DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Twilightholic-Tanya. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)

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Outtake 4

… Now I realize you´ve fallin´ for me…

Estoy tratando de controlarme. No quiero perderme en esta chica. No quiero ir más allá de lo que usualmente hago. Las cosas se ponen más complicadas cuando el sexo entra en escena. Se involucran emociones y las chicas se vuelven más dependientes. No quiero eso.

Pero la manera en la que esta chica se mueve debajo de mí, su respiración pesada y cálida contra mi oreja, me hace quererlo de una manera que me hace creer que nunca antes había querido nada más.

Su aroma es fascinante, y ella es suave y delicada y todo lo que quiero.

Mis dedos, teniendo una mente propia, se mueven hacia sus jeans. Sé que no tiene experiencia. Sé que soy el primer chico con el que ha tenido intimidad. Sé que debería detenerme, pero mi mente, llena de todas las cosas que sé, está ausente de mi cuerpo que solamente está lleno de necesidad. Necesidad de ella. Necesidad de verla llegar al límite. Necesidad de, tan solo por un momento, hacer que se olvide de todo excepto de mí.

Sé que debo esperar a que ella esté lista. No quiero asustarla, pero en un movimiento que me toma por completo con la guardia baja, ella rompe el beso. Por la manera en que jadea por aire, asumo que es para respirar. Yo puedo respirar sin problemas, dejando suaves besos en un camino que me lleva a su garganta. Amo su garganta. Es donde huele más a ella y los sonidos que obtengo de ella siempre me ponen ebrio de necesidad.

—Mmm, para —jadea. De repente estoy temeroso de haber llevado las cosas más lejos de lo que tengo derecho. Tengo miedo de haber malinterpretado su lenguaje corporal. Me quito de ella de inmediato, mis ojos buscando su rostro para asegurarme de que esté bien. Se ve bien.

—¿Estás bien? —pregunto cuando no puedo encontrar mi respuesta en su rostro.

—Sí, sí —me asegura de inmediato, probablemente sintiendo el pánico que me invade—. Estoy bien, pero debería irme pronto.

Puedo ver que se siente avergonzada de rechazarme y me muevo. No quiero apresurarla en nada. Quizá sea difícil pensar cuando la sangre se ha ido de mi cerebro, pero respeto el "no" de una chica. Estoy a punto de dejarle saber eso cuando veo que algo en mi techo le ha llamado la atención. Me estremezco, sabiendo exactamente qué la tiene tan concentrada.

Estoy listo para que se comience a burlar de mí, pero me sorprende cuando no lo hace.

—¿Son constelaciones? —pregunta y no escucho la burla en su voz, solamente curiosidad. Una profunda emoción comienza a calentar mi piel. Amo que ella las reconociera y, antes de que pueda detenerme, salto de la cama. Apago las luces para que ella pueda verlas por completo y luego vuelvo a su lado.

Nos quedamos lado a lado, mirando las pálidas pegatinas amarillas que adornan mi techo negro.

Mirarlas trae de vuelta los recuerdos.

Recuerdo las semanales idas a acampar. Recuerdo mapear el cielo, escuchando historias de los grandes héroes que vivían entre las estrellas.

Comienzo a explicarle. Señalo mis constelaciones favoritas, dejando que conozca un poco de la historia detrás de cada una de ellas.

Sé que es demasiado fácil para mí perderme en mi conocimiento y pasión. Podría seguir por horas, explicando por qué cada historia es tan interesante y los mejores lugares para ver cada grupo. Sé que puede ser tedioso de escuchar, pero no para Bella.

Escucha con atención, preguntando cosas de vez en cuando que me lleva a otra tangente de información. Realmente nunca he sido capaz de discutir mi amor por el cielo nocturno con nadie más que mi padre, y Dios sabe que ha pasado mucho tiempo desde que hablamos de cosas como estas. Bella me deja hablar. Ella escucha y, a pesar de que quizá no entienda todos los datos, de alguna forma, sé que le importa. Ese inquietante sentimiento que siento cada vez que paso tiempo con ella vuelve. Pica mi piel de una manera que es atractiva e incómoda a la vez.

Se mueve, las sábanas crujiendo en la silenciosa habitación y pregunta la única cosa que no quiero responder.

—¿Cómo te interesaste por las estrellas?

Me tomo un momento para pensar mi respuesta, antes de conformarme con la verdad.

Le digo acerca de los campamentos y cómo la pasión de mi padre terminó en mí. En el momento, amaba las estrellas porque él lo hacía. Lo admiraba tanto que quería ser justo como él. Es irónico que ahora quiera asegurarme de no terminar como él, casado con su amor de preparatoria y aún viviendo en el pueblo que nació.

Siento que he arruinado la tranquila atmosfera con mis palabras mientras una pesada tensión parece instalarse sobre nosotros. La cama se hunde mientras Bella se gira hacia mí, recargándose en su codo. No puedo ver su expresión, lo que me alarma porque el rostro de Bella es como un vistazo personal a la complejidad de su mente. Me estiro detrás de mí, encendiendo la lámpara.

Pronto estamos envueltos en una luz amarillenta.

Espero ver la simpatía en su rostro, pero no lo hago. No veo ningún tipo de juicio; solamente una simple sonrisa. Se estira, y sus delgados dedos trazan una suave línea de mi mandíbula a mi barbilla. Su piel es placentera contra la mía, dejando un camino de electricidad. No puedo evitar preguntarme por qué ella tiene ese efecto en mí.

Miro hacia arriba y encuentro su mirada. Sus ojos brillan en la luz y, por primera vez, me las arreglo para ver por completo su pupila dentro de la piscina de dorado marrón.

Siempre disfruté los ojos azules. Admirar la manera en la que cierta ropa los vuelve más prominentes o la forma en la que la luz puede cambiarlos de azul cielo a una atemorizante tormenta.

Pero finalmente me doy cuenta de lo mucho que subestimé los ojos marrones. No creo que Bella pueda hacer que sus ojos se vean amenazantes o fríos si lo intentara. Siempre serían cálidos, y aunque dudaba que el marrón tuviera tanta complejidad, nunca he visto el mismo tono en sus ojos.

—Tus ojos cambian de color —susurro, dejándole saber mis pensamientos. Ella deja salir una risa que inmediatamente me hace sonreír y relajarme de nuevo en mi almohada. Me giro hacia ella, dejando mis manos bajo la almohada como ella ha hecho.

—No, no lo hacen. Son cafés, siempre —dice de inmediato. Me pregunto si ella también ha subestimado sus ojos.

Me apresuro a explicarle, dejándole ver solo una muestra de los diferentes tonos que he visto en sus ojos. Mis palabras la hacen sonrojar, y cierra los ojos, avergonzada por el repentino escrutinio.

Cuando los abre de nuevo, aún estoy mirándola.

Es raro el tiempo que he pasado con esta chica. Siempre ha habido pláticas sin sentido.

Esto no es así. Solo somos nosotros y el sonido de nuestra respiración. Quiero besarla de nuevo, pero me siento casi perdido en este momento.

Eventualmente el silencio se vuelve demasiado. Mis dedos pican por tocarla. Me muevo, y ella se ajusta automáticamente, acostándose mientras me quedo sobre ella.

Me pregunto por qué siquiera nos detuvimos, pero luego sus palabras suenan en mi mente.

—¿Pensé que tenías que irte? —le recuerdo antes de comenzar de nuevo solamente para detenernos pronto.

Ella me da una sonrisa coqueta.

—Puedo quedarme unos minutos más.

Nunca he sido tan feliz al escuchar esas palabras. Me inclino, sintiendo el calor radiando de su piel. Me detengo cuando puedo sentir el contorno de sus labios. Quiero que ella tome el control. Quiero su permiso.

Espero a que ella encuentre mis labios; no es como si hubiera mucho espacio que cerrar, pero nunca hace lo que espero. En su lugar, se separa tanto como puede, encontrando mis ojos.

—Cuando estás molesto, tus ojos se tornan verde oscuro. Pero justo ahora, lucen como un lago —me dice. Estoy a punto de preguntar cuándo me ha visto molesto, pero no tengo tiempo. Me atrae hacia ella y me besa con las habilidades que le he dado.

No es sino hasta más tarde que registro lo que sus palabras significan. Ella también ha estado prestando atención.


No puedo explicar la rabia que me invade bajo la piel, calentándola con una quemazón con la que no estoy familiarizado.

Ni siquiera sé por qué verla con él me molesta. No están haciendo nada malo. Solamente están hablando. Bueno, técnicamente, si él la empujara contra el casillero y llevara su boca a la de ella, aún no estarían haciendo nada malo. Saco ese pensamiento de mi mente de inmediato ya que solamente hace que la rabia crezca más.

Odio esto.

Está yendo demasiado lejos. Sé eso. No debería estar celoso.

No debería importarme demasiado. Debí haber dejado ir a Bella después de la fiesta. Pero no lo hice, y ahora quiero patear el trasero de este chico solamente por hacerla reír.

Comienzo a caminar hacia ellos cuando mi cabeza duele por sobre analizar esto. Puedo terminar con esta rabia justo ahora.

Cuando me acerco a ella, envuelvo mi brazo alrededor de su cintura, besando la suave piel justo bajo su mandíbula, solamente porque puedo. Porque ella ya me lo ha permitido. Porque él no puede.

Veo el sonrojo por su cuello y sus mejillas.

—Hola —digo, dejando que mis ojos caigan en el chico. Lo conozco. Fui su amigo hace mucho tiempo. Alec está demasiado ocupado mirando al suelo. Bella discretamente trata de crear espacio entre nosotros. El aire está lleno de incómoda tensión.

—Avísame lo que decidas —dice Alec rápidamente, alejándose de nosotros. Lo veo perderse entre la marea de estudiantes apresurándose a sus clases. Ella no le responderá. Por lo menos, no por ahora.

Relajado, tomo mi lugar en el casillero junto al de ella. Bufa y rueda los ojos, la irritación está sobre ella como una capa.

—¿Qué? —pregunto, sabiendo bien por qué está irritada. Quizá sobre reaccioné. Hasta donde yo sé, él pudo haberle preguntado por la tarea, pero no iba a tomar ese riesgo.

Sé que eventualmente tendré que lidiar con los sentimientos que ella provoca en mí, pero por ahora me quedaré con la engreída satisfacción.


Gracias a las chicas que dejaron su review:

Adriana Molina, Pili, torrespera172, Techu, Tata XOXO, Yoliki, WolfWoman23, Tecupi, calvialexa, tulgarita, miop, Gabriela Cullen, krisr0405, patymdn, nydiac10, Liz Vidal, Lady Grigori, cavendano13, somas y carolaap.

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