Nota I: Si mal no recuerdo Faramir y Boromir tuvieron una discusión antes de que este último partiera a Rivendel, ¿qué pasó entonces?, aquí una posible respuesta. Si falló en algo el hilo de la historia original, no me maten, hace un año no leo a Tolkien. De hecho para refrescar mi memoria volveré a leer los libros este Noviembre.

Nota II: Ningún personaje, lugar o nombre son míos, todos pertenecen al maestro JRRTolkien y su obra. Esto solo es un fanfic cuya única finalidad satisfacer esa necesidad de escribir que a veces le da a uno.

Faramir

3018 TE

No había mucho que hacer, su padre y Boromir ya habían tomado una decisión, por más que protestó la única respuesta que recibió fue que él no estaba en posición de abandonar Ithilien.

-Sí, mi Señor-dijo no muy convencido a su padre después de que éste le pidiera retirarse.

Caminó hacia la Ciudadela y se detuvo cerca de la tronera, sus ojos se perdieron en el horizonte, suspiró y dejó caer algunas lágrimas. No podía creerse que su padre aún dudara de él, le había demostrado que era buen Capitán, que podía mantener al enemigo a raya a pesar de las dificultades, pero eso no le bastaba a Denethor; en los Consejos se dedicaba a criticar sus decisiones, a menospreciarlo y compararlo con su hermano, y ahora le impedía viajar al Norte a encontrar las respuestas que necesitaba.

-Bastantes consideraciones he tenido contigo-había dicho el Senescal mirándolo con desprecio.

Faramir apretó sus dientes ahogando el llanto, nuevamente pensó en su madre, en la falta que le hacía. Tal vez Finduilas lo apoyaría como cuando era niño y se negaba ir a la armería; no olvidaba como le rogaba a su madre llevarlo con ella a la biblioteca para escucharla contar las historias de Gondor en vez de acompañar a Boromir y Denethor. Su padre siempre lo tachó de débil por aquella situación, le decía que no era apto para ser un guerrero y mucho menos un Capitán; para el Senescal de Gondor, Faramir era un mediocre. Llevaba años luchando en vano por salir de esa oscuridad a la que su padre le condenó, vivía a la sombra de su hermano, a pesar de que hacía todo lo posible por complacer a Denethor, nada le parecía suficiente.

Entonces miró hacia el vacío, por un momento sintió la necesidad de saltar y dio un par de pasos hasta quedar en el borde de la tronera, observó nuevamente hacia abajo y el vértigo se apoderó de él, algo en su mente le decía que diera un paso más.

-¿Faramir?-escuchó la voz de su hermano.-¿Qué… qué carajo?-sintió la mano de Boromir sujetarlo del brazo y jalarlo hacia atrás.

El hijo menor del Senescal regresó a la realidad, sacudió la cabeza, alzó la vista y se encontró con el rostro asustado de su hermano.

-No lo pensé, lo siento-se disculpó cayendo en cuenta de lo que había estado a punto de hacer.

-¿Acaso estás demente?-gritó Boromir desesperado.

-No…-torció la boca.-No me hubiera atrevido-dijo dudando de si mismo.

Boromir frunció el ceño, le dio un empujón y se alejó molesto. Faramir no se movió de donde estaba, por unos minutos se quedó pensando en lo que había pasado.

-¡Boromir!-gritó intentando dar alcance a su hermano que ya había caminado algunos metros.-Espera, Boromir.

El Capitán de Gondor se detuvo volviéndose hacia él.

-Te juro que no quise saltar-parecía más bien que quería convencerse a sí mismo.

-No lo hagas nunca más, ¿de acuerdo?-dijo Boromir.

-Jamás-sonrió intentando tranquilizar a su hermano.

-Solo quiero que cuando no esté las cosas no empeoren-el mayor de los hermanos parecía preocupado.

-Descuida, Hurin sabrá guiar a tus hombres.

-Él seguirá tus instrucciones, tú quedarás a cargo, Faramir-dijo Boromir con seriedad.-Confio en ti, a nadie más le dejaría capitanear a los hombres de Gondor.

-¿Y padre?

-No objetó nada-no supo si Boromir había mentido en aquel momento.

-No demores mucho-dijo Faramir con cierta tristeza e invadido por un presentimiento.

-No pongas esa cara-Boromir le dio una palmada en la espalda.-Vamos a tomar algo, lo necesito antes de irme, no sé por cuánto tiempo estaré fuera.

Los dos hermanos caminaron por los círculos de la ciudad hasta llegar a una de las hosterías que más frecuentaban cuando regresaban de la batalla. Bebieron el resto de la tarde, acompañados de algunos amigos cantaron, rieron e incluso contaron historias. Sin embargo el menor los hermanos sentía como en su pecho crecía la angustia, no quería decir nada, ni arruinar el momento pero es que temía no volver a ver a Boromir.

-Permíteme acompañarte-dijo de pronto en medio del bullicio.

Repentinamente todos guardaron silencio. Boromir lo observó dubitativo.

-¿Qué dices?-preguntó el hijo mayor de Denethor.-¿Puedes repetirlo?-todos los miraban atentos.

Faramir se dio cuenta de su error, torció la boca e hizo una señal a su hermano para que ambos se levantaran de la mesa y se apartaran de los demás. Boromir asintió y ambos se alejaron de la mesa, salieron al patio trasero del local.

-¿Y bien?

-Permíteme acompañarte-dijo suplicante.

-Faramir, ¿de qué hablas?-Boromir parecía desconcertado.

-No eres el único que busca respuestas, el sueño también lo tuve yo-dijo intentando explicarse.

-Esto ya lo habíamos discutido con padre, como primogénito que soy debo ir.

-Fui el primero en soñar aquello, mi derecho es conocer las razones-levantó un poco la voz.-No soy ningún niño, Boromir.

-¿Y dejar Gondor sin capitanes? ¿Estás loco?-dijo exasperado el mayor de los hermanos.

-Entonces quédate, eres mejor capitán que yo-contestó alzando la voz.

-Yo también tengo razones para ir, ¿crees que es muy fácil?-Boromir estaba desesperado.-He soñado con esto hace más de un año y me atormenta.

-Entonces permíteme ir contigo-volvió a suplicar pero esta vez con la voz entrecortada.-Boromir, tengo un mal presentimiento-miró a su hermano.

-¿Qué temes?-la voz del Capitán de Gondor sonó golpeada.

-No volver a verte-contestó tragando saliva.-Algo me dice que soy yo quien debe ir.

Boromir no contestó, movió la cabeza de un lado a otro como negando las palabras de Faramir.

-Me parece que por lo único que insistes en ir es porque estás desesperado de que padre te reconozca algo.

Escuchar a su hermano decir aquello le dolió mucho más que los desprecios de Denethor, jamás imaginó que su propio hermano fuera a decirle tal cosa, hubiera querido ser más razonable en aquel momento pero no pudo, una rabia tremenda se apoderó de él, los ojos se le nublaron por el coraje y cuando se dio cuenta ya había lanzado a Boromir un golpe en la cara.

-Tienes un buen gancho derecho-dijo Boromir limpiándose la sangre que le salía de la nariz a causa del golpe.-¿Dónde aprendiste a golpear así?

Faramir ofuscado no contestó.

-Lo que te dije fue una estupidez y me lo acabas de hacer pagar-el mayor de los hermanos hablaba con tranquilidad.

-Boromir, yo no…-quería disculparse con él pero encontraba las palabras, se sentía avergonzado y lo único que hizo fue retirarse.

No quería ver a su hermano, no se atrevía a verlo, le había golpeado, Faramir de Gondor había golpeado a su Capitán a la vista de todos. Sintió miedo, culpa, vergüenza, su padre seguramente se enteraría de aquello, le reprendería, tal vez hasta lo relegaran de su capitanía. Caminó por toda la ciudad perdiéndose entre la gente por si acaso lo fueran siguiendo, jamás imaginó que algo así pudiera suceder, pero es que las palabras de Boromir habían sido tan hirientes que no pudo contenerse. Finalmente fue a meterse a la biblioteca, aunque cerrada, Faramir desde muy joven sabía cómo burlar a los guardias. Se escondió en un rincón entre los estantes que anteriormente habían lucido volúmenes de los reyes de otros tiempos, ahora apenas eran pergaminos, papeles sueltos desgastados por el tiempo. Se sentó en el suelo y recargó la espalda contra la pared, allí en la oscuridad dejó escapar algunas lágrimas, se sentía solo, temía quedarse solo, no volver a ver a Boromir, no saber qué hacer al frente del ejército de Gondor, no salir de aquella oscuridad que últimamente lo consumía.

-Creí que nunca regresarías-le dijo Boromir al verlo subir por las escaleras de la ciudadela.

Faramir había estado en la biblioteca hasta casi media noche, no se había atrevido a salir hasta asegurarse que las calles de la ciudad se encontraran vacías, pues supuso que el rumor de que había golpeado al Capitán de Gondor ya había llegado a oídos de su padre.

Avergonzado vio a su hermano, que estaba a unos metros de él.

-Fui un imprudente-dijo bajando un poco la mirada,-sea cuál sea mi castigo lo aceptaré, no debí si quiera atreverme a contradecirte.

-Y yo jamás tuve porque haberte dicho aquello-se acercó Boromir.-Yo… la verdad es que te debo una disculpa-dijo arrepentido y después lanzó un suspiro.-Sé que tu deseo es ir y si estos fueran otros tiempos hubiera solicitado a nuestro padre que te diera licencia para acompañarme,-guardó silencio por unos minutos-no pienses que voy en tu lugar, o por capricho, tal vez no traiga las respuestas que necesitas pero temo que yo estoy más asustado que tú con todo esto.

-Comprendo-repuso con voz queda.

-Padre debe reconocer que tú puedes capitanear a los hombres, lo has hecho muy bien hasta ahora-entonces Boromir lo vio a los ojos y Faramir pudo adivinar en ellos un desconcierto que jamás había visto en él.-Y eso me tiene tranquilo porque si acaso llega a pasar algo, tú tienes la entereza suficiente para estar al frente.

-No te fallaré-dijo Faramir con el corazón acongojado y sin saber que aquella sería la última vez que vería a su hermano.

Esa misma noche Faramir recibió órdenes de viajar a Osgiliath, ni siquiera estuvo en la despedida que los ciudadanos organizaron al hijo mayor del Senescal por la mañana del siguiente día.

En su camino al Anduin, el joven Capitán iba sumido en sus pensamientos y con el rostro lleno de tristeza por la partida de su hermano. Jamás imaginó que se separarían de aquella manera, sus temores eran muchos y únicamente rogó que los Valar cuidasen a su hermano.

¡Gracias por leer!