Shaman King no me pertenece.
XVIII. ¿GUERRA?
Anna jamás se equivocaba, su intuición siempre era muy aguda y eficaz, entonces ¿qué había pasado? ¿Dónde estaba Hao?
Lo único perceptible de esa habitación era el sonido de las respiraciones, ninguno se atrevía a hablar y mucho menos a opinar, no sabían qué reacción tendría Anna, sin embargo, ella nunca aceptaría un error.
—Marion, es la última vez que te lo pregunto ¿dónde está Hao? —no ocultaba su enojo.
—Anna —Intervino Yoh— déjalo, no está aquí, quizá vi mal… tal vez… salió, ya vimos que no, fallaste esta vez.
—Yoh tiene razón, acepta que erraste —Pilika temió por su vida cuando los ojos oscuros de Anna se clavaron en ella.
—No estoy de acuerdo —Lyserg se robó la atención de todos— no hay que sacar conclusiones tan de repente, creo en Anna.
Yoh no pudo evitar sentir una pizca de celos cuando el chico de los ojos verdes le había regalado una cálida sonrisa a su novia.
Marion —Siguió hablando Lyserg y los ojos verdes de ambos cruzaron— Hao durmió aquí ¿verdad?
Lo único que Marion pudo hacer fue cubrir su rostro con sus manos, acción suficiente para dar a entender que era cierto. Los detalles de lo que había pasado poco les importaba.
—¿Sabes dónde está mi hermano ahora? Marion, es importante saberlo —Yoh se mostraba preocupado, pocas veces se le había visto así, pero él tenía razón, si alguien más se enteraba que Hao había escapado, el reino, sobretodo su padre, entrarían en caos.
—No lo sé, cuando desperté él ya no estaba —escuchó maldecir a Anna— si de algo sirve, dijo que adelantaría el proceso.
La habitación quedó envuelta en incómodo silencio, ninguno lo decía, pero todos lo sabían, el miedo se empezaba a apoderar de ellos.
…
—¿Hao? ¿Cómo es que estás libre? —Horo aún tenía aprisionada a Tamao y Hao no intentó disimular su enojo— ¿Cómo escapaste?
—Para empezar, quita tus sucias manos del cuerpo de mi hermana, y segundo, debemos escondernos para hablar, cuando yo sea rey tú serás mi general, necesito que me propongas un plan de ataque.
Horo se separó de una sonrojada Tamao y, al ver que ella no mostraba sorpresa, supuso que desde hace mucho conocía de la libertad ilegal del Asakura ¿qué estaba pasando? Sin duda, todo era plan de Anna, estaba detalladamente planeado, típico de la rubia.
—No hablaré contigo hasta que alguien me explique qué está pasando Hao, no quiero problemas con tu padre.
Hao trató de hacer conexión visual con su hermana, pero ella seguía sonrojada y con la cabeza abajo.
—Tamao, busca a los demás, estoy seguro que están con Marion; el general y yo necesitamos estar a solas.
—Hao ya te dije que…
—Es una orden Horo-Horo, soy el príncipe y heredero al trono, si no obedeces mis órdenes serás acusado de deslealtad a la corona, y sabes lo que implica, destierros, destitución, y si te apartas ya mismo de mi hermana no sería problema para mí condenarte a pena de muerte.
Horo suspiró y se alejó de Tamao. Hao seguía siendo el mismo de hace unos años.
—Obedece a tu hermano, luego nos reuniremos.
—Pero…
—¡Que te vayas Tamao! Busca a Anna y a Yoh, ellos te dirán qué hacer.
Ambos hombres vieron a la princesa desaparecer por los pasillos.
—No tenías por qué gritarle.
—Si no lo hacía aún seguiría acá, anda Horo Horo, entra al cuarto, hablaremos allí.
…
Mikihisa no era idiota, presentía que algo extraño sucedía y peor aún, tenía un extraño presentimiento y que el cuerpo ensangrentado de Fausto hubiera aparecido en sus sueños era un mal presagio.
—Pase —gritó a la nada cuando escuchó que tocaban la puerta de su despacho— ¿qué quieres Fudo?
—Irme con Anna, mi futura esposa y yo queremos tranquilidad.
—Te recuerdo que tenemos un trato, debes quedarte hasta la boda de mi hijo, ya casi es sábado —le ofreció una copa de vino— relájate y bebe conmigo.
—¿No cree que es muy temprano para tomar?
—¿Y? ¿Eso te impide a vivir? Preocúpate por otras cosas mi estimando Fudo, a mí no me molestes.
—Le recuerdo que cumplí su orden de matar a Fausto, si sigo acá, Anna se enterará, eso no me conviene.
—La orden nunca fue matarlo niño tonto, solo era herirlo, ¿ni siquiera eres capaz de hacer algo tan fácil? En serio Fudo ¿planeas manejar tu reino cuando ni siquiera eres capaz de manejar tu vida?
—Ese no es su problema Mikihisa, y le guste o no, me iré con Anna, la boda de su hijo se puede ir al carajo.
—Haz lo que quieras, pero Anna se enterará, no podrás huir, serás un asesino por siempre.
Las lágrimas de frustración empezaron a caer del rostro del príncipe, sin soportar más la situación salió de ese horrible lugar, buscaría la rubia y se irían de ahí ese mismo día.
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.
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Mikihisa se quedó sentado mirando por la ventana, algo malo ocurriría esa noche.
…
—¿Qué quiere Hao de mi hermano, Tamao?
La princesa, había cumplido la orden de Hao, esquivó guardias y ya estaba en la habitación de Morphin.
—No lo sé Pilika, pero presiento que algo saldrá mal, mi padre es muy astuto, en cualquier momento nos va a descubrir, y si lo pensamos mejor ¿cuál es el plan? ¿Creen que con solo encarar a mi padre las cosas se solucionarán? ¿En verdad son tan ingenuos?
—Hao ya está en su derecho de reclamar el título si se casa ¿no es así? Además Mikihisa ya está loco, si hacemos que admita su locura, de inmediato perderá el poder de ser rey, es cuestión de acorralarlo y obligarlo a confesar, no es tan difícil —Lyserg tomaba el control de la conversación, él era aún príncipe pero su reino estaba bajo su control, era el que tenía más experiencia y los podía guiar.
—Siempre está la opción de matarlo —Anna había soltado ese comentario a modo de broma, pero ella, muy en el fondo, quería cumplir ese deseo de verlo muerto y agonizando.
Por otra parte, a Yoh no le había entrado en gracia el comentario, y de inmediato se fue del lugar bastante molesto.
Tamao también se disgustó pero siguió en la habitación, era su padre y no podía ir en contra de eso, pero ella quería venganza, y si la muerte era el precio, no le molestaba en lo absoluto.
—Creo que Yoh no tiene sentido del humor —Pilika intentó que el momento incómodo de la habitación se redujera pero no funcionó.
—Anna es mejor que lo sigas, no pueden tener un día bueno y dos malos
—Ese no es tu problema, Lyserg, él sabe que lo único que Mikihisa merece es morir. Quiero que muera.
…
—¿Enfrentarlo? ¿Qué ganaremos con eso? El tiempo en prisión te causó efectos secundarios, no puedes simplemente enfrentar al rey, ¡es el rey! Tiene poder y gente a su favor, no es cuestión de destronarlo y ya; sabes cómo son las reglas: o te casas o él muere.
—Puede abandonar el trono si lo obligamos y lo acosamos, mi padre está loco, bajo presión hará lo que le pidamos.
—Podrá estar loco pero es más astuto que todos los habitantes de este castillo juntos.
—Debes ayudarnos, piensa Usui.
—Es inútil, no podemos hacer nada ya; si tu padre descubre que no estás en prisión mandará a todos los guardias a recorrer el reino.
—Por eso tenemos que actuar esta noche.
—¿Eres imbécil?
—Cuida tus palabras, Horokeu. Sigo siendo superior a ti.
—No te puedes casar si el rey no lo aprueba; solo hay dos opciones: renunciar o matar.
—Que Dios nos ayude y nos muestre la mejor opción.
…
El sol del mediodía alumbraba con bastante fuerza. Anna había decidido no pensar más, ni siquiera se había molestado en buscar a Yoh; aún había tiempo o eso creía.
—¿Qué hace una doncella por esta parte del castillo, los guardias pueden abusar de usted, lo sabía?
—Ya no me queda nada de doncella, Chocolove.
—Ya lo suponía. ¿Me puedo sentar contigo, Anna?
—No tengo más opción, ¿o sí?
Su moreno amigo tomó asiento a su lado y al igual que ella se quedó viendo a las nubes.
—Una tragedia ocurrirá esta noche.
—Hay una guerra, Chocolove. No hay que ser un genio para saber que Mikihisa quiere aliarse con Marco y atacar el reino de Fudo.
—Y tu prometido no es un genio.
—Es un imbécil.
Chocolove rió y Anna solo sonrió.
—Ren sabría qué decirte en esta situación. ¿Crees que hizo lo correcto?
Anna se levantó del suelo y sacudió la tierra de su vestido; Chocolove tenía razón: una tragedia ocurriría y el tiempo era escaso; con urgencia buscaría a Yoh.
—Ren tenía sus razones, no podemos juzgar sus decisiones.
—¿Y Pilika?
—Lo entenderá.
…
Marco estaba confundido. La conversación con Jeanne lo había hecho dudar ¿y si Mikihisa realmente enloquecía en medio del ataque? Todo estaba mal. Lo que planeaban estaba mal y aún podía arrepentirse. Salió del cuarto y tropezó con Yoh en el camino.
—Marco.
—Príncipe Yoh, ¿su padre? ¿Dónde está su padre?
—Ahogándose en vino.
—Es muy temprano para eso, ¿no lo cree?
—Si él quiere morir, ¿quiénes somos nosotros para impedirlo?
—Es de su padre del que estamos hablando.
—No podría importarme menos.
—Esa actitud no es común en usted, ¿me está ocultando algo? ¿Qué está ocurriendo?
Yoh sonrió como siempre y golpeó amistosamente el brazo de Marco.
—Prepárate, Marco. Una tragedia se acerca.
—Jeanne me dijo que…
—Ella no sabe nada; en realidad, ninguno sabe nada. Esperemos a que lo noche llegue.
—Yoh, quítate la máscara y confía en mí. Estoy de su lado.
—Eres muy amable, pero no hay lados ni máscaras. Dejemos que Dios escoja nuestro destino.
Yoh dejó el pasillo y las dudas de Marco se volvían cada vez más gigantes. Miró por la ventana de la torre esperando alguna señal del cielo, pero nada llegó. No había de otra, ese era el día de cambiar el destino.
Continuará.
Holis, amigos… ¿alguien me recuerda? ¿Alguien todavía me lee? Lamento mucho todo, le perdí por completo el ritmo a la historia e incluso la leí y no puedo creer todos los errores que tiene; no obstante, este es mi primer bebé y quiero que se convierta en adulto. No está bien criado pero haré todo lo posible para que el resultado final sea más o menos decente.
Un abrazo, gracias por leer y comentar.
