Ocho años te pasan en nada cuando te mantienes de la manera en que quieres o aspiras. Se sentía moderadamente satisfecho con su cuerpo al cumplir los diecinueve, por lo que teniendo -para todos quienes lo miran-, veintiuno sigue viéndose igual. Nadie lo refuta o se pregunta por qué algo así es posible. Lo dejan a cosa de que aún es muy joven y que... ¿Cómo quejarse? Les encanta tener a la pequeña belleza como eso. Algo que ver y disfrutar con la vista.

Si lo tocas, te las verás negras con todo los demás ¿Por qué alguien a de tener preferencia? Sin que intentara que así fuera, se volvió una especie de patrimonio público. De tener el derecho uno, los demás también: Tocar a "Chimie" con cualquier intención quiere decir que es permitido para el resto. De todos o de nadie y Jimin sinceramente no se sentía capaz de estar con nadie.

Por la noche a hecho destrozos por pesadillas constantes. Siempre lo mismo: Sus dos ocasiones con los guardias, las vivencias con y de Taehyung... Nunca se van y la imagen de este volviéndose nada más que piel muerta y poco más también sigue presente. Como un recordatorio cruel de que lo asesinó.

Una mañana incluso encontró que estaba bañado en tripas de caballos por haberlo explotado mientras dormía al aire libre. Ser una "chispa" como Yoongi había dicho es muy complicado. También peligroso. Quiere y hace cosas mientras duerme, quiere destruir lo que ve, desaparecer esos recuerdos y... Lastimosamente acaba manifestado en el exterior.

El complejo de no ser suficiente no ha hecho sino crecer cada día que pasa. Por momentos se siente muy gordo -culpa de sus mejillas-; en otros que no canta bien y se limita demasiado; que no baila lo suficiente... Todos dicen lo contrario, lo adulan hasta el hartazgo de manera casi enfermiza que le revela un detalle que debió haber notado mucho antes.

Él es el único capaz de darse cuenta de sus fallos...

2.1 Espejismo

Podría asesinar frente a todos a un niño de cinco años y nadie lo culparía. Solo creerían que el niño hizo algo malo en contra suya. Es adorado por todos por ser magia pura, por resultarles hermosos. Tanto que ponerle un dedo encima con la intención de castigo es un pecado. Puede decir con total y atemorizante libertad que es semejante a una figura religiosa: Se respeta, cuida; sigue sin importar lo que haga y su palabra puede volverse ley. Para algunos estos sería una maravilla, pero para él que tenía una expectativa de vida más social donde incluso los errores deben ser resaltados esto es una pesadilla.

Obtener absolutamente todo lo que se quiere no es tan bueno. Ha encontrado maneras de evitarlo, pero no desecha la realidad que vive. Cuando no está bailando o cantando su cabeza es una maraña de las mismas preguntas desesperadas. Como se ha dicho antes, principalmente al dormir. Pesadillas constantes que bien lo acabarán volviendo loco.

Por otra parte, hay noches es la que tiene sueños tan extraños por su índole perfecta. Tan... deseada. Está en la misma cama que otro hombre. Adoselada en colores tintos, grande con luz mañanera filtrada. El hombre lo sonríe, se ve un poco mayor, quizá treinta y ocho años o treinta y cinco. Cabello negro, ojos apenas achinados y piel muy pálida.

Se dicen alguna que otra cosa; le da tanta vergüenza que se lo quede viendo, como si... Realmente no surtiera efecto alguno como es en realidad para todos los demás. Con una risita empieza a repetir un "Te quiero" con un sentido bastante libidinoso; un juego que parecen hacer constantemente.

Acaba casi cayéndose de la cama para huir avergonzado por eso, pidiendo que deje de decirlo. Todo para acabar siendo abrazado y llamado por su nombre sin parar en una repartición de besos por toda la cara hasta instalarse en los labios.

¿Qué de dónde le sale un sueño erótico con un extraño? Un hombre que si bien es atractivo vaya a saber dios de donde lo está sacando; que él mismo acepte el contacto con tanta soltura y le corresponda los gestos de cariño; la forma en que lo toca tan... Real en cuanto a sus palabras.

Es decir, que de verdad lo Ama alejando lo corporal por un instante.

El sueño acaba por lo regular en lo mismo, él llorando por escucharlo decir eso y gimotear su nombre. No lo recuerda, pero lo tiene en mente. En algún lado de su desordenada mente llena de complejos.

Le gustaría saber si es real... O si es meramente un sueño con la fantasía más grande que tiene: Ser querido sin importar como se ve. Algo gordo, sin suficiente talento para cantar o bailar... Y como sus únicos talentos nada más tiene que ofrecer. Viéndolo así. Es solo un sueño, no iba a suceder en nadie seguramente.

¿Quién podría hacer eso? Quererlo sin ese "poder" que se carga... A estas alturas no debería ser tan tonto ¿no?

Posiblemente lo sea. Sin embargo y a pesar de todo ha logrado volver a ser ese rayo de sol que brinda alegría a todos a su alrededor a pesar de no estar precisamente bien si lo tomamos en el sentido exacto y natural. Los que se van o vienen en esta especie de caravana como comunidad de ese grupo tan amplio; lo adoran con locura y el interés no es pada nada material o interesado.

Su sola cercanía los alivia, que les sonaría; cante o Baile... Es una maravilla que aman hasta decir basta. Han hecho espectáculos de muy gran escala donde salen con exuberantes cantidades de dinero precisamente por ese efecto raro que logra.

Ha podido disminuirlo en cierta medida, pero igual resulta incómodo.

Haber pasado por el Reino de Jennie fue nostálgico, más aún verla. No estuvieron mucho tiempo en el lugar y dado que se siente observado por prácticamente todo el mundo; ignoro soberanamente la mirada que parece desear atravesar su nuca. Iban de forma aleatoria por pueblos y reinados. Algunos con más frecuencia que otros. Por primera vez iban a actuar en este dónde en más de una ocasión les habían impedido hacerlo.

Se instalaron en un área transitada por todo tipo de gente: Obrera, pobre; esclava; alta clase y demás. Curiosidad es lo que más brilla en sus miradas por verlos armar todo lo que necesitan para hacer lo suyo. La gran mayoría de sus acompañantes cantan; sin embargo, siempre acaban en el mismo problema asegurando que es él quien lo hace mejor.

Aquello es tonto por su falsedad. No canta lo suficientemente bien y que alguien amparé a quienes lo han visto llorar de frustración y vergüenza por ello. Se vuelve una total batalla campal por hallar razón y culpable para castigarlo. Sea como fuere, tenía esperanza de hacerlo bien hoy. Durmió bien -quizá demasiado con señor perfecto en sueños-, y no ha parado de vocalizar mientras toca flores de un pequeño puesto y las hace crecer más bellas que ninguna otra.

Cuando el momento llega se arregla. Ha pintado su cabello en varias ocasiones; normalmente en diferentes tonos de Rubio hasta llegar a un tono naranja que acabó deshaciendo por sentirse una zanahoria... Haber probado el Alcohol por primera vez ese día no ayudó, quizá ahora si le guste.

Acabó borrachísimo con prácticamente nada.

Su presentación vino tras la de varios otros que maravillaron al público. Llegado su momento se deshizo de la capucha que suele usar. Ha descubierto que mientras no lo vean directamente a la cara su encanto es mucho más débil; casi nulo. Ha pasado mucho tiempo buscando disminuir esa capacidad por tema de que más de un intento de secuestro ha tenido y eso para nadie es saludable. Su encanto se despliega al instante en que se deshace de la tela y llegan sus agraciados movimientos junto a su voz armoniosa.

Algunas veces desprende una gran feminidad imposible de ignorar; lo hace lucir delicado y muy agraciado. En otras se demuestra tal fortaleza y fuerza que la elegancia masculina da equilibrio a su otra faceta. Es un artista muy particular y sus compañeros se lo resaltan constantemente. Él solo se ríe avergonzado... ¡Ah! ¡Cierto! Hay un detalle más...

— ¿Te encuentras bien?

Cada cierto tiempo se cae. Siente que es una especie de bebé ciervo. Esto ocurre muy a menudo y de formas tontísimas. Ha interrumpido sus misma presentaciones por caídas espontáneas y ha llegado a creer que cierta cantidad de pasos se va a caer. No sabe contar más allá del veinte, pero está seguro de que así es. Afortunadamente en esta ocasión no fue a mitad de todo sino en la reverencia final donde retrocedió y sus decidieron darse un estrechón amistoso para hacer caer al resto de su cuerpo.

—Sí, sí. Suele pasar. No es nada grave. —lo fuese si su rostro pudiera lastimarse fácilmente.

—Me alegro—expresa el hombre de barbilla un tanto alargada—. También me alegro de ver tu acto nuevamente.

—Usted es...

—Kim Seok-Jin; soy el rey de aquí. Aunque la corona no puede sacarse así como a así.

— Eh... ¡Su alteza! —se reverencia avergonzado por aquel detalle tan mínimo como es tener obvio respeto a la figura de autoridad. El monarca rió.

—Tranquilo. Puedes llamarme Jin si así lo gustas—indica haciendo que se levante—. Por otro lado, me haría enormemente feliz que pudiéramos hablar con un poco de privacidad.

—Está bien. —responde con una sonrisa. Lo condujo a uno de los carros de la caravana a falta de mayor idea de a donde llevarlo.

Siendo el suyo -se lo hicieron y regalaron unos pueblerinos pagados por un conde-, tomó asiento en su cama con toda tranquilidad habiendo cedió la única silla a Jin. El hombre admiró brevemente el lugar con tantos espejos en diferentes tamaños; una cómoda con maquillaje; ropa por doquier y alguna que otra ardilla jugando en la pequeña planta que tiene fresas.

—dentro de poco organizaré una fiesta en palacio por mi cumpleaños. Me alegraría con creces que estuvieras ahí. —Honestamente no captó bien lo que propuso.

— ¿Hacer una presentación? No creo que sea buena idea. Posiblemente me voy a caer, tumbaré a alguien que acabara lleno de comida. —se cubrió la cara con una mano aguantando la pena ajena que le provoca de solo imaginarlo.

Bailar entre gente de alta clase, caerse y ahí mandar todo a la mierda corriendo el riesgo de ir a la horca o guillotina por semejante acto en contra de un conde... Mejor dejémoslo así, le duelen los costados y el trasero de solo pensarlo y seguir intentando descubrir de donde salió semejante torpeza.

—No. Quería que asistieras como un invitado.

—Eso es-

—Me honraría que alguien tan hermoso fuese mi acompañante o tan siquiera se encontraría ahí.

—Lo siento, pero enserio no creo que sea buena idea.

Verlo le recuerda tanto a Taehyung que cree que es él. Lo evade con la mirada para no encarar ese espejismo y así mismo, huir de esa sumisión tan absoluta que tuvo con él. Jin insistió a más no poder y él lo negó con la misma intensidad.

Se formó un problema y es que no los dejaban salir del reino. Tuvieron que moverse por todos los pueblos del territorio para seguir con lo suyo. A Jimin le llegan regalos constantemente: Joyas y ropa donde adjetivarlas como "refinadas" se queda ridículamente corto. Son casi para una reina todo lo que manda y a decir verdad anda avergonzado por tanto regalo exuberante por parte del monarca. Todos con la misma intención de convencerlo a ir a esa fiesta que se acerca lentamente.

Pasaba también que se infectaron -excluyéndolo a él-, con una extraña enfermedad que circulaba por el reino como la plaga que es. Afortunadamente tenían dinero para pagar la medicina y esforzándose por hacer muchas presentaciones mantenía el asunto bajo control. Al menos hasta que la medicina necesaria parecía haberse agotado en prácticamente todos lados. No sabe que planta es, por lo tanto no la puede hacer brotar de la tierra para ayudar.

Su magia le impide ayudar a nadie de salud. Puede aminorar su dolor y por más. Esto es frustrante a niveles exorbitantes y más aún porque se trata de Wheeim y Moon Byul: Las dos que más afectivas y sinceras se han mostrado con él a pesar de lo poco íntimas que son las dos... También un poco amargadas para hablar con la verdad respecto a ellas. Por más que encantara a los médicos, estos afirman que no tienen medicina y no queda otra más que creer que en su palabra. Con la mínima pregunta flotando: ¿Dónde está? La forma en que responden quiere decir que la tuvieron y tal vez alguien se las llevó o compró. La respuesta llegó un día cualquiera en el que sus espejos estaban rotos debido a lo caótico de sus pensamientos.

—Alteza... Lo siento, en este momento no-

—Necesitas medicina ¿No es así? Me he enterado de que tienes amigas enfermas y no hay quien te suministre el medicamento para ayudarlas. —se mostró ligeramente receloso ¿Como sabe exactamente eso y viene a ofrecerlo? No será un gran investigador, pero incluso así es evidente que algo ocurre.

—Sí. La necesito. Puedo pagarle por-

—Puedes venir a mi fiesta de cumpleaños y te la daré—se apresura a decir, Jimin se hizo el cabello atrás con cierto agotamiento. Así que ese es todo el problema.

—Alteza, ya le dije que no iré. Por favor, limítese a... a... —lo notaba en su expresión, todo su lenguaje corporal y lo pone nervioso.

Ha aprendido a distinguir la forma en que se toman su presencia. Algunos más atrevidos intentan de manera desesperada atraerlo de algún modo con la intención de no soltarlo. Gracias a ellos se ha mantenido con su lucir de diecinueve años. Absorbe su vida y como el vínculo es corto y nulo no hay mayor problema como si lo hubo -y aún hay-, con Taehyung. Jin pretende hacer lo mismo y Jimin no se encuentra para nada dispuesto a hacer algo así. Le da verdadero pánico imaginarse que de hecho va a acabar en contacto sexual. No lo soporta y Jin acabará muerto: Sea seco o quemado. Lo que la magia intuya más conveniente.

—No habrá peligro alguno. Yo lo cuidaré y todo mi ejército lo hará. Por favor, sea mi acompañante.

Se iba a alargar y durarían milenios en el mismo intento de morder su cola. Asintió solo para que dejara de molestar, se fuera y lo permitiera estar solo en su futuro ataque de frustración de solo imaginar lo que pudiera pasar en esa festividad. Lo único bueno, es que sus amigas estarían bien. Supone que con eso puede bastar y estar en paz cuando la desgracia que puede oler, termine de ocurrir.

El ambiente es tan ridículamente familiar que sencillamente está ahí sin pena ni gloria. Los invitados de Jin pululan a su alrededor buscando un mínimo de su atención como resulta normal y natural. Come, bebe, baila con quienes lo invitan -todos-, empieza a sentirse un poco mareado debido a tanta bebida en su sistema. Es diferente beber algo normal sacado de cualquier taberna a beber vino refinado de nobles con años y años y estarse añejando. Enserio, necesita practicar más el tema del alcohol.

—Llegó la hora de que me des mi obsequio ¿No es así? —asintió atontado ante las palabras del monarca. Dejó su copa a un lado y se quitó los zapatos. Su mala maña de hacerse el cabello atrás parece intensificarse con la borrachera parcial.

La banda empezó a sonar y con el gran espacio abierto empezó a bailar lo primero que venía a su mente guiada por los tempos musicales. Sus pasos son agraciados como siempre. La única diferencia es que realmente no se da mucha cuenta de la gente a su alrededor. Es como bailar a oscuras o estar practicando. Termina sentado en el suelo respirando por la boca, siente que el corazón va a salírsele del pecho en lo que escucha aplausos y ovaciones.

—Metiéndote en un lío nuevo ¿Eh? Quiero ver que pasara ahora. —parpadeó repetidamente. Yoongi...

¿Qué hace Yoongi en un momento como este?

—No estoy...

—Eso fue precioso. —elogia Jin tendiendo su mano para ayudarlo a levantarse. Apenas estuvo de pie dio una copa llena de vino que Jimin aceptó.

—Gracias. Creo que pude haberlo hecho mejor; no he practicado mucho esa rutina y debió quedar un poco- ¡A-ay! ¡Lo siento, lo siento! —sus pies nuevamente decidieron amarse y el equilibrio no podía impedir ese gran amor. Jin limpió las pequeñas gotas de vino de su cara y vio su ropa mojada.

—No hay problema. Fue un accidente—asegura con suma tranquilidad—. Ven aquí, te llevare a que te limpien también.

Le entrego una copa llena y de camino a donde sea que fueran fue tomando lentamente de ella hasta acabarla. Llegaron a una alcoba grande y bien decorada; Jin le quitó la copa para dejarla a un lado. Jimin se deja desvestir en un estado de sopor tan fuerte que apenas reacciona cuando está recostado en la cama casi desnudo. Los miserables toques de Jin a su piel son repelidos al instante. Es como si sus manos se quemaran. Empezó a removerse sin lograr que el monarca lo suelte.

—Déjeme y-

—Yo puedo mantenerte de la mejor que ellos. Quédate conmigo... —pide sin importar el daño que le hace lo besa por toda la piel descubierta y tibia.

—No quiero... no quiero, ¡No quie...!

— ¿En serio? Ese sí que es un buen chiste.

Se quedó quieto y mirando fijamente a Jin que... Ahora es ese hombre que ha visto tantas veces en sueños. Su expresión sonriente y ligeramente lujuriosa lo hizo gemir con el empujón de la entrepierna abultada del otro. Llevó los brazos a los hombros anchos de su acompañante. Sus mejillas se había enrojecido ligeramente al igual que los labios gruesos que tiene. Ladeó la cabeza en la almohada.

—Jung... —balbucea sin lograr llegar al nombre completo para su total frustración. Lo tiene en la maldita punta de la lengua.

Que importa... lo tiene ahí con él, en algún momento saldría. Jin por su lado no dijo nada por lo que se escapó por los labios de quien volverá su concubino; ahora está entregado a él y no siente que podría acabar quemado de tanto tocarlo. Llegará el momento en que gima su nombre, lo que ahora importa es que reclama lo que nadie más ha hecho y desea. Tiene al más hermoso de la tierra solo para él y lo gozaría hasta la muerte.

—Te deseo.

—Umm...

—Te deseo...

—Oye...

—Te deseo~

— ¡Ya basta! —pide entre risas cubriendo su rostro con las manos y deslizándose por su asiento hasta quedar en el piso—. Así no puedo. Deberías estar enfocado ¿Sabes?

—Estoy enfocado en que te deseo. —enrojecer al muchacho es algo que le sale casi tan fácil como respirar. Jimin solo acabó por echarse en el suelo intentando cubrir su rostro con su propia ropa.

—Me avergüenzas.

—Es la idea, mi amor.

—Eres muy injusto. —infla un poco las mejillas. Hace puchero luciendo bastante tierno.

—Y tu muy sensible a todo de mí. Una de las tantas razones por las que te amo—Jimin miró a otro lado y se cubrió la cara con la mano—. Desde el primer "Te amo" que te dedique no has parado de llorar ¿Por qué? —interroga genuinamente preocupado. Tocó sus mejillas hallándolas empapadas por el llanto repentino.

Está a punto de creer que, de hecho, si está mal amar del modo en que lo hace. Jimin jamás le ha sonreído ante sus amorosas confesiones. Siempre llora como si una desgracia aconteciera justo frente a sus narices. No hay nada que anhele más que poder hacer feliz al otro con solo sus sentimientos expresados en palabras.

—Es que... yo... No sé —termina por quejumbrar. Una tierna caricia se siente en su mejilla—. Jung... —está incompleto. Por más que lo intenta no puede decirlo correctamente—. Jungk... Jungk...

—Estoy aquí. Siempre voy a estar aquí para ti.

—No-

—Vaya. Tienes el sueño pesado tras hacerlo. No me sorprende, pero es un gesto muy tierno. —con la sábana cubriendo bastante se enderezó en la enorme cama Adoselada. Yoongi cuál común aparecido le ve recostado de una pared cercana a la ventana.

— ¿Qué fue eso? —murmura a su mismo viendo sus brazos moreteados; sus piernas igual y esa sensación asfixiante que sufre cualquier acercamiento mínimamente sexual.

—Te cogiste a otro rey y este no puede estar más fascinado contigo—comenta jocoso, pero expresivamente indiferente—. Te recomiendo disimular gusto; fingir que esto es lo que querías, ser coqueto, pero discreto al momento de insistir y por sobre todo no perder de vista que tan loco lo vuelves.

— ¿De qué estás hablando? Esto fue un error. Me da mucha pena con su Alteza; solo quedó atrapado en esta... Magia que me diste y-

—Jimin—interrumpe repentinamente cerca—. El poder que te di es precisamente para esto. Te volví una persona que vivirá rodeada de lujos si juega bien sus cartas ya ganadoras; cada riqueza, capricho o excentricidad será tuya... No para viajar como un artistas ambulante.

—Apreció vivir como artista ambulante. Puedo-

— ¿Ser libre? Eres libre de hacer lo que quieras. Sin embargo eres una criatura frágil. No tienes ni una mínima idea de lo que realmente pasa y por eso crees saber que puedes hacer. —la caricia en el cuello le produjo un terrible escalofrío. Sus manos son tan ásperas y frías.

— No soy frágil.

—Lo eres. Sigue mi consejo y no enojes a tu nuevo rey. Te conviene. —argumenta en un susurro sugerente al oído de Jimin.

Como de costumbre simplemente desapareció. A estas alturas ha perdido la curiosidad al respecto. Con cuidado y delicadeza usual se levantó de la cama y miró en el espejo. Las marcas empiezan a desaparecer; él no las quiere arruinando su piel y evidenciando algo que recuerda en base a un delirio de su misterioso enamorado de los sueños. Se le hace tremendamente extraño que su cabello luzca más rubio, casi como si fuese natural; que sus ojos poseen un halo azul y un tono borgoña sus labios.

Incluso sus uñas parecen coloradas, como pintadas de púrpura. Observó sus párpados con un degradado corintio y suspiró un tanto encantado por cómo está ¿Si tiene sexo de esta manera ocurre esto? Vaya, quizá pueda llegar a ser bonito... el problema sigue siendo que no está mentalmente capaz para acercarse o permitir un acercamiento a nadie. Tal vez debería probar con una mujer para aclarar su duda de índole meramente sexual.

Todo sea por llegar a ser perfectamente bello.

—Ve-Veo que despertaste —con pudor se cubrió más con la sábana—. Ordené hacer tu desayuno. También-

— Alteza, es muy amable, pero debo irme con mis compañeros. Hoy teníamos pactado partir rumbo al norte para experimentar un poco. —explica. Jin se acercó con rapidez y mismos ojos obnubilados como la belleza que Jimin despliega. Lo deja atolondrado y enfocado solo en él.

—Tus compañeros ya partieron por no ser gente grata para mi reino. No tienes a donde ir más que quedarte aquí conmigo. —afirma con felicidad irradiando de su sonrisa triunfante.

—Aun con eso ellos no me dejarían. Puedo llegar hasta donde sea que estén ubi-

Tonto...

Escuchar a Yoongi fue como una obvia señalización a que algo iría mal si no lidia bien con ello.

—A partir de ahora eres mi concubino. Me aceptaste anoche en todo aspecto y por ende perteneces a mí y a nadie más. No permitiré que los persigas para huir de mí. Si lo haces me veré en la dura tarea de acabar con ellos y así estés tan solo que solo yo pueda ser tu compañía. —tembló por aquella repentina muestra de lo enserio que podía tomarse la situación.

Cayó en la cama con el monarca aprisionándolo. Pronto el mayor sentía su piel quemar y estuvo obligado a dejar de tocarlo. Jimin procesó tan rápido como pudo la información con las palabras de Yoongi revoloteando en su cabeza...

Disimular, fingir; coqueto, discreto y no perder de vista a quien seduce

—Nada que aspire más que ser concubino de un rey. —su sonrisa se nota falsa, forzada. No tiene práctica en mentir, sin embargo Jin solo pudo exhibir su enorme alegría por las palabras del bello muchacho en su cama.

—Te daré todo lo que quieras. Solo deberás de pedírmelo y te lo daré. —asegura. Jimin lo apartó un poco para tener espacio.

—No deseo nada más que no sea una habitación para mi solo y poder salir a bailar cuando quiera. Con ello, lo complaceré de cualquier forma, mi rey. —ronronea ladeando la cabeza y permitiendo que la tela suave se realice ligeramente por su cuerpo desnudo. Su pecho y hombros quedaron totalmente a la vista. Una sencilla tentación.

—Lo que desees.

Quedarse en el castillo y ser tratado con total inmunidad es sumamente cómodo. Considerando que su palabra es ley para Jin no resultaba complicado que hiciera de todo. No es caprichoso así que no es mucho aparte de su constante salida del palacio para ir a donde quiera así sea tardando algunos días sin volver. Siempre que lo hiciera Jin estaba contento y complacido en muchos aspectos.

Carga un collar que, hasta cierto punto, lo hace sentir un total perro. Es bastante llamativo con una pequeña placa de plata guindando. Siempre que la tenga guindando en su cuello se sabe quién es y porque hay que mantener una distancia prudencial. Es lindo y solo por ello no se lo ha quitado o creado una ilusión para que solo el monarca lo vea.

Por otro lado la relación entre ambos es rara. Jimin llega a sentir a Jin como una especie de... Mamá. Su forma de preocuparse es muy peculiar, es como un curioso instinto maternal que no lo disgusta. Es cuidadoso, paciente... es perfecto y no le extraña que se haya incluso casado. Eso sí... Su esposa lo odia profundamente, no la culpa, le roba la atención de su marido.

Lo que sí es extraño es que ella haya podido pegarle.

—Solo eres una Zorra a la que pusieron a vivir como las personas. No te atrevas a hablarme con tanta familiaridad. —amonesta la monarca con altanería. Jimin simplemente se frotó la mejilla y pronto el moretón se curó.

—Solo quería saber si le gustaría que pasearemos juntos por el pueblo... alteza. —con su apretado peinado haciendo lucir su cabeza un poco más grande acabó por dar media vuelta con la barbilla en alto. Pasando de él.

— No saldría jamás con una puta a donde viven más ratas de su calaña. —Suspiró un tanto agotado. Sabe que es nacida en cuna de oro, pero esto ya es mucho si le permiten opinar al respecto.

—Lo peor de todo... Es que ella es bonita—suspira con decepción pasando su mano por su mejilla por pura inercia.

—Muchas veces lo bello se corrompe. Imagínate confiar en una serpiente únicamente por lo bello de sus escamas—Yoongi le quitó un poco de suciedad del cabello—. Engañarse entre semejantes es difícil. Por eso puso pegarte. De igual modo, puedes esperar seguro que vendrá pidiendo tu perdón.

—Es la reina. No lo hará. —afirma andando con el otro a su lado.

— No me vayas a decir que sigues dudando de tus propias capacidades. O mejor dicho, de tu belleza los poderes que te di. —suena ofendido. Jimin dio un risa cantarina antes de abrazarlo.

—No me considero bello. Deberías saberlo, pero está claro que lo que me diste hace que lo sea para el resto—parece más tranquilo con aquella declaración—. Además... mientras más dudo tu sigues rondando cerca, es como nunca estar solo.

— ¿Te agrada mi compañía?

—Si... Aunque siento que estoy esperando a alguien más y ni siquiera se su nombre o lo conozco aun. —Yoongi hizo una especie de mueca

Inconforme e irritado.

Observó de reojo a quien puede llamarse su protegido y bufó notoriamente fastidiado. Sentía que Jimin puede ser tan tonto... no hay como culparlo del todo siendo un niño que no sabe leer, escribir o algo más aparte de bailar, cantar y ser tierno. Ni inmiscuido hasta el cuello en la monarquía entiende como funciona. Sencillamente un niño de pueblo renegado a crecer o ser más que eso. Quizá es un total alcahueta por permitir que siga siendo así.

Aunque si no lo fuese perdería total gracia. Del mismo modo a que lo seria si le dice la verdad de todo el asunto. Tal como dijo el enigmático personaje, la reina llegó a disculparse con él en medio de un llanto muy sentido. Ese efecto que es capaz de causar en la gente llega a asustarlo si habla con toda sinceridad; por otra parte esa noche fue sumamente incomoda porque Rose -la esposa de Jin-, estuvo presente durante el acto...

Por lo tanto y muy aparte de ver, escucha con total claridad lo que gime:

—Jung-Jungk... Ummgh... —le araña la espalda a Jin con todas sus fuerzas viendo algo que no está ahí.

Viendo al hombre con el que sueña. Si viese a Jin no podría permitir que lo toque; es muy extraño, pero no se siente capaz de recibir ningún otro tacto que no sea el de "Jungk" y ha llegado a gritar y llorar como si fuese esa ocasión de los guardias frente a Taehyung...

Es horrible y no sabe si puede influir negativamente que Rose tenga esta información.

Aparentemente no hizo ningún cambio sustancial aparte de que Jin lo hace tan fuerte en busca de escuchar su nombre que acaba realmente adolorido. Por lo demás, sigue siendo un pequeño y curioso mimado danzando por todo el palacio a su puro antojo. Posiblemente no cambie pronto.