Qué tal bebés, aquí con otro capi ^^
Karen Agreste: No hay cosa más bonita que pasar una época así con la familia o aquellas personas que son importantes para nosotros ^^ Noooo, claro que no, pff... cómo se te ocurre que haría eso xD Ni él mismo se la cree jaja. Fue gracioso, porque mientras yo escribía este cap me llegó tu review y fue como ''lectura doble'' jaja. ¡Nos estaremos leyendo, bye bye!
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Capítulo 17: La delgada línea entre el decir y hacer
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No…. no, no, no, no y no. ¡Absolutamente no! ¿Es que acaso eso era una broma? ¡¿Quién rayos podía pensar en algo así?! Tenía que estar demente, chiflado, ¡loco de remate! Solo alguien que fue arrojado de cabeza desde el segundo piso cuando era bebé podría tener semejante ocurrencia, un alienígena varado en el planeta tierra, alguien que solo quería ver el mundo arder… Alguien que estuviera tan loco como ella para aún llevar el dichoso papel aún en la mano.
''Según el calendario este es el día de los besos. Las reglas son simples, es el día 17, da diecisiete besos a 17 personas diferentes. Buena suerte, estaré esperando el mío… ;) ''
Qué clase de osado y atrevido tenía las agallas para pensar en aquello… No, tenía que haber perdido demasiado el juicio como para seguirle la corriente en esta ocasión, pero de no hacerlo eso significaba que hasta ahí llegaría el calendario… tradiciones son tradiciones. Y aún así, pese a considerarlo una total locura, pese a que se veía ya en el manicomio, el primer y segundo beso fueron para sus padres. Con ellos era fácil, incluso decir que besaría a medio mundo era fácil, pero hacerlo… conseguir los diecisiete besos… eso era algo totalmente diferente.
Sí, genial, ¡muy bien, Marinette! Oficialmente estás loca… Qué buena forma de comenzar un día lunes…
Alya le miró por unos instantes, bajó la vista hasta la nota que la chica sostenía entre las manos, la volvió a ver y soltó a reír.
—Interesante desconocido; entra a tu casa para dejarte un calendario, y en lugar de robarte algo te deja obsequios y te pide que vayas por el mundo dando besos y entregando amor. Jajajajajajaj.
De acuerdo, que se burlara, de todos modos si ella estuviese en su lugar de seguro que haría lo mismo; ni siquiera ella misma llegaba a entender por qué hacía todo eso.
—Es… demasiado ridículo jajaja, pero aún así, como tu mejor amiga, dejaré que sumes otro más a la lista.
Alya le señaló su mejilla y Marinette sonrió apenada. Sí, uno de esos días definitivamente terminaría en la consulta de un psiquiatra.
—Ahora solo te faltan 14. Buena suerte, esto realmente no me lo pierdo por nada.
No, eso no había sido fácil, ni siquiera había sido tan gratificante como las otras cosas que pudo encontrar en más de una ocasión dentro del calendario, esta vez había sido algo demasiado vergonzoso. Pero como ya había comenzado con eso y dado su palabra de terminar hasta el último día de calendario solo para poder conseguir averiguar quién estaba detrás, no pensaba retroceder ahora, por más bochornosa que la situación resultara.
El primero luego de Alya había sido Nathaniel, ¿mala idea? Sí, probablemente, en especial luego de considerar lo que había sucedido hace un tiempo, pero con una torpe explicación entre la vergüenza y sus palabras apresuradas, supuso que lo dejaría claro. Mylène e Iván le siguieron, la pareja con una cara de sorpresa a duras penas y entendió algo sobre un calendario de Adviento y no sé qué; la pobre tan pronto como había dicho aquello se marchó corriendo. Marc también cooperó, pero la explicación para él fue un tanto más entendible; el chico le animó y le deseó buena suerte para completar su tarea diciendo que era una forma muy novedosa de esperar la Navidad. Para Rosa y Juleka la que dio una explicación decente fue Alya, aprovechando que Marinette corría de aquí para allá mientras deseaba cada vez con más fuerza haber desaparecido bajo el suelo hace horas. Las chicas curiosearon un poco y se entusiasmaron ante la idea de aquel desconocido que le estaba dejando regalos, muy pronto sería el foco de la atención para las chicas, de eso no había duda. Kim, Alix, Max, Nino, Chloé en un descuido, incluso se hizo de valor para sumar a la lista a Lila, eso le había costado todos sus esfuerzos, pero si podía con ellas entonces podría con lo que se le pusiera en frente… o al menos eso creyó. La última persona que quedaba era nada más y nada menos que Adrien… sí, qué mejor. Se había pasado todo el día de aquí para allá regalando besos en la mejilla a medio mundo, pero con él… no, con él el valor se había caído tres pisos en negativo.
—No, esto es una broma aún peor.
Mencionó mientras se sujetaba la cabeza con ambas manos. Las chicas se miraron entre sí calculando meticulosamente las palabras que usarían para animarla.
—Vamos, ya besaste a medio mundo, porqué Adrien no.
La pregunta de Alix era muy fácil de responder, pero esta vez no pensaban dejarle reprochar; si había tenido el valor suficiente para besarlo aquel día en el picnic, no había excusa suficiente para decir que ahora no lo tendría.
—Sí, además, ya todos han recibido tu pequeño obsequio, jamás notaría que pueda tratarse de otra cosa.
El resto asintió. Por su parte Marinette sentía que realmente no tenía salida de esta, tal vez debió pensárselo mejor y dejar todo eso hasta ahí aquella mañana…
Todas se habían escondido tras una de las murallas cercanas a la salida para ver cómo le iría a Marinette, la chica, según lo acordado, alcanzaría a Adrien en la salida y ellas, como era de esperarse, no se perderían aquello por nada del mundo.
—50 a que no lo logra y sale corriendo.
Alya se volteó hasta Alix quien había comenzado a hacer apuestas, tal vez podía considerarse como una pérdida total de apoyo y confianza en el valor de Marinette, pero sin duda en este caso era algo muy rentable.
— ¿No se supone que la estamos apoyando…? Anótame con 50 a mí también.
Muy bien, aquí vamos…
Respiró una gran bocanada de aire y salió de su escondite para poder darle alcance a Adrien. En cuanto el muchacho escuchó su nombre se detuvo para sonreírle.
—Ey, qué sucede, Marinette.
—Yo… este, yo… es por… po-po-po-po-por el ¡Happy Navidad! ¡No! quiero decir… el Merry pascua. No, el feliz Christmas…
Adrien alzó una ceja divertido sin saber muy bien qué estaba tratando de decirle.
Vamos, tú puedes, ¡tú puedes!
En un momento de valor que ni siquiera reparó a saber de dónde consiguió, se paró de puntitas y alcanzó su mejilla para darle un rápido beso, luego sin dejarle reaccionar o decir algo echó a correr fuera de la escuela como si su vida dependiera de ello.
Un ''Feliz janucá'' fue todo lo que él escuchó. Ni siquiera reparó en el grito que el grupo de chicas escondidas más atrás había dado; su mente se quedó en aquel latido que su corazón se saltó cuando ella tocó su mejilla. No, jamás se arrepentiría de haber escrito esa nota…
—No puedo creer que hice todo eso.
—Es impresionante que lo lograras, realmente te felicito. Para la próxima supongo que podré ganar esos 50…
— ¿Qué?
—Oh, nada, jeje. Bueno, nos veremos mañana entonces, niña, si es que no mueres antes recordando lo de hoy.
—Espero que no, pero si no me ves ya sabes qué sucedió. Hasta mañana.
Cuando escuchó que Alya había cortado la llamada suspiró con aún más fuerza. Ni siquiera podía creer que todo eso realmente hubiera sucedido, aún le parecía que todo fue una fantasía o alguna especie de sueño raro y que aún seguía dormida. Lo peor de todo es que sin importar a cuantas personas besó, incluyendo a su ''querida amiga'' Lila, solo sumaban 16; eso tal vez era lo más frustrante.
— ¿Día agotador, my prrrincess?
Volteó ligeramente a verlo y asintió. De pronto, se le ocurrió una brillante idea, en especial cuando recordó la tarde de ayer.
—Ey, gatito, creo que tengo un pequeño obsequio para ti.
— ¿Hmn? ¿Para mí?
Sin responderle con palabras solo se acercó y lo besó en la mejilla para luego alejarse con una sonrisa un tanto maliciosa en los labios, en especial tras ver la cara de sorpresa de Chat.
—Y con ese son 17… creo que de todos modos gané esta.
Sí, lo había conseguido, logró el reto más difícil que hasta ahora el calendario le había planteado, pero lo que no sabía ella era que la persona que realmente ganó era la que ahora estaba a punto de derretirse en ese momento. Para Chat, ese día había obtenido premio doble.
—Yo también tengo algo para ti.
— ¿Eh?
Se acercó y ante la sorpresa de ella le besó en la frente, justo por sobre el flequillo. Ahora eran sus mejillas las que intentaban asemejar los farolitos luminosos con los que había decorado su balcón.
—Los besos en la Frente son mucho mejor, recuérdalo, preciosa.
En definitiva, él había ganado por donde se le mirase…
