Cuando ya no pude más, me sumergí en la oscuridad
Los días pasaban y quizá por la sugestión no sanaba en una marcha normal. Jennie le hace mucha compañía y le cuenta que ahora sin él es la favorita.
Aun con la rareza que pueda conferir pensarlo si quiera, tiene la impresión de que lentamente se alegra de eso. Parece que empieza a acostumbrarse y con calma a querer ser una consentida como Jimin lo ha sido por tres años casi cuatro. No le sorprende, ni lo molesta; al fin y al cabo el humano busca el modo de estar cómodo en sus condiciones. Así sea por resignación.
Faltaba un día para cumplir el plazo y apenas puede mantenerse de pie; que ni le hablen de tener sexo; Le duele el área abdominal como si aun estuviera lleno a rabiar de semen. Lo único que se le ocurre que puede hacer es ir a pedir más tiempo y fingir estar bien. Con mucha suerte Taehyung iba a tener un mínimo de compasión, incluso solo pida que lo haga con la boca. Si vaciaba su mente de todo pensamiento no sería tan malo de aguantar... Ni se iría vomito.
Posiblemente.
Arrastrando los pies y luchando por mantenerse consciente avanza por los pasillos con dirección a la habitación de Taehyung con la mala suerte de cruzarse un guardia de los que dejaron así su cuerpo. Se pegó a la pared a nada de llorar por el mero acercamiento del burlesco tipo con ojos libidinosos.
—Mira cómo me dejaron las manos por lo que hicimos—muy apenas vislumbró que están totalmente quemadas—. Pronto no habrá castigo por tocarte, zorra. —gimió como un perro asustado al momento en que el hombre acarició su mejilla.
—C-con permiso. —la adrenalina en su sistema le permitió correr un poco para alejarse lo suficiente. Vomitó en una maceta, pero es lo de menos.
Miro su rostro tan desmejorado e incluso golpeado. Tiene el labio roto y una herida tan fea en la frente que posiblemente solo pudiera disimular con su fleco. Luce enfermo, no sabe si las ondas de agua hacen que esté un poco más gordo también o es solo idea suya ¿Que hace ahora? Se supone que solo puede estar ahí porque a Taehyung le parece hermoso.
Si es lo contrario... ¿Qué? No quiere que pase de nuevo. Se encaminó a toda prisa a la habitación del caprichoso Rey. Entreabrió la puerta de la habitación de Taehyung y escucha los suaves murmullos en su interior.
— ¿Matarás a Jimin?
—Umm... No.
— ¿Por qué? —replica Jennie exasperada.
—Prefiero dárselo a los soldados. Hay que ceder algunas veces para mantenerlos bien complacidos. —explica sin mucho interés.
—Jimin ya es muy feo; sus labios son muy gordos, tiene ojeras como mapache y está gordo ¿Por qué lo iban a querer? Solo mátalo ¿Sí? —pide lo más coqueta que le sale. Jimin recuesta la cabeza de la pared a un lado de la puerta.
—Si. Ya no es para nada atractivo para mí; pero hay que darles oportunidad de usarlo lo usado—Jennie miró a los lados como a nada de hacer un berrinche lleno de frustración ¡Quiere evitar que repitan aquello! ¡Y Taehyung solo va subiendo de mal a peor y así! —. Siendo tu no me preocuparía. Esto te deja como mi favorita. —menciona antes de besarla.
Soltó un vestigio de risa irónica. Supone que esto es lo que pasa cuando lo aburría. No pensaba obedecer la siguiente orden que reciba. Prefería incluso... incluso... Un sollozo se le escapó al instante, no quiere morir. Hay muchas cosas que quiere hacer, incluso desde antes de que esto empezara.
Quería viajar a muchos lugares, conocer gente, bailar, cantar... ¡De todo! ¡No es justo! Quiere vivir... No quiere acabar del mismo modo que su familia, acabar tan patético y miserable como otros que han cansado al monarca. Por cosas que ni él entiende, acabó tocando ese mismo collar que todos sus hermanos llevaban. Su madre se lo dio cuando tenía seis años.
Asemejaban una especie de pequeña gota metálica aparentemente hueca. Sentado en un rincón de la pequeña capilla del jardín lo agito hasta quitar una parte. Un líquido se derramó en su mano. Lo olió y tiró el collar apenas entendió lo que era.
— ¿Mamá quería que lo tomara? —se pregunta vagamente, su piel empezó a ponerse roja, como una erupción—. Genial... Simplemente genial —quejumbra abrazándose las piernas—. Naegeseo tteona tteona tteonajwo. Naegeseo tteona tteonajwo... Mworado nareul nareul guhaejwo... Nareul guhaejwo...
—Creí que no llorabas. —miró arriba.
— ¿Yoongi...? —es escalofriante, pero se ve exactamente igual a como lo recuerda. Pequeño, infantil, como de nueve o diez años... ¿¡Por qué!? VAN TRES AÑOS. El niño permaneció igual de indiferente a pesar de la interrogante del otro. Notando que no respondería a su comentario sarcástico.
—Te ves fatal... No peor que nunca, pero si horrible.
— ¿Cómo es que...?
—Creí que no llorabas. Eso me dijiste.
—Estoy aquí solo. —se seca la cara con la manga holgada de lo que lleva puesto.
— ¿Enserio? Te he visto llorar mucho con él. Lo dejas ver lo que quiere; como te destruye y no haces nada por impedirlo. Tampoco puedes, eres tan patético y miserable como tu familia hace unos años. No me extraña que a estas alturas, estés tan desesperado. —movió los labios como pensando en cómo replicar sin pensar en algo. Tiene la cabeza en blanco.
— ¿Qué quieres? Tengo años sin verte y... Ni siquiera entiendo si eres real. No es posible que seas un niño aún.
—Soy real—bufa—. Me da curiosidad... ¿Tanto quieres vivir? Puedes huir, aunque posiblemente te encuentre igual y acabe enviándote a ser un juguete sexual. Posiblemente nadie te acoja por lo mismo... Es como haber caído en calidad. De poco a nada y los que son como Taehyung, los únicos capaces de ayudarte; tienen el mismo gusto. Algo que no puedes cambiar. No volverás a tener doce-
—Tenía trece.
—años y mucho menos tan hermoso como te elogiaba. Diría que ya no tienes absolutamente nada que ofrecer aparte de carne—se encoge de hombros—. Así que me da curiosidad saber si tantas ganas de vivir tienes. O una vida decente.
—Yo... Yo...
Entró en un rumbo mental que no se imaginó antes. Le duele, quisiera acabarlo de una maldita vez y al menos devolver una ínfima parte de lo que sufrió. De lo que sus amigos en ese harem también sufrieron; su familia... Nada de esto es justo y quiere forzar a que lo sea. Yoongi sonrió para extrañeza de Jimin, quién solo abrió ligeramente la boca.
—Quisiera... quisiera... —gimotea bajando la mirada—. Volver ser bonito, tener trece de nuevo... quiero que me devuelva lo que me quitó y sea justo para los demás cuando lo hago. Ellos también lo van a aburrir y no-
— ¿Tanto te importa como luces...? No creí que fueses tan superficial.
— ¡No lo sé! ¡Solo sé que necesito serlo! —enfatiza ofuscado—. Si no tienes belleza no eres nada; te usan y te matan. No quiero morir... Necesito ser joven, ser hermoso y que aun así sea tal mi capacidad que no puedan hacerme daño. —nunca queda de más soñar en voz alta. Afortunadamente, eso no se prohíbe. Yoongi emitió una risa de lo más cantarina.
—Así que hermoso, joven... tener lo que te quitó—hace recuento—. Eres muy peculiar y me pregunto qué pasará...
— ¿Ah?
—Dime. Si te ofrecieran todo eso e incluso más con un pequeño contrapeso ¿Lo aceptarías?
Asumía que era una de esas preguntas capciosas o como sean. Asintió con la cabeza; obviamente aceptarían, pero no hay modo de poner algo así en la vida real. Menos en su vida que está a poco de volverse una rotunda mierda. Hablar con Yoongi para desahogarse fue bastante práctico. Este le tendió la mano y la sensación de que no debe pararse, sino ignorar aquella proposición de inmediato a pesar de ser básica. Estuvo a poco de seguir así sea una genuina y silenciosa estupidez.
—No te has dado cuenta, pero estás sangrando—menciona aun tendiendo su mano—. Y varios guardias vienen para acá. Es posible si no es que seguro de que te harán algo. Estás lejos, solo, el rey no te tiene bajo su amparo... Nada les impide dejarte aquí a morir por tu mal estado.
—Iré al laberinto del jardín. —fue el primer impulso. Yoongi luce molesto, espera que tome su mano, el asunto es que Jimin sigue teniendo la impresión de que no debe hacerlo.
— ¡HEY TU! ¡ZORRA! —Saltó en su lugar. Yoongi ya no estaba y por el contrario a la soledad, está totalmente rodeado.
Pidió que lo dejaran, gritó, pataleó; lloró e incluso creyó ver a Tae en un balcón muy consciente de lo que está pasando. Eran cuatro personas y aun así se sintió que fueran más. Tiene la comisura de los labios rota por lo mucho que forzaron a abrir, el ojo morado e hinchado por haberlos mordido. Siente que no puede cerrar las piernas aun si pudiera moverlas mínimamente. Como si estuviera inhumanamente abierto o así lo dejaron. Debían rondar las cuatro de la madrugada cuando empezó a arrastrarse de ahí así fuese haciéndose más daño. Todo sea por irse, por alejarse...
De nuevo tiene la cabeza nublada. Quiere que sea como antes, ser intocable; tan bello y deseado que lo protejan de esto y que no se sientan merecedores ni de mirarlo; volver a ser... Él. Ahora no es nada, solo un cuerpo sucio y maltratado a nada de morir de la forma lamentable.
— Te dije que llegarían. Ahora me das muchísimo asco y pena—admite Yoongi acuclillado frente a él. Alzó muy a duras penas la mirada—. Sé lo que quieres; sé que vendrán a buscarte para llevar a sanarte en una habitación cercana al pabellón de guardias... Esto se va a repetir día a día hasta que de verdad te maten. —le acaricia la cabeza, Jimin entró en vómito de repente. Daba un aspecto mucho peor de ser posible.
—No... quiero... —Apenas sonó. Si voz fue casi nula. Tenía aún esa sospecha de Yoongi cuando este tendió su mano.
Lo rechazaría de nuevo. No obstante... ¿Por qué? Ni siquiera va a pasar algo aun cuando siente que sí. Una parte dice que no y otra que sí por puro temor y deseo de escapar de este sufrimiento continuo. Un espectro de venganza justiciera que brota y lo impulsa a tomar la mano del infante que sonríe ampliamente.
—Sangras tanto que siempre acabo viniendo por ti. Eres alguien muy raro, pero... Yo te cuidaré. —besó su mano, resultaba ligeramente cómico que lo dijera con tanto desinterés tirando a fastidio; lo peor es que lo dice enserio y con gusto.
De por sí, se sentía mal. Ahora es algo que no puede describir. Al mismo tiempo lo ve, ya no luce como un niño, sino como un hombre de no mucha estatura con cabello en un tono fucsia muy particular. No sabe exactamente qué es lo que pasa, pero es como si la tierra se lo está tragando y lo aunque súplica con la mirada que lo ayude, Yoongi se lo queda viendo. Lo coge del rostro.
—La luz más brillante nacida de la oscuridad más sufrida. —algo se atraganta en su boca, como si el estuviera haciéndolo.
Y tras eso, no supo nada más.
Abrió los ojos con lentitud. Hay mucha claridad. Normal considerando que se quedó tirado en el jardín a nada de llegar al pomposo laberinto de setos. Se siente raro, como... Raro. No hay forma de llamarlo más que esa. Se percató de que tiene ropa, una especialmente bonita y no recuerda que estuviera en su amplio guardarropa. Otro detalle es que... Está tan bien físicamente hablando que es imposible. Era un despojo en el suelo hace apenas un "rato".
— ¿Fue un sueño...? —se pregunta viendo sus manos pequeñas por naturaleza. Tal vez si fue un sueño, uno demasiado vivido por desgracia. No quiere que ningún soldado esté a menos de cinco millas de él.
Al levantarse tropezó y cayó al suelo torpemente. Suspiró, vaya forma de empezar un día. Recostó la mejilla de la hierba y toco un pequeño capullo que pisó. Para su sorpresa este empezó a florecer tan rápido que incluso creció hasta su etapa más bella. Puso la mano entera en el pasto y al quitarla más flores comenzaron a surgir. Hizo una mueca de confusión.
—Eso no es normal...— conclusión obvia, casi tonta. Una vez en pie miró sus manos, chasqueó los dedos y una pequeña flama surgió— ¡EH! —sacudió la mano, el fuego había desaparecido. Su expresión emocionada y fascinada por eso. Lo volvió a hacer y ocurrió.
No sabe como pasa, solo que lo hace y ensimismado en ello solo siguió ahí. Unas sonrisas tontas le surgían debido a esto, casi jugando hasta que saltó en su sitio casi tropezando debido a pasos acercándose. El guardia que tenía toda la pinta de querer decir algún comentario soez... Se lo cayó, quedó viendo a Jimin con la boca entreabierta y pasmado.
—E-el rey solicita su presencia y... Por favor acompáñenme. —tenía la mirada sumisamente baja.
Se le hizo sumamente rara su actitud. Lo reconoce, no de anoche... o de su "Sueño", pero estuvo en la primera ocasión. Camina con cierto recelo y miedo; el soldado lo sigue cinco pasos por detrás y con semejante tranquilidad que no sabe qué le pasa. Por algún motivo, los demás soldados parecían repentinamente tranquilos cuando lo ven. Debe tener la cara hecha un cuadro si no se acercan de ningún modo... al menos hasta que fue necesario.
¿Qué rayos pasa con sus pies hoy? Uno de ellos evitó que besara el suelo.
— ¡NO ME TOQUES! —reclamó al instante haciéndose atrás.
—N-no yo... no era mi inten-
— ¿¡Como se atreve a tocar al Concubino del rey!? —incrimina y pronto se amontonan para acribillar al soldado que sigue intentando excusarse. Jimin no entiende absolutamente nada.
¿Qué pasa con ellos? Quizá esté soñando y por eso es tan retorcidamente perfecto. Con calma inusitada anduvo hasta la sala del trono con otro soldado escoltando. Reverenció a Taehyung y de inmediato pensó en dedicarse a excusarse, suplicar, hacer ver que está bien. Todo eso no salió del plano mental por una sencilla razón: Tae lo ve tan afectado que no parece él. Incluso lo preocupa porque sus cambios de humor son de todo menos bueno.
— ¿Su alteza...?
—Salgan todos de aquí. Ahora—ordena entre dientes. Apenada se pudo escuchar. Pronto quedaron solo ellos dos—. Eres... Eres tú ¿Cierto? Mi Jimin. —tembló ante las caricias en las mejillas rellenas que tiene.
—Pro-prometo que no lo volveré a traicionar. Tampoco iré con nadie más, solo no me envíe con la guar-
— ¿Con la guardia? ¿Por qué te enviaría con la guardia? —estuvo a poco de abrir la boca, pero no lo permitió—. Todos los que te tocaron serán enviados a ejecución por haber roto la regla de no acercarse a nadie de mi harem. Sobre todo tu, mi pequeño favorito.
Jimin no lo puede ver y mucho menos notarlo. Para Tae y tantos alrededor sin embargo es imposible no notarlo siempre que el muchacho permanezca en el rango se visión. Está sencillamente... Radiante, incomparable con nadie más. Su cabello se veía sedoso y sano con unos rizos traviesos; los labios rellenos en tono rosa; su rostro siempre tierno de ojos achinados y mejillas grandes. Parecía que su piel se hubiese vuelto preciosa y carente de cualquier irregularidad.
Está mortalmente atraído a él. A su belleza inmaculada.
Lo ve perfecto, como si nunca antes lo hubiesen tocado y debe ser él quien lo haga para que no salga lastimado. Solo de su mano puede serlo y aun así no quiere; la idea lo repugna en buena medida al mismo tiempo que tiene ese tinte de pecado prohibido en el que estará muy feliz de arrastrarlo. Aunque por supuesto y antes que todo debe mimarlo. No puede arrastrarlo así como así a su cama únicamente. Eso se hace de noche cuando puede verlo brillar con su luz propia.
— ¿Quieres pasear? Dime lo que quieras hacer hoy. —expresa lleno de ansiedad.
Jimin simplemente decía lo primero que venía a su cabeza. Taehyung está asquerosamente extraño; nunca fue tan cariñoso con... nadie; puede decirse que con él lo era hasta cierto punto, pero esto sencillamente no es comparable con eso. En el pueblo también se lo quedan mirando y lo adulan a cada rato. Incluso le regalaron una especie de zorro orejón -Aparentemente un "Zorro Fennec"-, ropa y básicamente de todo. Quería achacarlo a que va con Taehyung y una manada de Guardias cuidándolos de cualquier eventualidad. Muy extraño.
Llegado un punto alguien lo tropezó, con la desgracia de estar tan sugestionado que no pudo más que encogerse en su lugar como un cachorro temeroso. Eso no sentó muy bien, tanto así que empezaron a lapidar al pobre hombre que no dejaba de disculparse—sigamos. Anda. —indica Tae con gentileza; Jimin no pudo apartar la vista del cuerpo sangrante tirado en el suelo como un simple desecho.
El rey también se mostraba muy... Fuera de la norma. Claro, no deja de tener ese aire tierno que hace totalmente tomado de los pelos que sea un torturador sádico como de hecho es. Por no decir que se salta por completo el protocolo normal para un rey -y con eso se refiere a meterse un maldito pastel entero a la boca-. Cuando volvieron al castillo el asunto no mejoró, incluso Jennie luce anonada y Jimin se rompe la cabeza tratando de entender ¿Pasó algo importante de la noche a la mañana o...?
» La luz más brillante nacida de la oscuridad más sufrida «
Yoongi no tendría nada que ver ¿O si? Es imposible de cualquier manera...
Llegar a la habitación lo hizo entrar en una especie de trance. No quiere que ni de chiste Tae le haga nada. En realidad, mientras más alejado este de la vida sexual mejor estará. Con un poco más de fuerza acabó en la cama con el monarca encima suya jadeando como un animal en celo o similar. Tae repentinamente se quejó; sus manos soltaban un poco de vapor y al volver a tocar al menor volvió a ocurrir.
—No me... Importa quemarme por completo... necesito estar contigo... eres... Demasiado hermoso. —y como lo dijo, a pesar de estar quemándose las manos le toca el rostro con mimo. Jimin volvió su expresión indiferente.
Ah... Le parece bonito de nuevo, tanto que se desespera. Adorable. Un impulso desconocido lo hizo moverse hacia él, tomó el rostro de Taehyung entre sus manos y comenzó a besarlo, provocando quemaduras en todo contacto. Al momento de separarse mantuvo la boca entre abierta, el monarca también y a través de los labios del joven rey salía una brillante estela de luz. Como una aurora boreal que lentamente va a Jimin. A medida que eso pasa el cuerpo de Kim Taehyung se va secando, se marchita como una planta sin agua.
Lo suelta, traga y saborea antes de ver cómo queda una cáscara vacía en la cama. Como la piel recién mudada de una serpiente. Da bastante asco. Lo mira largamente, es obvio que está muerto. Tanto lo fascinó que murió sin hacer ni un gesto de dolor. Se relamió los labios antes de acurrucarse en la cama y dormir como si no hubiese hecho absolutamente nada... Aunque bien, no es malo, para él...
—Todo fue... real. —balbucea incrédulo.
En la cama desordenada sigue él, lo que quedó de Taehyung y también sus impresiones de que se trataba de un sueño más que bello. Miró sus manos, están más pequeñas de lo usual y se siente repentinamente más bajito. Con lentitud propia del sopor de... Haber asesinado al rey sin siquiera proponérselo caminó hasta el espejo de tamaño completo y...
Mierda.
Se dio palmadas en las mejillas y hasta se mordió el dorso de la mano. No es sueño, nuevamente esto es real y en esta realidad se ve exactamente como a sus trece. Igual a la primera vez que puso un pie en este castillo. Se tocó la cara, el cabello negro... Todo igual. Saltó de alegría junto a una exclamación ¡Esto es justo lo que quería! ¡ES COMO SI...!
— ¿Tu deseo se hizo realidad? Algo así. Lo hiciste sufrir hasta sus últimas. Pobre tipo.
— ¿Como pasó, Yoongi? Ayer fue... INCREÍBLE y ahora esto...
—Porque te di el poder para hacerlo. Es obvio—se encoge de hombros. Por algún motivo, Jimin siente que Yoongi es terriblemente tierno con ese color de cabello—. "Volver a tener todo lo que me quitó". Palabras textuales y cumplidas.
— ¡GRACIAS! ¡SABÍA QUE ERAS GENIAL! —exclamó abrazándolo—. Aunque si Tae está muerto...
—No hay rey y si no hay rey este reino entrará en un serio problema. Muchos morirán por la posible conquista de un vecino; muchos esclavos que serán explotados en muchísimos aspectos. Igualmente, lo único que importa, es que eres bello, joven y libre ¿Verdad? —su tono jocoso y mal intencionado quedó muy claro.
Está echándole la culpa.
—Y-Yo no pretendía-
—Eres humano buscando tu propia salvación. Sin embargo, debes atenerte a las consecuencias de lo que has causado—apretó los labios. No puede ser esto—. Todo lo que hagas a partir de ahora te va a joder o ayudar; todo depende.
—En-entonces ¿Qué hago? Yoongi-
—Piénsalo por ti mismo. Todo es consecuencia de tus acciones. Piensa muy bien. La mayoría de las cosas que puedas desear se harán realidad. Eres... Como un linda chispa de magia... no sobrepasas a la muerte, pero si mucho en vida. Suerte. —despide con cierto aire de estar esperando que lo arruine.
Apretó la ropa que lleva puesta ¿Que hace ahora? No puede revivir a Tae más allá de que su rencor no se lo permitiría. Se le prendió el foco de repente. Yoongi dijo que todo lo que pueda desear -o casi todo-, y lo que necesita ahora este reino es alguien que ocupe el trono... o aspire a tenerlo en un futuro.
Salir del castillo a toda prisa no fue difícil, mucho menos tener la intención de irse del reino en si. Incluso le regalaron un caballo cuando se acercaba a los límites del territorio. Se detuvo una vez estuvo lo suficientemente lejos: Hace tres años que no sale de ahí y es sinceramente extraño. Dio un soplo, su cuerpo y mente parecen saber lo que nunca le enseñaron y con aquella simple acción todo floreció de manera preciosa.
En el castillo, Jennie despertó por la repentina brisa y multitud de pétalos rosa entrando a su habitación. Se le hizo taro y antes de preguntar nada una criada entró, la saludo y llamo "Princesa". Eso no es algo que pueda pasar, aunque con el ambiente tan fantasioso que tiene ese día junto a la posibilidad de que se trate de un sueño solo siguió la corriente.
Dejó que la vistieran, alimentaran e incluso se sentó en el trono como si fuese la reina del lugar.
— ¿Dónde está su alteza
— ¿Quien...?
—El rey Taehyung. Esto-
—El rey falleció por la noche, princesa—informa, dejando a la niña tiesa—, es lamentable sin duda. Usted como siguiente en la línea de sucesión debe tomar su puesto provisionalmente hasta que se decida qué hacer. Sin embargo, queda claro que usted es la siguiente heredera al trono.
— Eso quiere decir que... ¡¿Dónde está Jimin?! —pregunta emocionada. Si Tae murió anoche y él estuvo con él quiere decir que está bien.
—No hay nadie en este Castillo con ese nombre, princesa—informa confundida—. Aunque alguien dejó este mensaje para usted... Aunque tuve que escribirlo yo.
Tomó al zorro de orejas grandes y leyó la breve nota amarrada a su cuello.
Esto no es un sueño. Aunque quisiera no puedo quedarme ahí. Nos veremos de nuevo. Que te vaya bien y gracias por todo.
PD. A veces muerde.
Apretó los labios ¿Por qué se fue? Si ella tenía el mando de todo no lo lastimarían. Ni a él o a ninguno de sus amigos en el Harem. Sería divertido y... No lo entiende, simplemente no lo entiende.
...
Cayó del caballo que se detuvo y recostó a su lado, resoplando para ver que siguiera vivo. Sentía que algo en el pecho le está ardiendo y ve cosas que nunca antes había visto. Ni siquiera conoce a la gente que ahora tiene en su memoria; les tiene miedo y se retuerce llorando por el dolor que le provoca lo que siente a pesar de no ser real.
Gimió adolorido y se acurrucó en sí mismo buscando calmar ese dolor tan fuerte. Gritó sujetándose la cabeza hasta abrir los ojos enormemente. Debía ser un chiste de mal gusto, incluyendo las palabras danzantes de Yoongi por la mañana... Sentado se llevó la mano al cuello y sollozó.
Son las memorias de Tae...
Creyó que había sido un niño mimado toda su vida; que eso explicaba su poca consideración con los demás y repudiarlos hasta cierto punto evidenciado en lo fácil que el resultaba mandar a matar. La verdad es que no, lo curioso del asunto es que él llegó de cuatro años al castillo en la misma calidad que él... Como un niño destinado a ser esclavo si tenía suerte.
El rey se encariñó tanto que de puertas para afuera era su pequeño hijo; puertas adentro su niño favorito. Lo ya pasado está destinado a pasar; con catorce años asesinó a su padre adoptivo y una vez al mando del reino con todos a su alrededor diciendo que solo era al puta del fallecido rey... Acabaron por llevarle a lo que fue.
A repetirlo y asustar a los más cercanos para que no se atrevieran a traicionarlo. Sumado a ello y para su propia sorpresa, Tae llegó a sentir la misma preocupación que él: No ser lo suficientemente bonito al día siguiente para mantenerse a salvo. Lo llevó por un rumbo totalmente distinto, al punto de no importarle para nada.
En este momento se siente tan... Mal. Quizá debió intentar hablarlo con él, llegar de algún modo a una conclusión donde no acabara con su vida y... Lo que sea. Asesinó a una víctima que solo se hizo agresora por el mismo trato que le brindó el mundo. Subió al caballo de nuevo, con muchísimo menos ánimo. Aunque tardó un par de días estuvo en su pueblo cuando era por la tarde.
Solo hay ruinas y cadáveres.
No hay mucho que contar aparte del estado de putrefacción casi nada de lo que queda de aquellos cuerpos. Se pregunta qué pensaba en volver, posiblemente la esperanza de que algo vivo aun quedara ahí y... Vamos ahora no entiende ni porque está vivo. Esa mínima e ínfima esperanza es lo único que lo motivaba en realidad -muy aparte del deseo de no morir patéticamente-. Haber sobrevivido es igual de inútil a no haberlo hecho.
No tiene a donde ir; no tiene un "hogar" aun si pudiera ser que Jennie dijera lo contrario.
Nan sumswigo sipeo, I bami silheo
Ijen kkaego sipeo, kkumsogi silheo
Nae ane gathyeoseo, nan jugeoisseo
Don't wanna be lonely...
Sentado en una roca empezó a tararear mientras juguetea con una rama de un poste. Suspira con pesadumbre.
Wae iri kkamkkamhan geonji...
Guhaejwo nal nado nal jabeul su eopseo
Su eopseo
—Oye...—apenas se fijó en la mujer de expresión ligeramente seria y cara bonita que estaba ahí. Más a la distancia alcanza a vislumbrar una especie de caravana. No alzó la vista—. Es raro que haya alguien aquí. Destruyeron este lugar hace cosa de tres años o más. —lanzó una piedra, sin ganas y aun viendo el piso.
—Si bueno... solo estaba de paso. —responde en un murmullo.
—Bien, artista del paso, cantas realmente bien. Quizá falta uno que otro retoque, pero vaya que lo haces mil veces mejor que gente que conozco—informa. No es precisamente carismática, pero se la nota ligeramente entusiasmada—. ¿Tienes a dónde ir? Formó parte de un grupo de artistas ambulantes. Podrías venir.
— ¿Como un circo?
—Más o menos. Puede decirse que sí. Ya que cantas podríamos-
—También se bailar. Al menos un poco.
—Jo. Entonces no tendrás problema para juntarte con alguno en sus actos. Soy Wheeim ¿Y tú cómo te llamas?
—Soy Ji... Eh...
No dio su nombre, se quedó simplemente como Chimie. Ya que no lo quiso, nadie era capaz de siquiera acercarse a su nombre real. Razón por la que se sienta incapaz de dar su nombre no es muy clara ni para él; simplemente es así. Se unió a ese grupo ambulante para estar tan lejos como fuese posible y olvidar en cierta medida todo lo que ha ocurrido en estos tres años.
Pasear por el pueblo cercano al palacio es un rito semanal que adora con toda su alma. La mayoría de los pueblerinos conocen su ruta y maña por hacerlo. No lo veían más, de hecho, era un gesto muy tierno de parte de su reina recién cumplidos sus dieciochos años. Obviamente lleva guardias con ella, pero no los suficientes como para intimidar a nadie; solo advertir que de hecho está protegida.
Hoy estaba bien acompañada por el rey de un reino vecino. Bastante simpático y que le transmite muy buena vibra. Le llamó la atención que el gran centro de la plaza hubiera gente reunida viendo espectáculos de un grupo de artistas ambulantes; no son muchos los que entran a su territorio, por lo general parecen evitarlo y no le extraña demasiado.
Sea como fuese, ven muy entusiasmados al igual que la gente alrededor. Con la curiosidad compartida de su acompañante se bajaron de sus caballos y acercaron a la muchedumbre que les hizo espacio casi al instante. Sin la gente tapando, podía escucharse mejor la música.
Abrió los ojos con suma sorpresa por ver a quién bailaba. La música es suave y armoniosa junto a la danza que hace el principal de todo aquello. La ropa vaporosa se mueve al mismo ritmo que el bailarín. El hombre -de cabello rubio especialmente liso-, la vio y sonrió ampliamente; no supo cómo lo hizo, pero fue como si hiciera magia para hacer surgir de la nada flores pequeñas y rosadas que caían lentamente.
Al terminar se hizo acabó en posición acorde a su acto. Los aplausos por el acto fueron escandalosos y fuertes. Quién pasaba recogiendo lo que se quisiera dar por la función no se hace abasto por al cantidad burra de dinero que les está cayendo.
Como cada vez que tienen al hombre de veinte años haciendo su espectáculo.
— ¡Bravo! —felicita aplaudiendo.
— ¿Lo conoce?
—Es un viejo amigo mío... ¿Ocurre algo?
—No. Nada, simplemente... me parece alguien muy hermoso. —Jennie lo vio con extrañeza. Se veía igual de perdido en su mundo mental como Tae cuando Jimin entró a la sala del trono aquel día en que murió.
Sea como fuere, Kim Seok-Jin no es como Taehyung... No es nada malo esto ¿Cierto?
