No tengo absolutamente en nada en contra de los personajes que se retraten como "malos" en mi historia. Es simplemente mi forma de colocarlo. Mis historias siempre son bastante fuertes en cuanto a lo que ocurre.
Si no te gusta o aguantas la violencia; lenguaje obsceno; sexo no consensuado; muerte de personajes... Te recomiendo no leer esto y así evitarnos la molestia ¿vale? :3
Por lo demás, espero que les guste Es algo un poco extraño, pero bueh.
Solo intentamos vivir un cuento de hadas, que acabó convertido en pesadilla.
Odia los días tan excesivamente nevados. Ir a cualquier sitio es un problema y que ni se diga de ir por la vida como un malvavisco gigante con tantos abrigos puestos. Sopló aire a sus manos y las frotó. Sea como fuere, salir a la casi noche a buscar el dichoso anillo en la taberna no fue buena idea.
No lo encontró así que sus resultados fueron nulos.
Se le hacía extraño que su casa, su linda casita de madera casi en el bosque estuviera totalmente a oscuras. Apenas se acercó lo suficiente las lámparas se encendieron; las velas en su interior mostraban el fuego amarillento. Abrió la puerta aun teniendo el frío del exterior por culpa de la chimenea apagada.
— ¡Vas a lograr que nos resfriemos todos ¿Por qué no encendiste las luces?! —pregunta subiendo las escaleras. Dejó el abrigo tirado en algún lado hasta abrir la puerta de la habitación—. ¿Nam-Joon? ¿Estás aquí? —pregunta entrecerrando los ojos para intentar ver en la oscuridad tan profunda.
Un destello rojizo lo detuvo de todo movimiento. La luna siempre tan oportuna brillando cuando se le necesita. Acabó en cierto estupor por percatarse de donde provenía aquel brillo. El otro hombre está notoriamente alterado, ve en todas direcciones nervioso hasta que el recién llegado se recompone lo suficiente:
—Qué hiciste...
—Y-yo lo siento... solo...
—Qué... ¿Qué es lo que...? —el vaho frío se le escapa por la boca, de entre los labios rellenos y rojizos por el frío—. ¡¿QUE MIERDA ES LO QUE HICISTE?!
—So-solo... Lo siento ¿sí? Tenía... Tenía que hacerlo... —balbucea moviéndose de manera torpe.
Perdió totalmente el juicio en ese diminuto instante ver aquella pequeña y tierna cuna de madera con sangre: Sangre que brota de su pequeña bebé de apenas ocho meses. Ve la piel blanca con manchas de carmín, el pechito quieto; ojos entreabiertos y hasta el cabello tiernamente amarillo ensuciándose. En la mano de Nam-Joon sigue aquella arma punzante responsable de que ahora el cuello de su bebé este degollado.
No supo exactamente qué fue lo que hizo, lo cierto es que la casa comenzó a incendiarse; el cuerpo de Kim Nam-Joon yacía tirado en el suelo como una cáscara vacía; el cadáver de su bebé aun en su cuna y él sentado en una roca fuera de la vivienda, observando cómo se consume por las llamas. Tararea distraído hasta que el alba llega y mira su reflejo en un cubo de agua congelada.
Tan radiante como cuando lo conoció; tan joven como cuando se enamoró de él; tan intacto como cuando decidió quedarse solo con él a pasar su vida y finalmente... Tan frágil como el día en que se vio a si mismo sabiendo que estaba esperando un bebé; temía tanto que por sus malas elecciones no naciera, estuviese mal o lo que sea.
Todo para terminar aquí. Exactamente igual o peor.
Cabello negro y liso como cada vez que hace esto. Sea como sea, no tenia de otra más que continuar como siempre... Fingir que nada paso, fingir que no le duele, pero sabe perfectamente que no es así. Lo supo al cavar el agujero donde enterró a su hija y también cuando observó con todo el rencor del mundo a Kim Nam-Joon. Se pregunta muy seriamente que pasó aun si no importa.
Ya lo mató, ya obtuvo todo lo que necesitaba de él. Solo por olvidar, debería sencillamente volver a sus andadas y desquitarse un poco con su próxima víctima. Tener un corazón, emociones, soñar con una familia... ¿En que estaba pensando? Eso no fue hecho para él, no teniendo tanto poder en sus manos y la juventud de su lado.
Llegó del momento de continuar siendo la belleza sin nombre. En algún tiempo llamado Park Jimin. Los únicos que lo saben, descansan bajo tierra o como una seca cáscara. Él mismo se ha encargado de ello. Todo sea por seguir viviendo joven y hermoso como sus principales armas de supervivencia. Nadie puede contra él.
Nadie puede contra la magia, por ende, con él tampoco.
Esto puede tomarse como empezar por el medio, ni siquiera el final. Por lo tanto vayamos al inicio de estos sucesos.
1.1 Burbuja
Desde muy niño tuvo problemas; no por culpa suya o de su familia, sino de la ubicación geográfica que ocupan. Están muy perdidos en el mapa, por ende son un pueblito de relativa pobreza a pesar de poderse sustentar por si mismos. No contaba con lujos extremos, pero estuvo bastante bien desde su perspectiva.
No tanto de su madre, aunque quien la culpa, teniendo menos comida por tanto niño en casa. Tener siete hijos es complicado.
Sea como fuere; para él resultaba realmente sencillo estar contento y andar por ahí así fuese en el pueblo o vagando en sus alrededores. En los pocos festivales que se hacían él veía a muchos bailar, le atraía mucho aquello y por eso se colaba en sus prácticas.
Al principio era un puto desastre, pero ¿quién no empieza así? Con el tiempo, doce años de edad, haber encantado a la coreógrafa y un festival próximo se vio con la oportunidad de estar en el lugar que lleva queriendo ocupar desde los cuatro años.
Lo hizo sin equivocarse y su madre junto a sus hermanos lo aplaudieron. A los trece años lo repitió en el mismo festival, contando con más gracia en sus movimientos así como mayor duración en la tarima. Afortunadamente pudo hacerse dos festivales ese años y ¡Oh sorpresa! Ahora sería quien abriría la presentación.
Todo iba bastante bien, empezó la música y... De repente un grito, luego otro, olor a quemado, gente corriendo de un lado a otro. Por inercia corrió con su mamá y ella a su vez los llevó a todos a casa. Escondidos y acurrucados en una habitación.
— ¿Son caballos? —pregunta su hermano mayor... o bueno, uno de los seis hermanos mayores.
—Se supone que no pueden vivir en un clima como este. —menciona otro.
—Hagan silencio. — ordenó su madre.
Estuvieron varios minutos simplemente escuchando el mismo bullicio. Un extraño momento de silencio llegó y saltó de su escondite pensando que ya todo estaba bien. Casi al instante la puerta de vivienda fue tumbada. Sus exclamaciones sorprendidas revelaron su ubicaciones y siendo el único que salió fue al primero que sacaron a fuerza de la casa.
Fue extraño para él ver a tantos soldados; muy raras vez veía alguno que se topaba con el pueblo de camino. Ahora están armados, tirando cadáveres en una pila y poniendo a los aun vivos de rodillas.
—No los mires, solo baja la cabeza, mantenla abajo... —indica su hermano mayor. La curiosidad mata al gato, alzó la mirada solo para ver que tanto ha pasado y...
Realmente...
—Este también es lindo.
—Es uno de los que bailaba.
— ¡Súbanlo con el resto!
— ¿¡QUÉ!? ¡NO, HEY! —empezó a patalear, en estos instantes se sentía una pulga por lo fácil que lo levantaron del suelo.
— ¡ES MI HIJO ¿QUE CREEN QUE HACEN?!
Se hizo un total alboroto donde de manera que aún no se explica acabo tirado en el piso y su madre frente a él. A decir verdad ni siquiera entendió bien lo que le dijo, escuchaba un pitido demasiado constante que lo impedía entender.
O siquiera escuchar lo que fueron las últimas palabras de su madre antes de que tres espadas le atravesaran el pecho. Él solo la vio sin hacer más nada, totalmente flojo y permitiendo que lo metieran en una carreta donde sería lo normal ver un animal y no niños y adolescentes.
A medida que se alejaban veía como asesinaban a sus hermanos y no encontraba una lógica para eso. No hicieron nada que ameritara la muerte. Están en el culo del mundo ¿¡Que mal hacen!?
En definitiva, no entiende y su mente solo atina a quedarse viendo a un punto muerto intentando asimilarlo. Al menos hasta que hubo un bache y el golpe a la cabeza lo sacó de aquel trance.
Los demás niños podían ser muy molestos, la gran mayoría iba llorando; otros gritan que quieren volver y así. Siempre ha sido un entusiasta empedernido; esta vez no puede ser la excepción y... ¡Puede ser útil ¿no?! Los ayudaría a estar mejor y con suerte podrían regresar.
— ¡Oh vamos! ¡Estaremos bien! —afirma con una sonrisa, se lo quedaron mirando como si fuera un bicho raro—. Si estamos vivos es por algo ¿no?
—Siempre tan positivo... —bufa alguien por ahí.
—solo digo que... Sí no nos ponemos así, estaremos bien. Puede que incluso podamos volver después. Hay que tener un poco de confianza ¿cierto? —ahora que se fija, es el más pequeño -en edad-, de ese grupo. Menuda desgracia ¿nunca puede ser el mayor?
—Eres un niño muy tonto.
Se le hizo curioso aquel pequeñito en una esquina. Tenía una cara muy tierna a pesar de la indiferencia. Ojos pequeños, cabello negro y labios finos. casi le parece que tiene cara de cachorrito. Sea como sea y quizá por molestar se sentó a su lado.
—Es-ta-re-mos bien~—afirma sonriendo y abrazándolo. El niño solo rodó los ojos.
—Asesinaron a tu madre y a tus hermanos. Ten la decencia de mostrarte dolido mínimo ¿no?
— Ellos disfrutaban mucho verme feliz y me decían que nadie debería verme llorar ¿Por qué hacerlo frente a esta gente? —se encoge de hombros, el niño parece realmente interesado por sus palabras—. Hay cosas que no se deben dejar ver.
— ¿Crees que es malo llorar?
—Frente a gente así sí. Hicieron eso para hacernos sufrir, es como darles lo que quieren—murmuró pensativo—. ¿Quién eres? no te recuerdo de la aldea y ahí conozco a todos.
—Min Yoon-gi.
—entonces Yoongi... ¡O Suga! Eres muy lindo. —afirmativo, está sacándolo de quicio y mientras más se distraiga más se aguanta las reales ganas de llorar. Aunque a pesar de todo... "Yoongi" es un poco extraño.
A pesar del enojo evidente, luce interesado.
...
Nunca había estado en un castillo y es... ¡MALDITAMENTE GENIAL! Enorme, guardias por doquier; estar guiado por sus pensamientos más infantiles como caballeros, reyes, etc, ayuda bastante a la situación y parecen una ola de entusiasmo para el resto.
Los guardias encuentran tan raro que los niños estén felices. Acaban de masacrar a su aldea frente a sus ojos y ese niño payaso está alegrándolos de manera imposible. Quedó frente a todos cuando los ordenaron detenerse y sus ojos seguían bailoteando por la enorme sala; ignora parcialmente al hombre en el trono.
—Este es el "tributo" de la aldea, su alteza.
—Podría estar mejor —resopla el hombre con inconformidad. se levantó de su sitio y se acercó al grupo de al menos treinta niños y niñas—. Sean bienvenidos; me alegra por fin tenerlos aquí.
— ¿Usted nos quería aquí? ¿Para qué? —vienen de un pueblucho ¿para que los quiere un rey?
—Debido a ciertos... asuntos, me he visto en la labor de traer a niños como ustedes. Tengo entendido que no contaban con las mejores condiciones de vida y me gustaría ser quien se los brinde—explica con una sonrisa extraña, No cree que sea del tipo sincero o bienaventurado—. Soy Kim Tae Hyung. Lo que han visto hasta ahora es parte de mi reino.
—si quería ayudar ¿Por qué mató a mis hermanos? ellos estarían muy felices de estar aquí. También mi madre o los demás en-
— ¿Tu nombre? —lo de hablar no fue su mejor idea, aparentemente había pasado desapercibido hasta ahora.
—Park Ji-min. Solo quisiera saber por-
—Porque no todos merecen la ayuda de un rey, por eso—responde con expresión escalofriante a su ver—. Así como no todos ustedes... Aunque tú tienes una cara muy bonita... —dijo sosteniendo la cara y viendo que no tuviera marca aparte de los pequeños rasguños y tierra.
—Eh... ¿Gracias? Usted también tiene una cara muy bonita. —balbucea elocuente.
—Así que... Jimin... Ya que cuentas con la fortuna de ser tan extrovertido y de buen ver, te explico. Algunos como él—señala a un niño y de inmediato uno de los guardias se acercó y clavó una lanza en el pecho de este—. No merecen mi ayuda. Tampoco ella... Ni él... o ellos.
Y seguía así, señalando a varios hasta dejar un reducido grupo. Aprieta ligeramente la ropa que tiene puesta, temblando de pies a cabeza con al impresión de que si se mueve siquiera iba a terminar igual que los cadáveres a su alrededor.
—Pensándolo mejor... —suspira con deje pensativo—. No vale tanto la pena. Se parecen tanto entre ellos. Ma-
— ¡NO! Ehh... —fue un impulso, quizá muy tonto—. Po-podemos simplemente volver a nuestro pueblo. Es-estaremos bien. —afirma con un intento de sonrisa. Taehyung se acercó a él y logró que tragara grueso.
—Me pareces muy gracioso, lo admito... ¡Bien! —le tendieron un cuchillo y lo puso en la mano del niño—. Te dejo vivir si tú los matas. Son solo cuatro personas. No será tan difícil.
— ¿Q-qué...?
—Si te rehúsas mis guardias lo matarán a todos y asunto resuelto. —resta importancia dándole la espalda, dispuesto a sentarse en su trono. No escuchó nada y antes de siquiera sentarse algo le rozó el cabello, al mirar se percató de que el cuchillo que acaba de entregar está clavado en el trono.
—Y-yo... L-lo siento, no quería... —fue un impulso nada más, uno de tantos y se dio cuenta muy tarde ¿Como es que ahora si le sale bien? Cuando quería ganar apuestas de tiro al blanco el dardo nunca daba en su sitio.
—Llévenlo a una alcoba—indica Tae viendo la sangre que gotea de su hélix por la pequeña cortada—. Ah, desháganse del resto.
— ¡NO! ¡YO NO QUERÍA...! ¡OIGA! ¡YA DÉJENME! —quisquilla intentando que lo suelte. se cansó y pudo apreciar muy a medias a Yoongi en uno de los pasillos superiores de la sala del trono ¿Como llegó hasta allí?
Entró en una pequeña crisis. No puede ser que esto esté pasando ¿Que rayos pasa con ese tipo? Cree que por cara bonita puede hacer lo que quiera y señor Don rey. Muy bien, cerebro, suficiente. Debe enfocarse... Podría saltar por la ventana, guindarse del árbol, bajar y salir corriendo o-
—Hay guardias bajo el árbol. No podrías huir por ahí—saltó en su sitio debido a Tae entrando a la habitación—. ¿Te gusta la habitación?
—Es linda, pero-
—Es bueno. Será tuya a partir de ahora. Pasarás muchísimo tiempo aquí—explica acercándose a paso calmado, antes de poder decir nada fue cogido del rostro con brusquedad—. Intentaste asesinarme, niñato, no es algo que piense olvidar. Honestamente, eres el único que realmente valía la pena de ese grupo y solo lograste parecerme más divertido... Aunque para ser franco, no me gusta tu cabello tan simplón. Se arreglará en la marcha
—Ma-marcha de-
La espalda pequeña impactó contra el suave colchón y se escucha como se rasga la ropa que lleva puesta. Su corazón empezó a alborotarse—Algunas veces... Las palabras sobran como en este momento, déjame demostrarte para que te deje vivir—. El susto lo hizo temblar por adelantado.
Hasta esa edad nunca nadie lo había tocado de ese modo y mucho menos lo había lastimado de ese modo. Por primera vez no hallaba modo de hacer la vista gorda a la situación; eso es extraño, por lo general y con todo puede y...
Ahora siente que no puede con nada... Ni siquiera lo que ya ha "ignorado"
—Tienes suerte de ser... un niño tan lindo. —lo escucha jadear.
¿Suerte? ¿Se supone que esto es suerte?
No tuvo la conciencia o energía suficiente para atender a aquel razonamiento, le está doliendo todo cuerpo, se siente sucio, pegostoso... Tan mal está, que cree haber visto a Yoongi en la habitación.
Llorar no se encuentra entre sus acciones regulares del día, sin embargo desde que tiene a Tae -modo en que debe llamar al Monarca para complacerlo-, mordiendo su nuca cada que se daba el gusto, está entre lo que más hecho por la noche. Es un hombre muy raro en su opinión -a pesar de que él no es un adolescente precisamente normal-, sonriente y de actitud torpe algunas veces tirando a bromista hasta cierto nivel. No pierde para nada esa esencia tan particular ni siquiera cuando se dedica a hacer eso que tanto odia por lo brusca de su manera. No es delicado en lo más mínimo.
Lo lastima de forma constante y es humillante.
Por otro lado y con la misma suerte de mierda están otros niños que conforman el harem del rey. Niños o niñas, no parece importarle mucho en lo que no sobrepasen los veinte años o estén por debajo de los diez. Aun con esas condiciones es actualmente el menor en aquel deprimente grupo que sabe lo malo que puede ser el llamado directo del rey. Sea como fuere, como suele hacer siempre que ve gente a su alrededor con la pesadumbre hundiendo sus hombros... decidió animarlos.
Quizá en eso se equivocó. Lo único que vino a su mente para dar un miserable momento de felicidad entre la depresión casi dramática que tienen sobre ellos decidió enseñarlos a bailar. Ya que a él le gustaba tanto quizá a ellos también; podían seguirle el paso de manera relativamente fácil y los guardias acababan más que sorprendidos por escuchar risas proviniendo de aquel espacio donde normalmente hay silencio. El problema vino es que al hacerlo se le escapó el poder cantar. Usualmente lo hace cuando no baila, una cosa compensa a la otra y... bueno...
A Taehyung no le gustó mucho el hecho de que escondiera ese par de talentos que, según él, le brindaban mayor belleza de la que tenía.
—No es bueno esconderle algo así a tu rey. Me tienes totalmente decepcionado. —menciona con cínica sonrisa.
— ¡GAAAH! ¡A-AAH...! DUELE. PO-PPR... ME DUELE—solloza, tiene las muñecas sumamente irritadas por el roce de la sogas y Tae introdujo un juguete de madera por su culo. Es algo muy duro para un área que resulta sensible de cualquier modo—. N-no lo haré de nuevo. Perdón, pe-perdón, por favor...
—Ummm... —se hizo el pensativo metiendo y sacando el objeto de la entrada sangrante del muchacho de trece, casi catorce años. Lo hace con rudeza, busca que le duela y lo logra con facilidad. La evidencia son los sollozos agónicos—. Es cierto que has sido un niño muy obediente hasta ahora. Muy bien, te lo perdonare.
Esas palabras le produjeron una gran tranquilidad a pesar de que el dolor persistía. Aunque el movimiento cesó, el monarca se acercó más portando una sonrisa totalmente libidinosa. Jimin creyó que simplemente iba a desatar sus manos, las movió para pedirlo— No-No, aún no he terminado de castigarte por lo que hiciste. Ya sabes que debes hacer para que te perdone, Chiminie—. Cerró un ojo por el pene frotándose contra su mejilla. Abrió la boca y pronto sintió un embistes que causó su dolor de quijada con prontitud. Su conciencia se escapa levemente para evitar pensar en el sabor, la sensación... respira por la nariz. Lo jala del cabello, como si le hiciera falta más acercamiento. Lo siente hasta la campanilla y bufa en el vello púbico para no olerlo.
—Guuumhg... ah... Ah... —una parte la tuvo que tragar; la otra acabó ensuciando su rostro.
—Luces tan tierno. Mi pequeño favorito —ronronea. Se supone que ahí terminaba, pero no tardó en sentirlo entre sus piernas frotando el miembro nuevamente erecto y húmedo—. Pensándolo mejor... Hay que darte una buena lección ¿no crees?
Algunos llegaron a sentir pena del grito que se escuchó por su parte. No es de sorprender considerando que Tae lo penetró con aquel juguete tan grueso en su interior.
Sin ánimo de chiste, estuvo incapaz de caminar por casi seis días. Eso lo dejó rozando una desesperación extraña que nunca había probado hasta ahora. No poder moverse y depender de su rey para todo fue un suplicio con todas las letras. A partir de ese momento también se implementaban ciertas reglas a su "favorito"; principalmente con respecto a su baile o canto.
Tenía terminantemente prohibido cantarle a alguien más y si iba a bailar, debía ser solo; frente a los demás cuando haya un guardia presente. El sentido o mínima libertad que tuviera se iba acortando al mismo tiempo que aquel abuso seguía y seguía. Al mal tiempo, buena cara, intentaba permanecer bien a pesar de todas las desgracias. Resultaba totalmente ingenuo de su parte. Así pasaron dos años de su vida, antes de darse cuenta tenía dieciséis y casi no se había dado cuenta.
Siendo una especie de concubino al que Tae exhibe no es extraño due tuviera una vida regularmente buena fuera del ámbito sexual. Ropa fina, comida exótica y deliciosa; donde pasear o hacer lo que se le antoje... Su plena adolescencia había llegado: tenía los labios gruesos a diferencia de muchos, las mejillas rellenas, el cabello rubio por pedido de su rey; sus ojos cafés siendo tiernamente achinados y con cuerpo atlético. Bastante actividad físicas ha tenido a lo largo del tiempo.
Sin embargo un día empezó a pasar algo que... Sencillamente no sabe cómo describir que sintió.
— Es tan linda—jala los mofletes de la niña de diez años en su regazo—. Casi más que tú, Jimin.
—Nadie más guapo que yo. —responde bromista. Tae exhaló una risita.
—Aun... Ya tienes dieciséis. Pronto te harás viejo y quien sabe que haré contigo. Tu serias mi nueva favorita, Jennie. —ella asintió por puro nervio. Jimin ya la había ayudado tras la primera vez y escuchó lo mucho que quiere irse.
Lo cierto es que el comentario lo dejó en un trance momentáneo ¿Cansarse? ¿Qué pasa cuando Taehyung se cansa? La duda lo estuvo taladrando la mente por demasiado tiempo. Un día en ese ensimismamiento se sorprendió de recibir un beso de otra chica, esta de veinte años y llamada Lalisa Monoban. Aquello aunque extraño lo repitieron alguna que otra vez y ella no se mantenía con las manos quietas... Lo cual fue totalmente contraproducente, pues cuando Taehyung los pescó y no pudieron disimular las ropas desarregladas...
—Considero inaudito que se atrevieran a traicionar mi confianza y amor de este modo. Tu tiempo expiró, Lalisa; te daré el beneficio de escoger por haber pasado tanto tiempo aquí—la chica apretó los labios, temiendo las opciones—. Puedes vivir y tomar tu retiro como las demás siendo servidoras de la guardia. Ya sabes, ellos también necesitan desahogarse—Jimin tamborileo los dedos y le negó discretamente con la cabeza. Eso es lo peor que se podía hacer—. O, aceptas la muerte por traición. Decide.
—Yo... No podría con el peso de mi culpa, mi rey. —baja la cabeza. Jimin suspiró aliviado por ello. Los guardias tenían la mala maña de usar a cada "acompañante" al mismo tiempo. Ha visto cadáveres en la basura tan violados que no sabe si tienen compasión así sea por un instante.
—Bien. Me gusta tu actitud... Ve y mátala Jimin—indica tendiendo un cuchillo y el rubio se echó atrás—. Si no lo haces pronto, tendré que ignorar su deseo y dejarla con mis guardias.
—Jimin, por favor—se apresuró a pedir. Él tomó la daga con mano temblorosa. Caminó lento hasta ella y con los ojos apretados lo insertó en su pecho, sacándole el aire—. Lo siento... —balbuceó antes de caer como peso muerto. Jimin soltó el cuchillo de inmediato, temblando por haber matado a una persona por... absolutamente nada.
¿Qué hay de malo en buscar un contacto cariñoso que no tienen?
— ¡Muy bien! Eres un niño obediente... cuando te conviene—acota con sonrisa desdeñosa—. ¡Guardias!
— ¿E-eh? —vio las ocho personas que lo rodean. Taehyung rió malicioso.
—Tú también me engañaste. Ya que Lalisa escogió la muerte tú debes atenerte al castigo que ella te imputó. Así que... Adelante.
— ¡NO! ¡SE LO SUPLICO, POR FAVOR...!
—Aprender a las malas es necesario. No pienses en lo que no va a ocurrir, solo rectifica y siente lo que pasará si me traicionada de nuevo.
Justo frente al trono y a otros soldados que custodian el lugar se hizo uso de su cuerpo en un modo tan inhumano que por fin se encontró su punto de quiebre. Llora, grita, sangra y se ahoga sin parar en aquella orgía donde no importa en lo más mínimo lo mucho que sufre: es el objetivo al fin y al cabo. Taehyung lo observa con una sensación semejante al deleite por el llanto perpetuo en su pequeño concubino rubio. La forma en que lo golpean, lo manejan y lo machan...
Es una buena manera de hacerlo ver que no es el mismo diablo. Es su mal menor
No supo cuánto tiempo transcurrió en eso. Le duele absolutamente todo hasta el punto de que no siente de la cintura para abajo. La cabeza le palpita y ni fuerzas para moverse tiene. Taehyung se detiene justo frente a él y lo ve desde arriba con sorna. La complacencia destella en los ojos achinados y por verlo acercar su mano empieza a chillar como un animal herido y asustado. Ladeó la cabeza con ternura.
—Estás todo asqueroso. No me quiero ni imaginar de cómo estarías si hubiese dejado venir a los veintisiete que se ofrecieron a esto. Tranquilo, escogí solo a los mayor tiempo han tenido entre las filas. Por lo tanto, más tiempo de abstinencia. Los complaciste tan bien que ahora me das un asco terrible.
Arrastrado de un lado a otro acabó por desmayarse mientras lo limpiaban tras retirar los despojos de ropa que aún tenía. En total, estuvo tres días entre la consciencia y la inconsciencia. Es como una pesadilla que jamás se termina; puede sentirlos tocando su cuerpo y haciendo lucir que Taehyung es el mayor Ángel del mundo. Al cuarto día permaneció un poco más de tiempo consciente afortunadamente a pesar de seguir embotado.
— ¿Dos semanas y media más de recuperación?
—Si su alteza. El joven-
—Que se recupere en seis días.
—Señor, no-
—Si no sana lo suficientemente rápido para satisfacer a su rey será enviado como prostituto para las tropas. —mueve la mano con desinterés.
—Pe-pero-
—Un incapaz de sanar pronto para verse bello no me sirve. Además... A ellos no les importa que tan linda sea la cara que llenaran de semen; solo que este y un culo que romper.
Aquello, de estar más compuesto, lo habría llevado a un histeria bastante importante. No quiere repetirlo. Tampoco que esa se vuelva su vida y morir por ello. No puede. Le da mucho miedo.
Si, es una vaina super rara, pero bueno, ahí vamos...
Subire capitulos los lunes y los viernes. No estoy segura de cuántas partes tendrá exactamente, pero quizá sean... Diez o doce.
Quiero repetir que no tengo absolutamente nada en contra de Taehyung o cualquier otro; todo tiene su razón de ser en esta vida y en esta historia. Si quieres entender eso solo... Wait al lunes xD
Espero que les haya gustado
bye -3-
P.D: Si, esto es un KookMin :v
