«Entonces pasé junto a ti y te vi, y he aquí, tu tiempo era tiempo de amores; extendí mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez. Te hice juramento y entré en pacto contigo y fuiste mía.»
—Ezequiel 16:8
12. Last peccatorum – Los últimos pecadores.
—Ah... Ahh... Ummng...
Esto es mucho más a lo que tiene sabido. Es diferente y no es capaz de encontrar una mínima semejanza con lo anterior. Contrario a lo que se imaginó o deja pensar su tamaño e impulsividad... Jungkook es alguien muy cuidadoso, muy tierno que lo está haciendo gimotear desesperado por la confusión que le provoca.
—N-no me muerdas...
Casi parece asustado de lastimarlo sin querer como si eso fuese posible a estas alturas. Se hunde tanto como puede en al superficie acolchada, se muerde los labios, retuerce todo el cuerpo en gesto desesperado por librar la tensión.
— ¡Aaah! ¡gaah! ¡Hmpf...!
Es tan cariñoso... es tan lo que siempre esperó de tener por primera relación sexual -como ya sabemos que no pasó-, y quizá es por eso que esté llorando de forma tan copiosa. Jungkook le tomó del rastro y limpió aquel rastro salino para luego besarlo y pegarse más al cuerpo notoriamente más pequeño, más frágil.
Que fue destruido y apenas está uniendo sus partes como mejor puede hacerlo.
—No dejes de mirarme...
Costaba hacerlo la verdad, tiene la cara hinchada y debe verse absolutamente fatal. Impresión que tiene, pero no va nada acorde con el pensamiento de Jungkook. Que este rojo y con los ojos vidriosos es precioso. Considera que sus ojos son tan bellos, la manera en que se pierden cada vez que la expresión de Jimin varía. Cuando sonríe, también cuando se embota en el placer que no lo deja pensar.
Lo abraza con fuerza al tiempo que le da beso en el cuello, que saborea la piel blanca que en un tiempo vio lastimado y se encargó de limpiar para curar. Lo recuerda herido en la calle, lo recuerda temblando de miedo solo por temor a que hicieran un mínimo contacto y...
—M-me... Ummph...—aprieta los labios ya rojos de tanto morderlos y de besarlos al tiempo que relaja un poco el cuerpo.
Que ahora puede tocarlo con toda la libertad y cariño que es capaz de transmitir.
Jimin jadea y tiembla echado en la cama -a donde se trasladó este momento íntimo por cuestiones de comodidad y espacio-. Jungkook lo mira largamente, tiene la impresión de que está con el cuerpo más rosado. Sea como fuere, mejor parar ahora que está agotado y no tentar a la suerte con algo más. No vaya a ser que Jimin le agarrara por aprovechado de un mal momento.
Eso no impide que se ensañe en darle besitos en el cuello y quijada. Jimin da algunas risitas roncas ante el contacto tan juguetón de Jungkook que apoya su cuerpo caliente y sudado en el suyo. Suspiró al momento en que el besito se volvió un fuerte chupón en el área de la clavícula.
Lo detuvo logró girar en sí mismo para quedar encima de Jungkook. Besa toda la piel que alcanza sin moverse del regazo ajeno y la chupa para dejar un suave y pequeño caminito de redondeles rojos. Jungkook se muerde el labio inferior, Jimin tiene los labios muy suaves, apenas se siente que le está succionando la piel.
Sin mencionar que sentir el abdomen de Jimin en el suyo es muy tentador, es bastante firme y formado -más de lo que cualquiera se imaginaría al verlo usando ropa tierna y siendo tierno en general-. Sus manos fueron a parar a los redondos glúteos del peligris, dando apretones apenas considerables que no parecen molestar a Jimin en lo más mínimo. Se deja hacer y no dice nada.
—Eres tan lindo...—murmura con una sonrisa cansada, Jimin apoya la barbilla en el pecho de Jungkook, viéndose agotado y brillante por el sudor.
—Jungkookie es lindo ahora... Parece un niño con el cabello hacia adelante—murmura adormilado—. Me tengo que bañar...
—Puedo llevarte al baño si quieres.
Asintió con la cabeza y se dejó cargar, casi convirtiéndose en un koala por flojera. Gimió con los ojos abiertos al momento de sentir el semen saliendo de su entrada. Que asco... la sensación es espantosa, no la soporta... Aunque la satisfacción que se sintió al momento de que entrara es otro tema.
Malditas contradicciones de veras.
Al estar en el baño Jungkook lo metió en la bañera y la puso a llenar estando sentado en el borde. Tomó una toalla del mueve y bostezó. Está mental y corporalmente agotado por hoy. Quisiera dormir un buen rato abrazando a Jimin y ya. Quizá después del baño si el muchachos se lo permite. Duda mucho que no lo haga.
Una vez llena cerró la llave y entró en el agua junto a Jimin. Este se levantó y a horcajadas se puso sobre él. Dio inicio al beso lento y apasionado que los entretuvo un buen rato a pesar de las cortas pausas que tienen para tomas aire. Jungkook muerde el labio inferior de Jimin y da un ligero tirón.
—Kookie...—gime. El mayor metió un par de dedos en el culo de este para empezar a sacar el semen y no se sintiera incómodo. Metió la lengua en la boca de Jungkook para jugar con la de este, rodeando su cuello con los brazos y pegándose más cuerpo, frotándose con él.
—Esto es trampa.
—T-tu empezaste, podía hacerlo solo. —gimotea con ojos nublados. Juega un poco con los cabellos de Jungkook. Son tan lindos en ese color.
Bajó la mano derecha y empezó a masturbar a Jungkook que estaba en la misma mala situación nuevamente. Una vez terminó miró con cierta indiferencia el líquido blanquecino. Tuvo que vaciar la bañera. Se quedaron mirando un rato como quienes se ven por primera vez.
— ¿Qué piensas? —pregunta acariciando los costados de Jimin.
—Que me gustaría no sentir que te estoy usando. —responde con voz amortiguada, inclina la cabeza a un lado. Aquella impresión no se iba por más que intenta convencerse de que no es así. El asunto es que... No ama a Jungkook.
También duda mucho que Jungkook lo ame.
Esto es como hacer lo mismo, pero consensuado y de forma tierna...
Eso es como una buena versión de Jiyong. No encuentra lo bueno del asunto sin sentirse culpable y desear no estar tan involucrado con Jungkook. No con el antecedente que se carga. Jungkook se ríe, su labio inferior se desaparece con este gesto.
—No me estas usando... hay cosas que sencillamente no se pueden ocultar. Al menos eso creo, como fiel observador de los demás por temor a acercarme... Cuando hay un sentimiento de por medio, por más abstracto que sea... Es obvio, evidente y que aunque lo racional intenta negar y desestimar, sigue ahí.
— ¿Qué quieres decir con eso?
Ambos hablan en una especie de susurro, casi como si fuese innecesario usar palabras para comunicarse y pudieran hacerlo con la mirada en algún momento. Jungkook se estira un poco y juega con la mano húmeda de Jimin.
—¿Estas enamorado de mí? —pregunta. Jimin ladeó la cabeza, con el cabello húmeda da un aspecto mucho más de niño al usual—. Yo lo estoy, muy enamorado, cómo no te lo puedes imaginar... por eso me gustaría pensar que fui el primero...—admite con vergüenza y pena por saber que eso no es así.
No fue el primero ni de chiste y aunque Jimin también quisiera creer eso, no es la realidad.
—Para mí lo fuiste... Fue como siempre quise hacerlo en realidad. Me recuerda a Namjoon-Hyung borracho... hablaba de lo bello que era Jin después de todo; muchas veces diciendo que quería comer y que lo acompañara y dormir totalmente llenos... No sé. Siempre he querido tener una relación como la de ellos—sonríe débilmente—. Quisiera llevarte conmigo para corea y que... si de verdad estamos enamorados... ser aún mejores que ellos dos.
—suena como un buen reto, me gustaría intentarlo... sería tierno ver que logramos.
Estuvieron un largo rato viéndose hasta que Jimin bostezo y se quejó del frío. Salieron del baño -nuevamente Jimin cargado-, y apenas secándose un poco se echaron a dormir. No se molestaron en vestirse, no sintieron que hiciera falta en realidad. Jungkook abraza y apretuja a Jimin, quien acostumbrado -dormir con Taehyung y Hoseok no es para principiantes-, le dejó mucha experiencia.
El celular de Jungkook sonaba en la sala, siendo totalmente ignorado por ambos durmientes
— ¿Cree que haya pasado algo? —pregunta Jin caminando cual satélite alrededor de Namjoon. Este negó con la cabeza y colgó la llamada.
—tal vez está trabajando y no puede atendernos... o está durmiendo. No recuerdo cual es la diferencia horaria exacta en este instante—dice a modo de opciones. No siente que daba preocuparse. Al fin y al cabo., duda que realmente a Jimin le haya pasado algo, Jungkook seguramente lo habría informado aún si no se conocen de nada o el problema no es "suyo—. ¿Ya está todo listo? Se supone que nos vamos en dos días.
—Siempre estoy listo para todo ¿Tu estas listo? —Namjoon debió considerar queso pasaría y quedársele viendo con esa cara de estar recapitulando todo lo que ha hecho en ese día no ayudó—. Supongo que no.
—La verdad si estoy listo, solo que... no sé, se supone que debe ser especial, pero ni siquiera estoy seguro de que a Jimin le guste mi estilo ¿ha escuchado algo de lo que hago? —pregunta hasta dudoso, se ha emborrachado varias veces y puesto sus secretas canciones en las bocinas de su casa. Más nos abe si Jimin prestó atención suficiente a ellas.
—Joonie, cariño... ¿Estás borracho o algo así? —pregunta midiéndole la temperatura y oliendo un poco, este lo miró ofendido—. A Jimin si le gusta lo que haces, sino ni siquiera tomaría el tiempo de irte a interrumpir cada vez que estás grabando.
—Mi Ángel del café.
—hasta donde recuerdo era un hada. —acota Jungkook que iba de un lado a otro con Yeontan siguiendo sus pasos como puede el pobre animal de patas tan cortas. Su ladrido apenas es molesto.
—El punto es que podría tener alas y te adora...
—Me adora más a mí. —menciona Hoseok medio dormido en el sofá se supone que debe dormir muy bien para su último concierto, pero sus compañeros de habitación no guardan un puto momento de silencio.
Que desconsiderados, no les basta con que les haya pagado los boletos de avión sino que también le hacen esta maldad. Algún día no muy lejano se va a vengar.
—Jimin nos quiere a todos por igual—detiene Namjoon metiendo las manos en los bolsillos de su chaqueta—. Solo dudo, es el nervio normal ¿No? Es una canción para él... pero quién sabe si estará bien al momento de que la escuche. Quizá deba intentar otra cosa.
—Ya no hay tiempo para eso. Nos iremos pronto y no puedes ir a otro estudio de grabación sin que te cobren una fortuna. Déjalo así, le encantará... no más que salir de allá.
—Si... eso es cierto—tomó a Yeontan del suelo. Este se quedó totalmente quieto y con una cara de pedir auxilio. Sabe que este hombre rompe lo que toca y oficialmente tiene miedo ¿Dónde está su papá para salvarlo? —. Volver a casa juntos... tenemos que hacerle una fiesta ¿no creen?
—si, por supuesto que si... apenas digamos todo a la policía, lo llevemos a un médico para asegurarnos de que no tenga sida, VIH, gonorrea o- Está bien, ya entendí... Solo estoy nervioso ¿vale? —Jin hizo florecer y lucir sus dotes de madre tras tanto tiempo.
—Pues... yo digo que la fiesta primero, emborracharnos hasta olvidarnos de nuestro nombre y luego si aguarle la llegada con un médico. No creo que quiera ser examinado o tener que contar nada de lo que pasó. —opina Tae cogiendo a Yeontan de los brazos de Namjoon.
—Tal vez. Quién sabe... aunque tengo mucha curiosidad por Jungkook ¿lo llegaremos a ver?
—No me interesa si lo vemos, quiero ver un mundo muy colorido con peces dorados, pero ustedes no se callan. —rechista Hoseok con una almohada en la cabeza, tratando de dormir sin mucho resultado en realidad.
Despertó sintiendo caricias en el área abdominal, las piernas y besos en la nuca que lo hacen suspirar, se gira y queda de cara a Jungkook para que el nuevo objetivo sea su boca. Los besos simples y que según Jin no son besos -pues no hay lengua-, continuaron un rato hasta que se sentó en la cama y estiró los brazos.
— ¿Estas consiente de que ya es de noche? —pregunta en la penumbra.
—Sí... deberíamos acosarnos de nuevo. —invita jalando su brazo. Jimin negó con la cabeza. No le gusta dormir tanto, se siente un poco inútil y con falto de actividad. Que pierde tiempo. Mínimo gastar horas jugando algo en su celular.
O en el de Jungkook en dado caso.
—tengo hambre ¿podemos cenar? —pregunta evitando que la mano de Jungkook vaya por mal rumbo. Jungkook asintió y se sentó. Jimin frunció el entrecejo ¿Hay algún momento en el que se vea mal? Parece que se acaba de peinar y todo lo que viene de beber. Ni en sus sueños más salvajes puede despertar tan perfecto.
En este momento su cabello es un maldito desastre que ojalá alguien pudiera y fuera tan amable de arreglar. Se levantó primero, tomó la camisa de Jungkook y se la puso, no queda tan larga como quisiera, apenas le cubre los glúteos. O bueno, esta es la talla más pequeña que aún le queda apretada.
Como sufren estos botones por hacer su trabajo, el pecho de Jungkook es imposible de mantener a menos que sea de la talla.
Fue a la cocina y sacó lo que pudiera usar sin quemar la casa en el proceso por seguir adormilado. Prendió el fogón, puso la olla para hervir pasta y antes de revolver los ravioles que echó sin siquiera pensar en que más lleva... Un abrazo por la espalda lo hizo respingar.
—Te ves muy tierno usando solo mi camisa ¿Lo haces mañana también? Y mañana... hasta que te tengas que ir. —pide en voz queda. Su frente está apoyada en el hombro derecho del peligris. Jimin bajó un poco la intensidad de la cocina y se giró.
— ¿Quieres que tarde más en irme de aquí? —pregunta con ligera diversión.
—No quiero que te vayas, quisiera que te quedaras conmigo—Jimin negó con la cabeza—. Pero no podría pedirte que renuncies a todo por quedarte con un extraño que conoces desde hace casi dos semanas; en el pueblo donde viviste una pesadilla y lejos de tu familia...
—Kookie...
—Aunque... No sé, me siento tan egoísta, no quiero dejarte ir a ningún lado, si te alejas no te podré proteger como ahora... Quédate conmigo ¿si? —pide ladeando la cabeza. Jimin apretó lo labios y volvió a negar con la cabeza—. Me lo imaginé.
— ¿Por qué no vienes conmigo?
—No he estado en Corea hace años.
—Puedes venir a vivir conmigo si quieres, no quisiera estar solo y estoy seguro de que estaría muy bien con los demás también. Te van a adorar... Y.-. tal vez estar más juntos... conocernos de mejor manera...—ofrece a tientas. Jungkook negó con la cabeza.
—No puedo dejar a Yoongi solo. Soy lo único que tiene. Es mi mejor amigo y eso no puedo dejarlo pasar.
—Entiendo. —responde con sinceridad. Él tampoco lo haría—. Solo... asegúrate de lograr que pueda ser realmente feliz ¿vale? También quisiera que él lograra una paz que es obvio que no tiene aun cuando la presume.
—Vale. —suspiró con desilusión.
Aunque es un deseo mutuo que haya un tiempo justificado para sus atracciones, saben que no van a renunciar a lo que tienen por un desconocido. Al menos un desconocido parcial por llamarlo de algún modo que justifique el tiempo que ya llevan y lo que han hecho ene se tiempo. Jimin estaba al pendiente de la comida en lo que ve el cuaderno de dibujo de Jungkook.
Hay muchos bocetos de él, es un poco tierno que Jungkook lo vea de esa manera tan tierna y rellena aunque sea gordura pura y dura de la cual parece no puede huir. Ya se preocuparía por ir a un gimnasio llegado el momento. Jungkook revisó el registro de llamad ay casi se ahoga al momento de ver doce llamadas perdidas del mismo número que tiene guardado como "RM - Namjoon – Amigo Jimin".
Lo puso así porque sino no lo reconoce, algunas vece su memoria le falla como a cualquiera.
Empezó a tararear en lo que hace la llamada que tardó mucho en ser contestada. Se excusa por no haber respondido y que estuvieron durmiendo todo el santo día. Tenía todas las ganas de decirles que no vinieran, que él podía escoltar a Jimin a Corea de ser necesario.
No lo molestaba y sería una excusa perfecta para continuar. Para justificarse. El asunto sigue siendo el mismo, no puede abandonar a Yoongi, si va a Corea con Jimin es de lo más seguro que no vuelva a Noruega así sea que pierda todo lo que dejó atrás. Yoongi no lo abandonaría, así que él tampoco.
Colgó con la nota amarga de saber que abordarían avión mañana por la noche -véase doce y cincuenta de la madrugada-, y quién sabe a qué hora iban a llegar a este país helado. Miró el celular y tuvo todas las ganas de tirarlo a la pared para que se rompiera y no saber nada más de ellos.
Quiere tiempo con Jimin, salir como una pareja que lo intenta. Ser normales de algún modo.
No puede hacerlo ahora y posiblemente no pueda hacerlo nunca.
Es tan malditamente frustrante.
—ya está la cena. —avisa con voz amortiguada. Jungkook dejó el celular en el sofá y llegó de un saltó a la cocina, se relame los labios de ver los ravioles con una simple salga de tomates. Empezó a comer de forma apresura a diferencia de Jimin que saborea de a poco cada bocado.
—Tus amigos llamaron—informa sin dejar de ver su comida—. Van abordar el vuelo de las doce de la noche allá en corea... el... ¿Qué día sería? En teoría no es mañana.
—Tranquilo, entiendo a lo que te refieres—su cara de shock se le hace tan cómica, su cerebro parece dejar de funcionar -o funciona en exceso-, y le da esa apariencia de estar perdido en al luna necesitando ayuda para volver a tocar tierra—. Eso es bueno... seguiríamos con el plan de irnos temprano a la embajada ¿cierto?
—Si... Aunque quién sabe, quizá Yoongi quiera acompañarnos—sonríe—. Despedirnos todos...
—Sería genial, me encantaría. Ojalá quiera... y pueda. —suspiró con cierta desilusión. Seguramente diría que no por tener algún compromiso con la iglesia. Miró por la venta, el cielo está muy nublado esta noche.
—Los tatuajes... ¿quisieras más? Puedo hacerte los que quieras, aprovecha que lo haré gratis. —ofrece riendo pícaro, Jimin apoyó el codo en la mesa y sobó su cuello en gesto nervioso.
—No quisiera por ahora, al menos no visible... o que me puedan regañar por ellos. Ya será suficientemente malo llegar con estos. Quién sabe, quizá me despidan de la disquera por esto. Se supone que debo pedir permiso para cambios, operaciones... todo.
—Ouh... si es en la nalga nadie lo sabría.
—Mis nalgas se quedan como están. Gracias. —responde igual de avergonzado que Jungkook aunque tiene una risa malvada, quizá más tarde se retorcería de vergüenza por lo atrevido que ha sido en este momento.
—Es enserio lo de que no se supone que pueda hacerme cambios bruscos sin permiso.
—Lo supuse, pero bien, siempre puedes decir que tuviste una demencia temporal y quisiste hacértelos. Dar mayores explicaciones no es siempre obligatorio. —ofrece, Jimin hace una mueca.
Qué lindo, llegar solo para quedarse sin trabajo, más que genial.
Quedó pensativo. Si todos van a salir de Corea por la madrugada llegarían a la embajada por la tarde, quizás la cuatro o cinco. Es un buen tiempo. Sin embargo, debe apresurarse si no quiere dejar el asunto pendiente y vagando por ahí. Mañana debe ponerse las pilas sí o sí. Sea de noche, de día, a la hora que sea.
Primero y principal, debe asegurarse de tener le cebo para atrapar al pez mayor y gordo. El cebo obviamente lo tiene fríamente calculado. Tan al punto de que podría decir que sonrió satisfecho por eso y Jungkook se percató de aquella reacción sin ton ni son. Tomó de su té helado cual niño pequeño usando pajilla y consideró en cómo mantener a Jimin ocupado todo el día de mañana.
Quizá así no haga nada. No debe interrogarlo, ni siquiera saber... Solo asegurarse de que no haga nada más. Ojos que no ven, corazón que no siente; si no es sabido por nadie, ni siquiera por él, que es realmente un asesino o alguien vengativo. Nadie se va a enterar y nada habrá que temer.
Incluso debe admitir que le mal servicio de seguridad policiaca es toda una ventaja para que se lleve a cabo testo. No lo sorprende que Jimin no lograra nada yendo a la policía con Yoongi lo ve desde aquel pequeño punto de vista.
Durmieron juntos esa noche, Jimin ni siquiera se movía bajo el cuerpo de Jungkook, quién se aprovecha para usarlo como almohada de tamaño completo. Esta vez si tiene ropa como mínimo a decir verdad.
Jungkook se las ingenió para despertar antes que Jimin y mantenerle un ojo encima... Por precaución. Jimin se sintió ligeramente acosado empezando por la mañana y eso no es una buena señal. Debe salir, pero se supone que no lo hace y no puede. Debe ingeniárselas para evadir a Jungkook y debe ser ya o no va a poder hacer nada.
— ¿No estás un poco cerca hoy? —pregunta ya asustado, Jungkook tiene los ojos muy abiertos, siente que puede penetrar su alma incluso. Lo bueno de su situación, es que sin una culpa no hay nerviosismo por nada.
De hecho, hablaría con total y detallada libertad del tema de no ser porque seguramente Jungkook pensaría en acusarlo o se asustara a niveles estratosféricos. Quién no lo haga es porque tiene un tornillo tan suelto como él.
—Para nada. —responde de inmediato y sin variar aquella espeluznante expresión de ojos saltones y sonrisa ligera como de psicópata.
—Yo creo que sí. —ríe nervioso, enserio, a Jungkook se le iban a salir los ojos por el camino en que va.
—No. No lo suficiente... Podríamos intentar algo hoy también. —ofrece, Jimin negó pronto con la cabeza, miró el reloj. Son las doce de la tarde y YA debe empezar. Lo siente mucho por Jungkook.
Echó un par de los somníferos que tiene el hombre en su botiquín. No tiene tiempo para enterrase si sufre de insomnio o las compró precisamente por él. Echó el polvo de dentro de las píldoras en el té frío y se lo entregó. Jungkook no se dio cuenta de nada a pesar de estar con esa exagerada mirada de halcón.
¿O si lo vio y está probándolo de alguna manera? Quién sabe, está oficialmente asustado.
Al momento en que empezó a hacer efecto Jungkook se ve adormilado. Canta y lo conduce a la sala y para recostarlo en el mueble. Una vez está más dormido que despertó va a la habitación y sale por la ventana. Quizá así pensaría que está ahí metido y no que se está escapando.
Corrió apurado por la alcantarilla, apenas fijándose en que Jiyong tiene ligeros espasmos. Ya no iba a durar mucho, no ha juzgar por la escarcha que luce en sus muslos y la infección creciente en las heridas que le hizo en básicamente todos lados. Posiblemente estuviera inconsciente... que importa de momento.
Llegó pronto a su objetivo gracias a todos los cielos. Salió de la alcantarilla y sin mucho problema entró a la casa que vio una sola vez propiamente dicho. Dio toques a la puerta, si escuchaba pasos saldría. No vino nadie. Cerró la puerta a sus espaldas -que confiados, no le pasan llave-, y subió al segundo piso.
Encontró un toca disco, muñecas de porcelana; cuadros de fotos de Jiyong con Chae Rin, está besándole en al frente. Otro hombre que tiene cierto parecido con Jiyong y... ¿Seunghyun? No entiende qué clase de unión hay en todo esto.
Curioso y ciertamente molesto por sentirlo empezó a rebuscar. Desordena a propósito. Obvia la vergüenza que le causa estar viendo tanta ropa interior femenina. Encontró álbumes a más no poder. En algunos hay fotos de Chae Rin embarazada -luce muy joven-. Es una pena que no tenga fecha, podría esclarecer un poco el asunto. La única que tiene fecha es una donde Jiyong está más joven... con Chae Rin...
Tiene atrás una nota:
Con mamá en Japón.
— ¡¿mamá?! —chista sin entender de donde uno o lo otro. Siguió viendo fotos y aunque no encontró más de Chae Rin, si de Jiyong... con Seunghyun y el mismo señor que está en el retrato. Atrás hay con una letra muy torpe -posiblemente de Jiyong, que tendría seis años en al foto-, y dice «Papá y Seung son muy serios.»
Hizo una mueca ¿Que debe interpretar con eso? Tras buscar mucho más encontró un par de cuadernos escolares con los nombres de sus dueños y a si mismo las contrasto con unos documentos que hay por ahí.
Kwon Ji-Yong y (Lee) Kwon Chae Rin
Kwon Seung-Hyun y Kwon Baek-Hyun
—Son... ¿Son familia? —se pregunta sin entender absolutamente nada ¿No que eran pareja? ¡Eso era lo que le habían dicho! ¡¿Se supone que a esta gente le vale tanta mierda el mundo que hacen incesto!? Se rinde definitivamente.
Tomó el tocadiscos. Nunca está de más ser muy teatral. Tomó el dinero que ocupa un pequeño cofre. Se lo daría a Jungkook o lo quemaría, dependiendo de que tanto tiempo tuviera y su humor. Serviría como pago por tanto que hizo por él en caso de cualquier emergencia.
Colocó el tocadiscos sobre el colchón al que tanto rencor le tiene. Se siente pirómano el de hoy, cómo le gustaría estarle prendiendo fuego y que desaparezca de la faz de la tierra. El sitio le produce escalofríos terribles. Estuvo demasiado tiempo ahí metido como para estar cómodo... al fin y al cabo se sabe perfectamente que es lo que hacía él ahí dentro.
Cuando escuchó pasos se preparó y cuando los gritos sonaron encendió el tocadiscos. Se ocultó tras la puerta abierta. Chae Rin bajó precavida y entró al sótano. Jimi entrecerró los ojos ¿Por qué luce tan pavorisado en este momento, aparte de lo normal, debería estar molesta, quizá con un arma... pero está asustada.
—Lo siento ¿era de tu familia? —Chae Rin voltea y casi muestra alivio de verlo hasta que Jimin la empuja por el agujero en que lo enterraron. El craqueo que hizo fue horrible, pero la distancia no es suficiente como para matarla. Resopla, está inconsciente. Esperó que gritara mínimo.
Bueno, sea como sea... ya está todo listo para acto final.
...
— ¿Qué tienes? No me digas que viniste a misa. —dice con aire de lo más burlón. Son casi las seis de l tarde y ya que tendrá un suplente se piensa meter a dormir en la casa parroquial. Más por vagancia que por otra cosa. Jungkook se ve alterado como no lo ha visto en mucho tiempo.
—N-no.
— ¿Entonces qué haces a...?
— ¡Jimin se e fue! ¡no sé a dónde, pero se fue! —dice casia l grito. Yoongi parpadeó seguidamente y ladeó la cabeza con una mueca.
— ¿¡Cómo es que se fue y tu no te diste cuenta!? ¿¡Que rayos estabas haciendo como para semejante despiste!?
— ¡ME DORMÍ! —Yoongi estuvo a nada de regañarlo de la peor manera que pudiera haber—. ¡No sé, me entró sueño tras beber un té helado que hizo Jimin y...! Empezó a cantar... parecía... Una canción de cuna. —de solo recordarlo le entraba un poco de sueño.
—Estás diciéndome que te durmió y es posible eso por qué...
—Hay somníferos en mi casa, los compré para él, se los ponía en algunas comidas para que se calmara. Una o dos apenas te adormecen por un par de horas si las esparces bien. —explica y Yoongi se limitó a blanquear los ojos.
—Sea como sea... Vamos a buscarlo, si viniste tan preocupado es por algo.
—Te explicó de camino, por ahora... a la alcantarilla ¿no? —asintió. Jungkook revisó que el arma que tenía encima estuviera bien cargada y asegurada. Yoongi lo encontró muy exagerado, pero bueno... Quién sabe
— ¿Cómo te sientes? Sé que es complicado recuperarte de un golpe como ese—Chae Rin alza la cabeza y ve a Jimin.
Tardó Horas en moverla dentro de la caja donde fue encerrado y enterrado. Ella miró a los lados y se percató en Jiyong. No tardó en empezar a lamentar y sacar al aire el pequeño asuntito del que se enteró por pura cosa de la vida.
— ¿Es tu hijo? ¿Qué se siente saber que tu hijo es una enfermo de mierda que va a morir pronto por eso? —pregunta con voz monótona. Aburrido. Se acercó a Jiyong con un fierro y hundió este en el muslo hinchado e infectado. El olor que salió y la pus fue desagradable. No puede decir con exactitud que siga vivo. Le sacó la tela de la boca y Jiyong se limitó a mover la boca como un muñeco flojo.
—N-no... ¡BEBÉ! ¡MI NIÑO...!
—Tu niño es un enfermo de mierda, igual que tú, igual que Seunghyun... Creo que tu eres la más podrida, al fin y al cabo salieron de ti. —repone con una sonrisa cruel. Tomó la cubierta de la caja—. Ahora, permíteme mostrarte lo que yo viví y estaremos en santa paz... Lo que yo y otros pasaron ¿A cuantos vendieron? Anda, dime.
—N-no sé. M-muchos y-
Jimin empezó a cerrar repetidamente la caja, siendo Chae Rin grande para el espacio tan reducido chocaba con su cabeza. Una vez vio sangre escurriendo de su cráneo se sintió satisfecho y la cerró nuevamente, esta vez con seguro para no escucharla gritar. Miró el reloj del celular de Jiyong.
Ya venía siendo hora de que Seunghyun llegara...
...
Se le hizo extraño que la habitación de Chae Rin estuviera abierta y desordenada, eso no pasa nunca a menos que Jiyong esté molestando y aun así es muy poco común... Jiyong... ¿Dónde está ese tonto ahora? en realidad lo extraña y tiene como una semana sin saber absolutamente nada él... Tampoco de Daesung, Youngbae, Seungri ¿Dónde están todos esos imbéciles? Se metieron la droga por el culo y se murieron por sobredosis o qué.
Algunas veces siente que es el único con cerebro en este lugar. Lo cual es muy triste. A duras penas se percató de que el tocadiscos de Chae Rin está sonando, pero no viene de su cuarto. Siguió el sonido y al momento de llegar sótano tuvo un escalofrío. La alfombra que cubre le agujero donde enterró a Jimin está movida...
—Mierda...—balbucea al notar que es un agujero a secas, puede ver hasta abajo...
Buscó el arma y se decidió a bajar. Sea lo que sea, un disparó lo arreglaría seguramente.
