DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Twilightholic-Tanya. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Outtake 5
… I never meant it that way with your heart on your sleeve and your mind on forever…
—Tú y Bella parecen haberse vuelto muy cercanos —dice Jasper una tarde mientras estamos en el sótano.
—Ella está bien —le digo, manteniendo mis ojos en la pantalla.
—¿Te gusta?
Me encojo de hombros. No sé cómo me siento con Bella. Me gusta más de lo que debería, pero no quiero sobre analizarlo. Solo quiero jugar el jodido juego, pero debí haber sabido que Jasper no dejaría el tema tan fácil.
—Toda esa mierda que me diste por María y tú estás sobre la jodida luna por esta chica —bromea Jasper pero sus palabras prenden una mecha, encendiendo una enérgica ira que no sabía que contenía.
—Joder, ¿podrías callarte? ¡No, no estoy sobre la luna por ella, me gusta, sí, pero no es nada que no pueda encontrar en otra chica! —suelto, mis palabras con más fuerza de la que pretendía. Jasper alza las manos en señal de paz, rodando los ojos.
—De acuerdo. De acuerdo. Lamento haberlo mencionado.
—Como sea, hombre —digo, tratando de olvidarlo. No quiero pelear con él. No quiero que me guste Bella Swan.
De cualquier modo, parece que realmente no importa lo que yo quiera.
La puerta se abre con un chillido y alzo la cabeza para ver quién es. Mi padre entra en la habitación, con el pantalón arreglado y el cabello hacia atrás. Me vuelvo a recargar en la almohada y arrojo la pelota de béisbol hacia el techo.
—Hola —saluda. Su postura es incómoda, y puedo ver que no sabe exactamente qué hacer, metiendo las manos en sus bolsillos y mirando alrededor de la habitación.
—Hola —respondo. Realmente no sé por qué está aquí y su presencia no es bienvenida. Se las arregla para hacer el espacio pequeño y sofocante. Mi habitación es mi santuario, y odio que él la haga parecer menos.
—¿Cómo está todo en la escuela? —pregunta, caminando hacia el librero y pasando sus manos por los libros. Me acuerdo de cuando Bella estuvo aquí. Es chistoso como nunca he encontrado su presencia en mi habitación como intrusiva.
De repente la extraño, dándome cuenta de que es el primer fin de semana que no hemos pasado juntos.
—Está bien.
—Qué bueno, qué bueno.
—¿Necesitabas algo? —pregunto, mis palabras saliendo apresuradas y torpes. Me siento y me recargo contra la cabecera. Camina hacia mi escritorio, recargándose contra él.
—No. Es solo que ha pasado un tiempo, ¿no?
Me encojo de hombros. De vez en cuando mis padres se dan cuenta de que no han hablado conmigo en casi una semana e intentan hacerlo exactamente de esta manera.
—Y, ¿has decidido algo acerca de la Udub?
Las palabras causan que mis hombros se tensen. Es la misma discusión, diferente día. Creo que mis padres saben que si su hijo está a más de dos mil kilómetros de distancia en Chicago, realmente tendrán que enfrentar la farsa de su matrimonio. No es mi responsabilidad mantenerlos juntos, y estoy cansado de ser su cubierta.
Y a pesar de eso, he estado pensando en la UDub últimamente. Ya no me parece tan horrible.
—Lo he pensado —le contesto, sabiendo que mis cartas de aceptación a la UDub y la UIC están en los cajones debajo de él.
—¿Y? —presiona.
—Aún quiero ir a Chicago —le contesto, aunque no estoy muy seguro. Eso me asusta. He estado tan seguro de mis planes a futuro y odio que de repente lo esté dudando.
Un pesado suspiro escapa de mi padre, y veo como sus hombros se encogen.
—Bueno, démosle más tiempo, ¿no? —Frota sus palmas contra su pantalón. Me muerdo la lengua para evitar una discusión y él sale de mi habitación.
De pronto mi teléfono suena con un mensaje de texto. Es Bella.
Ver su rostro en mi pantalla es como una bofetada en el rostro.
Es ella. Esta chica que no se supondría que fuera más que un desafío para mi curiosidad ha hecho que me cuestione y repiense todo. Una ira irracional se forma en mi estómago. Estaba perfectamente bien antes de ella. Tenía todo planeado.
No dejaré que ella siga arruinando las cosas para mí.
Más tarde en esa semana, he decidido que es hora de terminar las cosas con Bella. Es obvio que se ha convertido en una distracción más grande de lo que pretendía, y quiero volver a las simples relaciones a las que estoy acostumbrado a mantener. No sé cómo hacerlo, y odio que se sienta como un rompimiento.
Los rompimientos significan que alguien sale lastimado.
La pesadez se queda en mi estómago como una pesada piedra, mi mente creando escenarios de qué es lo que diré.
¿Se enojará? ¿Llorará? ¿Siquiera le importará?
Estoy distraído con mis pensamientos que solamente el sonido de mi nombre siendo llamado me saca de ellos.
—¿Te nos unirás, Ed? —dice alguien, Seth o Jasper, pero no estaba prestando atención.
—Sí, sí —murmuro, pretendiendo que no estaba perdido en mis pensamientos. Seth palmea mi espalda.
—¡Creo que dijo que sí! —dice Maggie con un entusiasmo fingido. Ruedo los ojos ante su exageración de mi ausencia. Ha pasado un tiempo desde que estuve con ellos, pero no me he ido por siempre.
—Como sea. ¿Cuándo?
—No lo sé. Mags, ¿a qué hora tú y G salen de la práctica? —pregunta Seth.
—No tenemos práctica hoy —responde Maggie, buscando a la nueva amiga que recientemente ha tomado bajo su protección. La nueva chica es linda. Cabello oscuro y ojos azules claros. La contradicción que mantiene mi atención solo un poco más de lo que debería.
—Espera, ¿esta noche? —pregunto cuando sus palabras se registran en mi mente. Veo la sonrisa petulante de Jasper, una que dice que espera que cancele.
—Sí, ¿eso está bien? —dice la nueva chica, Gianna. Sus ojos azules son grandes y llenos de esperanza. Sé que tengo planes con Bella, pero la piedra en mi estómago se siente más ligera sabiendo que puedo aplazar la conversación por otro día.
—Nah, está bien —digo, justo cuando veo un cuerpo pequeño entrar a la cafetería—. Solo dame un segundo.
Estoy fuera de mi asiento antes de que puedan responder, apresurándome hacia las cocinas. Ella ya está en la fila cuando entro.
—Hola —saludo.
—Hola —dice con otra brillante sonrisa. Me molesta que se ponga tan feliz de verme. No creo haber hecho algo particularmente espectacular para merecer esa sonrisa.
—Oye, sé que dije que haríamos algo hoy —comienzo, ignorando la culpa que se forma mientras registro la decepción en su rostro—, pero no puedo.
—Oh —dice, mirando hacia otro lado—, está bien.
La sigo mientras toma su almuerzo. Me siento aliviado de que no esté haciendo un berrinche o incluso pidiendo una explicación.
Mi teléfono vibra contra mi pierna. Lo saco para revelar un mensaje de Jasper.
¿Tu cuidadora dijo que puedes jugar?
Ruedo los ojos ante su estupidez, enviándole una rápida respuesta.
Lo hizo. También dijo que Jazzy tiene que estar en casa a la hora de dormir.
No puedo evitar mi sonrisa mientras uso el apodo favorito de su madre para él. Si Jasper es protector de algo, es de su mamá.
Escucho la voz de Bella, pero no registro sus palabras. Con un sobresalto, me doy cuenta de que está hablándome. Miro sus grandes y pacientes ojos.
—¿Qué?
—¿Este fin de semana? —repite, deslizando su botella de agua hacia la cajera. Dudo en darle una respuesta. La pesadez regresa a mi estómago ante el pensamiento de tener esa conversación esa semana.
Saco mi cartera para distraerme de esos pensamientos y pago por su bebida.
—No lo sé. Te diré luego —le digo antes de ir de nuevo con mis amigos. Sé que no seré capaz de aplazar la conversación por mucho. Eventualmente, tendré que lidiar con eso.
Está callada de camino a su casa. Me pregunto si está molesta acerca de los planes cancelados. Parecía haberlo aceptado tan bien como lo había hecho la última vez. Tengo la sensación de que sabe lo que se viene.
Simplemente debería decirle que se terminó.
Pero no sé exactamente cómo decirlo. Para terminar tendríamos que ser una pareja de verdad y nunca lo fuimos. Yo no mantengo relaciones. Se vuelven complicadas y, tristemente, me doy cuenta de que esto ya se complicó. Bella simplemente hizo que fuera tan fácil, que olvidé que no se suponía que lo extendiera. Odio terminarlo, pero sé que es lo mejor.
Para ambos.
Mientras me estaciono, planeo simplemente decirlo.
No podemos seguir siendo amigos, Bella. Simple y sencillo. Cortar el lazo con palabras duras. Sin dejar nada.
Pero aunque las palabras están en la punta de mi lengua, no salen.
—Entra por un rato, dado que no tendremos el fin de semana —dice de repente, tomando su mochila y saliendo del auto. No mira atrás y su repentina confianza me toma por sorpresa.
Apago el auto y la sigo hacia la casa. Cierro la puerta detrás de ella y me sorprendo de encontrarla en las escaleras.
—¿Vienes? —pregunta a mitad de camino cuando se da cuenta de que no la estoy siguiendo. Nunca he sido invitado a su habitación antes. Sé que no debería ir. Debería llevarla a la cocina y sacar esas palabras de mi boca, pero mi curiosidad puede más. Sin poder resistirlo, la sigo por las escaleras.
Su habitación es pequeña, como el resto de la casa, pero cada rincón grita Bella. Sus libros son viejos y usados, descansando sobre su escritorio, su mesa de noche y sobre una pequeña repisa. Casi toda la habitación es de color blanco o beige, pero los puntos de color llaman la atención. El vibrante verde de las fundas de las almohadas, el marco amarillo, la flor rosa neón que sostiene collares rotos.
Deja la mochila en su escritorio y se gira hacia mí. Me tomo un momento para verlo todo.
—Linda habitación —comento y de repente está frente a mí. Envuelve sus brazos alrededor de mi cuello e instintivamente envuelvo los míos alrededor de su cintura. Estos movimientos son tan naturales en mí. Me pregunto cuándo me permití convertirme en parte de una pareja.
Sus dedos juegan con el cabello en mi nuca y se alza para besarme. No debería, pero dejo que lo haga, perdiéndome en el beso.
Profundiza el beso y su pasión en el beso me sorprende. Hay algo en sus movimientos que me sorprende. Es atrevida y agresiva, y estoy completamente indefenso.
Antes de que me dé cuenta, me lleva hacia atrás, mis rodillas chocando con la cama. Me siento, y ella no duda en subirse a mi regazo, nunca rompiendo el beso. Nunca ha sido así antes y que Dios me ayude si no lo amo por completo.
Me doy cuenta de que quizá esta sea la última vez que pueda besarla. Esto tiene un efecto en mí mayor de lo que pensé y, pronto, no puedo tener suficiente de ella. Ni puedo hacer que esto dure lo suficiente. No puedo imprimir el beso en lo más profundo de mi piel para que nunca lo olvide. Sé que no puedo hacerlo, pero no dejo de intentarlo.
Con el tiempo su sabor se borrará, y no seré capaz de recordar cómo se sentía bajo mis dedos.
Se separa, y lo que hace después detiene mi corazón. Se quita la playera, y no es como si nunca hubiéramos actuado de esta manera, pero estas acciones son diferentes. Significan algo diferente, y me siento indeciso.
No agrego el sexo a las cosas. Es una regla que me las he arreglado por mantener hasta ahora, pero nunca he querido a nadie de la manera en la quiero a Bella. La necesidad es casi como un ente físico, controlando mis acciones. Toma mis brazos y los envuelve alrededor de su cintura, presionando mis dedos en su piel.
—Bella —ruego, y no estoy seguro por qué. No sé si necesito que se detenga. No sé si necesito que continúe. Solo quiero encontrar un poco de voluntad. Necesito un respiro. Necesito que las cosas se enfríen, porque mi mente está revuelta con lujuria y esta chica.
—No tenemos que… —hacer esto ahora.
—Quizá deberíamos… —detenernos, por favor.
—No creo… —que pueda hacer esto.
Espero que uno de mis pensamientos saliera en una completa y coherente oración.
Se separa, mirándome a los ojos y no creo haber estado nunca tan asustado. Sus ojos están llenos con la voluntad que parezco haber perdido.
—Quiero hacerlo.
Y me pierdo. Me rindo. El puente colapsa. Porque ella quiere hacerlo, y Dios sabe que yo la quiero.
La giro, depositándola en el colchón y estamos jalando tela y bajando cierres y quitando mezclilla. Su piel no tiene fin y es suave, y veo como mis dedos tienen el poder de crear escalofríos en sus brazos y muslos.
Su respiración es pesada y mis ojos son atraídos a los movimientos de su pecho. Beso el contorno de su pecho, hacia su clavícula y cuello, sintiendo el calor de su piel mientras la sangre corre a su rostro. Puedo ver que está nerviosa por la manera en la que sus dedos tiemblan en mis brazos. Me preocupo por ella.
—Bella, yo... —Ni siquiera sé qué es lo que planeo decir, pero ella no quiere escuchar nada de eso. Atrae mi boca hacia abajo y los besos son lentos y sin prisa. Nos disfrutamos mutuamente.
Parece calmar sus nervios y quiero hacerla sentir bien. Quiero hacerla olvidar todo y todos excepto a mí. Quiero escuchar la manera en la que su respiración se corta cuando toco un sitio particularmente placentero. Quiero escuchar mi nombre en esos jadeos sin respiración que me hacen creer que mi nombre nunca se escuchará tan bien como lo hace cuando viene de ella.
Ella me da todo lo que quiero y más. Está sin respiración y sus dedos se clavan en mis brazos de la manera en la que sé que está cerca. Muevo mi boca hacia su cuello, mordiendo gentilmente el sitio en donde su hombro y su cuello se unen y ella está perdida.
No muevo mi cabeza mientras me deslizo dentro de ella. Realmente no me puedo concentrar en nada más que mis movimientos en ese momento. Ella es todo lo que nunca imaginé que sería. Mi piel está en llamas, y cada nervio está más sensible que el último. Siento todo y nada.
Estoy siendo consumido por ella, y en este momento no tengo ningún miedo. No la resiento. No le temo. Simplemente estoy con ella. Podría enamorarme de esta chica. Podría ahogarme en ella y nunca tener que preocuparme por tomar otro respiro. Sería demasiado fácil. Tan fácil, que me temo que ya sucedió.
Pronto me pierdo en un placer que adormece mis dedos y nubla mi visión y me deja jadeando sin respiración contra su piel. Su esencia me conforta y su piel es cálida y resbaladiza bajo la mía.
Y aunque mis músculos están flojos y relajados, los suyos están rígidos y tensos.
—¿Estás bien? —pregunto, una necesidad física de que ella esté bien se queda bajo mi piel. Ella asiente, pero se voltea y sé que las semillas de la separación ya fueron plantadas.
Se gira, llevándose mi brazo con ella. Sé qué es lo que quiere. Yo también lo quiero.
Envuelvo mis brazos a su alrededor, acercando su cuerpo a mi pecho y hago mi mejor esfuerzo para impedir que los árboles y la maleza se atrevan a crecer entre nosotros. Ya puedo sentirlos emerger por el espacio entre nuestra piel.
Le pregunto por Charlie y ella me asegura que no estará en casa hasta la mañana, dándome unas cuantas horas más con ella. No será suficiente, pero será todo lo que puedo permitirme.
Y cuando finalmente me alejo, es como si un cuchillo me atravesara.
Lo bueno es que quería una ruptura limpia.
Gracias a las chicas que dejaron su review:
somas, Adriana Molina, WolfWoman23, Tecupi, alejandra1987, torrespera172, Pili, bbluelilas, kaja0507, almacullenmasen, carolaap, Gabriela Cullen, FlorVillu, Liz Vidal, cavendano13, tulgarita, krisr0405 y Lady Grigori.
De una vez quiero desearles un muy feliz año nuevo y espero que el 2019 les traiga puras cosas buenas para ustedes y sus seres queridos :)
No olviden dejar su review y nos leemos pronto ;)
