¡Otro cap! Siento que estoy escribiendo un montón jaja
Karen Agreste: Uh, que bueno que haya llegado bien, le pagaré extra a los del servicio por hacer un buen trabajo xD. Son ellos, decir que se darán cuenta es como decir que el sol saldrá por el otro lado asjdjd, pero bueno, ya lo verán, mientras tanto creo que deberíamos de hacer una campaña para comprarles lentes a ambos, tal vez eso ayude. Bye bye.
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Capítulo 14: De viaje por el mapa
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Como una tradición que ya se había hecho intrínseca en ella cada vez que se acercaba el período de vacaciones, se le hizo tarde esa mañana para llegar, misma razón por la que había cogido de forma apresurada lo que había en la casilla sin siquiera reparar en saber de qué se trataba. No le quedaba más de otra que correr entre el frío para llegar a la escuela a tiempo, al menos el punto a favor de eso es que sus músculos se moverían y conseguiría calentar un poco su cuerpo. El punto en contra era que el aire estaba helado y se le congelaron los pulmones y la nariz. Bastó que solo pusiera un pie dentro de las instalaciones para que pudiera cantar victoria; había entrado justo cuando la campana anunciaba el inicio de ese día de clases, el último de la semana.
Ya adentro del salón el aire cálido la envolvió, estaba segura de que jamás había estado más contenta de estar en clases que en ese momento. Caminó en dirección a su sitio mientras que la profesora aún no llegaba, al parecer había tenido que ir a buscar algo a la sala de los maestros, seguramente relacionado con la actividad del amigo invisible que realizarían en ese período. Alya ya estaba en su sitio y le miraba con una sonrisa.
—Por poco pensé que no venías.
—Se me hizo algo tarde.
—Me impresiona cómo eso ya no me sorprende.
Ambas rieron un poco. Sí, era cierto, sus niveles de despiste eran tan altos que su reputación ya la precedía.
— ¿Y…? ¿Qué fue hoy?
La pregunta había sido más que clara luego de todo el interrogatorio que vivió el día anterior y en el que no le quedó más de otra que decirle lo que había sucedido hasta ahora… bueno, más o menos, solo había dicho los principales detalles y los que bastaban para que la dejara en paz un poco, sus conversaciones y reuniones con Chat a mitad de la noche seguirían siendo un secreto. Aún así, pese a haberle dicho todo no podía evitar sentirse un tanto incómoda por ello, en especial cuando sabía que se trataba de notas tan… directas algunas veces, Alya no había desaprovechado la oportunidad de codearla y darle unas cuantas indirectas que le hicieron la cabeza casi explotar por culpa de su sangre circulando a toda prisa. Pero era su amiga y una parte de sí le alegraba que supiera también de eso.
—No tuve tiempo de averiguarlo, pero lo traje conmigo.
Mencionó mientras sacaba una especie de sobre de su bolsillo. Se trataba de un trozo de papel doblado como un tríptico y que envolvía alguna cosa, todo atado por una cinta de color amarillo. Al principio no había tenido problemas con enseñarle el objeto aún si no lo había abierto, pero luego, cuando su cerebro procesó bien, rogó porque no hubiera dentro algo vergonzoso de lo que se arrepentiría luego. Abrir el paquete esta vez no fue tener agallas, fue saber saltar al vacío sin un paracaídas y llorar mientras caía. Por suerte no se trató de nada del otro mundo… o algo así, solo estaba la nota de siempre y una especie de planos, mientras ella leía el contenido del mensaje Alya revisaba el mapa que había encontrado.
'' ¿Has visto alguna película de piratas? Ellos siempre solían esconder sus tesoros en algún lugar donde no pudieran ser hallados con facilidad, pero siempre llevaban consigo un mapa para no olvidar su ubicación. Me gustaría haberte dado el mapa de mi corazón, pero ese ya lo tienes ;) así que creí que un mapa del tesoro sería una mejor idea. Buena suerte.
Pd: No soy un pirata por si te lo preguntas, pero sin dudas echaría un ojo bajo tu mesa. ''
Había sido inevitable que su rostro comenzara a arder, y lo hacía con tanta fuerza que ni siquiera le parecía que estuvieran en pleno invierno.
—Al parecer son los planos de la escuela.
— ¿Qué?
—Sí, mira esto. Aquí está la entrada, el patio, los baños, el comedor… por aquí esta nuestra sala…
Fue mirando los puntos que Alya iba apuntando en el mapa y tal como decía todo estaba justo ahí, pero… ¿por qué querría un mapa de la escuela? ¿Acaso habría un apocalipsis zombie y eso les ayudará a encontrar las vías de escape?
—Qué decía la nota.
— ¡¿Eh?! ¡La nota! Sí, sí, la nota. Decía… decía… ¡decía que revisara bajo la mesa!
No dejaría que viera personalmente la nota mientras aún pudiese evitarlo, así que se agachó aprisa mientras se metía el papel en el bolsillo contrario al lugar en el que estaba sentada Alya. Ambas estaban asomadas buscando bajo la mesa y estuvieron a punto de creer que no habría nada cuando descubrieron una nota pegada con cinta adhesiva a la parte de abajo. Marinette la tomó, venía envuelta al igual que la del calendario, la desató y se dispuso a leerla, esta vez no importándole que Alya miraba con ella.
''Muchas puertas metálicas y números, tal vez algo encuentres si buscas con detenimiento. ''
— ¿Puertas metálicas?
—Y números.
Ambas se quedaron pensando unos segundos hasta que parecieron reaccionar al mismo tiempo dedicándose una mirada de sorpresa y emoción.
— ¡Los casilleros!
Su conclusión al unísono sonó de forma sorpresiva en el salón y ambas se cubrieron la boca con las manos entre risas, tal vez se habían emocionado demasiado. Por desgracia, no podrían salir sino hasta el toque de campana,ya que, la maestra acababa de entrar.
Habían dado casi un viaje por toda la escuela, ahora entendían el por qué del mapa. En el camino estuvieron marcando las zonas por las que ya habían pasado y poco a poco el espacio de búsqueda se comenzaba a reducir, al menos eso era algo bueno, pues cuando alguna pista no era tan obvia reducir sus posibilidades con el mapa resultaba más sencillo.
Luego de revisar los casilleros habían encontrado la siguiente pista que les envió hasta la biblioteca, de ahí al patio, luego a los baños, el último piso, la entrada, incluso habían tenido que entrar a un salón ajeno para buscar una de las pistas. Aunque estuvieron todo el día dando vueltas y haciendo cosas que podrían considerarse como ilegales, ninguna negaría que eso estaba siendo divertido.
Al parecer solo quedaba una última nota y por suerte, puesto que las clases estaban a punto de terminar. Ambas miraron expectantes el último papel pegado en los bordes de una de las ventanas de la cafetería, realmente esperaban poder llegar al final de todo eso y saber si había valido o no la pena.
''Una última parada, tal vez el reino de los trazos nos indique el camino hacia la tierra de las fantasías''
— ¿El reino de los trazos?
—Creo que lo más importante es que dice que se trata de la última parada.
Ambas comenzaron a pasearse de un lado a otro en direcciones opuestas en un costado del patio, todo esto era un buen entrenamiento para la mente sin duda.
—Déjame ver el mapa.
Marinette le extendió la hoja con las instalaciones, aún se preguntaba cómo alguien había conseguido eso, pero estaba segura de que no era la cosa más legal del mundo, incluso habían tenido que esconderlo a velocidad del rayo y fingir cualquier otra cosa cuando algún maestro pasaba cerca o incluso sus compañeros. La policía se las llevaría sin ningún miramiento de seguro…
—Trazos… Podría tratarse de la sala de literatura o tal vez la de idiomas.
Trazos, trazos, trazos…
— ¡Ya lo tengo! La sala de arte.
Corrieron a toda prisa mientras se quemaban los últimos minutos que tenían antes de que la condenada campana tocara otra vez, por suerte la sala estaba abierta y al parecer no había nadie dentro. Echaron un vistazo alrededor y tras asegurarse de que nadie les veía se adentraron, habían hecho tantas cosas ilegales ese día y aún seguían sumando. Decidieron que encender las luces les delataría demasiado, así que optaron por entrar a oscuras; aún pese a ser de día las nubes negras que se cernían sobre el cielo claramente restaban parte de la luz al lugar, pero no así su encanto. Alya encendió la linterna de su móvil y ambas comenzaron a buscar por todas partes… hasta que finalmente dieron con algo. Un paquete envuelto y con una nota sobre él. Las dos chicas se miraron y Alya asintió con la cabeza indicándole que continuara, fue así como cogió el papel, pero en lugar de encontrar algo escrito como las últimas decenas de notas, encontró una enorme ''x'' escrita en rojo.
—Supongo que eso significa que encontramos el tesoro del mapa.
Salieron de la sala y se sentaron en el pasillo exterior para averiguar de qué se había tratado todo eso, más cuando lo desenvolvieron ambas se quedaron con la boca abierta y mudas por la sorpresa, incluso si hubiera ocurrido alguna catástrofe natural ellas aún habrían seguido en su sitio.
—Son-son… chocolates.
—Sí… chocolates Richart…
Se miraron entre sí sin creerlo y luego a la caja. Si era una broma o estaban envenenados que se los dijeran en ese momento. Era una caja llena de chocolates que parecían estar decorados a manos, algunos con dibujos de líneas y cosas así mientras que otros solo tenían una ''E'' grabada.
—Sea quien sea no solo tiene buen gusto, sino que también mucho dinero.
Richart Paris, una empresa de 86 años y que es considerada la fuente de cacao más fina del mundo, sin mencionar que, además, también son los chocolates más caros de este.
Marinette tomó la mitad de lo chocolates de la caja y los puso entre las manos de Alya quien la miró aún más perpleja de lo que estaba si eso era posible.
—Trabajo en equipo.
—Wow, gracias, aunque… no sé si deba comer estas cosas o conservarlas en una vitrina por siempre.
Ambas comenzaron a reír justo cuando el último timbre sonaba. Sí, digamos que recibir esa clase de obsequios no es algo que suceda todos los días, ni siquiera si vives en Paris…
