Los días pasaron y por más que Katsuki intentaba olvidar su encuentro con Izuku, no podía. El problema de Uraraka se había desarrollado a causa de Deku ¿No? Pero ahora que lo pensaba con más claridad, eso le dijo ella e incluso el solo escucho la versión de Ochako sobre su rompimiento. El jamás se preocupó por escuchar la otra parte, pues no lo creyó necesario.
Perezoso, Bakugou despertó, estirando su mano hacia el buró, para apagar la alarma que anunciaban las 9 AM, se levantó, estirando sus brazos. Ochako dormía plácidamente a su lado.
Fue hacia la cocina a preparar el desayuno. Algunos minutos después, Uraraka apareció en la puerta de la cocina, somnolienta, despeinada y con una playera del rubio.
A paso lento se acercó a él y lo abrazó por la espalda.
—¿Llegarás tarde?— Preguntó Ochako, acurrucándose.
—Sí, pero trataré llegar pronto.— Respondió Katsuki, sirviendo el desayuno.
—No vayas— Propuso —Quédate conmigo— Bakugou no respondió. De repente, en su mente, apareció aquel comentario que el peliverde había dicho..
"¿Te ha impedido ir al trabajo?"
Sacudió su cabeza con fuerza, no iba a creer semejante cuento ¿Verdad? Era obvio que Deku había dicho eso en un intento de quedar bien después de lo que hizo.
—¿Bakugou-kun?— Llamó Ochako, extrañada.
—Comamos, se va a enfriar
En silencio comieron, Bakugou terminó primero y se levantó a darse un baño.
Uraraka lo despidió en la puerta con un beso, se veía triste.
—No me voy para siempre cara redonda, regreso en la noche— Dijo Katsuki, revolviendole el cabello a su novia.
—Lo sé, pero te amo tanto que quisiera estar todo el tiempo contigo— Respondió, abrazándolo. Bakugou se sonrojo.
—No digas cursilerías de la nada— Refunfuñó, avergonzado, Ochako río divertida. —Regreso en la noche.
—Ten cuidado.
El día transcurrió de manera normal, hasta las 6 de la tarde, cuando un gran villano de altura colosal, apareció y comenzó a destruir la ciudad. Bakugou actuó de inmediato, pues era el único en la zona, pero no fue suficiente, Kirishima, Jiro, Camie y la ahora veterana Mount Lady, llegaron al rescate.
La gente alrededor aplaudía eufórica, agradecida con los héroes. Pero sobre todo, gritaban por presenciar al héroe número 1 pelear a lado del número 18, Kirishima Eijirou y la heroína número 15, Camie Utsushimi, era algo único, pues Bakugou siempre peleaba solo.
Los paparazzis comenzaron a tomar fotos a montón de los héroes junto al ahora capturado villano. Utsushimi saludaba a la cámara feliz, miró a su lado y Katsuki estaba inmóvil, mirando a otro lado, fastidiado. Sin pensarlo demasiado, tomó su mano y la alzó victoriosa, moviéndola a la par de la de ella. Los paparazzis enloquecieron con aquello y comenzaron a tomar muchas más fotos que antes. Pero Bakugou ya no escucho el flash o los click de las cámaras, su mente quedó en blanco, perdió el color, sintió como su corazón amenazaba con salirse de su lugar, con la mirada busco a la única persona que conocía su situación, al único que llamaba amigo, Kirishima, cuando lo encontró, se dio cuenta de lo jodido que estaba, se encontraba tan pálido como él y tenía una mano sobre sus labios. Lo miró unos segundos, para después, reaccionar.
Con fuerza tiró de su brazo, soltándose del agarre de la rubia que, por la fuerza, cayó de espaldas contra el piso.
—¡Bakugou! ¿Qué te pa…?— Se calló al alzar la mirada y encontrándose con el rostro de Bakugou, se encogió, asustada por su mirada.
—No me vuelvas a tocar, maldita perra— Ordenó, Camie abrió los ojos asustada. El rubio, se dio la vuelta y se alejó de la multitud.
Tomó su celular con manos temblorosas y marcó el número de la castaña. Sin éxito. Con el corazón amenazando salirse de su sitio, guardó el aparato dispuesto a correr hacia su hogar, pero incontables paparazzis se lo impidieron. Comenzaron a tomarle fotos a montón y a gritar preguntas. Bakugou intentó apartarlos, pero era imposible
—¡Bakugou!— Gritó Camie, acercándose con velocidad hasta el rubio.—¿Qué demonios te pasa? ¿Estás bien?— Preguntó exaltada, confundida y preocupa.
—¡Qué me dejes en paz!— Gritó aún más furioso el rubio, los paparazzis se miraron entre sí, confundidos.
—¡Déjame ayudarte! ¡Por favor!— Suplico, tomando de nuevo su mano. El rubio volvió a mirar con terror la mano de la rubia sobre la suya y se soltó de su agarre.
—¡Por la puta mierda, Camie! ¿Qué no entiendes? ¡No quiero saber nada de ti!— Gritó, los paparazzis comenzaron a tomar fotos, curiosos por la extraña conversación de los héroes.
—¿Esto es por tu novia? ¿Es por Uraraka?— Preguntó en un susurro. Bakugou se quedó en silencio, en shock. Camie volvió a tomar su mano. —Eres mi amigo y si tienes un problema quiero ayudarte, por favor Bakugou.
De un manotazo se soltó una última vez de su agarre, pero esta vez no fue Bakugou el que se soltó, fue Kirishima que con una mirada atemorizante dijo:
—Te dije que te mantuvieras a raya— Camie arqueo las cejas, incapaz de entender aquello ¿Por qué? Si Bakugou era su amigo. Kirishima giro hacia el rubio.
—Yo me encargo— Katsuki asintió. Y murmuró un casi inaudible "Gracias". De una explosión ya se encontraba arriba de un edificio, para después saltar por los techos a toda prisa hacia su destino.
Después de casi media hora, se encontraba frente a su hogar. El cual estaba silencioso y con todas las luces apagadas. Trago saliva y temeroso abrió la puerta.
—Ya llegué— Anunció en voz baja, quitándose los zapatos. Pero nadie respondió.
Caminó hasta el comedor, donde dejó su mochila. Necesitaba urgentemente un vaso de agua, sería una larga charla. Caminó hasta la cocina y prendió la luz para tomar un vaso y se horrorizó. Una gran mancha de sangre estaba sobre el lavabo y piso. Alterado, corrió hacia donde el rastro de sangre lo guiaba, dando con el cuarto de ambos, entró de un portazo para encontrarse a Ochako, en un rincón, mirando a la nada, con ambos brazos extendidos a los lados, con cortadas por todos lados. Donde solo un rayo de luz del ya atardecer se filtraba por las cortinas.
—¡¿Qué mierda hiciste?!— Gritó furioso y asustado, arrodillándose ante la chica, tomándola por los hombros. Esta, que miraba hacia la ventana, lo miró y sus lágrimas comenzaron a fluir, aún con la mirada perdida.
—Lo siento…— Susurro débilmente. Bakugou respiraba agitado, pero sacando fuerzas de donde no las tenía, inspeccionó a Ochako, notando que sus heridas eran muy superficiales y se veían mucho peor de lo que eran.
—Creí… que no volverías— Susurro.
—Ochako, ya no puedo con esto, maldita sea. Ya no puedo soportarlo más.— Sollozo, Ochako miró con profunda tristeza como las lágrimas su amado fluían.
—Pe-perdóname…— Musitó. —Me odio… yo… todo lo que causó son problemas.— Con una fuerza desmedida, comenzó a rasguñarse los hombros, rasgándose la carne. Empezó a mecerse y a llorar más fuerte, hiperventilando.
—¡Detente por favor!— Gritó horrorizado el rubio ante la escena, tomando de las muñecas a la castaña.
¡SOY MALA!
!SOY MALA!
¡SOY MALA!
¡SOY MALA!
¡MUY MALA!
Gritó, totalmente fuera de sí, jalando con fuerza su cabello, arrancando unos cuantos mechones en el proceso. Bakugou la abrazó con fuerza, acariciando su cabello, Ochako siguió llorando, calmandose lentamente.
—Bakugou por favor… tan solo… déjame. No mereces esto, no mereces algo tan horrible como yo, acabaré rápido con esto, así que por favor… solo vete.— El rubio negó, abrazándola con fuerza.
—¡Cállate, cállate, maldita sea Ochako, cállate!— Gritó. —No te voy a dejar ¡Nunca!— Grito, tomando su rostro con sus manos. —Necesitas ayuda, la necesitamos.— Susurró, limpiando las lágrimas de su novia con sus pulgares.
—Te amo, maldita sea. Eres mi vida entera, pero no quiero seguir así, no quiero verte así, ya no creo poder soportarlo…— Ochako se sintió sin aire al ver al rubio llorar ¿Por qué lo único que lograba era hacer sufrir a la persona que más amaba? ¿Por qué su mente era tan cruel?
Se aferró a él haciéndose un ovillo, llorando desconsolada, Katsuki recargó su mejilla sobre su cabeza, también derramando algunas lágrimas.
—Me retiraré por un tiempo— Soltó de repente, acariciando el cabello castaño de Ochako.
—¿Qué…?—
—Buscaré un profesional y juntos saldremos de esto— Ochako de nuevo comenzó a llorar con fuerza, asistiendo.
Lo abrazó con fuerza, escondiendo su rostro entre su hombro, donde poco a poco, comenzó a formarse una sonrisa que no alcanzaba su mirada.
Bakugou no volvería a irse.
Notas de autor: Tengo muchas excusas pero diré la más creíble (?) Mi nuevo trabajo me tiene sin tiempo, literal solo llegó a dormir a mi casa, pero en mis horas de comida y así, escribía un poco.
En estos meses he tenido la oportunidad de convivir muy de cerca con una persona que tiene este trastorno (No al nivel de Uraraka, pero si algo denso) así que pude plasmar un poco mejor la situación.
En fin, espero les guste y pido de favor me tengan paciencia si ven algo mal escrito y así, tengo sueño y estoy enferma (?)
