"El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no es indecoroso, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor."
—1 Corintios 13:4-5

9. Suffocati sunt in corde suo – Ahogado en su propia mente.

— ¿Por qué lo hicieron? —pregunta en un murmullo—. ¿Por qué lo hacen? ¿Qué hace que valga la pena destruir a una persona de ese modo...?

—La plata llega fácil y cogerte se sintió tan bien. Por supuesto que vale la pena hacer esta clase de mierda—hipó, vio al frente—. Incluso ahora me dan muchas más ganas. —jadea.

Jimin alzó levemente la mirada. Se había sentado con él en la bañera. Apenas llevaba el bóxer puesto; por lo demás está sin nada que lo cubra a diferencia de Seungri. Aparentemente lo está tentando de esa manera y hasta cierto punto se siente superior por tener el poder de ser el foco de atención y su necesidad.

Seungri cree que lo podría dominar fácilmente, lo cree frágil... Es exactamente lo que quiere que piense y es todo lo contrario a la realidad.

—No eres el primero. No serás el último...—se relame el labio inferior—. Quizá a la próxima consigamos a una mujer... algunas veces pagan más por un par de tetas.

—Suena tan patético ¿No son capaces de tener sexo si no es así...?

—Diría lo mismo. Seguramente te acuerdas de mi estando en tu nebulosa feliz ¿Umm? —sonríe con la cara algo roja. Jimin se inclinó hacia él hasta queda casi a horcajadas sobre Seungri. Ladeo la cabeza y estuvo a pocos centímetros de tocarlo. Seungri sintió algo muy extrañó en su entrepierna.

—No. No lo recuerdo. Para mi fuiste uno más del montón en esos momentos. Lo que no olvido es otra cosa y me gustaría que intentes orinar ahora.

Salió de la bañera, empezó a vestirse sin secarse o molestarse por ello. Seungri intentó muy desesperado levantarse al tiempo que se toma el área de la entrepierna y empieza a gritar. Jimin lo observó relativamente indiferente; no lo castró... Solo hizo un pequeño corte a lo largo y en su opinión debe doler más eso que cortarla de tajo.

Además, no es algo que le toque a él.

Aprovechó sus gritos para meterle un par de pastillas en la boca y sacarlo de la bañera. Está siendo un poco teatral ahora. Colocó varios tablones de madera sobre la bañera y con esfuerzo considerable por lo mucho que se remueve lo amarró y lo subió ahí. Es mucho menos limpio de lo que se imaginó -en el sentido de orden-.

— ¿Te arrepientes de lo que hiciste? —pregunta en un murmullo.

—ERES UNA PER-

—Supongo que no—quitó un tablón y cayó al agua. Borracho y aun con la adrenalina por el corte no es capaz de coordinar bien. Salió del agua tras unos segundos—. Sería asqueroso hacerte tragar orina a ti también. Más que todo la mía. No me gustaría llegar a hacer lo mismo que tu. Sin embargo, sería interesante que puedas sentir algo semejante.

Vertió todo el envase de químicos en el agua que de inmediato tomó un color muy extraño y olor nauseabundo que pica en los ojos. Quitó otro tablón y Seungri quedó con solo dos de apoyó, todo su torso pende sobre el agua. Perdió la fuerza y cayó. Salió al instante gritando.

—Arde supongo ¿Te gusta? Así se siente que te meen—sonrió cínico—. Que te entre por la nariz y el olor no se vaya aun tras días; por suerte no tragué nada. Eso sí que hubiese sido el colmo.

Cayó y tardó un poco en salir. El agua se tintaba con el rojo de la sangre que le brota a Seungri. Lo cogió por el cabello para obligarlo a salir— ¿te arrepientes? —. Pregunta. Seungri tose e intenta respirar y abrir los ojos. Bota sangre por cada orificio que tiene en la cara. Jimin vio un poco como la sangre sigue chorreando de la entrepierna de él.

—P-por... favgh...

—Rogar por tu vida no es arrepentirte. Creo que ni siquiera son capaces de arrepentirse. —reflexiona metiendo la cabeza de Seungri al agua. Se remueve con fuerza, pero no sirve de absolutamente nada. Tiene el control rotundo a pesar de no estar aplicando mucho empuje.

Está borracho, herido... ¿Qué iba a poder hacer contra nadie?

Lo soltó una vez dejó de moverse y miró por un largo rato como el cuerpo tenía leves espasmos. Pasada media hora de lo mismo, cuando el frío comenzó a afectarlo de verdad levantó la cabeza de Seungri y... Es poco lo que puede reconocer, como si el agua fuese un ácido demasiado potente que consumió buena parte de la carne. Puede ver un poco de hueso del pómulo.

No se hizo mayor problema en arrastrarlo y dejarlo ir en una corriente de agua. Quién sabe dónde acabaría.

Jiyong seguía despierto cuando pasó frente a él. Lo ignoró por completo y tomó rumbo a la casa de Jungkook. Entró con cuidado. Tiró la ropa húmeda a un lado y apenas tuvo conciencia para secarse. Dejó caerse a la cama y realmente fue una pérdida de conocimiento al instante.


— ¡Jimin! ¡Abre la puerta...! —Jungkook se cayó de la cama por escuchar los reclamos de Yoongi. Que tenga un tono de voz más alto es anormal...

Solo lo escucha cuando ve algún concierto de J-Hope.

Ahí es... "Suga fanboy".

Con un poco de atención logró percatarse de unos sollozos muy fuertes; deben ser de Jimin porque no hay más opción. No viene de la sala como para que se trate de la televisión. Tomó las llaves que hay de todas las puertas de la casa y con torpeza -llegando al punto de pisar a Jackson y golpearse con una pared-, llegó hasta donde Yoongi sigue aporreando la madera.

— ¿Qué pasa...? —pregunta en búsqueda de la llave correcta.

—Lleva como diez minutos igual. Me despertó. —su cara en sí puede ser muy tierna, cuando está enfurruñado es peor. Son tan raros los momentos en que se ve como un hombre de veinticinco años...

Abrió la puerta y encontraron a Jimin retorciendo entre el montón de edredones con los que se abriga por la noche. Son las cinco y cincuenta de la mañana, no es una mala hora para despertarse siendo ambos mayores con responsabilidades a partir de las seis treinta. Volviendo al punto de interés: Es complicado decir que le está pasando.

— ¿Y esta ropa húmeda? —murmura Jungkook al haber tocado las prendas con el pie. Yoongi tiró al piso la mayor parte de edredones hasta dejar al peligris al descubierto. Tenía la cara muy roja y suda a mares. Le tocó la frente hasta fruncir el entrecejo.

—Tiene fiebre. Quizá está teniendo alguna alucinación junto a eso. —informa rascándose la nuca, Jungkook bostezo y para sorpresa de Yoongi solo abrió un cajón de la mesa de noche.

—No sé porque, pero le da mucha fiebre, se las di para que las tomara siempre que le hiciera falta—explica aun adormilado. Con cierta torpeza pudo inmovilizar a Jimin y abrirle un poco la boca—. Estás enfermo de nuevo, abre para-

— ¡HEY!

Jimin le dio una patada a Jungkook y le lanzó cuanto pudo, Yoongi observó boquiabierto aquella escena. Eso no lo había hecho antes y mira que lo medicó estando medio dormido en varias ocasiones. Jimin jadeó con fuerza, sus ojos irritados y apenas abiertos con la expresión molesta.

—Trágate tu propia mierda, maldito imbécil.

—Jimin-ssi-

—Anda a joderte a tu reputisima madre a ver si tanto te gus-

— ¡JIMIN-SSI! —insistió. Yoongi le lanzó agua a la cara y con ello Jimin sacudió la cabeza y bajó un poco la postura defensiva. Se secó la cara con la sábana y miró a ambos hombres que esperan su reacción—. ¿Estás... bien?

—L-lo... lo siento. Creí que eras alguien... más. —menciona hasta quedar totalmente encogido. Sentía un vaporón espantoso. Yoongi le volvió a tocar al frente. Tenía el cabello húmedo y pegado a la piel.

—Estás ardiendo en fiebre de nuevo ¿Cómo te enfermas tanto? —pregunta un tanto molesto. Con la actitud de un hombre de cincuenta años empezó a vestirlo con lo primero que encontrara—. ¿Qué haces medio desnudo para empezar?

—Tenía calor...—excusa pensando por unos cuantos minutos. Yoongi miró a Jungkook que solo tenía esa rara expresión de pseudo molestia. A estas alturas de la vida, se ha rendido en cuanto a entender al instructor de tiro.

—Deberíamos llevarlo a que tome un baño. Quizá con eso baje un poco la fiebre y después se tome el medicamento para descansar —Jimin mantuvo un recelo terrible a la pastilla que está en el suelo—. Oh... un baño y luego comer mucho, mucho, tanto como pueda.

—Medicamento—corto Yoongi—. Iré a vestirme.

Jungkook quedó a solas con Jimin. El más pequeño está recostado en el cabecero. No parece muy capaz de mantenerse totalmente despierto o consciente. Le acarició con cuidado el cabello. Jimin dio una risita extraña, como complacida y contenta. Abrió mínimamente los ojos para mirar a Jungkook que dejó la mano en el cabello ajeno.

—Me acabas de recordar... a Jin-hyung—tararea—. Él siempre iba por lo más fácil... Lo que cualquier niño quisiera... comer, comer y comer... Luego Namjoon-hyung le hacía ver que hace falta medicina y no solo comer.

—Eso es bueno. —sonríe animado al tomar asiento. Que Jimin lo asocie a algo que le trae alegría es un punto a su favor ¿Cierto?

—No sé si te dije que ellos son pareja... me gustaría tener un novio así... —dijo Jimin con tono divagante, se acurrucó un poco en dirección a Jungkook. Este acumuló varias almohadas para que se recostara—. Estar para él y que esté para mi cuando lo necesite... Que demuestre que puede contar conmigo y yo con él... Sin fingir ser fuerte para resolverlo solo. El problema es que... No creo que pueda llegar a quererme nadie. No ahora; no siendo quién soy...

— ¿Por qué no? Quién sea que acabe siendo tu pareja tendrá una suerte del demonio. Eres alguien fuerte, muy dulce... ¿Por qué no habría de quererte alguien? —Jimin parpadeó con fuerza, sentía los ojos irritados. Estiró los brazos y acabó abrazando a Jungkook por la cintura.

Queda casi sobrante decir que Jungkook tuvo un fuerte cortocircuito; alerta roja en todas sus neuronas ¿Qué le pasa a Jimin? ¿Tan enfermo está? Aunque ahora que lo recuerda, uno de los detalles más característicos junto a su forma de ser cariñosa es que cuenta con un descaro tremendo ¿Sería eso?

Anda, no lo molestia. Recibiría eso con los brazos bien abiertos. Su vergüenza no se lo impediría. No esta vez.

—Jungkookie sería mi novio perfecto. Es tan tierno...—ronronea sonriente—. Solo que... No lo merezco en realidad. Ojalá antes... No ahora.

—Jimin-ssi no tiene nada de malo ahora. Es tan fuerte que está bien. —afirma con firmeza. Unos toquecitos a la puerta desviaron su atención a la puerta. Yoongi vestido y con expresión de advertencia ante su poca o nula paciencia lo hicieron salir de la pequeña y linda burbuja que se forma alrededor de él.

—Que no sea creyente y tu uno muy descuidado no quiere decir que una bendición no sirva. Andando. —indica con aspereza. Jungkook le advirtió a Jimin que lo cargaría hasta el baño. Tan embotado está por la fiebre que no le importó y asintió bobamente.

Una vez en la bañera con una musculosa y los bóxer puestos Yoongi logró hacerlo beber algo que ni Jungkook sabe que es. Parece agua. Escuchar a Yoongi rezar es aburrido y no sabe si puede irse a comer algo para desayunar y sentirse mal todo el día de dejar a Jimin solo y en enfermo. Que concentración tan del carajo ¿no se aburre? ¿No se duerme? ¿Cómo los padres aguantan tanto? ¿¡Cómo Min Yoongi aguanta tanto?

Justo a su millonésima queja lo vio hacer la señal de la cruz y casi empujarlo fuera del baño en lo que Jimin recostaba la cabeza de un borde la bañera no tan llena. En la sala Yoongi se cruzó de brazos y lo vio con su pereza usual.

—Quédate hoy a cuidarlo. Está muy mal si incluso alucina. No es buena idea sacarlo de la casa o dejarlo solo. Puede pasar alguna estupidez—asintió obedientemente. No le parece mal plan, aunque perdería un día de paga—. Vigílalo bien...

— ¿Por qué insis...?

—Tiene el mismo olor a cañería que un día en que lo invité a un café. Dijo que andaba solo merodeando, pero el ligero hedor me molesto muchísimo. No se lo mencioné en ese momento, pensé que era cuestión de la calle y no de que estuvo en una cañería. Ya no estoy muy seguro. —explica, Jungkook pensó fugazmente en la ropa húmeda en la habitación de Jimin.

— ¿Vendrás hoy también? No me molesta que ocupes mi sillón y le dejes tu silueta por... No moverte. Pareces un muerto. —añade.

—El camino es muy largo. Por no decir que acabaré enfermo yo también si me expongo a este clima de forma tan descuidada. Encontraré la forma de llamarte si hace falta. Despídete de él por mí; ya voy tarde y debo dar misa. —está como... molesto. No sabe si es idea suya. Lo importante es que tendría un día enterito con Jimin y Yoongi no vendría acaparar su atención.

Perfecto, gracias diosito al que nunca reza.

Yoongi por su parte iba por la calle pensando en lo mismo. Hay algo que no va bien con Jimin. No es idea suya, es un hecho ya casi confirmado. Lo único que falta es encontrarlo con las manos en la masa. Conoce algunas entradas de la cañería; Es la misma que ocupa otro pueblo cercano y la misma Bergen así que es muy fácil perderse o perder ahí abajo.

No puede ir solo, tampoco sin nada con lo que pueda protegerse. Sin mencionar que sus votos le impedirían muchas cosas con respecto a esto. Sigue con la esperanza ciega y tonta de que Jimin no hará más tonterías -porque es claro para él que ya ha hecho alguna-. Supone que haberlo bendecido de todo modo en su disposición lo mejorará al menos en términos de salud.

«Tan bonito (...) Deberías intentarlo ¿sabes? Aunque te guste estar aquí... Eso que demostraste hace poco no es simplemente algo que puedas desechar. Sabes que quieres soltarlo (...) ¡Puedes hacerlo!»

Una sonrisita involuntaria apareció en su rostro. Llegó a la iglesia sin haberse dado cuenta. Con suficiente prisa se puso la sotana y arregló un poco su cabello para lucir decente. Ya hay muchos fuera esperando y viendo sus relojes.

«me gustaría tener un novio así... (...) Estar para él y que esté para mi cuando lo necesite... Que demuestre que puede contar conmigo y yo con él... Sin fingir ser fuerte para resolverlo solo. El problema es que... No creo que pueda llegar a quererme nadie. No ahora; no siendo quién soy...»

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros...—empieza todo como siempre y como debe.

Esas palabras... él puede cumplirlo sin problema. Puede quererlo sin importar todo lo que ha pasado. Sabe que ocurrió y solo le remueve esa parte tan profunda y sensible de si mismo. Incluso como en su sueño... estaría dispuesto a dejar la sotana solo por irse con él a donde sea. Hacer lo que sea en lo que pueda volverse independiente y útil para Jimin.

«Jungkookie sería mi novio perfecto. Es tan tierno...»

— ¿Por qué él? Solo tuvo la suerte de que saliera cerca de su casa; que quisiera ayudarlo en ese instante ¿Por qué es él quién...?

¿Padre? —alzó la mirada, la anciana señora que lo ayuda siempre está notoriamente sorprendida—. ¿Ocurre algo? —cerró la boca con fuerza. No solos e perdió totalmente en sus pensamientos, sino que empezó a hablar coreano repentinamente. Que puta vergüenza.

—No... yo... eh...—miró al frente, todos los que oyen la misa están en el mismo estado. Algunos incluso susurran entre ellos. Su mirada se clavó en uno específicamente. Gordo, un tanto calvo...

«¿aquí viene un hombre llamado Valko?»

—Hipócrita de mierda...—dijo entre dientes cerrando la biblia con fuerza excesiva—. Estoy bien, no tuve buen dormir. Continuemos.

Jimin no preguntaría por él sino tuviese nada que ver. Algo esconde ese hombre que tan devoto es. Viene cada día, siempre por la mañana y de vez en cuando también asiste a la última misa del día. Casado; dos hijos a los que bautizó él mismo; charlas ocasionales; confesiones con respecto a infidelidades a su esposa y... aparentemente debe meter una violación a eso.

Bueno; ya ha salido bastante del precepto de un padre ejemplar, continuar con ello solo ayudaría a resolver la situación de Jimin. Si hace algo por él... Lo considerara como a Jungkook ¿Cierto?


— ¡Adivinen quién adelantó un concierto y acabará su gira en menos de cinco días! —Hoseok no podía lucir más feliz en ese preciso instante. Namjoon lo observó con una sorpresa absoluta ¿en serio pudo hacer eso? —. ¡Y que ya compró cuatro boletos de avión directo a Noruega!

— ¿Jin-hyung? ¡Que rápido es! —exclamó Tae, Hoseok lo vio como si todo su entusiasmo se hubiera ido a la reverenda mierda. Olvidó su propia nota mental: No dar noticias a Tae mientras está jugando. Siempre iba a tomarlo con un despiste tremendo.

— ¿Cómo lograste eso? Se supone que-

—Ya se arregló el asunto. Haré un par de presentaciones gratis después para los que no puedan asistir y atormenté tanto a todos que me acabaron por hacer caso. —puso ambas manos en los lados de su rostro; su usual aegyo cuando logra su cometido "malvado".

—Eso quiere decir que llegaremos antes con Jimin. Debemos avisarle para que esté camino a la embajada para ese momento. —dice Jin con notorio alivio por este acercamiento a su fecha de partida. Efectivamente, terminaba la gira el domingo de la próxima semana, pero si acaba el lunes estarían en Noruega para el martes por la mañana y en Bergen en el medio día o tarde.

¡Es miércoles! ¡está relativamente cerca!

—Pudimos haber comprado nuestros boletos. —acota viendo aquel sobre con los cuatro boletos de ida. De regreso los comprarían estando allá. Es algo que ya habían acordado. Con la embajada cuidándolos no tendrían problema en tardar de salir.

—Es un pequeño regalo de mi para ustedes~ —dice con voz chistosa. Es obvio que no lo había pensado demasiado. Solo lo hizo. Maldito impulsivo por emoción desmedida.

—Oh, así que fuiste tú. —lo volvió a ver mal. Recuerda que es tu amigo, recuerda que lo quieres a pesar de ser un despistado a la décima potencia. Namjoon lo ignora en cierta medida al tiempo que busca el contacto que guardó hace tiempo ya.

La primera vez no le contestaron, la segunda tampoco y empezó a sufrir de presión alta cuanto más repicaba el celular y nada que contestaban Una calma terrible lo hizo caer pesadamente en el sofá al tiempo que decía un "¿Hola...?". Que susto más horroroso, tendría una pesadilla con esto seguramente.

¿Quién es? —miró su celular con mala cara y lo volvió a poner en su oído.

—Podría preguntar lo mismo. Soy Kim Nam-Joon. Quiero-

— ¡¡Ah! Claro, lo siento, lo siento. Vi el número y creí que no era nadie importante. Jimin está bañándose ahora ¿Algo que necesite decirle? —muy bien, la voz es muy animada y tranquila en cierta medida—. Soy Jeon Jung-Kook por cierto.

— ¿No puedo hablar con Jimin? —se formó un pequeño cúmulo a su alrededor para escuchar la conversación.

—Pues... Enserio se está bañando—responde igual de tranquilo—. Puede llamarlo más tarde o... ¡Jimin-ssi! —Jin puso las manos en su cintura, reprobando el apodo que puso un total extraño a su polluelo—. Te están llamando ¿Quieres atender o...?

— ¿No tiene altavoz...? —lo alivió escucharlo. No es que lo está reteniendo o algo peor—. Quisiera hablar con ellos, pero... me sigo sintiendo mal.

Ha estado bastante enfermo. Tiene cuarenta de fiebre y no puedo llevarlo al hospital porque... ya saben. Está en la bañera para que baje un poco—explica, un suave chapoteo hizo eco—. Está el altavoz encendido. Hay un poco de eco por ser el baño.

— ¿Qué tienes? ¿Qué has tomado? ¿Ya comiste? Espero que no hayas salido con una sola chaqueta porque sabes que tienes esos "accidentes y-

Tengo fiebre y tome... algo—la respuesta fue muy lenta, traducción: No ha tomado nada—. No he comido aun y no he salido sin más de una chaqueta. —responde a las preguntas de Jin que con su vena de mamá gallina no pudo reprimirlo.

—Bueno... Iremos un poco antes, Hoseok se las arregló para adelantar un par de presentaciones. Estaremos allá para el martes aproximadamente. —dice Namjoon. Un... ligero chasquido de lengua se escuchó. Namjoon quiso pensar que se trataba de la otra persona que está con Jimin, pero le reconoce los gestos...

¿Por qué le fastidiaría que lleguen antes?

Vale... Lo siento, realmente me siento muy mal... ¿Volverán a llamar? Me gustaría hablar un poco más con ustedes.

—Estoy apuñalando a mi crédito así que lo dudo mucho. Si podemos adelantarlo aún más te llamaré otra vez ¿está bien?

—Sí, claro.

—Pues... cuídate un poco más. —dijo totalmente incómodo antes de colgar la llamada.

Quizá eso fue solo un repiqueteo de algo o una molestia relacionada a estar en una bañera -al menos eso asume-, con agua más fría que tibia.

...

—Creí que iban a gritarme o algo así.

—Los confundiste un poco tal vez... Tengo hambre.

Jungkook fue a la cocina y tomó lo que sería el desayuno-almuerzo de Jimin. Lleva ahí metido toda la mañana y la fiebre muy apenas ha mermado. La calefacción de la casa está lo suficientemente alta como para que no sea un problema el frío del exterior o algo así. De camino fue a la habitación de Jimin y sacó la ropa húmeda. Huele a cañería.

Abrió y cerró la ventana. No hace ruido en lo más mínimo; tampoco se traba. Ha nevado tanto hoy día que no hay huellas o algo que diga que Jimin salió de la casa por la noche. Lo que insinúa Yoongi, que hace algo en secreto debe ser pura paranoia de su parte. Jimin no saldría por la noche a ponerse en riesgo y mucho menos a vengarse de nadie.

Como alguien tan frágil podría hacerlo... Bastaba con verlo hoy tan enfermo como para descartar la idea por completo. Metió la ropa a la lavadora; tomó la bandeja de comida y fue hasta el baño donde acabó por dejarla descuidadamente en el granito del lavamanos y sacar a Jimin del agua con violencia.

— ¿¡QUÉ? ¿¡Qué te pasa!? —reclama removiéndose. Jungkook lo soltó y retrocedió un paso.

—Cre-creí que...

—Lo hago siempre que quiero pensar, no me iba a matar o algo así—jadea haciéndose el cabello atrás—. No me he salvado tanto para suicidarme de manera tan patética, te lo aseguro.

—I-igual me asusté. Tenías los ojos-

— ¿Entras conmigo?

Se le hizo raro que lo pidiera, la pregunta fue repetida varias veces con cierto grado de descaro en crescendo. Jungkook acabó cediendo. Dejó su pantalón de dormir y la camisa a un lado. Quedó solo en ropa interior y entró a la bañera. El agua estaba más fría de lo que pensó en un inicio. Jimin se le quedó mirando un largo rato sin decir nada.

— ¿te has drogado alguna vez? —negó frenéticamente con la cabeza, la idea ni de chiste le cruzaba por la cabeza—. Cuando estas drogado no entiendes que pasa. Te sientes feliz sin explicación. No importa si te duele, si te lastimen, incluso si te están matando... Solo estás drogado—esconde un poco su rostro entre sus piernas—. Crees que estás disfrutando, pero no es así. En un punto quieres que te droguen de nuevo para que esa sensación de felicidad absurda vuelva.

— ¿Quieres eso...? —pregunta con suavidad y casi dispuesto a ir a comprar la droga que fuese. No es muy difícil en el pueblo. Jimin negó con la cabeza.

—Me miedo... sentirme así de nuevo. Estaba feliz, me complacía... Porque estaba drogado—se estira un poco, apoya las manos en el borde la bañera y acercándose a Jungkook—. Es la misma sensación que provocaba... Quisiera no sentirla, pero tu me la provocas y es... bastante frustrante ¿sabes?

La calentura de enfermedad ayudaba a aflorar ese lado tan típico suyo, el sin vergüenza que podía insinuarse sin que fuese literal sino un gesto de confianza. Vamos, lo ha hecho mucho con Tae y más de una vez malinterpretaron su amistad con él. Igual con Hoseok. Es una persona cariñosa y reprimirlo es entre molesto y suprimir su propia manera de ser.

Jungkook permaneció quieto y permitiendo que Jimin continúe su acercamiento e invasión de espacio personal. Ve un poco sus brazos que no tienen nada que envidias, la zona de su abdomen, pecho; luego clava la vista a sus labios totalmente rosados y ligeramente hinchados. Una risa nerviosa se instaló en su rostro debido a esto. Era inercia y Jimin parece entenderlo.

—No quisiera que fuese así, pero... No entiendo que hacer. Me molesta, me frustra... Es horrible.

—Piensa que ahora no estás drogado y... Déjate llevar un poco. Deja que la parte que quiere te ahogue.

—Haces que suene demasiado fácil. —suspira al desviar la mirada.

—Quizá lo es, pero no lo sientes así porque tú eres una situación difícil. Igual no es malo, debes ir a tu ritmo. No te fuerces a algo que te hará sentir peor.

— ¿Crees que soy débil? Así como... Frágil.

—tal vez, pero así mismo eres fuerte. El más fuerte que conozco, Jimin-ssi. —sonrió apenado.

—Gracias.

Terminó de invadir el espacio personal de Jungkook hasta dejar caer sus labios en los del mayor. Jungkook disfruta que el contacto sea tan continuo en comparación a otras ocasionas. Le acaricia un poco las manos hasta que lleva una de ellas a su cintura sin terminar de jalarla hacia sí. La seguridad no es total. Tras un rato Jimin se separa y observa abajo.

—No tanto...—murmura. Jungkook volvió las manos a las de Jimin—. Me iré antes...

—si. Bueno... es algo... bueno.

—Quédate conmigo en este tiempo ¿sí? No quiero ahogarme yo solo.

—lo que pidas.

Lo abrazó cuando Jimin se recostó de él. Aun tiene fiebre, pero es menos y se nota muy tranquilo. Apoyó la barbilla en la coronilla de Jimin y sonrió satisfecho de tenerlo entre sus brazos. Pensándolo con total espectro de visión, incluso si no fuese con él... Jimin necesitaba un apoyo. Fuera él; Yoongi, quién sea...

Solo que esté bien...