Poniéndome al día xD
Alma de Titan: Uh, que bueno oír eso, no hay nada más agradable que almorzar acompañada por el capítulo de un fic jaja. Por supuesto que disfruto de tu comentario aunque sea corto, los comentarios siempre se disfrutan ^^
Eso sí, es una pista tan obvia que más claro sería echarle clorox (?) pero con Marinette... bueno, eso es otra historia xD
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Capítulo 12: Lluvia de estrellas
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Durante todo el día se había mantenido ocupada con diversas cosas, debido a que pronto tendrían unos cuantos días de vacaciones las tareas se acumulaban poco a poco, pero por suerte podía decir que esta vez había salido bien librada e incluso se había asegurado de guardar cada una de sus tareas, libros y otros dentro de su mochila para no olvidar nada… ahora solo esperaba no olvidar su mochila y todo estaría bien. Por desgracia, el mayor punto en contra es que no había tenido tiempo ni siquiera de echar un vistazo a lo que había dentro del calendario de Adviento, así que cuando finalmente todo estuvo listo fue libre de mirar al interior de la casilla de ese día.
Se había pasado observando casi toda la tarde ese calendario, haciendo pequeñas pausas entre el trabajo solo para preguntarse una y otra vez qué habría para hoy, si conseguiría un obsequio o una tarea, pero cada vez debía regresar a lo que hacía y la pregunta se volvía a perder en el espacio infinito de los segundos.
—A mí también me da curiosidad saberlo, Marinette.
Tikki le miró con una sonrisa invitándola a sacar de una vez por todas lo que fuese que hubiera en el interior. La chica asintió con la cabeza y sus dedos poco a poco fueron dejando a la vista un sobre blanco.
—Es… ¿una carta?
Por qué una carta.
Sin más preámbulos levantó la aleta superior del sobre, lo bueno es que al parecer no estaba pegado, así que no le tomó gran esfuerzo el hacer eso, aunque por lo que veía, creía entender el porqué no había sido sellado; no era una carta en sí. Dio vuelta el sobre y dejó caer el contenido sobre el escritorio: Dos hojas diferentes y un sello.
— ¿De qué se trata?
Su kwami se acercó con curiosidad para observar de cerca los objetos, ninguna de las dos parecía entender muy bien de qué iba y eso se reflejó a la perfección en la expresión de su portadora de ''yo tampoco lo sé aún''.
El primer papel que cogieron estaba completamente vacío a excepción de una ''R'' que había en la esquina superior derecha, así que no quedó más que revisar el siguiente, ese se trataba de la nota diaria que recibía junto con cada objeto.
''Cada vez estamos más cerca de Navidad así que qué tal si le escribes tu carta a Santa o… ¿tal vez puedes escribírmela a mí? ''
—Que directo.
—Sí, demasiado…
Marinette se aclaró la garganta y comenzó a buscar la pluma que había recibido hace unos días, fingiendo por completo que no era consciente del sonrojo que se había apoderado de sus mejillas sin permiso.
—Dónde estaba… Creo que, puede que aquí.
De pronto Tikki apareció cargando el objeto, casi como si le hubiera leído la mente… bueno, no es tampoco que ella fuera una persona difícil de leer, todo lo contrario.
—Gracias.
Ambas se acomodaron nuevamente al escritorio y mientras que Tikki la observaba atenta ella pensaba en cómo comenzar con eso.
—Querido… querido sujeto misterio… no, no, no. Querido intruso psicópata… no, eso suena muy mal. Querido…
— ¿Qué te parece ''querido santa de los calendarios''?
Las dos se quedaron viendo un momento para luego soltar a reír.
—Santa de los calendarios… jajajajajaj. Aunque la-la verdad no me parece mala idea.
Comentó mientras intentaba controlarse, pero es que con dicho nombre se hacía algo difícil a para ser sinceros. Así fue como comenzó a trazar las letras y a unir todas sus ideas para plasmarlas en esa hoja, cuando hubo terminado ambas observaron con satisfacción la hoja.
— ¿Tú qué dices, Tikki?
—Me parece que ha quedado perfecta.
Marinette la dobló y luego procedió a meterla dentro del sobre que cerró utilizando el sello que venía dentro. Se quedó unos segundos pensativa mientras analizaba lo que debía hacer a continuación.
—Ya que no es una carta normal no debería enviarla por correo.
—Además tampoco tienes alguna dirección.
—Exacto. Y dado que no es una carta para Santa precisamente enviarla por el correo ''al Polo Norte'' tiene la misma poca lógica.
— ¿Entonces? ¿Qué harás ahora con ella?
Marinette volteó hacia el calendario y obtuvo la precisa idea que necesitaba. Colocó la carta dentro de la misma casilla de la que había sido sacada y luego sonrió.
—Si la persona que está detrás de todo esto puede entrar incluso sin que lo sepamos, estoy segura de que sabrá cómo venir por ella.
—Muy cierto.
La muchacha se estiró un poco y luego desvió su vista hasta el reloj, para su más que buena suerte las cosas habían resultado de mil maravillas.
—Todo en orden y aún tenemos tiempo de sobra para ver las Gemínidas.
Esa noche sabía que no solo quería verla, sino que también era de vital importancia ir a buscar algo, por lo que como muchas noches abrió la ventana, saltó afuera y corrió sigiloso por sobre los tejados oscurecidos por la noche. Por desgracia y fortuna al mismo tiempo ella aún estaba despierta y se encontraba en el balcón mirando al cielo como si nada; era su oportunidad perfecta para pasar a saludarla.
—Prrrincesa. Siempre es un agrado ver a tan bella chica, pero… ¿no hace algo de frío como para estar aquí a estas horas?
Princesa…
Marinette se giró levemente hacia el gatito. A estas alturas realmente eran pocas las veces que su presencia podía tomarla por sorpresa, ya se había habituado tanto a él que era casi algo de todos los días el oír su voz.
—Lo mismo digo para ti, chatton.
—Yo debo vigilar París, my lady. Cuál es tu excusa.
—Hoy es la primera noche en la que se pueden ver las Gemínidas.
—Las qué…
Su cara de confusión y sus orejas ladeadas le causaron gracia y ternura por lo que pensó que no sería mala idea explicarle un poco.
—Las Gemínidas es la última gran lluvia de meteoritos del año. Sucede todos los años en Diciembre, desde el 7 al 17, pero los mejores días para verlas son durante las primeras horas del día 13, es decir hoy, y las primeras de mañana. Se dice que es la mejor lluvia de estrellas que puedes ver desde la Tierra.
Chat asintió con la cabeza de forma pensativa, procesando la información que acababa de recibir.
— ¿Cómo te enteraste de ella?
—La noticias. ¿Nunca vez las noticias, gatito?
—Proteger París es un trabajo de tiempo completo y no te deja mucho para cosas como esas.
Eso y sus sesiones de modelaje, fotografía, clases de esgrima, de chino…
—Ya veo… Pero supongo que si estás aquí ahora significa que tampoco estás tan ocupado.
—Lo estoy, hablando contigo.
Mencionó guiñándole un ojo. La chica negó con la cabeza y le dio un golpecito amistoso en el brazo.
—Aún así, supongo que puedes quedarte a verlas.
—Ver una lluvia de estrellas con tan buena compañía… Mmm… sí, es una oferta tentadora y creo que puedo aceptarla y quedarme por un rato.
Sí, había pensado quedarse solo un rato, pero el cautivante espectáculo que daban los 120 cometas por hora había sido tan asombroso que ni siquiera se percataron cuando entraron a las horas de madrugada donde el apogeo era aún mayor. Aún pese a las luces de la ciudad la vista era buena; el cielo, aunque eso significaba un frío horrible, había estado despejado para tan magno espectáculo. Se la habían pasado tan bien viendo las estrellas toda la noche que cuando llegó la hora de despedirse simplemente olvidó por completo a lo que había ido, razón por la que a la mañana siguiente tuvo que dar nuevas explicaciones de por qué había llegado tarde a clases, pero la carta que traía en el bolsillo valía la pena.
