SHAMAN KING NO ES MÍO.
Advertencias: Lemon
XV. LA GUERRA COMIENZA.
Ren lo había hecho. Estaba en el cuarto de Yoh y notaba el cambio de su hermano. Sin esperar más, se dieron un cálido y fuerte abrazo; fue un largo tiempo y al fin estaban juntos de nuevo. Pasados unos segundos se separaron y sonrieron, debían hablar, quedaba poco tiempo.
–Mikihisa está loco– Era Hao quien tomaba la palabra.
–No necesitas decirme algo que ya sé, debemos detenerlo. Creo que Anna tiene un plan, tenemos que ir con ella, si logró sacarte de prisión imagino que ideó otra cosa–
– ¿Qué pasó con ella, Yoh? Ren me contó algo, necesito saber que no mentía– Era un cambio brusco de conversación, pero sabía que su hermano estaba mal.
–Me odia, escuchó algo y lo malinterpretó, prefiere verme muerto– Yoh recordaba con tristeza la última semana y sobretodo la noche anterior cuando la había visto con Fudo, se sentía derrotado.
– ¿No le aclaraste las cosas? ¿La dejaste ir? – Hao se mostraba molesto y tenía sus razones, no podía creer que Yoh fuera tan idiota.
–No quiere escucharme, además, el imbécil de Fudo no se le separa ni un instante. La perdí Hao, entiéndelo– Yoh sintió el puño de su hermano mayor en su rostro.
–No puedo creer que seas mi hermano, ¡ve por ella! Arreglen las cosas y si es necesario huyan. Habla con Anna, no dejes que las cosas terminen así. Yoh hazme caso, debes estar con Anna, yo me encargaré de nuestro padre– Esta vez fue Yoh quien se había lanzado a los brazos de Hao, esas eran las palabras que necesitaba, esa noche hablaría con la rubia.
…
Ren estaba sentado esperando a Pilika. Ahora que Horo sabía de su relación tenían que hablar y solucionar las cosas, por su parte no quería estar más tiempo en el castillo. Sintió a Pilika a su lado y lo abrazó, soltó un quejido, la pelea con el general había dejado sus secuelas.
–Creo que te debo una explicación– se levantó, no podía verla a los ojos en estos momentos –No tengo más razones para estar en este reino. Volveré con Jun y quiero que vengas conmigo, Pilika–
Su cara mostró confusión de inmediato –No estás hablando en serio ¿cierto?-
Se hizo el de los oídos sordos y siguió hablando –Hoy a la medianoche me iré, te espero en la entrada del castillo, todo está listo; Pilika, estoy hablando en serio, si no vas conmigo no me busques luego porque no te recibiré; es una decisión tomada y nada de lo que digas me hará arrepentir. Anna lo sabe y me apoya, también me dijo que lo que hicieras estaría bien–
Quería llorar, Ren estaba siendo muy egoísta – ¿Tengo que decidir ahora?–
–Piénsalo bien, no te arrepientas luego– Y se fue, dejándola sola.
…
Llevaba más tiempo del pronosticado en el castillo y se aburría, pero lo peor de todo era lo que tenía en sus manos. El hombre era muy insistente, era la segunda carta que le enviaba, pero quizás esa insistencia y perseverancia era lo que la había enamorado. Desde su infancia la habían comprometido con Ren sin importar que fuera menor que ella. El Tao y ella habían tenido un pequeña cercanía pero la actitud y el temperamento de Ren era muy agresivo para ella y para fortuna de ambos príncipes ese compromiso se anuló.
Jeanne recordaba todo; unos años después un nuevo compromiso había surgido entre los Tao y los Asakura; Ren y Tamao tuvieron una relación que debido al corto tiempo que duró se podría decir que fue casi inexistente. El heredero de los Tao siempre estuvo obligado a obedecer las decisiones de sus padres, hasta ese momento nunca había gozado de voluntad propia. La muerte de sus progenitores, sin duda, había sido dolorosa, pero Jun su hermana mayor empezó a cuidar de él y había tomado la responsabilidad total del reino, Ren por fin se sentía libre y semanas después conoció a Pilika. El menor de los Tao se ganó la confianza de todos en el reino de los Asakura y tiempo después decidió quedarse en ese lugar, se quedó por Pilika.
Ella también estaba de visita en esos tiempos y las cosas salieron mal. Tuvo una cercanía con Yoh que logró convertirse en una relación, sin embargo notaron que no funcionaría y quedaron como buenos amigos. Nunca pensó que esa amistad les trajera tantos problemas con Anna.
Pero volviendo a su situación actual jamás pensó que pudiera ser tan caótica. Nichrom un juglar* que había conocido no la dejaba pensar con claridad y las palabras de la carta no podían ser más claras. Lo había visto por primera vez meses atrás en las ferias del reino. En esos días la realeza y la plebe se volvían uno. Marco nunca estuvo de acuerdo con el comportamiento de su hija; Jeanne olvidaba por completo su condición de princesa y se relacionaba con todos los aldeanos, sin duda era un ejemplo de gobernante. El día de la culminación de la feria había huido con él a unas praderas que ni ella misma conocía. Poco a poco fue cayendo, no sabía si era su don de la palabra, pues el chico conocía tantos lugares y tanta gente que sin duda era exquisito escucharlo hablar.
La noche en que Mikihisa y su padre la habían visto en el cuarto con Yoh, fue una de sus tantas huidas; jamás pensó que la aventura de esa noche pudiera perjudicar tanto al Asakura.
Pero volviendo a la carta que tenía en su mano, el deseo de Nichrom era claro; quería estar con ella, a pesar de su espíritu libertino y sus sueños de convertirse en caballero del reino, ansiaba permanecer siempre al lado de Jeanne. El juglar exigía una respuesta. Jeanne no sabía qué hacer, sin duda estaba en una grave situación.
…
–Que Fausto muriera fue una gran ventaja sin duda, debemos celebrar por esto Marco –Mikihisa hablaba con arrogancia y superioridad.
Marco jugaba con su copa de vino – ¿No crees que estamos llegando muy lejos con esto? –
– ¿Estás arrepentido? – Mikihisa llenaba de nuevo su copa
–No respondiste mi pregunta– El rubio bebió el vino de un trago.
–Ni tú la mía. Estamos a mano– Miki sonreía con autosuficiencia y extendió la botella para llenar nuevamente la copa vacía de Marco. El rubio se puso de pié, no podía creer el comportamiento de su 'amigo' –Me dejarás con el brazo extendido –Marco estiró su mano, la retiró cuando el líquido llegó hasta el borde, dio un corto sorbo, lo saboreó y con fuerza arrojó el recipiente hacia la pared haciéndolo trizas, provocando un ruido seco mientras el vino hacía estragos en el lugar.
–Yo pregunté primero y exijo una respuesta– Marco no ocultaba su enojo.
–Este no es tu reino, mi querido Marco. No puedes exigir nada aquí, pero no importa, seguimos siendo amigos; esto es simple, el resultado es lo que importa, no la forma ni el método usado para conseguirlo**–
– ¿Sabes qué pienso? Enloqueciste Mikihisa– Marco empezó a caminar hacia la salida, abrió las puertas y de nuevo sintió la detestable voz de su colega.
–Me debes una copa, está hecha añicos–Marco arrugó la frente y salió de allí cerrando la puerta con fuerza. Mikihisa rió con fuerza –salud– y bebió el contenido de su copa.
…
La vio –Horo, tenemos que hablar– y ahora la escuchaba; tiempo atrás hubiera accedido sin objeción, pero ahora todo era diferente.
– ¿Qué quieres? – Se mostró tan indiferente y sin ningún tipo de emoción –Debo trabajar, princesa–
Tamao sabía que las cosas eran totalmente distintas, pero sin duda el tono de voz de Horo se sentía completamente diferente – ¿Qué ha ocurrido? – era una pregunta demasiado estúpida.
–Su alteza, no tengo tiempo y para serle honesto no deseo hablar con usted–
Esas palabras le habían dolido y bastante pero no podía mostrarse débil ante él y mandó a la mierda sus modales – ¿Qué te pasa, Horo? ¡Reacciona! – Había levantado su voz –Te convertiste en la clase de hombre que siempre odiaste –Nunca estuvo tan molesta.
– ¿Quieres saber qué pasa? ¡Perfecto! Entonces presta mucha atención, no pienso repetirlo. Por años deseé tener este uniforme, entrené mucho para conseguirlo y mi sueño se ha cumplido– Notó que Tamao iba a hablar pero levantó su mano para detenerla, indicando que todavía no terminaba relatar –Siempre supe que el favorito de Fausto para el cargo era Ren, era un buen amigo pero desde ese momento empecé a odiarlo. El General le daría algo por lo que yo había luchado con tanto esmero y el Tao nunca hizo nada para merecerlo. Me alejé de Pilika, la única familia que me quedaba, la traté mal; preferí un título y un cargo con poder que ser un hermano para ella. Esas dos personas me engañaron, mi amigo y mi hermana son unos traidores, se veían a mis espaldas y los vi desnudos en la cama de Pilika. ¿Qué querías que hiciera? El Tao se llevaba todo; Fausto habló con él y le ofreció el cargo de general, yo lo escuché. Mi odio se incrementó y quise verlo muerto, quería ver el cuerpo de Fausto inerte; si él moría y yo, siendo el títere de Mikihisa no tardaría en ocupar el cargo de general–
Estaba espantada con la declaración de Horo – ¿Tú mataste a Fausto? –Aun no podía creer en la pregunta que había formulado – ¡Responde! ¿Lo asesinaste? – Sintió como el Usui caía al piso de rodillas llorando.
–Quise hacerlo. Entré a su cuarto decidido pero había alguien más aparte de Fausto. Éramos dos contra uno– Horo narraba todo con la mirada perdida, recordando a detalle lo ocurrido en esa habitación –Y no supe en qué momento él tomó mi espada, Fausto quedó indefenso. Vi todo, vi el instante exacto; yo vi como él le enterró mi espada en el pecho, atravesándole la espalda. Mi espada mató a Fausto, pero yo no lo hice, él lo hizo.
Tamao estaba confundida y no sabía cómo reaccionar – ¿Él? ¡Explícate! –
– ¡Fue Fudo! Fudo es el asesino de Fausto– Horo lloraba, se sentía más liviano ahora que confesaba todo pero no podía dejar de sentirse culpable. –Estaban conversando cuando yo llegué, el compromiso se anularía, Anna estaría con Yoh y detendrían al rey – las oraciones de Horo no tenían ninguna conexión ni coherencia, pero poco importaba –Yo soy su cómplice, pero no soy un asesino–
–Debes decirle esto a Anna, tienes que hablar ¡Ahora! –
– ¡NO!– Gritó –Fudo está demente. Tienes prohibido decir algo, yo decidiré el momento oportuno para hablar–
–Es usted un cobarde, General Usui. Que descanse–Tamao no soportaba tanta información y no le quedó más alternativa que irse, le dolía dejarlo en ese estado, pero si Horo no hablaba ella sí lo haría.
…
Se quedó en el piso un buen rato; en verdad Tamao se había ido y lo había dejado solo. Se puso de pié y empezó a caminar hacia su cuarto. Llegó a la habitación pero no estaba vacía. – ¿Qué quieres, Pilika? – Su voz no era demandante ni tampoco ofensiva. Lo sabía, Pilika notaba que su hermano no estaba bien.
– ¿Te encuentras bien, hermano? –Su preocupación era sincera, por algo estaba ahí con él y no había huido con Ren, Horo era su familia y había decidido quedarse.
–Yo no soy tu hermano– Pilika sintió un dolor muy fuerte en su pecho –Yo no tengo familia– Lo había dicho de una forma tan hiriente que Pilika sintió morir en ese preciso momento.
–Horo ¿Qué estás diciéndome?… – Iba a seguir con su frase pero él la interrumpió.
–Soy el General Usui. No tengo familia y mi obligación es proteger al reino y servirle al rey Mikihisa. Las cocineras deben estar en sus respectivas habitaciones; le advierto, le daré cinco segundos para que abandone mi cuarto, de lo contrario, se meterá en graves problemas y puede ir a prisión si lo deseo.
Pilika estaba asustada ante las palabras de su hermano –No estás hablándome en serio–
–Cinco–
–Horo ¡Escúchame! –
–Cuatro–
– ¿Es así cómo quieres las cosas? – Las lágrimas ya empezaban a surgir.
–Tres–
–Que sea muy feliz hundiéndose en su miseria, General Usui–Se había rendido, su hermano había hecho una elección.
–Dos–
Pilika avanzó y salió del cuarto.
–Uno–Y Horo sintió el viento que producía la puerta cuando era cerrada con fuerza; todo había acabado para él.
...
Montado sobre el caballo la esperaba ansioso. Había sido claro con ella y no podía seguir en ese lugar. Y analizó las dos situaciones que podían presentarse; lo único en común es que en ambas volvería a su reino. Si Pilika no volvía convencería a Jun de convertirlo en caballero, recorrería reinos enteros participando en justas*** y luchas de espada, estaba decidido. Ahora, si ella lo buscaba y decidía escapar junto con él, sus planes serían inmediatamente modificados, no sabía cómo actuaría si Pilika lo escogiese a él y no a su hermano, pero sin duda, solo le importaba estar junto a ella.
La esperó aproximadamente treinta minutos más de la hora establecida, pero nunca llegó y la entendía, ella jamás se alejaría de su hermano y sin Pilika, emprendió su marcha, galopando en su caballo llegó a la salida del castillo; esa noche el guardia del castillo era un buen amigo.
– ¿No llegó la Damicela? –
–Es más que obvio que no. Chocolove, gracias–
–Suerte en el viaje Ren, quizás cuando la guerra comience pida trabajo en el reino de los Tao–
–Las puertas del castillo estarán abiertas para ti– Ren se fue, para no volver jamás.
…
Completamente decidido caminaba rumbo a la habitación. Había soportado mucho tiempo sin sus besos, sus abrazos. Necesitaba a Anna, la quería para siempre y por siempre a su lado, en su vida; iba a recuperarla y eso era exactamente lo que haría. Los escasos minutos que habló con Hao fueron suficientes para darle la valentía que le hacía falta para enfrentar su destino y marcar el rumbo de su camino, él marcaría el sendero de su vida de ahora en adelante.
Había llegado, solamente una puerta lo separaba de la rubia. Tocó, como solo él lo haría, indicándole a Anna que era él quien la buscaba. Siguió tocando, dos veces, tres veces, cuatro veces y la rubia no daba señales. Iba a desistir –No hay quinto malo- pensó. Volvería a tocar, únicamente una vez más. La clave en melodía que inventaron años atrás consistía en seis golpes secos; ya iba en el cuarto cuando la rubia abrió la puerta.
Anna había escuchado perfectamente las primeras cuatro veces, los veinticuatro golpes. No quería enfrentarlo, las imágenes de la noche anterior llegaban a su memoria, el momento exacto en que llevada por la confusión y la ira se dejó llevar en los besos y caricias de Fudo. Se sentía sucia y mucho más recordando al cerdo de Mikihisa, no tenía el suficiente valor para enfrentar a Yoh, no se sentía capaz de verlo a los ojos. Rogó para que se fuera, pero cuando empezó con los nuevos seis golpes entendió cuanto lo extrañaba, lo mucho que la amaba, él le correspondía a esos sentimientos.
Estaban frente a frente y con una sola mirada, una simple y sencilla mirada bastó para desnudarse. En ese simple contacto visual mostraron sus temores, sus confusiones, sus angustias. Esos contados segundos fueron más que suficientes para demostrar todo lo que sentían. Todo lo que se amaban.
La rubia quiso hablar pero Yoh no la dejó. Anna sintió como los labios del pelicastaño se aproximaban al lóbulo de su oreja y casi como en susurro, sólo para que ella y exclusivamente ella lo escuchara –Anna, vengo a demostrarte que te amo, no se aún como haré eso, pero lo que menos quiero en estos momentos es hablar–
Se besaron. Ese beso contenía todo. Desesperación, necesidad, deseo, amor y un montón de sentimientos nuevos que jamás habían experimentado. Se amaban tanto que parecía irreal, se deseaban y esa noche lo demostrarían.
Yoh cerró la puerta y se aferró nuevamente al cuerpo de Anna, él sería el único dueño de esos labios.
Cayeron a la cama, como muchas veces atrás había ocurrido, la diferencia es que esta vez llegarían hasta el final.
Empezaron a desvestirse lentamente, cada prenda despojada dejaba un nuevo lugar descubierto que sus manos y bocas empezaban a explorar. Para los dos todo era nuevo, cada sensación que experimentaban era única e inigualable.
Cuando sintieron sus cuerpos completamente desnudos, cesaron los besos y las caricias para mirarse nuevamente. Estaban sonrojados, jadeantes y gotas de sudor ya visibles. Volvieron a fundirse en un beso más tranquilo que finalizó cuando Yoh mordió levemente el labio inferior de Anna. Quería todo de ella. Descendió sus besos al cuello, provocando más de un suspiro de la chica, sus manos también empezaron a moverse por la figura de ella, acarició sus piernas y su vientre hasta llegar a su objetivo. Con sumo cuidado y delicadeza sus manos cubrieron los senos de Anna. La escuchó gemir más fuerte que antes cuando sus dedos tocaron los pezones. Su boca llegó al encuentro de sus manos.
No se cansó de besarlos y darle ligeras mordidas a los montículos rosados que se encontraban duros por la excitación. Se sentía en la gloria al escuchar a Anna. Volvió a su boca pero este beso fue fuego para ellos. Había llegado la hora de ser uno.
Yoh separó las piernas de Anna y ella rodeó su cintura. Tenían miedo. Yoh empezó a entrar en ella, lento, sin prisas. No quería lastimarla.
La lentitud con que Yoh entraba en ella la torturaba, el placer que sentía era exquisito pero quería más y sabía que el Asakura podía dárselo y sin perder el contacto visual que tenían y ayudada con sus piernas que rodeaban la cintura del castaño, lo sintió entrar completamente. Decir que no había dolido era una mentira, Yoh se había llevado su virtud pero no se arrepentía, sentía una felicidad plena.
Los movimientos inexpertos no tardaron en demostrarse. Aún le dolía pero Yoh era delicado, algo torpe pero estaba siendo demasiado cuidadoso. No supieron cuando tiempo les tomó adaptarse a esa unión, pero ya no importaba, el gozo que sentían era casi inhumano.
La rubia rogaba por más y él solo atinó a complacerla. Las embestidas y los gemidos de ambos a cada segundo transcurrido, fueron más fuertes. Estaban cansados pero sabían que faltaba algo más, y no tardó en llegar, en la última embestida sintió como la vagina se estrechaba y un gemido mucho más fuerte que los anteriores salió de sus labios. Era delicioso entrar en ella y tampoco aguantó más, derramó todo en Anna soltando algo similar a un gruñido. Ninguno tenía conocimiento de lo que habían sentido lo único que importaba era ver la sonrisa de satisfacción que adornaba el rostro del otro.
Yoh salió de Anna, abandonando esa sensación de calidez, pero aún seguía sobre ella.
–Te amo Anna– La rubia lo besó enredando el cuello de Yoh con su brazos.
–El sentimiento es mutuo–
…
*Los juglares eran artistas que entretenían a las personas con cuentos y con instrumentos musicales
** "El fin justifica los medios" la frase es de Maquiavelo, pero no quise poner la misma... entonces la traduje a mis palabras xD
*** Las justas de caballeros son en las que se montan en los caballos con unas lanzas a tumbar el otro
FIN…
¡NAHH! CONTINUARÁ n_n
Antes de cualquier cosa: Muchas gracias a todos los que comentaron y me dieron su opinión sincera del capítulo anterior, ya sea por review o por redes sociales n_n.
No opinaré del lemon, sé perfectamente que no es el primero que escribo, pero creo que será el último. La otra semana empiezo la U y eso me limitará, pero no por eso, dejaré de escribir este Fic, que será el último. Espero le gustara el Capi :)
Éxitos a todos :D.
