"Esto será más difícil de lo que pensé"

Annie y los demás llegaron por separado a la secundaria. Y por separado significa que ella se había alejado de los demás. Fue por su horario de clases para luego reencontrarse con su manada y descubrir que por lo menos compartía una clase com cada uno de ellos. La única clase donde parecía ser que todos estaban juntos era en Educación Física.

Ahora se encontraba con la cabeza sobre la mesa, en la única clase en donde nadie conocido estaba: Matemáticas. Y el profesor parecía no parar de hablar nunca. No entendía nada sobre la vida humana, ya que se crio casi toda su vida como un lobo. El tal Zeke les había dado todo lo que necesitaban sin cobrarles nada, claro que si contaba trabajar para él como un cobro.

Y para empeorar las cosas no sabían nada sobre la persona que Bertolt mordió. No podía recordar cómo se veía, mucho menos su nombre, ni cómo era el olor de sus amigos. La única forma de averiguar de quién se trataba era ver que tenga una mordida, ya que no había caso olfatear el hedor a este punto, al notar la polución de olores y perfume en el aire. Y el problema era que Bertolt tampoco recordaba en dónde lo había mordido.

-Estúpido inútil.- susurró por lo bajo, llevandose una mano a la cabeza para sostenerla, mientras que jugaba con su lápiz con la otra.

-Weilman es un estúpido ¿Verdad?- escuchó una voz femenina a su lado.

Giró levemente la cabeza para encontrarse con una chica de cabello negro atado en dos coletas flojas y ojos grises oscuros.

-Bueno, estúpido no solo es la palabra que utilizaría para describirlo.- siguió la chica. -¿Eres Annie, no?.

Annie trató de no ser descortés, como había dicho Reiner y asintió con la cabeza.

-Genial, bienvenida a tu nueva prisión. Soy Mina Carolina.- dijo sonriente la chica.

-¡Si van a seguir murmurando, señoritas, será mejor que salgan afuera!- habló el profesor.

La rubia no lo pensó dos veces, tomando sus cosas y saliendo del aula, para sorpresa de todos. Despues de todo, esa clase era aburrida, y no se encontraba ahí para aprender. Mina, igual de sorprendida que los demás, tambien se levantó para seguirla, ya que la llamada de atención era mas bien dirigida a ella, y tenía intenciones de seguir conversando.

-Annie espera.- dijo la morena, apresurando su paso hasta la rubia. -¿Quieres que te de un tour por la escuela? Te aseguro que como chica nueva te será útil.- terminó sonriente.

Annie analizó su propuesta. De verdad le sería útil conocer los territorios de la escuela, así le será fácil encontrar al chico que vinieron a buscar.

-De acuerdo.- contestó.

Caminaron juntas por toda la escuela, Mina indicando los lugares de vez en cuando y cuál era el carácter de los profesores. Luego sonó el timbre para otra clase, así separandose de la morena por una hora para ir a la clase de química. Era igual de aburrida que la anterior, solo que esta vez tuvieron un examen dual. Para su suerte un adorable rubio un poco más alto que ella le había conseguido sacar una A, pero ella no se encontraba ahí para sacar buenas cuando terminaron, Annie estaban frente a la cafetería, justo a tiempo para el período de almuerzo.

-Dime, Annie, ¿por qué viniste aquí?- preguntó Mina, cuando formaban fila para comprar sus almuerzos.

Annie debatió sobre qué decirle como excusa. -Vine por un chico.- dijo seriamente.

La morena la miró sorprendida para luego sonreirle -¿Tienes un novio aquí? Eso es tan romántico.- dijo llevandose las manos al rostro.

La rubia fruncio el ceño, más de lo habitual. Tenía un leve sonrojo casi invisible en el rostro -No es mi novio. De hecho no lo conozco.

Ante eso Mina tambien fruncio el ceño -Entonces ¿Por qué vienes a ver a alguien que no...?

-Eso no te importa.- interrumpió la rubia, tomando su almuerzo en una bandeja para luego alejarse de la chica e ir a sentarse en una mesa donde se contraban Bertolt, Pieck, Galliard e Ymir. Esta última con la mirada concentrada en una mesa con un grupo de chicos.

-¿Alguna noticia sobre el chico misterioso?- habló la rubia antes de sentarse.

-Nada. Hay demasiados olores aquí.- replicó Bertolt, tapandose la nariz con una mano.

Annie miró a los integrantes de la mesa, notando que faltaba cierto rubio con músculo en vez de cerebro.

-¿Dónde esta Reiner?-

-Pjou allá, aubozando con sus nuevos abigos- habló Galliard con la boca llena, indicandole la misma mesa donde Ymir tenía la vista fija.

Annie se levantó y fue hacia la mesa. Se suponía que debían estar juntos, y traería a Reiner del cabello si era necesario. Al acercarse pudo contemplar a los integrantes de la mesa:

Un chico con el cabello castaño claro y negro cerca de las orejas y la nuca. Otro con la cabeza rapada. Una chica de cabello marron sujeto en una coleta devorando su almuerzo. Otra de cabello rubio un poco abajo de sus hombros. Un chico con el cabello marron y unos resaltantes ojos verdes sentado junto a una chica asiatica de cabello negro corto hasta el cuello. Finalmente el mismo chico rubio que la ayudó en la clase de química. Y por supuesto, Reiner.

Cuando llegó hasta ahí todos comenzaron a reir por algo que el rubio dijo.

-Reiner.- llamó su atención.

El fortachón casi se cayó de su silla al verla. -¡Annie!- dijo exaltado.

La mencionada arqueó una ceja ante su reacción. Reiner rápidamente se levantó y fue a su lado.

-Oye Reiner, ¿no vas a presentarnos?- habló el castaño de ojos verdes.

-Ah, sí. Chicos, ella es Annie Leonhart, una...amiga de la infancia.- terminó luego de una pausa para pensar. -Annie: ellos son Eren, Mikasa, Armin, Jean, Sasha, Connie y Christa.- dijo señalando a cada uno.

-Hola.- dijeron todos en unísono.

Annie no respondió y se giró hacia Reiner. -Tenemos que hablar. Ahora.- dijo fríamente.

El rubio tragó saliva y agarró sus cosas.

-Lo que tienes que decirle, puedes hacerlo aquí.- habló Mikasa.

La rubia la fulminó con la mirada, recibiendo el mismo trato por parte de la chica. -Es un asunto privado.-

Todos sentían la tensa calma en el ambiente, tan fina que alguien podía cortarla con unas tijeras.

-Tranquila, Mikasa. Los veré despues, chicos.- dijo Reiner, tomando del brazo a Annie para ir a la mesa donde se encontraban sus demas compañeros de manada. -Por favor no causes un lío.-murmuró al llegar ahí.

-No habría necesidad si es que te encontrabas con nosotros. ¿Qué dije sobre mantenernos unidos y no socializar mucho con los humanos?- regañó.

El rubio suspiró resignado -Tienes razón. Fue mi culpa.- aceptando su hecho fue a sentarse junto a Bertolt. -Aunque son muy buenos.- admitió. -Sobre todo Christa. Es una diosa. Quisiera que lleve mis crías.

-¡Reiner!- dijo Bertolt, algo avergonzado y molesto.

-¿Qué? Vamos Bert, sabes que te quiero, pero ambos sabemos que tu no puedes cargar crías.- se defendió el mencionado, haciendo que el moreno se sonrojara y agachara la cabeza.

-No tan rápido, cabeza de músculo, ella cargará mis crías.- dijo Ymir.

-¡Tú ni siquiera puedes darle crías, eres una mujer!

Y así comenzó una discusión, haciendo que Annie rode los ojos. Sabía que venir a un lugar repleto de humanos le traería problemas. Y así fue: la estaba volviendo loca. Eso y tambien un dolor de cabeza. Solo esperaba encontrar rápido al chico. Además, si su forma de lobo era impresionable, tal vez, por fin encontraría una pareja.

Se abofeteó mentalmente por pensar tal cosa. Era una alfa. No necesitaba de un hombre para ser feliz. Pero cuando llegaba la temporada de apareamiento en su manada, las cosas se ponían un poco...solitarias. Un sentimiendo que compartía con Ymir, al ser la segunda sin pareja de la manada. Reiner y Bertolt tenían "algo", al igual que Pieck y Galliard. Y cada vez que andaban cariñosos y de calentones en esa temporada, ella se veía forzada a abandonarlos por una semana, hasta que vuelvan a actuar normales.

Aún así la temporada de apareamiento significa concebir herederos y reproducirse. Y siendo una alfa eso era primordial. Desgraciadamente sus compañeros de manada no lo utilizaban para eso. Así que Annie no podía verlo como unas pequeñas escapadas romanticas.

-¡Oigan chicos!- escuchó.

El chico de cabeza rapada, Connie, venía caminando hacia ellos seguido por Sasha, quien tenía en su mano una bolsa de papas fritas Springles.

-¿Qué sucede Connie?- dijo Reiner

-Solo queríamos decirles que habrá una fiesta en la casa de Jean esta noche y...pues toda la escuela irá- soltó una risita.

-Normalmente suele hacerlas para impresionar a Mikasa- habló Sasha -Pero siempre termina peleandose con Eren. Debería saber mejor que tratar de cortejar a su novia.- rio.

Bertolt se puso recto en su silla, acción que no pasó desapercibida por Annie.

-Suena divertido.- dijo Pieck.

-Si tu vas yo voy.

-Claro que iremos.

-¡S-sí!

Annie miró con incredibilidad a sus compañeros. ¿Qué acababa de decir sobre socializar?

-¡Genial! Aquí tienen la dirección.- dijo Connie pasandole un papel a Reiner para luego marcharse junto con la chica.

-¿Qué estan pensando?- reclamó Annie.

-Mira, es una perfecta oportunidad.- replicó Reiner.

-¿Para qué, rodearnos de olor a alcohol, tabaco y perfume humano? No gracias.

-De hecho, es una gran idea- secundó Bertolt. -El nombre que mencionó...Eren. Lo escuché esa noche. Sus amigos lo estaban llamando.

Todos lo miraron con seriedad.

-¿Estas diciendo que Eren Jaeger es al que mordiste?- preguntó Ymir -Vaya que eres increible.- dijo con sarcásmo.

-Eren estará en la fiesta, será nuestro momento para confirmarlo.- dijo Galliard.

-Sí. Pero el problema será cómo separarlo de Ackerman.- dijo Annie. -La chica es como una sanguijuela pegada a él.

-Fácil. Soltarás tus feromonas para atraerlo.- murmuró Reiner.

Annie parpadeó una, dos, tres veces -¿Disculpa? ¿Por qué yo y no Ymir o Pieck?

-Ey, tú eres la alfa. Se supone que cuando expulsas feromonas los machos van a tí como polillas a la luz. Ningun lobo deberá resistirse a tus encantos.- bromeó. -Pero lo bueno es que no funcionará en humanos.

-No lo hará.- replicó. -No debe.

-Bien ya esta.- dijo Ymir. -Iremos a la fiesta esta noche, Annie conseguirá su oportunidad con el chico misterioso y yo con Christa.- dijo triunfante.

-Oye no te adelantes.- gruñó Reiner.

Annie ignoró lo último, enfoncandose en el plan de ser conejillo de indias y lo que había dicho Ymir: estaría a solas con Jaeger, si es que era él, u otro chico de su circulo social.

"Esto no podría ponerse peor"