La razón por la que no han caído todavía, ni caen ahora, es solamente porque el tiempo señalado por Dios no ha llegado.
—Jonathan Edwards. Pecadores en las Manos de un Dios Airado (1741)

6. Gradus peccatum - Primer paso al Pecado

Extraña a Jimin... A estas alturas debe estar muertísimo. Aunque apestara podría sacar su arete para quedárselo de recuerdo. Es importante recordar a la gente que quisiste mucho ¿cierto? Está seguro de que Jimin estaría contento de que se quede con algo suyo para no olvidar jamás la relación que sostuvieron por seis meses o un poco más. Seunghyun tampoco se molestaría.

Pidió un café y tomó asiento en una de las pequeñas mesas fuera del Café. Revisó su celular y al menos diez minutos después obtuvo su bebida caliente. Guardó el aparato y se quitó las redondas gafas de sol. Escuchó un vago "Que lo disfrute" y dio el primer sorbo. Alrededor de la quinta tomada sintió algo muy consistente. Jaló un poco, habiéndose enredado en su boca. Se encontró con un pendiente... plateado...

Es el pendiente de Jimin.

Miró a todos lados, buscando cabello rosa o rubio. Al otro lado de la calle pudo vislumbrar al hombre de cabello gris y labios gruesos. Jimin sonrió por un momento y dio la vuelta para caminar a la derecha. Tropieza torpemente con el pendiente en mano y corre a perseguirlo. Una vez le pierde la pista lo busca y nuevamente recibe una sonrisa antes de seguir su camino.

— ¡Jimin! —llama al correr a toda prisa para alcanzarlo. Siguió así por un buen rato, tanto que ni siquiera se fijo en donde estaba siendo conducido.

Bajó destartaladas Escaleras de piedra. Húmedas y el sitio maloliente. Su llamado hizo eco en el inmenso lugar y tan oscuro camina totalmente a ciegas. Se dirigió a la luz que lo deja medianamente ciego. Una vez estuvo a nada de salir del pasillo sintió algo rodeando y apretándose en su cuello.

Llevó sus manos a la soga que solo se presiona más a medida que lo intenta evitar. Su consciencia se le escapó tras un par de minutos sin aire y quedó guindando por un instante hasta caer.

—Admito sentirme decepcionado. Creí que esto sería más difícil. —de un salto bajó del muro en el que estuvo subido. Se acuclillo al lado de Jiyong y le tomó el pulso. Bien, la trampa funcionó como debía. Considerando malos factores, va a despertar en unos veinte minutos. Con suerte sería una hora o más. Recogió su pendiente y se lo puso. Tomó a Jiyong por los pies y lo arrastró por el piso de manera descuidada.

Bien adentrado y cerciorado de que no fuesen a encontrarlo cogió toda la soga que tenia. Debería buscar más ahora que se fija. Lo ató a salientes de los muros. Pies y manos y el abierto totalmente. Con la navaja mariposa le quitó toda la ropa exceptuando el boxers. La cabeza de este queda guindando. En lo que despierta revisa el celular de Jiyong. Hay tantas fotos de Jimin que este tiene ganas de tirarlo a la maldita mierda.

La gran mayoría son con el teniendo sexo y drogado. Es oportuno tener esto ahora...

...

— ¿Moonchild? ¿Y esa cuando...?

—Aún le faltan detalles. La escribí a las tres de la madrugada. No podía dormir. —se restriega la cara con ligeras ojeras. Jin siguió leyendo el papel descuidadamente escrito.

— ¿Pensabas en algo en especial? —dice tentativo. No quiere formarse una idea equivocada y quedar como tonto.

Aunque Namjoon no se burlaría de él si lo hace... serían solo unas cuantas carcajadas que aun así lastimarían su orgullo.

—Pensaba en que Jimin no será el mismo cuando regrese. —admite recostado. Pasa un brazo por los anchos hombros del otro.

—Quizá si lo-

—Jin. No nos podemos mentir... Lo violaron en su propio departamento. Lo siguieron haciendo en ese lugar. Estoy seguro—La cabeza no deja de darle vueltas con eso—. Nadie vuelve igual tras algo así. Jimin es sensible... ¿Como crees que esté para cuando lleguemos?

Jin guardó silencio. Namjoon desde siempre se ha tomado enserio lo de tener a Jimin como su pequeño bebé. Lo animaba en cualquier decaimiento; alentaba a lo que sea que quisiera hacer y no se fuese a matar. Era un trato sumamente paternal y esto lo tiene totalmente angustiado por lo mismo. Su pequeño no iba a volver igual...

No es algo fuera de lo normal.

Tampoco lo culparían por eso.

—Estaremos para ayudarlo, con eso basta ¿o no? —Dejó la letra sin finalizar en la mesa y se recostó del sofá—. No importa si vuelve bien, mal... Los vamos a aceptar. Somos ... Eh... ¿Cómo era que nos llamaste en ese tiempo...? ¿Bangtan?

—Bulletproof... —se detiene desilusionado—. Lo dije teniendo... ¿Doce? Sea como sea, no creo que eso importe demasiado ahora ¿Por qué no...?

—No podemos dejar a Hobi solo. Está igual de constipado con esto y si nos vamos solo se sentirá peor; necesita estar al menos... Regular para seguir cantando. —Tae entró al lugar con una bolsa de comida, la dejó en la mesa y con rapidez volvió a por otra bolsa más grande.

—Pensaba que Jimin seguro no tendrá ropa y...—Jin observó con tremenda desaprobación la bolsa con la enorme marca "GUCCI" para dejar claro de donde provino—. Le compré esto de camino. Estoy seguro de que puede gustarle.

—Es tan excesivo. —quejumbra Jin sacando las prendas tan caras y que a estas alturas de la vida a Jimin no le interesan tantos a pesar de cuidarlas solo porque Tae se las da.

— ¡ES UN REGALO DE BIENVENIDA! —exclama ofendido—. Además Hobi y yo acordamos comprar un pastel ¡Se nos pasó su cumpleaños! ¿Qué le van a dar? Mi regalo está ahí. —los dos miraron a la entrada donde hay una bolsa -con la misma marca, obviamente-, con un moño y papel de seda decorativo.

—No creo que sea-

—Va a volver después de seis meses ¿¡Como esperan que no lo reciba de la mejor manera!?

—Además—Hoseok cierra la puerta con un ligero portazo. En su mano lleva una caja de tamaño pequeño—. No podemos recibirlo con las caras tan larga. Hay que hacerlo con las mismas ganas que hemos invertido en buscarlo. Hay que sonreírle para que quede atrás su miedo ¿no les parece~? —dice con una sonrisa traviesa y animada.

Jin hizo un ligero gesto y empezó a buscar en su celular que darle. Namjoon por su lado entró en una ligera crisis ¿Cómo iba a recibirlo con una sonrisa si posiblemente iba a romper a llorar de verlo? Ya de por si es una anomalía de las grandes que llore, verlo vivo y tenerlo de regreso lo matará.

— ¿Y esto? ¿Es para mí? —pregunta Hoseok leyendo vagamente el papel garabateado. Namjoon le quitó esto de las manos.

—No. Es mio. —se levantó dejándolos con una ligera sorpresa. Se encerró en la habitación viendo el papel.

Pues... Hay regalos de simple sentimiento ¿no?

—Um... ¿uh? A-ay no...—empezó a temblar de manera consciente ¿Qué hace amarrado casi desnudo? —Alzó la mirada y se topó con Jimin adorablemente sentado a unos cuantos metros—. Su-suéltame, por favor. Suéltame. —pide a medida que Jimin se acerca con pasos largos y lentos.

—Shh... Tranquilo, tranquilo Jiyong... Todo va a estar bien —sonríe. Pasa sus manso por su rostro a modo de caricia gentil. El otro quedó un poco aturdido y aun temblando como una gelatina—. Yo seré quién cuide de ti.

—Y-yo-

—No tenía pensado empezar hoy. Es domingo, hay alguien que puede preguntarse donde estoy... Quizás dos personas—divaga—. Pero entonces recordé que me dijiste del café. Todos los domingos, puntual sin importar que ocurra y estaba tan ansioso de verte... No me resistí a traerte conmigo. —juega con el arete en el hélix del otro.

— ¿A-a sí?

—Sí. Somos novios ¿cierto? —su sonrisa es bastante tierna e incluso feliz. Jiyong no la entendía porque se le hace—. Tu me metiste en un sótano y me esposaste. Quería un poco de retribución ¿saaaaabes~?

—Sí, entiendo, entiendo. —sonríe inocente. Jimin ladeó ligeramente la cabeza con los ojos entrecerrados y gesto suave.

—Me haría muy feliz que me dijeras a donde suele ir Daesung a beber... Seunghyun... lo que sepas de tus amigos. Así les daré la sorpresa de que aun estoy vivo. Seguiremos jugando. —se dio un par de toquecitos a las mejillas. Luce tierno y para Jiyong eso tiene todo el sentido del mundo.

Jimin ya sabe que no tiene todos los engranajes funcionando y precisamente de eso se está haciendo provecho. Ha dejado de importarle que Jiyong no pueda discernir.

Jiyong le dijo el montón de direcciones que no entendió, pero tiene el internet y computadora de Jungkook. Incluso el celular de Jiyong. Usaría algún GPS o mapa y estaría bien. Sacó de su bolsillo la navaja mariposa y jugueteó con ella en su mano.

—Dime una cosa Jiyong...—la puso visible. Había aprendido a hacer trucos con ella cuando tenía unos diecisiete años—. ¿Te parezco lindo ahora? —Jiyong se encogió, el filo se acerca a su rostro y eso no es bueno de ningún modo—. ¿te sigo gustando?

—S-si, muy... lind...

— ¿Esto se siente bien? Anda, dime —incita pasando de manera semi-profunda el arma para dejar una larga cortada en su mejilla. Los quejidos de Jiyong lo hicieron parar. Colocó la navaja para presionar los labios del pelirrojo—. Shh... —le calla—. Sabes... tengo oportunidad de castrarte.

—N-NO, JIMINIE-

—Pero aun es domingo y no quiero esforzarme demasiado. Aún es día libre—da pequeños toques a los labios de Jiyong—. Así que seguiremos con esta conversación mañana. Descansa. —le da un beso en la mejilla limpia. Jiyong empezó a llamarlo a casi gritó pidiendo que lo deje salir, que no lo llevaría al sótano de nuevo.

Sonaba muy escalofriante.

Guardó los guantes tras limpiarse. El plástico de sus tatuajes sigue intacto gracias a los cielos. Salió por otro lado de la alcantarilla. Esperaba no apestar demasiado y que Jungkook no se fuese a dar cuenta de que entró por la ventana, entró al baño y dejó la ropa sudada en un rincón de la habitación que está ocupando.

El hombre iba a creer que estuvo ahí encerrado durmiendo toda la mañana o haciendo quién sabe qué. Que será lo que pasa por la mente de Jungkook que hace durante todo el día ¿Ver las paredes? No importaba mucho, así es mejor, si no interfería demasiado no iba a tener problemas.

Ya se siente lo suficientemente mal invadiendo su casa. Casi aprovechándose de sus buenas intenciones.

— ¿Qué tal sientes los brazos? —se miró por inercia. Fue horrible tener que bañarse con eso.

—Están bien. —responde quedo.

—me alegra. Algunos suelen sentirlos adormilados. Resistes bastante bien el dolor—comenta con una sonrisa muy inocente y hasta tierna de su parte. Jimin se apretó el brazo derecho—. ¿Algo que quieras hacer hoy? Sé que anoche fue un poco... raro, pero-

—No necesitas ser amable conmigo. No más—dice más por precaución que por ser cortante—. Ya me estoy quedando en tu casa, como tu comida, usé tu ropa por una semana...

—Estoy bien con eso Jimin-ssi—continua con aquella expresión tan alegre y juguetona. Jimin alzó ligeramente la ceja, notablemente contrariado por lo dicho y por la forma en que lo llamó—. Hace mucho que no tengo a un amigo tan... cerca, literalmente cerca. Tengo otro, pero se la vive en su trabajo de la manera más literal que te puedas imaginar. También es muy amargado. Por eso creí que también sería bueno que convivamos un poco más.

—Ah... Ya entiendo—se soba el cuello—. Supongo que sí. Solo... Tu entiendes, nadie puede verme. —baja nervioso las mangas de la camisa. Jungkook asintió complacido por la receptividad del peligris.

Sería una mentira de lo más cochina decir que no se divirtió con Jungkook viendo películas. No supo cuando se las arregló para comprar tanta comida chatarra para pasar el día en el sofá usando la pantalla plana -que ocupa normalmente su habitación-. Se le hace sumamente nostálgico, esto es algo que suele hacer con Tae cuando no tienen nada mejor que hacer.

Existían breves lapsus de incomodidad dados por los intentos de Jungkook por tocarlo. Jimin tiene la mala maña de apoyarse en quién tenga a un lado y eso no se lo va a borrar nada ni nadie, pero que le devuelvan el contacto lo hace apartarse al instante. Deja notoriamente decepcionado al mayor, no obstante, sabe que es pura impulsividad de su parte.

Sabe que no lo va a permitir tocarlo e insiste. Que necio.

— ¿Namjoon es la pareja de Jin? —interroga en lo que esperan que los créditos de la película que veían se acaben.

—si. Fue muy gracioso porque pensaron que no nos habíamos dado cuenta. Eran muy obvios. —se cubre la risa con una mano. Fue un momento muy tierno que atesoraría por siempre.

—Por como lo describes, me cuesta creer que salga con un modelo reconocido como Seokjin. —admite. Las manos de Jimin se vuelven a instalar en sus manos en el muslo izquierdo de Jungkook mientras se sigue riendo.

—Se llevan mejor de lo que puedas imaginar. —relatar vivencias y contar de sus amigos ameniza el ambiente y en cierta forma lo relaja bastante. Jungkook miró las manos de Jimin muy fijamente, con ese gesto extrañamente nervioso en su expresión.

Quizá es que sus ojos son ligeramente más redondeados.

—Aun lo siento muy extraño... Digo... eh... ¿Me dijiste en algún momento qué paso exactamente para que vinieras aquí? —infló los mofletes y soltó el aire, luciendo tierno con el cabello aplastado.

—Solo... Un "fanático". Me perseguía y era muy escalofriante. Una noche simplemente llegó a mi departamento, entró y no recuerdo más. —resume y omite intencionadamente. No quiere contar eso; tampoco es necesario si le permiten opinar al respecto.

—Oh. Bueno, de estar en corea y más enterado del tema Idol's posiblemente sería igual—confiesa, una mala forma de decirlo pues Jimin se apartó al instante con lentitud y notable recelo. Jungkook le tomó las manos y las volvió a poner en donde estaban. Jimin hizo una mueca de no haber entendido a qué vino esa acción tan extraña—. Yo... yo... lo que quise decir es que te admiraría mucho y si tengo oportunidad de verte no la desaprovecharía.

—Ah, claro. —se sintió muy incómodo y Jungkook supo que se le había ido la lengua por un mal camino... de nuevo.

¿Qué no sabe ser sutil o algo? Lo está incomodando y no es su objetivo.

Bueno, al sutileza no el va a saciar la curiosidad y menos a ayudarlo. Nueva técnica.

Directo al grano.

—Cuando una... Bueno, cualquier humano, siente repelencia al tacto viene a dos razones. Una fobia desarrollada desde hace largo tiempo o haber sido abusado—explica lento, muy lento—. Así que... podría hacerme una idea de que te ha pasado si no me dejas ni tocarte sobre la ropa.

—Me incomoda porque eres un hombre que llevo conociendo una semana. Es todo. —excusa de inmediato. Obvio que es eso, pero no por ello quiere que se sepa.

Lo hace sentir patético, humillado... feo.

—No lo creo, por tu forma de tratarme ahora, eres alguien muy afectuoso—señala discretamente el movimiento constante y apretones a su muslo. Jimin se retiró de inmediato para volver a ser puesto ahí. Las piernas de Jungkook son muy gruesas y duras—. No tiene nada de malo-

—No quiero hablar de eso. —corta al instante alejándose lo suficiente. Jungkook recostó la cabeza del espaldar para quedárselo viendo. Jimin quedó sentado con las piernas cruzadas y los dedos entrelazados sobre su rodilla.

—Te rompieron el lóbulo también—menciona en un suspiro—. Te hicieron mucho daño... ¿Por eso te da pena admitirlo?

—No tengo anda que admitir.

—Soy el que menos para juzgarte, puedes decirlo. —insiste.

—ya dije que nada hay que hablar. Me golpearon hasta casi matarme y es todo lo que necesitas saber. —mentira no es.

— ¿Te da miedo que yo haga lo mismo si te muestras vulnerable? —interroga y Jimin apretó los labios por un instante y se recostó aún más del sofá.

—Que importa, no soy bonito como para que ocurra de nuevo. Ellos ya se encargaron de que no lo sea. Simplemente soy... Un muerto. —concluye con toque sombrío.

Debido a tener la mirada del otro clavada en su sien volteó a mirarlo y el aliento casi se le escapa. Jungkook lo mira como si fuese totalmente lo contrario a lo que acaba de decir y le produce placenteros escalofríos. Sensación que al mismo tiempo le da mucho miedo.

El lenguaje corporal de Jimin es muy confuso, por un lado exhibe un poco más su cuello y se curva al tiempo que hace atrás su cabello; al momento en que se relame suavemente los labios y e muerde el inferior. Por otro lado, su expresión es de pánico. Algo lo asusta al mismo tiempo que lo hace sentir atraído.

Es contradictorio y aún así para Jungkook es suficiente. Le parece inaudito que Jimin se crea feo. Quizá cuando lo recogió apaleado podría considerarse feo por lo obvio. Nadie apaleado hasta ese punto puede verse bien; sin embargo, ya sanado, con cabello decente y demás... ¡Físicamente hablando es una hermosura!

Su actitud también es muy dulce quitando los silencios incómodos de no querer abrirse demasiado.

Oh impulsividad divina...

—Te deseo...—es como sentirse un puberto de nuevo viendo a la chica que le atrae en la secundaria. Es exactamente la misma sensación y exactamente la misma respuesta.

—No seas tonto y no lo digas de nuevo. Por favor. —juró ver un leve rubor en las mejillas pálidas. Se rió removiéndose.

—Te deseo~ Para mi eres muy bello... No, eh... Digo... ah...—su cerebro dejo de funcionar al tiempo en que Jimin se levantaba del sofá y se iba llorando.

Estuvo realmente en su habitación todo lo que restó de tarde. Encontró los lugares que Jiyong le mencionó. Quedan relativamente cerca de la entrada al alcantarillado y de donde dejó a Jiyong. No sería muy problemático llegar afortunadamente. Pensaba en sitios donde podría encontrar soga sin que se note y deba robarla directamente de una tienda. Sería muy pesado para él-

—Saengihl chughahamnida... —guardó el celular sin mucho apuro. La sábana deshecha ayuda—. Saengihl chughahamnida. Saranghaneun Jimin-ssi

Salió de la habitación y caminó hasta el comedor donde hay un pastel de tamaño considerable con varias pequeñas velitas haciendo el contorno. Hay veintiún velas por lo que contó. Se llevó las manos a la cara, avergonzado sin aguantarse la risita contagiada por Jungkook y causada por la vergüenza que le da que canten cumpleaños para él.

— ¿saliste a...?

—La tenía como sorpresa, pero no creí que haría llorar antes. Lo siento —admite. Su plan de ir directo al grano no funcionó... ¡Sin embargo, hay cómo remediarlo! ¡Hay salvación! —. Tu cumpleaños es en el trece de octubre ¿no es así? Ya pasó, pero estoy seguro de que no lo celebraste.

—No, la verdad no...

— ¡Entonces, feliz cumpleaños atrasado! Toma.

Alabados sean los blogs de fanáticas obsesivas. De ahí pudo sacar hasta los detalles más tontos de Jimin -incluyendo que tiene una relación romántica con el suelo-, hasta su cumpleaños, gustos como anillos, aretes, pendientes y etc. Muy útil, pues de otro modo no se le habría ocurrido absolutamente nada para darle.

Jimin luce entre avergonzado y contento. Punto a su favor señores.

Comieron el pastel en silencio y Jimin no deja de mirar el pendiente tan bonito que Jungkook compró. Es realmente una pena que cuente con un solo lóbulo para usar. Jungkook lo ve de tanto en tanto, como si esperara alguna clase de palabras de su parte o un mínimo acercamiento. Como si su límite fue ya rebasado y la timidez vuelve a funcionar en su sistema.

—Gracias. —murmuró. Ya por millonésima vez a la misma persona a decir verdad. Jungkook sonrió por un momento y se atraganto con su pastel para no tener que decir nada. Jimin encontró el gesto muy tierno.

Recordó que lo rechazó tan horriblemente ayer... aunque claro, también fue su culpa por acercarse tan de repente. Al momento de llevar los platos al lavaplatos esperó a que Jungkook se acercara para tener chance ponerse de puntas y darle un pequeño toque, un supuesto beso con el que solo confirmó de nuevo la teoría de que sus labios rellenos son suaves.

—L-lo siento, yo enserio... en serio no puedo. —gimotea tomando varios pasos de distancia.

Lo asusta sentir un deseo así sea mínimo. Porque estando drogado también lo sintió a pesar de que lo estuvieron violando. La idea de que ocurra de nuevo, aun si lo siente placentero y es porque así lo quiere, lo aterra. Jungkook sonrió y con lentitud le tomó de la mano. La suya es bastante grande y hosca en comparación a la de Jimin.

—Está bien. No hay real prisa. Solo no me amenaces con un cuchillo de nuevo. —Rió aun entre las ganas de querer llorar. Por favor que las lágrimas no se escapen que sería ridículo.

Esa noche maldecía más de lo que ya hacía. Por culpa de todo esto ni siquiera se siente capaz de aceptar las intenciones flirteras o buenas de otra persona lo cual cae en lo absurdo. Jungkook no es como Jiyong, ni siquiera se acerca. Jungkook no es un loco o tiene algún cable suelto; quizá si es muy lengua suelto, pero poco más.

De hecho, es de alguna manera el tipo de persona que le gusta. Incluso la forma de su boca le gusta.

Puede decirse que obtuvo mucha más motivación ese día y Jungkook celebra con la compañía de su perro el haber logrado acercarse a Jimin. Una relación muy veloz, pero tampoco es que tuviera todo el tiempo del mundo. Quién sabe qué pasaría cuando se fuera de Noruega.

—Consideré mucho que hacer contigo—admite cara a cara con Jiyong que tiene los labios morados de frío—. Como te dije... podría castrarte—deslizó, sin cortar, la navaja mariposa hasta que llegó al bajo vientre—. Es lunes, un buen inicio de semana, me siento con muchísimo ánimo... Tanto que también considere el cortarte la garganta.

—N-no, por favor, n-no, Jimini-

—Tranquilo—ronronea—. No pienso matarte... ¿sabes por qué? —empezó a jugar, literalmente dibuja en el pecho de Jiyong usando la navaja—. Porque eres un maldito enfermo... Y precisamente por esa enfermedad considero que debes morir. No rápido, no indoloro... Sino desangrándote como un puerco o mejor dicho, tal como me dejaste a mi. —el trazó concluyó en el bajo vientre, donde se ve un poco de oscuro vello púbico.

Los quejidos de Jiyong lo satisfacen en cierta medida. No le importa caer al mismo nivel que ellos disfrutando escuchar esta agonía... porque ellos lo hicieron primero. Lo escucharon llorar, suplicar y rogar y todo lo que hicieron fue burlarse, golpearlo y hasta orinarlo.

¿Por qué debía sentir un solo gramo de pena o remordimiento?

Realizó cortes modernamente profundo en esa área; las piernas por al zona de los muslos, en el lado derecho del pecho, desde la axila hasta el codo y dejó el arma filosa a un lado una vez considero que es suficiente.

—Hay un solo problema. Desangrarte sería muy tardado igual que la hipotermia o el hambre y sed. Tampoco me quiero ensuciar más de la cuenta. Así que, G-Dragón~ déjame ponerte bonito ¿vale?

Cogió una lata llena de porquería que acumuló hace ya un buen tiempo. Sacó el desecho verduzco marrón. Empezó a frotarlo por todas las heridas que proporcionó. Desde profundas hasta superficiales. Una expresión sosegada apareció en su rostro al tiempo en que empezó a tararear:

You don't have me but I'm filled with you
It's driving me crazy
Why are you doing this? Why are you making me into a fool?
I'm warning you now, stop confusing me

—Ji-Jimin...—gime adolorido.

Are you joking? What am I to you?
Am I easy to you? Are you playing with me?
You're in danger right now, why are you testing me?
Why are you testing me? Stop confusing me

—Te mostraré como uno-por-uno van a pagar por lo que me hicieron. Ya que fuiste mi novio, serás el último en sufrirlo. —tiró la lata y el guante sucio también. Jiyong aun entre el dolor que le generaban las heridas y la porquería puesta en ellas vio el tatuaje de serpiente con especial interés.

—Jimin por favor... ¡JIMIN! ¡Por favor! ¡No me dejes aquí! ¡Ayuda...!

—Espero que consigas un analgésico. —dio por concluido el asunto. Se fue del lugar sin prestar atención, en total seriedad e indiferencia.

Con tapabocas y capucha circula con tranquilidad por al calle con la intención de ir a la casa de Jungkook a aguardar que se hiciese de noche. Por la mañana nadie va a los bares, al menos no a quiénes necesita que vayan ahí. Se detuvo debido a un agarre en el hombro. Respingó, asustado por un instante.

— ¿Jimin? —aunque se apartó de golpe, obtuvo gran alivio de que se tratara de Yoongi—. De donde... ¿De donde saliste? —pregunta aturdido. Del único sitio del que pudo venir es de la alcantarilla, cuyas entradas son enormes debido al diseño. Jimin negó con la cabeza.

—Estaba caminando, estoy un poco inquieto.

— ¿En serio? ¿Aquí? ¿A esta hora? —increpa. Jimin no demostró ninguna clase de titubeo, se mantuvo tranquilo. No hace nada malo...

—Enserio. Créame, Padre.

—No estamos en la iglesia, llámame Yoongi—corrige con aire casi divertido y nostálgico—. Lo que me dejaste, aquel versículo... No creo que enserio creas eso, sé que debes estar huyendo-

— ¿Qué te hace creer eso? Yo no estoy huyendo de nada —asegura con tanta naturalidad que Yoongi acabó con mal sabor de boca. Mia es la venganza, solo un significado puede venir de aquello. Quizá por eso se lo dejó...—. ¿Y tú? ¿qué haces aquí?

—Te perdiste ayer y me preocupe. Aprovechando que estamos aquí, puedo invitarte a un café. Hay uno pequeño y muy alejado donde podrás estar al menos un poco más cómodo. —indica con las manos entrelazadas. La típica postura del padre cristiano.

—Está bien, supongo. Aunque aún no tengo din-

—Yo tengo dinero. Vamos—se le hizo rarísimo que respondiera eso ¿de donde sacó el dinero? Estando en el café pudo dejar el tapabocas en su barbilla y mantener la capucha—. A veces es mejor pedir perdón que pedir permiso ¿algo que quieras contarme? Creo haberte dicho alguna vez que Dios perdona si haces el pecado. —fue una forma apenas sutil de hacer saber que sospecha al menos un poco de lo que hace o planea. Dejó al taza casi vacía y le sonrió.

—Ya como dice, es mejor pedir perdón que pedir permiso, pero no pienso pedir perdón por nada. No estoy haciendo nada malo, Padre—Yoongi frunció un poco el entrecejo—. Además, no creo en tu Dios.

—Lo sé.

—Dios no me ayudó cuando lo necesité, en dado caso... Me salvé yo mismo. No tengo nada que agradecer, confesar, rogar... Dios no existe. —dice antes de llevarse la taza a la boca. Yoongi bajó la cabeza.

—Lo siento—observó curioso al mayor—. Debí quedarme contigo en lo que contestabas la llamada, pequé de confiado y... Lo lamento.

—Creí que solo se pide perdón a Dios.

—Como padre, debo saber distinguir entre lo terrenal y lo espiritual. En el lado terrenal, te fallé de manera horrible hasta le punto de que... Estás muerto de espíritu—su labio tembló ligeramente—. Se supone que deberías tener paz, pero estás tan atado a lo terrenal que solo tienes sufrimiento. Por eso te debo una disculpa y haría lo posible por compensarlo si pudiera.

—N-no hace fal-

—Lo hace. Me prometí y decidí a ayudarte... a salvarte. No lo hice. Que Dios me perdone no sirve de nada si no lo merezco y mucho menos si no viene de ti. —su indiferencia al hablar choca un poco con su tono tan arrepentido y sentimental. Jimin sonrió torcido.

—Disculparte no tiene sentido... Mi paz llegará pronto y me da felicidad saber que significo para ti como yo para ti. —mentiría de decir que Yoongi no le importa. Es algo así como Namjoon para él.

Es una sensación totalmente diferente a la que provoca Jungkook... Esta es más...

—Puro... Los dos son puros, el que no lo es en todo esto, soy yo. —susurra de manera apenas audible.

—Luzbel dejó de ser puro a ojos de dios, no significa que no lo fuera o perdiera su belleza ¿sabes?

Jimin no entendió del todo que quiso decir, sin embargo, no volvió a abrir la boca al respecto. Sentía que si lo hacía quedaría expuesto y aunque así fuera no se arrepentiría. Es inicio de semana, ya ha pasado el día santo y ahora es libre de pecar hasta que se hunda en la profundidad del infierno del que tanto Yoongi parece querer salvarlo.

Ya se lo dijo... Se salva a sí mismo y si no lo logra, sencillamente gozaría de lo que hizo sin arrepentimiento alguno. Se acabó la niñería, el juego de verdad ya comenzó y lo iba a gozar.