Nota I: En algún momento Faramir y Éowyn debieron haber tenido su primer discusión como pareja; una razón por la que pudieron haber discutido fue el regreso a Gondor. Aquí dejo lo que creo sucedió.
Nota II: Ningún personaje, lugar o nombre son míos, todos pertenecen al maestro JRRTolkien y su obra. Esto solo es un fanfic cuya única finalidad satisfacer esa necesidad de escribir que a veces le da a uno.
Faramir
3019 TE
La noticia de que debían partir a Minas Tirith le fue comunicada al Senescal por el rey de Gondor pocos días después de que éste último llegará a Edoras. Faramir supo entonces que sus días de descanso habían terminado. Junto con el Señor Aragorn trabajó para organizar su partida; decidieron enviar primero una compañía a la ciudad blanca para llevar la noticia y para que se encargaran de informar si encontraban algún problema en el camino.
-Temo que haya bandas de orcos sueltas, muchos huyeron después de la batalla-dijo Aragorn mirando preocupado a Faramir.-No podemos arriesgarnos.
-Lo sé, mi Señor-Faramir lo sabía mejor que nadie, tenían que tomar sus precauciones, esta vez no irían acompañados de la Comunidad del Anillo, ni de los hijos de Elrond, ni siquiera de los dunadan del Norte, todos habían partido a su hogar.-Seleccionaré a mis mejores hombres-dijo el Senescal.-¿Cuándo partiremos a Minas Tirith?-preguntó.
-Pretendo que estamos camino a la ciudad blanca en no más de tres días-respondió el rey, parecía que algo le agobiaba.
-Alistaré todo entonces, mi Señor-repuso Faramir.-Incluídos los exploradores, les daré la orden de que salgan hoy antes de que oscurezca. Si usted está de acuerdo.
El rey Elessar asintió agradecido-. Confío en tus decisiones y consejos, Faramir-dijo y guardó silencio por unos minutos, parecía como si le pesará algo.-Únicamente debo pedirte algo más-
-Lo escucho, Señor-repuso el Senescal que estaba a punto de salir del pequeño despacho.
-Arwen ha enfermado-hizo una mueca el pido sea preparada una carroza para que vaya cómoda y evitar que se fatigue con tanto ajetreo.
-Así será, mi Señor.
Aragorn lo miró ía más tranquilo si Éowyn acompaña a mi esposa-dijo finalmente.
-Hablaré con ella al respecto-repuso Faramir a sabiendas de que la Dama de Rohan se negaría rotundamente.
-Gracias por tu apoyo-dijo el rey de Gondor.
-Si no hay otra asunto pendiente, mi Señor, he de retirarme-dijo el Senescal.-Debo hablar con la Dama de Rohan y organizar a los hombres que se adelantarán a Gondor.
-Me parece que es todo-respondió Aragorn un poco más aliviado.-Una vez que estemos en Minas Tirith temo que el trabajo no terminará. Será mejor que aprovechemos estos días la hospitalidad de nuestro amigo Éomer.
El Príncipe de Ithilien se despidió de su Señor con una reverencia y salió del despacho. Fue a buscar a su esposa, quería hablar con ella lo más pronto posible aunque no tenía idea de cómo le plantearía lo que le solicitó el rey de Gondor. Éowyn no iba a aceptar tan fácilmente. Encontró a la Dama de Rohan en la armería, sobre el vestido llevaba una cota de malla y en la cintura una vaina; la muchacha hacía algunos movimientos con la espada, como si se estuviera defendiendo de alguna criatura imaginaria. Faramir no se atrevió a decir palabra alguna, la observó en silencio con una sonrisa en el rostro, era la primera vez que veía a Éowyn esgrimir una espada, lo hacía con una habilidad increíble que igualaba fácilmente a cualquier soldado de Gondor. No quiso interrumpirla siquiera y únicamente buscó un lugar donde sentarse para contemplar a su Dama en silencio. Pasaron algunos minutos antes de la Princesa de Ithilien notara su presencia.
-Faramir, yo…-las mejillas de la muchacha se colorearon de rojo. Bajó la guardia.
-Eres mejor de lo que el mediano me relató-dijo el Príncipe de Ithilien acercándose a ella sin dejar de sonreír.-Ojalá algún día, Señora Éowyn, me concedas un duelo-le acomodó el cabello despeinado detrás de las orejas.
La muchacha sonrió antes de plantarle un beso dulce en los labios.
-Sería para mi un honor-dijo ella.
-Aunque siendo honesto dudo salir airoso-dijo antes de volver a besarla.-Por más empeño que ponga el esgrima es un arte que jamás he dominado.
-¿No?-ella alzó las cejas.-¿Y todo aquello que se cuenta del Capitán Faramir es mera exageración?
-Tendrías que averiguarlo-respondió el Senescal riendo un poco.
-Creí que tardarías más tiempo con el Señor Aragorn-dijo Éowyn-.Sé que pronto nos marcharemos y quería estar en este lugar, es muy importante para mí.
-Lo imaginé-Faramir tomó la espada por el mango.-Es una buena hoja-dijo mirándola con detenimiento.-Y vaya que es hermosa.
-Era de mi madre-repuso la muchacha-, nunca la esgrimió; su padre la mandó a hacer para ella-le explicó.-Mi tío la guardó mucho tiempo, hasta hace poco Eomer la encontró-Éowyn guardó silencio unos minutos.-Me gustaría llevarla conmigo.
-Llévala si ese es tu deseo, y si tu deseo es también seguir practicando esgrima hazlo, mi Señora-le dijo Faramir.
-Nada me gustaría más que seguir empuñando una espada, mi Señor, y llevaré ésta como un recuerdo de mi pueblo y la portaré con orgullo si algún día es necesario-envainó la espada con cuidado.-Pero en estos tiempos de paz me dedicaré a estudiar las artes de la curación.
-Me alegra escucharte decir eso-dijo el Senescal tomándola de la mano-.
En silencio Faramir y la Dama de Rohan salieron de la armería para regresar al palacio dorado de Meduseld, ahí no encontraron a los Señores de Rohan y Gondor, uno de los guardias les comunicó que habían salido a cabalgar por los campos de Édoras.
-Éowyn, hay algo que debo hablar contigo-dijo el Senescal a su esposa después de que ambos cruzaron las puertas de sus aposentos.-Es sobre nuestra partida a Minas Tirith-se explicó cuando la Dama se quedó de pie frente a él.-Nos iremos de Édoras en tres días, así lo ha ordenado el Señor Aragorn, hay asuntos urgentes en Gondor y no podemos demorarnos más.
-Empezaré a preparar mis cosas entonces, le diré a Morwen y Fíriel que me ayuden-Éowyn sonrió.-También le pediré a Harod que prepare nuestros caballos-estaba bastante animada.
Faramir suspiró sintiéndose culpable por lo que estaba a punto de decirle a su Dama. Él sabía cuán importante era para Éowyn montar a caballo, cabalgar en Rohan por última vez.
-Acerca de eso-dijo pocos segundos después-, Éowyn-guardó silencio ante la mirada confusa de la muchacha.-La Dama Arwen viajará en un carro tirado por caballo, al parecer ha tenido malestares estos últimos días, y el Señor Aragorn me pidió que tú seas quien la acompañe-torció la boca.-Irán un poco más lento por lo que las acompañará una cuadrilla de hombres que estarán a sus órdenes-y la miró esperando su respuesta.
La Princesa de Ithilien de pronto pareció desilusionada, su sonrisa de pronto se transformó en una mueca y miró a Faramir con cierto recelo.
-No lo haré-respondió orgullosa.-No deseo salir de mi país en un carro tirado por caballos-frunció el ceño.-Soy una mujer de Rohan capaz de montar a caballo, una Princesa, no una doncella que debe atenerse a lo que le digan.-Éowyn lo vio a los ojos-¿O acaso es que no estoy a la altura del Senescal de Gondor para cabalgar a su lado?-alzó la voz.
-Son órdenes del rey de Gondor, Éowyn-contestó Faramir con serenidad.-Nunca dije que no estás a mi altura, si quieres que te diga la verdad, es que creo que eres más valerosa que muchos hombres que conozco y que serías capaz de cabalgar tan rápido como la situación lo amerite.
-¿Órdenes?-la Princesa de Ithilien hizo una mueca.-Así que ser esposa del Senescal de Gondor me convierte en una mujer sin voz ni voto-dijo molesta- ¿Debo seguir entonces órdenes que atentan contra mi libertad? ¿Contra un derecho que por nacimiento me pertenece?, ni siquiera mi abuela estando encinta se atrevió a viajar en un carro tirado por caballos-lo miró en silencio por unos segundos.-Faramir de Gondor, bastante tiempo obedecí órdenes, incluso, si éstas atentaban contra mi orgullo y mi dignidad. No pienso nuevamente caer en ese papel.-sin darle oportunidad de contestar salió de la habitación.
El Príncipe de Ithilien se quedó en silencio con una sensación de culpabilidad que lo hizo enfadarse con él mismo. Su respiración estaba un poco entrecortada y en la garganta ya se le había formado un nudo: tragó saliva y suspiró dejándose caer en una de las sillas dispuestas junto a las ventanas. Él sabía que era obvio que se negaría; Éowyn de Rohan era orgullosa, descendiente de Eorl el Joven, de Thingol y pariente de otros grandes guerreros, había crecido entre ellos. No era una mujer ordinaria y lo supo desde que la conoció, su entereza y su carácter la hacían más determinada en sus decisiones, más reacia que él mismo ante la autoridad del rey. Sin embargo, él era el Senescal de Gondor, debía cumplir las órdenes del rey Elessär y eso también correspondía a Éowyn. Agobiado hizo lo que creyó mejor, no ir a buscarla; no iba a fastidiarla, ni siquiera iba a convencerla de nada, en el fondo la apoyaba y se planteó la posibilidad de hablar con el rey de Gondor, aún había tiempo.
Faramir salió entonces de sus aposentos para buscar a sus hombres, necesitaba tener listo el grupo de exploración antes del atardecer. Seleccionó a los cinco mejores, habían sido compañeros suyos en Ithilien y los conocía bastante bien, podía confiarles su propia vida. Les pasó lista una hora antes de la puesta de sol y planeó con ellos la ruta más segura. No vio a Éowyn el resto del día. Regresó al palacio de Meduseld donde encontró a los Señores de Gondor y Rohan y a la Señora Arwen, quien se veía un poco más repuesta, tomando la merienda en el salón principal.
-Faramir, querido amigo, ¿dónde estabas?-preguntó Éomer con familiaridad.-He mandado llamarles a ti y a mi hermana para la merienda desde hace un rato, pero ella se ha negado, supongo te esperaba.
-Organizaba a los hombres que se adelantarán a Minas Tirith-repuso.-Ha quedado todo listo, mi Señores.
-Te lo agradezco, Faramir-respondió el Señor Aragorn.
-Te ves cansado, querido amigo, ¿por qué no te sientas y meriendas algo?-le dijo Eomer amablemente.-Morwen puede ir a buscar a Éowyn.
-Preferiría ir a buscarla yo si me lo permite-contestó además ponerme algo más cómodo-se excusó.
-Entonces cuando estén listos sientanse libres de pedir que les sirvan la mesa-dijo el rey de Rohan despreocupado.
Tras una reverencia el Senescal cruzó el salón principal y caminó por el pasillo que llevaba a sus aposentos. Se detuvo frente a la puerta, suspiró, se sentía avergonzado; era la primera vez que discutía con la Dama de Rohan y no le agradaba para nada. Abrió la puerta lentamente, vió a Éowyn sentada en la orilla de la cama con la mirada fija en un libro. Sin decir nada fue a sentarse a su lado, quería arreglar las cosas.
-Éowyn-dijo en voz baja y la miró esperando que ella se volviese a él.
-¿Has dispuesto cuántos caballos tirarán del carro en el que viajaré?-la voz de la muchacha sonaba cortante.
-Cometí un error, lo sé-realmente se sentía culpable.-Si no deseas hacerlo no soy nadie para obligarte. Te lo dije cuando aún estábamos en a las Casas de Curación, no pienso controlar tu vida.
La Princesa de Ithilien se volvió hacía él y le sujetó con suavidad la mano.
-No es mi intención dejar de esa manera la tierra en la que me crié, después de todo no sé cuánto tiempo pase antes de que regrese a Rohan.
-Hablaré con el Señor Aragorn-dijo Faramir apretando un poco más la mano de su esposa.-Asumiré las consecuencias, pensaré en algo, no lo sé.
-No-respondió ella.-Es mi decisión, las consecuencias las asumiré yo-y sonrió un poco la Princesa.-Yo hablaré con él.
Faramir sonrió abiertamente ante el semblante de Éowyn. Se veía tan decidida como el día que la conoció.
-¿Te causa gracia?-frunció el ceño la muchacha.-¿No me crees capaz?
-Todo lo contrario, Dama mía.-respondió con serenidad Faramir.-Admiro tu temple y tu orgullo; desde el día en que te conocí supe que eras una mujer decidida, capaz de hacerse escuchar-se acercó a su rostro.-Quizás eso me enamoró de ti. Éowyn de Rohan, eres una descendiente digna de Eorl el Joven-y sin poder resistirse más la besó tomándola del rostro.
-¿Hay algún consejo que pueda dar el Senescal a esta Dama necia y rebelde con la que se ha casado?-preguntó ella cuando se separaron.
-Sé clara con lo que le dirás-contestó Faramir.-Le conoces, es noble y te escuchará, pero no aceptará titubeos.
-Solicitaré me permita verlo mañana antes de mediodía-dijo Éowyn.
El Senescal asintió y la besó en la mejilla.-Ya que la Dama de Rohan tiene claro lo que hará, ¿puedo consultarle algo?
-Si está en mis manos lo haré, mi Señor-repuso Éowyn.
-Me encantaría que me acompañase a merendar, no he probado bocado alguno desde la mañana-dijo Faramir.-¿Aceptas?
La Dama de Rohan sonrió.-Vamos, Faramir-se levantaron tomados de la mano y salieron de sus aposentos. La joven pareja merendó sola, pues los Señores de Gondor y Rohan ya se habían retirado. Tranquilos y sin ninguna prisa salieron a caminar a los jardines de palacio bajo el cielo estrellado de la ciudad dorada.
-La primera noche que pase en Édoras me escapé de casa-dijo Éowyn rompiendo el silencio.-Mi madre estaba enferma y había sido enviada a palacio para quedar al cuidado de los curadores-suspiró.-Fue la primera huida de muchas, huí de las lecciones de bordado, de algunos deberes que se me encomendaban, incluso huí cuando mi Señor Théoden me dejó a cargo del reino- guardó silencio unos minutos.-Solía ocultarme en la armería y practicar esgrima o encerrarme en mi habitación e inventarme historias.
Faramir limpió de las mejillas de la Dama las lágrimas que se le habían escapado, la besó con dulzura en la frente y le sonrió.
-Esta vez no huirás, Éowyn-le dijo.-Partirás de Rohan con todos los honores, estoy seguro.
La Dama de Rohan también sonrió.-Me hace muy feliz que estés a mi lado, Faramir-dijo-, aunque he de confesarte que me asusta lo que viene después-sujetó las manos del Senescal-. Temo no ser una buena esposa o no comportarme como es debido, avergonzarte.
-Créeme, Dama mía-el Príncipe de Ithilien se acercó para besarla-, que eso me tiene sin cuidado-la besó mientras la abrazaba.
¡Gracias por leer hasta acá!
