Bajo la lluvia 03
Había olvidado siquiera como respirar, todo había sido tan repentino. Frente a ella y Yamamoto estaba Gokudera protegiendolos parando la espada que Tsuna había alzado contra ellos.
Agradeció mil veces que Tsuna no fuese un experto en armas.
--Decimo... Por favor, ya basta-- Dijo con sus manos en la hoja de la espada cubiertas de sangre, por poco, solo por poco, no habia alcanzado su cuerpo y de no ser por él, a ellos, su mirada siempre amenazante ahora lucia consternada.
Tsuna lo miro sorprendido, paso su mirada de gokudera hacia la espada en sus manos y luego de vuelta a la pareja tras del guardián de la tormenta.
¿Que estaba haciendo?
Dio varios pasos dudosos hacia atras ante la escena frente a él. Su cuerpo de repente se sintio frio, sus manos comenzaron a sudar y de un momento a otro todo parecia ridiculo. Estupido.
Gokudera quien siempre estaba de su lado ahora protegía a la pareja tras él, lo miraba de manera suplicante con las manos heridas. Haru lo veía horrorizada y Yamamoto estaba mas que sorprendido. Un frio lo abrazo de golpe llevandose todo.
¿Porque estaba pasando todo eso?
¿Por que estaba atacando a sus amigos?
Su mano perdió fuerza en el agarre de la espada, él no quería lastimar a Gokudera y por un minuto pensó en soltarla, él peleaba por y con sus amigos, no contra ellos... entonces ¿Por qué? Le dio un vistazo rapido a Haru, él la queria, habia vivido buenos momentos con ella, siempre tan buena, tan paciente, sobretodo tolerante teniendo en cuenta lo torpe que era, mientras ella estuviera ahi con él era suficiente para hacerlo sonreir, para saber que todo estaba bien, pero nada de eso estaria pasado si Haru no hubiera escapado de casa, si no se hubiera refugiado en casa de Yamamoto y si este no le hubiese ocultado que ella estaba ahí.
¿Porque yamamoto quería llevarse a haru?
El simple pensamiento de que ella no estaría mas a su lado le hirvio a sangre. Su ira se fue directamente hacia Yamamoto que parecía no poder quitar las manos de encima de Haru. Su Haru. Su imaginacion le mostro mil escenarios, Haru siendo acariciada por otras manos, sus labios castos siendo mancillados por alguien mas, el nombre de otro dicho por ella mientras lo mira con amor. El dolor se alojo en su pecho lastimando, haciendolo gemir de dolor.
Si él solo desapareciese.
Su cuerpo se movió solo, decidido a arremeter nuevamente contra ellos. Su sangre parecia hervir, su cuerpo se calento de golpe ante una furia desconocida, su mente se nublo tan corrompida por los celos y el dolor que no vio mas alla de si mismo.
--Bien, es suficiente-- Reborn estaba parado en el hombro de Gokudera con mirada severa.
Pero Tsuna no se detuvo.
No se detendría, no quería detenerse.
El arcobaleno lo miro con su clásico semblante estoico y en un pestañeo, arremetió contra Tsuna mandándolo lejos. El estruendo de su cuerpo chocando contra la pared fue lo único que hizo ruido, nade se atrevía a decir nada, había confusión, miedo y vergüenza ¿Como podrían reparar todos esos lazos rotos?
Tsuna se levanto como pudo con la vista nublada por la sangre que escurría de su cabeza a su rostro. Reborn permanecía impavido.
--Es suficiente Dame Tsuna, lo que has hecho fue innecesario e inútil.--
¿Innecesario? ¿Inutil? Él solo trataba de recuperar lo que era suyo. A Haru.
--Ella es mia-- Su voz salio rasposa, molesta. Mas que una respuesta para el bebé era una afirmacion contra Yamamoto.
El moreno se enderezo y lo miro directamente a los ojos, por alguna razon, se veia consternado. La actitud altanera y retadora habia desaparecido.
Era suficiente, ya no soportaba mas, no quería ver a todos sus amigos peleando unos con otros solo por que ella no había sido suficientemente buena. Se alejo de Yamamoto a regañadientes mientras trataba inútilmente de no llorar, si Tsuna la quería y si con eso detenía toda esa violencia se entregaría.
Dio unos cuantos pasos pero no logro realmente alejarse demaciado, el moreno le tomo la mano deteniéndola en seco.
Se había rendido, los ojos de Haru se lo decian. No, no podía dejarla ir, el volver con él no le aseguraba que no habría represarías, al contrario, seria peor. Tsuna tenia que entender, que habia sido su error y no el de ellos.
--Tsuna -- la voz de reborn era firme-- ¿Olvidaste el motivo por el que peleabas?--
Eso pareció golpearlo por que de inmediato se puso derecho y miro a su alrededor.
--Yo...--sostuvo su cabeza como si de repente nada tuviera sentido.
¿Por que peleaba? ¿Desde un principio por que había seguido el juego de Reborn? ¿Por dinero? ¿Poder? No.
Por sus amigos.
Para protegerlos.
El mundo pareció caer sobre sus hombros y el peso de sus acciones tambien ¿Que estaba haciendo? Su vista viajo a todos los presentes, había lastimado no solo a Haru, sino a todos sus amigos.
--Te dejaste consumir por el poder-- Reborn habia bajado, del hombro de Gokudera y ahora se encontraba parado a unos cuantos pasos de Tsuna.--Te cego tu ego y tu orgullo, no permitiendote ver lo que estabas haciendo mal.
--Pero...!--
-- Tsuna-- La voz de reborn era como un latigo azotando el piso, controlando todo a su alrededor-- ¿Que fue lo que hiciste?
Sawada mordio su labio inferior reprimiendo toda su frustración, si, lo sabia, muy en el fondo sabia que habia obrado mal. Se habia casado con Haru no por amor sino por comodidad, en su primera noche juntos la habia tomado prometiendole cuidarla y quererla sabiendose un mentiroso al querer ahi consigo a alguien mas, deseando que la que compartiese su cama fuese Kyoko y no ella, muchas veces imagino entre las sabanas, mientras ella lo tocaba que eran las manos de Kyoko quien lo recorrian.
Siempre que la veia por los pasillos y pronunciaba su nombre con esos labios rosas deseaba que fuese ella quien estuviese a su lado, con el tiempo, se resigno a la idea y trato de hacer que lo suyo funcionará, no lo negaria, queria a Haru, era buena y nunca temia demostrarle todo su cariño y era eso mismo lo que lo mataba por dentro, por que sabia que no podia corresponderle completamente y menos despues de ese dia...
... ese dia en el que Kyoko le confeso que lo queria.
Esa noche no llego a casa, esa noche no sabia de horarios y reglas, esa noche, él era otra persona.
Habia probado los placeres que su primer amor podia ofrecerle y no estaba dispuesto a dejarlo asi como asi ¡NO! Él necesitaba más, más de ella, mas de ese primer amor que era dulce y a la vez amargo.
Con el tiempo, como todo, se le fue haciendo fácil el perderse en sus brazos, en el placer y en lo comodo que se sentia, pero el corazón humano es un hueco insaciable, siempre hambriento, se lleno las manos de amor sexual, de amor falso y fraternal, se quedo a manos llenas de todo lo que ambas mujeres pudieron ofrecerle, hasta que finalmente llego la lluvia y con ella su vista se nublo.
Había olvidado la vergüenza y el respesto, lo habia tirado todo por la borda solo por esos momentos de placer, sus mentiras los llevaron a su casa, a mancillar su cama y a derrumbar lo que con trabajo habia tratado que funcionará; pero en ese momento solo eran ellos dos, su placer, sus sentimientos, todos ellos desbordando.
Hasta que ella entro por la puerta.
Su mundo se habia caido en pedazos dejando al descubierto sus mentiras, pero ella no paraba de hablar, ella no paraba de recriminarle, ella no paraba de interponerse, no paraba... Todo en él se acumulo, su miedo, su ira, su vergüenza, su insatisfacción, la frustración, todo en él se desbordó hasta liberarlo de la manera mas cobarde posible.
Lo último que supo es que su mano le picaba, que Haru estaba en el piso con cara de incredulidad y que todo su cuerpo se habia tornado frio de golpe.
Ahora sentia pena y no sabia como arreglar nada.
¿Que habia hecho?
Haru habia comenzado a alejarse de él sin mirar atrás, sin detenerse cruzó esa misma puerta que jamas debio abrir directo a la lluvia. Intento detenerla, la llamo muchas veces, quiso seguirla pero, sus pies se negaban a ir mas lejos.
La oscuridad del otro lado de la puerta era perturbadora, la lluvia parecia querer tragarse todo y a todos y eso hizo, al menos con ella. En vez de ir tras de Haru se quedo clavado ahi en su sitio sintiendose todo un perdedor, con su amante al otro lado de la habitación.
Después de eso ella no volvio.
Y de cierto modo no la culpaba, él tampoco tenia el valor de mirarse en un espejo. La busco en un principio por encima de las cosas, solo por apariencia, realmente no tenia cara para encararla pero la gente habla, y el orgullo masculino era mas grande que su cabeza.
A sus oidos habían llegado los rumores de haberla visto por un barrio alejado en compañía de alguien más.
¿Como era posible?
¿Tan pronto lo habia olvidado?
¿Quien se creia que era?
¿Quien era el infeliz que creia poder tenerla a su lado?
Solo entonces se dedico a ello, a buscarla, a encontrarla, los celos le quemaron, lo enfermaron a un punto jamas conocido.
Y fue cuando la vio, ese dia era hermoso, el sol brillaba calentadolo todo de un modo comodo, habia viento fresco y buen ambiente, pero el dia no brillaba para él, sino para ellos. Haru sonreia como habia mucho no lo veia, tan radiante, tan hermosa, tan ella, pero quien estaba a su lado no era él, sino alguien sercano a él. Yamamoto caminaba despreocupado a su lado con su clasica sonrisa, animadola, haciendola pasar un buen rato.
Y la escena la vino como agua helada.
¿Que habia hecho?
Él no queria que nada de eso pasara, él solo queria ser feliz, queria hacerla feliz, queria que todos estuviesen a salvo, entonces ¿Como todo habia terminado asi? ¿Por que la habia alejado de él si en un principio se habia prometido cuidarla? ¿Que pasaba con él que ahora no sabia lo que queria?
Miro a Reborn, probablemente se veia patetico, que era lo mas seguro pero daba igual, lo entendia.
--No hice nada-- dijo despues de varios minutos en silencio, si, él realmente no habia hecho nada, al menos, no por ella--...Lo siento--
...x...x...
Algunos años despues...
Había salido sin importarle el clima, había experimentado cosas peores como para que a esas alturas una pequella llovizna la molestase. El suave golpeteo del agua en su sombrilla era como un placebo para su corazón, con el tiempo habia relacionado ese clima con la paz y el confort, con la seguridad y la comodidad.
--"como Takeshi-san"-- se dijo.
Doblo varias esquinas y caminó por varias calles hasta que llego a una bonita floreria que era atendida por una abuelita que hacia tiempo había conocido. Le sonrió a la mujer tan pronto la vio, cerro su paraguas y lo dejo a un lado de la puerta.
--¡Querida! Que alegría verte-- se acerco a ella con paso lento y la tomo cariñosamente de las manos frotando sus manos en las de ella, calentandola-- No deberías salir con este clima cariño, pescaras un resfriado y eso no te hará nada bien-- la mujer la miro con notable preocupación.
--Descuide abuelita, soy fuerte -- sonrió en respuesta a la preocupación de la mujer.-- He venido por las flores que le encarge-- Dijo no queriendo perder mas tiempo.
--¿Aun despues de tanto tiempo vas a verlo?-- Adoraba a la mujer pues la trataba como a una hija, entendia por que se preocupada pero no podia simplemente olvidar.
--Si-- dijo sin mas ante la sensacion de nudo en su garganta.
Se despidió de la mujer una vez recogió las flores y camino sin rumbo por un rato hasta que al fin sus pies la guiaron a un pequeño parque. Se detuvo en una de las jardineras, lejos de la vista curiosa, ahí encontró un pequeño peluche viejo de un conejo, fruncio su pequeña boca en una débil mueca de dolor, junto al peluche desentonaba un ramo de girasoles, recien puesto.
El agua que caía en su paraguas acallaba las voces en su cabeza, los recuerdos, todo su malestar parecía apaciguarse por momentos pero su sangre se calentaba con solo mirar los girasoles.
Como las ultimas veces, lo ignoro y dejo su ramo de margaritas junto al peluche, rebuscó de entre su bolsa sacando un jugete pequeño y una sombrilla de mano mas pequeña que la que tenia colocandola de modo que protegiera al conejo de la lluvia. Venia haciendo eso desde hacia dos años desde ese dia, cuando perdió a la pequeña vida que crecia en ella sin saberlo.
--Haru-- La voz de Tsuna la tomo por sorpresa haciéndola saltar en su lugar. Instintivamente dio un paso hacia atrás mientras volteaba a verlo.
A simple vista parecía el mismo chico del que se había enamorado en un principio hasta el punto de preguntarse ¿Que habia pasado? ¿Como habían llegado a todo eso? ella había visto su lado mas oscuro y tenerle miedo se había vuelto ya un modo de supervivencia hacia él.
Seguia teniendo esa clasica aura tranquila y gentil, su cabello habia cresido bastante y se veia mas varonil y maduro, pero independientemente de todo, se veia cansado. Casi derrotado.
Los pasos que Tsuna se acercaba ella los daba lejos de él.
¿Como es que sus sueños habían terminado así?
¿Como es que sus sentimientos habían dado un giro tan brusco?
El anhelo y desesperación eran tan palpables en su semblante que la destruyo de muchas formas, pero no, no volvería, no caería de nuevo en esa red, en ese mundo. Muy en el fondo aun quedaba algo de ese sentimiento puro y noble, los restos de su amor, los pedasitos que se negaban a irse.
Era estupido, quisa irracional, pero aun sentia algo por Tsuna, pero tenia que avanzar, tenia que seguir, pero ese pequeño niño que no habian llegado a conocer los conectaba, los unia y no podia hacer nada para evitarlo.
--¿Podemos hablar?-- le dijo timidamente. Su corazon dio un vuelco, y sus labios temblaron suavemente.
--...No-- Dijo sin mas antes de alejarse a grandes pasos de ahí.
La había estado esperando, la había emboscado en su momento mas privado. Habia tenido suficiente de escusas, de mentiras, de palabras bonitas que solo estaban adornadas para volverla a enjaular en su vercion de amor. Un amor que no era reciproco, en un amor que se habia vuelto costumbre, en un amor que se habia convertido en posesión.
Cuando estubo segura que no la seguía disminuyo su caminar y dejo caer la sombrilla. Necesitaba enfriarse, calmarse. El agua la baño como ese día que decidió huir de él, limpiándola, abrazándola. La lluvia le recordaba los pocos momentos gratos que tuvo, como los fuertes brazos del moreno abrazandola, aun ahora podia sentirlos, todo sesentiq tan real, su calor, su paz, su ... ¿Aroma?
Abrio los ojos que no sabia que mantenia fuertemente cerrados percatandose de que no era la lluvia la que mantenia sus recuerdos tan vividos, sino el dueño de estos.
Yamamoto habia llegado frente a ella sin que esta lo notara, bajo la lluvia, junto a ella, brindandole su compañia aun despues de todo. Los años habian hecho un grandioso trabajo en él, sus facciones masculinas se habian refinado y su cuerpo habia madurado tanto que le faltaba un poco mas de una cabeza para alcanzarlo, sus ojos se habian tornado feroces pero aun mantenian eseun toque amable que tanto lo caracterizaban.
--Si tanto te gusta mojarte hubieses esperado a llegar a casa-- Le dijo en todo suave pero burlón colocando de vuelta la sombrilla sobre ellos pese a que estaban mojados pues ella no parecia querer moverse de ese lugar.
Sin dudarlo sonrio olvidando el trago amargo de hacia poco, él siempre sabia como sacarle una sonrisa y lo mas importante, la amaba pese a todo su pasado y todo lo vivido.
Él decidio quedarse, él con todo su amor en sus manos, remendo a su rota alma y la unio. Yamamoto acaricio su mejilla suavemente apreciandola, su mirada era tan intensa que podia verse reflejada en sus ojos.
Y le encantaba.
--Taleshi-kun...-- le llamo con cariño.
¿Como no pudo verlo hace tiempo? La persona que necesitaba y merecia...
Él sonrio en respuesta acercándose poco a poco.
-- Te amo...--
Y la beso.
