Bueno, tras dos meses de espera, y tras pasar por el aniversario del fic sin actualización, llegó el siguiente capitulo. ¿Listos? (Modo Jag Duran = ON) cinturón de seguridad y, vamos para allá.
-Diálogos-
-Pensamientos-
-Diálogos de dioses o seres superiores-
-Pensamientos de dioses o seres superiores-
(Lugar, Fecha, etc…)
(N/a: Nota de autor)
Capitulo 12: Huellas en Ikana.
Lentamente y sin soltar a Mikau, Link caminó directamente al castillo de Ikana. Durante todo el trayecto estuvo atento a su entorno, más que nada por Mikau, quien aunque estaba usando la careta de piedra que debería hacer que los monstruos no lo notaran siquiera, algunas personas y monstruos podían notar "algo", y los gibdos ocasionalmente lo hacían. Afortunadamente no había ninguno a la vista y, con algo de suerte, se distraerían con él al estar usando la mascara de Gibdo.
Por su parte, Mikau apretaba fuertemente la mano de su padre, temblando de miedo por lo tétrico del lugar y la espantosa sensación que se sentía en todas partes. Afortunadamente el rio seguía corriendo y por tanto la música producida por la antigua casa del profesor Garo (que Link procuraba visitar una vez cada semana para dar mantenimiento al instrumento en un intento asegurarse que, si alguien llegaba a este lugar, tuviera un lugar seguro donde refugiarse) cortaba a través de la silenciosa noche, animando un poco el lugar y calmándolo un poco.
Tras pasar por el rio e ingresar a los jardines del castillo por el agujero en el muro, avanzaron hasta llegar a la entrada del edificio principal. Rápidamente Link se quitó la máscara y se puso el casco del capitán, asustando un poco a Mikau pues esa máscara era mucho más tenebrosa que la de gibdo.
-Toma, quítate la careta que te di y ponte esta máscara- le indicó al pequeño pasándole la máscara de gibdo.
Una vez que Mikau cambió de máscaras Link volvió a ofrecerle su mano antes de abrir las enormes puertas, mostrando el enorme recibidor en ruinas, y tal como lo esperaba Link, a cuatro gibdos danzando junto a cuatro pilares.
Rápidamente Mikau se ocultó tras Link con miedo.
–Tranquilo, mientras uses esa máscara los gibdos no te atacaran-.
Algo calmado ante las palabras del héroe, el pequeño asintió alejándose un poco de su padre, pero sin soltar su túnica.
Dándole una sonrisa de aliento, Link avanzó entre los gibdos sin darles cuidado alguno, caminando directo a la sala del trono con Mikau tras él. Sin más abrió la puerta e ingresaron al abandonado lugar con apenas dos ventanas para permitir que la luz de la luna y las estrellas iluminara el lugar.
Rápidamente, Link sacó su arco y cargó una flecha que embutió con magia de fuego, disparándola a un punto en específico de una esquina, encendiendo una antorcha. Repitió sus acciones tres veces más y pronto, el lugar era tenuemente iluminado por las antorchas.
Guardando su arco y el casco del capitán, Link volvió a tomar la mano de Mikau y juntos avanzaron hasta el trono decorado con raídos mantos, deteniéndose frente a este. Mikau miró confundido a su padre por esto, pero Link se mantuvo tranquilo antes de abrir la boca.
-Tenemos que hablar, Igos du Ikana-.
Respondiendo a las palabras del héroe, un tumulto de polvo y oscuridad empezó a arremolinarse en el trono, formando ante la asombrada mirada del pequeño el cuerpo de un hombre adulto, aunque cuando notó que solo formaba huesos y ropas harapientas que en otrora habrían sido mantos de la más alta calidad, se espantó y ocultó su rostro en la túnica de su padre, quien lo acarició un par de veces en la cabeza, calmándolo y alentándolo a ver al antiguó rey de Ikana que, al igual que su tierra, se mantenía preso de una maldición.
-Tiempo sin verte, Link, aunque me sorprende verte a estas horas, no que me moleste, prefiero esto a que vengas cuando el sol está en lo alto- saludó Igos con tranquilidad.
En algunas de las ocasiones que daba mantenimiento a la casa del profesor Garo, Link visitaba al rey maldito y entablaba prolongadas conversaciones. El antiguó regente era una fuente de conocimientos muy valiosa, especialmente en lo referente a Ikana y a la maldición que Link estaba decidido a levantar de alguna forma. El cazador de almas de Termina le había asegurado (antes de desaparecer) que había liberado algunas almas de la maldición, eso le daba la esperanza de que era posible liberar a toda Ikana, pero aun le faltaba mucha información.
-Lamentablemente, no vengo de visita-.
-¿Es así?- inquirió el rey antes de reparar en el asustado niño que permanecía tras él -¿Quién es el niño?-.
-Es mi hijo, Mikau- presentó dándole unas palmadas al pequeño –vamos Mikau, quítate la máscara y saluda, no te hará daño- le alentó.
Aunque temeroso, el pequeño confiaba ciegamente en Link así que avanzó un par de pasos y se quitó la máscara, temblando levemente se inclinó ante el rey –Mu-mucho gusto, mi no-nombre es Mikau-.
-No temas pequeño, no tengo razón para acerté daño, y aun si la tuviera, no hay forma que lograra pasar por sobre tu padre- le calmó, reconociendo que el héroe era mucho mejor que él en combate.
Si bien aun intimidado y algo nervioso, el pequeño asintió controlándose un poco, dejando de temblar.
Igos asintió ante eso –No está mal, su padre no mostró ni la más mínima pisca de miedo cuando me enfrentó a mi y a mis guardias, pero él era un poco mayor y sus ojos transmitían mucha experiencia, este pequeño por otra parte parece que no ha pasado por nada peligroso, je, supongo que Link es un padre protector- sacudió su esquelética cabeza para enfocarse antes de hablar -¿Y bien?, ¿Qué es lo que quieres hablar?-.
-¿Recuerdas la máscara que te mencioné hace tiempo?-.
-Si-.
-Un poderoso hechicero oscuro la está buscando, por su cuenta ya es un ser extremadamente peligroso, pero si se hace con la mascara no creo que podamos detenerlo-.
-Entiendo, para que tu digas semejantes palabras debe de ser un oponente formidable, pero ¿Qué tiene que ver eso conmigo? Yo no sé donde está la máscara, y recuerdo que me contaste que un sujeto extraño se la llevó-.
-Así es, me encontré con él hoy mismo y me contó que la llevó de regreso a su lugar de descanso, donde se suponía debía permanecer sellada para contener al demonio-.
-Espera un momento, ¿no querrás decir que…?-.
-¿…Es la torre de Piedra?, si-.
Eso dejó mudo por unos instantes al rey maldito, quien pensaba frenéticamente, empezando a unir puntos mientras su comprensión del tema aumentaba, y justo en ese momento algo hizo clic en su mente.
-En ese caso no puedes perder más tiempo, hoy sentí una presencia oscura adentrándose a la torre, no le di importancia por que Ikana está repleta de seres malditos, pero tras todo esto…-
-…Ganondorf- murmuró alarmado el héroe antes de girarse al pequeño junto a él –Mikau, quédate aquí, estarás a salvo-.
-¡No, iré contigo!-.
-Es demasiado peligroso, aquí estarás a salvo con Igos y sus sirvientes-.
-¡Yo quiero ir con…! ¿Sirvientes?- la replica del pequeño se detuvo de golpe al comprender esa palabra.
-Esos seriamos nosotros- intervino una cuarta voz al tiempo que otros dos Stalfos, uno delgado y otro robusto, aparecían a los lados del rey.
-¡Ah!- gritó el pequeño espantado ocultándose tras su padre de nuevo -¡Qu-quiero ir contigo!-.
-Puede ser lo mejor Link- intervino Igos mientras distraídamente golpeaba a ambos Stalfos, haciéndolos desaparecer –la maldición de Ikana afecta más fácilmente a los que se obsesionan con este lugar, ya sea por interés domo aquel investigador, o por miedo, y es claro que el único lugar donde estará algo tranquilo, es a tu lado-.
Link lo pensó seriamente, no le gustaba la idea, pero la posibilidad de ver a Mikau en un estado similar al del profesor Garo era más que suficiente para dejar de lado sus dudas.
-De acuerdo, pero harás todo lo que te diga, ¿quedó claro?-.
-¡Si papá!-.
-Bien- asintió mientras sacaba nuevamente la careta de piedra, así como un frasco con un hada roja -toma esto, guarda la botella bien, y ponte la máscara cuando yo te diga- le indicó mientras se los entregaba, antes de enfocar a su fiel amiga –Navi, te encargo lo vigiles-.
-¡Claro, déjamelo a mi!- asintió segura el hada, dejando de volar alrededor de Link para permanecer junto a Mikau.
Asintiendo satisfecho, Link se agacho y le dio la espalda al pequeño.
-Sube, será un viaje complicado-.
Sin rechistar, el pequeño se aferró a su espalda con fuerza, por lo que Link se puso de pie y sacó su ocarina de las hadas.
-Entonces nos marchamos por ahora, volveré después, Igos- se despidió el héroe antes de entonar la canción de vuelo, desapareciendo en aquella esfera blanca.
-Nos veremos entonces, Link- respondió el antiguo rey mientras se desvanecía en polvo y oscuridad.
(Instantes después, Torre de Piedra)
Apareciendo frente a la estatua de búho en la sima de la torre, Link miro seriamente los mecanismos para controlar las plataformas que justamente estaban bloqueando la gema carmesí con forma de insecto.
-Mikau, cierra los ojos y no los abras hasta que te diga- indicó Link mientras lo bajaba.
El pequeño, no comprendiendo por que le dijo eso, asintió antes de cerrar fuertemente los ojos y cubrirlos con sus manos.
-Navi, ¿podrías asegurarte de que no pueda ver nada?-.
-¡Entendido!- asintiendo, el hada voló hasta estar justo frente a los ojos de Mikau y empezó a brillar con más fuerza, de tal forma que si abriera los ojos no podría ver nada, aunque tampoco le lastimaría los ojos.
Dándose prisa, Link se apresuró a uno de los mecanismos, poniéndose sobre él, moviéndose en respuesta una de las plataformas hasta estar casi frente suyo. Inmediatamente después sacó su ocarina y recitó la elegía al vacío, antes de dar un tembloroso paso al frente, dejando tras de él aquel soldado sin alma que lo representaba.
Sacudió la cabeza para despejarse del mareo que siempre provocaba esa canción, antes de darle un vistazo rápido a la figura. Esta había crecido con él, por lo que con el tiempo dejó de aparentar ser un Link niño con una expresión inquietante, y empezó a asemejar a un Link adulto con una expresión mucho más seria y algo melancólica. Se detuvo un momento al caer en la cuenta de que, sorpresivamente, la expresión era algo más relajada que la ultima vez que había usado la elegía en su verdadera forma.
-No es tiempo- pensó recordándola la situación mientras sacaba la mascara goron y se la ponía conteniendo hasta el más mínimo quejido de dolor que había querido soltar.
Subiéndose sobre el segundo mecanismo y moviendo la segunda plataforma, Link procedió a tocar la elegía con sus bongos, volviendo dar un paso al frente tras terminar, dejando tras de sí el soldado sin alma que se veía como Darmani. Al igual que su propia figura, la de Darmani había cambiado un poco con el tiempo, dejando su posición y expresión de pelea o de furia por una más relajada, pero aun imponente como se esperaría de un guerrero Goron.
-Ahora, lo difícil- pensó Link sacando la máscara Zora.
Tan rápido como pudo, se colocó la máscara y usó una buena cantidad de magia para acelerar la transformación tanto como pudo. Rápidamente avanzó al mecanismo restante y mientras la ultima plataforma se posicionaba el tocó nuevamente la elegía, dejando tras de si el soldado que era como Mikau, y que al igual que las otras dos había cambiado, mostrando una expresión mucho más relajada y tranquila.
Sin embargo, Link ignoró esto por completo. Rápidamente se quitó la máscara y se apresuro donde Mikau Jr. Alzándolo en brazos.
-¡Ah! ¡¿Qué pasa papá?!- preguntó sorprendido el pequeño mientras hacia amago de abrir los ojos.
-¡Aun no los abras!- ordenó Link mientras se apresuraba a saltar sobre las plataformas, llegando rápidamente a la orilla de la ultima -¡sujétate fuerte!- agregó arrodillándose y permitiéndole ponerse de pie.
Aun sin abrir los ojos Mikau rodeó su padre con sus brazos tan fuerte como pudo, mientras que él tomo nuevamente su arco y cargo una flecha mágica mas, una flecha de luz, y disparó a la gema roja. Inmediatamente, todo el mundo se puso de cabeza.
-¡Aaaaaah!- gritó asustado el pequeño con los ojos aun cerrados, no esperando la sensación de caer incontrolablemente por el aire.
Abrazándolo fuertemente sin soltar su arco, Link estuvo atento al movimiento, y justo cuando iban a caer de cabeza sobre una plataforma se contorsionó en el aire, permitiéndole aterrizar de cuclillas sin muchos problemas.
-Ya puedes abrir los ojos-.
Escuchando a su padre, el pequeño abrió los ojos, sorprendiéndose al caer en la cuenta que el suelo ahora era el techo, y que hacia abajo estaba el cielo, mostrándose tan amenazante como el más oscuro de los vacíos.
Sin darle mucha importancia a eso, Link avanzó tranquilamente, saltando sobre las plataformas hasta llegar a la entrada del templo, adentrándose con aplomo.
Mikau miraba el lugar asombrado, apenas podía creer que todo estaba de cabeza, era una sensación extraña. Algo que le llamó la atención era la plataforma frente a ellos con extraños grabados que emitía una luz celeste. Con la vista fija en dicha plataforma, Link avanzo hacia ella, poniéndose al centro.
Casi al instante la luz incremento tanto que Mikau tuvo que cerrar los ojos, y ambos empezaron a flotar lentamente, ascendiendo. Tras unos instantes Mikau sintió que nuevamente estaban en tierra firme, por lo que abrió los ojos, topándose con un cuarto algo grande, con un agujero frente a ellos con ondas de luz multicolor similares a la aurora boreal.
Antes de que pudiera decir algo, Link saltó sin duda alguna a ese agujero, provocando que cerrara los ojos por reflejo mientras una extraña sensación los invadía. Cuando esta paró volvió a abrir sus ojos, notando que estaban en una plataforma de roca labrada en medio de un desierto, rodeados de una inmensa cantidad de arena con algunos pilares de roca sobre estos.
-Esto no esta bien, no esta el gigante- murmuro para si mismo Link mientras bajaba a Mikau –ponte la careta de piedra, no bajes de esta plataforma por nada, y Navi, cuídalo- indicó mientras avanzaba hacia la arena sacando otra máscara más, una máscara gris.
Apenas puso un pie en la arena esta pareció explotar en dos lugares distintos. Espantado, Mikau observó aquellos gigantescos monstruos con apariencia de gusanos que serpenteaban en el aire, con grandes mandíbulas y pinchos en los costados, uno era de color azul y, además de los tres ojos en su cabeza, tenia otros tres mas a lo largo de su cuerpo, el otro era rojo brillante y su cola parecía ser de obsidiana, acercándose peligrosamente a ellos.
Link se mantuvo tranquilo, se puso la máscara que sostenía y, ante la sorprendida mirada del pequeño, empezó a crecer hasta que igualó en dimensiones a ambas criaturas, quienes reconocieron la amenaza frente a ellos y se lanzaron en su contra siseando.
Moviéndose tan rápido como su nuevo tamaño le permitía, Link rodo lejos de sus caminos y atrapo al azul con una mano, sujetando fuertemente la sección de su cuerpo que tenía uno de aquellos gigantescos ojos, provocando que rugiera y se retorciera de dolor. Sin darle importancia a eso, Link lo tomo de la cola y empezó a girar, usando al Twinmold azul como látigo golpeó al rojo, alejándolo y lanzándolo contra la arena, poco antes de azotarlo contra el suelo, procurando que su cabeza chocara contra uno de los pilares, destrozándolo y destrozando también la cabeza de la criatura. Instantes después, el Twinmold azul exploto en humo morado.
Viendo esto, el Twinmold rojo rugió furioso y se lanzó contra él envuelto en llamas. Link se agacho saliendo de su camino al tiempo que tomaba un pilar y lanzarlo contra el monstruo en la cabeza, tirándolo a tierra. Sin perder tiempo Link se apresuró a tomarlo de la punta de la cola, también girando violentamente antes de estamparlo contra el suelo, destruyendo otro pilar con la cabeza, solo que este Twinmold logró resistir, solo expulsando un cuarto ojo del tamaño de su cabeza, aun permaneciendo en el suelo, aturdido.
Rápidamente Link salto con ambos puños en lo alto. El Twinmold apenas empezaba a ponerse de pie cuando ambos puños descendieron como martillos con una fuerza abrumadora sobre el cuarto ojo. Retorciéndose ferozmente bajo el héroe, lanzó un desgarrador rugido de dolor antes de desaparecer en más humo morado.
-No recuerdo haberlos vencido tan rápido antes- murmuró Link algo sorprendido.
Aunque claro, teniendo en cuenta que ya sabía como encargarse de ambos, y que había crecido mucho (por lo que su fuerza como gigante seria mucho mayor), era algo de esperar.
-Ya puedes quitártela Mikau- Irguiéndose de nuevo, Link caminó hacia donde estaba el pequeño, quitándose la mascara y volviendo a su tamaño normal conforme se acercaba.
Apenas puso un pie en la plataforma fue asaltado por un muy emocionado Mikau que no paraba de saltar frente a él.
-¡Te puedes hacer gigante!- exclamaba haciendo muchos gestos con las manos -¡Eso fue lo más genial que eh visto! ¡Cuando lo tomaste el azul hizo "¡Gyaaaa!", y cuando golpeaste al rojo con el azul, ambos hicieron "¡Gryaarg!", y también…!-.
-Tranquilo Mikau- le calmo Link, aliviado de verlo intacto y ver que no le temía, no cualquiera se tomaría bien lo que acababa de ver –debemos seguir- indico señalando al centro de la plataforma en donde estaban, donde una especie de halo de luz resplandecía.
-¿Qué es eso?- preguntó curioso.
-Puedes llamarlo un camino, nos llevará con el gigante que debería estar aquí- explicó mientras le tendía la mano.
Tomando su mano, Mikau lo siguió curioso, preguntándose a que gigante se refería su padre, no poda ser uno de los cuatro gigantes, dioses guardianes de Termina, ¿verdad?
Nuevamente un brillo blanco los segó momentáneamente en el instante en que entraron a aquel halo de luz. Instantes después ambos estaban sobre lo que parecía ser un suelo de nubes rosadas en un lugar lleno de luz.
-Tiempo sin vernos- saludó Link, llamando la atención de Mikau que había estado distraído mirando el "suelo" y saltando un poco.
Al pequeño casi se le salen los ojos de las cuencas al ver al gigante a gran distancia frente a ellos, coincidiendo con las descripciones del sabio Aulani, era efectivamente uno de los cuatro gigantes.
El gigante respondió con su melódica voz en algún tipo de idioma que Link y Mikau no entendían.
-Navi, por favor-.
-Si, "Ciertamente, es, bueno, verte, de, nuevo, Link, lastima, que, sea, en, esta, situación"- afortunadamente el hada junto a ellos fue capaz de actuar como interprete, aunque le costaba un como hacerlo.
-Me gustaría conversar, pero ahora no es el tiempo para eso, ¿Quién volvió a aprisionarte?-.
-"Un, mago, de, cabellos, rojos, entró, y, tomó, la, máscara, de, Majora, de, su, altar, iba, a, quitársela, pero, cuando, la, toco, fue, rodeado, de, una, intensa, energía, maligna, y, me, derroto, reviviendo, de, nuevo, a, los, Twinmold"-.
-Los Twinmold son sirvientes de Majora, él no debería de poderlos revivir, o conocerlos siquiera, y no debería ser capaz de derrotarte tan fácil, ¿la máscara le dio poder?-.
-"Tal, vez, pero, se, sentía, distinto, a, Skull Kid, como, si, fueran, complementos, uno, del, otro"-.
-¿Son compatibles?, es no es bueno, ¿lograste notar a donde fue?-.
-"No, estoy, seguro, pero, logré, sentirlo, dirigirse, al, este"-.
-¿Al este?, ¿más allá de Ikana?, debe de buscar algo, en ese caso debo de irme-.
-"Si, llegas, a, necesitar, ayuda, recuerda, cuentas, con, el, apoyo, de, nosotros, los, gigantes"-.
-Gracias- asintió con una sonrisa, antes de que él y Mikau volvieran a desaparecer en un destello, apareciendo en las afueras de Ikana.
Link observo seriamente la montaña de roca pura junto a la torre de piedra que, de alguna manera, parecía un muro que separaba a Termina de algo más.
-Ganondorf, ¿que buscas ahora?- pensó serio el héroe, antes de que un bostezo a su lado lo distrajera. Mirando a su costado, vio a Mikau tallándose cansado un ojo, luchando por mantenerse despierto. Los sucesos de las últimas horas, sumado a que ya pasaba de media noche finalmente le habían pasado factura.
Agachándose, invito al pequeño a subirse a su espalda, antes de tomar una vez más su ocarina y tocar la canción de vuelo, apareciendo ambos del viejo reino y volviendo a apareciendo a un costado de la torre del Reloj. Afianzando el agarre que tenia sobre Mikau, caminó tranquilamente por las calles de la ciudad rumbo a su casa.
Tras una leve caminata, finalmente avistó su casa, notando sorprendido que alguien aun estaba despierto ya que la luz se escapaba por la ventana. Procurando no despertar al niño en su espalda, Link llegó a la puerta y empezó a abrirla.
(Instantes antes, casa de Link)
Sentada en un sofá con una taza de té se encontraba Lulú, tratando de mantenerse calmada pero simplemente no podía quitarse de la mente el hecho de que Mikau había seguido a Link a un lugar peligroso.
No era la única aun despierta, también los sabios y los pequeños se mantenían en el la sala. Darunia y Saria permanecían con los pequeños, jugando con ellos y tratando de manteneros tranquilos. Rauru había tomado un libro de un estante cercano y había empezado a leer, Nabooru curioseaba por el lugar, Ruto y Zelda permanecían sentadas, mirando a la preocupada Lulú con Impa tras ellas con los brazos cruzados. Lok se mantenía en una esquina, tranquilo.
En eso escucharon el mecanismo de la puerta ser accionado por fuera instantes antes de que la puerta se abriera, entrando por esta un confundido Link con un niño en su espalda.
-¿Qué hacen aun despiertos?, es bastante tarde-.
-¡Link!- exclamó apurada Lulú poniéndose de pie rápidamente y moviéndose rápidamente hacia el.
-¡Papá!- exclamaron a su vez los pequeños aun despiertos.
-Estamos bien, Mikau solo está cansado- aseguró mirando levemente al niño en su espalda, provocando que los pequeños y Lulú se detuvieran de golpe.
-¿Mikau? ¿Qué le pasó?- preguntó sorprendida al ver al niño que Link identificó como su hijo.
-Cosa de Lok, por cierto…- explicó levemente antes de enfocar al dios con una mirada de muerte, expulsando una ingente cantidad de instinto de combate que puso nerviosos a todos, excepto al aludido –tú y yo tenemos que discutir acerca de darle una máscara de transformación-.
-¿ho?, ¿atacarías tan directamente a un dios?- preguntó el aludido cambiando su presencia de mortal a divina.
Por toda respuesta, Link sacó la máscara de la Fiera Deidad y lentamente la dirigió a su rostro.
-Oh, ¡aterrador!- comentó el vendedor volviendo a la normalidad y alzando las manos en señal de paz –puedes calmarte, héroe, la máscara que le di a tu hijo no fue hecha a partir del alma de nadie, así que no causa dolor al nivel de las tuyas, solo dolor por cambiar el cuerpo del usuario y no es ni una cuarta parte de lo que las tuyas causan, además, puedo asegurar que solo la primera vez causará dolor, tras eso su cuerpo se acostumbrará al cambio, así que no es algo por lo que debas preocuparte más-.
Link lo miró seriamente por unos instantes, antes de lentamente la máscara –si es un truco más, no habrá otro, aun si la diosa del Tiempo misma se encarga de hacerme pagar por acabar con su heraldo- aseguró.
-Entendido y anotado-.
El resto permanecieron expectantes, sorprendidos, observando a Link amenazar a un dios como si nada.
Suspirando para calmarse un poco, Link se giró a los pequeños que se notaban cansados a leguas –vayan a dormir, ya es tarde- les indico antes de girarse a los sabios -iré a dejar a Mikau en su cuarto, regreso en unos instantes-.
Sin más, Link y Lulú se adentraron a los pasillos con los niños siguiéndolos, Lulú procuró que todos los pequeños se fueran a sus camas antes de ir a donde Mikau, llegando a tiempo para ver a Link quitarle la máscara hylian (ya habiendo recuperado la careta de piedra y la máscara de gibdo), dejándolo descansar en su forma real.
El héroe miró la máscara en su mano por un instante, antes de dejarla sobre un mueble junto a la cama y girarse en hacia ella, asintiendo antes de que ambos salieran, cerrando cuidadosamente la puerta tras ellos y volviendo a la sala, donde esperaban los sabios.
Una vez junto a ellos, Link se mantuvo cayado un momento antes de suspirar y hablar –Ganondorf tiene la máscara-.
Eso los puso serios a todos en el acto.
-¿Estas seguro?- preguntó Rauru.
-Si, derrotó al Gigante del Este y lo volvió a aprisionar, afortunadamente pude liberarlo sin muchos problemas, pero sin lugar a dudas fue él, y ahora va aun más al Este, lo que no entiendo, se supone que más allá de Ikana solo hay un desierto rocoso que se extiende hasta el mar-.
-Eso solo puede significar una cosa, busca algo- comentó Rauru con seriedad.
-Si, la pregunta es, ¿Qué?- asintió antes de girarse al dios presente -¿sabes lo que busca?-.
-Me temo no, seré un dios, pero estoy lejos de ser omnisciente, al igual que los cuatro Gigantes, solo Oni, siendo el dios creador de Termina, podría saberlo, pero estando sellado en una máscara por tanto tiempo pasa factura, no me sorprendería que no tuviera idea tampoco-.
-Por más que me moleste, tengo que admitir es como él dice, lo siento en la punta de la lengua, pero no puedo recordarlo- le informo Oni, provocando que Link suspirara.
-Tampoco él está seguro, solo me queda ir yo mismo a averiguarlo-.
-Debe ser lo más apropiado, pero ya es muy tarde, y seria peligroso ir tras él cansado, mejor descansa un poco hermano, puedes partir mañana- sugirió Darunia.
Link iba a negarse, pero Lulú puso una mano en su hombro. La miró un momento, reparando en su expresión preocupada, antes de suspirar y asentir.
-Entonces sugiero que todos descansen por ahora, por cierto Link, ¿me permites tus máscaras zora y goron? Creo que puedo hacer algo al respecto con el dolor- pidió Lok extendiendo la mano hacia el héroe quien dudó por un momento, antes de sacar ambas máscaras y entregárselas –muy bien, las tendré listas para cuando partas- aseguró antes de desvanecerse en el aire.
Sin más, tras despedirse de Lulú (quien fue a su propia habitación en el segundo piso), Link guio a los sabios a las habitaciones de huéspedes, quedándose Ruto en una que había preparado para los miembros de la banda, Zelda, Saria, Impa y Nabooru en otra pensada en humanos, y Rauru y Darunia fueron a la habitación del héroe que se veía igual a la que tenia en su casa en la playa, solo que sin la reja y las perchas, estantes y muebles estaban vacíos, por ahora.
Link fue a una marca en específico en la pared y canalizó magia en esta. En respuesta, aparecieron varias marcas brillantes en las paredes y, en un destello, todas sus cosas aparecieron en perfecto orden.
-Un truco interesante- comentó Rauru curioso.
-Encontré un libro sobre runas mágicas hace tiempo, estas fueron mi prioridad- explicó mientras se quitaba su equipamiento y lo ponía en su respectivo lugar, antes de ir a un armario y sacar lo que parecía un colchón delgado enrollado, un futón.
(N/a: el futón es una cama tradicional japonesa, muy vistos en animes)
-Tu puedes tomar mi cama Rauru, Darunia, ¿no tienes problemas con el suelo verdad?-.
-Ninguno, los goron siempre dormimos así-.
(Time skip, al día siguiente)
Lentamente, Lulú empezó a abrir sus ojos, aun adormilada. Observando por su ventana apenas pudo ver un leve destello de luz adentrarse en su habitación, el sol apenas salía.
Iba a volver a dormir un poco más, cuando notó que no se había despertado por eso, si no por un extraño sentimiento en su corazón. Actuando por instinto y sin apenas pensarlo se levanto rápidamente se levantó y se precipitó escaleras abajo hacia la entrada de su nueva casa, mirando la figura frente a esta.
-¡Link!-.
Justamente era el héroe, ataviado con su túnica verde y completamente armado.
-…Pensé que podría irme sin despertar a nadie- comentó él con la mano aun en la perilla sin girarse a verla –les dejé una nota a Darunia y el resto en mi cuarto, y hay algo para ti y los niños en el comedor- indicó girando la perilla, sin embargo, se detuvo antes de abrir la puerta al sentir como Lulú lo abrazaba por la espalda con mucha dificultad por su escudo y su espada.
-Ten, ten mucho cuidado- le pidió con voz entrecortada mientras un par de lagrimas caían por sus mejillas.
Link permaneció estático, sin saber que hacer, hasta que decidió seguir su corazón por una vez. Se separó del abrazo, se giró y la abrazó de frente.
-Prometo que volveré, sano y salvo-.
Lulú abrió mucho sus ojos, sorprendida, antes de for mar una sonrisa triste y asentir, devolviendo el abrazo y recargando su cabeza en su pecho, un poco por debajo de su cuello debido a su diferencia de estaturas.
Durante unos segundos permanecieron así, hasta que, renuentemente, Link se separó una vez más y, resuelto, salió por la puerta.
Lulú permaneció ahí unos instantes, con las manos entrelazadas a la altura del corazón, antes de ir al comedor a ver que era eso que había dejado para ella y sus pequeños.
No notó como, oculta por la oscuridad del pasillo que iba hacia las habitaciones, Ruto se mantenía apoyada contra la pared, habiendo visto y escuchado todo, derramo una lágrima solitaria antes de volver a su habitación.
(Fuera de la casa)
-Te despertaste temprano, héroe- saludó cierto dios que le esperaba frente a su hogar.
-Lok-.
-Toma, ya están listas- dijo tendiéndole las máscaras goron y zora –puede que sigan causando un poco de dolor, pero no será nada en comparación al que causaban antes-.
Link las tomó, mirándolas unos instantes antes de guardarlas en entre sus cosas y tomar su ocarina –me marcho entonces- fe todo lo que dijo antes de tocar la canción de vuelo y desaparecer.
-Mucha suerte, héroe Link- le deseó, mirando unos instantes la casa frente a él, antes de darse la vuelta y desaparecer.
(Dentro de la casa)
"Dejo esto por si llegan a necesitarlas, Lulú, procura que los niños tomen una y toma otra, no se separen de ellas por nada en el mundo, ya le di una a Mikau, procura que la conserve.
Atte.: Link"
Lulú leía incrédula la nota que le había dejado, antes de levantar la vista y enfocar los siete frascos con hadas rojas en la mesa.
Y arriba, en su cuarto, la luz que entraba por la ventana iluminó un mueble junto a su cama, donde lentamente empezó a aparecer una máscara, una máscara hylian.
Fin del capitulo.
Bueno, una disculpa por la tardanza, tuve que tomar un pequeño descanso de escribir y mi teclado tuvo una pequeña falla, pero ya estoy de regreso.
En fin, respondamos los review y demos por terminado el día:
El Destripador65: Gracias por el apoyo, seguiré tratando de mantener mis historias en un buen nivel, por ahora espero que este capitulo cumpliera con eso.
Me alegro por ti, yo aun no eh podido jugarlo (en original al menos) pero en cuanto solucione algunos problemas con el emulador CEMU lo jugaré en mi laptop, por lo menos en lo que obtengo un Switch y el juego original que se vie que no se disfruta de la misma manera en un emulador.
Hasta la próxima, espero lo disfrutaras.
Kaioshin135: Si, revelaciones, y más dudas, ¿Qué busca Ganondorf al este?, eso vendrá en el siguiente.
La verdad es que el vendedor siempre me pareció un tipo de dios, y con el tiempo esta idea que puse ganó tanta fuerza en mi mente que me decante por ella, pero tenia otras varias más, en todas era un dios, pero su origen era distinto.
Los dioses siempre son algo complicados de catalogar, y aun más de comparar cuando son de distintas sagas, pero a la vez es algo muy entretenido de hacer.
Entiendo el sentimiento, yo estuve lejos de mis fics por más de un mes por lo mismo, así que no te preocupes. Espero disfrutaras del capitulo.
Bueno, es todo por hoy, los veo en la próxima actualización, ¡hasta luego!
