Natsuki despierta por los rayos del astro rey que sobre su rostro se reflejan, al abrir sus ojos se encuentra en un cuarto que no es el suyo, a los pocos segundos recuerda donde paso la noche, en casa de Nao. No ve a la pelirroja en la cama, se incorpora un poco y no la ve en la pequeña vivienda, suspira, tal parece que Nao se fue a "trabajar". Se sienta al borde de la cama y pasa su mano derecha por su rostro, está cansada, la noche anterior fue agotadora físicamente pero mas mentalmente. Recuerda su conversación con Shizuru, sus últimas palabras…

Después de la discusión que tuvieron frente a la casa de Shizuru, Natsuki quiere hacer las paces con ella, dar por terminada la discusión que para ella no tiene sentido alguno. Ella no engaña a Shizuru ni se deja manejar por los demás.

No me toques… - Natsuki a tratado de tomar del brazo a Shizuru, mas la amatista aleja su brazo de la mano de Natsuki, la ojiverde la ve entre dolida y sorprendida.

Sabes… esto no va a terminar bien…

¿De qué hablas?

De… de nosotras… de esto que hay entre… tú y yo… no tenemos futuro…

Claro que si… Shizuru, nos amamos…

Natsuki, no me hagas esto mas difícil, nos merecemos a alguien mejor, tu a alguien… com… mejor que yo… y yo…

¿tú… qué? –Natsuki pregunto con temor en su voz.

Yo me merezco a alguien que tenga planes para el futuro, que sepa lo que quiere, que no sea una veleta que se mueve con el viento… yo necesito a una mujer, no a una niña…

Shizuru ¿Qué… estás diciendo?-Natsuki no comprende las palabras dichas por su amada.

Démonos un tiempo… -Shizuru ignora la pregunta de Natsuki.

¿tiempo? ¿Para qué tiempo?

-… -Shizuru guarda silencio, solo ve directo a las verdes pupilas de Natsuki, quien parece entender la situación.

-¿estás… terminando conmigo? –Natsuki le pregunta con al voz temblorosa, tiene miedo de la respuesta, su corazón comienza a doler.

Por parte de Shizuru no hubo respuesta pues su padre abrió la puerta y desde el umbral ve a ambas jóvenes, Shizuru lo mira, por su parte Natsuki solo ve a Shizuru.

Buenas noches… - Natsuki se sorprende al sentir la dura mirada del patriarca Fujino sobre ella.

Buenas noches… señor Fujino –Natsuki hace una pequeña reverencia al terminar su saludo.

Ya es tarde hija, mañana la joven Kuga tendrá escuela, no hay que hacerla perder el tiempo. –con saña el señor Fujino le dice a su hija, pero más que decírselo a ella, lo dice para que Natsuki entienda que en esa casa no es bien recibida. Para Natsuki no es un secreto que no le cae nada bien a los padres de Shizuru.

-Si… buenas noches Natsuki-san.

Lo nota, su padre se sorprende por lo que acaba de hacer Shizuru, la amatista ha hecho una pequeña reverencia hacia Natsuki, no ha habido beso ni en la boca, ni en la mejilla. Al incorporarse Shizuru camina a paso veloz al interior de su hogar, dejando a Natsuki atrás, ni siquiera se digna a mirarla. El señor Fujino observa complacido la escena, ve a Kuga que trata de seguir a Shizuru pero él se coloca en medio de la puerta, abre un poco el compas de sus piernas y se cruza de brazos con autosuficiencia, mira a Natsuki y una sonrisa burlona adorna su cara.

-Buenas noches Kuga-san, hasta pronto.

Natsuki no le responde, se queda estática ahí, mirando como el patriarca Fujino cierra la puerta. Shizuru ha subido las escaleras, desea entrar a su habitación, más su padre la llama desde la sala.

-Shizuru ¿que ha sido eso?

-Padre, estoy cansada mañana hablamos.- ella no tiene intención de bajar.

-Solo dime una cosa… ¿Terminaron? –él va directo al grano, no le gusta andarse con rodeos.

-Sí, padre, hemos terminado. –Shizuru responde y camina a su habitación, no hay necesidad de decir nada mas, con esa simple respuesta su padre está satisfecho, ya no le pregunta ni dice nada.

La sonrisa que adornaba su cara se agranda. Esta muy feliz, se dirige a su despacho y se sirve una copa de vino, lo degusta lentamente, por fin su hija abrió los ojos, entendió que al lado de Natsuki Kuga no tiene futuro alguno. Brinda con él mismo, en la soledad del lugar, alza su copa de vino y brinda viendo el retrato de Shizuru. Su esposa entra, ve que está tomando, le pregunta el motivo por el cual celebra.

-Nuestra Shizuru ha terminado con Kuga.

-¿De verdad? ¿No es una broma?

-Si… la misma Shizuru me lo dijo.

-Es la mejor noticia que hemos podido recibir.

-Así es. Ten… - El señor Fujino le ha servido una copa a su esposa. –Brindemos por eso, porque ahora Shizuru es libre.

-¡Salud!

-¡Salud!

Natsuki permaneció alrededor de una hora más en el hogar Fujino, se las ingenio para quedar bajo el cuarto de Shizuru, con la esperanza de que la amatista abriera su ventana y la divisara, de que en cualquier momento su amada novia bajara y la llenara de besos diciéndole que todo era mentira, que era una broma de mal gusto, que seguían juntas. Su corazón latía como loco, al detallar la fina silueta de Shizuru sobre las cortinas que limitaban su visión del interior del cuarto, solo tenues sombras podía ver y poco a poco su esperanza se fue apagando al ver que los minutos pasaban y Shizuru no abría la ventana, y finalmente apagaba la lámpara que proveía de luz su habitación.

Natsuki lloro, derramo lagrimas, se sentía mal por las palabras de Shizuru, era injusta con ella. Agacho su cabeza y a paso lento se alejo del hogar Fujino. No quería ir a su casa, ya era tarde para volver a los dormitorios, la encargada no la dejaría pasar y con Saeko, su madre, no quería ir. No pensaba con claridad, llego a su auto y dejo caer su cabeza sobre el volante, se permitió seguir llorando. Se calmo y emprendió la marcha hacia el único lugar donde podía descansar ahora.

Y aquí se encontraba. Viendo el piso, pensando en que hacer para recuperar a Shizuru, ella no se daría por vencida, amaba a la ojirubi más que a nada y a nadie en el mundo, incluso más que a ella misma. Tenían más de dos años de relación no permitiría que por tonterías todo se fuera al desagüe. Se levanto con energías renovadas, se dirigió al sanitario.

Nao entro unos minutos después a su casa junto con un hombre, ambos llevaban bolsas de mandado, las pusieron sobre la mesa, Natsuki salió y los miro a ambos.

-Pero miren a quien tenemos aquí, si es la pequeña Kruger…-Yamada abrazo a Natsuki, no espero que le dijera algo, la conocía muy bien para saber lo que venía.

-No me diga así…

- Te digo así porque es verdad. Te pareces a tu madre, sin duda, pero también a tu padre.

-Ese señor no es nada de mí… -Natsuki se puso a la defensiva. Sin quererlo Natsuki recordaba como si fuera un sueño las peleas que todos los días sus padres tenían.

Su padre fue un borracho que maltrataba a su madre, le exigía lo que no le daba; su padre llegaba tomado queriendo estar con Saeko y ella lo rechazaba, actitud que lo hacía enojar. Recuerda la última vez que miro a su padre ella tenía como cinco o seis años, el llego como siempre borracho, gritándole a su madre que quería de cenar, Saeko no tenía mucho preparado, solo los restos de la comida. Ella iba de salida, trabajaba en un restaurante como mesera y tres noches por semana trabajaba cuidando a una señora ya mayor. Esa noche tenía que salir a trabajar, él llego con botella en mano, Saeko se puso furiosa y se pusieron a discutir.

La pequeña Natsuki estaba en un rincón abrazada de su perrito de peluche y con sus ojitos cerrados. Tenía miedo de que su padre le pegara a su madre. Y su mayor temor se hizo realidad, abrió sus verdes ojos al escuchar la cachetada que su padre le propino a su madre, Saeko cayó al piso con el labio roto, el comenzó a patearla. Natsuki se levanto de donde estaba y corrió para colocarse entre su padre y Saeko, él la vio, miro a la pequeña niña que defendía a su madre, con sus pequeñas manos le pegaba, posiblemente al ver lo que había hecho, él retrocedió al ver que Saeko no se movía y sangraba mucho, detuvo su andar al chocar con la pared, la pequeña Natsuki lo dejo y corrió a donde estaba tirada su madre.

-Mami… mami… despierta… mami no te mueras… ¡mami!

Saeko nunca lo había denunciado pero esta vez fue diferente, los golpes fueron más fuertes, las palabras más hirientes. Saeko termino en el hospital, a su lado estaba la hija de la señora que cuidaba por las noches. Ella la hizo entender que al lado de su esposo no tenía futuro, solo golpes y maltratos y que si seguía con él, la terminaría matando y la pequeña niña se quedaría huérfana, sin su madre y con el irresponsable de su padre. ¿Qué futuro le esperaba?

Saeko lo entendió, ella se merecía algo mejor, a alguien mejor, su hija se merecía un buen futuro. Y lo denuncio, con las pruebas médicas y el testimonio de algunos vecinos de que no era la primera vez que sucedía, fueron suficientes motivos para que lo encarcelaran. Le dieron una sentencia de tres años que se hicieron cinco por mala conducta, después de cumplir su condena simplemente desapareció y nadie sabe si vive o muere.

Yamada sonrió, esa actitud sin duda alguna Natsuki la heredo de su padre, al igual que el color de sus ojos, Saeko los tiene azules, Natsuki verdes. Yamada para aligerar el ambiente cambia de tema, no quiere incomodar más a Natsuki.

-¿Y cómo has estado pequeña?

-Bien… yo estoy bien.

-Me alegro mucho, nos tienes muy abandonados…

Entre los tres se pusieron a desempacar las bolsas, mientras conversaban como viejos conocidos, como grandes amigos. Al mismo tiempo, en el complejo de edificios que forman los dormitorios estudiantiles, Shizuru se encuentra de pie, frente a una puerta que conoce muy bien. Se muestra titubeante. Bajo sus hermosos ojos violetas tiene marcas de no haber dormido en toda la noche, Ambas manos las tiene entrelazadas y con ellas sostiene un bolso. Ve al piso, observa sus zapatos relucientes, impecables al igual que su ropa, oficialmente es su primer día de trabajo. Quiere pedirle disculpas a Natsuki, esta arrepentida por sus palabras. Se arma de valor y esta por tocar la puerta cuando esta se abre dando paso a una rubia que se asusta al ver a Shizuru ahí.

Ambas se observan detenidamente, no se dicen nada. Shizuru mira alternadamente el número que sobre la puerta esta y a la rubia. La ojirubi, no se ha equivocado, es la habitación de Natsuki. Tiene la esperanza que si lo ve muchas veces cambie, más esto no sucede. Shizuru da un paso atrás y le da la espalda a la rubia.

-¿Shizuru...? ¡ESPERA…! –La rubia grita y camina tras Shizuru. Por su parte la ojirubi no le hace caso y baja corriendo, literalmente, las escaleras de aquel edificio. La rubia no logra alcanzarla, ya hasta que esta por subir a su auto. Alisa trata de que se baje Shizuru, para explicarle, la situación, mas Shizuru no escucha nada, está dolida, esta herida.

-De verdad Shizuru, escuche…

-Aléjate de mi auto…

-Soy Alisa, soy prima de Natsuki, no es lo que crees…

-¿Crees que soy idiota? Su prima si… como no…

-De verdad, te lo juro, soy su prima, ella me ha hablado mucho de ti, de su novia Shizuru…

-Sí y entre las dos se ríen de mi…

-No, no es así…puede ir a la habitación, está sola.

-¿Qué has dicho?

-Estoy preocupada… ella no está conmigo, no llego a dormir…

Natsuki, Nao y Yamada prepararon un desayuno ligero y después de degustarlo Natsuki emprendió el camino de vuelta a su hogar por los últimos dos años. En el camino se encontró con una de sus compañeras de curso, Tomoe quien le pidió que la llevara a los dormitorios.

Las palabras de Alisa hacen efecto pues consiguen que Shizuru deje su necedad. Está preocupada, ¿y si a Natsuki le sucedió algo? Nunca jamás en la vida se lo va a perdonar. Un auto llega al estacionamiento, es Natsuki, Shizuru desde la distancia conoce el automóvil, el alma le vuelve al cuerpo y se baja a toda prisa, quiere alcanzarla, abrasarla, mas todo se rompe en mil pedazos al ver que del asiento del copiloto baja Tomoe y le da un beso en la mejilla a Natsuki. Alisa también ve la escena, frente a ella, Natsuki ha pasado la noche con esa otra mujer y ahora se están despidiendo. Natsuki siente la mirada sobre ella y voltea encontrándose con los ojos acusadores de Shizuru, camina, Shizuru la ve venir y se sube al auto, mete la llave y la gira, Natsuki ha corrido se pone frente al auto para impedir que se vaya, Shizuru esta herida.

-Baja… tenemos que hablar.

-Tú y yo no tenemos nada de que hablar, quítate o no respondo de lo que pueda pasar.

-Baja… hablemos. Shizuru por favor… no es lo que crees… solo la traje a la universidad… me pidió que la trajera.

-En tu vida vuelvas a hablarme… me mentiste… te largaste con esa tipa….

-No es verdad… Shizuru por favor…

-¡Quítate!

Shizuru grita, y ha pisado el acelerador, Natsuki está en su camino y al ver que el auto se dirige a ella logra lanzarse a un lado para evitar el impacto. Shizuru ha frenado y la ve, tumbada en el piso.

-Hemos terminado, Natsuki Kuga.

Y siguió su camino, Natsuki ve que el auto se aleja, ella sigue en el piso. Alisa corre en su dirección para ver si se encuentra bien. Natsuki no reacciona, ni siquiera siente ardor o dolor, bajo su costado hay sangre en la caída su brazo y su codo han salido lastimados pero ella ni en cuenta.

Natsuki se sienta en el piso, sus rodillas flexionadas sobre ellas sus brazos extendidos, agacha la cabeza y llora en silencio. Piensa en que es una idiota, una tonta. Alisa se ha hincado a su lado y tiernamente la abraza, le da un beso en la frente.

Alisa ayuda a Natsuki a ponerse de pie y ambas entran a uno de los edificios. Muchos la observan, Varios estudiantes han visto la escena, ven a Kuga con pena, otros con decepción y muchos con burla. Shizuru es conocida y querida por todos, la mayoría estuvo en contra de la relación que tenia con Natsuki, están felices de que hayan terminado. La noticia se ha regado como pólvora por toda la universidad y los dormitorios. Natsuki esta ida, no les presta la menor atención, tenía un objetivo en mente, reconquistar a su amada y ahora todo se ha ido al infierno.

Shizuru conduce a gran velocidad por las calles de Tokio, sus ojos tienen lágrimas, su mirada refleja un profundo dolor, en su mente solo hay un pensamiento y es "No, esto no puede estar pasando, esto no me puede estar pasando a mi…" pero un segundo después su mirada se torna llena de coraje y desvía su auto en dirección contraria a su destino original. Pensaba ir a casa de su mejor amiga, a tratar de calmarse un poco, pero no lo hace. Ha decidido enfrentar su destino. Llega hasta el imponente edificio central de la Corporación SAEKU. Una estructura metálica cristalizada de 36 pisos. Lo observa desde su lugar en el auto, es inmenso, ve las letras que resplandecen con el sol.