-¿Entonces irán a una fiesta?
Preguntó Zeke mientras organizaba unas mercaderías en el mostrador.
-Efectivamente.- replicó Reiner, quien se encontraba poniendo etiquetas a la ropa.
Los demás tambien se encontraban trabajando; atendiendo a los clientes o limpiando algún rincón de la tienda. Annie se encontraba cerca de ellos, escuchando atentamente la conversación.
-Eso es bueno.- comentó el mayor -Ya han pasado una semana en la escuela, y además es fin de semana: creo que tienen derecho a divertirse.-
-Eso es lo que pensamos.- coincidió Reiner.
-Sin embargo, solo podrán ir cuatro de ustedes. Los dos restantes se quedaran a ayudarme aquí.
Esto llamó la atención de la rubia, quien volteo con una mirada de seriedad -¿Es una broma?-
-No hablo muy enserio.- replicó Zeke cruzándose de brazos. -La clientela es mucha en estos días y voy a necesitar algo de ayuda. ¿Por qué la necesidad de ir todos juntos?-
-No sería divertido.- replicó sarcásticamente. No debe descubrir el plan.
-Pues es una lástima. Decidan quienes son los aguafiestas del grupo y ellos deberán quedarse.- dijo el barbudo con una sonrisa.
Reiner carraspeó un poco, mandando una indirecta que provocó que la rubia clavara su mirada fría en él. -Yo voy a ir.- afirmó.
El rubio rio nerviosamente -Si. Por supuesto que irás. ¿Por qué no habrías de hacerlo? ¡Serás el alma de la fiesta!-
Annie entrecerró los ojos y se dirigió al resto de su manada explicarles la situación. Al principio no lo tomaron bien, pero Reiner logró convencerlos para que siguieran el plan. Se encontraban discutiendo quién se quedaría.
-Annie debe ir si o si.- dijo Reiner -Ya que sin ella no podremos ejecutar el plan.- dijo Bertolt.
-Eso es seguro.- respondió Ymir. -¿Alguien más que de su aporte?- dijo observando al círculo reunido. -Porque si a nadie le importa yo quiero ir a la fiesta.- habló en voz baja.
-Yo también.- dijo un seguro Reiner, desafiando con la mirada a la pecosa.
-Si Reiner va, yo voy.- replicó Bertolt.
Todos se miraron entre sí. Hasta que Galliard suspiró en resignación. -Vaya manera de decidir las cosas. ¡Bueno! De todas maneras no me agradaban esos sujetos.-
-Nos quedaremos chicos.- afirmó Pieck con una sonrisa modesta. -Ayudaremos al Señor Zeke con la tienda.-
-Bien está decidido.- dijo Reiner juntando las manos y mirando el reloj. Eran las 7 de la tarde. -Vamos Bertolt; debemos prepararnos.- tomando del hombro al más alto lo sacó de la tienda. -No tardaremos mucho.- avisó.
El resto se quedó en sus lugares hasta que Pieck y Galliard volvieron a sus quehaceres. Annie comenzó a inspeccionar sus uñas, bajo la mirada de Ymir. Al no soportarlo más levantó la mirada.
-¿Qué?- preguntó irritada.
-¿No planeas arreglarte?-
La rubia se encogió de hombros -¿Qué tiene de malo mi atuendo?-
Ymir arqueó una ceja, mirándola de arriba a abajo. Llevaba puesta una sudadera gris con pantalones holgados oscuros y unos tenis.
-He vivido con los humanos por un par de años y créeme: ese no es un atuendo para una fiesta.- dijo apuntando con su dedo al cuerpo de la pequeña. -Ven, vámonos.- la tomó de la muñeca, sacándola de la tienda a la calle.
-¿Pero a dónde?- respondió caminando junto a la pecosa.
- A la casa a arreglarte, claro. La fiesta es en una hora y tenemos trabajo que hacer.-
. . .
Ya eran casi la hora de irse y Reiner y Bertolt estaban recargados en el sofá con una expresión de aburrimiento en el rostro.
- Parece ser que el mito de que las mujeres tardan en arreglarse para ir a las fiestas era cierto.- murmuró Reiner.
Cuando terminó de decir eso, Ymir bajó por las escaleras, para alivio de los chicos. Llevaba puesto unos jeans desteñidos, con una blusa de mangas hasta los codos azul marino y zapatos negros.
-¿Por qué tardaron tanto?- reclamó el rubio.
La castaña bufó -No fue mi culpa; Annie no se decidía.-
En ese momento, la mencionada bajó por las escaleras. Para sorpresa de los chicos, se veía bien, casi como si fuera otra persona. Los dejó con la boca abierta.
-¿Eres tú, Annie?- dijo Bertolt.
La rubia traía puesto una camisilla roja con un chaleco de cuero negro sin mangas, una falda negra que le llegaba hasta la mitad de sus muslos y botas negras hasta las rodillas. Tenía el cabello recogido en el mismo moño de siempre, rímel en los ojos y brillo labial.
Ella ignoró el comentario y se dirigió a Ymir, luego de una inspección a de su ropa la miró con una expresión enojada. -Sigues vistiéndote como de siempre ¿Por qué yo tuve que cambiar mi atuendo?-.
Ymir rio -Así es como expreso mi ser. Tú estabas escondida en es montón de hilo y tela. Además, queremos atraer a Eren, no ahuyentarlo.- se burló.
En respuesta, la pequeña rubia le otorgó una patada en la rodilla, la que la tiró en el piso retorciéndose de dolor.
-Acabemos con esta mierda de una vez.- murmuró dirigiéndose a la puerta.
. . .
Llegaron a la casa de Jean "El cara de caballo" Kirstein, y se adentraron al lugar. Estaba lleno de adolescentes de la escuela, algunos bailando, otros bebiendo o jugando típicos juegos en grupo. Y como siempre, no podían faltar las parejas besándose en el rincón.
-Este lugar desprende un olor asqueroso.- dijo la rubia, abanicando una mano frente a su rostro. -¿Qué hacemos primero?-
-Lo mejor sería localizar a los chicos. De seguro Eren se encuentra con ellos; siempre están juntos.- contestó Reiner.
El cuarteto recorrió la casa, chocando con adolescentes ebrios, o gente bailando de paso, hasta encontrarlos como el rubio fortachón suponía; todos juntos, sentados en el sofá.
-¡Hola chicos!- saludó el rubio.
Todos giraron hacia donde venía la voz y sonrieron. -Hola Reiner.- dijo Jean, levantandose del sofá y chocando los puños con él.
-Ellos son mis amigos.- refiriéndose al trío detrás suyo. -Bertolt Hoover, Ymir Fritz y ya conocen a Annie.-
Todos saludaron con la mano. -Wow sí que eres un bastardo gigante.- dijo Connie a Bertolt quien solo sonrió nervioso.
-Llegaron justo a tiempo: estábamos a punto de jugar a la botella.- habló Jean.
Annie arqueó una ceja pero se sentó de todos modos. Había oído hablar de ese juego, y no era nada agradable o divertido para ella. Lo único que interesante, aparte de intercambiar saliva con el que le apunte la botella era ver las reacciones de los demás.
-Eren y yo no jugaremos.- declaró Mikasa.
-¿Qué?- exclamó el mencionado de ojos verdes.
-Vamos Mikasa, Connie y yo jugaremos.- dijo Sasha. -No son la única pareja aquí y lo sabes.-
La asiática se quedo en silencio, pero resignada, aceptó para suerte de Annie. Si se acercaba lo suficiente a Eren, podía encantarlo con las feromonas, claro, un beso sería lo demás, pero no se presentaría una mejor oportunidad que esta.
-Bien antes de empezar, deberán tomar un graaan trago de esto.- dijo Jean, sacando una botella con un contenido de alcohol. De la cual cada uno bebió. Cuando le tocó a Annie, se pasó y terminó bebiendo más de lo que tenía pensado, saboreando algo amargo que le quemaba la garganta pero al mismo tiempo, sentía que sus sentidos se aceleraban. ¿Acaso la habían drogado?
-¡Empiezo yo!- dijo una emocionada Ymir, le encantaban esta clase de juegos. Giró la botella, y para su suerte se detuvo en Christa. Los hombres dejaron salir un "Uuuhh" colectivo y alguno que otro chiflido. La pequeña rubia se sonrojo, algo que se le hizo increíblemente adorable para Ymir.
-¿Creen que puedan darnos un show?- desafió Armin.
-Haz tu magia, Christa. 5 segundos.- animó Sasha.
Las dos chicas se intercambiaron miradas, para que luego la rubia se fijara en Ymir. Se acercó a ella, nunca apartando la mirada de sus ojos. Quedaron frente a frente, Ymir observando los labios de la más pequeña, casi vacilando, Hasta que Christa tomó la iniciativa, tomándola del rostro y uniendo sus labios. La reacción fue instantánea, siendo la castaña la que dejó salir un jadeo sorpresa y la tomó de la cintura atrayéndola más.
Annie no podía evitar ver el beso con interés. Debía aprender algo después de todo, si es que le tocaba intercambiar saliva con alguien.
-Oigan, como que ya pasaron 10 segundos.- dijo Eren.
Las chicas siguieron con lo suyo, ignorándolo.
-Ya estuvo, fea.- dijo Connie, estirando a Ymir de la blusa, para separarla de Christa. Aunque esta no protestó; tenía una contenta sonrisa en el rostro.
Siguieron jugando y ocurrieron muchos besos: Eren y Connie, Sasha y Mikasa, Jean y Reiner. Hasta que llegó el turno de Annie, giró la botella y vio como daba vueltas. Comenzó a marearse hasta que se detuvo. Miro al frente. Armin y ella.
Suspiró. El rubio se encontraba sentado justo al lado de Eren. Era su oportunidad. Agarró la botella que de la que bebió antes y tomó un buen trago. Dejo salir una extraña risa junto con un sonrojo visible en el rostro, dejando en shock a Reiner, Ymir y Bertolt.
-Creo que tomaste demasiado de eso ¡Dámelo!- dijo Ymir, arrebatándole la botella para diversión de todos.
Annie le dedicó una sonrisa a Armin, acercándose a él, hasta sentarse en sus piernas, bajo la mirada de todos. Armin no paraba de sonreír, tomándola de la cintura. Fue cuando su mirada cambió a una seductora que desató sus feromonas, borrando inconscientemente la sonrisa del chico.
-¿Qué estas esperando?- susurró.
Armin no dudó y estrelló sus labios con ella en un beso caliente, sorprendiéndola por un momento, hasta que le devolvió el beso. No sabía lo que hacía, solo se dedicó a seguir al pie de la letra los movimientos que había observado de sus demás compañeros. Podía escuchar chiflidos y un "Ya se están pasando, deténganse" a través de la música. Pero por alguna razón, no la molestó como lo hubiera hecho antes de embriagarse.
-¡Basta!-
Un movimiento brusco los separó, trayéndolos devuelta a la realidad. Annie se dio cuenta de que el que los había separado fue Eren, empujando la cabeza de Armin hacia un lado.
-¡Eren, mi cuello! ¡Casi me lo quebraste!- se quejó el rubio, sosteniendo el área mencionada.
-¡Consíganse un hotel!- replicó el castaño.
A ambos le llamó la atención eso, bajando la mirada, notaron que la mano del rubio se había adentrado bajo la blusa de la chica, y ella debajo de la camisa de él. Annie se apartó hacia atrás en horror mientras que el rubio se sonrojó.
- P-perdón, Annie.- se disculpó, pero esto lo ignoró volviendo a su lugar al lado de Ymir quien la miraba con incredibilidad.
Un tensión se formó en el grupo, tan grande que la unica forma de romperla sería con una moto sierra. Claro, hasta que Reiner habló.
-¿Por qué no bailamos un poco? Esto ya se puso aburrido.-
Todos concordaron con él y se levantaron para ir hacia la multitud de gente en la pista de baile improvisada.
Annie seguía sentada en el sofá, con la mirada fija en la nada.
- Bien, eso estuvo sexy.- escuchó a alguien decir.
Giró hacia la voz y se dio cuenta que Ymir seguía allí.
-¿Qué te sucedió, o todo fue un plan para darle celos a Eren? Porque siendo franca, creo que funcionó.- siguió la chica.
-¿A qué te refieres con que funcionó?- preguntó Annie.
-Bueno, mientras que tú te comías con el pequeño Armin, él parecía algo incómodo.- contestó la más alta.
Annie comenzó a marearse -¿Qué mierda era ese alcohol?-
Ymir pensó por un momento. -Creo que era uno de los fuertes mezclados con algo de extasis, ya sabes, soltarse un poco.-
-¿Me drogaron?- preguntó horrorizada, sosteniendo su cabeza
-Básicamente todos lo hicimos pero tú tomaste más de lo debido.- se encogió de hombros. -Oye, ¿Estás bien?-
Eso fue lo último que escuchó, antes de apagarse por completo y desvanecerse en el sofá. -Mierda.- masculló Ymir. -¡REINER!- gritó desesperada entre todo el ruido, sosteniendo a una Annie inconsciente en sus brazos.
Continuará...
