You, like Euphoria

Siempre ha sido un hombre tímido. Desde pequeño, luego la juventud puberta, seguido temprana adultez y fue así sin excepción. Es socialmente inepto y quedaba incluso rato en alguien como Jeon Jung-Kook. Ya sea su apariencia de adonis está su capacidad de ser prácticamente bueno en todo lo que le planteen. Desde su edad más tierna se la vivió opacando a su Hermano por ser mejor que él.

Adinerado, poderoso y con belleza que muchos envidian. Si a ese perfil le sumamos el ser tan tímido que es incapaz de ver a nadie a los ojos por más de dos segundos o siquiera responder cuando le hablen... Hace que de algún modo a pesar de lo grande que se ve, quede como una persona muy tierna. Para muchos resulta adorable su forma de ser tan retraída. El problema es que sus padres comienzan a alterarse por la falta de relaciones de su hijo menor.

Ya habían superado el tema de que su hijo fuese homosexual. Entre que él lo confesó y que verlo hablar con una mujer es igual a agonía por motivos que solo él entiende ya quedaba clara la inclinación. Costo, pero tienen el consuelo de que su hijo mayor si es hetero y al menos tendrán el gusto de todo lo que significa. Jungkook es... Especial, incluso llegaron a tener curiosidad por quien podría ser su pareja. Tanto así que su padre prácticamente le rogó que se tomará al menos un poco tiempo para encontrar a alguien que le guste. Así sea la cosa más superficial de la vida.

Para Jungkook es como pedirle que se bañe en aceite, se prenda fuego y no quemarse. O sea... Ya tiene treinta años y su vida sentimental -por ende, también sexual-, es nula. Más que homosexual se empieza a creer asexual por su rotundo desprendimiento a todo el asunto que implica juntarse con alguien más. Sabe que ya preocupa a su familia en su larga soltería justificada en tener pena de todo... el asunto es que no sabe cómo empieza ¿No hay un manual o algo que se lo haga más fácil? O que le diga como hace. Podría hasta quedarse viendo una pared con cara de trauma solo pensando en eso.

En este proceso se fue a Corea del Sur a pasar un tiempo dirigiendo la empresa que tiene ahí. Admite que es de sus favoritas.

El primer día que fue alguien lo chocó. Se le cayeron sus papeles, le botó el café encima y los que parecían sus compañeros lo rieron a mas no poder.

Le dio hasta un poco de pena con el hombre que- mierda ¿Si acaso tiene dieciocho o diecinueve años? Se ve muy niño. Su cara es adorable. Por otro lado tampoco es nada del otro mundo. Ojos rasgados, pelo negro, piel pálida y algunas perforaciones. Nada que lo haga especial y si lo sumamos a que está siendo un oficinista a su posible corta edad es un ciudadano de lo más estándar. Uno torpe y que aparentemente no cuenta con mucho aprecio por parte de sus compañeros. Prácticamente se olvidó de él unas horas después.

Otro día por cosas de la vida se lo topó en una sala de descanso. No supo si lo notó o no, pero se iba riendo de algo en su celular con pantalla rota. Su risa se le hizo un tanto contagiosa al tiempo que dulce mientras se doblaba un poco. A partir de ese momento se tomó la libertad de saber quién era ya que se lo empezaba a encontrar en todos lados de forma que no entiende... Sin saber que en realidad lo buscaba muy inconsistentemente. Se llamaba Jimin, apenas tiene un par de meses trabajando como contador. Graduado, familia normal, una lista ENORME en su currículum de trabajos que ha tenido... Absurdo en su opinión en referencia a su edad.

Con esos datos se le hacía muy fácil sentir que lo conocía aunque sea un poquito. Lo hace sentir emocionado por razones sin sentido. En contraste con su emoción, logró darse cuenta sin demasiado esfuerzo lo apagado del muchacho más joven que él. Daba un aspecto de estar deprimido y se acentuaba cada día que lo veía sea al entrar o pasando frente a su monótono cubículo. Tuvo las ganas de acercarse a hablar con él, quizá preguntarle si está bien... el problema es que no logran a reunir ni un poco de valor para hacerlo. Se paralizaba al instante y acaba por irse. Tamaña desgracia que incluso se sabe sus mañas.

Va al baño exactamente quince minutos después de comer, tarda diez en volver. Se relame los labios con frecuencia. Mantiene la boca entre abierta al estar concentrado. Se hace el cabello para atrás de manera constante. Tiene una manía por los anillos. Cuando es muy tarde y no hay prácticamente nadie se pone a cantar a media voz -lo ha grabado en secreto con su celular-, parece que su "almuerzo" debe ser cada día menos por quien sabe cuál razón...

Le da... Dolor. No entiende porque tiene la impresión de que Jimin es una persona más libre o colorida. Más libre e inquieta... Que se está muriendo lentamente en un cubículo de oficina. La oportunidad de su vida se presentó un día cualquiera y sin previo aviso.

Jimin se pintó el cabello de rojo.

Es ridículamente resaltante. Es vibrante. Deslumbrante y lo dejó pasmado en su sitio de solo mirarlo. Admite haber quedado con la boca entreabierta de la impresión y del gusto, para que negarlo. Que se volviera un flamante punto rojo entre la muchedumbre solo aumentó el deseo de hablar con él, pero ¿Como hacerlo sin lucir como un atolondrado millonario que apenas puede hablar con sus padres? Incluso puede lucir como un acosador. Tras mucho pensarlo en su oficina, Jeon Jungkook se decidió a qué hacer.

Compró un ramo de flores.

Sabiendo su rutina no se le hizo cuesta arriba ir a ponerlo en su oficina. Pasaba desapercibido al momento de entrar directo ahí. Como si Jimin ni siquiera fuese relevante para los demás. Escribió apurado una pequeña y sencilla nota:

Te queda bien el rojo

Su cerebro no pudo más. Dejó la nota entre las flores y se dio a la fuga. Esperó unos cuantos minutos, Jimin llegó y aunque buscó a quien dejó el ramo; arrugó la expresión, se peleó consigo mismo un rato... Acabó por sonreír con el ramo en las manos. Olió las flores, acarició los pétalos y por la noche se las llevó a casa. Jungkook daba brinquitos en su asiento de la emoción.

Son como las primeras palabras que le dirige y en teoría Jimin habrá dicho un "gracias" ¿No? ¡Pudo hacerlo! No es directo, pero es algo... ¡Es un Inicio!

Que bien se siente a pesar de que quiere morirse al mismo tiempo.

Su rutina de acosador siguió sin mayor problema. Aunque hubo un reporte con respecto a la falta de Jimin al haberse pintado el pelo impidió que se tomaran represalias. Le dijo muy expresamente al hombre que aretes, collares, anillos o cualquier otra cosa que Jimin traiga fuera de uniforme o cabello de otro color no sería sancionado. No se preguntó al respecto pues ya conocen la forma de ser de su jefe, posiblemente no pueda responder adecuadamente si lo cuestionan. El gran y tierno jefe que tienen.

Volviendo al caso. Unos cuantos meses después Jimin llegó repentinamente con el cabello anaranjado y lo puso a dar brinquitos en sí mismo el verlo. Jimin parece más animado ahora que tiene el cabello de colores; se ve más... vivo. Con prisa compró un ramo que estuviese acorde al cabello de su empleado "estándar" favorito y con prisa fue hasta la oficina para dejarlo. Escribió ahí mismo la pequeña nota usando la pluma fuente que lleva a todo lado. Parte de si razonamiento emocionado tiró algo muy simple y quizás cómico.

¿Ahora eres un mochi de Naranja?

Estando hecho salió del cubículo esperó a que Jimin volviera. Cuando lo hizo, vio el ramo y leyó la nota empezó a reírse tanto que sonaba como una ardillita y acabó en el suelo. Lo regañaron y Jungkook se cuestionó lo estúpido que fue lo que escribió. Vio a Jimin llevarse el ramo con cuidado por su tamaño y forma. Bien puso ofrecerle llevarlo a casa, pero apenas estuvo a medio metro de él y a nada de tocar su hombro bajó la cabeza, abrió un poco los ojos y siguió caminando como quien no sabe nada.

Le da demasiada vergüenza, más que todo porque ahora hay un seguimiento y una muestra de interés muy fuerte. Jimin acepta sus regalos y quién sabe cómo reacciones al conocer quien se los dio.

El anonimato es su mejor estado. Lo ve cambiar de colores de cabello y todos le encantan sin importar que sean comunes como el Rubio platinado. En su opinión queda muy bien. Incluso una vez era como un amarillo pollito tan felpudo que quería tocarlo a ver cómo se sentía. La florería ya lo tenía como comprador frecuente. A cada color, un nuevo ramo y sabe que Jimin lo esperaba. Se notaba en la supuesta parsimonia para volver a su pequeña oficina. Estuvo todo muy bien... Hasta que repentinamente llegó con el cabello negro.

Jungkook tuvo un enorme desazón. Sabe que el tinte y decolorante daña el pelo, pero el de Jimin no se ve dañado; pudo haberlo dejado rubio una vez el naranja borgoña cayera. Lo pintó de negro... ¿No está muy delgado? Ese traje parece una talla más pequeña y su cara más alargada que rellena.

Es como haber vuelto al principio.

En lo que el ramo que compró llegaba investigó el precio de los tintes, el salario de Jimin; rendimiento laboral y el de otros muchos empleados en el edificio. Una vez tuvo el ramo corrió a la oficina de Jimin para escribir la nota y dejarlo ahí. Su nota exudaba preocupación.

¿Pasa algo malo? Creí que estabas mejor... ¿Por qué volviste al negro?

Jimin aparentemente estuvo consternado por lo que decía y Jungkook se puso manos a la obra con la situación que se le plantea. El salario de Jimin no es muy razonable para alguien de su edad que puede tener antojos, gustos y demás. Asume que vive solo, que sus gastos solo son suyos. Quizás está más delgado porque no puede comprar tanta comida, el tinte decente y en los tonos que tenía no son muy baratos que se diga.

Tras un sondeo bastante grande a su personal encontró una solución. Jimin es de los mejores en su área. Eficiente y bastante empedernido si lo juzgamos al quedarse hasta cuatro horas después de la salida; sin tomar días libres. Un bajo rendimiento en otra atea y ¡Puuf! Ascenso y aumento de salario para Jimin justo para el día siguiente. Se tomo la libertad de comprar una caja de bombones y ponerla en la nueva oficina. Escribió una nota pequeña.

Empiezas a verte más Delgado. Come más. Por favor, Jimin-ssi.

"Jimin-ssi"... le gusta como suena.

Le dio un enorme sentimiento de satisfacción verlo comer los bombones. Quien diría que se sentiría tan bien ver a alguien comiendo. Quizás porque sus mejillas se inflan un poco y es una imagen adorable. Durante la noche en sus ínfulas de acosador se tomó la libertad de seguir a Jimin cuando este salió del trabajo. Entró a una tienda de convivencia y llevaba su peso en comida. El lugar en el que vive no es precisamente malo, sin embargo, apenas roza lo decente. Investigar un poco al respecto no le costó.

Departamentos de una habitación a poco de ser tres por tres, baño, paredes de papel...

Le da mucha pena, de este modo no lo sorprende que Jimin sea alguien tan decaído. Está moldeado para ser de esa marea de gente extra que hay en Corea. Aun así, no considera que ese sea el deber ser. Jimin debería ser mucho más alegre. Quizá no tener riquezas por montones, pero si tener a alguien que lo quieta; que lo acompañe. Es lo que más ha logrado percibir al escucharlo cantar creyendo estar solo en la oficina.

Lo triste del caso es que ya no tiene excusa para darle otro aumento sin que sea extraño. Lo de ahora fue bastante espontáneo y oportuno. Mejor esperar a como se desarrolla la situación. Siguió mandando bombones para Jimin y los ve comerlos desde detrás de un pilar decorativo del piso. Resulta impresionante que a pesar de estar solo con lo normal de cualquier otro pueda resaltar. Al menos es así en su perspectiva anonadada por Park Jimin. Considera que hay una indivisible e ilusoria cercanía entre ambos gracias a sus "acercamientos". Como si ya existe una relación de conocidos, casi de amigos. Tiene la impresión de que Jimin se ha percatado de él, no es algo que lo moleste y él tampoco puede asegurarse de que es realmente su persona quien le da regalos. Lo cual es una desgracia

No obstante, la verdadera sorpresa llegó un día meses después:

Jimin-tiene-pelo-rosa.

Al momento fue todo un impacto y de la manera más literal posible. Chocó con una puerta transparente de la entrada y es una suerte que nadie lo notara. Todo porque Jimin se está robando la atención y aliento de la gente con su apariencia del día. Es muy irónico que el personal le tenga tanto recelo y aun así lo miren con esa especie de expectación. Con deseo. Jungkook ni siquiera se ha dado cuenta de que es uno más de ellos, pero diferente, porque él llega a verlo con ternura y alegría. Fue lo más rápido posible a su oficina, pidió un ramo de flores y su emoción al momento de dejarlo en la oficina y escribir la nota era mucha

Ahora eres como un chicle! Me gusta como se ve Jimin-ssi, estás más lindo que antes. Espero que sigas bien

Por primera vez, Jimin preguntó quién dejó el ramo. Estuvo nervioso, pero aparentemente nadie le prestó atención. Que alivio...

A la hora de salida por cosas de la vida Jimin también se subió al ascensor con él. Cargaba el enorme ramo que prácticamente es del tamaño de su tórax y cabeza. Medito un poco. Jimin no tiene auto... Ni siquiera licencia de conducir. El muchacho dejo el ramo en el suelo por un momento. Jimin iba arreglándose el cabello gracias al reflejo del ascensor. Tenía unas ganas tan grandes de tocarle el hombro y decirle que puede llevarlo a casa si quiera para que no se complique con el ramo; el color de cabello le luce extremadamente bien; es tierno como coincide con sus rellenos labios. Se ve tan... Suave. Apenas estiró la mano la recogió, se hizo atrás y bajó la cabeza. No, no puede ser tan directo. Jimin bajó del ascensor y el solo lo vio irse.

Que mala pata...

Como un remordimiento, dejo un pequeño paquete de mochis rosas en su escritorio. Lo vio tan enredado de camino a casa -lo siguió como parece volverse costumbre-, que se regañó a mas no poder por no darle el aventón.

Se hizo costumbre. Mandar mochis a su oficina cada dos días. Pidió casi una tienda entera para ponerlos religiosamente día a día. Deja simpáticas notas que Jimin no tira. Lo ha visto ponerlas en una caja dentro del cajón de su escritorio. En algunas lo elogia, en otras le cuenta alguna tontería o dibuja una figura sencilla. En su calendario tenía marcado el trece de octubre con una pequeña aclaración: Cumpleaños de Jimin-ssi.

Decidió destacarse en esa ocasión. Mandó a hacer un peluche de Cookie, hizo arreglar un ramo que combinara; compró anillos que fuesen de un tamaño convincente en consideración a las manitas de Jimin -ambos anillos cuestan al menos dieciséis salarios de Jimin-, los infaltables mochis y Voula. Regalo de cumpleaños perfecto. Uso papel negro y un marcador blanco para escribir la nota de cumpleaños.

¡Feliz cumpleaños Jimin-ssi! Ya tienes veintiún años ¡Es genial! Te ves muy lindo a pesar de todo. Espero que te queden los anillos. no tengo idea de tus dedos, pero tus manos son tan pequeñas. Se ve peor cuando escribes, hay tanto lápiz sobrante. Disfruta tu día, no te cortes en cantar ¿Tú la escribiste? Es una melodía muy bella.

Lo recuerda tan bien... la primera vez que lo escuchó... Fue casi mágico a decir verdad. No había nadie en la oficina excepto una chica que se devolvió a buscar algo que dejó. Lo escuchó por accidente:

Neon nae pureun gompangi. Nal guwonhaejun. Naui cheonsa. Naui sesang—Se asomó de forma indiscreta, aunque Jimin seguía en su mundo particular—. Nan ni samsaek goyangi. Neol mannareo on. Love me now, touch me now—Ladeó la cabeza hasta el punto de parecer un perro confundido ¿siempre canta tan bien? —. Just let me love you...

Estuvo ahí un buen rato más, Jimin siguió cantando y el escuchando al tiempo que se da la oportunidad de grabar un poco con su celular.

Jimin pareció un poco asustado, pero nada del otro mundo o que deba preocuparlo en realidad. Lo alegró pasar algunas veces y que Jimin hiciera su trabajo con el peluche de Cookie entre sus piernas y en el escritorio para recostar al mejillas en lo que clickea. Un día llegó una desgracia. Un torpe muy cercano a su posición chocó con Jimin y... Jimin se fijó en que lo está mirando.

Oh no.

—se le... ¿ofrece algo? —Mierda. Le está mirando, le está hablando... ¡Es la primera vez que Jimin se percata de que está ahí!

Uuuhh

—Umm...—su cerebro se volvió un intestino, un espagueti. Se dio a la fuga de forma poco discreta. Sintiendo que se iba a morir en ese instante. Al estar en el elevador se golpeó con las puertas. Debió haberle dicho algo, al menos un no ¿¡Por qué es así!?

Tiene la ligera impresión de que Jimin se ha dado cuenta de que está ahí prácticamente siempre. De seguro solo es paranoia. Es imposible que ahora Jimin lo no- Si, si lo nota, esto es peligroso y necesita ayuda de emergencia. Decidió hacerse el que no sabe nada, seguir de lo más natural como si no estuviera acosándolo de manera suave. Jimin parece estresarse con el paso del tiempo ¿y él? Tan apenado como siempre incapaz de ir a decirle un mínimo hola que calme al muchacho de pelo rosa.

El canibalismo de Mochis se vuelve bestial. A tal punto que aumentó de cuatro a ocho mochis sus regalos de cada dos días. Que llegara ojeroso por tres días seguidos lo preocupo ¿Es por su culpa? Se puso manos a la obra. Aunque no es lo normal -como ordenar la oficina a cada que va, pero eso es otra cosa-, compró un ramo y estuvo dispuesto a dejarlo en escritorio, escribir una nota e irse con la esperanza de que cualquier comentario elocuente en la pequeña misiva hiciera efecto.

Era el plan hasta que se vio con las manos en la masa por un sorprendido y adorable Park Jimin entrando a su oficina cinco minutos antes de la norma. Miro discretamente el reloj en la pared, llegó antes. Bajo la mirada totalmente avergonzado. Infraganti...

—No se supone que llegarías ahora...—murmura. Su voz sonó más gruesa de lo normal. Jimin se hizo el cabello atrás como gesto nervioso.

—Termine antes de comer... Señor-

—Jungkook me va bien. —dice al instante, ligeramente desesperado. Jimin no lo mira a la cara ¿Por qué? ¿Le desagrada? ¿Está desilusionado? ¿Qué tanto está pensando? Está empezando a alterarse y a pensar que puede ser algo mucho peor.

—No podría llamarlo por su-

—Si puedes, digo... Al menos a mí me va a bien—ríe con suavidad mirando las voluminosas flores que mandó a traer. Tragó grueso. Bien, tiene que hablar más o sería muy extraña la situación. Más de lo que ya es—. Y-yo solo iba a... dejar esto... aquí.

—¿Gracias? —dice dudoso. Dejó el ramo y seguidamente colocó una pequeñas misiva. Jimin se mantuvo su mirada fija en él mientras por inercia arregla un poco el pequeño espacio.

Estaba a poco de salir de la oficina hasta que decidió drenar la mayor parte de temor. Ya ha sido descubierto y nada podrá hacer que Jimin se olvide. Está ahí, Jimin está cerca, es la oportunidad y no puede acobardarse para toda la vida. Se giró con el pecho lleno de aire y lo soltó:

—¡Esto...! —lo asustó. Haber dicho eso con toda la fuerza se la quitó al resto de su cuestionamiento. Al menos se escuchó por sobre el temblor de sus labios—. ¿Te gustan los regalos?

—Si... digo... Es lo único que me motiva de trabajar—sonríe de forma adorable. Cambió de gesto repentinamente, como si lo asustó dar la respuesta incorrecta —. Au-aunque lo haría de todos modos, no es que... usted entiende ¿no?

—No estás usando los anillos. —acota al notar que no tiene nada en sus pequeñas manos. Si solo sigue esta línea la vergüenza no será un problema. Jimin se vio las manos un instante.

—Temía que me los robaran y también es-

—¿Quieres unos que puedas traer? Te gustan los anillos y los pendientes. —ofrece al instante, ansioso ¿Jimin le pediría cosas? Eso sería magnífico, la idea de consentirlo es tan tentadora.

—El reglamento no me deja traer are- ¿Como sabe que me gustan? —interroga un tanto confuso. De nuevo fue pillado, aunque Jimin no sacaría que lo ha descubierto tras meses de ardua investigación.

—No importa. Puedes traerlos si quieres. Traer todo lo que quieras. No se puede tener el cabello rosa... o rojo, para empezar.

Tras eso Jimin parece haberse percatado de todo lo que ha hecho por él. No sabe si le gusta o no, tiene la impresión de que si

Permaneció ligeramente distante. Lo interesante es que ahora da los regalos en cualquier momento. Lleva un ramo, dulce o peluche, los deja en el escritorio y sin decir nada se va con la cabeza agachada. Jimin da una risita de vez en cuando, como si el comportamiento le causara ternura. Le ha dicho en muchas ocasiones que puede pedir lo que se le antoje. No solo bastó con que dijo que "No Necesita nada" cuando podría perfectamente pedir un mejor departamento donde cada habitación no fuese un miserable 3x3 y espacio suficiente donde solo él con su poca estatura pueda estirarse, sino que también metió un tema que acaba de subirle el interruptor.

—Tam... poco hace falta que me traigas tantos regalos. ya me los dará mi novia. — ¿Novia? ¿Qué novia? A Jimin en la empresa nadie se le acerca con razones sentimentales -no entiende por qué-, y fuera tampoco se ve con nadie que no sean sus padres.

¿Qué es eso de novia?

Sintió una molestia terrible ante aquel comentario de tono jocoso. Jimin en una relación... Que no sería él... es tan odioso solo imaginarlo. No lo soporta. Golpeó el interior de su mejilla con la lengua y se acerca demasiado al más pequeño que no se inclina hacia atrás para evitarlo. Jungkook tiene cierta obnubilación gracias a la desagradable imagen que quiere evitar a como dé lugar.

—Lo que pasa en la empresa, se queda en la empresa ¿cierto? Puedes pedirme lo que quieres estando aquí. No debería preocuparte tu... novia. —mantuvo el contacto visual más de lo que ha hecho con nadie más en toda su vida. De forma muy intensa y constante que lo fascinó. Los ojos de Jimin son lindos para él.

Son como los de muchos coreanos en forma, nada muy impresionante, pero wow... Son lindos. Igual que Jimin que acabó con la cara roja.

Un día incluso lo invitó a desayunar y solo se limitó a mirarlo en lo que comía. No tenía percepción real del tiempo en ese instante. Solo que iba a pagar y pagaría más solo por verlo con las mejillas infladas. Llegado un momento Jimin parecía haberse dado cuenta de la atención tan constante hacia él y en el sopor del momento...

— ¿no te gustaría salir conmigo...? —pregunta embobado. La reacción de Jimin lo hizo entrar un poco en cuenta que la que pregunta se le salió sin querer. Hora de disimular que fue intencional y no por estar en una nebulosa muy lejana.

—Creo que eso se vería un poco mal. —se rasca el cuello, se ve nervioso.

—No me importa—declaró en tono obstinado y aprovechando la cuerda que tiene. Nunca se había topado con la situación de que al tener el impulso de charla con alguien, pueda mantenerla así como el contacto visual—. Puedo... Darte lo que quieras. Absolutamente todo—la voz le empezó a temblar. Aun si no le interesa -aun-, puede atraerlo con lo monetario ¿no? —. Y-yo... quiero estar contigo ¿podemos? —pregunta apenado y sin energía para continuar. Ya. Finalmente su intención salió tan clara como el agua, pero igual de baja que un pozo de la calle.

—No necesito nada así. Es tierno, creo, pero-

—Necesitas alguien que te quiera. También puedo darte eso. Puedo hacerte feliz, nadie parece querer hacerlo y yo no quiero perder la oportunidad de hacerlo. —y a cada segundo el temor lo invade más. Necesita ayuda urgente. Va a acabar por dejarlo ahí por estarse muriendo. Su corazón no da para más.

—Somos... hombres ¿Estás consciente de eso? —con este simple comentario sintió una inyección de seguridad. Tenía la impresión de que Jimin no era precisamente... hetero. Bastaba con ver lo poco que miraba a las mujeres o el nulo interés en ellas. Más de una vez se percato de que se quedaba mirando con sonrisita boba a algunos clientes internacionales que llegaban a la empresa.

Una sonrisita de atracción y de examinar de arriba abajo.

—Sí. Por eso es que estás mal ¿cierto? Te gustan y te asusta la reacción... No importa. te puedo sacar de aquí, iremos a estados Unidos... Puedo hacerte feliz, quiero hacerte feliz—su idea suena tremendamente infantil, pero ¿Qué más da? Hay un... chance aquí de obtener lo que quiere, la razón por la que lleva observándolo tanto tiempo—. Como cuando llegaste con el pelo rojo... Que esa felicidad extravagante sea mía.

Jimin no dijo que si, tampoco que no, solo se quedó totalmente avergonzado. Gracias al entusiasmo y aunque las manos le sudaban a más no poder pudo acercarse y darle un beso en los labios.

Se puso manos a la obra. No puede soltar el hilo ahora que por fin lo agarra realmente. Sin preguntar a nadie, sin tomar ninguna precaución o nada. Simplemente tomó a Jimin y lo puso de secretario ¿Qué si le importaba su opinión? En este preciso instante no. Incluso aunque era obvio que quería negarse, no se lo permitió y fue a buscarlo como buen y demandante jefe que es.

Teniéndolo tan cerca es fácil ir a pasar rato con él. Hablar se va volviendo un poco más natural, ya no es una cuestión tan meramente platónica por su parte. Se toma la confianza de hablar cosas que le daba una vergüenza terrible decirle a sus padres o a su hermano. Son más personales.

Le ha dado todo lo que piensa que necesita. Departamento, auto, incluso se ofreció a pagarle la academia de manejo para que pueda usarlo; mandó a hacer a Chimmy -el perro gordo que Jimin dibuja-, para que hiciera Match con Cooky. Lo lleva con él a reuniones y a veces Jimin funciona de traductor en el sentido de que puede decirle a él lo que piensa y no a los demás.

Tenerlo de secretario es genial a pesar del estrés que parece generarle a Jimin que no quiere arruinarlo por torpeza.

No ha habido acercamientos muy íntimos o directos, principalmente por la timidez mutua. Jungkook no entendía porque Jimin se cortaba tanto ¿Por qué simplemente no 'pide? ¿Por qué se avergüenza? Le daría lo que quisiera con tal de este feliz y junto a él, por complacerlo ¡Y Jimin no se deja!

Sea como sea. Viaje a Estados Unidos, momento de libertad y desatarse totalmente en su humilde opinión. Una vez en el país donde creció podría ver si es tema de vergüenza o si realmente lo incomoda su presencia. Podría decirse que fue bien desde antes de siquiera llegar al avión...

Estuvieron en al primera nevada del año.

No es supersticioso, pero crea tanta ilusión vivir esto con Jimin y que él lo disfrute de igual modo. Fue un lindo detalle que tendría marcado en su agenda por siempre. Una vez en América no se aguantó a tomarlo de la mano en pleno aeropuerto. Muchos desde que Jimin bajó del avión se lo quedan viendo.

Jimin es lindo, es normal que esto ocurra y hacerlo consiente de que es así le causa satisfacción. Sea del modo en que sea... Estar fuera de Corea les hizo bien desde el primer segundo. Jimin estaba cambiando a una forma mucho más relajada y descarada, más natural en él según Jungkook.

Darse besos, sentarse cerca, toquetearse de forma un poco fuera de lugar por estar en público y demás. Jimin se daba la tarea de iniciar con esto, ya que la timidez no le permitía hacerlo en su totalidad. Trabajo, festejar navidad y año nuevo siendo ambos una pareja sin habérselo pedido en teoría es... Refrescante.

Se siente feliz... Realmente feliz...

Y sus padres lo hicieron notar cuando en enero fueron a visitarlos. Su madre estaba a nada de ir a regañarlo por no presentarle al niño que tantas fotos sube fotos con él.

—Jimin-ssi, ellos son mis padres: Jeon Dak-Ho y Jeon Sun-Hee—Jimin se balanceo un poco sobre sus talones, inflando las mejillas. Estando rubio, con un suéter blanco al igual que el pantalón y la cara un poco roja por el frío daba un aspecto de cachorro nervioso—. Y mi hermano mayor, Jeon Jung-Hee... Él es mi novio Park Ji-min.

—Es un placer conocerlos. —hace una ligera reverencia antes de reír avergonzado.

—Oh, pero... si es adorable. —su madre tenía esa cara de estar frente a un perrito al que le gustaría agarrar y llevárselo. Jimin se llevó una mano a la cara, riendo con la misma pena.

—No es justo que hasta Noona me avergüence.

— ¡Noona! Necesito ir a corea, hace mucho que no me llamaban así—se acerca mucho—. Eres adorable ¿Qué hacías antes? ¿Eras modelo en Corea? —Jimin parpadeó repetidamente ¿Por qué sacaba esa conclusión tan particular? Jungkook permanecía un paso atrás de él, sumisamente quieto y callado.

—E-era contador-

— ¡¿Contador!? —preguntaron los tres al mismo tiempo sin entender.

—S-si... de hecho, así en teoría Kookie y yo nos conocimos... o él a mi...

— ¿Enserio? —su padre lo miró un momento, Jungkook se encogió levemente—. ¿Cómo?

—La verdad no sé. Jungkook me daba unos enormes ramos de flores por cada vez que me pintaba el cabello. Era adorable, porque no sabía que era él—empieza a contar animado, no se lo ha contado a nadie porque literalmente no tiene a quién. Solo tiene a Jungkook—. Luego me daba bombones... guarde todas las notas que me dejaba, luego lo veía rondando la oficina, me daba pánico que fuese a despedirme o algo por romper el reglamento de la empresa.

—Entonces cómo se supone que te diste cuenta de que era este miedoso, esa parte la quiero saber. —menciona el hermano mayor de Jungkook, este golpeó el interior de su mejilla con la lengua, molesto por el comentario de su hermano.

—Una vez lo vi tras un pilar observándome; se iba corriendo apenas se daba cuenta de que lo noté-

—Jimin-ssi—gimotea colorado y jalándole la manga.

—Y por último estaba en mi oficina con un ramo. Creyó que llegaría más tarde... Casi se desmaya, estaba tan pálido. Y como es tan alto, fuerte, se me hizo muy tierno—le acaricia la nuca a Jungkook que había empezado a comer los pequeños dulces en el plato, nervioso y con los mofletes inflados—. Luego me ofrecía demasiadas cosas-

—Jungkook te vas a ahogar. —susurra Sunhee a Jungkook sin mucha atención, quería escuchar más del acercamiento de Jungkook a Jimin. Con lo cobarde de su pequeño retoño tenía una curiosidad tremenda a cómo consiguió novio apenas se fue a Corea.

—Y me daba tanta pena aceptar lo que me daba; también pedirle nada... Incluso ahora me da demasiada pena que lo haga—se tapa la cara con una mano mientras se ríe—. Somos novios, no es mi banco así que... Uh~ Jungkookie ya no puedes con más, calmate. —se recuesta de el carcajeando.

—Jommon-ssu

Jimin estaba ya en el suelo muriéndose de risa, Jungkook se quedó con los mofletes inflados de tantos dulces. Los padres de Jungkook se vieron entre ellos. En tanto Junghee había tomado una foto a la cara de su hermano y se reía al mismo tiempo que Jimin.

Es obvio que Jungkook quería esconderse en algún lado para no pasar mayor ridículo -o lo que él siente como un ridículo-, pero se quedó ahí hasta que se rió y bajó la cabeza, tragó. Se rasca el cuello y mira a Jimin con un cariño que no había demostrado con nadie. Sin mencionar que es obvia la comodidad que siente estando junto a él.

—Jungkook siempre a sido un cobarde de primera, que no te extrañe que actuara así—asegura Junghee apoyando el codo en su rodilla—. Nunca tuvo novia- Novio, nunca hubiera tenido novia—tose para corregirse—. Y para todos era realmente un logro sacarle una palabra de la boca o que te mirara a la cara.

—Igual es muy tierno, me encanta—se levanta de un saltó para caer sobre Jungkook y darle un beso en la mejilla—. Prometí ser el descarado de esta relación, así estará más cómodo.

—Gracias por aparecer, creí que iba a tener a un hermano virgen toda la vida. —expresa dramático. Jungkook repitió su conocido gesto antes de tomar a Jimin para que acabara sentado en su regazo.

—Tarde o temprano iba a encontrar a alguien—asegura confiado—. Kookie es demasiado tierno como para no tener a nadie con él. Si no soy yo, quizá encuentre alguien mejor.

A estas alturas, Jimin se tenía más que ganada a la familia de Jungkook; básicamente lo adoraban aunque Jimin no se daba cuenta de que pasaba o como llegaba a causar este efecto en ellos. Como si los Jeon tuvieran en su espíritu sentirse atraídos hacia Park Jimin. Todo siguió con un buen rumbo, Algún que otro asunto porque para ser francos... De no tener momentos malos y perdurar, no se tiene la certeza de una relación.

Esto ocurrió más que todo en la realización del disco y debut de Jimin. Los bajones que tenía el rubio eran tremendos y las iras que tomaba Jungkook también eran asunto de temer. Lo bonito es que llegaban a acuerdos, formas y demás resoluciones para apaciguar la situación. Todo por no querer permanecer tiempo enojados uno con el otro o sin la compañía que se brindan.

Con el éxito del debut, los próximos planes y temiendo una próxima venida a un momento oscurísimo y peligroso... Creyó que solo existía una manera de que Jimin pudiera tomar un poco más de confianza. Eso es lo que se la quito en primer lugar: hablar de nuevo con esos amigos que lo "traicionaron" en su adolescencia.

La idea no lo fascina porque sabiendo que Suga -o Min Yoon-gi-, fue como el primer amor de Jimin no ayuda a que le tenga buena estima, escuchando su música -aunque genial-, tampoco ayuda a que mejore la impresión. Lo cree alguien muy frío, poco atento y sencillamente insufrible.

Sin embargo, Jimin necesita saber qué fue lo que pasó, a ver si ellos aun lo recuerdan o un algo que dé pie a un perdón, superación u olvido. Se necesita para crecer y desde muy el fondo opina que eso es lo que falta para que Jimin salga del bache tan profundo en el que se siente metido.

Supo que a Jimin no le fascinaría el asunto, pero hay que tratar. Por algo lo llevó con los ojos cerrados. Se divirtió un poco de ver a su peli-azul pareja casi chocando con los muebles y paredes del lugar. Hizo un gesto de silencio a las cuatro personas dentro de aquel salón de práctica. Jimin chocó con el más alto, Namjoon.

Como buena persona que sabe que la cagó al segundo de ver lo ocurrido se dio a la fuga y empezó a contar las líneas de las paredes. Escucha algunos reclamos, sollozos, ligeras risas, nada muy espectacular y espera que no sea muy grave lo que ocurre ahí dentro. Jimin salió al menos veinte minutos después y le dio un empujón antes de seguir su camino.

Obviamente lo siguió como un cachorro arrepentido, rabo entre las patas y exudando temor. Apenas lo pudo detener.

— ¿para qué hiciste esto? —pregunta con voz pastosa y enfadada.

—Creí que Jimin-ssi necesitaría volver a verlos... Para que ya no le afectara. —dice en un murmullito casi asustado de haberlo arruinado de verdad. Solo quería ayudar. No arruinarlo. Lo abrazó con cierto temor. Jimin suspiró resignado.

—Vámonos ¿sí? No quiero estar aquí.

—Está bien~—ronronea dándole vueltas. Había escuchado más pasos y no se equivocó, uno de los amigos de Jimin vino por él.

Suga.

Se ve bastante confundido por la forma en que lo está abrazando. Dado que no es alguien malicioso ni cínico se limitó a simplemente soltó a Jimin y con cautela propia de estar en corea salieron del edificio. Al hacerlo los pequeños copos de nieve le cortaron totalmente la onda.

¿¡LA PRIMERA NEVADA ES HOY!?

—Se me olvidó que... Ya el año está acabando. —murmura Jimin estirando la mano para que un pequeño copo aterrizara en ella.

—Los dos estuvimos un poco absorbidos. —excusa con gentileza y viendo a otro lado, Jimin apretó su mano.

—Sí... Y aun así seguimos pegados—ríe, Jungkook cabecea pensativo ¿Por qué justamente hoy? —. ¿Qué pasa?

—También olvide la fecha de hoy; pensé que mañana sería la primera nevada—admite decepcionado—. Es la primera vez que pasó la primera nevada con alguien... También de segunda ocasión. —relata en voz baja.

—Yo ta-

—Y... yo... qui-quisiera decir que...—trata de no tartamudear, pero la lengua se le traba muchísimo—. Me gustaría que... compartiéramos muchas... nevadas así... otro año como este...

—No veo porque no. Vamos, no debes asustarte tanto Kookie, no pienso dejarte o algo así. Aunque si me molesta mucho, pudiste haberme preguntado si quería o no. —aunque Jimin intenta sacarle una sonrisa de calma, no puede tranquilizarse, no cuando...

—si te digo que... quisiera que fuera hasta la muerte ¿lo aceptarías?

Tenía la expectativa de pedirlo con un poco más de... escenario, con una voz que no pareciera que va a llorar de angustia en cualquier momento ¿Esto no es para nada lo que esperaba! Pero venga, se prometió a si mismo hacerlo cuando empezara a nevar y según los pronósticos lo haría por la noche, no por la mañana. Pudo haber tenido salvación si hubiese sido hoy por la puta noche.

Jimin callado solo aumentaba su pobre pulso cardiaco y posibilidad de un ataque cardiaco. De repente se formó una sonrisita en la boca de Jimin ¿Esto es bueno o malo? Los ojos se le aguaron ¿¡Bueno o malo!?

— ¡No pongas esa cara de tragedia con algo así, Kookie!

— ¿En-entonces? —no es una respuesta, eso se lo puede decir cualquiera. Hay solo dos alternativas en este instante y Jimin no dice ninguna de ellas. Lo vio tomar el anillo de su temblorosisisima mano y ponérselo.

—Me luce bastante bien ¿no?

Bien pudo haberlo lastimado por la manera en que lo agarró, pero en cierta manera ¿Cómo culparlo? Este posiblemente sea el momento de mayor euforia que Jimin haya causado en su vida aparte de haber aparecido en su vida como un brillante punto tornasol. Pudo ver de reojo con sus ojos aguados que Suga está viéndolos desde la entrada de la empresa.

Parece herido... arrepentido.

No le importa.

Jimin es su prometido ahora, próximo esposo... Mientras Jimin lo ve como su serendipia, Jungkook lo ve como su euforia.

...

—Hermano, te adoro, pero no te atrevas a acobardarte en pleno momento ¿puedes?

Jungkook se miró en el espejo. El traje le sienta bastante bien y hacer alguna que otra mueca ahí por jugar. Un año de preparación fue la cosa más agotadora de la maldita vida. Sin mencionar que la vida de su pareja estaba más atareada con tema de tener conciertos, grabar más canciones; tratar de ignorar malas opiniones surgidas de su anunciado compromiso con un hombre.

Etcétera, etcétera y etcétera...

Aun con todo Jimin pudo escoger el traje que llevaría, decoraciones y detalles del estilo, aunque la mayor parte fue ocupación de Jungkook. También tenía experiencia en el tema o algo parecido. El punto es que esto llevó todo un año de sus vidas que aunque patas arriba tenían su orden tan particular.

Como el hecho de que Namjoon, Jin, Hoseok, Taehyung y Yoongi están invitados y Namjoon es el padrino que Jimin eligió. El resentimiento no pudo estar por mucho, Jimin era demasiado apegado a la gente como para permitirse una separación por algo que ya pasó ahec año. Que si se empezó con un trato un poco frío si, no obstante, mejoró y volvió a un punto similar al que se quedó en la secundaria.

No igual, posiblemente nunca llegaran a ser igual.

Jungkook no se sentía para nada cómodo con el hecho de invitar a Yoongi; no sabiendo todo lo que está haciendo por y con Jimin. Su compañía y la de ellos tiene una asociación por temas de distribución en Corea, así que esto permitía mayor conexión que el rapero aprovecha. Compone y escribe canciones y se las da a Jimin.

La gran mayoría las canta, algunas otras si las tiene que rechazar por no tener idea de como llevarlo. El problema es que esa relación de compositor-cantante brinda una oportunidad que a Jungkook le molesta demasiado. Sobre todo porque es muy obvio como Yoongi quisiera estar con Jimin.

Como si en el pasado, hubiera querido decir un o no dejarlo solo cuando todos se enteraron.

— ¿Qué han hablado de hijos? Haneul está demasiado ansiosa con el tema de que nuestros hijos tengan primos. —Jungkook infló un poco los mofletes ¿hijos? Jimin y él no han hablado del tema.

Tampoco les interesa mucho ahora para ser sinceros ¿para qué? Si, dos años de relación, pero ya tienen un perro ¿para que complicarse la vida con un niño? Ya a esperar un año más a ver si el tema surge. De momento...

—Nada, no tenemos planes de eso ahora.

— ¿Y qué piensas? Adoptar, vientre en alquiler; hijo tuyo, hijo suyo...—Jungkook se removió incómodo—. Mamá también quisiera nietos de tu parte ¿sabes?

—No voy a complacer a mamá pronto... ni siquiera sé si lo haré. Es algo irrelevante de momento.

—Yo solo digo.

—Umm...

Que fastidio de veras ¿Qué necesidad hay de todo eso? Que si bien a su familia le ha gustado como han ido las cosas, no significa que lo haga por ellos. Si Jimin decía que no quería hijos y él tampoco quería se quedaría el asunto así. Sin importar cuánto vaya a insistirle nadie.

Llegar donde están todos esperando incluido Jimin lo llenó de ansiedad. Ambos llevan traje blanco, la única diferencia es que Jungkook lleva corbata negra y Jimin no; una corona de flores azules en la cabeza y la típica sombra en los ojos. No se queja, le encanta.

Aunque el evento es muy pomposo porque hay invitados por millón -de la familia de Jungkook, Jimin no pudo convencer a sus padres de asistir-, y para cuando por fin firmaron el documento que los declara como matrimonio hubo una exclamación tremenda... De Hoseok y Taehyung. El resto hizo la exclamación normal, pero ellos no, ellos hicieron semejante estruendo que les sacó risas. Nunca puede faltar el grupo de amigos con un tornillo ido que no los permite seguir la corriente de finura.

No se va a quejar, son divertidos.

En el banquete Jungkook no puede estar más incómodo. Hay demasiada gente buscándole conversación, mirándolo... No suelta a Jimin de ningún modo, de otro modo iba a morirse de terror en este momento. Jimin solo se dejaba llevar con esto y respondía en la medida de los posible los bombardeos de cuestionamiento por parte de los invitados.

No conoce ni a la mitad, debió suponerlo cuando Sunhee apareció de repente avisando que ella mandaría las invitación. Admite haberse sentido incómodo de que la familia de Jungkook llevara tan a pecho la boda. Hubiera preferido algo un poco más... Intimo. Ya que más.

Sin mencionar que tuvieron a paparazzi escondidos en sitios muy específicos para espiar el evento, ya seguridad los echó, pero seguramente apenas activara el wifi de su celular iban a caerle mil quinientas notificaciones de fotos de su boda. Que dolor ser Idol...

— ¿Enserio? ¿Un ramo? —pregunta divertidísimo, es enorme, más grande que él y todo. Jungkook se rió arrugando la nariz.

—Debía darte algún regalo de bodas ¿no? Nada mejor que volver a la tradición. Además, gracias a esto empezó ¿no? —para muchos fue impactante que Jungkook hablara... "tanto". Jimin tomó los muñecos de felpa del ramo. Chimmy y Cooky con trajecitos de novio. Algunas veces Jungkook tenía unas ocurrencias.

—Es gracioso que lo menciones porque yo también estuve pensando en un regalo de bodas y me acorde de una nota tuya...—Jimin hizo unos gestos hacia una mesa en específico. Namjoon lo notó.

—Jin. —Namjoon lo codeó, Jin dejó el plato con lo que se estaba comiendo y corrió a tomar la guitarra que tenía alguien de la banda.

—Y pensé que te gustaría.

Ambos tomaron asiento cerca de Jin y hubo cierto silencio. Jimin se aclaró la garganta, se relame los labios y le asiente a Jin que empieza a tocar la guitarra.

Honja jujeo anja
Saeng-gagman keojyeoga
Eonjebuteo neon nal apeuge haessdeonga
Neo jochado moleujanha

Hizo una mueca. No sabe que canción es esa. Está seguro que Jimin no la ha grabado porque él siempre se las da a oír o lo pide en el estudio para grabar ¿es nueva? ¿Por qué no sabía de ella?

Neodo apeujanha 'cause you're mine
I just want to blow your mind
Ileohge neon tto meol-eojyeo man ganeunde
Amuleohji anh-eunde
Geuleohge malhaneunde
Sasil-eun naega geuge aninga bwa

Luce muy relajado a diferencia de otras veces que está más nervioso, supone que no habrán notas muy altas. Es lo que le preocupa por lo regular. El rasgar de la guitarra sonaba muy bien con su voz ligeramente arrastrada.

I want you to be your light, baby
You should be your light
Deoneun apeuji anhge
Nega useul su issge
I want you to be your night, baby
You could be your night
I bami neoege soljighal su issge

Jimin le agarró la mano y le dio un apretón.

Neodo apeujanha 'cause you're mine
I just want to blow your mind
Ileohge neon tto meol-eojyeo man ganeunde
Amuleohji anh-eunde
Geuleohge malhaneunde
Sasil-eun naega geuge aninga bwa

Ijen naege yagsoghae oh oh
Halue myeoch beonssig oh oh
Honjala neukkyeodo oh oh
Neol beolijineun ma oh oh
Oh oh oh oh yeogi jamkkan meomchwoseo
Saekki songalag geolgo
Ijen naege yagsoghae oh oh oh oh

Hubo muchos aplausos y Jimin le sonrió, Jungkook no pudo más que bajar un poco la mirada y moquear. La escribió él, fue lo primero que le vino a la cabeza. Jimin ha dejado muy claro que escribir se le hace un poco complicado, que no sabe exactamente cómo plasmar lo que siente y quiere.

—Kookie, quita la cara de tragedia—menciona dándole un beso en la mano—. La escribí para los dos ¿no te gusta?

—sí, es que...—moqueó de nuevo con la nariz poniéndosele roja—. E-es que...—se limitó a abrazarlo avergonzado.

Es que te amo demasiado

Aun sin decirlo, Jimin lo entendió y sonrió tembloroso abrazándolo del mismo modo. Una respuesta muda como las que suele dar cuando Jungkook pierde el habla.

Yo también te amo demasiado