Volviendo a la actualización semanal (: … SHAMAN KING NO ES MÍO…
13. REENCUENTROS.
Aún recordaba todos los sucesos acontecidos que vivió con Hao. Decir que su amor hacia él había desvanecido o acabado era una absurda y total mentira. Lo seguía amando, inclusive más que antes, pero no podía perdonarlo. En su cabeza no encontraba las razones del engaño de Hao… quizá era por vergüenza, el futuro heredero enamorado de una habitante más del reino, era absurdo y una ofensa para el trono. Estaba segura que Hao la amaba y si él creía que las cosas con ella serían fáciles, estaba en un grave error.
Estaba rumbo al castillo. La noche anterior había recibido la carta de Anna, después de tanto tiempo al fin sabía de ella, era la única familia que tenía. Cubierta de pies a cabeza, con su rostro totalmente oculto recordaba el momento exacto de su fuga.
FLASH BACK
Llevaba 3 días en prisión. Cansada, sedienta y hambrienta. Estaba preparada y lista para morir. El cerdo de Mikihisa la tendría de espectáculo, su muerte sería frente a todos los aldeanos –Maldito hijo de puta, ojalá te pudras en el infierno- Empezó a maldecir con las pocas fuerzas a el Rey, cuando sintió que la puerta de su celda la abrían, había llegado la hora de morir.
-¿Marion? Dime que sigues viva-
-¿Anna? ¿Eres tú?-
Anna suspiró de alivio –Que bueno que sigues viva- Anna se lanzó a abrazarla.
-¿Qué haces aquí? Es peligroso. ¿Viniste a despedirme? No te preocupes, nos veremos en la otra vida-
-Creo que no habrá otra vida- Anna sacó un cuchillo bastante oculto dentro de su traje y empezó a cortar las sogas que ataban a Marion –Huirás ahora. Ren te ayudará salir del castillo-
Marion estaba bastante sorprendida ¿Qué clase de idioteces decía Anna? –Marion no entiende lo que estás diciendo. Se clara Anna-
La doncella terminó de desatar a Marion y le ofreció agua –No dejaré que te maten y deja de hablar como retrasada-
-Explícame entonces ¡¿Cómo harás para fingir mi muerte?!-
-Tu última voluntad fue que te doparan para no sentir dolor ¿Entendido?-
Marion estaba enojada con Anna, no entendía nada de lo que decía –Anna no entiendo nada-
-Fausto y yo tenemos todo preparado. Ya hablamos con el rey, todos los sentenciados a muerte tienen una última voluntad que no puede ser negada. Todos los guardias y soldados estarán en la arena presenciando tu muerte, eso quiere decir que no hay seguridad por ahora y es el momento perfecto para que escapes. Tu cara estará oculta. La persona a decapitar ya está muerta. Es el plan perfecto para que escapes-
-¿Qué pasará contigo?- Marion soltó un pequeño grito de alegría cuando las sogas ya no la ataban.
-No hay tiempo, es hora de irte-
Desde ese momento empezaron a correr. Cuando llegaron a la salida del castillo, allí estaba Ren con algunas cosas, se las brindó a Marion y ella emprendió su huida.
FIN FLASH BACK
Ahora que ya se encontraba algunos pasos del castillo sentía temor ¿Y si todo era una trampa? ¿Y si la carta no era de Anna? Pero era tarde ya estaba frente a la gran puerta de madera, custodiada por tres guardias.
-¡Identifíquese!- Exclamó el más viejo.
No supo que debía responder, la carta simplemente decía que debía llegar a las ocho, que alguien la ayudaría a entrar y pasara lo que pasara debía confiar.
-¿No ha escuchado? Identifíquese y descúbrase el rostro- Mencionó otro.
Marion no emitía ningún sonido, estaba nerviosa y asustada. –Vengo a ver al Rey- Modificó un poco su voz.
-Es imposible, regresa por donde viniste- Exclamó el tercero.
No sabía qué hacer. Iba a retomar el camino de vuelta cuando otra voz, diferente al tono grueso y déspota que usaban los guardias habló -Déjenla pasar. Es de mis criadas- No podía ser cierto. De tantas personas y era él. Desconfió de inmediato, si antes sospechaba que era una trampa ahora no tenía dudas.
-Príncipe Lyserg, lo siento la chica no puede pasar –
- ¿Un simple guardia va a impedir la entrada de una de mis criadas? Que no se le olvide, yo soy un príncipe. Ahora quítese, deje entrar a la chica o tenga por seguro que sus días como guardia del castillo terminarán este día-
El tipo pudo orinarse del miedo en ese mismo instante –Abran la puerta, dejen pasar a la mujer-
Ya dentro de las tierras del castillo, caminando para entrar en este, Marion evitaba a Lyserg. Todavía pensaba que todo era una trampa.
-Marion, conmigo estarás a salvo. Esta vez estoy de su lado. Lo único que te han dicho respecto a mi es que los vendí al Rey años atrás, pero quiero reparar ese daño. Debes fingir ser mi criada mientras llegamos con Anna ¿Entendido?-
-Lo poco que sé es suficiente para entender que no debo confiar ¿Quién le asegura a Marion que el Rey no está esperando tras la puerta para atraparme de nuevo y poder matarme? –
-¿Tienes alguna otra opción? Simplemente confía en el Príncipe Lyserg-
-Princesa lo siento. Hoy no estamos autorizados para permitirle ver a Hao-
-Es el príncipe Hao, imbécil y sé perfectamente que no tengo autorización-
Tamao estaba en frente de la prisión. Había accedido a colaborar en el plan de Anna. Jamás pensó que el Rey estuviera pensando en armar una guerra, cierto es que su padre estaba loco pero nunca pensó que pudiera llegar a esos extremos –Déjenme pasar y evitaremos problemas- Hablaba lo más tranquila que podía.
-Lo siento princesa, pero no podemos permitirlo-
Hora de recurrir al Plan B –Le aseguro que mi padre se enterará de esto, soy la hija predilecta del Rey ¿Quiere correr el riesgo de su desobediencia con la princesa? Le juro que su familia también pagará esta ofensa-
-¿Será suficiente media hora?- Dijo el tipo bastante serio pero Tamao notó su temor.
-Me basta y me sobra- Sabía los métodos necesarios para amedrentar a todos los empleados de la nobleza.
La princesa del cabello rosa entró asustada a prisión. Nada podía fallar o todo se arruinaría. Y lo vio, después de tanto tiempo veía nuevamente a su hermano, lágrimas de felicidad y emoción empezaron a descender por su rostro y sin pensarlo dos veces se abalanzó sobre él. Hao estaba confuso pero sin dudarlo respondió al abrazo. La sintió llorar, como nunca antes, cierto era que su hermana era una niñita caprichosa y si quería algo solo formaba el berrinche y tenía a todo el castillo a su disposición pero, nunca creyó ver lo que veía.
-Tamao ¿Qué ocurre?- Hao acariciaba su cabeza en un intento por calmarla -¿Qué haces aquí?-
-Debes salir de este lugar, tienes que detener a nuestro padre- Tamao se quitó la capa con la que estaba cubierta y se la puso a Hao –No hables con nadie, Ren te estará esperando en las pesebreras-
-¿De qué rayos hablas? La seguridad del castillo es infalible, se darán cuenta de mi fuga en un instante-
-Príncipe Hao, con todo el respeto creo que su hermana tiene razón, debe huir y detener al rey- Por supuesto era Silver el que entraba a la celda.
-Esto es estúpido. Déjame adivinar ¿La idea fue de Anna? Puedo asegurar que está más loca que mi padre, la idiotez de Yoh en algún momento se le tenía que pegar-
-Pues esa locura e idiotez le están sirviendo para prevenir una tragedia- Tamao habló segura de sus palabras.
-¿Desde cuándo estás del lado de Anna?- Si antes era extraño verla llorar, que hablara bien de Anna era algo increíble.
-Me sigue pareciendo una perra oportunista-Dijo no muy segura de sus palabras- Pero la apoyaré en todo para detener a Mikihisa. Por cierto ¿Quién es este?- Señaló a Silver.
-Fui un guardia del castillo hace mucho tiempo, estoy de su lado. Cuenten conmigo para detener al loco-
-Tamao ¿Cómo saldrás?-Estaba preocupado por su hermana.
-Preocúpate por encontrar a Ren, de los detalles me encargo yo-
Hao se puso la túnica de Tamao, ocultó su rostro y emprendió su marcha. Al llegar a la entrada se asustó, obviamente era mucho más grande que Tamao. Se encorvó un poco y salió sigiloso, milagrosamente los guardias no lo detuvieron.
-Oye. ¿Es ella la princesa?-
-Obviamente lo es, tiene puesta la túnica de la realeza-
Suspiró de alivio y siguió su camino, siguiente parada, encontrar al Tao.
De nuevo en las celdas –Princesa ¿Qué hará usted para salir de aquí?- Estaban sentados en el piso, obviamente Tamao mantenía las distancias, no olvidaba su condición de princesa. Silver notó como sacaba una bolsa que contenía otra túnica.
-En una o dos horas hay cambio de guardias, puedo soportar ese tiempo-
-¿Me mandó a llamar su Alteza?- Anna entró al despacho del Rey, lo sabía, algo malo iba a pasar en ese lugar.
-Así es Anna, pero dime solo Mikihisa, estamos en confianza-Intentaba sonar casi cómico, pero a Anna no le causaba ninguna gracia y mucho menos cuando empezó a acercarse.
-Tengo cosas que hacer ¿Puede decirme que desea?-Sonaba cortante y desesperada por irse, empezó a retroceder, no le gustaba para nada la presencia de él, para su mala suerte su espalda golpeó la pared.
-Doncella ¿Quieres saber qué deseo?- Y la acorraló entre la pared y su cuerpo –Deseo poder, fama. Deseo que mi nombre pase a la historia, quiero ser una leyenda, pero si te refieres a lo que deseo en este preciso momento quiero que me des lo que tu madre le dio a Fausto. Deseo tu virtud, quiero que seas mi reina-
Intentó apartarse pero le fue imposible –Estás demente Mikihisa. Déjame ir. No eres más que un maldito enfermo-
Mikihisa empezó a reír a carcajadas, se estaba burlando, se separó un poco dejándola libre del encierro, pero la sujetó de los brazos para impedir que escapara –Más pronto de lo que piensas serás mía doncella, no importa si tiene que ser a la fuerza. Cuídate, estoy hablando en serio-
Anna huyó, completamente asustada. Estaba pálida, casi inerte. No supo ni cómo llegó a su habitación, debía calmarse. Entró a su cuarto y se percató que no estaba vacía, Lyserg sentado en su cama y Morphin a su lado, eso no la sorprendió, había otra persona totalmente cubierta. ¿Acaso era…?
-Te presento a una de mis criadas Doncella, es la más fea de mi reino- Pudo escuchar una pequeña risa de Morphin y como eso lo llamaba idiota. –Creo que su nombre es Marion-
Lo siguiente que presenció Anna fue como las ropas que cubrían a eso caían al piso, revelando a otra rubia -¿Marion?- La chica se lanzó a los brazos de Anna, después de varios años, Marion sentía la felicidad nuevamente.
Lyserg y Morphin presenciaron la escena con una ligera sonrisa en sus rostros –Príncipe- Lo llamó Morphin- Creo que debemos dejarlas solas algunos minutos, necesitan hablar ha sido bastante tiempo. También noté el estado de la doncella, al parecer la charla con el Rey la alteró bastante-Salieron del lugar y dejaron que ambas rubias se reencontraran después de tanto.
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-¿Qué fue lo que tanto hablaste con Ren? Tuvo que ser grave para dejarte en ese estado. Nunca estás tan pensativa Jeanne- Estaban en los prados frescos a unos 15 minutos del castillo. Un lugar tranquilo, perfecto para hablar y relajarse.
-Este lugar ¿Es importante para ti?-Jeanne habló ignorando la pregunta del castaño.
-Estuve aquí con Anna muchas veces. Era nuestro escape, nuestro mundo-Yoh le relataba todo a Jeanne, se le notaba algo de tristeza en su voz.
-Pronto estarán de nuevo los dos Yoh. Palabra de princesa- Ambos soltaron una pequeña risa –Llegó una carta mi reino, ya puedes adivinar de quien puede ser-
-Es bastante persistente el chico. Habla con Marco, él no hará nada que tu no quieras-
-Es tarde para eso Yoh. Nichrom debe entender que nada pasará entre nosotros-
Los soldados estaban afuera, esperándolo. Debía entrenarlos como el General del reino Asakura. La situación era bastante estúpida, soñó con eso desde pequeño pero ahora que lo tenía, no lo podía disfrutar. Se levantó de la cama, tomó su espada y de nuevo ocurrió. La imaginó cubierta de sangre, atravesando el cuerpo de la víctima. Por supuesto el cuerpo inerte era el de Fausto. Estaba muerto. Él estuvo presente en ese momento, su espada fue el arma homicida. Se arrepintió al instante y empezó a llorar amargamente, quería morir junto al hombre que admiraba. Tomó la mano de Fausto y la estrechó. Lo última imagen que había quedado en su cerebro era la del Gran General Fausto VIII agonizando, mientras sonreía. Fausto murió sonriendo, acto que demostraba que lo perdonaba.
Y empezó a llorar nuevamente. Se dirigió a su mesa y sacó un frasco. Era veneno, lo destapó y lo llevó a su boca. Estaba decidido a morir.
Ya pasaban las 23:00 todos en el castillo al parecer dormían. Pilika se encontraba leyendo con la escasa luz de sus velas. No estaba concentrada en su lectura, no había visto a Ren en todo el día. Él no la buscó y ella tampoco se molestó en hacerlo. Le dolía la actitud del Tao, le dolía mucho su desconfianza y de nuevo sintió que algunas lágrimas bajaban y las limpió de inmediato con el dorso de su mano.
Cerró el libro dispuesta a dormir, apagó las velas y se terminó de acomodar en su lecho. El sueño la estaba venciendo pero se asustó de inmediato cuando sintió que alguien había entrado a su habitación y tomaba asiento a su lado en la pequeña cama. –Dime que estás despierta- Sin duda era la voz de Ren.
-Sigo dormida- respondió enojada y asustada.
-¿Estás molesta conmigo? –Se escuchaba agitado.
-¿Cómo quieres que reaccione? Tu actitud cortante y grosera estos días y ahora llegas a esta hora a mí cuarto ¿Qué pretendes Tao? ¿Quieres que te descubran y te maten?-
-Pilika no vine a pelear, quiero proponerte algo. Quiero que…- Ren no alcanzó a terminar su frase cuando la peliazul empezó a besarlo y no era tan estúpido para apartarse y no corresponderle. Y como siempre pasaba las cosas empezaron a subir de nivel y el Tao tenía que apartarse pero esta vez Pilika no lo dejó, en cambio sintió como empezaba a despojarlo de su camisa. -¿Qué haces? – se le escuchaba agitado.
-Quiero ser tuya esta noche Ren, esta y todas las posibles a partir de ahora- No titubeó un solo instante, tampoco se le notó temerosa.
Esa noche sería única y mágica para los dos.
El día había sido largo, platicó horas con Marion y le contó tantas cosas. Estaba feliz, estaban felices, se les notaba pero la magia acabó. Lyserg había entrado a la habitación indicando y cuadrando pequeños detalles para que nadie sospechara. Marion dormiría con Morphin y por nada del mundo hablaría con los guardias o las criadas pero lo más importante, tenía que hablar con Hao, la simple mención del nombre bastó para incomodar a Marion, pero era verdad. Tenían que hablar de muchas cosas, ellos dos solos sin ser interrumpidos.
No supo más de Marion en lo que quedó del día, pero confiaba en que todo saldría bien. Y ese pensamiento la trajo de vuelta a la realidad ¿Qué estaría haciendo Yoh? ¿Pensaría en ella? Ansiaba tenerlo cerca nuevamente, empezó a imaginar tantas cosas en pequeños y breves momentos mientras el sueño la vencía. Lo imaginaba completo, no podía sacarlo de su cabeza, lo amaba tanto que parecía irreal y cuando Morfeo empezaba a llevársela en brazos sintió como acariciaban sus piernas y besaban su cuello. Por instantes pensó que era Yoh, pero supo que no era él. Se tensó de inmediato –Te dije que serías mía, sin importar el daño que te haga- Cuando Anna quiso escapar era muy tarde. El Rey tenía fuerza a pesar de sobrepasar ya los 40. Se sentía indefensa y sucia. Empezó a gritar pero la mano de Mikihisa tapó su boca y con la otra le mostró un cuchillo mientras lo acercaba a su cuello –Puedo asegurarte que no deseas sentir sangre deslizarte por tu cuello, pensándolo bien, sería delicioso el sabor de tu sangre con el sabor de tu cuerpo desnudo-
Lo único que sentía era asco, las manos de Mikihisa obraban con desesperación. Y de un momento a otro sentía su camisón desgarrarse y luego como una tercer sombra entraba a su cuarto, golpeando a Mikihisa tumbándolo de inmediato en el piso. Ella solo atinó a cubrirse con su delgada sábana mientras veía al Rey casi llorando del dolor en el piso. Lo vio levantarse con la boca sangrando levantando el cuchillo y saliendo de la habitación segundos después.
No lo pudo evitar, empezó a llorar sin poder calmarse -¿Estás bien Anna?- Esa pregunta era demasiado estúpida en ese momento, de todos modos no le salía voz para contestar. Sintió que unos brazos la rodeaban y empezó a disminuir su llanto, lo comprendió todo, había perdido a Yoh, el hombre que tanto amaba nunca más estaría de nuevo junto a ella. Se sintió terriblemente sola y eso empezaba a jugar en su contra, respondió a ese abrazo para sorpresa de Fudo y llevada por tantos sentimientos y emociones empezó a buscar sus labios y él se mostró feliz.
Se dejó hacer en los besos y caricias de Fudo. Se sentía casi de plástico ¿Realmente se entregaría a un hombre que no amaba y nunca amaría? Al parecer lo haría. Y de nuevo los gritos de Horo Horo interrumpían de nuevo los pasillos del castillo. Se escuchaban golpes y lamentos, no solo era la voz del General, también escuchó a Pilika y a Ren. Esos tres juntos con golpes y gritos la hicieron reaccionar, quitó a Fudo de encima, se cubrió con la sábana y salió del cuarto.
Al llegar a la habitación de la Usui la simple imagen la dejó helada. Horo casi estaba matando a Ren a golpes y los gritos de Pilika en un vano intento por calmarlo, solo gritaba que lo soltara. En un instante apareció Yoh sujetando a Horo y mandándolo lejos, Pilika caía al piso para saber si el Tao se encontraba consciente y Jeanne también veía horrorizada la escena. Había ocurrido el General se había enterado y al parecer no de la mejor forma.
En un instante su mirada y la Yoh se conectaron. No hubo nada más que el encuentro de sus miradas. Quería lanzarse sobre él, lo quería a él. Pero la mirada de Yoh no era de amor, era de reproche y decepción, lo recordó al sentir el brazo de Fudo rodeando sus hombros, se dio cuenta de su error. Solo estaba cubierta con la sábana y el camisón desgarrado, y el estado de Fudo indicaban que algo más estuvo a punto de pasar. Quería morir.
.,.,.,.,. CONTINUARÁ? .,.,.,.,.
Soy yo o el capítulo está raro xD … JA! Les diré la verdad, iba a cortar el cap., en la parte de Horo por la sencilla razón de ver las reacciones que traería esa parte. Creo que es el cap. más largo que he escrito sola .-. … Como sea, muchísimas gracias a todas por sus review y seguir leyendo a pesar de tardar tanto *_* … Espero sus lindos comentarios, si siguen así actualizaré cada semana xD , eso no lo prometo (? Pero no tardaré 3 meses xd.
Gracias.
