Lastimosamente, shaman King ni sus personajes son míos.


XVII. VERDADES

—Hao vete —lo decía casi como en suplica Marion— sabes muy bien que es muy peligroso.

—No quieras engañarme, tú no quieres que me vaya.

Era demasiado torturante para Marion estar al frente de Hao, quería escapar de ese cuarto pero algo más fuerte se lo impedía; era un sentimiento tan profundo y tan puro que iba en contra de su consciencia: seguía amando a Hao, al culpable de su sufrimiento, de sus lágrimas, de su destierro y de su mayor locura: querer matar al rey. Marion lo veía tan claro, Hao Asakura había entrado en su vida para nunca salir y eso la aterraba.

La vida es demasiado irónica, a veces la persona que más nos hace daño es la única que puede consolarnos; Hao era esa persona para Marion.

Y el Asakura no aguantó más, su paciencia no podía soportar por mucho tiempo la lucha interna de Marion. Acortó la distancia hasta quedar frente a ella y verla directo a los ojos —derrotaremos a mi padre y todo será como antes.

—Acabar con el poder del rey no me devolverá a mis padres, ¿eres consciente de eso? Esto es una locura Hao ¿estás seguro de seguir con esto?

Hao veía a una Marion distinta, más valiente, decidida y segura, sin embargo aún notaba en sus ojos miedo y nerviosismo, seguía siendo Marion, su Marion —Solo si tú estás dispuesta a correrla conmigo —quiso besarla pero ella lo detuvo— ¿qué ocurre?

—No es fácil olvidar —puso sus manos en el pecho de Hao para alejarlo— necesito tiempo; haremos esto juntos, pero no me pidas que olvide el daño, no puedo hacerlo.

Hao suspiró derrotado, pasó tanto tiempo en prisión sintiendo culpa, dolor y remordimiento; sin embargo no podía forzarla.

—Al menos ¿me dejas abrazarte?

Marion no titubeó y rodeó el cuerpo de él.

...

—Anna despierta —Pilika movía a la rubia de una forma suave, las imágenes azotaban su cabeza y le costaba creer que siguiera en el castillo y no junto a Ren— si te ven aquí nos meteremos en problemas.

—Déjame dormir —logró balbucear— no pasará nada si dormimos otro poco.

Anna no se equivocaba, además por la escasa luz suponía que aún no eran las seis y pensándolo mejor ya poco le importaba, huiría al amanecer del siguiente día y Shalona no tendría tiempo de regaños. Se volvió a acomodar en la cama dispuesta seguir durmiendo y olvidarse de la realidad por algunas horas más, pero la puerta de su habitación casi se derrumba por la forma tan abrupta en que fue abierta; era Yoh, se le notaba agitado y bastante pálido.

—No quiero asustarlas —tomó aire y lo soltó con fuerza, como preparándose a lo que diría— pero Hao no está en el cuarto.

.

.

.

—¿Estás seguro, Asakura? —Anna, Pilika e Yoh caminaban por los pasillos del castillo con bastante prisa.

—Te lo juro, fui al cuarto de Ren para despertarlo y decirle que nos íbamos al amanecer, ¡no estaba! Lo peor de todo es que al parecer no durmió allí anoche, el cuarto se veía ordenado.

Anna paró en seco, respiró tres veces tratando de calmarse, pero le fue imposible —Pilika, ¿sabes dónde queda el cuarto de Morphin?

—¿Morphin? —repitió confundida— ¿la criada del príncipe Lyserg? Sí, el cuarto está en este piso pero al otro extremo de donde vamos, pero ¿para qué la quieres?

—Te equivocas, no quiero a Morphin —Anna había cambiado el rumbo de sus pasos.

—Anna no entiendo —Yoh se mostraba más confundido que Pilika— No sé lo que planeas y quiero estar al tanto.

—Cuando estemos allá verán, no puedo estar equivocada.

Se despertó cuando el primer rayo de sol se coló por la abertura de la pared; era estúpido pensar que eso era una ventana, aunque los guardias así lo vieran. Seguía con los ojos cerrados y boca arriba; sabía que al abrirlos y girar su cabeza hacia el lado, la realidad le daría un golpe con la fuerza necesaria para derrumbarlo y sentirse caer, sin embargo, él era el príncipe Lyserg y no podía escapar de su destino y mucho menos de las consecuencias de sus decisiones; giró la cabeza y ella no estaba, Morphin no estaba, se había ido, ahora estaba solo.

Se levantó y se vistió. Decidió ir al cuarto que le habían asignado a su criada desde la llegada al castillo Asakura. Marion estaría ahí y trataría de obtener alguna pista, se rehusaba a creer que Morphin se hubiera ido sin dejarle algo.

Llegó a la puerta de la habitación y se sorprendió al ver a Anna seguida de Yoh y Pilika

—¿Qué hacen aquí?

—Buscando a Hao —Habló Anna bastante enfadada— tengo la sospecha de que está aquí —señaló la puerta— será hombre muerto.

—¿No es muy peligroso si los guardias nos ven juntos? —Lyserg no despegaba la mirada de la puerta— será sospechoso si ven a dos príncipes, una doncella y una criada reunidos, pensarán que estamos tramando algo.

—Quédate tranquilo —la voz calmada y pasiva de Yoh hacía acto de presencia— los guardias de este piso son bastante estúpidos, además deben estar haciendo el cambio de turnos, no pasará nada.

Anna dio por terminada la conversación con un gruñido y estiró la mano para abrir la puerta, sin embargo, la voz Pilika la detuvo —¡Esperen! ¡¿Soy la única que no entiende qué hacemos aquí?! ¿Por qué Hao estaría dentro de este cuarto? Aquí duerme Morphin no el príncipe.

—Morphin se quedaba en mi cuarto —Lyserg se sonrojó cuando los otros tres se quedaron viéndolo con miradas entre confusas y sorprendidas— por lo tanto el cuarto entero era de Marion.

—Pilika, ¿quieres que te lo dibuje? Hao debió pasar la noche aquí. Ahora ¿puedo proseguir y entrar?

No esperó respuesta y tampoco tocó la puerta para anunciar su ingreso, simplemente entró. Su vista fue directo a la cama para encontrarse con una Marion recién despierta y una cama a medio tender. —¿Dónde está? —preguntó Anna— quiero la verdad.

Marion haciéndose la desentendida contestó —¿Quién?¿Morphin? No lo sé, ayer se llevó sus cosas en una pequeña maleta. Sólo dijo que se iba.

—¡No te hagas la tonta! Sabes bien de quién hablo.

—Marion no sabe nada —ahí estaba esa forma de hablar tan peculiar.

—Te lo advierto —el tono de voz de Anna era amenazante— ¿Dónde está Hao?

—Anna déjala, Marion no sabe donde está mi hermano. Acepta que te equi… ¿¡Quieres ponerme atención!?

Ann había dejado de escuchar a Yoh cuando su vista se había clavado en el armario de la recámara

—Lo siento Yoh, pero nunca me equivoco —Abrió las puertas de madera y miró su contenido— No hay nada, Hao en verdad no está acá.

...

—Jeanne, estás ocultándome algo —El tono de voz de su padre era intimidante, sin embargo, debía mantenerse neutral.

—Claro que no, padre. Solo estoy un poco incómoda en el castillo —Mentira no era, toda la situación que se iba agrandando con el pasar de los días creaba un ambiente denso en todos los residentes.

—Te conozco muy bien, ¿qué es lo que pasa?

Quería controlarse, pero no podía aguantar que su papá la siguiera tratando como una niña.

—Que seas mi padre no quiere decir que seas mi amigo, por favor, no insistas.

Marco tenía muchos más años de experiencia que ella, además no era justo, él también le ocultaba cosas.

—Hija, ¿sabes por qué planeamos estos compromisos?

Jeanne sentía que la conversación tomaría un rumbo complicado desde ahora, además ella sabía que Marco no sería honesto con ella; era la hora de la verdad: encarar a su padre.

—Claro que lo sé, no soy tonta —levantó la mirada y quedaron frente a frente, era ahora o nunca— Mikihisa y tú se aliaron, harán una guerra y atacarán el reino de Fudo, por eso él está aquí, así ustedes dos se ganarían la confianza de él, y así, nadie sospecharía de la alianza y supongo que llamaron a Lyserg por lo mismo, entre más aliados mejor ¿no? —calló, pero seguía de pie y con un espíritu inquebrantable, jamás se había sentido así.

Por el contrario, Marco estaba estupefacto, sin desaparecer el contacto visual, contraatacó a su hija.

—¿Quíen te contó eso? ¡Contesta Jeanne!

—¿¡Acaso es mentira?! ¡Responde! ¿Lo es? —al notar que su padre aún no coordinada su cerebro con su lengua siguió atacando— Papá, ¡escúchame! Una guerra es una pésima idea, hay calma en los reinos ¿para qué complicarnos y destruir cientos de vidas?

Marco le dio la espalda y se apoyó en la pared más cercana.

—Tú… eres muy pequeña aún, tú… no lo entenderías. Eres una niña inmadura que no tiene idea de nada, no tiene caso.

—¿Pequeña? ¿Inmadura? ¿Me estás hablando en serio? Papá yo no estoy enamorada de Yoh ¿en verdad vas a condenar a tu única hija a un matrimonio si amor? ¿Es más importante el poder que tu tranquilidad? ¿Crees que a mamá le gustaría esta idea? Mamá te detendría si estuviera acá.

—No metas a tu madre, ¡Ella está muerta! —y algunas lágrimas empezaron a descender el rostro de Marco— no pensé que la metieras en esto, caíste muy bajo, Jeanne.

Nunca fue su intención, los años pasaban pero el dolor seguía intacto.

—Papá, no vale la pena, además… Mikihisa está enloqueciendo, ¿quién te asegura que no te matará para apoderarse de nuestro reino? Solo piénsalo.

Marco se sentó en la cama y ella lo acompañó.

—¿Qué propones, Jeanne?

No tenía la respuesta a esa pregunta, pero su padre estaba cediendo.

—Enfrentar a Mikihisa y cancelar la guerra, eso lo terminará de enloquecer, después de eso, Yoh tomará la mejor decisión.

—¿Cómo puedes confiar tanto en él?

—Porque él me prometió que todo estaría bien y yo le creo.

No recordaba absolutamente nada y no sabía hasta qué punto eso era bueno o malo.

Siendo honesto, era mejor no recordarlo, algo en su cabeza le decía muy fuerte que era un estúpido.

—Mi madre decía que abusar del vino era una mala idea, ya veo por qué lo decía.

Esa voz la reconocía pero no sabía muy bien de dónde y, aún inconsciente de su estado actual dio media vuelta para seguir durmiendo.

—General Usui, creo que debe levantarse y darle cara a sus problemas.

Gruñó ¿por qué esa voz se le hacía tan familiar?

—Horo-Horo, no me iré hasta que puedas mantenerte en pie por tus propios medios.

Y supo quién estaba con él, pero no le dio la cara.

—¿Qué hace en mi cuarto, princesa? Pensé que me denunciaría con el rey.

—Lo haré, pero no podía dejarte tirado —Tamao se sonrojó— además tú no lo hiciste, no hay nada para culparte.

Horo quería bajar la guardia, pero eso sería mostrarse vulnerable y no lo podía permitir.

—Ya puedes irte Tamao, estoy bien.

Dio un brinco interno de felicidad, al menos ya no se refería a ella como 'princesa' y eso era un avance.

—¿Quieres algo? ¿Agua? ¿Comida?

Y Horo se irritó.

—Tamao, por favor vete —se dio medio vuelta para encararla, y sus palabras quedaron en el aire al verla, era obvio, ella no había dormido.

Se formó un silencio incómodo, este era el momento indicado para hablar, olvidándose de sus cargos y simplemente siendo dos personas normales, dos personas que no aceptaban sus sentimientos.

Se puso de pie dispuesta a salir, no soportaba tanta presión y sentía que el aire le faltaba.

—¿A dónde vas? —Horo buscó sus ojos, pero era muy tarde, Tamao volvía a comportarse como la niña tímida que él quería proteger, la Tamao torpe y algo lenta, su Tamao.

—Lejos de ti —una respuesta demasiado directa y sincera— no creo que sea un buen momento para hablar.

Salió del cuarto pero no pudo avanzar mucho, Horo la había acorralado en la pared del pasillo y sus brazos le impedían el escape.

—Siempre hemos dejado las charlas para después, ¿no crees?

Se sentía vulnerable ante él.

—Cásate conmigo Tamao, esta vez quiero hacer las cosas bien, no quiero perder a alguien más, ¿aceptas?

—¿Qué haremos con Lyserg? —no quería verlo directo a los ojos, quizá por vergüenza o temor.

Horo sabía que ella tenía razón, el compromiso era definitivo e irrompible.

—Ataquemos al rey —una tercera voz se unía al lugar, Tamao la reconoció de inmediato— es la única forma de acabar con este infierno.

Horo volteó el rostro y ante él estaba el mismísimo Hao Asakura.

.

.

.

CONTINUARÁ, LO JURO!

N/A: Amiguis míos ¿me van a matar? :c lo siento, un año sin actualizar es un completo crimen, deberían enviarme con el espíritu de fuego para que me queme.

Con la historia, perdón por lo forzada que se ve, o por lo menos la sentí así, si ustedes la ven igual que siempre, pues qué bonito xD, en serio lo lamento, pero quiero que sepan que el final está cerca y vendrá CON MUCHAS SORPRESAS; SPOILER: Los grandes espíritus acabarán con el reino y todos morirán y fin (¿?) nahh, pero sí, prepárense *emoji del diablo* espero que me dejen review así sean criticándome y mandándome al infierno pero por favor háganlo ): necesito sus mensajes.

Nosotros no seríamos sin ustedes los lectores, gracias por la paciencia.