SHAMAN KING NO ES MÍO.
ACLARACIONES Y DUDAS AL FINAL XD
XIV. DECISIONES.
Corría. Tanto tiempo encerrado le habían hecho olvidar los lugares del castillo. Estaba desesperado y de lejos vio al Tao alimentando a los caballos. Cierto era que nunca fueron muy amigos pero tampoco fueron enemigos, además estaba del lado de Anna, no podía desconfiar.
– ¿Me extrañaste Ren? –
El Tao volteó asustado –Lo hizo, Tamao lo hizo- y se tiró sobre Hao abrazándolo, el mayor se los Asakura le respondió el abrazo. –Es hora de que todo vuelva a ser normal-
-Hasta que no vea a Anna, no creeré una sola palabra Ren, llévame con ella ¡ahora!-
-En estos momentos debe estar con una vieja amiga, pronto sabrás quien es. Ahora cúbrete, entrar al castillo es la parte difícil-
…
-Anna, Marion no entiende algunas cosas-
Anna suspiró, debía contarle todo –A pesar de los años sigues hablando como una niña retrasada. Mikihisa está aliado con Marco para armar una guerra. Atacarán el reino de Fudo, es el más grande, por eso me comprometieron con él. Al parecer Miki luego matará a Marco para apoderarse de todo- Lo dijo con tanta calma y como si fuera lo más normal.
– ¿Para qué me quieren?- Marion estaba con los ojos en blanco y asimilando la información.
– Es sencillo. Cuando destronemos al Rey, serás la nueva reina y gobernarás junto con Hao y viviremos felices para siempre– lo último parecía sarcasmo.
-Excelente broma, faltan los bufones para empezar a reírme. Hablas de una guerra ¿Y lo dices tranquila? ¡Jamás seré reina!- Marion se había levantado de la cama bastante molesta -¿Es un plan de Hao?-
-Hay algo más que debes saber, pero siéntate- Marion tomó asiento nuevamente sobre la cama –Hao no sabe que estás viva, sigue pensando que fuiste ejecutada ese día en la arena, estuvo encerrado en prisión todos estos años, la ha pasado peor que tú. No hay día que no se culpe por tu muerte y… por cierto, en estos momentos debe estar escapando de la celda. ¿No te parece emocionante? En unos momentos se verán de nuevo- Anna sabía dos cosas: Primero, la verdadera lucha por destronar a Mikihisa empezaba ahora y la segunda, Marion quería matarla.
…
Era casi medio día. Todo estaba listo para el encuentro, Ren y Hao tuvieron éxito en su entrada al castillo. Debían llegar a la habitación de Anna pero Ren debía decirle a Hao que Marion estaba viva –Hao debes saber algo antes de hablar con Anna-
-Sabía que todo era una trampa… ¿Dónde está mi padre?-
-Marion está viva. Debe estar con Anna ahora- Los dijo sin trabas y completamente tranquilo, debía estar atento a la reacción de Hao.
-Es imposible… ¡Yo vi como la mataron!- exclamó incrédulo.
-Pues no era ella. Es una historia larga, apúrate, Anna nos espera- Seguía con una expresión neutral
-Ren, espera. ¿No es una broma?- se rehusaba a creer en las palabras del Tao.
-Camina. Pronto la verás- para Ren también era una situación complicada, quería llegar rápido con Anna y quitarse a Hao de encima.
Siguieron avanzando. Entraron al cuarto de la rubia de ojos negros. Ren y Anna se miraron, sabían que debían dejarlos solos, el tiempo era escaso pero debían hacerlo. Salieron del cuarto y esperaron afuera.
Hao quería abrazarla, decirle tantas cosas pero, la voz no le salía y su cabeza no ideaba nada coherente. Marion no estaba en mejores condiciones, inspeccionó a Hao desde los pies hasta la cabeza, estaba sucio y harapiento. Era verdad, Hao estuvo en prisión todo ese tiempo.
-Creo que debemos hablar- Por fin su lengua y su cerebro se habían conectado.
-Te escucho, Hao-
Anna y Ren estaban casi comiéndose las uñas recostados en la puerta. Trataban de escuchar la conversación, pero con la puerta de madera les fue imposible.
-¿Crees que se reconcilien? – Por supuesto era el Tao quien que tomaba la palabra.
-No lo sé, pero con Hao libre podemos detener al loco-
-¿Ya pensaste como harás eso? No pensarás matarlo-
Anna recordó lo que había pasado en el despacho y en el cuarto. Estuvo tentada a decirle a Ren que sí, y era cierto, quería verlo muerto –Después pensaremos en eso, ahora concéntrate-
…
Ya atardecía. Lyserg había llegado por Marion para esconderla. ¿La conversación? Nadie la supo. Cuando Ren y ella entraron los vieron muy calmados y casi sonriendo. Ninguno se atrevió a preguntar nada y ellos tampoco hablaron.
En el cuarto de Ren estaba Hao acostado. Estaba libre y aún no se las creía. –Hao ¿Quieres ver a Yoh?- Ren habló casi en susurro. Pensaba en Pilika.
-¿Harías eso por mí? – Hao se sentó de golpe en la cama.
–Eres el único que puede centrarlo. Yoh y Anna no pueden seguir separados– Tenía la mirada perdida y su mente divagando en cualquier parte.
– ¿Qué pasó con ellos? Anna cuando fue a la celda no me dio muchos detalles–
–No te los daré, pero están mal. En estos momentos mi cabeza está en otro lugar–
– ¿La hermana de Horo Horo, tiene algo que ver? – Se mostró curioso, y también sentía preocupación.
–No hablaré de eso contigo. Esta noche no estaré aquí, no hagas ninguna estupidez en mi ausencia. Mañana temprano te llevaré con Yoh–
– ¿Supiste algo de Tamao? – Tuvo que cambiar de tema, Ren era un sujeto difícil de manejar y sabía que no hablaría más en lo que se refería a su vida personal.
–No te ofendas, pero sabes que ella y yo no nos llevamos bien–
–Pero está de nuestro lado–
–Ya era hora de que hiciera algo bueno por su vida. Iré a buscarte algo de comer, no te muevas de aquí–
–Ren, no sé lo que planeas, pero te daré un consejo y gratis. No es tu guerra ni tampoco tu reino, si quieres irte, hazlo; si es necesario llévate a Pilika contigo, con lo que hiciste este tiempo fue suficiente-
– ¿Por qué me dices esto? –
–Simplemente medítalo. Vete, tengo hambre–
Las palabras de Hao, se quedaron haciendo eco en su cabeza. ¿Huir? Era una buena alternativa, nada que no hubiese pensado antes, pero ahora no le parecía tan mala idea.
…
Estaba a punto de hacerlo. Sus labios alcanzaron a tocar el orillo del frasco de vidrio que contenía el mortal veneno. Lo inclinó, lo iba a hacer, pero fue un cobarde, se arrepintió en el último instante. Lanzó el recipiente de vidrio hacia la pared con la suficiente fuerza para lograr quebrarlo, y hacer que los pedazos y el líquido cayeran dispersamente en su cuarto.
Una vez más se tumbó en la cama. Era un cobarde, no era capaz de acabar con su propia vida y ahora sabía que nunca sería capaz. Cerró sus ojos, trataría de dormir un poco.
Se levantó cuando la última campanada terminaba de sonar, debían ser alrededor de las 22:00. Y aún acostado se quedó analizando su comportamiento los últimos meses, la hora de reparar el daño había llegado, reconstruiría su vida. Elaboró todo el plan en su cabeza. Primero, hablaría con Ren, recuperaría su amistad, sin importarle nada lo haría. Después obviamente iría con Pilika, la mujer más importante de su vida y a la que más amaba y que por estúpido había humillado, sería nuevamente su hermano, no el General Usui, simplemente sería su hermano; y por último pero no menos importante: la rubia de ojos negros y mirada fría, tenía que contarle toda la verdad respecto a la muerte de Fausto, Anna tenía todo el derecho y la obligación de saberlo y quizá confesando el crimen calmaría un poco su conciencia, estaba consciente que Anna lo odiaría y estaba dispuesto a correr ese riesgo.
Siguiendo el orden de su plan primero fue a las caballerizas, cuando llegó encontró todo en perfecto estado. Los caballos ya dormían y se notaba el amor que Ren les tenía a esos animales, estaban muy bien cuidados. Dio vueltas alrededor del lugar y del castillo con la esperanza de verlo, sus intentos fueron nulos. Y en ese momento de resignación por no haberlo encontrado, notó que estaba hambriento. Se dirigió a la cocina pero se detuvo a varios metros, era una mala, pésima idea. Shalona fue una de tantas, para su fortuna no había sido el primero de ninguna. Recordó a Tamao, la princesa que supuestamente amaba, pero no recordaba habérselo demostrado. Un error más para apuntar en su lista, Tamao también merecía una disculpa y la agregó a su lista, esta vez lucharía por ella como un hombre.
Se cansó de buscar a Ren, las esperanzas de verlo esa noche se habían esfumado, pensó en ir a su cuarto pero supuso que estaría dormido. Por la posición de la luna y el cambio de turno de algunos guardias calculó que eran alrededor de las 23:00. La próxima en la lista era su hermana, así emprendió la marcha a la habitación de Pilika. Mientras caminaba, cruzaba por los pasillos y subía escaleras, se mataba la cabeza para coordinar las palabras que le diría. Le había fallado y de la peor forma. Supuso que al tenerla en frente quizá, encontraría las palabras adecuadas. Rogaba a los dioses que al menos lo perdonara.
En frente de la alcoba se llenó de miedo, quiso tocar pero sus músculos no le respondían. Optó por entrar sin tocar, jamás esperó ver tal escena. Con la poca, por no decir escasa luz que entraba por la ventana y que daba directamente con la cama de la chica, pudo distinguir a dos siluetas, dos cuerpos prácticamente desnudos.
Los vio reaccionar frente a sus ojos, estaban asustados. Se sentía engañado. Ren aún vestía sus pantalones mientras su hermana estaba casi desnuda. No dejó reaccionar al Tao y se abalanzó sobre él. Estaba dispuesto a matarlo y al parecer eso haría. Se encontraba cegado por la ira, también notaba como Ren luchaba por defenderse pero los golpes de él, eran débiles, casi imperceptibles. Lo sacó de la habitación para acorralarlo en la pared del pasillo. Escuchaba los gritos de Pilika rogando que lo soltara, quería hacerlo, pero su rabia y su furia fueron mucho más grandes que su voluntad.
Pudo matarlo en ese momento, pero un tercer cuerpo lo empujó con la suficiente fuerza que lo hizo tambalear y caer pesadamente al piso. Por fin recobraba su conciencia; se llevó las manos a la cabeza, todo le daba vueltas.
Cuando logró estabilizarse pudo percatarse de las personas que estaban a su alrededor. Lo primero que vio fue a un Ren completamente destrozado y bañado en sangre en el piso. Al lado, estaba su hermana llorando.
Yoh se encontraba en una guerra de miradas con Anna.
Jeanne tenía la mirada perdida, mostrada duda, miedo y confusión. Fudo tenía una sonrisa de satisfacción y ahora que lo recordaba tenía una charla pendiente con él, pero ahora poco le importaba, se levantó del suelo, sentía un cansancio muy grande, emprendió la marcha rumbo a su alcoba. Cuando llegó, le puso el seguro a la puerta y notó su estado, era lamentable, no tanto como el de Ren pero no estaba muy lejos. Estaba acabado y derrotado, las ganas de reparar el daño y querer ser el de antes, se fueron al estanco.
CONTINUARÁ
Perdón por la incoherencia que hay, si no la notaron, mejor xD… Ahora también me disculpo por tardar taaaanto tiempo, estuve sin laptop como una semana y fue fatal u.u también tuve varios inconvenientes personales que me obligaron a borrar algunas cosas que tenía guardadas, pero en fin… el fic sigue n_n … muchas gracias por sus comentarios y por leer a pesar de que tardé mil años D: … a los que leen y no comentan, me gustaría mucho saber su opinión, un review no tarda tanto tiempo en escribirse. Todo lo recibo con mucho agrado. Ahora, sé perfectamente que el capítulo es algo latero y corto pero el siguiente (por cierto, ya está escrito, corregido y lo subiré el fin de semana) prometo que estará mejor. Gracias.
