El día estaba más que hermoso para salir afuera y entrenar, pero no para la clase 1-A, ellos estaban recibiendo aquella molesta teoría que tanto los aburría. La más aburrida era aquella rubia ceniza que estaba más dormida que despierta, su amiga de vez en cuando le congelaba un dedo para que así se despertara y no agregara más castigos de los que ya tenía.

Su estómago rugió sumando el hambre al aburrimiento y al dolor que sentía en su abdomen bajo. Miró a su desaliñado maestro y pensó en cómo había sido la vida de aquel pro héroe. Era extraño que pensara en otras personas pero el aburrimiento la obligaba.

¿Y si el era un niño problema como ella y terminó siendo un aburrido maestro? ¿Por qué era tan estricto? ¿Que se traía con ella? ¿Acaso era así de cascarrabias por falta de sexo?

Esa última la hizo reír un poco atrayendo la atención de todos.

-. ¿Algo que compartir Bakugou? - preguntó su maestro.

-. ¿Falta mucho para el receso? - Aizawa rodó los ojos, se estaba cansando de los chistes de esa niñita. Siguiendo explicando mientras la ignoraba aunque la veía mandándose notas con Kuna y de vez en cuando evitando que Yukimura prestara atención.

Katsumi se aburrió y empezó a hacer bolitas de papel. Lanzó una a la mesa donde se encontraba Inoue Maka junto a Fujimori Fuiko. Cuando la pequeña bolita de papel estalló ambos saltaron asustados causando la risa de la rubia ceniza.

Aizawa lo ignoró pero la chica repitió el procedimiento un par de veces más y cuando el iba a reprocharle lanzó todas las bolas que le quedaban al aire haciéndolas explotar.

-. Patético - murmuró alguien en aquel salón de clases, Katsumi detuvo su risa para girar su rostro a quien había dicho aquello.

-. ¿Algún problema Hamasaki? - la chica entrecerró los ojos de color violeta, su cabello corto simétricamente a los hombros y aquel flequillo color rojo por encima de sus ojos. - habla - siseó lista para saltar a la chica en cualquier momento.

-. ¡Siempre estás de bromas y desastres! - se quejó aquella chica haciendo que Katsumi sonriera, Saori se quedó viendo al frente.

Sigilosamente había hecho otra pequeña bola de papel y con la misma sonrisa la lanzó a la cara de la chica - ¡boo! - la pelirroja gritó e hizo reír a Katsumi eufórica. - que tonta.

-. Eres tan infantil - siseo entre dientes. Apretaba sus puños de los que salía humo rosado y de repente paró. Era claro que el maestro había intervenido con su Quirk.

-. Lo dice la que gritó como tonta con una bola de papel - ahora no solo Katsumi sino la clase completa reía, nuevamente había hecho la la chica quedar en vergüenza frente a todos.

Su rostro estaba tan rojo como su cabello. Levantó su mano con la intención de golpear a Katsumi en el rostro cuando de pronto la bola que había en su mesa explotó sobresaltandola.

-. Bakugou, déjalo ya - pidió el maestro cansado del teatro que ambas chicas habían causado en su clase.

-. ¡Vamos sensei! Diviértase.

-. ¡Deja de ser tan irrespetuosa! - y esas fueron las palabras que la llevaron al límite, se puso de pie y se disponía a golpear a la molesta chica de atrás de ella pero el explosivo golpe nunca llegó.

Las cintas hechas de carbon que poseía su maestro la atrapaban, giró levemente su rostro y el hombre tenía los ojos rojos y su cabello flotaba levemente. La acercó a el y un escalofrío la recorrió, nunca lo había visto con el ceño tan fruncido. Tragó grueso y se mentalizó saliendo de eso con un drama, no podía haber llegado tan alto para lanzarse.

-. Ya déjalo. - fueron sus palabras tajantes y casi como un golpe. Realmente empezaba a tenerle respeto al azabache.

-. Calma sensei, solo fue una pelea amistosa.

-. Eres una niña inmadura - dijo el hombre, harto de esa chiquilla molesta. La miraba fijo pues había tratado de usar su Quirk nuevamente.

-. ¡Muere! - gritó y se fue de la clase.

Odiaba ese maldito adjetivo "inmadura" ¿quien se creía el para decirle así? El no era el rey de la madurez, dormía en clase aún cuando el era el maestro y muchas veces les hacía bromas ¡era ilógico! ¡El gran amante a la lógica era un ilógico! La rubia hacía pequeñas explosiones con sus manos, ¡estaba furiosa! Y su enojo hacía que su Kosei se activara solo.

Salió al patio, estaba pasando eso de nuevo y si seguía así iba a explotar... literalmente explotar.

Recordó los ejercicios que Airi le había enseñado en las vacaciones pasadas y respiró la acción, cada movimiento, cada respiración la repitió con la odiosa lentitud que recordaba y ¡funcionaba! ¡El yoga funcionaba!

Luego de haberse calmado se durmió un rato e incluso hasta se coló en la clase de su hermano, decidió no irse de la escuela pues tenía que regresar para cumplir con uno de los castigos que había acumulado en la larga lista y que seguro hoy le había sumado al menos una semana.

Frente a ese pensamiento la chica suspiró, pensó en simplemente dar media vuelta y fingir que se había ido, entró a su aula sin tocar y su maestro estaba en el escritorio quizás con algunos papeles y en una esquina encima del escritorio se encontraba Airi molestándolo. O al menos eso parecía por la cara de fastidio que el azabache llevaba.

-. ¿Hola?

-. ¡Mi dulce nena! - había dicho Airi al notar su presencia, se bajó del escritorio y apoyó sus manos en el para mascullarle algo al hombre que Katsumi no pudo entender para luego salir - todo tuyo - dijo pasando a su lado.

Katsumi se quedó en la puerta esperando que el hombre se pusiera de pie pero eso no pasó.

-. ¿Planeas quedarte de pie las dos horas?

-. Creí que íbamos a entrenar.

-. Hoy no. Siéntate ahí en silencio.

Katsumi por primera vez se había sentado en la primera fila, ahí frente a su maestro mirando como corregía los exámenes que les había dado en la mañana, Katsumi quería sacar su celular o crear una explosión en los papeles de su maestro, algo que la distrajera un momento de la hora totalmente aburrida que ya llevaba ahí, vio el reloj arriba de Aizawa y aunque se sentía como una hora, solo habían pasada 8 minutos. Un gran suspiro salió de sus labios y pensó entretenerse con cualquier cosa.

Miró sus manos cuando se aburrió de ver el cabello negro de su maestro, lamió su pulgar derecho y luego chasqueó sus dedos, creó una pequeña explosión con un leve sonido pero con una fuerte iluminación.

Aquellos ojos cansados habían llevado su atención a la chica que fascinada hacía explosiones con sus dedos. Aizawa notaba como ella trataba de no perturbar su trabajo y sonreía al ver como sus explosiones no eran descomunales. La fémina levantó el rostro y sus ojos grises chocaron con los negros de su maestro, algo nació en ella que le hizo sonreírle pero se regañó mentalmente por aquello, esa distracción casi hace que sus dedos volaran.

Aizawa fue más rápido y activo su Kosei, sus ojos se pusieron rojos y su cabello flotó en el aire haciendo que Katsumi se sonrojara por distraerse de esa forma.

-. Y-yo... ¡oh por Dios! Perdón por eso - sus nervios la traicionaban, tomó un mechón de su cabeza y lo acariciaba de arriba hacia abajo mientras balbuceaba.

-. Hey, hey. Cálmate, eso no es nada - calmó el azabache, los ojos grises se encontraban inyectados en sangre y lágrimas que no salieron.

Poco a poco se fue calmando, su maestro sostenía su mano, un pequeño ataque de pánico había emergido de ella al no poder controlar esa explosión. Mordió el interior de su mejilla cuando estuvo tranquila.

-. Lo lamento - susurró- se que hago berrinches pero... no me gustan los ataques y voy a hacer un berrinche cada vez que me sienta atacada.

Ahí estaba su actitud arrogante otra vez ¿Acaso era una disculpa? Si eso era aquella chica debía mejorar grandemente.