«¿Cómo has caído del cielo, oh lucero de la mañana, hijo de la aurora! Has sido derribado por tierra (...)»
—Isaías 14:12-15
4 - Et conteram nihil — Sin nada más que romper
—Los esperaremos aquí. Yoongi lo molesta atrasarse porque lo impide dormir. —se quedó sentado en el sofá que Chae Rin le señaló.
La vio perderse en la cocina y aunque fuese muy tonto tenía la idea de irse corriendo. Ya lo ha hecho dos veces por perder a Yoongi, llegaría a la iglesia de algún modo así que no podía ser muy complicado encontrarlo directamente a él. Hay algo en la mujer que lo pone incomodo y receloso. Quizá es paranoia, solo confía en Yoongi en ese lugar ... posiblemente ese fue el error en todo esto.
— ¿Cómo es el auto en el que nos iremos? —Yoongi había dicho que era todo terreno para evitar cualquier contratiempo y por ello ahora con eso en mente siente que esto es muy extraño.
—Es un Fiat. —responde desde la cocina. Jimin se levantó con lentitud del sofá.
— ¿De que color? Quiero ver cuando lleguen. No está lloviendo ahora. —tomó las llaves del auto y las de la casa, girando con cuidado el picaporte.
—Es de color... ¿Eh? ¿pasa algo? —se tensó en su sitio cuando ella salió de la cocina con un par de vasos con una especie de té helado. Totalmente contradictorio a lo que dijo en un principio que haría.
—N-no nada, es que estaba un poco abierta. —sonrió nervioso ladeando la cabeza. Esa impresión de que habla con Jiyong se está haciendo más fuerte.
—Mierda, es un poco difícil de cerrar. La cerradura es tan vieja que parece tener la edad de mi abuela —quejumbra. Aliviado tomó el vaso y al vio de reojo—. Y dime... ¿Qué ha pasado como para que Yoongi quiera ayudarte? Es posiblemente el padre más hosco y anormal que haya en el planeta.
—Tuve... problemas.
— ¿De qué índole?
—Problemas solamente. Soy de Corea y acabé aquí por error.
—Ah... ¿Algún problema serio? Asisto a una fundación de gente que necesita ayuda por tráfico humano—informa con una sonrisita complacida—. De haber venido a nosotros te habríamos ayudado.
—Yoongi-hyung lo hizo. Fue muy amable.
—Eso es bueno... ¿No te molesta esa ropa? Ven conmigo, tengo una que te quedará mejor.
—E-estoy bien así.
—No es problema, anda, está justo en la habitación de ahí—señala a una puerta que sencillamente no le daba confianza al igual que todo lo demás—. Si no te apuras los moles-
—Prefiero quedarme así. Gracias por preocupar- Que estoy bien, no hace falta, enserio que no hace falta. —insiste ante los empujones tan contundentes de Chaerin. No podría empujarla. Acabaría siendo demasiado fuerte y duda mucho que lastimar a nadie por algo tan tonto sea bueno.
Acabó entrando a empujones a la dichosa puerta. Con resignación giró para ver la habitación y se quedó congelado al vislumbrar complemente el lugar. Antes de siquiera tener chance de salir corriendo como un maldito loco incluso rompiendo la ventana si hace falta; Chae Rin le dio tal bofetón que sintió gran ardor en la mejilla antes de ser tomado bruscamente.
—Bienvenido. Te extrañamos. —el tinte irónico en el tono de Seunghyun fue como esa especie de cúspide para detenerle el corazón.
—Pobre puta estúpida, creyendo que podría hacerle daño a mi familia. —tararea Chae Rin al salir del cuarto. Seunghyun tiró a Jimin al colchón y este dio tal grito de frustración que les causó diversión.
...
—No sé de qué modo lo hiciste, pero Daesung está preso... Jiyong aún no regresa y no lo hará sino hasta dentro de un buen rato—bota el humo de su cigarro—. Tiempo suficiente para que pagues el susto que nos diste.
—Y-yo... yo...—gimoteo apretando las manos entre sus piernas. Le había quitado el pantalón y la ropa interior. Contaba únicamente con la camisa y apenas está lo suficientemente estirada como para cubrir... casi nada.
—Ya sacaré a ese imbécil de la cárcel. La mala noticia es que sin droga no podrás volver a tu nebulosa. Buena suerte —despide sin mucha cosa. Al abrir la puerta un hombre entró. No muy alto, barbón; de barriga considerable y un bastón negro corto en manos—. La necesitaras... por mucho.
—Po-Por favor no lo haga; ayúdeme a salir de-
—Pequeña prostituta. —comenta con risa cínica al jalarlo del cabello con demasiada fuerza y dejarlo tirado en el paupérrimo colchón. Jimin jaló la tela de la camisa para cubrirse al instante.
El hombre apoyó la punta del bastón en su muslo y muy pronto tuvo el dolor de la descarga eléctrica directo a su carne. Se convulsionó y gritó por la recién descubierta sensación lacerante. Tomó una gran bocanada de aire cuando se detuvo y buscó arrastrarse. No tuvo éxito alguno, el bastón fue apoyado en el costado de su muslo, casi la nalga y de nuevo la descarga.
— ¿Te gusta? El dolor es bueno—rodea y Jimin mantuvo la cabeza recostada en el colchón, llorando sin poderlo evitar—. Abre la boca o te electrocuto—advierte sonriente. Jimin solo obedeció y la horcada por tener el bastón en la boca lo hizo casi vomitar—. Pequeña perra...—sonó como un elogio.
El bastón fue delicado por su cuerpo hasta volver a clavarse en su pierna. Siendo el tercer choque creyó que podría aguantarlo un poco más y funcionó por apenas tres segundos antes de gritar en medio de sollozos desesperados. Siente un fuerte ardor en el área del vientre... como si tuvieras ganas de-
—El dolor sirve para despertar el cuerpo. Hace que todo se sienta... "mejor" —explica como quién es sabelotodo—. Quiero que te muevas... Si no lo haces, te electrocuto. —advierte. Jimin sintió el bastón pasearse lentamente entre sus piernas.
—N-no por... favor...—gimotea.
La descarga producida fue tan prolongada que incluso se orinó. Se veía totalmente patético en ese instante y lo sabe bien. Apretó las piernas cuando el bastón era llevado un poco más abajo con claro rumbo. Le duele la garganta por los gritos que da y siente la presión que se ejerce en un intento porque aquel objeto entre.
—Muévete. —ordena libidinoso apretando más el objeto para que al menos si era un poco y de la forma más forzada, entrara. Una vez su objetivo se cumplió Jimin abrió los ojos cuanto podía y gritó arqueándose.
— ¡ME DUELE, ME DUELE YA POR FAVOR! ¡ME DUELE! —grita angustiado. Se hundió en su carne un poco más y de un solo golpe lo sacaron. El aire le volvió a los pulmones en ese breve instante. EL bastón eléctrico fue tirado a un lado, pero el hombre se empezó a desabrochar el cinturón. Jimin sollozó jalando la cadena rezando porque el fierro lo que sea se desprendiera.
Cosa que no pasó y de ya varias, esta es la que más dolió.
El hombre lo aplasta. Es pesado y más brusco que ninguno, apenas tiene fuerzas suficientes como para arañarlo. Mordió tan fuerte su oreja derecha que arrancó el arete pequeño que tiene en esta.
Lo asfixia y siente como la cabeza le palpita. Todo es demasiado sentido y ni siquiera entiende por qué... Solo quiere que termine ya...
...
— ¡Ese suena como Jimin! —Seunghyun le impidió el paso al sótano donde se escuchan los alaridos del coreano. Estaba clarito que aún no se acaba ahí y no le interesa si lo hace o no.
Preferiría que sí, es demasiado escandaloso y quiere dormir. Jiyong seguro apartaría al cliente -llamado Valko por cierto-, y no quiere tener que devolver parte del dinero por eso. Una excusa le vino a la cabeza, lo suficientemente coherente para el atolondrado de su infiel novio.
—Volvió hace poco, pero no quiere que lo interrumpas tu... Le daría mucha vergüenza, está aceptando el castigo por escaparse. —explica escueto. Jiyong parpadeó seguido, hizo una mueca de clara confusión por lo extraño que sonaba aquello. Jimin no querría sufrir y si se trata de castigo podían haberlo esperado a él.
—Jiyong, cariño... déjalo, él me lo dijo. Quiere esto, así estarás bien con él. —Chae Rin le dio un suave beso en la sien—. Déjalo terminar. Lo verás después.
—Está bien. —Seunghyun le palmeó la cabeza, aliviado de que no se pusiera a replicar. Los tres voltearon a ver la puerta debido al grito que debió dejar sin garganta al cantante.
—Le daré ketamina y no sentirá nada. Anda a tu cuarto. —indica rápidamente... Jiyong hizo una especie de puchero.
...
Su cuerpo tiembla de forma involuntaria. Ni siquiera siente que puede caminar bien. Tiene ligeros espasmos y tanta sangre entre las piernas que es asqueroso por la mezcla de fluidos. Mira un punto muerto como queriendo traspasarlo y salir de ahí así sea arrastrado con los brazos.
No siente las piernas para nada... le duele la garganta...
Fue puesto boca arriba y pudo apreciar a Seunghyun tan indiferente como de costumbre. Este le sopló el humo del cigarro a la calle y le tomó la mano derecha. Gimió adolorido por la colilla quemando su piel. Tiró la colilla a algún lado.
—Ah~ Jimin... Si te pudieras ver ahora... No tan orgulloso como esa vez ¿Crees que eres bonito? —pregunta ladeando la cabeza—. Lo único que salvaría de ti, es que tienes la boca de una puta profesional. No eres bonito, no tienes talento para otra cosa que no sea gritar mientras te violan... Eres patético, demasiado, ni siquiera se me antoja violarte por el asco que me das.
Fue un arranque sencillo, lo abofeteó con apenas fuerza.
—Púdrete. —gimotea apretando los labios con frustración de no poder hacer nada por defenderse.
— ¿Quieres tocarme? —pregunta divertido. Se había quitado el reloj hace un rato—. Ya que Jiyong llora muy fácil... Déjame mostrarte la mejor forma de satisfacerme sin sexo.
Un golpe directo a la cara que lo hizo parpadear. Uno más, luego otro, otro... Mantenerse despierto es todo un milagro que ni siquiera entiende cómo llegó a lograr con los quejidos amontonándose en su garganta que se inflama por los impactos. No lo pudo resistir cuando faltó poco para acabar.
Aunque es un párroco, devoto empedernido y todo lo demás no es del tipo que se desvive rezando a cada hora por todos los que necesitan ayuda. No es su estilo. Es desinteresado e indiferente por naturaleza. Ya dios que se aguante a un predicador de este tipo ¿No? Total, es su culpa por haberlo hecho de este modo.
Min Yoongi es una piedra seca -y si pudiera se volvería o renacería como una-, llena de flojera y que respira porque así lo demanda su organismo. De no necesitarlo, tampoco lo hiciera. La pereza también es pecado y maldi- venga ya que lo tiene impreso en sus genes. Volviendo al caso...
Está rezando. Lleva mucho rato en lo mismo. Horas en realidad...
Jimin lo preocupa demasiado.
Lo buscó por todo el pueblo con ayuda de su amigo y nada que lo encontró. Hay pocas personas que puedan saber de él como para desaparecerlo estando desaparecido para el exterior. Es una desgracia total que no sepa donde vive Daesung, sería una pista y a los demás que Jimin contó desconoce por completo su paradero. No los ve seguido para nada.
No habitan el pueblo por lo regular, ni siquiera los "cercanos" a ese grupo iban a saber con exactitud de ellos. Cuando se preguntó por millonésima vez Por qué esto pasaba... Uno de los cristales en los pequeños mosaicos decorativos se reventó. Bufó. Sería todo un problema pedir que lo reemplazaran.
Si dios está dando una señal, que sea más explícita porque un trozo de cristal reventando lo puede hacer un niño con un roca... Aunque no tan arriba y no tan exacto en las alas de un Ángel precisamente. Arrugó más el entrecejo antes de empezar a apagar las velas.
Lo seguiría buscando mañana; si no hallaba nada iría a la embajada coreana y anunciaría donde estuvo tanto tiempo. Con suerte, nada malo o grave habrá pasado y Jimin saldría tan bien como sea posible.
Al menos si el clima está de su lado ¿Por qué parece que el cielo está decidido a soltar toda su furia en estos días?
—Toque piedra en esta mierda ¿ya es suficiente? —interroga Seungri mosqueado con un pico en la mano. Seunghyun tiró el cigarro en el agujero en lo que Youngbae se sacude la tierra.
—Sí, suficiente—asiente. Con cinismo se acercó al cuerpo acurrucado de lado—. Oye, Jimin...
Al girarlo un poco el moretón inmenso que inflama su de por si relleno rostro lo hace lucir como si recibió una paliza por horas. No puede abrir el ojo derecho para nada y el izquierdo una miseria suficiente para ver algo sin que tenga mucho detalle. De los labios rotoso y ligeramente morados salió un espeso hilo de sangre.
—Que mal... Morirá viéndose feo. —opina Jiyong. Jimin alcanzó verlo por un segundo.
—nada que hacer por tu novio—suspira Seungri con fingido dolor.
—Ayúdame a meterlo en la caja —indica a Youngbae que bufa. Le jalaron la estirada tela del suéter que llevaba. Los moretones en su pecho, espalda y costados quedaron expuestos. Quejumbro hasta ser puesto en el interior de la caja—. Esto es tan-
—Eres un... mald-ito... enfermo...—susurró apoyando la cabeza.
—No. Jiyong es un maldito enfermo desquiciado—apunta—. Youngbae no sabe mantener la polla quieta al igual que Seungri; Daesung es un drogadicto de mierda y Chae Rin es una maldita enferma... Yo solo soy un maldito imbécil —palmeó el rostro magullado—. Ya que tanto tiempo tienes, te dejo para pensar que... posiblemente nada de esto habría pasado... si te hubieras desnudado para mi esa noche en el estudio.
— ¿Enserio? —interroga Seungri con extrañeza.
—Las fotos eran para Jiyong. De tenerlas se habría pajeado hasta irritarse. El señorito no quiso. Quién sabe, pudimos habernos ahorrado todo esto—divaga—. Sea como fuere... Buen viaje. —despide a poco de poner la tapadura.
— ¡Espera! —exclamó Jiyong—. Adiós Jimin, fue lindo estar juntos. —despide poniendo el pendiente y el arete en el interior. Jimin apenas pudo mover las manos para tomarlo entre sus dedos. La tapa lo dejó en completa penumbra. Por descarte pudo darse cuenta de lo que ocurre fuera...
Lo meten al agujero... Lo están enterrando...
—No... no por favor... no quiero morir así... por favor... déjenme salir... No puedo morir aquí—solloza dando golpes débiles y miserables. Mantiene apretado el arete en su mano derecha—. Tengo que... tengo que volver. No me hagan esto... por favor déjenme...
Empezó a llorar con más fuerza y desesperación a medida que el tiempo pasaba y él estaba ahí solo a oscuras en posición fetal como única posibilidad. Las sensaciones no se iban, las palabras tampoco y la idea de que iba a morir ahí abajo lo llevó a gritar tanto como pudo.
Nada iba a cambiar con eso, pero es un impulso de su patético instinto de supervivencia.
Se asfixia raspa la superficie lisa logrando hacerse sangrar los dedos. Se remueve con la adrenalina al tope. Quiere salir, debe salir de ahí. Ya no soporta estar ahí... Pidió ayuda al Dios del que tanto predica Yoongi; a Yoongi como si este pudiera llegar y sacarlo de ahí; Namjoon y Jin que lo tratan como si fuese su hijo; A Tae y Hoseok que están siempre para él.
Alguien tiene que ayudarlo. Quién sea. No puede morir aquí... Se repite sin parar lo mismo al mismo tiempo que tiene bailoteando en su mente las palabras hirientes.
«No tan orgulloso como esa vez ¿Crees que eres bonito? (...) No eres bonito, no tienes talento para otra cosa que no sea gritar mientras te violan... Eres patético, demasiado (...)»
«Que mal... Morirá viéndose feo. »
«Pobre puta estúpida (...)»
Sea o no un temblor la caja lo hizo. Un golpe más, un ligero craquear de todo a su alrededor y por fuerza de gravedad cayó directo tras gritar espantado. El golpe en la cabeza fue tan contundente que quedó simplemente tendido en el asqueroso suelo de cloacas.
Despertó mucho tiempo después. Tosió y se reincorpora con espasmos regulares junto al temblor perenne. Arrastró un poco el cuerpo para alejarse de la caja; sintió que estuvo ahí una eternidad y no piensa ni estar cerca. Tiene sed y tan desesperado está que metió la mano en el primer pozo contundente y empezó a tomar el agua.
Le dieron horcajadas, pero aguantó las ganas de vomitar con éxito.
Afortunadamente no estaba por el sitio en que el enorme torrente de agua pasa. La lluvia arriba debe estar bastante fuerte. Estuvo simplemente tirado quién sabe cuánto tiempo; bebe agua de las pequeñas goteras. Su cara inflada solo permite distinguir penumbra y también tiene un ardor horroroso donde Seunghyun apagó el cigarro.
Cuando pudo levantarse y caminar tan lento como fuese posible estuvo andando por larguísimos pasillos interminables, desvía el rumbo cuando la corriente de agua es demasiado fuerte como para pasar. Estando desnudo no es de sorprender que el frío lo esté matando y sus dedos estén retorcidos y tiesos.
Sea o no suerte, consiguió un abrigo gigante que lo cubre bastante bien. Húmedo y tirado de tal manera que posiblemente es de a alguien que se le cayó en una de las tantas alcantarillas sin reja. Durmió acurrucándose a la pestilente tela color barro.
Pidió ayuda, como si alguien pudiera escucharlo ahí abajo en lo que parece una ciudad bajo la ciudad. Totalmente de concreto, con tuberías, agua asquerosa... Se topó con un colchón aplastado y sucio, papel arrugado. Posiblemente alguien vivió ahí.
Se puso el pantalón que estaba ahí tirado, ni siquiera se removió por la cucaracha que huyó por su prenda al hacer esto. La inflamación de su cara había bajado considerablemente por fortuna. Puede ver más y no hay gran cambio por ello. Lo cierto es que se está muriendo de hambre, estar a base de agua por... ¿Cuánto tiempo lleva ahí abajo?
Jugaba con un encender para pasar ahí su atención y no en el hambre... Al menos así hasta que escuchó un revoloteo y al asomarse encontró una paloma ahí. Tenía el ala rota y... Tiene mucha hambre.
—Nadie va a ayudarme...—murmuró al momento de verse las manos sucias por mugre y la paloma que cocino para comerse. La conclusión lo llevó a una nebulosa suave, lejana, tranquila...
No tiene que esperar por nadie... Porque nadie vendría a salvarlo. Solo se tiene a sí mismo.
Juega con el pendiente y el arete, no los suelta nunca. Llegó a comerse una rata hasta que por fin encontró lo que parecía la salida. Como no se le hizo extraño: Llueve. Es tan fuerte que no alcanza a ver prácticamente nada más allá de su propia nariz. Con eso ya es mucho.
No tenía ni idea de a donde está yendo. Simplemente está caminando. Hay pocas casas; muchas de las que dejó atrás están en unas condiciones fatales. Sea como fuere su alrededor, no presta real atención a eso. Ni siquiera que lleva un buen rato caminando y se ha alejado bastante de la entrada a la alcantarilla.
Guiñó los ojos cuando una luz lo cegó por unos instantes. No duró mucho. Faros de un auto. Siguió en su camino; las piernas se le están adormeciendo demasiado y la cabeza le punza con tal fuerza que cree estar viendo algo...
...
Está a punto de pensar que necesita un toldo de playa para no empaparse por las lluvias torrenciales que caen en la zona. Su pobre paraguas no se da abasto y está harto de andar con los zapatos y calcetines húmedos. Bufó cerrando la puerta del auto y un ligero chapoteo llamó su atención.
Nadie -solo él, como imbécil-, sale con un clima de mierda como este. Por lo tanto ver gente en la calle a esta hora y en estas condiciones es cuando menos anómalo. Entrecerró los ojos y con pasos ligeramente vacilantes se acercó a medias a distinguir que se trataba de alguien sin sombrilla o nada más que un empapado abrigo gigantesco.
—Ayu...da por...
Se desplomó en el suelo y bien pudo dejarlo ahí. No es algo que le importe y coño, no es el padre para andar recogiendo gente necesitada a mitad de la calle con un diluvio. Al acercarse un poco más con el paragua alcanzó a distinguir la cara moreteada, rasgos asiáticos y cabello rubio enmarañado con las raíces negras.
No sabe si es la posición, pero le parece que es bajito...
Muy bien, le está entrando mucha pena ¿Que si está así por una pelea? O le hicieron alguna otra cosa. No está bien, no es un drogadicto cualquiera que anda por la calle. Es evidente. Con un bufido cerró el paraguas, la lluvia le golpeaba directo a la cara, pero ya que.
Se subió en el hombro al hombre que hasta descalzo anda, a ligero trote llegó hasta el pórtico de su casa, pelea un rato con las llaves, la cerradura y el foco que no ha cambiado por... pereza para finalmente entrar a su vivienda empapado con un hombre mucho más empapado y que no conoce.
Para no mojar más el suelo lo llevó rápido al baño y lo dejó recostado en la bañera. Esta honestamente fatal, quién sabe cómo se vería sin tanto golpe. Lo único que saca en claro es que sus labios son bastante gruesos y sus mejillas rellenas aunque hundidas.
—Ahora... ¿Qué se supone que hago? —se pregunta rascándose la cabeza. No puede dejarlo ahí, es casi igual a dejarlo tirado en la calle.
Resignado -de nuevo-, le empezó a quitar la ropa y brincó al momento de toparse con que no tenía nada de ropa interior. Bueno, ya qué más daba. No quería pensar mucho en lo mal que está. En su mano derecha, hinchada y ligeramente verde, tenía sujeto algo.
Dejó en una repisa el arete y el pendiente tan bonito; luce bastante caro a pesar de todo.
—Espero que vayas a gradecer esto después. —murmura abriendo la llave del agua.
Sintió que baña a su perro. Lo enjabonó en la medida de lo posible; le lavó el cabello que soltó un rastro miserable de color rosa y tuvo extremo cuidado al momento de secarle la cara. Quizá si fuese alguien lindo, pero de momento es alguien con una paliza encima.
Pobrecillo, le dieron muy fuerte. Silbando satisfecho por haber logrado su cometido de bañarlo, secarlo, vestirlo con su ropa más vieja y secarle el pelo de forma descuidada -como con su perro-, se dirigió a bañarse. Ya llamaría a la policía para anunciar a su... su... vagabundo; su acción del día.
...
— ¿Qué...? No, no tiene marcas de pinchazos o algo así... Más bien le dieron una paliza horrible...
Guiño los ojos, incómodo por la luz tan fuerte y el murmullo a su lado. Estar seco es una irregularidad gigante. Removió a duras penas su cuerpo bajo la gruesa cobija. Siente le cuerpo caliente, como si tuviera fiebre. Logró distinguir a una persona que habla por teléfono y está hablando en noruego. No entiende absolutamente nada. Excepto por "Policía", Yoongi lo dijo varias veces. Reconoce la palabra.
Cogió el aparato y lo lanzó con tal fuerza que se desarmó por el impacto. Rehuyó totalmente el contacto del hombre con el cabello húmedo y ropa holgada que aun así, deja ver la masa de músculos que es.
— ¡NO ME TOQUE! ¡ALÉJESE! —ordena en chillidos.
—Eh... Lo siento...—dice lento, Jimin siguió jadeando con la cabeza embotada. Que hablara en coreano solo logro que tomara una almohada y se la lanzara en la cara—. ¡Calmate, que no te voy a hacer nada! —replica mosqueado.
—Aléjate, ahora mismo... aléjate...—por evitar más ataques -esta vez con la lámpara al alcance de Jimin-, dio un par de pasos atrás.
—Amigo, tranquilo... te recogí en la calle, estabas hecho un asco aparte de desmayarte de repente—explica aun con pausas para no alterar más a Jimin—. ¿me dices tu nombre? Llamaré a la policía para-
—No los llames. Y-yo... y-yo... tengo que-
— ¡Wow~! Cuidado.
Aunque lo ayudó a no besar el suelo por la caída Jimin lo empujó y golpeó para apartarlo. Sentado en el suelo se cubrió la boca y tuvo horcajadas. Rezó porque no vomitara, sino iba a tener que limpiarlo... y su propio vómito, no soporta el maldito hedor.
—Entiendo que estés asustado, pero golpear a quién te bañó, ayudó y todo lo demás no es muy buen agradecimiento—soba el golpe a su mejilla—. Dime tu nombre al menos ¿no? Yo no te voy a golpear o algo así. Tampoco tiraré tu cuerpo a la alcantarilla. —hubo un prolongado silencio en el que Jimin solo buscaba recuperar el aliento.
—Park... Jimin...—responde. Satisfecho por un mínimo de colaboración sonrió.
—Soy Jeon Jung-Kook. Un gusto conocerte... creo —Jimin ignoró por completo que le tendía la mano—. ¿Te pasó algo con alguna pandilla? Estás muy-
— ¿Tienes para llamar a Corea...?
—Tengo llamadas internacionales, pero-
—Necesito llamar a Corea. Por favor...—pide en un jadeo lastimero. Su cara totalmente roja preocupo a Jungkook que no supo que hacer para levantarlo y ponerlo en la pequeña cama de invitados.
—Va-Vale, te doy la llamada, solo... descansa ¿sí? Estás enfermo, mal... Un poco fatal—intenta amenizar. Jimin miró por un momento la mano vendada—. La desinfecte. Fue asqueroso, tenía pus y-
— ¿Mi pendiente...? ¿Dónde...?
—Están en el baño, no los soltabas por nada. Voy por ellos. —sin mucha prisa fue a buscarlos. Se preguntaba si podría ponerte el arete considerando como está el lóbulo de su oreja. Parecía que se lo arrancaron.
Al volver a la habitación lo encontró viéndose en el espejo. Tuvo una especie de escalofrío. Jimin demostraba una forma muy extraña. A pesar de lo maltratado daba la sensación de que tenía una especie de... ¿presencia? Amenazante o nula, daba esa impresión que tienes con alguien sospechoso en la calle y crees que podría golpearte en cualquier segundo.
Jimin se tocó un poco el cabello revuelto y mal secado. Se tan fatal, las raíces y poco más negro con el resto rubio... Quién sabe si su rostro volverá a la total normalidad o quedará así de inflamado.
—Aquí están—indica. Jimin lo miró y luego a lo que le tendía. Tuvo que dejarlo caer, era más que obvio que no pensaba quitárselo de la mano. Se puso únicamente el pendiente y una sonrisita casi imperceptible le surgió en el rostro—. Entonces... ¿Quieres que llame a la policía para...?
—No los llames. Ellos no van a ayudarme... Tampoco necesito que lo hagan. —su voz fue terriblemente suave. Aterciopelada y que dejó pensativo a Jungkook por unos instantes. Al tenerlo mirando fijamente tuvo un temblor involuntario.
Siente que está viendo a un muerto.
—Pues... ¿bien...? Puedo darte algo de cenar o- Simplemente te vas a dormir. Vale, ya entendí.
Lo dejó solo y casi pasó toda la noche como si no lo tuviera en casa. Debido a que le nombre le sonaba familiar lo buscó en internet y acabó ladeando la cabeza. Muy bien, si es la misma persona y es realmente bonito. Su pregunta es una muy obvia: ¿Qué rayos hace en Noruega siendo un Idol coreano? O quién pudo propinarle semejante paliza.
Ni aunque se molestara podría hacerlo. Tiene un rostro demasiado tierno como para hacer eso. Suspiró un poco ofuscado; se le hace sexy ¿Por qué no pudo llegar bien? Quizá lo hubiera saludado como una persona normal o lo que sea... O sencillamente se hubiera quedado viendo como tonto.
¡No sabe si es tierno! ¡Lindo! ¡Atractivo! ¿¡Como lo describe!? Aun con el pelo rosa y es... confuso para él en estos tiempos que ha estado más solo que un leproso.
Por mera curiosidad siguió buscando. Cabello rosa, negro, naranjo... Realmente en todos los casos es muy lindo. Dejó la laptop a un lado y se encaminó a la habitación de invitado donde el Idol duerme. Se acercó lo miró de cerca por un corto rato.
¿Por qué no querría llamar a la policía y ya? Eso arreglaría cualquier problema...
Qué hombre más raro. Ya mañana podría preocuparse por el asunto. Por ahora a dormir. Con suerte le respondería algunas preguntas.
