Disclaimer: Digimon Adventure y sus personajes no me pertenecen, si no a Akiyoshi Hongo. La historia es lo único que me pertenece
Capítulo 3
Empezaba un nuevo día en Odaiba y cierta pelirroja se despertaba con un propósito bien definido: "declararle su amor a Matt" el chico que la enamoró con sus bellas canciones, tan opuestas a su personalidad. Aquel que con sus canciones transmitía el amor que sentía un hombre hacia la mujer de sus sueños. Sora no dejaba de pensar que aquellas canciones eran para ella, que Matt las componía solamente a ella. Y aunque no estaba tan equivocada, el autor de las canciones que más le gustaban a Sora no era del rubio Ishida, si no el mejor amigo de ambos; Taichi.
Quien en esos momentos arribaba al aeropuerto de París, el japonés estaba sorprendido y aunque era la segunda vez que visitaba la capital francesa, la vez anterior fue debido al ataque de los digimons al mundo entero. En esa ocasión el joven Yagami no pudo apreciar lo grande y espectacular que era la ciudad completa, pero ahora tenia bastante tiempo para conocer todos los rincones de París.
Pero la sorpresa le duro poco, ya que el aeropuerto estaba adornado por las fechas navideñas y eso hacia que el castaño extrañara pasar esas fechas con su familia y amigos. Esa seria la primera navidad que celebraría lejos de su familia, sus amigos y su país.
Esto hizo entristecer al castaño y más al imaginar lo que ocurriría esa noche en Odaiba entre Sora y Matt, ya que la Takenouchi se le declararía a Matt al finalizar su último concierto del año ¿cómo lo sabía? Fácil, la misma Sora se lo había dicho.
Flashback
Un tranquilo Tai espera el anuncio para abordar el vuelo a París, cuando su teléfono celular empieza a vibrar, el castaño saca de su bolsillo su teléfono y viendo que la llamada entrante es de "ella", de aquella joven que solo lo veía como amigo y no como hombre. El teléfono vibraba y vibraba, y Tai aun se debatia en contestar o no, al final decidió contestar la llamada de Sora.
-Hola-
-¿Tai porque no contestabas? Siempre me contestas inmediatamente y ahora no- se oía la voz enojada de sora al otro lado de la línea.
-¡Gomen! Pero no traía el teléfono conmigo jajajajaja - se disculpó (mintió) un apenado Tai, mientras Sora volvía a hablar.
-Como sea, solo te hablo para preguntarte ¿cuáles son tus galletas favoritas? - pregunto la pelirroja sorprendiendo al castaño.
-¿cómo se le pudo haber olvidado? Seguramente el amor que siente por Matt hace que olvide todo lo ajeno a él- pensaba Tai antes de contestar.
-Mis galletas favoritas son las de chocolate ¿acaso lo habías olvidado?- preguntó el castaño.
-Así ya recuerdo. ¡Gomen!- se disculpaba una apenada Sora, mientras mentalmente se reprendía por su desliz -¿Como pude preguntar eso? Ahora pensara que he olvidado sus gustos... mmmmm¡ya se!- y volviendo a hablar, preguntó.
-¿Y mis galletas favoritas son? "si se equivoca, no tendrá nada que reclamarme jajajajaja" - pregunto y pensó la ojiroja, pero para su mala fortuna Tai contestó.
-Fácil, galletas integrales. Las favoritas de Mimi, Joe, Ken y tuyas- agregó el joven Yagami, mientras Sora volvía a su plan original. El cual era reafirmar el gusto de Matt por las galletas de mantequilla, y volviendo con su encuesta, le pregunto a Tai.
-¿Y las galletas de Kari?- por su parte, Tai se había dado cuenta de a dónde iba todo ese cuestionario y siguiendo el juego de Sora, respondió.
-galletas con chispas de chocolate, lo mismo que Yolei e Izzi- dijo un alegre castaño, pero por dentro estaba destrozado y lloraba de tristeza. Pues la verdadera razón de la llamada de sora, era para saber sobre las galletas favoritas de Matt. Por su parte sora siguió preguntándole a Tai sobre los gustos de sus amigos.
-¿Cuáles son las galletas favoritas de Tk?-
-A Tk, a Cody y a mi, nos gustan las galletas de chocolate. Y a Matt y a Davis les gustan las de mantequilla- volvió a agregar el castaño, si sora tanto quería saber de las galletas favoritas de Matt. Mejor decirle, para así acabar con su sufrimiento y aceptar la posible relación entre sus amigos.
-lo sabía, las galletas favoritas de matt son las de mantequilla. Cuando Matt pruebe mis galletas se enamorará de mí y mi cocina- pero su alegría y fantasías fueron interrumpidas por la voz de Tai.
-¿Porqué tanto interés sobre nuestras galletas favoritas? ¿Acaso eso será nuestro regalo de navidad?- pregunto un esperanzado Tai, por aquel cuestionario fuera para eso y no para su suposición inicial. Por su parte Sora se limito a responder.
-¿No se? ¿Puedes ser? ¿Quién sabe?- provocando que las esperanzas del castaño aumentarán, para después volver a su mundo de soledad y sombras. Al oír lo siguiente de Sora.
-por cierto mañana es el gran día ¿puedes creerlo? Mañana después del concierto de Matt, le confesaré mis sentimientos hacia él. ¿En serio crees que sienta lo mismo por mí?- pregunto una insegura Sora a un desdichado y triste Tai, quien con lágrimas en los ojos y su corazón definitivamente roto, contestó.
-Claro. Te lo dije ayer y te lo repito hoy, él sentirá lo mismo por ti. Y si no, pues yo empezaría a sospechar- enfatizó el castaño, para después empezar a reír. Pero el comentario burlón no fue bien visto por Sora, quien inmediatamente reclamo la burla hacia su amor soñado.
-Tai! No digas esas tonterías acerca de Matt, a él le gustan las mujeres y eso no entra a discusión. ¿Y sabes qué? Mejor te dejo porque tengo cosas que hacer, mañana nos vemos en el concierto- y sin darle tiempo a Tai de despedirse, Sora corto la llamada, mientras en el aeropuerto daban el anuncio que esperaba el castaño. Quien dirigiéndose al lugar notificado, se hizo una promesa.
-París, la ciudad donde olvidare el amor de Sora...para siempre-
Fin Flashback
Al salir del aeropuerto, el castaño decidió ir al departamento que le había otorgado la escuela, para dejar sus cosas y después salir a recorrer las calles parisinas.
Al llegar al pequeño departamento, vio que la vivienda era lo suficiente para un estudiante, pues el departamento solo tenía una pequeña cocina; con estufa, refrigerador, microondas y una barra que dividía la cocina de la sala-comedor. El dormitorio era amplio y con un ventanal que dejaba ver las calles de París, el río Sena y el cielo rojizo, clara señal de lo tarde que era. El departamento también contaba con un baño completo, Tai no podía quejarse, así que dejando su maleta y su bolsa deportiva en el dormitorio; salió del departamento y empezó a recorrer las calles.
Su primera parada fue al estadio Parc des Princes, donde el PSG juega de local en la ligue 1 y después de contemplar el fabuloso estadio, se retiro del lugar para continuar deambulando por París. Su siguiente parada fue en la torre Eiffel, donde compro una hamburguesa, antes de subir la emblemática torre, y una vez arriba; admiro la ciudad completa, que empezaba a iluminarse por la luz de las lámparas de la ciudad. Al bajar, Tai camino por la orilla del río Sena, donde la gente iba y venía con regalos, comida para la cena de esa noche y muchas otras cosas. También había parejas de enamorados o familias, que igual a él, daban un paseo por la ciudad.
El japonés se detuvo y recargandose en un barandal a la orilla del río, contempló la Luna, y sin poder evitarlo; una lágrima resbalo por su mejilla, solo de recordar las canciones que realizó inspirado por el impresionante satélite natural, y que eran dirigidas hacia ella; a Sora, la mujer que solamente lo veía como amigo y nada más.
Tai como pudo borro esos pensamientos y prestando atención a su alrededor, observó a una joven rubia al lado de él, e igual que Taichi, la joven observaba el obscuro cielo parisino, adornado por la Luna y unas cuantas estrellas. La rubia se veía preocupada y ajena a su alrededor. Por su parte, Tai la había reconocido y animándose le habló.
-¿Cath? ¿Cath eres tú?- dijo el japonés a la joven, que al oír el llamado, volvió en sí y mirando hacia su derecha observó al digielegido del valor.
-¿Taichi?- pronunció, una dudosa Catherine.
Pues el digielegido del valor vivía en Japón, y no salía de su país ¿a menos qué?
-Taichi, ¿cuántos son?- pregunto una alterada Catherine, a un confundido Tai.
-¿Cuántos son? ¿Qué?- respondió el castaño a una alterada rubia, quien le respondió con otra pregunta.
-¿Cuántos digimons atacan al mundo esta vez?- al oír la respuesta de la francesa, Tai solamente soltó una pequeña risa y sujetando de los hombros a Catherine, le dijo.
-No hay ningún digimon atacando al mundo. Yo solamente estoy en Francia porque recibí una beca para estudiar la universidad, y desde ahora viviré por aquí- dijo un sonriente Tai, por su parte Catherine soltó un suspiro de alivio y mostrando una sonrisa igual a la de Tai volvió a hablar.
-¿Y cómo has estado? Se te ve bien ¿pero en serio lo estás?- pregunto la rubia, al castaño que ayudo a los digielegidos de Francia en la invasión digimon.
Por su parte, Tai al escuchar al escuchar las preguntas de la rubia se debatía entre decirle la verdad o parte de ella. Al final decidió contarle todo; desde su regreso a Japón, pasando por su etapa de compositor, sus grandes actuaciones con el equipo de la escuela y el acercamiento entre la universidad y él, para finalizar le contó lo sucedido con Sora.
Al finalizar de contar todo, Tai era abrazado por Catherine, quien escondía su rostro en el pecho del chico mientras unas cuantas lágrimas brotaban de sus ojos. Por su parte Tai estaba confundido por el accionar de la rubia, pero eso no impidió que no correspondiera el abrazo. Al separarse un poco y aun con lágrimas recorriendo sus mejillas, Catherine habló.
-Perdón. Pero tal parece que ambos estamos destinados a la soledad y a nunca conocer la dicha del amor- respondió una triste Catherine, mientras Tai la volvía a sujetar de los hombros y decirle.
-¿Por qué dices eso? Es cierto que... - y entonces Tai lo entendió, Catherine al igual que él había sufrido una decepción amorosa, así que viendo directamente su fino y delicado rostro, volvió a preguntar.
-¿Cath, también a ti?- pero Tai, no volvió a terminar su pregunta, ya que la parisina afirmo con la cabeza y nuevas lágrimas volvían a recorrer sus mejillas.
Con sumo cuidado, el castaño limpió todo rastro de lágrimas para después volver a abrazar a la rubia, y acercándose a su oído, le preguntó.
-¿Cath, puedes decirme lo que te pasó? Claro, si quieres sino no hay problema- dijo un sereno Tai, a una triste rubia, quien aun sollozando respondió.
-A mi... A mi me engañaron. Mi novio me engaño con su ex. El tonto... El tonto me dijo que tenia que visitar a unos familiares, y que por eso no podía verme. Yo le creí y sin nada que hacer esa tarde, salí a dar un paseo, pero... Pero al pasar por un restaurante, lo vi besándose con su antigua novia. Al separarse, ambos tenían una mirada soñadora, una mirada que nunca mostró estando a mi lado, después de eso ambos volvieron a besarse. Y ahí comprendi que para él, solo fui algo pasajero mientras regresaba con ella- termino de relatar la rubia mientras volvía a llorar.
Por su parte, Tai volvió a abrazar a Catherine y quitando nuevamente las lágrimas derramadas, le hablo suavemente.
-En serio es un gran tonto, despreciar a una linda jovencita como tú. Vamos Cath, deja de pensar en él. Hay Chicos que desearían estar a tu lado, si él no supo apreciarte fue su problema, pero por favor deja de llorar- decía un calmado Tai para darle ánimos a su amiga, pero por dentro tenia una furia contenida, que sumada a su enojo de días previos, hacían al castaño una bomba de tiempo.
Por su parte, Catherine al oír las palabras dichas por el japonés, dejo de llorar pero aun sollozando se aferró a su pecho, mientras insegura volvía a hablar.
-En... ¿En serio crees eso de mí? ¿En serio... Crees que soy linda?- Tai quedó confundido al oír las inseguras palabras de la rubia, así que tratando de verla a los ojos, levantó delicadamente su rostro y mirando esos bellos ojos azules, le respondió.
-Claro, tú eres una hermosa señorita, que haría a cualquier chico; el hombre más envidiado de todo París- al escuchar tal respuesta, Cath no pudo evitar sonrojarse y volviendo a bajar la mirada, hizo una pregunta interesante.
-¿Taichi, tú... Tú serias uno de esos jóvenes que desearían estar a mi lado?- al terminar de hablar, Catherine alzó su rostro esperando por la respuesta del castaño, quien dudo por un segundo e hizo que la rubia delante de él volviera a bajar la cabeza y el sonido de sollozos volvía a escucharse. Al notar esto, Tai levantó de nuevo el rostro de Cath, y seguro de si, le respondió.
-Cath, claro que me gustaría ser el hombre más feliz estando a tu lado, pero...-
-Pero... No me engañes. Me dices todo esto por lástima, pero entérate que yo no necesitó la lastima de nadie- y separándose de Tai, Catherine empezó a alejarse, pero el japonés la sujetó por uno de sus brazos haciendola detenerse y dándole la vuelta, la sujeta de los hombros mientras vuelve a hablar.
-Cath, lo que te dije es cierto. Para mi seria lo mejor ser algo tuyo, pero primero hay que conocernos mejor. Quiero que me conozcas antes de empezar algo entre tú y to. ¡Quiero que conozcas al verdadero Taichi Yagami!- ante tal revelación, la parisina dejó de forcejear y mirando al rostro de Tai, le dijo.
-Si quieres conocerme mejor, que te parece si empezamos esta noche. No creó que conozcas a alguien aquí en París, así que ven a mi casa a cenar- dijo la rubia, pero al ver la confusión en el rostro de Tai, añadió.
-No te preocupes por mis padres, a ellos les agradará que cenes con nosotros- decía una inocente Catherine, pero por dentro festejaba, pues tenía la respuesta a su dilema de ese día.
-¡si! Cuando vean a Taichi, mis padres dejaran de molestarme- pensaba una alegre Catherine, mientras Tai aceptaba la invitación propuesta por su rubia amiga.
Fin capítulo 3.
¿Qué pasara durante la cena? Y ¿por qué tanto interés en que Tai vaya a la casa de Cath? Esto y mas cosas serán reveladas en el siguiente capitulo.
