistos y cosas así nunca faltan, pero haré lo posible para que lleguemos a los 24 capítulos ^^ aunque tenga que ir a robar wifi por ahí... ¡Besitos y espero que disfrutes este capi atrasado!

Sobre la pd. no pude, no estaba en casa y además tampoco me enteré que se pasaba ese día :') pero bueno... para la próxima tal vez. Que suerte que pudiste disfrutarlos, yo aquí hubiese puesto 3 horas de Miraculous y me dan un chanclazo y luego me quitan el control de la TV.


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Capítulo 10: Sin pensar

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Era la hora del receso y se había sentado en una de las bancas del patio interior de la escuela; esa mañana el curioso objeto que le deparaba el calendario de Adviento había sido nada más y nada menos que una pluma, pero más allá de escribir o hacer cualquier cosa con ella, esta parecía traer un claro propósito, uno que le había sido asignado en la nota que le acompañaba dentro de la casilla.

''Tus diseños son preciosos, tal vez esta pluma te pueda ayudar con ellos. ''

Había sido tan simple como eso. No lo iba a negar, la pluma era bonita, pero no estaba muy segura de si crear sus bocetos con ella sería la mejor opción. Aún así se decidió a intentarlo y sacó su libreta para crear algunos dibujos. Todavía estaba pensando en las cosas que haría y si probablemente cambiaría algún detalle en el camino, por lo que prefirió tomar uno de los diseños que había pensado y plasmarlo. Al principio le costó acostumbrarse, pero poco a poco le tomó el ritmo y los trazos luego daban la impresión de aparecer solos. Por desgracia la campana sonó y todos debían volver otra vez a sus aulas.

—Eres todo un psicópata.

—Cállate, Plagg.

Adrien había estado observándola sutilmente tras uno de los pilares, tenía una buena ubicación y por suerte nadie lo había visto; todo lo que deseaba era saber qué es lo que ella dibujaría con la pluma que le había obsequiado. Claro que desde donde se encontraba no conseguía ver más que a la chica, pero aún eso era algo con lo qué deleitarse.


Desde aquel incidente con los puestos en clases ellas se sentaban delante y para su buena –y no tan buena- suerte la podía observar tanto como quisiera, aunque eso no quitaba el hecho de que fuera una distracción y últimamente se hubiera perdido de un par de explicaciones de historia, matemáticas y lenguas… ¿qué habían dicho sobre las ecuaciones con dos incógnitas? No tenía idea, pero seguramente no era muy importante.

Suspiró con cansancio mientras veía aquellos números, letras y signos extraños… ¿desde cuándo habían aparecido letras en la clase de matemáticas? ¿O era clase de lengua con algunos números? Mientras divagaba reparó en la libreta que se asomaba desde el bolso de Marinette en el suelo y recordó un pequeño detalle. La razón por la que había estado observando a la chica no era solo para intentar saber qué dibujaba, sino que también para otra cosa, pero hasta entonces no había tenido la oportunidad que ahora el destino le entregaba en bandeja de plata. Mientras la persona tras de Nino le preguntaba algo haciéndolo voltear, él alargó la mano y cogió la libreta casi con habilidades ninjas, pero cuando estuvo a punto de abrirla su compañero se volteó hacia él no dejándole más opción que esconderla entre su camisa.

— ¡Auch!

— ¿Dijiste algo?

— ¿Eh? Em… sí, dije ''wow'', es que… amo demasiado las clases de historia.

—Pero estamos en mate…

—... Sí, lo sé, pero no puedo esperar a que comiencen las de historia, jeje.

Nino le miró poco convencido y sin estar muy seguro de qué había sido eso, pero lo dejó pasar. Por desgracia, en todo lo que quedó de esa hora no pudo hacer lo que pensaba y por ende, tuvo que quedarse con la libreta hasta que sonó el timbre del siguiente receso…


— ¿Estás segura? Tal vez pudiste dejarla por aquí.

—No, estoy segura de que la metí dentro de mi bolso.

Marinette se llevó una mano al rostro con desesperación. Cómo era posible que hubiese extraviado aquella libreta en la que guardaba todos sus diseños, ni siquiera quería imaginar que alguien más la hubiese tomado; la idea de perderla y no volver a recuperarla simplemente se le hacía insoportable.

—Tranquila, la encontraremos. Tal vez si le pedimos a las chicas que nos ayuden lo haremos más rápido.

Asintió con pesar, al menos siempre podía contar con Alya para que le echase una mano.


—No puedo creerlo, ¡ahora te has vuelto un ladrón!

— ¡Shhh! Ya te dije que no la robé, solo la tomé prestada. El problema es que ahora no consigo devolverla.

Adrien apretó contra sí la libreta que había tomado y no pudo evitar pensar en lo arriesgado que había hecho. Lo peor de todo es que ni siquiera podía devolvérsela en persona porque si llegaba a darse cuenta de que él… no, no, no, no, no, era pésimo pensar en esa idea justo ahora.

—Al menos espero que me compenses por esto.

Plagg le mostró el pequeño chichón que le había salido en la cabeza, un producto del golpe que su portador le dio cuando escondió la libreta durante la clase anterior. El rubio suspiró rendido, definitivamente lo pensaría mejor para la próxima.

—Lo sé y lo siento, pero necesito que me ayudes a devolver esto, luego hablaremos de la paga.


Se habían pasado todo el día buscando la dichosa libreta, pero no había aparecido por ninguna parte, aún pese a toda la ayuda que recibió. Sus ánimos estaban por los suelos sin importar qué, ni siquiera el abrazo que Adrien le regaló luego de verla triste fue suficiente, en otro momento habría saltado de emoción o se habría desmayado, pero ahora, más allá de sus mejillas ardiendo aquello no solucionó mucho.

— ¿Segura que estarás bien?

Ella asintió con la cabeza y pese a que Alya la miró no demasiado convencida tuvo que aceptar. Se despidió de ella y luego se marchó, fue así como quedó sola frente a su casillero.

Al parecer realmente la he perdido… no puedo creer que en verdad la pude haber dejado en otro lugar.

Resignada abrió su casillero para tomar sus cosas antes de irse, pero lo primero que vio fue la libreta que habían buscado por cielo, mar y tierra; tal vez no habían buscado lo suficiente.

—Pe-pero cómo…

Cuando la abrió la primera página con la que dio fue la última escrita, en ésta había una enorme letra ''T'' cursiva y abajo una pequeña anotación: ''Perdón por haberla tomado por tanto tiempo, princesa. '' Todo escrito con la pluma que había dejado en la libreta.

No tenía idea de qué significaba esa letra, tampoco estaba segura de cómo habían conseguido su libreta, pero la persona que estuviera detrás de todo... ¿por qué la había llamado de esa forma…?