Antes de que la tierra tiembla y el cielo temblarán, el sol se oscurecerá y desaparece la luna y las estrellas brillan.
—Joel 2.10
5. Coram tempestate. Non cessabit - Nada antes de la tormenta. Sin calma
Esa mañana hubo tres cosas fuera de su normal rutina. Una buena, dos malas y empecemos por una de las malas... No tiene pasta dental. Literalmente no hay nada de dentífrico que puso nuevo el día anterior. Muy a duras penas pudo sacar algo para cepillarse los dientes; lo segundo es que por el olor, acaban de saquear su cocina y usado todo lo que estuviera en su paso.
Lo bueno... ¡Es que tenía el desayuno hecho! Por el olor y la pinta debe estar divino, sacó el par de platos del horno microondas y tomó la taza de café aún caliente. Al andar a la mesa del comedor encontró a su... ¿inquilino? Ahí comiendo como si la vida se le está yendo en ello.
Dejó sus platos para tomar asiento justo frente a Jimin. Este ni siquiera lo mira, con el cabello alborotado como anoche; las mejillas llenas de comida y encorvado a la mesa. Dio un trago al café, pensando si es conveniente decirle nada con lo concentrado que se ve... Bueno, aunque le cocinó, también usó la cocina sin permiso así que lo mínimo que va a poder hacer es responder una pregunta.
— ¿Cómo te sientes...? —pregunta Jungkook. Jimin tragó todo lo que tenía en la boca y se enderezó un poco, lo miró con mayor detalle.
¿Qué le pasó como para notar los tatuajes de...? ¿Como se llamaba? Está mareado aún, alcanzó a cocinar sin quemar la casa por pura suerte e inercia. Tropezó alrededor de ocho veces y tuvo que botar muchas cosas por haberlas arruinado. No respondió, siguió comiendo para desechar esa ansiedad de... finalmente tener comida decente en frente, comida en realidad.
—Oye ¿Me escuchas? —pregunta chasqueando los dedos, Jimin siguió pendiente de su comida—. ¡HEY! —da un golpe contundente a la mesa. El otro dio un chillido y retrocedió en su asiento. Jungkook recogió el brazo y apoyó los puños entre sus piernas—. Te estoy haciendo preguntas básicas y no te voy a golpear o algo, solo respóndeme y- ¿Cómo te sientes? —se interrumpe solo. Jimin lo vio, luego la comida, su mano vendada—. Quizá no haya estado en Corea hace mucho, pero estoy seguro de que no lo-
—Estoy... mejor. Gracias. —responde en un murmullo apenas audible. Jungkook le sonrió, como quién se muestra complacido por la obediencia.
—se nota al menos poco, nadie que esté mal hace desayuno para dos personas... y está mejor que lo que suelo hacer para mí—comenta un poco sorprendido por eso. Jimin volvió a comer para terminar lo que quedara en su plato—. Entonces, dime ¿vas a explicarme bien porque no quieres que llame a la policía para denunciar lo que te hicieron en la cara? Y todo el cuerpo.
—No necesito a la policía. Aunque los llamaras, ellos no van a ayudar. —dijo Jimin relamiéndose los labios con cuidado. Jungkook tragó grueso por el gesto tan lento.
— ¿lo dices por qué...? Llevas mucho tiempo en búsqueda por lo que pude notar—junto a su investigación nocturna se encontró las quinientas y más noticias con respecto a su desaparición. El Idol guardó silencio—. ¿me dirías al menos porque me acabaste todo el dentífrico? Es decir, no usas todo en una sola-
—tenía mal aliento.
—Había-
—También los dientes sucios... siguen horribles... Tenía mucha hambre y por eso no pude seguir. —Jungkook se levantó un poco de la silla, apoyándose en la mesa. No los ve sucios aparte de lo normal tras haber comido. No están amarillos, rotos, podridos o algo peor. Están igual de blanqueados a como lo ha visto en fotos.
—a menos que quisieras remediar algún mal aliento te veo bien y sin necesidad de gastarlo todo, pero ya que—bufa un tanto exasperado—. Bien; es un lindo gesto el desayuno. Me gustaría saber que piensas hacer ahora si es cierto que la policía no puede ayudarte y todo lo demás.
Guardó silencio, Jungkook había notado que su rostro está colorado y no sabe si es por haberse pasado las manos; tener ganas de estornudar o que. El jadeo repentino lo dirigió a que de hecho, tiene fiebre. Gracias a que come rápido se dirigió al baño, tomó aspirinas y las dejó en la mesa para que Jimin las cogiera.
—No me sorprende que estés enfermo. Andar bajo esa lluvia con esa ropa tan... ¿Tienes a donde ir al menos? —pregunta apoyando los brazos en la mesa llena de platos sucios. Jimin observó las pastillas con recelo.
—No...
—Bien... ¿Qué harás entonces? Aquí llueve cada dos por tres y acabarás muriendo si no-
—Tengo que llamar a Corea ¿me das la llamada? —interrumpe. Jungkook se revolvió el cabello. Un golpe a su fortachona cuenta bancaria... Un golpe que no duele tanto, pero duele. Asintió con resignación a que Jimin diera mayor detalle de lo que sería de él.
La indiferencia con la que lo vio al momento de quedar relativamente cerca lo hizo dejar el teléfono en la mesa y que Jimin lo tomara por su cuenta. El más bajo cogió el aparato y con pasos lentos fue a la sala marcando el número. Su pequeño dedo apenas sobresale de la manga de la camisa enorme que lleva puesta.
Jin está con la línea ocupada; Hoseok desconectado... Tae igual... Su última opción como siempre es Namjoon. Escucha el tono constante y su corazón se vuelve incluso más lento a medida que pasa el tiempo y no contesta. Un sollozó suave se le escapa, necesita que conteste...
Jungkook observa recostado en el marco de la entrada a la cocina. La forma parsimoniosa, como si estuviera flotando, le llama la atención. Se pregunta si la enfermedad que tenga lo está afectando. Si es necio y no toma la medicina es asunto suyo. No se daría mala vida cuidando a alguien que no quiere que lo cuiden.
— ¿Namjoon-hyung...? —lo escucha decir.
Contactar a esa localidad cercana a Bergen es todo un lío. Ya van tres malditas semanas desde la llamada de Jimin y la policía hace de todo por contactar a Bergen aunque sea. Tienen el sitio fichado; pero la línea está siempre caída y no pueden hacer más. Es una sospecha nada más, por tanto, no tienen como ir hasta allá a investigar.
Temas internacionales también, Namjoon odia que el mundo funcione de esta forma.
La gira de Hoseok sigue inevitablemente, el hombre se las arregla para lucir tan entusiasmado como puede en el escenario. Resultaba muy tierno que sus fanáticos le dieran tanto apoyo e incluso formaran unas campañas inmensas de búsqueda. Daba hasta un poco de miedo.
Jin -por su propia salud mental-, decidió buscar al forma de trabajar aun en estas pseudo vacaciones. Si tiene demasiado tiempo de pensar solo se echa la culpa. Iba a acabar loco a este paso. Hoseok y Tae habían destrozado sus celular jugando medio borrachos y como suele ser la costumbre es quién anda pendiente de todo lo concerniente a la investigación.
En este momento que andan descansando Jin habla con su agente referente a una sesión de foto con cierto grupo y de repente es su teléfono el que empezó a sonar. Se le hizo un poco extraño, pero igual contestó rápido para no dejar pasar la misma tontería de la última vez.
— ¿Bueno?
— ¿Namjoon-hyung...?
— ¡JIMINIE! —exclama. Con su voz gruesa aquel chillido medio agudo Jin casi dejar caer su celular y Hoseok pasó por encima de Tae para acercarse -pisando la panza de este en el proceso-.
— ¿¡Es Jimin!?
— ¡Chiminie! —chilla Hoseok jalando la mano de Namjoon para que se escuchara... si es que hacía falta.
— ¡POR FIN! ¿¡EN DÓNDE ESTÁS!? TE ESTÁBAMOS BUSCANDO. —exclama Tae. Namjoon logró quitárselos de encima y activar el altavoz.
—Lo sé. Vi el concierto de Hoseok... No deberías llorar en el escenario, los fanáticos se van a sentir mal...
— ¿¡Y eso que!? ¡Necesitaba pedir ayuda para encontrarte!
—Amigo, ya di dónde estás. Mandaremos a buscarte para vengas rápido. Corea está patas arriba buscándote. —menciona Tae. Hubo un silencio muy largo.
— ¿Jimin? ¿pasa algo? ¿Qué tienes? ¿Hay alguien más ahí? ¿Jimin? —Insiste Namjoon con una vena a nada de reventar por la preocupación.
—No sé como se llama este sitio. Está a casi un día de Bergen...
—Oh, bueno-
—No le digan a nadie... Vengan por mí, por favor... Vengan y llévenme a casa. No tengo pasaporte y si voy solo todos se van a enterar...—su voz compungida sirvió para arruinar la poca alegría que significaba escucharlo tras tanto tiempo sin saber de él.
Al menos está vivo y aun con ese pensamiento no sienten un mínimo optimismo.
—Es bueno que se enteren Jimin-ssi. —dijo Jin con suavidad, Namjoon se rascó la nuca con la diestra. Trata de pensar en una razón por la que él no quiera que se avise a las autoridades o algo del estilo.
—Si. Te van a proteger y te traerían hasta aquí. —apoya Tae al instante.
—Si se enteran lo harán publico y me van a matar—dice con voz quebrada—. Se supone que estoy muerto, si saben que no es así me van a matar... van a venir por mi otra vez para que no los delate... No quiero que me maten. —solloza angustiado. Demasiado.
— ¿Muerto? Dinos que-
—Vengan por mí. —insiste cada vez más alterado por la falta de complacencia ante un pedido que, en este momento y para él, es super fácil.
—la gira se acaba en tres semanas. —dijo Hoseok ante la mirada de Namjoon. No los iban a dejar ir a ningún lado sin terminar esa gira; ya mucho los han complacido con retrasar alguna que otra parada por todo esto. No pueden tentar tanto.
— ¿Estás con alguien, cierto? —El silencio le supuso un si—. Quédate con esa persona. Después le pagaré alguna compensación por todo el tiempo que estés con él o ella. Sigue escondido; busca el modo de que esas personas no puedan enterarse de que estas ahí por las tres semanas que nos quedan.
— ¿tres semanas...?
—Quizá antes. Llamaré a este número de nuevo si se adelanta. Solo estando ahí avisaremos a las autoridades ¿vale? Vas a estar bien, espéranos.
—Está bien.
No supo si fue solo a él que le produjo un escalofrío esa sencilla y corta respuesta. Tras una despedida entusiasta y muchos ánimos colgó la llamada. Guardó el número y permaneció pensativo en su lugar. Algo espantoso debe haber pasado si Jimin habló así de desesperado.
Es sensible, cierto; pero jamás en la vida lo había escuchado de aquella manera tan destruida. Quisiera ser un inocentón de mierda para creer que no fue lo que se imagina. Sin embargo, eso es pecar de inocente -por irónico que suene-, así que mejor esperar que el tiempo pase rápido para volver a tener a su bebé de nuevo con ellos. Mudarse todos al mismo sitio así sea exagerado; sobreprotector e incómodo.
—Voy a pedir que adelanten los conciertos. Si me disculpan. —y salió como un bólido de la habitación. Namjoon solo suspiró. Al menos... está vivo. Repite el mismo pensamiento en busca de darse alivio.
Colgó la llamada y se quedó viendo el teléfono como si tuviera algo más que ofrecer. Jungkook lo sintió muy extraño, Jimin se veía teóricamente feliz. Eran tres semanas aún lejos de su hogar y ¿Está feliz? ¿Qué rayos le pasa por la cabeza? No puede esperar que esté muy cuerdo por cómo lo encontró, pero no tan loco como parece estarlo.
Feliz, relativamente calmado, complacido... No podría describirlo del todo. Sigue dando la impresión de que está frente a un muerto y no un hombre que simplemente anda con la cabeza en otro lado. Es espeluznante. Suspiró y se acercó con cierta timidez.
—Namjoon-hyung dijo que... Me quedara aquí. Correrá con los gastos de lo que use en este tiempo—susurra sin verlo—. Puedo irme si quieres.
—No tengo problema con que te quedes siempre y cuando no hagas un desastre y acabes con todo lo que tengo—responde metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón. Jimin asintió simplemente—. Y tu... ¿Necesitas algo más? Tengo que buscar a mi perro en el veterinario y luego ir al trabajo, puedo buscarte al-
Jimin lo había pasado de largo por completo. Jungkook llegó a sentir que la incomodidad podría ser totalmente abrumadora. Espera y aspira que no sea así el tiempo que van a pasar juntos ¿Qué por qué lo acepta así sin más? Una muy simple razón que viene de la simple vena humana... Una que honestamente no tiene tan despierta.
Verlo llorando tan desesperado le movió un poco el corazón. Sería dejarlo en su casa, la cual no habita mucho entre semana y los fines de semana se va a pasar rato en algún lugar donde no llueva tanto. Tenerlo ahí rondando no lo mataría ni estorbaría en realidad.
Quizá fuese bueno y todo.
Cuando trajo a su perro -Jackson-, este apenas y le ladró un par de veces antes de simplemente echarse a verlo. No luce alerta en lo más mínimo, solo curioso. Dejó a Jimin encerrado en su casa y fue al trabajo. No tiene ni idea de que hizo el Idol durante todo el rato que estuvo fuera. Diría que incluso se quedó todo el día sentado en la pequeña cama de invitados, viéndose la mano vendada y nada más.
Cenaron juntos en total silencio. Jungkook lo observa atentamente. Cada gesto y movimiento. La forma en que se le inflan los mofletes por comer; la manera en que se relame los labios tan lentamente; la mala maña de echarse le cabello atrás -perdió la cuenta de cuantas veces lo ha hecho-; ver el plato vacío y relamerse como si aún tuviera hambre.
Estuvieron así por alrededor de cinco días. Sin una necesidad imperante, Jungkook no tenía la suficiente confianza de iniciar una conversación lo cual es bastante cómico en un hombre de su tamaño. Su timidez quedaba fuera de la atención de Jimin, él está en una nebulosa muy lejana y oscura; apenas sabe que está en casa de un extraño que lo ayuda por... razones.
Casi igual que Yoongi.
Hablando de él, lo iría a ver, ya ubicó perfectamente donde queda al iglesia. Caminando tardaría al menos media hora y tiene el closet de Jungkook para cubrirse e ir a verlo. Quisiera pensar que él también lo está buscando, pero sería echarse demasiada importancia y duda mucho que Yoongi esté en eso. Tampoco valdría la pena que él se esmere tanto por alguien que conoce de... ¿Cuatro semanas? ¿Cinco?
— ¿Por qué estás aquí y no en Corea? —pregunta un día de repente. Era sábado y Jungkook se preparaba para salir. Al menos esa la intención. Tiene la impresión de que no podrá hacerlo.
—Me ofrecieron una buena plaza de trabajo como instructor de tiro en una academia cercana y como no tenía ninguna idea de que hacer con mi vida después de cumplir el servicio militar... acepte. —se encoge de hombros. Jimin se sentó en un cojín, con las manos sosteniendo su cara.
—Eso suena triste... ¿No pensabas en otra cosa?
—Pensé en ser tatuador, lo fui, pero vine hasta aquí. —explica haciendo ligeros ademanes con las manos. Ladeó un poco la cabeza.
—Es un lugar muy triste.
—Vivo bien. Con eso me conformo.
— ¿No hubo nada con lo que soñaras en lograr?
—Tuve una etapa de estupidez a los quince: Quería ser Idol y todo eso. Había muchas audiciones, pero acabe por no ir. —explica. El chihuahua se subió al sofá a recibir mimos de su dueño.
—¿Cantas mal?
—No suelo hacerlo, así que no sé en realidad. Creo que no.
—Mis amigos siempre decían que cantaba muy bien; no les creía y aun ahora no creo que sea tan cierto... Nosotros tenemos una expectativa muy baja de un talento que puede ser nato... Quizá te pase lo mismo. —murmura para luego hacerse el cabello atrás.
Jungkook mantuvo la mirada en él con esa expresión de estar... como asustado o confundido. Podía ser graciosa. Lo cierto es que su mente sigue intentando procesar una manera de no auto torturarse por ese gesto automático de Jimin. Con los días y desinflamatorios decentes evidentemente va volviendo a una apariencia saludable.
Por ende su cara no está hinchada, sus labios ya no están rotos y apenas queda algún que otro rasguño. El pelo sigue siendo lo raro por lo poco cuidado que parece. Resopló echándose atrás. No es crimen sentirse atraído a alguien que parece un fantasma vagando en su casa... ¿o sí?
— ¿Podría escucharte? —pregunta tras un largo silencio. Jungkook lo meditó bastante.
— ¿Qué pretendes que cante?
—No sé. Lo que te venga a la mente.
No podía soportar que lo mirara al tiempo que lo ve. Le creaba cierto cortocircuito. Resopló con fuerza y pensó en alguna canción que le gustara y se supiera la letra más allá de la típica chapucería. Tras hallar un poco de ritmo abrió la boca:
Frozen in my head
Pictures I'm living through for now
Trying to remember all the good times
Our life was cutting through so loud
Memories are playing in my dull mind
I hate this part paper hearts
And I'll hold a piece of yours
Don't think I would just forget about it
—Es muy lindo. —ríe.
Jungkook infló el pecho y soltó el aire con demasiada fuerza al tiempo que sonríe. Su gesto nervioso no varió y aunque hasta cierto punto le daba un aire bastante infantil, tenía todo el sentido del mundo para él. Hasta el momento Jimin no había sonreído ni una vez, casi diría que está planeando una estratagema de lo más maligna y por eso se la vive en su plano mental. Ignorando todo y a todos -y con todos se refiere a él únicamente-.
—Quién sabe. Ser cantante es... complicado—se soba el cuello—. Ni siquiera sé si quiero serlo... sí quiero volver a bailar frente a nadie... No sé que haré de ahora en adelante.
—Puedes seguir perfectamente con tu carrera.
—Esto pasó por mi carrera. Por eso no sé si vale la pena. Supongo que en algún momento lo sabré... Jungkook-hyung.
— ¿Umm?
— ¿Me enseñar a disparar un arma?
...
— ¿No te molesta que te toque? —negó con la cabeza. Con cuidado de no ser brusco acomodó la postura del más bajo.
Lo llevó a la academia. No suele abrir los fines de semana, pero él tiene llave para ir si quiere bajar la tensión. Decidió darle una lección simple y con un revólver. Nada muy extravagante porque no iba a servir de mucho. El primer disparó lo hizo respingar. Dio mucho más abajo del blanco de lo que esperaba.
—Bueno... le diste al círculo. —palmeó la espalda de Jimin, este frunció un poco los labios.
—No cre—sin querer apretó el gatillo y disparó. Soltó la pistola por inercia. Jungkook silbó viendo que había asestado en el área central; un poco más a la derecha.
—Debes tener mucho cuidado con eso. Si no tiene el seguro al bala saldrá al más mínimo movimiento a la gente nerviosa como tu—explica cogiendo el arma del suelo. Jimin la volvió a tomar y apuntó al frente—. Dispara.
Cerró los ojos y apretó un poco la expresión. Al abrirlos encontró que pasó igual que la primera vez. Jungkook le quitó el arma de las manos y con maestría propia de quién enseña esto disparó a cada blanco sin fallar. Jimin infló los mofletes con resignación. En silenció recargó el arma como el mayor le indicó.
Estuvieron prácticamente todo el día ahí metidos. La puntería de Jimin es fatal y el sobresalto por el arma a Jungkook se le hace ligeramente extraño. No sabe si es falso o enserio le causa tanto miedo el ruido atronador. Es normal, pero no tras tanto rato de lo mismo. Dejó de prestarle atención cuando volvían a casa. Jimin llevaba un tapabocas y capucha por cualquier eventualidad.
—Necesito algo...—dice antes de bajar del auto. Jungkook quedó con el cinturón a medio poner—. Puedes... ¿Comprar tinte para el cabello?
— ¿Tinte? Eh... supongo que sí ¿Qué color? También lo he hecho, se todo lo que se necesita—Jimin jugó un poco con las mangas enormes del suéter. Jungkook es un maldito gigante en comparación suya. No hay nada que no le quede grande aun cuando son prendas viejas y "pequeñas" para el instructor—. ¿Ros...?
—Gris. Tinte gris. Gracias. —musita para luego bajar del auto y entrar a prisa en la casa. Apretó los labios con cómica expresión. Si claro, le haría el encargo... Como mínimo que hiciera la cena hoy.
Estando solo en la casa Jimin volvió a la habitación que Jungkook le prohibió abrir, entrar y demás. En esta hay armas reglamentarias junto a los permisos para portarlas y usarlas. Cogió una de las más escondidas y que seguramente no usa muy seguido. Un par de cajas de balas y salió de ahí como si nada hubiera pasado.
Metió el arma en un pequeño bolso donde ha acumulado más cosas. Navajas; un bastón eléctrico; tela roída y mal cosida. Hay algunas herramientas, trozos de soga y alambre. Jungkook podría creer que no sale de la casa, lo cierto es que lo hace y recorre los ligeramente conocidos pasadizos de la alcantarilla.
Revisó que estuviera todo lo necesario. Tiene dos semanas y un día exactamente. Navaja mariposa; navaja suiza; pistola con la menos cuarenta balas; una cámara polaroid; guantes de cuero apenas usados y muchas, muchísimas pastillas. Jungkook lo "obliga" a tomarlas sin saber que las vomita después y las guarda. Tiene al menos treinta y seis ahí.
Si. Ya está listo en la parte práctica. Queda un último detalle del cual se encargará mañana y con el cual tendría un buen lunes. Un buen inicio de semana. Con pequeños brincos examinó al liberaría y por pura suerte se topó con una biblia -según Yoongi, es normal que se tenga aun sin saberlo-. Se pregunta si Jungkook es cristiano...
Buscó con cuidado hasta conseguir el fragmento adecuado. Con un resaltador hizo énfasis en aquella pequeña frase. Marcó la página y guardó la biblia junto a todo lo demás. Al mismo tiempo llegó Jungkook con la bolsa llena de todo lo que necesitaría para tener le cabello decente de nuevo.
Al menos eso debía ser... lo cierto es que también tiene bolsas de ropa, maquillaje y demás cositas que no se habría esperado de su parte solo por... porque sí. Tomó las bolsas y caminó autómata a la habitación sin decirle una sola palabra. Jungkook abrió la boca, la cerró, manos en la cintura y cabeza abajo.
—De nada...—dice a la nada. No supo ni que esperó.
Jimin abarcó el baño por tanto rato que Jungkook estaba sufriendo un poco. Exactamente cinco horas ahí metido. Incluso había hecho la cena y dio toques a la puerta en la espera de una respuesta. Quizá no debió comprarle maquillaje... o hacer caso a esa curiosidad que se topó en Tumblr. Jimin no usaría maquillaje todo el tiempo... ¿o sí?
Al momento en que la puerta se abrió dejó caer el plato que estaba lavando. Jackson empezó a ladrar vehemente por el objeto roto en el suelo. Jimin se relamió los labios ante la cara de Jungkook. Otra vez esa especie de confusión sorprendida.
— ¿Te ayudo a... recogerlo? —pregunta haciéndose el cabello ahora totalmente gris hacia atrás. Jungkook sonrió con aire nervioso.
—No, tranquilo yo... yo puedo solo—balbucea; al momento de agacharse se golpeó la frente, toma la cerámica y la tira a la basura cercana. Jimin jugó con las mangas de la camisa. Es su talla, pero aun así es un poco larga. Le gusta como es en realidad—. Te sienta bien el color... y ropa de tu talla. —no lo mira. Pudo notar que tiene una base muy suave de maquillaje.
—Gracias. No debías haberte molestado.
—No fue una molestia. También compre ropa para mi y tinte. —se excusa. No es mentira, pero está precisamente para ser la excusa a lo que hizo.
Tuvo el simple arranque de... darle herramientas para verse como siempre. Quizá eso lo sacara de su eterno sopor.
—Igualmente gracias por todo lo que has hecho por mí.
De nuevo esa sensación extraña. Su expresión sonriente dejaba entrever una especie de sentimiento culpable. Esa mirada que tienes cuando vas a hacer algo eminentemente prohibido y malo, pero no quieres que nadie se entere o te interfiera en ello. Quedaba tan incompatible con él... O él cuando era tan tierno.
El cabello peinado y bien pintado ayudaba a hacer creer que sería capaz de cualquier cosa.
—A-ahora que lo pienso no has cantado. Sería bueno ¿sabes? Eres cantante, pero-
I modeun geon uyeoni anya
Geunyang geunyang naui neukkimeuro
Empezó de repente con la misma expresión aparentemente sonriente.
On sesangi eojewan dalla
Geunyang geunyang neoui gippeumeuro
Resultaba tierno que hiciera movimientos suaves y lentos con las manos, como si diera melodía a su voz ello.
Eojjeomyeon ujuui seobli
Geunyang geuraetdeon geoya
You know, I know
Neoneun na, naneun neo
Subió al mesón de la cocina, cantando mientras sigue con sus ademanes y Jungkook se lo queda mirando, ignora por completo los trozos de cerámica rota.
When you see me
When you touch me
Apropósito o no, su mirada se le hizo insinuante, como si realmente quisiera que hiciera lo que acaba de entonar.
Neon nae pureun gompangi
Nal guwonhaejun
Naui cheonsa
Naui sesang
Nan ni samsaek goyangi
Neol mannareo on
Love me now
Touch me now
Pecó de atrevido y en cierta medida de dejarse llevar por algo tan sencillo como una canción. Con prisa y aplicando presión acabó por juntarse con él y pegar los labios con los ajenos. Jimin abrió los ojos a más no poder. Jungkook parpadeó repetidamente y se alejó suavemente.
—No te acerques de nuevo—advierte en voz baja con un cuchillo de cortar carne. Jungkook boqueó como un pez—. Si me vuelves a tocar te voy a hacer mucho daño.
—Y-yo no-
—Apártate. Hazlo. —ordena con la misma suavidad. Jungkook le quitó el arma blanca con delicadeza.
—No voy a lastimarte, llevo más de cinco días intentando decírtelo. Me pareces... lindo.
—Quién consideraba eso me trajo hasta aquí.
—Yo no sería capaz de hacerte daño. Te estoy ayudando ¿o no? —Replica frustrado—. Solo-
—Te lo agradezco. Solo eso. Te pagaré todo esto cuando regrese a Seúl.
—Si por mi fueras no lo pagues. Estoy... feliz de que te veas un poco mejor. Te ayudo porque quiero nada más—asegura con una sonrisa torpe—. De algún modo te ves un poco más recompuesto que hace un rato. Me alegra que lo estés y... No sería capaz de hacerte daño, incluso quisiera ayudarte en lo que más te haga falta.
—No necesito ayuda tuya o de otros. Puedo salvarme yo solo. Gracias por todo, Jungkook-Hyung—el mayor se ve desilusionado—. Podrías hacer algo por mi...
— ¿A sí? ¿Él que? —interroga de inmediato. Quizá si demuestra que es de confianza Jimin no lo rechase de forma tan horrible. Aun si será una cuestión amistosa, es incómodo que deba tener distancia reglamentaria.
—Quiero hacerme un tatuaje. Aquí. —muestra sus manos. La herida en la diestra ya había sanado y apenas faltaba nada para que termine de cicatrizar. Jungkook hizo una ligera mueca. Cada quién decide lo que hace, pero duda que sea buena idea tatuar a alguien que de momento parece tan... desequilibrado.
—Tienes las manos pequeñas.
—Lo sé. Aun así, quiero hacerlo.
Aunque intentó hacerlo cambiar de opinión, no sirvió de absolutamente nada. Se le hacía raro lo que quería hacerse. Sacó un viejísimo cuaderno con diseños y sacando partes de algunos acabó haciendo dos diseños distintos y tomó el tipo de letra que Jimin escogió. Eran las ocho de la noche en lo que el media el tamaño para la base y le hace ver que tan grande sería.
—Esto solo se quita con láser ¿estás seguro de que quieres hacerlo? —pregunta por millonésima vez y por millonésima vez con la paciencia intacta asiente con la cabeza—. No va a quedar exactamente igual e incluso duele más quitarlo que ponerlo.
—Está bien.
Jungkook sacó todo lo que necesitaba. Esterilizó las agujas, se aseguró de que funcionara bien pues tiene tiempo sin usarlo. Se puso guantes, acomodó las luces y colocó el patrón en la piel pálida del otro. Se tronó los dedos y el cuello antes de tomar la máquina y empezar. Jimin tararea en su luna particular. No se mueve y no parece realmente adolorido a pesar de que eso duele; ni siquiera él pudo omitir alguna mueca.
—No tienes la pinta de alguien que se haría tatuajes. —dice para amenizar un poco.
—Tal vez, pero siento que los necesito. —responde.
— ¿Qué pensaran tus amigos cuando vean esto?
—Namjoon-hyung me regañará... Jin-hyung también... Hoseok-hyung quizá solo empiece a decir que le daría miedo el dolor... Tae pensará que la chaqueta que me regaló ya no combinaría—una risita se le escapó—. Tiene una mala maña con Gucci.
—Que gusto tan refinado ¿Qué es?
—Modelo.
—Supongo que todos ellos tienen esa clase de gustos.
—En realidad no... Sabes, nunca he tenido conciencia de lo que quiero. De niño no sabía que escoger, de adolescente empecé a bailar, pero no sentía que lo hiciera bien. Modelo, bailarín y ahora cantante... No me hallaba del todo a menos que lo combinara y aun así no sé que hacer con mi vida. No sé qué más hacer... Jin tiene su línea de restaurantes; Namjoon una productora; Hoseok es... básicamente todo y Tae tiene su fundación para animales. Y yo solo... estoy ahí estorbando.
—Si son realmente amigos no eres un estorbo. Te ayudan y están porque así desean hacerlo. Nadie te busca por cinco, casi seis meses a alguien que "estorba"—aclara sin verlo a pesar de poder hacerlo en ese instante—. Deben quererte demasiado.
—Yo a ellos también.
—Entonces con eso basta. Quizá aún no te ha llegado el momento de escoger. La vida es larga, no se decide en un solo instante. Menos la adolescencia que es una mierda.
—Tu lo hiciste ¿no? Otra persona que conozco también lo hizo.
—No es como que esté precisamente tranquilo. Considero más opciones. En algún momento volver a Corea... No sé. Dedicarme al tatuaje y no al tiro... encontrarme una novia... novio...—musita tentativo. Jimin alargó un poco la sonrisa que tiene, mostrando los blancos dientes.
—Si evitas lanzarte encima de repente a besar a un extraño, quizá no se te haga muy difícil. Eres guapo. —afirma.
Acabó con el primero. Son las diez de la noche. Jimin ve su piel enrojecida y adormecida. El dolor despierta el cuerpo. Jungkook tiene un agarre bastante fuerte; respira lento y se muerde ligeramente los labios para no temblar el pulso. Jugó un poco y con cuidado con su dedo índice y corazón donde está escrito el simple mensaje.
Jungkook acabó la segunda mano a las doce y cuarenta de la noche. Se limpió el sudor de la frente con una toalla y buscó plástico para envolver. Jimin se veía los diseños en tinta negra. No coincidían en estilo y no le importa en lo más mínimo. Quién sabe, quizá Namjoon fuese el primero en percatarse que significan... Y luego lo regañaría como si tuviera cinco años.
Nunca se había visualizado a sí mismo con tatuajes, no obstante, esta situación tampoco la hubiera imaginado ni por error. Jungkook se percató de lo satisfecho y realizado que luce. Incluso es como tener a una persona totalmente distinta en frente.
—Debes esperar una semana para quitarte esto. Sino puede dañarse, irritarte la piel, un montón de cosas que no creo que quieras. —explica envolviendo las áreas tatuadas.
—Vale.
—Y... ¿Qué significan exactamente? Es divertido enterarse de lo que pasa por la mente de la gente al terminar sus tatuajes. —murmura, esperando que respondiera y no lo dejara hablando solo como casi siempre.
—Uno explica al otro ¿no te parece? —Jungkook releyó los que escribió—. Don't be like a Prey... (Be) smoth like a like a snake... Be strong, be brave...
—Si, supongo que si se explican.
En la mano derecha, donde está la quemadura en su palma tiene un ciervo de astas algo grandes y un pequeño diseño de plumas. En el dedo índice "Be kind" y en el corazón "Be brave". Mientras en la izquierda tiene una serpiente; anular "Don't be like a Prey" y en el medio "(Be) smoth like a like a snake". Acarició aún sobre el plástico la serpiente.
Tiene un mal presentimiento de eso.
—Gracias, apenas esté en mi casa te pagaré. —asegura.
—No hace falta. Es... Un favor—responde rápidamente. Hubo un momento de incomodidad por quedarse viendo—. Creo que... Luces muy bien, enserio, eres muy lindo. —una sonrisa tímida emergió de los labios del peli gris.
—Tu eres guapo... y una masa de músculos. Buenas noches. —despide y va a su habitación. Jungkook mientras guardaba todo lo que usó seguía en las nubes. Aún tiene dos semanas enteras -por el momento-, puede... Sacarlo del pueblo con el tapabocas y suéter, nadie se daría cuenta de que es él.
Podría ayudarlo a sonreír más. Jimin es una persona que debería estar sonriendo, es demasiado tierno como para dejarlo tan... tan...
—Destruido sería la palabra ¿no? —susurra y apaga la luz de la cocina.
Cerró el paraguas y se revolvió un poco el cabello. El clima como siempre es una mierda y su humor también es una reverenda mierda. Se persignó al momento de entrar a la iglesia. Se limpió poco los pantalones negros y al andar lo suficiente se percató de que hay alguien ahí. No lo reconoce de espaldas; nadie que conozca que venga a la misa tiene el pelo así de gris.
Se nota que es tinte por el tono, no son canas—Si no me encuentro aquí y está cerrado no se puede—. Interrumpió su propio sermón cuando la persona se giró. Su cara se volvió totalmente neutra por identificarlo. De a zancadas logró alcanzarlo y finalmente abrazarlo por fuerza.
—Pensé que te habían matado o te tenían... en algún lado—se apartó un poco, Jimin hizo que lo soltara con sutileza. Un gesto suave que apenas noto el párroco—. ¿Dónde estabas? ¿Qué...? ¿¡Y esos tatuajes!? —el estilo se le hace familiar a pesar de ser distintos. Jimin mostró un poco sus manos, Yoongi vio la marca de quemadura de cigarro.
—Es algo que necesitaba. Vine para decirte que estoy... bien. Estoy quedándome con alguien más.
— ¿Quién? ¿Por qué no viniste aquí directamente? Yo-
—Este sitio es muy cerca—dice en un susurro—. S-se supone que estoy muerto ¿sí? Me fui con una mujer que decía conocerte; te llamaba por tu nombre y pensé que era verdad. También es posible que sacaran a Daesung... Si me ven aquí me van a matar de verdad. No me puedo quedar.
—En... entiendo, pero... ¿Qué vas a hacer?
—Vendrán a buscarme en dos semanas. Hasta ese momento, sigo muerto—relata—. No le digas a nadie ¿sí?
—Tranquilo. No lo haría.
—Tu... ¿aquí viene un hombre llamado Valko? Es gordo, un tanto calvo...
—Es de los que siempre viene ¿Por qué? —Jimin negó con la cabeza y sonrió. Miró arriba y luego bajó lentamente la cabeza.
Yoongi sufrió un terrible escalofrío por la imagen. Jimin está distinto... por decir un eufemismo. No movió un solo musculo cuando empezó a alejarse con relativamente lentitud. Su andar elegante, muy decidido básicamente todo lo contrario a lo que esperaría de él en una situación así.
Si está "muerto" es porque algo muy grave pasó. Si ya contacto con sus amigos es porque ya tiene cómo volver, no obstante... Parece que tiene algo en mente y admite sentirse intimidado por eso. Se acercó a donde estaba y se topó con una biblia. Abrió en la página marcada; leyó lo que decía a medias hasta que el color amarillo de resaltador llamó su atención.
— ¡HEY! ¡JIMIN! —corrió por la salida que usó el otro. Lastimosamente ya no estaba nadie a la vista—. Mierda...—apretó los dientes. Miró de nuevo.
«Mía es la venganza y la retribución (...)»
—Que rayos... piensa que puede hacer. —se dijo entre dientes.
Ya mucho más lejos permaneció con la capucha sobre la cabeza. Afortunadamente no estaba lloviendo. Se detuvo en una parada de autobús y pudo ver a Jiyong entrar a un café. Su cabello rojo chillón corto por los lados. Se relamió el labio y sonrió ladino.
—Empecemos con mi lindo exnovio. —Da una risita cruel poniéndose guantes con cuidado para no levantar el plástico.
Ellos jugaron primero. Ahora es turno y va a arremeter con toda su fuerza.
No va a quedarse así.
