"Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor."
—1º Carta a los Corintios, 13
3. Natus ex Libidine Pura Caritate - Amor Puro Nacido de la lujuria
Desde siempre ha sido un optimista empedernido. Animado, alegre y bromista son los sinónimos de Hoseok... o él el sinónimos de dichos adjetivos. Verlo molesto puede venir de una sola razón por lo general: Hizo mal alguna coreografía y siente que morirá de frustración. Por lo demás, es tan positivo que es casi un fenómeno de la naturaleza que esté triste y se note. Su lema es completamente contrario a ese sentimiento:
I'm your hope, you're my hope, I'm Jhope.
Por lo tanto, verlo es tan chocante percatarse que de hecho tiene una ansiedad horrible. La disimula muy bien en su gira que dura cinco casi seis meses. Apenas va por la mitad y no puede defraudar a quienes van a verlo. Es problemático en muchos sentidos porque... bueno, la razón de su decaimiento ya queda bastante clara para todos. No es un misterio.
Tenía tanta expectativa de que Jimin estaría con él en esta gira que no logra sentirse del todo bien en el escenario. Falta algo y aunque puede continuar no es lo mismo. No es lo que quiere...
Quiere que esos malditos imbéciles devuelvan lo que le quitaron y se exaspera. Se llena de ansiedad por tardar tanto ¿No están haciendo suficiente...?
— ¿No es contradictorio con lo que me dijo ayer? Igualmente se-
— ¿Has leído "La Divina" de Dante? —negó con la cabeza, exasperando al padre que lleva un buen rato intentando explicarle el funcionamiento de la fe cristiana... Va de mal en peor a decir verdad—. Se explica una perspectiva de cómo sería el infierno. Se nos relatan nueve círculos con divisiones en algunos casos. Se trata de un como: desde lo ancho hasta lo angosto. Si pasas por allí, subes el purgatorio y llegarás el cielo. Siempre y cuando exista un arrepentimiento genuino y deseo de un perdón.
—Ah...
—Dudo por mucho que esos pecadores decidan arrepentirse de sus acciones. Dios perdona a quienes lo desean, quienes se han dado cuenta del mal que causaron debido a influencia maligna.
—Dios es muy extraño. No lo entiendo. Si alguien ha hecho mal se lo debe castigar.
—El mundo está lleno de tentaciones. En su mayoría por los pecados capitales que espero sepas—asintió con expresión divertida. Yoongi lo golpearía si no sabía—. Pedir perdón es la clave. Por algo existen las confesiones.
—Me confieso a ti, no a-
—Es figurado, Jimin. —resopla buscando paciencia. Debes ser paciente, eres un Padre, no puedes golpear a nadie por inepto...
Jimin observó desde un pequeño rincón la misa que daba Yoongi. No entendía nada, hablan en ruso. Se revolvió un poco el pelo. No habían salido por la lluvia capaz de bloquear todo. Los que escuchan la misa están empapados en algún sitio y ya que Yoongi no cuenta con auto debían ir caminando o en transporte público. Es gracioso que fuese como en películas, incluyendo la sensación de seguridad que le brinda el sitio.
Seunghyun no lo buscaría en una iglesia. Creería que fue directo a la policía a ciegas o está en algún callejón.
Se relamió los labios con nervios, la lluvia había parado y la misa acabado. Siguió a Yoongi con lentitud que habla con un feligrés que estuvo presente durante la misa. Aparentemente alguien los iba a llevar. Subió al auto seguido de Yoongi; este va sin sotana, pero un alzacuello blanco identifica quién es.
—Estaré contigo para traducir. También se tomarán más prisa si me ven ahí.
— ¿Por qué?
—Soy el padre de este pueblo... y creen que voy a revelar lo dicho en sus confesiones. Es muy tonto, pero no soy nadie para hacerlos creer lo contrario. —se nota un deje divertido en su forma de explicarlo. Yoongi jugó con la biblia que Yoongi lleva. Esta va escrita en ruso, la que está en la casa parroquial era en coreano. Le gustaría preguntar, pero no tiene mucha cabeza para eso ahora.
— ¿Volveré pronto a Corea?
—Teniendo una alerta de secuestro como la tuya sería imposible que no—afirma tranquilo—. Espero que sea antes de tarde. Tengo que ir a un lugar. —ve su reloj por un instante.
...
— ¿Por qué no simplemente puedo ir a la embajada de Corea para volver? —gimotea ofuscado.
Van cuarenta minutos desde que llegaron con la policía y es el mismo tiempo que llevan hablando. Es un poco torpe debido a la traducción improvisada, pero lo esencial es lo siguiente: Primero contar que fue lo que pasó, con el mayor lujo de detalle posible; ir a un hospital para tratar apropiadamente la notable fiebre y heridas que tiene; verificar que de hecho, es él y por último, tras procesar todo esto teniendo los resultado de exámenes médicos... Se informaría a la embajada coreana.
Proceso que lo dejaría detenido en una celda por al menos tres días o más.
Obviamente se negó a lo que siguió de contar lo que ocurrió. No quiere ir a ningún médico, no quiere que nadie se le acerque a tocarlo y mira que se ha visto bastante ridículo con sus formas de evitar el contacto. Ese día estaba hipersensible y sentía que podría ponerse a gritar si alguien se le aproxima demasiado.
Suga está cerca por pura suerte, quizá por la confianza de que de hecho, lo salvó por la noche en plena lluvia.
—Considera que el único problema contigo es que te drogas y estaba alucinando. Comprende que debes ver a un med-
—Solo que quiero ir a la embajada coreana. Con eso estará todo arreglado. —insiste con necedad.
—Sin examen médico... No hay como probar nada de lo que acabas de contar. Mucho menos incriminar a nadie. —entiende que simplemente quiera irse a casa, pero el proceso es mucho más odioso que implemente subirlo a un avión con destino a Corea del Sur, Seúl.
— ¡No estoy aquí sin pasaporte, identificación... con gente buscándome por nada! —recrimina alterado—. No quiero que nadie me toque, solo... solo... ¡QUIERO IR A LA EMBAJADA!
—Yo diría que si consume drogas. —suspira el oficial.
—Está alterado como lo estaría cualquier víctima de secuestro—el hombre bajó un poco la cabeza—. Puede llamar a la embajada y que ellos se hagan cargo del-
—Las líneas están caídas. Tendríamos que llevarlo personalmente y eso no es un lujo que me piense dar por un niño drogadicto y mentiroso—responde mosqueado y buscando como ponerle la quinta pata al gato. Yoongi se apretó ligeramente el entrecejo—. Entiendo que quiera ayudar, padre, pero comprenda que si no sigue los reglamentos no hay nada que pueda hacer más allá de arrestarlo por el presumible uso de drogas.
—Te van a arrestar por usar drogas si no aceptas el examen médico.
— ¡ME DROGARON! ¡ERA... KETAMINA O ALGO ASÍ!
—Era ketamina.
—Fácil de comprar, de usar, tiene un largo tiempo para abandonar totalmente el sistema. —se encoge ligeramente de hombros.
La discusión se extendió demasiado. Tanto que se hizo la hora que Yoongi tanto quería evitar. Aunque pensó en dejar ese asunto de lado, Jimin terminó por salir de la estación de policía, lo cual obligó al párroco a disculparse y seguirlo antes de que se perdiera o se matara por algún lado. Lo encontró en una plaza cercana sentado en el suelo lleno de fango con lluvia cayendo.
—Lo siento... Por molestar...
—Tran-
—Quiero volver a casa—gimotea alzando la vista con la cara roja de estar llorando—. No puede... ¿Ayudarme a ir a la embajada?
—El trayecto es muy largo, no tengo auto y no tengo modo de pagarte un transporte. Como supongo no sabes... Mis votos incluyen pobreza. —su ceja tuvo un pequeño tic. Jimin se levantó y quedó junto a él en el paraguas. Cae una lluvia muy soportable, casi llovizna.
— ¿Y llamar...?
—Igualmente. Una llamada internacional es muy costosa y no creo que ni por todas las bendiciones del mundo me den una para que estés pegado al teléfono. —se limpió la mejilla con la mojada manga y respira por la boca.
— ¿Entonces qué hago? —pregunta Jimin nervioso.
—Déjame hablar con algunos amigos, quizá alguno si acepte llevarte hasta allá—suspira—. Dudo que recuerdes cómo llegar a la iglesia, así que sígueme, ya voy unos cuantos minutos tarde.
Nuevamente y cual pequeño cachorro lo siguió hasta lo que parece un ciber café. Saludó a un par de personas y entraron a una sala privada con una computadora de pantalla gigante y buena resolución. Jimin tomó asiento en el borde de un mueble para no mojarlo. Se le hizo curioso que pareciera estar buscando una transmisión. Al percatarse de lo que Yoongi estuvo queriendo hacer...
— ¡HOSEOK! —Yoongi respingó en su sitio por la repentina cercanía de Jimin—. ¿T-tú querías venir para ver la transmisión del concierto de Hoseok?
— ¿J-Hope? Si. Me gusta.
—Había olvidado que tenía su gira—murmura llevándose la manga a la boca y mordiendo la tela—. Él me invitó a ir con él... Le dije que-
— ¿Tu y él son amigos? —pregunta alzando una ceja. Jimin asintió sin verlo, con la mirada clavada en la pantalla—. ¿pretendes llamarlo a él?
—No, a Namjoon... Hoseok está ocupado, no quiero que interrumpa algo tan importante como esto y...—la nariz le empezó a picar, en señal de que se pondría a llorar—. Siempre los molesto... solo los molesto...
Tarareó distraído su parte en la canción. J-Hope tan espontáneo hacia algún que otro brinco por el escenario saltándose ese fragmento. Yoongi abrió y cerró la boca al instante. No sabía bien qué decirle. Un par de canciones, entre ellas y por última en ese instante, Daydream, con su natural alegría...
A todos se les hizo extraño que no hubiera música y J-Hope luciera repentinamente preocupado y hasta desconsolado.
—He hablado mucho de esto en entrevistas, redes sociales... pero aquí donde tanta gente me ve aquí quiero pedir que me ayuden a encontrar a mi mejor amigo—ver a J-Hope llorar es algo que nadie pensó que ocurriría; menos en un concierto donde tan risueño se mostró—. Tiene tres meses desaparecido; no sabemos nada de él y lo seguimos buscando. Quizá es pedir mucho, pero por favor, si alguien ve a Jimin que lo ayude a volver.
En las enormes pantallas de la tarima había algunas fotos de Jimin con Hoseok; los cinco amigos juntos e incluso el muchacho solo. Teniendo permiso, Nam-Joon subió al escenario para aliviar un poco a Hoseok. Sabe que se está desesperado por la nula información que reciben con respecto a Jimin. Que lo diga de este modo en pleno concierto es porque ya no ha podido guardárselo más. Había resistido hacer este tipo de pedido, pero de solo pensar que Jimin está sufriendo en algún lado el corazón se le encoge y busca hasta la manera más tonta de pedir ayuda para encontrarlo.
—Lo siento... —balbuceó con el micrófono.
— ¿Por qué lloras? —interroga Yoongi sin entender del todo. Jimin se limpió la mejilla aun sollozando.
—Necesito hablar con ellos. Decirles que estoy aquí. —tanto tiempo sin ver nada de ellos lo hizo temblar y que Hoseok llorara en un concierto por su culpa lo terminó de tumbar. Yoongi suspiró. Llamar a Corea desde Rusia... Válgame Dios... ¿hay que seguir insistiendo en que eso es caro y ninguno de los dos tiene dinero?
—Pensé que no podrías llegar a este nivel de estupidez. Claramente me equivoque. —Jiyong siguió con la frente pegada al cristal viendo afuera con la ligera lluvia y tiempo frío. Seunghyun está notablemente molesto.
—Solo está jugando a las escondidas conmigo. Espera que lo encuentre y si lo hago pedirá disculpas por golpearme la cabeza. —explica con verdadera convicción. Puso los ojos en blanco y frenó el auto en lo que el semáforo cambia.
— ¿Puedes dejar de hacer le imbécil? Lo violaste en su departamento ¿Qué va a estar...?
— ¡Él se acordaba de mi nombre! También me saludaba, se tomaba fotos conmigo, incluso me dejó pasar. No lo violé. —dijo Jiyong con ofensa.
— ¿Qué soy yo? —pregunta cada más molesto. El peli naranja se encogió de hombros al volver la vista a la ventana, sigue en su mundo de ensueño.
—Eres mi novio, pero Jimin también. Él es lindo y tu eres más dominante. Eso es todo. —para él, es una cosa súper clara que ni explicación necesita. Seunghyun busca paciencia donde no la tiene. Se pregunta muy seriamente cómo es que sigue encaprichado con semejante personaje y como semejante personaje está aún encaprichado con Jimin.
Es un circulo vicioso de lo más nocivo que al menos le ha traído mucho, mucho dinero y solo por eso diría que vale la pena por unos... diez minutos de pensarlo.
— Espero que entiendas que lo tendremos que matar en algún punto.
—Yo no quiero, pero si tú lo dices...
El semáforo cambio a la luz verde y siguieron con su camino.
Corría un rumorcito casi tierno. Muchos decían que el padre Yoongi tenía bajo su cuidado a un niño coreano igual que él. Algunos se quedaban tras la misa con la única intención de ver si esto es cierto o no. Jimin apenas sonreía con timidez cuando algunos -incluyendo niños-, lo saludaban. Sigue sin entender nada de ruso, así que lo que sea que digan podría ser malo y él ni enterado.
Apenas lleva una semana ahí, pero Yoongi ha estado en lo mismo: Pedir a cada persona que pueda ayudarlo para ir a la Embajada coreana. Quedaba casi a la esquina opuesta de Bergen, así que es bastante lejos en general. El padre intentó convencerlo de ir al médico para tratar esas fiebres repentinas que lo atacaban, pero Jimin aceptó.
Ya no tenía caso. Cualquier rastro de agresión con la cual acusar a Jiyong, Seunghyun, Daesung y compañía es inexistente. Prefiere limitarse a ir a la embajada, llamar a Namjoon y que este sepa donde está... Dejar de preocuparlos y volver con ellos tan pronto como sea posible.
Sería mentira decir que Yoongi disfrutaba este tiempo de espera. Hablar con alguien en su lengua natal es muy refrescante y dejar ir su vena más fanática por J-Hope también lo relaja. Prácticamente nadie sabe de su gusto por el rapero y es un poco embarazoso para ser franco. Es una linda casualidad que Jimin lo conozca más en serio de lo que imaginó escuchando el dúo.
— ¿Por qué te hiciste padre? —pregunta Jimin sentado en la mesa de la pequeña cocina, Yoongi alzó la mirada de la biblia que leía como si no lo hubiese hecho antes—. Eres... joven ¿no?
—Tengo veinticinco. —normalmente pasa, pero cuando se mueve, que se cayera de la mesa lo sobresaltó mínimamente.
—Cre-creí que eras más joven. No pareces muy mayor. —Yoongi es muy serio... solemne, magnánimo. Es bastante acorde a su lugar no así a su altura para ser francos.
—Mis padres vinieron a este país cuando era pequeño; no tenía una expectativa de que hacer con mi vida. Tuve mucha atracción por la música: Piano, canto... A ellos no les agradaba esa idea, preferí evitarme la molestia y dedicar mi vida a Dios como ellos desearon. —explica sin verlo. Jimin apoyó la mejilla en la mesa.
—Eso es muy triste. SI te gustaba algo deberías hacerlo ¿no crees? Yo no sabía que hacer, mis amigos me ayudaron en diferentes ramas... me gusta cantar, me gusta bailar; no siento que lo haga bien, pero me esfuerzo por hacerlo ¿Por qué tu no? —alzó la mirada, lucía muy tierno.
—Ya realicé votos sacerdotales.
— ¿Y eso qué? Creí que mentir también es malo para tu dios.
—No le miento.
—Claro que sí, no quieres servirle.
Yoongi bufa bajando la mirada.
— ¿Qué cantabas?
—Rap. Entenderás porque a-
—Lo encuentro muy complicado, por eso admiro mucho a Rapmon-hyung y Hoseok-Hyung—sonríe—. ¿Me mostraría como lo hace?
Insistió un rato larguísimo hasta que por puro fastidio a que lo haría al día siguiente aceptó. Pidiendo perdón en voz alta entró a la iglesia y se dirigió directo al piano. Jimin se sentó junto a él en el banco. Toca con delicadeza que hizo sonreír y cerrar los ojos al -de momento-, rubio con algo de rosa.
Empezó bastante lento y para Jimin, sin ritmo alguno. A medida que tomaba más el tono que hace ligero eco en el sitio tan silencioso empezó a entonar suave, como acompañando al piano.
Geuttae gieokhae
Kkamake itgo isseotdeon
Neol dasi majuhaetdeon ttae yeollesal muryeop
Eosaekdo jamsi dasi neol eorumanjyeoji
Gin sigan tteonaisseodo jeoldae geobugam eobsi
Nal badajwotdeon neo
Without you I'm nothing
Se mueve ligeramente de un lado a otro sonriendo y alzando la vista. Por algún motivo el lugar se le hizo mucho más bello de lo que es percé. Yoongi está muy metido en lo suyo, totalmente inspirado; Jimin supone que la canción es suya.
Boeji anhdeon geuttae ulgo, utgo
Neowa hamkkeyeoseo geu sunganjocha
Ijeneun chueogeuro
Baksallan eokkael buyeojapgo malhaeji
Ba deo isangeun jinjja mothagetdago
Pogihago sipdeon geuttaemada
Gyeoteseo neon malhaeji
Saekkya neoneun jinjja hal su itdago
Geurae geurae
Hasta la fecha no había cantado para nadie. Normalmente lo hacia solo... Siempre a estado muy solo. La gente lo molesta en cierta medida, así que era bueno de esa manera, pero incluso él necesitaba al menos una persona con la cual desahogar esta parte que tiene tan reprimida.
Siente que de haberse quedado en Corea pudo haberlo intentando por lo menos.
Geuttae gieokhae
Jichigo banghwanghaesseotdeon
Jeolmangui gipeun sureonge
Ppajyeotdeon geuttae
—Tan bonito...—recuesta la cabeza del hombro de Yoongi que lo mira de reojo—. Deberías intentarlo ¿sabes? Aunque te guste estar aquí... Eso que demostraste hace poco no es simplemente algo que puedas desechar. Sabes que quieres soltarlo. Serías muy bueno, igual que J-Hope.
—Eso no-
— ¡Puedes hacerlo! —salta de su sitio y da un par de giros en si mismo. La chaqueta estirada que lleva se le desliza por el hombro y el cabello le salta—. ¡Incluso te puedo presentar a Namjoon-Hyung! Podría ayudarte... hacer que vivas de lo que quieres hacer de verdad.
—Jimin-
—Imagina como podría ser... Cantar con J-Hope... conmigo... Estas triste en esta ciudad que tanto llueve y te aplasta el ánimo. Serías... Suga ¿Qué crees? Sería genial y... sería feliz como cuando veías a J-Hope en el escenario.
Yoongi ladeó la cabeza y volvió la mirada al piano. Consideró a Jimin la representación de la lujuria hace algunas noches y... Se equivocó. Tenía una nueva y bastante peculiar forma de ver al cantante coreano: Un Ángel. Aun entre tanta desgracia está ahí sonriéndole de forma tan luminosa y esperanzadora ante un sueño infantil que ha dejado olvidado hace mucho.
Nada raro es ver que le rompan las alas a un Ángel o se las arranquen... A ella quizá venga esa forma de sentirlo como al lujuria. Presionó con demasiada fuerzas las teclas y se levantó bruscamente del banco, ando hasta él y lo abrazó con tal fuerza que Jimin se quejó y tiembla por su agarre.
Tiene que devolverlo a casa. No puede permitir que le hagan más daño.
—haré que vuelvas a casa ¿sí? Confía en mi... Encontrare la manera de hacerlo.
Se lo está tomando más a pecho de lo que está reglamentado. Se volvió enteramente personal y como alguien que decidió dedicar su vida a Dios es obviamente prohibido. Su vida pertenece a Cristo y Padre; no puede estarse planteando favoritismo con una persona por sentirse conmovido...
Por estar sintiéndose atraído a él.
De manera muy infantil, incluso patética, puede decir que Jimin traduce a Luzbel. Un Ángel hermoso y caído en desgracia que lo está seduciendo a dejar su deber sacerdotal y que tomó hasta más de cuatro años. Patético porque es bien sabido que no importa que tanta tentación debe haber. Debe resistirla, no echarle el muerto de que es su culpa por el flaqueo que tiene.
Quizá este acercamiento tan poco recomendable llevó a esa corriente que tanto a querido evitar y es quedárselo viendo de forma poco recatada. La piel aun moreteada, pálida; que tiembla por el frío del ambiente. Se repetía sin cesar que Dios debía perdonarlo por esto que piensa y siente.
Pasó otra semana donde por las noches lo repetían. Algunas veces cantaba Jimin con él tocando el piano para darle tonada. El más joven tenía una voz tan bonita que acabó por enseñarle algunos cánticos y ponerlo a hacer algo en la misa aparte de ver el polvo acumularse.
Basta decir que muchos feligreses estaban encantados por su voz de tono coral; aunque no acaba de cuadrar por el pequeño detalle de que ni bautizo tiene.
Por cuestiones de vida que no pueden explicarse se topó con Daesung; Pueblo pequeño donde todos se conocen es fácil reconocerse y más aún los que no son propiamente del lugar, le vio una bolsa de pastillas bancas en la mano y discretamente se la quitó al pasar junto a él. Realizó al denuncia por posesión de droga sin que puedan decirle algo al respecto. Ahí está la evidencia más que clara.
Con suerte incluso estarían los otro cuatro malvivientes y Jimin estaría más tranquilo. En el proceso su mente tuvo una especie de chispazo. Sabe de alguien que lo ayudaría sin preguntarle prácticamente nada; se pregunta con toda la seriedad del mundo porque no pensó en él antes. Mira que ha sido semejante tontera...
Que mantuvo a Jimin con él por dos semanas y dos días. Bueno para él, malo para Jimin y mucha más gente...
Que egoísta...
—Creo que tengo una manera de llevarte a la embajada coreana—Jimin alzó la cabeza rápidamente—. Tengo u amigo que, si contamos la cantidad de favores que me debe, aun si le pido que me done sus órganos quedaría debiéndome. Nos llevara sin problema.
— ¡Genial! —exclamó antes de analizar mejor lo dicho—. ¿Vendrás...?
—Solo para asegurarme de que no te pase nada de camino. Dejaré a alguien que me releve aquí; no tendré ningún problema por ausentarme algunos días —dice poniéndose la sotana, Jimin apoyó la cabeza entre sus brazos—. Quizá también pueda pedirle que te dé ropa menos... Deteriorada.
—No hace falta, ya eso es mucho.
Fue muy obvio que Yoongi ignoró lo último. Lo que le parece irritante o inútil lo pasa de largo. En esa clasificación viene muchas negativas de Jimin. Llamó sin problema y aunque tuvo que recordar como diez veces exactamente lo mismo logró su objetivo: Ya tiene un transporte para llegar hasta la embajada, un problema resuelto. Solo debe esperar a mañana.
Igualmente tiene una especie de mal presentimiento, una señal divina de que debería tomar más previsiones con respecto a esto y lo único que se le ocurre es que Jimin llame a sus amigos para avisar donde está y mantener el ojo montado. Cualquier eventualidad estaría arreglada porque dudaba mucho que pasara nada mal.
—Creí que no tenías dinero. —menciona extrañado de verlo pagar en el ciber café para una llamada que sería de larga distancia. Pronto les dirigieron a una pequeña sala donde hay multitud de teléfonos.
—Es de la limosna. Es para los necesitados y mantenimiento así que no veo nada de malo en usarlo contigo. —excusa sin variar de expresión. Como si no tuviera vergüenza de aceptar que eso no funciona así y él está faltando el respeto a esa donación.
Ya lo hizo, ni modo que se va arrepentirse. Siempre puede pedir perdón.
Diría que es una mala maña que tiene en estos días.
—Tienes para una hora entera—informa—. Iré a esperar a mi amigo fuera. Es capaz de soltar cualquier excusa atolondrada para irse. Espero que no traiga a nadie; sus amistades suelen ser bastante molestas.
—Está bien. —sonríe a Yoongi que le devolvió el gesto con timidez.
Una vez solo se acercó al primer teléfono que vio. Es un mal momento para no recordar bien los números, están como bailando en su mente. Marcó el que creía que era de Namjoon, se regañó a los pocos segundos por colocar mal el dígito; intentó de nuevo y-
—El número que usted marcó no se encuentra disponible-
—No, este es el de Jin...—se rascó la cabeza. Que maldito enredo. Se estudiaría todos los números de ahora en adelante. Al menos tiene el consuelo de haberlo marcado bien.
Trató de nuevo, el Tae y Hoseok estaban en las mismas. El único número que faltaba es donde más escuchó el repicar de así que debía caer sin duda. Movió las piernas nervioso y tan ensimismado estaba que se asustó por un repentino toque en el hombro.
—Eres... Jimin ¿Cierto? —asintió suavemente a la mujer de cabello pintado de blanco y grandes pestañas—. Soy Lee Chae Rin. Escucha, Yoongi me pidió que viniera por ti.
— ¿A sí? Pero él dijo que esperara aquí a-
—Hay un pequeño problema con el auto—hizo una mueca—. Va camino a ayudarlo para arreglarlo.
—Pero-
—Yo tengo auto y me pidió que viniera a llevarte allá. Apenas lo arreglen nos iremos a la embajada—sonríe, Jimin siguió sintiendo que era muy extraño. Le daba una especie de vibra similar a la de Jiyong y eso no es precisamente bueno—. El camino es muy largo, así que es mejor estar ahí, no creo que se tarden tanto cambiando el neumático.
—Espera, tengo que terminar la llamada para avisar que-
— ¡Venga! Suga es muuuy impaciente y quieres volver pronto a casa ¿no?
Se dejó jalar. Nadie ahí lo conoce en realidad, tampoco sabría que hará, que quiere y demás detalles que ella acaba de decir: Solo Yoongi lo tiene sabido y él mismo dijo que su amigo tendría una posible -o un posible-, acompañante. Tiene sentido que sea esto y más aún un accidente con el clima de mierda en ese pueblo.
Temía tener un accidente considerando lo pequeño y aparentemente frágil del auto de Chae Rin. Subió a este con esa incomodidad muy presente.
—Jimin... ¿Dónde quedó el muchacho que vino conmigo? —pregunta a una mesonera. La chica negó con la cabeza.
—Creo que salió con alguien, pero no estoy muy segura.
— ¿Qué pasa? —pregunta su acompañante.
—Mierda...—se llevó una mano al cabello.
—Yoongi-
—ayúdame a buscarlo. Tenemos que encontrarlo antes de que algo malo pase—tomó el paraguas—. Deja la cara de imbécil y muévete, esto es más serio de lo que crees.
— ¿Por qué? Me pides que te lleve con alguien a la embajada coreana que queda a casi... un día entero de aquí y ahora-
—te explicó de camino. Andando.
Tiene tres Power-Banks encima porque se rehúsa a dejar que su celular se descargue en algún momento inoportuno. Jin está dormido, Tae y Hoseok también y el cómo es un maldito obseso al trabajo se acostumbró a dormir poco y hacer mucho. Suena mal, pero es en parte la idea. Debido a que esta situación la ocasionó no estar pendiente su celular se la vive en sonido... el más escandaloso de todos: El ladrido de Yeontan.
Cuando escuchó el irritante sonido aun sobre los audífonos fue tan rápido como pudo a contestar. No hay un contacto guardado y cuando contesto apenas escuchó voces de fondo. Activó el altoparlante— Espera, tengo que terminar la llamada para avisar que- ¡Venga! —. Arrugó la cara, esa primera voz le suena demasiado conocida aun a la distancia.
— ¿Jimin? ¡Jimin! —no hubo más nada que sonido de fondo, de seguro el teléfono simplemente puesto a un lado sin colgar—. ¡HEY! ¡JIMINIE! ¡¿DÓNDE ESTÁS?! —no hubo nada más por más que lo llamó. Colgó y con determinación se dirigió a su portátil.
Conecto el celular y sin mucho esfuerzo se las arregló para descubrir el lugar de donde vino la llamada. Está seguro de que escuchó a Jimin, también a una mujer, pero eso es lo de menos. Ladeó la cabeza y aparentemente su escándalo despertó a Jin que se está restregando la cara con una mano.
— ¿Noruega...?
— ¿Qué pasa con noruega? —pregunta adormilado.
—Me acaban de llamar de un teléfono en Noruega—explica jalándose un poco el labio inferior—. Escuche a Jimin-
— ¿¡Y que te dijo!? —aparentemente con eso espabiló.
—No habló directamente conmigo. Parece que alguien lo interrumpió o no sé... Si usó un teléfono estando en Noruega... Debe estar con alguien que le pagara la llamada, de otro modo no tiene sentido-
—O pudo robar dinero. —interviene Hoseok en un bostezo.
— ¿Jimin robando?
—Considerando que lo violaron en su departamento, casi matan a Jin; lo tienen en un país extranjero donde no debe saber absolutamente nada... Robar es lo de menos. —opina Hoseok dándole un pequeño golpe a Tae.
—O alguien lo ayuda...
— ¿Entonces por qué no habló? Pudo habernos dicho exactamente dónde está, que vayamos por-
—tenemos la ubicación, vamos a decirle a la policía. —concluye Namjoon. No pueden darse el lujo de perder tiempo divagando. Es la primera señal y pista que tienen de él. Desecharla es de lo más imbécil.
Por algún motivo a pesar de tener esta información... Siente que lo tienen incluso más lejos que antes.
