Nota I: Primero que nada, gracias por leer la primera viñeta y sus comentarios. Aquí dejo otro relato que espero les sea agradable.
Nota II: Ningún personaje, lugar o nombre son míos, todos pertenecen al maestro JRRTolkien y su obra. Esto solo es un fanfic cuya única finalidad satisfacer esa necesidad de escribir que a veces le da a uno.
Faramir
2990 TE
Era su cumpleaños número siete, pero al parecer nadie lo había notado, ni siquiera su hermano, quien seguramente se había levantado temprano para ir a su entrenamiento. Se habían olvidado de él, pensó mientras jugaba con un par de figurillas de madera sentado en uno de los salones de la Torre de Echtelion, ajeno al ir y venir de los hombres que buscaban a su padre o de los soldados que regresaban de la batalla. Con su madre esto no habría pasado, se dijo, a ella le gustaba celebrar los cumpleaños de los demás, no olvidaba como a Boromir le organizó un sencillo festejo aún estando enferma.
-¡Faramir!-gritó entonces alguien detrás de él.
Cuando el pequeño niño volvió la vista vio al capitán de la guardia de la Ciudadela caminando hacia él.
-¿Qué haces aquí?-le regañó.-Tu padre dio la orden de que no entrarás a la torre durante los consejos.-Anda, ve a jugar a otro lado.-ordenó el guardia.
En silencio Faramir se puso de pie y sin protestar salió de la torre y caminó sin rumbo por la Ciudadela, se le hizo buena idea ir a buscar a su hermano.
-¿Qué haces aquí?-Boromir corrió hacia él cuando lo vio entrar a la armería.-Se supone que estarías al cuidado de Ioreth.
-Boromir, quiero ir a Belfalas.-dijo decidido a su hermano.
-¿Qué dices?-el muchacho de casi trece años pareció sorprendido.-No podemos ir.
Faramir hizo un puchero.-Es mi cumpleaños, dile a padre, él te hará caso.-dijo con tono suplicante.
-¡Boromir!-gritó el maestre que estaba a cargo del grupo de muchachos.-Ah, entiendo…-el hombre vio al pequeño de ojos grises.-Regresa con tus compañeros-indicó al mayor de los hijos del Senescal-, me quedaré con èl-el maestre Barahir le sujetó del brazo y lo llevó hasta las gradas ordenándole que no se moviera hasta terminado el entrenamiento.
-Escucha bien, Faramir.-dijo Boromir mientras los dos regresaban a casa.-No puedes pedirle eso a nuestro padre.-El niño no dejado de repetir que quería ir a Belfalas, por alguna razón pensaba que ahí estaría más cerca de su madre fallecida dos años atrás.
-Yo quiero ir, Boromir.-insistió cuando llegaron a las escalinatas que llevaban a la Ciudadela.
-No puedes ir, eres muy pequeño para andar vagando fuera de la ciudad.-exclamó Boromir algo desesperado.
Entonces Faramir se quedó de pie en la puerta que daba a la residencia principal, tragó saliva y apretó los puños con fuerza, sus ojos se llenaron de lágrimas.
-Madre habría accedido.-dijo soltando el llanto.
-No, Faramir…-su hermano mayor se acercó a él para consolarlo, lo tomó de los hombros y lo miró a los ojos.-Todos echamos de menos a madre.-Boromir suspiró y tragó saliva. Al igual que Denethor, el muchacho intentaba no expresar sus sentimientos y hacerse el fuerte.
-Boromir, llévame.-Faramir siempre había visto a su hermano como un héroe.
-Padre no va a permitirlo.-repuso Boromir con seriedad.-Ni pienses en mencionarlo durante la cena.
-Pero…-el pequeño iba a protestar cuando su hermano le hizo una seña de que guardara silencio.
-Estoy seguro, muy seguro de que regresarás a ese lugar. Ya lo verás.-le sonrió.-Otra cosa.-Boromir entonces sacó un paquete de su morral y se lo entregó.-Feliz cumpleaños, hermanito.
Si llegaron hasta acá, mil gracias por leerlo.
¡Nos leemos pronto!
