«(...)Dios salva al que es inocente; si tú lo eres, también te salvará».
Job 20:30
2.Aperta Peccatorum — Pecadores descarados.
La noche es fría en ese sótano, sobre todo cuando te encuentras desnudo. Intentó soltarse y no hubo resultado; gritó hasta lastimarse la garganta pidiendo ayuda. Finalmente se dejó caer temblando en el duro y sucio suelo. Quizá todo ese tiempo "inconsciente" lo que sentía era…
— ¿Por qué… por qué me pasa esto…?
Veamos, no ha sido mala persona que él recuerde a menos que no ceder su puesto en el tren cuente. Ese día iba muerto y solo por ello no lo hizo. No se ha burlado de nadie jamás, mucho menos a menospreciado a otros o se ha comportado de manera irritante e impertinente. Este castigo es totalmente injustificado. Ni siquiera merece la maldita admiración enfermiza de Jiyong. Con un ligero atino su mente halló finalmente una clave.
Conoce a Seunghyun de antes. Lo que desconocía por completo es que de hecho tiene relación -bastante íntima-, con Jiyong. Dio un respiro totalmente angustiado de recordar aquello.
Tener sesiones de fotografía por la noche es bastante odioso. Por lo general el tiempo estimado se extiende y él acaba saliendo tarde; rezando por alcanzar el tren sin lograrlo hasta que se resigna a pagar un taxi para llegar a casa. Creyó que sería relativamente rápido ya que no tocaba nada muy extenso o extravagante en esta ocasión.
Peinado, maquillado y todo listo fue a donde tomarían las fotos. La mayoría del personal se iba por lo mismo dicho antes, así que prácticamente quedaba él, el fotográfica y dos o tres personas aguardando por los alrededores en la espera de guardar todos los equipos.
Empezó a modelar sin mucho problema. El ambiente silencioso y de atmósfera ligera subía de presión al tiempo que las expresiones del fotógrafo inconforme.
—Creo que hay algo mal.
—L-lo siento. No pude cenar por venirse aquí. Dígame cómo lo hago. —pide nervioso. Una vez cerca se dejó acomodar y mantuvo la postura hasta que se tomó la foto y el hombre volvió a lucir frustrado.
—No. Sigue sin funcionar—quejumbra insatisfecho. Jimin infló los mofletes e hizo un suave puchero—. A ver. Tal vez es que andas muy cubierto.
Su sospecha en el asunto se acrecienta a medida que siga lentamente sus instrucciones. Se deshizo de la chaqueta; los guantes, la bufanda y muy a regañadientes de la camisa. El asunto es raro porque es una sesión donde debe exhibir la ropa, no otra cosa. El fotógrafo se hizo el pensativo, caminó nuevamente hacia él y tiró suavemente del pantalón.
—No te parece que esto está sobrando un poco. Quizás si lo bajas un poco…
—Esta clase de pantalón no se puede bajar. —replica frunciendo ligeramente el entrecejo. Puede aguantar posar sin camisa, no es algo fuera de lo común, no obstante sería muy tonto de su parte no darse cuenta de lo sospechoso del pedido y el toqueteo del otro.
— ¿Por qué no?
—Lo tienes puesto o no. Así de simple.
—Entonces… por qué no… te lo quitas. —resume abriendo el cinturón. Jimin apartó con lentitud las manos del otro.
—Siento que nos estamos confundiendo. Esto no es una sesión de fotos para verme casi desnudo. —no está en su naturaleza corregir gente en su trabajo. El asunto es que en su oficio, modelo, sabe bien cuando ya es un provecho exagerado del fotógrafo.
— ¿Y por qué no sin nada? Podrías ganar un buen dinero con eso. Cualquiera en estos momentos pagaría lo que fuese por una imágenes tuya mostrando-
—No sé si eres un empleado chiflado o le hiciste algo a quién sería el fotógrafo, pero no me pienso desnudar para que lo vendas. Buenas noches. —ató su cinturón, se puso la camisa y a medida que lo hace escucha la cámara.
—Oye. Eres un modelo, debes estar dispuesto a mostrar tu cuerpo. —amonesta con indiferencia.
—Y ese día voy a rechazar el trabajo—no tiene problema con fotos semi desnudo, pero estar a nada de desnudarse, solo en el estudio y este hombre tan sinvergüenza no—. Gracias por su trabajo. —farfulla tomando la chaqueta y saliendo del lugar.
Pudo ver por el rabillo del ojo que luce medianamente satisfecho con las fotos que tomó, posiblemente las últimas donde el pantalón se le cae, parte de su bóxer se ve y tiene el pecho totalmente al descubierto.
Se lo contó a Tae y fue a quejarse directamente con el encargado. El fotógrafo recibió el regaño de la vida y Jimin no supo más de él después. A modo de disculpa por lo ocurrido tuvo compensación monetaria que no quería, pero más por el resto lo aceptó y tuvieron un buen día de parque acuático sin considerar mucho sobre cuánto gastar.
Un miedo profundo se instaló en su pecho ¿Y si han tomado fotos mientras lo tenían drogado? ¿Mientras alguien lo viola? Observó la ventana pequeña y cubierta de periódicos. No llega por la cadena y su estatura. Si sube a la tubería de la pared quizá llegue…
Solo debe hallar la manera de soltarse.
Jin despertó una semana después del incidente y nadie estaba ahí para saberlo. Exigió su celular a más poder. No sabía que estuvo en coma, cree que han pasado apenas unas horas y tiene la obligación de decir lo que vio, lo que paso y necesita saber que Jimin está... ¡Que está siquiera en el mismo país! Alrededor de cinco horas después llegaron y casi lo devuelven al coma por el abrazo demoledor de preocupación y alivio.
—Jimin está en peligro, entré a su departamento y-
—Wow. Calma, calma…—dice Nam-Joon—. Jin, tienes que saber que-
— ¡No importa! Ese tipo, el que aparecía en todos lados estaba en su departamento. Lo tenía atado y lo violó, estoy seguro de que lo violó. —dijo Jin con notable alteración. Tae apretó las manos.
— ¿Violó a…?
—A Jimin. En el suelo de la sala. Tenía la boca llena y no llevaba pantalón; las manos tras la espalda y… el golpe—se llevó la mano a la cabeza—. Yo lo vi, no sé qué decía, pero lo vi sobre él, lo vi- Tenemos que ayudarlo o puede pasar algo peor, llegó más gente, no sé si Jimin lo confesaría. Recuerdo su cara, puedo-
—Estuviste en coma por un par de golpes en la cabeza—informa Nam-Joon para cortar la perorata—. Va una semana.
— ¿¡UNA SEMANA!?
—Ya declaramos a Jimin como desaparecido y se lo está buscando—informa Hoseok entristecido—. Si lo que viste es, tendremos que cambiar el cargo a Secuestro ¿No?
—Evidentemente. También deberíamos exigir la grabación de la cámara del pasillo. Es otra pista.
—Pero si lo secuestraron… ¿Sigue en Seúl? —pregunta Tae—. Aquí cualquiera podría reconocerlo ¿Que pasa sí…?
—No importa. Lo buscaremos así esté bajo tierra.
Con la grabación de seguridad quedó más que en evidencia que se forzó la entrada al departamento. Sintieron un vacío en el estómago, Jimin casi tumba sus puertas para que lo ayudaran y ninguno de los dos lo escuchó. Tae por sobre todo se culpa, Yeontan si escuchó el escándalo e intentó hacerlo reaccionar y él lo ignoró… Pudo haber llamado a la policía como mínimo.
Llevan más tiempo del que se hubieran imaginado. Desgraciadamente Hoseok no podía retrasar más su gira; intentó cancelarla porque no es un simple anillo desaparecido… ¡Es Jimin! ¡Uno de sus mejores amigos! ¡EL BEBÉ DEL GRUPO! No puede anteponer su carrera a su bienestar. Ya que no permitieron eso tuvo que ir a regañadientes. Debido al tiempo que toma la búsqueda el asunto está haciendo muchísimo eco en todo el territorio.
A donde sea que fuese por la gira, podrían ayudar a la policía para que hallaran a Jimin. La investigación tenía una especie de energía extra por ser un secuestro y ultimadamente… Tráfico Humano. Los cuatro juntos apenas tenían cabeza para otra cosa que no fuese esa y la angustia de que algo malo pasa va en subida por el tiempo que está tomando.
—Es muy triste para ti, pero no ha llegado el encargo de ketaminas de Taeyang—avisa Seunghyun tirando el cigarro de forma descuidada—. Así que haznos un favor y a ti mismo… No muerdas a nadie. —permaneció relativamente quieto en el colchón sucio.
Hasta el momento no se había percatado de la sed tan inmensa que tiene. Primero por estar gritando y segundo por una sequedad sin sentido en la garganta—Tengo… tengo sed…—balbucea adormilado, no tendría más de una hora y media de haberse echado ahí. Seungri se aproximó, bajó un poco su pantalón y…
—ya que tienes sed…
— ¡NO HAGAS ESO! —Jiyong lo empujó aunque fue bastante tarde. Estaba muy lejos. Jimin tose y tiene horcajadas habiéndose cubierto muy apenas con los brazos… Seungri lo había orinado.
— ¡Ni que fuese la primera vez! —rechista malhumorado. Seunghyun rodó los ojos—. Además ¿para que lo cuidas tanto? Si solo es trozo de mierda aquí.
—Lárgate de aquí, no puedes ni mantener la orina en tu sistema. —regaña. Seungri muy a regañadientes salió del sótano. Jimin tiembla en su sitio sin saber que hacer en ese instante tan asqueroso. Eso cambió pronto:
— ¡HYYAA! —Saltó y se abrazó, empapado de pies a cabeza. En la mano de Daesung hay un balde vacío.
—Lávate. Que puto asco das. —Sea la sobrecarga del momento o lo que sea. Tomó la esponja que le tiraron y la arrojó directo a Seunghyun.
—Púdrete, imbécil… ¿¡TODO ESTO SOLO POR ESA VEZ!? —Reclama por la carencia de lógica. En todo esto. Torturarlo por… simplemente no querer ceder a tomarse fotos desnudo.
—Creo que despierto es más divertido. —Opina Daesung con maliciosa expresión.
—Si no te lavas tu lo voy a hacer yo y dudo mucho que sea eso lo que quieres ¿O sí? —ofrece Seunghyun. Jiyong tomó la esponja del suelo y miró con molestia al resto de sus compañeros presentes.
Apenas intentó siquiera rozar a Jimin este le gritó en la cara logrando que perdiera el equilibrio y cayera de espaldas. No se aguantaron al risa por lo estúpido que fue ese miserable momento. Seunghyun por su lado se nota más impaciente que divertido por aquello. Acabaron por salir casi todos dejando a Jiyong y Jimin solos.
—Solo quiero… Limpiarte, no creo que te guste estar así ¿o sí? —pregunta tentativo. Sintió la esponja pasando suavemente por su cara, cuello, hombros, espalda y un poco del pecho—. Seunghyun solo está celoso de que sea mi novio y no suyo. También le da envidia que gimas más conmigo que con él.
—Te odio…—murmuró soltando su aliento—. Igual que a él…
—Entiendo que estés molesto. Estarás bien, yo te cuido mucho ¿sabes? Sigo buscando ropa para traerte, pero toda es muy grande y no te quedará bien… Cuando al consiga te la traeré—asegura entusiasmado. Unos toques en la puerta llamaron su atención—. Si te quedas quieto no va a pasar nada muy malo. Incluso si lo aceptaras no estarías encadenado. Te veo más tarde, vendré por la noche.
— ¿Qué? ¿Eh? —no es que prefiriera su compañía, sencillamente es el único que parece alejar al resto. Al momento en que Jiyong salió entró otro hombre que no conoce para nada nie s de ascendencia asiática.
Corpulento, barbudo, andar predador y una sonrisa de lo más cínica.
—vaya, así que hoy si estás consiente—su voz es muy gruesa y no entiende que clase de lengua está hablando—. No importa, quizá así llores más. Más te vale es no morderme zorra.
—Y-yo- No por favor. Y-yo no sé qué dice. Ellos me-
Fue jalado del cabello para ponerlo sobre el colchón húmedo. No hay mucho que describir de lo que pasó aparte de lo obvio. Así como este, llegaron seis más y para cuando apareció el séptimo no pudo aguantarlo más y acabó vomitando encima de este que había puesto a montarlo.
El golpe que le propinaron lo hizo ver estrellas de dolor y quedar semi inconsciente. Temblando y sufriendo espasmos se vio a si mismo cuanto pudo, tiene tantos moretones y mordidas que no puede contarlas; sangre entre sus piernas y se escurre ese líquido blanco y asqueroso de gente desconocida.
Cuando aparentemente se hizo de noche recibió un trozo de pan y agua de parte de Jiyong que lo observó largamente mientras comía—Mañana vendrán diez. Iban a ser quince, pero le mentí a Seunghyun—. Explica orgulloso de su logro. Jimin se lamió hasta las últimas migas en sus dedos antes de verlo.
— ¿Quince…?
—Hombres, pagan mucho por ti. Mira, incluso me dieron uno a mí. —el fajo de dólares -asume que son dólares, pero no está seguro-, en su mano es bastante grueso.
Una quejidos hasta llegar a gritos se le salen, desesperado y rogando que sea una pesadilla demasiado sentida. Que tiene esquizofrenia, lo que sea menos esto. Jiyong lo tumbó y se deshizo de su cinturón—M-me duele, por favor no, me duele… ME DUELE. —solloza para…
Para nada.
Contó exactamente doce días de la misma rutina sin ninguna excepción en sus acontecimientos. Despertarlo de un baldazo de agua; "Bañarse"; decirle que no se atreva a morder y pare de gritar... inútil, acaba haciéndolo sin importar que sepa que va a doler. Llora, grita, llora; a rogado por ayuda a todos y cada uno de los que han venido y nada.
Ni siquiera hablan el mismo idioma.
Hubo un cambio en el treceavo día y es que durante el "baño" Seunghyun y Daesung se le acercaron; el segundo lleva una pequeña bolsa con pequeñas pastillas blancas. Quedó claro a los pocos segundos de que se trata de la Ketamina que tanto hablan. Cerró con la boca con fuerza al instante; negado a volver al estado de sopor. La cosa es que no importa lo que él quiera.
—Abre y traga. Has aprendido perfectamente cómo hacerlo. —indica Daesung con tono morboso. Seunghyun tapó la nariz de Jimin y al querer respirar por la boca le metieron la pastilla casi a la garganta. La tragó.
—Abre… Buen niño—le palmea la cabeza—. Estará sonriendo en una media hora tal vez. Enhorabuena ¿no es así? —sonríe cínico. Jimin se encogió moqueando.
—Oye... Ya encontré ropa te la voy a traer en la noche ¿Sí? Espérame. —susurra y con un beso en la mejilla Jiyong se fue y quedó solo en ese Sótano.
Miró una de las pequeñas ventanas. No piensa permitir que lo usen de prostituta por más tiempo. Si queda "inconsciente" no iba a parar jamás. Saldría a como diera lugar. Una sola vez hizo esto y recibió tantos regaños que se olvidó por completo del asunto. Llevó rápido su mano a su boca, la metió hasta la garganta. Espasmos y horcajadas, finalmente el vómito. Dobló el cuerpo hasta sacar lo poco de su estómago. Vio la pastilla y con prisa lo cubrió con la tierra del suelo.
Muy bien… Ahora a esperar que salga bien.
…
— Volví~
Jiyong no encontró extraño que Jimin estuviera simplemente echado en el sucio colchón. Dejó la ropa sobre un pequeño taburete y le quitó la manta de encima. El último cliente fue amable en arroparlo. Cuando está drogado Jimin no grita mucho y suele sonreír por momentos, muchas veces con él.
Nada raro, son novios al fin y al cabo aun cuando a Seunghyun lo molestaba.
—Ven aquí~ Es lo más bonito que encontré, creo que te va a quedar bastante bien. —opina sentándolo y jalando la ropa con dificultad.
Muy bien, está demasiado sucio como para ponerle nada. Con la mancha limpió entre sus piernas y parte de su rostro. Ladeó la cabeza, está tan moreteado y mordido… también sangró mucho. Pobrecito; cuando viera la ropa que le trajo seguro se contentaría.
Colocó la camisa de color rosa chicle y mangas que sobra al menos seis centímetros de las mismas. La ropa interior sobra. Con cierta dificultad pasó las piernas por el overol de Jean azul y una vez estuvo todo abrochado y puesto observó su obra maestra. Jimin luce muy, muy tierno con esa ropa. Es un aire bastante infantil que a él le sienta de mil maravillas. Solo faltan los zapatos, unas converse blancas, lo único fácil de encontrar aunque no sabe que talla es exactamente. Se levantó del colchón y andó hasta una esquina para tomar los zapatos junto a otra cosa.
—Pensé que también podría ponerte un poco de brillo en la-
El sonido metálico con eco llenó la habitación. No reaccionó sino hasta el segunda golpe con el cual cae inconsciente. Jimin jadea con el balde bien sujeto en sus dos manos. Con un gruñido golpeó alrededor de cuatro veces la cabeza de Jiyong antes de tirar el objeto a un lado. Tomó con rapidez su pendiente que estuvo en la mano de Jiyong. Descalzo y sin dar oportunidad a que alguien escuchara el forcejeo o vaya a revisar se trepó por la pequeña casi inexistente parte de la tubería.
Raspándose las rodillas llegó hasta arriba de la pequeña ventana. Salió por esta a rastras y pronto fue recibido por el chapuzón de la lluvia que cae. Evidentemente no le importó ni un poco estarse empapando de pies a cabeza. Sin un rumbo empezó a correr por el callejón hasta salir a la calle. Tiene un cómico andar de pingüino acelerado por no llevar zapatos.
En cierto punto va como quien huye de verdad. Las vías son muy poco transitadas y no logra ver nada por el cabello pegándose a su cara… Extrañamente largo. Se supone que no cubre sus ojos. Cuando vislumbró las luces de auto se puso en medio.
— ¡Alto, por favor, alto! —pide y tuvo que hacerse a un lado para que no lo atropellaran. Tosió por el agua llena de tierra que lolo chapoteo—. Ayuda por favor. Y-yo-
—No me toques—el tipo al que medio agarró se sacudió su agarre—. Debe estar drogado hasta la mierda.
—A-ayuda por favor… ellos…—balbucea intentando acercarse y que como mínimo lo escuchen. Todos los ven como bicho raro y sucio. Por no decir que hablan muy extraño.
—Parece asiático.
— ¿Deberíamos llamar a Suga?
—Alguien llame al padre Suga.
—Ya llamé a la policía.
— ¿Q-que dicen? —solloza—. M-me atacaron, ayuda por favor… ellos… —chilló espantado por el agarre al hombro.
— ¿Estás bien?
Un hombre de no mucha estatura, ojos achinados y pequeños; cabello corto de color negro con algunos rizos descuidados está ahí. Viste ropa negra y si no recuerda mal de películas americanas es atuendo papal cristiano. Este lo cubre de la lluvia con un gran paraguas.
—Padre. —llama el policía. Jimin tiembla por el frío y pavor que se carga encima.
—Yo lo ayudaré por ahora. No querrá perder su tiempo innecesariamente—indica indiferente—. Ven aquí. Vas a acabar con una pulmonía.
—U-usted si habla coreano—gimotea con un fuerte agarre a la muñeca del padre—. Me atacaron, me tenían encerrado. No entiendo en dónde estoy o como llegue aquí. —llora de forma escandalosa. El padre alzó una ceja muy apenas.
— ¿No tienes idea de donde estás? —negó con la cabeza. El padre lo introdujo en la iglesia que no hubiera podido distinguir por semejante diluvio—. Esto es un pueblo a las afueras de Bergen, Noruega.
Fue como un golpe al estómago; se llevó una mano al estómago y acabó acuclillado anteado de dar un bajo grito angustiado ¿¡Como llegó a Noruega sin haberse dado cuenta!? Considerando que estaba drogado tal vez eso eran los golpes que sintió. En el sótano hay una caja en la que cabe perfectamente. El padre se acuclillo a su lado poniendo una mano en el hombro del menor.
— ¿No recuerdas haber venido aquí o…?
—Yo estaba en Seúl. —informa pasándose las mano por la cara para quitar el exceso de agua. Abrió los ojos con sorpresa
—Mañana te llevaré a la policía. No suelen trabajar por la noche—comunica con deje fastidiado—. ¿Sabes qué día es? ¿Mes?
—Dos de agosto. —aumentó los doce días que contó. No cree que fuese más de una semana el tiempo que lo tuvieron ahí encerrado. El padre negó con la cabeza.
—No. Es ocho de octubre.
Sea lo que sea… No supo mucho de qué pasó después de eso.
— ¿Nada? ¿En Serio nada de nada? —insiste Hoseok.
—Nada—suspira Nam-Joon—. Casi como si la tierra se lo tragó y no lo vomita en algún lugar.
— Quizá no está en Corea. — sugiere Jin de manera tentativa.
— ¿Como sacas a alguien drogado y secuestrado del país que nadie lo note? —cuestiona Tae inquieto—. Además, es muy obvio. El pelo, la cara… ¡Si lo cubres es incluso más sospechoso! Dudo mucho que Jiminie se fuese con ellos obedientemente.
—Eso se llama Tratas humanas y claro que es fácil sacar a un secuestrado del país cuando ya lo has hecho antes—dijo Nam-Joon—. Esos hombres tienen récord criminal. Quizá si sea cierto que-
—Ay, debo irme.
—Solo anda. Cualquier cosa te vamos a avisar. —lo empuja levemente para animarlo a salir del camerino. Jin frotó sus manos y suspiró.
—Se supone que iba a poner todo lo que necesitara para estar en esta gira.
—Oye…
—Estaba la puerta abierta, eran las diez casi once de la noche. —el regaño no ha parado. Nam-Joon se sentó al lado de Jin y le abrazó frotando el brazo de este.
—Y yo debería tener un timbre que suene incluso en mi habitación. No es culpa tuya. Posiblemente pudo ser peor y es que te pudieron haber matado. Está bien. Lo encontraremos y verás como no estará feliz de verte aquí. Apuesto lo que sé a qué temió que te asesinaran. —le besó la sien, Jin solo miró a otro lado con el mismo sentimiento de culpa encima.
—Me diste un susto. Creí que tendría que mantener un cadáver dentro de la iglesia y el olor es horrible—miró perezosamente al hombre que le coloca una toalla húmeda en la frente—. Al final pescaste un resfriado.
—Umm…
—Como te decía: Te llevaré a la comisaría mañana. La lluvia es demasiado fuerte como para salir a ningún lado de todos modos.
—Gracias. —balbucea. El padre le tendió un objeto plano.
—Me tome el tiempo de cortarte un poco el cabello para que no te cubriera los ojos ¿alguna forma en la que pueda ayudarte? —ofrece, esperando que decidiera hacer alguna confesión de lo que le ocurrió.
Jimin se acabó sentando con el espejo cuadrado en las manos. Tiene apenas un resquicio del tinte rosa chicle; el cabello enmarañado que al menos no le molesta en los ojos. Las raíces se ven un tanto oscuras; un rubio ligeramente platino por el rosa caído… Unas ojeras enormes, los labios cuarteados y la clavícula tan marcada que lo asusta.
— ¿Cómo dijiste que era tu nombre?
—Soy Jimin…—responde relamiéndose los labios.
—Ya veo. Hay ropa donada en el almacén de la casa parroquial. Puedo darte para que la uses tras bañarte si eso quieres para no enfermar más. —lo examina de reojo.
No sabe definir como está. Parece en la luna al mismo tiempo que pendiente y aliviado. Una especie de muy mala mezcla de elementos. Lo ayudó a levantarse, que colapsara de repente lo había asustado bastante. Creyó que haber sumado tanto tiempo al que dijo le causó un colapso o algo del estilo. Asumiendo que lo que dijo es cierto…
Tiene tres meses secuestrado desde Seúl.
Que clase de castigo es este, señor.
Jimin arrastraba los pies aun descalzos y está a nada de sufrir un pequeño ataque por lo horrible que está el hombre. Le causa sincero desagrado. Lo apura un poco a la casa parroquial y una vez en ella le tendió una enorme bolsa. En ella habría algo que le quede. Jimin asintió a duras penas y como un cachorro perdido buscó el baño.
—Jimin ¿no? —murmuró pensativo. No cuenta con una computadora o internet como para investigar si es de hecho lo que está pensando. Posiblemente sí. Ordenó un poco el lugar -como si ya no lo estuviera-, se quitó al sotana y quedó en una simple camisa y pantalón de dormir; comió y quedó en la mesa del comedor leyendo una biblia hasta que escuchó pasos.
—Tienes la cara muy roja. Creo que tengo medicinas por algún lado. —marcó la página específica y se levantó para ir a buscar.
—No hace falta… eh… ¿Padre?
— ¿Eres creyente? —interroga sin mirarlo.
—La verdad no. Sería budista como mis padres, pero no…
—Entiendo—lee lo que dice la caja de medicamentos—. Puedes leer eso si no tienes sueño. Es como una historia de fantasía; entretenida por momento a los que no creen en la religión cristiana.
—Ah… Gracias—sonríe, las mejillas le dolieron. Hace mucho que no hace esta mueca. El padre lo miró confuso por un momento. Fue un gesto muy suave—. ¿Puedo quedarme aquí? Me iré por la mañana… Si salgo ahora ellos podrían encontrarme…
—No hay problema. Puedes dormir en la cama y comer lo que gustes de la cocina. Es parte de las donaciones y como un necesitado es tuya. —explica. Jimin sonríe más ampliamente, acción que termina de cerrarle los pequeños ojos achinados de color café.
—Muchas gracias pa-
—No tengo sotana así que con Yoongi es suficiente. Me llamo Min Yoon-gi
— ¿Yoongi? Ah… Es que los escuche decir "Suga" —comenta risueño.
—Apodo de la infancia.
—Ya veo.
Lo ve preparar poca comida, visiblemente nervioso de estar cocinando en base a una despensa ajena que del modo en que se diga no le pertenece. Permanece totalmente impasible viéndolo moverse con lentitud cuidadosa; evitar el dolor corporal tan obvio.
Por lo amplio de la vestimenta puede vislumbrar cardenales y no es complicado percatarse de lo maltratadas que están sus muñecas. Es un signo obvio de atadura por la forma que tienen. Suspiró nuevamente y se sentó para acompañarlo mientras come. Bajó la biblia al notar que no se movía para nada.
— ¿te llevo a la cama?
—Eh- no… solo… Gracias por ayudarme, Padre. Parecía que… nadie lo haría. —su voz y sonrisa se quebraron.
—Yoongi. —corrige.
—Todos a los que pedí ayuda se… rieron de mi o me miraron con asco —explica viendo la pequeña comida que se preparó. Su estomago no está muy receptivo en este instante—. Tantos… tantos tenían un crucifijo de cadena-
—Pecadores descarados. Seguramente alguno vendrá aquí a Misa; se confiesan a medias. Hay pecados imperdonables, reciben un castigo y la violación cuenta como uno de esos imperdonables. Siendo tú, no me preocuparía. —asegura despreocupado.
— ¿por no creer no iría al mismo sitio?
—No. Como persona sin un bautizo solo llegarías a un limbo. No sufres, no sientes… Tienes oportunidad de volver porque no es culpa tuya. —Jimin no es muy fanático a enterarse de las religiones. Es bastante despreocupado al respecto. Sin embargo, el tema de castigo le llama la atención.
—Umm…
Yoongi estaba decidido a dormir en el sofá. Sin embargo, al pasar por la habitación con la intención de darle a beber agua bendita y rezar alguna oración por su bienestar quedó bastante rígido en su sitio mirándolo. Seguramente lo demás en al bolsa era muy pequeño y solo esto le queda bien, el problema es que es… tan…
Seductor y vulnerable.
Tragó grueso; él hizo votos de castidad, no puede estarse fijando en nadie. Menos en alguien tan herido como ese muchacho que ahora va y se acurruca en la cama pareciendo un perro apaleado.
Su deber es ayudarlo. Guiarlo… Solo eso. Nada más allá… Está vulnerable en cualquier aspecto que pueda estarlo; tanto mental como corporal. Su rostro hinchado por el llanto y palizas recibidas anteriormente queda bastante claro que no es complicado forzar algo. Sin embargo, él ha hecho votos precisamente en contra del acto carnal.
Se lo recuerda con énfasis.
Por si fuera poco y por más hermoso que le parezca aun herido se trata de un hombre ¿Como si quisiera se le puede pasar esto por la cabeza? El imaginarlo o considerarlo es un pecado en sí mismo que no ha cometido hasta la fecha.
Resultaba muy molesto tener que santificarse para excusar esa clase de pensamiento pecaminoso. No obstante, es todo lo que puede hacer… Apartar a la lujuria que ataca al hombre cuando menos se lo espera y quién sabe… a juzgar por el estado de Jimin lo prostituyeron -un simple secuestro por tanto tiempo no tiene sentido-, y no los culparía del todo.
Bien podría ser como una personificación de la lujuria…
Mejor ir a dormir. Llevarlo mañana a la comisaria sería complicado.
