Nota I: Algo que imagino sucedió los últimos días que estuvieron los rohirrim en Gondor antes de partir a su país.

Nota II: Ningún personaje, lugar o nombre son míos, todos pertenecen al maestro JRRTolkien y su obra. Esto solo es un fanfic cuya única finalidad satisfacer esa necesidad de escribir que a veces le da a uno.

Eowyn

3019 TE

Su hermano le anunció que en unos días regresarían a Rohan. En el Norte las cosas no estaban del todo bien, sobretodo en aquellos lugares donde los uruk hai atacaron, en algunos lugares se contaban por cientos los heridos a causa de las batallas, además de que había gente que se quedó sin nada a causa de la guerra.

-No podemos demorarnos más días, Eowyn-dijo el rey de Rohan.-A lo sumo tenemos una semana para preparar todo y partir a casa.

-Lo entiendo perfectamente-repuso la muchacha mirando por la ventana del pequeño despacho que el rey Elessar había prestado a Eomer de Rohan.-Estaremos juntos en esto, no podría abandonar a mi pueblo-se volvió a su hermano.

-Hay mucho trabajo por hacer.

-Rohan volverá a ser glorioso-Eowyn estaba segura de aquello.-Y tus días como rey venturosos.

Eomer sonrió con tristeza.

-Te voy a extrañar, el día que te vayas a Ithilien no sé qué haré sin ti.

-No partiré a Ithilien hasta estar segura de que las cosas en Rohan marchan bien-respondió ella.-Hablaré con Faramir al respecto.

-¿Y tu boda?-Eomer parecía algo apenado con ella.

-Él lo entenderá-estaba segura, aunque eso significaba que ambos se separasen por un tiempo. Eomer la abrazó y besó su frente.

-Gracias, hermana-dijo.-Ahora debo irme, pues nuestro amigo el rey Elessar me ha solicitado acompañarlo a los Campos Pelennor.

-Seguiré trabajando-repuso Eowyn.-Nos vemos pronto-se despidió de su hermano y se quedó trabajando hasta algunas horas después del medio día.

-Mi Señora-escuchó que alguien la llamó.

La Dama de Rohan dirigió su vista hacia la puerta, era Fíriel.

-¿Sucede algo?-preguntó dejando a un lado lo que estaba haciendo. No era muy común que Fíriel la buscara cuando se encontraba fuera de las Casas de Curación.

-El Señor Faramir la busca-respondió la doncella.

Sin darse cuenta Eowyn sonrió, su corazón se aceleró emocionado y supo que ya no iba a poder concentrarse en su trabajo.

-Dile que estaré con él en unos minutos-no pudo evitar sentir sus mejillas sonrosadas.

Fíriel asintió y se retiró con una reverencia. Entonces la Dama de Rohan se aseguró de dejar todo en orden para cuando Eomer regresara.

-Es una sorpresa verte libre a estas horas, mi Señor-dijo Eowyn cuando en el pasillo vio a Faramir esperándola, él levantó la vista y sonrió.

-Sólo vine a invitar a la Dama de Rohan a caminar como solíamos hacerlo antes-repuso acercándose a ella.-¿Acepta?-el Senescal le sujetó la mano.

-Me encantaría-lo besó con suavidad en los labios.

El sol apenas empezaba a descender por lo que la tarde estaba bastante iluminada, atravesaron con paso lento la Ciudadela y bajaron hasta los jardines de las Casas de Curación.

El silencio que había entre los dos era armonioso y sólo se rompía por los murmullos lejanos. Se detuvieron junto a los muros que daban al Este y entonces Eowyn se volvió a Faramir.

-Mi Señor,-dijo viéndolo a los ojos-hay algo que debo hablar contigo.

Faramir la miró algo extrañado.

-Partiré a Rohan en unos días, debo ayudar a mi hermano a restaurar nuestro país que si bien no ha quedado en ruinas estuvo a punto de pasar-tragó saliva.-Así que me temo que éstas serán nuestras últimas caminatas-dijo con cierta tristeza.

-Sé cuál es tu deber con Rohan, es el mismo que yo tengo con Gondor-repuso el Senescal sujetando su barbilla y mirándola a los ojos.-Te comprendo perfectamente, Eowyn, y yo no soy nadie impedir que cumplas con ello-y la abrazó.

La Dama de Rohan apretó con fuerza la mano del Senescal, le extrañaría y le dolería separarse de él, temía perder la fuerza que había recuperado, volver a caer en la sombra e incluso fallarle a su pueblo. Sin embargo, las palabras que Faramir le dijo le animaban, él la amaba y estaba dispuesto a esperarla el tiempo que fuera necesario, él estaba consciente de que ambos tenían obligaciones que cumplir antes de casarse. Lo miró a los ojos al cabo de unos segundos, adivinó en ellos cierto sinsabor.

-¿Estás bien, mi Señor?-le preguntó tomando su rostro.

Faramir asintió después de un suspiro.

-No me tomes esto como un reproche, es lo menos que quisiera, simplemente temo que mis tardes se vuelvan solitarias después de tu partida-repuso.-Ahora que empiezo a tener un poco de tiempo libre no sé qué haré con él.

-Si he de decirte la verdad, a mi también me pesa en el corazón que debamos separarnos-Eowyn lo besó con suavidad en los labios para volver a abrazarlo. Y así se quedaron unos minutos, sin moverse y sin decirse nada.-Confío en que no será por mucho tiempo-dijo finalmente.

-No, claro que no-respondió Faramir y la miró fijamente.-Si estás de acuerdo pediré tu mano al rey de Rohan, mi querida Dama.

Tras escucharlo, Eowyn le plantó un beso en los labios.

-Nada me haría más feliz, mi Señor-repuso cuando se separaron.

-Sé que las cosas no están para planear una boda pero me gustaría más que tener un compromiso formal contigo-le dijo Faramir un poco más animado.

Al cabo de un rato el sol se ocultó en el horizonte dando paso a una noche fresca, Eowyn se colocó en los hombros el bello manto azul estrellado que había sido de Finduilas. En medio del silencio que poco a poco iba instalándose en Minas Tirith escucharon una trompeta anunciando la llegada del rey Elessär, quien había partido a los Campos Pelennor acompañado del rey de Rohan.

-Temo que es hora de volver a nuestros deberes-dijo Faramir.-Ha llegado mi Señor.

La Dama de Rohan asintió, ambos caminaron hasta llegar a la Ciudadela donde los reyes de Rohan y Gondor arribaron minutos después. Faramir fue llamado por el señor Aragorn, por lo que la pareja tuvo que despedirse.

-¿Cómo han ido las cosas?-le preguntó Eomer cuando se dirigían a las Casas de Curación.

Eowyn dio cuenta a su hermano del trabajo que estuvo haciendo durante su ausencia, también discutieron la forma en la que los jinetes de Rohan regresarían; ambos temían que hubiera grupos de orcos y uruk-hais rondando por las praderas y causando escaramuzas. Finalmente decidieron enviar un grupo de jinetes a La Marca para atender y apoyar las defensas en las fronteras que pudieran estar en peligro.

-¿Y con Faramir?-le preguntó Eomer cuando cruzaban el pasillo que llevaba a los dormitorios.-No me gustaría que pensara que te alejo de él por mero capricho.

Eowyn sonrió.-Descuida, Faramir jamás pensaría eso de ti-dijo tranquila.

-Me gustaría hablar con él antes de irnos,-se detuvieron en la puerta de los aposentos de Eowyn.-con tanto trabajo que he tenido no he encontrado oportunidad.

-Espero sinceramente que el rey de Rohan pueda hablar con el Senescal de Gondor-dijo Eowyn.

Eomer le sonrió con cierta complicidad.-Pero por hoy iré a descansar, hermana-dijo.-Fue una jornada bastante agotadora la que tuve.

-Descansa, Eomer-se despidió de él.-Te buscaré mañana.

-Hasta mañana, hermana-Eomer se dio media vuelta y se alejó por el pasillo.

La última tarde en Minas Tirith la Dama de Rohan caminó a solas por los jardines de las Casas de Curación; le asaltaban un montón de sentimientos, la idea de volver a casa le alegraba, extrañaba Rohan, sus praderas, las enormes montañas que le rodeaban y a su pueblo, a la gente cálida de Edoras; sin embargo una cosa opacaba aquella felicidad, el hecho de que su tío no estaría esperándola en el palacio de Meduseld, ya no vería nunca más esa sonrisa, ni escucharía aquella voz paternal diciendo su nombre, y es que le hubiese encantado contarle al rey Theoden sobre su boda o escuchar a Théodred burlándose de ella porque había sucumbido al amor. Tragó saliva al tiempo que algunas lágrimas resbalaban por su mejillas.

-Estoy seguro de que el rey Théoden, en donde quiera que esté, se alegra por ti-escuchó la voz de Faramir detrás de ella. Eowyn se volvió hacia él, no le sorprendía que el Senescal casi adivinara sus pensamientos, ambos se habían aprendido a conocer en poco tiempo.-Estarán muy orgullosos de ti, no cualquiera tiene el valor de enfrentarse a un Nazgul-la miró a los ojos.

-La última vez que lo ví no pude si quiera pude despedirme-dijo Eowyn con la voz quebrada.-Murió frente a mí sin que pudiera hacer nada, más bien deshonré a mi tío-bajó un poco la mirada.

-Mi querida Eowyn, hiciste mucho más que cualquiera de los que estuvieron en esa batalla.-dijo Faramir limpiando sus lágrimas.-Si no hubiera sido por ti tal vez Minas Tirith hubiera caído-le sonrió.

-Desobedecí las órdenes de mi rey-hizo una mueca.-¿Aún así piensas que hice bien en ir a la batalla?-le sostuvo la mirada por unos segundos.

El Senescal alzó los hombros.-Yo obedecí las órdenes de mi padre y casi muero-dijo aquello con cierto dolor-únicamente tomamos nuestras decisiones y agradezco que las consecuencias hayan sido éstas.

Eowyn lo abrazó con fuerza.-Deseaba morir-dijo con sinceridad sin apartarse de los brazos de Faramir, en el mismo momento él la besó con suavidad en la mejilla.-Esa había sido mi decisión.

-La sombra y esa guerra terrible nos confundieron a todos,-repuso Faramir casi en un susurro-nos ensombreció los sentidos, y aún así estamos aquí.

Eowyn buscó los labios del Senescal para fundirse en sus besos, aquellos que la reconfortaban; cuando se separaron ambos se sonrieron.

-Estoy feliz de haber despertado aquí y no en la oscuridad de mi alma-dijo la Dama de Rohan sin dejar de mirar los ojos de su prometido.-Porque no habría sabido qué hacer con mi soledad.

Gracias por leer. :)